::: Lilith :::

Lilith siempre supo que una pequeña parte de sí misma era terriblemente salvaje, misma que la hizo terriblemente desdichada desde muy temprana edad. En un principio incluso había creído que ese pequeño fragmento de su alma era la responsable de que los Page no la hubieran incluido en su núcleo familiar, incluso cuando había sido adopta por ellos. Desdichada y furiosa con todo mundo y con ella misma, volcó su enojo a nadie en particular, siempre culpando a los demás de su propia desdicha, misma que ni ella misma sabía como menguar. Hasta que apareció Emma y volvió su mundo patas arriba, deslumbrándola con su carisma, aquella sonrisa encantadora y aquellos ojos verdeazulados, hasta el punto de adormecer a la "Bestia" en su interior. El efecto de aquella rubia había sido tan devastador que duro por varios años, incluso después de aquella terrible separación.

Después de tantos años, la dragona no había entendido el alcance de su desesperación interior hasta que vio por primera vez a aquella sensual morena. La atracción fue devastadoramente instantánea, el rugido interior de su "Bestia" fue tan feroz que cimbro su piel, dilato sus pupilas y altero su percepción del mundo por completo. El choque de sus miradas fue tan terrible que su centro de placer pálpito ansioso, y no hiso más que empeorar con cada mirada robada que se daban. Por momentos, aquellas miradas depredadoras que se lanzaban mutuamente lograban que el remordimiento se apoderara de ella, sobre todo cuando notaba que Emma les cuestionaba silenciosamente. De no ser por la sonrisa socarrona de Emma, muy seguramente habría sucumbido al remordimiento, sobre todo cuando hacía solo un mes atrás habían suspendido la ceremonia de matrimonio ante el juez de paz por el simple hecho de que ella quería que su madre estuviera en la boda. Emma no pudo negárselo, y es por ello que habían ido a Storybrook. Y ahora no lamentaba aquella decisión, incluso cuando había tenido que negociar el viaje con el mismísimo Cisne Negro en persona. Una experiencia perturbadora que nunca en la vida estaría dispuesta a repetir.

Hacia unos minutos atrás, habían despertado del frenesí sexual en que se habían sumergido desde que mancillaran el escritorio de Regina Mills en la alcaldía, apenas importándoles un grano de arena el que estuvieran desnudas en medio del bosque sin siquiera saber cómo habían terminado ahí. En medio de su actividad habían logrado sentir el alcance de la magia de dos poderosas brujas convergiendo carnalmente, así mismo como el lazo que tenían con Emma les dio a saber que la rubia por fin tenía un "ancla de luz". Aunque aun no entendían él como funcionaria aquello, considerando que Regina Mills aun llevaba dentro de sí la sed de sangre de la Reina Malvada, y por la magia cargada de furia que sentían desde hacía varios minutos siendo liberada de parte de la Reina, no hacia más que aumentar las dudas.

El suave rose de los dedos de su amante le distrajo de sus pensamientos. Hacia quien sabe cuánto tiempo atrás, ella y Ruby habían sucumbido a la pasión salvaje que las consumía ardientemente, llegando al extremo de perder la noción del decoro y el tiempo. La loba había tomado su forma hibrida en un par de ocasiones, rasgando su dura y escamosa piel levemente, provocándole un frenesí de éxtasis que muy difícilmente ambas podían saciar en tan poco tiempo del que disponían. En medio de aquella guerra de carisias y orgasmos ambas se habían marcado mutuamente, justo en la curvatura del cuello, un lugar sumamente visible. Y es ahí donde Ruby Lucas no dejaba de acariciar dicha franja de piel, tal cual niña admirando su obra en la pared, lo cual estremecía de ternura a la dragona.

- En todos mis años, incluso cuando la maldición estaba activa, jamás estuve tan satisfecha como ahora. – murmuro Ruby mientras sus dedos delineaban la curva de sus dientes en la piel de su amante.

- Si fuera lo contrario, me sentiría muy ofendida y tendrías que salir corriendo con la cola entre las patas. – sentencio la castaña mientras jugueteaba con un mechón de cabello de la loba. – y mejor no entremos a ese terreno, aun no digiero la situación. – dijo con un nudo desagradable formándosele en el estomago.

- ¿Por la cachorra?. – pregunto cautelosamente, aun sabiendo que era sumamente obvio el malestar de Lilith.

- ¿Por quién más seria? En todo caso ¿Por qué le dices cachorra? . – inquirió curiosa intentando cambiar de tema. Su interlocutora decidió ir con la corriente, sobre todo porque ella también se sentía incomoda con ese asunto.

- No importa si ya es mayor, ella será mi cachorra… la cachorra de la manada. – susurro con la nariz pegada en el cuello de la dragona, aspirando su esencia mientras un ligero tinte de melancolía pintaba sus facciones. – David no recibió a Emma cuando nació, sino hasta que estuvo completamente limpia. Granny y yo la recibimos, la limpiamos y su escancia se impregno en nuestra memoria; nuestro instinto la acogió. – murmuro con una ligera sonrisa en sus labios. - Cuando Snow estaba encinta, éramos nosotras las que cuidaban de ella, procurábamos mantenerla bien alimentada y satisfecha para que la bebe creciera sana, pero… – las uñas de sus dedos se tornaron grises mientras recuerdos amargos se dibujaban en sus facciones. – Snow… ella era una cría; una princesa que no sabía vivir por cuenta propia. Independientemente de lo que ella diga, siempre tuvo ayuda de los pobladores mientras huía de Regina, así que cuando se entero de que esperaba a Emma, entro en pánico. No estaba lista para ser madre y chillaba todo el tiempo diciendo que perdería su belleza escultural. – lagrimas se agruparon en las orillas de sus ojos mientras la pupila de estos se rasgaba, se tornaba amarillenta y la ira comenzaba a emerger desde su pecho. – a los dos meses, aprovechando que Granny y yo estábamos haciendo la comida y los vapores eclipsaban nuestro olfato, salió de la cabaña donde la teníamos oculta, se subió a un caballo y galopo por más de tres quilómetros antes de que nos diéramos cuenta … - el sabor amargo de la bilis recorría su garganta al recordar aquello.

- Cayó del caballo ¿Cierto?. – el nudo en la garganta de Lilith fue notorio. Como respuesta solo obtuvo un asentimiento de cabeza.

- Cuando la encontramos… estaba en un charco de hojas secas y lodo, mirando la sangre que flotaba en el agua con suma imperturbabilidad, como si la posibilidad de perder a Emma no le importase mucho. – soltó un largo suspiro, intentando disipar la tensión que se acumulaba en su cuerpo. – estábamos histéricas e iracundas con ella, pero logramos controlar la hemorragia con un montón de plantas medicinales, trucos licántropos y cuidados extremos. Salvamos a la bebe, obviamente. – sonrió divertida. – la pequeña guerrera de la manada. – un largo silencio se instalo entre ambas. La menor aun procesando que en algún momento Emma hubiera perecido incluso antes de nacer, la mayor rumiando en el comportamiento mezquino de Snow de aquella época. – No fue la primera vez en que casi perdíamos a la cachorra.

- Emma leyó el libro de cuentos de Henry. ¿Eso está plasmado ahí?. – la duda la carcomía por dentro, interiormente deseando que la rubia nunca se enterara de semejantes atentado a su vida por parte de du madre.

- Lo dudo.- ante la respuesta de la loba Lilith tan solo alzo una ceja esperando la explicación. – quien sea que escribiera ese libro procuro que solo se relataran los aspectos más "Nobles" de cada héroe o princesa del bosque encantado. Curiosamente no relata el cómo y porque los villanos se volvieron "Malvados". – se quedaron un largo rato en silencio para poco después levantarse de la tierra para comenzar a vestirse sin decir ni una sola palabra más hasta que las prendas cubrieron sus cuerpos por completo.

- Me alegra que Emma no lo sepa, sería un duro golpe para digerir. – Lilith sonrió aliviada por esto último, sabiendo que muy probablemente Emma no saldría bien librada de aquel golpe. – La hora de la comida esta cerca. Muy seguramente Belle nos estará esperando.

- Aunque me gustaría ver a Snow siendo perseguida por el Cisne Negro, no podría anteponer mi diversión a la estabilidad de la cachorra. – comento divertida la loba mientras tomaba de la mano a su amante y comenzaban a caminar para salir del bosque.

Caminaron silenciosas de nueva cuenta, con sonrisas cómplices en los labios mientras se lanzaban miradas fugaces de vez en cuando. En algunas ocasiones incluso hacían muecas a la otra para que esta sonriera, o se empujaban juguetonamente entre ellas. Y cuando la necesidad de contacto físico se hacía insoportable, se robaban besos profundos estrujándose contra algún árbol, tan solo lo suficiente para calmar a las "Bestias" hasta que tuvieran otro tiempo libre después de meterle un poco de comida a sus famélicos estómagos.

Y entre juego y coqueteo, un aroma llego a sus fosas nasales. Uno muy conocido por la loba. Ambas se despegaron del árbol en que se estaban recargando mientras se besaban para buscar con la nariz aquel singular aroma. Le encontraron visiblemente, con sus ojos rasgados a causa de usar la vista de sus "bestias," a poco más de treinta metros lejos de ellas, caminando tal cual zombi, completamente ido. Y se habrían acercado a él, de no ser por la singular sombra que se erguía detrás del joven tal cual paladín oscuro. Ambas arrugaron la nariz al percibir ese espantoso olor a podredumbre y azufre.

- Hay que avisar a la cachorra, antes de que esa cosa lastime a Henry. – susurro muy quedamente Ruby mientras jalaba a su amante para que se agazapara lo más posible.


Volví! Me tarde un poco más de lo que dije. Unas horas más, unas horas menos. El caso es que les traje otro capítulo. Me acabo de dar cuenta de que estamos a finales de la segunda vuelta de títulos! Lo que quiere decir que estamos a dos personajes de terminar el fic, si es que no me aloco un poco más y lo alargo hasta una tercera ronda. El epilogo, por supuesto es de a ley, y para deleite, no será de ninguno de nuestros personajes titulares.

Les gusto? Lo detestaron? Fue un insulto a sus ojos? Opinen! Que yo con gusto leeré sus comentarios.

JKTO: Esta vez no andaba muy lejos, tan solo jugando en los anillos de Saturno.

Evazqueen: bienvenida, querida.

15marday: Anda que te quemas. Veamos si adivinas al final.

Nos leeremos pronto, tan pronto como la señorita inspiración me visite. Les adoro! Gracias por leer! Hasta la próxima.