Capítulo 21

Unos días después, Lizzie se despidió de los Collins y junto a Charlotte subió al tren que las llevaría de vuelta a casa. Ninguna de las dos chicas se sentía particularmente comunicativa y estuvieron en silencio la mayor parte del viaje, leyendo o mirando por la ventana. Tuvieron que hacer transbordo en Londres, para tomar el tren que las llevaría a Meryton. Ahí se encontraron con Jane y los Gardiner, quienes también iban a Longbourn.

— ¡Lizzie! Te he echado muchísimo de menos. — Dijo su hermana al abrazarla. Lizzie se aferró a ella, sin querer soltarla. Jane pensó que esa muestra de afecto de su hermana estaba fuera de lo común y se preocupó. ¿Le habría pasado algo?— ¿Estás bien? Te noto desanimada.

—Sólo estoy cansada Jane, no te preocupes. — Contestó su hermana, volviendo a sentarse junto a la ventana.

Jane saludó a Charlotte, sentándose junto a ella. Charlotte le respondió con su habitual simpatía, preguntándole por su visita a Londres. Jane empezó a contarle acerca de todo lo que había hecho: pasear por Hyde Park, pasar varias tardes recorriendo la National Gallery (a Jane le gustaba mucho el arte), y por primera vez en su vida, se había subido al London Eye.

—No te imaginas lo que es ver todo Londres desde ahí. — Le dijo. —Nunca había subido, porque pensaba que era una atracción para turistas… pero me equivoqué, es maravilloso y te da toda una nueva perspectiva de la vida.

— ¿Si? — Le preguntó Charlotte. —La próxima vez que vaya a Londres lo probaré. Es divertido haber ido tantas veces a Londres y nunca haber subido. Bueno, tampoco he ido a la Torre de Londres, ni al museo de Ciencias.

Lizzie no parecía estar prestando atención a la conversación entre su hermana y su amiga, sino que miraba distraídamente por la ventana. Su tía se dio cuenta de eso y trató de hacerla hablar.

—Lizzie, habíamos pensado en ir de viaje a los lagos del norte, y se nos pasó por la cabeza que quizás tu querrías acompañarnos. — Le dijo, Lizzie dio vuelta la cabeza al escuchar su nombre.

—Sí, claro. Me encantaría. — Respondió Lizzie, ligeramente entusiasmada. Volvió la cabeza a la ventana, pensando. Quizás viajar con sus tíos era lo que necesitaba, desconectarse un poco de su familia, de sus amigos, y de esas personas a las que había jurado odiar, pero ya no odiaba tanto.

Después de un buen rato, los estómagos de Lizzie y a Jane les recordaron a todos que necesitaban algo de comida. El señor Gardiner les pasó algo de dinero a las tres adolescentes para que compraran galletas y bebidas para todos. Las chicas atravesaron el tren entre risas y caídas, era muy difícil mantener el equilibrio cuando todo el suelo se movía. Finalmente llegaron al vagón cafetería, por un segundo, Lizzie pensó que podía encontrarse con Darcy de nuevo. Si ya había pasado una vez, por qué no podría repetirse. Jane se dio cuenta del cambio de expresión de su hermana, que se quedó callada y muy seria. Charlotte se encargó de elegir las galletas y entre las tres acarrearon las bolsas con comida como para alimentar a un regimiento, según las palabras de su tía. En el camino, Jane apartó a Lizzie.

—A ti te pasa algo, Lizzie. ¿No quieres decirme qué? — Le preguntó, intentando mirarla a los ojos, mientras Lizzie evitaba su mirada.

—Hablemos cuando estemos en casa… No quiero hablar de eso ahora. —Murmuró. Jane asintió y se aferró de su brazo mientras llegaban al compartimiento.

El resto del viaje transcurrió sin grandes incidentes. Las dos Bennet estaban muy calladas, cada una pensando en sus propios asuntos, y el peso de la conversación recayó sobre la señora Gardiner y Charlotte, que hablaban de cosas triviales sin descanso. Por su parte, el señor Gardiner estaba sumergido en su diario y no se daba cuenta de lo que pasaba a su alrededor.

Cuando llegaron a Meryton, se encontraron con que Kitty y Lydia las habían ido a buscar, acompañando al señor Bennet. Entre risas y chismes, ambas ayudaron a sus hermanas a subir las maletas al auto y se subieron tras ellas, hablando alegremente acerca de lo que había pasado en Meryton en ausencia de sus hermanas. Lizzie agradeció mentalmente por eso, así ella no tenía por qué hablar.

—Te extrañé pequeña. — Le había dicho su padre al abrazarla en la estación. —Nos hicieron mucha falta las dos todos estos días. Necesito algo de conversación coherente, o que no tenga que ver con chicos y vestidos. —Agregó, haciendo que Lizzie se riera.

Pasaron a dejar a Charlotte en su casa, y se dirigieron a Longbourn, donde las recibieron su madre y Mary, que se habían esforzado en preparar las comidas preferidas de Lizzie y Jane, y en ordenar todo en la casa para recibirlas.

El almuerzo fue muy alegre. A pesar de las constantes peleas entre las hermanas, se querían mucho y cuando alguna de ellas se ausentaba por cualquier motivo, las demás la extrañaban enormemente. Lizzie y Jane fueron atosigadas a preguntas acerca de lo que habían hecho. Lizzie agradeció que Jane hubiera estado en Londres, porque sus hermanas inmediatamente asumieron que ella tenía cosas más interesantes para contar que Lizzie e interrogaron profusamente a Jane insistiendo en que ésta les contara todos los detalles de su viaje.

Para escapar del bullicio de sus hermanas, Lizzie se refugió en el estudio de su padre. Siempre lo hacía cuando necesitaba estar sola. El olor a libros y a la colonia de su padre la tranquilizaba inmensamente. Cuando era pequeña y tenía pesadillas, corría al estudio, donde su padre trabajaba y se abrazaba a él con fuerza. Su padre susurraba que no tenía de qué estar asustada, porque él estaba ahí, y no iba a dejar que nada le pasara.

— ¿Estás bien Lizzie? — Preguntó su padre, al entrar y encontrarse con su hija preferida sentada en su sillón.

Lizzie levantó la cabeza al oírlo y se paró, para dejar que él se sentara, mientras ella se apoyaba en el reposabrazos, como hacía cuando era pequeña.

—¿Qué harías tú si … conocieras a alguien que no te cae bien, y todo lo que sabes acerca de esa persona te lleva a pensar que es de verdad horrible, y de repente, descubrieras que estabas equivocado?

— ¿Eso es lo que te pasa, mi niña? — Le preguntó el señor Bennet, acariciándole el cabello, como hacía siempre que Lizzie estaba angustiada y buscaba su consejo. — ¿O es una situación hipotética?

—Digamos que le sucedió a una amiga — Dijo ella, con una sonrisa débil. El señor Bennet sonrió, su hija nunca iba a cambiar, era tan orgullosa como él.

—Bueno, en ese caso, dile a tu "amiga" que piense y trate de aclarar sus ideas. Si tiene dos versiones de la misma historia, podría compararlas y ver si le calzan con la personalidad de esa persona. Los prejuicios siempre son malos, y siempre va a haber una forma de sostenerlos, lo verdaderamente importante es no dejar que eso nos ciegue. — Le contestó. Lizzie se quedó mirando la estantería, con expresión pensativa.

—Supongo que es una buena idea…. Ella te lo agradecerá, papá. — Dijo Lizzie, levantándose y besándole la frente a su padre, antes de dirigirse a la puerta.

—Lizzie. — La detuvo su padre, cuando ella abrió la puerta. —Estoy seguro de que tu amiga es una buena chica, no seas demasiado dura con ella. — Le dijo, con un guiño. Lizzie le sonrió con cariño.

—Gracias papá.

Durante el resto del día, Lizzie volvió a actuar alegre y despreocupada, burlándose de sus hermanas menores cuando ellas empezaron a pelear por un vestido, y hablando con su tía en el jardín. Su tía se alegró al ver que su sobrina preferida había vuelto a ser la misma muchacha divertida y burlona que tanto quería. Le preguntó a Lizzie acerca de Hunsford, a lo que ella respondió con comentarios agudos, señalando la pretensión de los Collins y la arrogancia de Lady de Bourgh. Su tía sonrió al escuchar todo eso.

—No seas tan crítica con ellos, Lizzie. — Le dijo, con un tono de advertencia. Lizzie se rió.

—Ellos son críticos conmigo. ¿Por qué no habría de serlo yo? Así por lo menos tendrían una buena excusa para criticarme tanto como les guste.

Sin embargo, Lizzie evitó a Jane durante toda la tarde, y Jane tampoco hizo el intento de hablar con Lizzie, aunque ambas sabían que tarde o temprano tendrían que hacerlo. Esa noche, después de que subieran a acostarse, Lizzie fue a la pieza de su hermana.

—Lizzie, por favor no me interrogues. Estoy bien. — Insistió Jane. Lizzie estaba apoyada en el marco de su puerta, vestida con pijama, mientras que Jane llevaba un bonito camisón y estaba sentada sobre su cama. —Ya lo olvidé... Ya lo superé. Y terminé cualquier amistad que pude haber tenido con su hermana. Dijo que nos volveríamos a juntar, pero no lo hizo, y cuando la llamé me dio una excusa estúpida. Creo que no me interesa particularmente ser amiga suya, en todo caso. Por suerte ahora me voy a la universidad y no tendré que verlos de nuevo.

—Jane… — Dijo Lizzie, entrando en la pieza, cerrando la puerta, y sentándose en el borde de la cama de Jane. —Tengo algo que decirte…

—Lizzie, ¿Qué pasa? — Preguntó Jane, preocupada al ver que su hermana estaba al borde de las lágrimas. Desde esa misma tarde en el tren, Lizzie estaba actuando de forma extraña, y Jane se había preguntado muchas veces que sería lo que le pasaba a su hermana.

—En Hunsford… vi… a Darcy — Murmuró Lizzie, sin mirar a Jane directamente. Su hermana ahogó una exclamación de sorpresa. —Me dijo… me dijo… que… estaba enamorado de mí… hace meses.

— ¿Qué? ¿Qué le dijiste tú? — Jane estaba verdaderamente choqueada con la revelación de su hermana.

—Yo… lo traté pésimo… le dije de todo… peleamos. Y después…él me mandó un mail, que explicaba muchas cosas, sobre Wickham y… otras cosas. — Lizzie no quiso hablar del rol de Darcy en la separación de Jane y Bingley. — Jane, todos lo hemos juzgado muy mal… y yo peor que nadie. ¡Soy tan tonta!

— ¿Qué dices Lizzie? Tú no eres tonta, no en lo absoluto. — Le dijo Jane, viendo que Lizzie apenas podía hablar.

—Me equivoqué respecto a Darcy, todos nos equivocamos… es totalmente distinto a lo que pensaba. — Murmuró Lizzie, con la voz quebrada, como si estuviera a punto de estallar en llanto.

—Lizzie… — Susurró Jane, abrazándola. —Sabía que él no podía ser tan malo como pensabas… Pero no me esperaba esto. Odio decir "te lo dije", pero es verdad.

— ¡Jane! — Se quejó su hermana, separándose de ella y golpeándola con un cojín. Jane se defendió como pudo y al poco rato estaban enfrascadas en una divertida pelea de almohadazos.

— ¿Y qué vas a hacer? — Preguntó Jane, soltando su cojín y tirándose sobre la cama.

—No sé. Espero no tener que volver a verlo nunca más en mi vida. — Contestó Lizzie, sentándose en una silla y lanzándole el cojín que traía en sus manos.

Darcy tragó saliva antes de tocar a la puerta. Era una casa antigua y bien conservada, no muy lejos de Hyde Parck. Había tenido que armarse de todo el valor que tenía para aparecer frente a esa casa. Golpeó la aldaba de hierro, que hizo un sonido seco contra la puerta. Una empleada le abrió la puerta.

— ¡Señorito Darcy! ¡Qué gusto tenerlo aquí! — La mujer lo hizo pasar con una gran sonrisa en los labios. Darcy entró al hall, intentando no seguir su instinto que le indicaba que saliera arrancando de ahí lo antes posible. —Pase a la salita, el señorito Bingley bajará en un minuto.

Darcy entró en la salita que tan bien conocía. Era la salita de estudios de los chicos Bingley, y era un lugar muy cómodo para estar y relajarse. Pero Darcy no podía relajarse. Se sentó en la silla del escritorio, y volvió a pararse un segundo después. Para tranquilizarse, empezó a recorrer las estanterías con libro que ocupaban toda la pared.

— ¡Darcy! ¡Qué sorpresa! — Dijo Bingley, entrando a la salita con su habitual sonrisa y aire relajado. —Yo pensaba que estabas en Rosings, con tu tía.

Darcy levantó la vista y miró a su amigo a los ojos.

—Bingley, hay algo que tengo que decirte.


¿Qué les pareció? Lizzie está dispuesta a cambiar de opinión y Darcy a arreglar lo que hizo, a ver si de una vez por todas pueden entenderse ¿o no?

En uno de los reviews que me llegaron, Grune Blatter me sugirió que siguiera este fic después de que están juntos. La verdad es que siento que este fic debería terminar en un punto definido, porque sino podría seguir escribiendo para siempre. Por otra parte, se me ocurrió escribir una secuela, con Lizzie y Darcy en la Universidad. ¿Qué les parece?

¡Hasta el próximo capítulo!

P.D.: Recuerden votar en la encuesta de mi perfil, por favor.

P.D. 2: Esto es exclusivo para las personas que leen este fic y nunca dejan review: ¿les parece si hacemos un trato? No les voy a pedir reviews en todos los capítulos, pero al final de esta historia, ¿podrían dejar uno que diga que les pareció? Me harían muy feliz, y siempre es bueno recibir feedback.