Capítulo XXI
Era ya entrada la noche, cuando Rasa y familia salieron rumbo a su casa del Oeste. No había rastros de sueño en ninguno, porque todos habían tomado una siesta tardía.
Nagato esperaba que sus dos familias se llevaran bien entre ellas, después de todo no deseaba elegir entre ambas.
Tal vez si hubiera sabido lo que Rasa estaba pensando en ese momento, no estaría tan nervioso; pues el Tanuki deseaba corresponder la entrega de Nagato al aceptarlo a él y a sus cachorros, sin dudar, por eso él haría todo lo posible por llevarse bien con los Akatsuki.
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Hizashi vio salir a los chicos y se preguntó si debería ir con ellos o quedarse con su esposo, pero al ver que este se encontraba con sus guardias, decidió salir con sus hijos.
Neji lo esperó y lo guió al patio…
–Mira, sin un pie funcionando, pero va veloz con el bocchan. –señaló a Kōga.
Hizashi se rió, pero codeó a Neji.
–Déjalo, todos vemos su interés por el bocchan Inu, pero él aún no.
Neji rodó los ojos.
–No te preocupes tampoco InuYasha lo ha notado. –dijo desapasionadamente el menor were.
–¿Y tú cómo estás? –preguntó Hizashi.
Neji sonrió un poco y mostró su armadura a su papá.
–Bien, soy un guerrero, incluso ya combatí.
–¡¿En serio?! ¡¿Por qué?! Son muy jóvenes y…
–Tranquilo papá, fue muy leve…
Neji optó por contarle la escaramuza a su padre y este al oírlo, notó lo que el Rīdā intentó hacer y se sintió sereno con la decisión que tomó Neji al unirse a los Inu, de ese modo estaba aprendiendo a defenderse sin estar cerca del peligro, no sin guerreros fuertes que lo respaldaran.
–…Incuso nos dejó tener un botín, aunque a mí no me interesa. –se encogió de hombros el menor.
Hizashi sonrió con ternura ante su hijo orgulloso, pero al fin y al cabo un niño.
–Voy a ver a Kōga, no confío en esos locos para no molestarlo. –informó el menor.
El were liebre mayor suspiró de felicidad, Neji se notaba muy cómodo en su papel de hermano… mayor, y eso que su hermanito era un yôkai lobo.
Neji y Kōga caminaron con los otros, incluidos InuYasha quien para sorpresa del were liebre sanó a Kōga. Hizashi corrió hasta los menores y revisó la pierna del yôkai lobo.
–Solo las cicatrices quedan, pero que se limpiaran… –opinó Hizashi, vio al bocchan de los Inu y preguntó – ¿Cómo lo hiciste?
InuYasha se rascó el mentón y respondió:
–Soy un Inu, hijo del General Perro y de la Señora del Inframundo, supongo que es como usar mi poder para el combate, pero en vez de eso, lo hice para curar al sarnosito.
Hizashi vio con nuevos ojos a ese par de hermanos perro, si como decía el menor, tenía la fuerza de sanar, se imaginó la fuerza que tendría para hacer daño; lo extraño es que ninguno de los dos parecía tener la intención de hacer nada de eso, no si no les molestaban.
Hizashi dejó a sus hijos solos con sus amigos y se unió a Haku y Orochimaru que habían salido para que Mitsuki tomara un poco de aire y el padre admirara la estructura del lugar.
Hizashi se sintió un poco cohibido al llegar con los yôkai, por su condición de shifter, más el sennin de las serpientes lo llamó:
–Me imagino, por lo unidos que se ven, que son compañeros destinados usted y Okamimaru. –comentó Orochimaru.
–Sí, lo somos. –respondió Hizashi.
–Algunos lo veían poco probable, pero Jiraiya y yo, lo comprobamos de propia mano. También lo somos.
Haku se asombró y con las mejillas sonrojadas preguntó a los mayores:
–¿Y cómo lo supieron?
Hizashi carraspeó y con algo de timidez, aseguró:
–Yo lo descubrí por el olor, mi compañero huele para mí a bosque, seguridad y protección, con un poco de olor terroso y masculino.
Orochimaru asintió, sin dejar de arrullar a Mitsuki que estaba inquieto.
–Si el olor y mucho de convivencia. –Mitsuki se removió molesto y es que deseaba que su papá caminara. Orochimaru vio a cierto kitsune y lo llamó– ¡Shikamaru!
El aludido no pudo evitar ser visto si se escondía entre los otros chicos y por fin caminó con lentitud, hasta el sennin:
Orochimaru rodó los ojos ante la desvergüenza de ese crio y cuestionó:
–¿Ya saludaste a tu padre?
–Le dije hola –respondió Shikamaru.
–Bueno en tu caso, ya es ganancia. Ven y ya que conoces este lugar, danos un recorrido. ¿Si no hay problema?
Shikamaru fue a preguntar y no hubo problema. El recorrido inició y Haku escuchó atentamente de la experiencia de los mayores. Orochimaru entregó a Mitsuki a Tenten quien parecía curiosa por sostener al bebé y se había acercado al grupo buscando ver al nene.
Hana y Kiba caminaban por delante, pero parecían conversar entre ellos, así que el sennin escuchó la historia del castillo, de… Myōga.
–… Mi señor dejó que su esposa pasara sus últimos días de embarazo en este lugar…
–¿O sea que Sesshōmaru-sama nació aquí? –preguntó Tenten.
–Sí, fue aquí y el bocchan InuYasha nació en el castillo de la otra montaña, el castillo principal el de mi señor Inu no Taisho. Este tiene mucho de la señora Irasue, imagino que incluso una puerta a su reino…
Haku, Hizashi y Orochimaru miraban con interés el lugar y los signos de opulencia, sin dejar la elegancia. Lo de la puerta Hizashi se lo imaginó, con lo que dijo antes InuYasha de ser hijo de la Señora del Inframundo, ese conocimiento; era interesante y aterrador al mismo tiempo.
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Sasuke casi deseó aplaudirle al Inugami, por la maravillosa idea que tuvo de dejarles salir al patio; ahí podría hablar con Naruto sin que los padres de ninguno de los dos, los molestaran. Por eso se levantó veloz y corrió fuera del salón, observando en qué lugar iba el rubio.
Más no contaba con que Naruto era rodeado por sus compañeros y que tendría que ser amable para integrarse. Se acercó al grupo y llamó…
–Naruto…
El rubio se volteó a verlo y fue con él, llevando a Lee.
–Hola Uchiha. ¿Ya conocías a Lee?
Sasuke medio recordó al shifter perro y saludó…
–Iba contigo en Mandasu.
–Si es un were can. –confirmó el rubito.
–O sea que eres Inuzuka. –afirmó Sasuke
Lee y Naruto negaron y el rubio estaba por sacar del error al Tengu, sin embargo Lee se adelantó.
–No lo soy; yo soy… era huérfano.
–Oh… lo siento…, espera ¿dijiste era? –cuestionó el pelinegro.
Y Naruto también vio con curiosidad a su amigo, por esa extraña frase. Por lo que Lee se apresuró a agregar.
–Ya no soy huérfano… mis padres son los capitanes Kuro-san y Takeshi-san.
–¡¿Qué?! –exclamó el rubio.
Lee sin dejar de sonreír, movió la cabeza afirmando.
–Es cierto, ellos me adoptaron.
Naruto cerró la boca que tenía abierta y abrazó a su amigo felicitándolo. Sasuke bufó, pero no se molestó tanto porque Lee era un omega también.
Después de un momento, Sasuke carraspeó para que ese par recordara que estaba ahí; los dos shifter se separaron y Naruto dijo.
–¿Quiere ver nuestra mascota? –preguntó al Tengu.
Sasuke asintió y caminó con los chicos; más una voz los detuvo…
–Sasuke ¿no me presentas a tus amigos?
Mencionó Shisui llegando con los menores. Sasuke quiso rodar los ojos, más no lo hizo:
–Naruto, Lee; él es Shisui mi cuñado, el prometido de mi aniki.
Naruto y Lee saludaron amablemente.
–Bienvenido al Castillo del Ichizoku Inu.
Shisui arqueó una ceja divertido al darse cuenta que sin ser adoctrinados, los shifter ya se consideraban totalmente parte de los Inu. Por ese motivo Shisui indagó más:
–Naruto-kun eres un…
–Soy mitad kitsune, mitad were-conejito y si, mi padre es Minato-san.
–Oh, ¿entonces…?
Naruto sonrió zorrunamente y se encogió de hombros:
–Soy un guerrero Inu, si hay algo más que debo ser… aun hay tiempo por delante.
Concluyó el rubio de bigotitos. Shisui ya no preguntó sobre el tema, el mensaje de Naruto era claro, esta es mi decisión y no cambiara.
–Entonces ¿vienen a ver a la mascota? –preguntó Naruto.
–Yo sí.
Shisui sonrió un poco, ante la rápida respuesta de Sasuke. El Tengu menor bebía la imagen del rubio y eso no parecía ajeno a la gente alrededor, aunque siendo niños, no parecían muy interesados en el asunto.
Dentro de ese par, se podía ver a un par de espíritus felices de estar juntos nuevamente, Madara y Hashirama no se recordaban, pero si su almas que eran las de ese par de pequeños descubriendo el amor.
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El Tengu escuchó las preguntas del Kagewaki y al ver la molestia del Inugami, intervino:
–Por supuesto, ninguno de nosotros le pide explicaciones de las acciones de su clan. Simplemente todos estamos algo nerviosos por lo que está sucediendo.
Sesshōmaru observó a Fugaku y cuestionó:
–¿Me está diciendo que algunos ayakashis les han puesto de ese modo?
Minato abrió la boca, pero la cerró de nuevo, sin saber responder, porque ciertamente esos ataques los estaban poniendo en jaque.
Shura el líder Ogro de cabello rojo y alborotado, agregó:
–Han sido años de paz y que nuestras familias crecieran, tenemos hijos y niños pequeños en los clanes.
–No por ello deben olvidar que son yôkais, los clanes más fuertes y milenarios. Yo nunca lo olvidé, aún sin mi fuerza recorriendo mi cuerpo. Mi hermano y yo vivimos como were y aún ellos no dejaron de lado el orgullo… –aseguró firmemente el Inugami.
Fugaku habló de nuevo, no en vano esas palabras de Sesshōmaru lo estaban ofendiendo:
–Desafortunadas palabras las que se eligieron desde un principio y es que solo deseábamos confirmar lo que ya ha prometido. No habrá batallas entre su clan y ninguno de los nuestros. Todos tenemos las manos llenas con los rebeldes.
–Lo dije desde un inicio; no atacaré sin tener una razón y no la tengo. Mi clan y tierras no deben ser tocados; es por lo único que los Inu se moverían. Eso debe quedar claro. –determino el anfitrión.
Minato intervino:
–Atacar a quien nos hace daño, serían las acciones naturales de cualquiera de nosotros.
Mangetsu y Yuki afirmaron moviendo la cabeza. Kirara gruñó en aceptación.
El Dai-Yôkai aseguró:
–Ofrezco paz, sin embargo por supuesto que no esperen que me quede de brazos cruzados ante la muerte de mi padre y la mayoría de los Inu. No obstante no veo enemigos entre los que hoy invité a mi casa.
Mikoto intervino sabiendo que su esposo no lo vería mal.
–Sesshōmaru-sama, es por los que usted envió al patio por lo que nosotros, padres, somos precavidos, y eso se confunde con debilidad. No lo somos, puedo jurarle que muchas de nosotras podemos ser las más despiadadas yôkai o… were si tocan a nuestros pequeños.
El Inugami asintió al ver como Kushina se unió a lo dicho por la Kurama Tengu.
–Mi hijo está aquí y eso no es lo que muchos esperarían, pero cedí por seguridad de él. Esa es la convicción que poseemos para defender lo nuestro.
–Comprendo. Mi gran deseo es poder ver de nuevo esos años como los que mi padre y muchos de sus padres lo hicieron… El mundo de los yôkai esos que no temen a nada, ni necesitan vasallos por la fuerza. Liberados de las cosas innecesarias del mundo moderno.
–Una nueva era dorada. –susurró, un hasta ese momento silencioso, Itachi.
Fugaku no pudo evitar sonreír ante los emocionado que se encontraba su primogénito, ese amante de la historia.
Los murmullos se escucharon y Sesshōmaru alzó la mano para pedir silencio y acotar.
–Lo debemos hacer por los que protegen… –dijo en dirección a Mikoto y Kushina– El futuro de varios de sus clanes, necesitara un mundo donde puedan crecer a gusto.
Los Inu se conocían por ser poderoso y algunos yôkai creyeron que también, debían saber algo del porvenir o… ya conocían a ese futuro.
Con esa promesa y por intervención de las yôkai y were, esa reunión concluyó con las cosas más claras y una posible ¿alianza?
Minato sintió el brazo de Kushina y él se giró a verla:
–Minato… por Naruto y por mi…
–Lo haría, cariño, si lo haría, él es joven y orgulloso, pero nos ha tendido un puente.
Minato avanzó sin soltar a su esposa, y seguido de Jiraiya y guerreros, hasta donde Sesshōmaru se encontraba y pidió…
–El Ichizoku Kitsune solicita una alianza con el Ichizoku Inu, basada en la educación del bocchan kitsune entre los Inu.
–Así lo reconoce el Ichizoku Inu, y honrara esa alianza. –manifestó Sesshōmaru.
Itachi carraspeó y Fugaku lo ignoró, Mikoto rodó los ojos, pero Naori… pateó a su aniki.
–Vas tú o voy yo, que también soy hija de los antiguos Rīdā.
–Ya, ya, pero no me van a negar que ese Inugami es muy arrogante. –cedió Fugaku.
Itachi sonrió y Mikoto dijo…
–Cariño… se parece a ti.
Fugaku gruñó, sin embargo avanzó hasta el de luna en la frente...
–El Ichizoku Tengu, solicita una alianza con el Ichizoku Inu, basados en la igualdad de condiciones.
Sesshōmaru respondió:
–El Ichizoku Inu, acepta la alianza.
Uno a uno todos los clanes pidieron la misma venia. Ese fue el real motivo de esa entrevista y todos lo sabían.
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Hidan aun bufaba su enojo cuando escuchó la conmoción y regresó sobre sus pasos. Una columna de humo salía del lugar.
Hidan se metió entre los curiosos y gritó…
–Sal ya idiota, que Konan y Yahiko nos gritaran por esto.
Kakuzu aun tosiendo –y para admiración de los testigos– salió cojeando, pero con vida. Los Akatsuki se perdieron entre la multitud y solo se escuchó…
–Espero que por lo menos recuperaras nuestros ahorros…
–Y más.
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En el patio y jugando con los lobos y canes de los Inuzuka, los menores y algunos adultos, no sabían que esa unión entre demonios fue por ellos.
Sasuke corría sin soltar la mano de Naruto; perseguidos por Kuromaru. En sus risas diáfanas y en los ojos de ambos, se notaba la brillantes del cariño inocente que existía entre ellos.
Vendrían tiempo duros o buenos, pero se advertía que ellos los enfrentarían, apoyándose en la presencia del otro.
…
Muchísimos gracias a: Alba marina, Chiharu: Pero ya tiene dos papá jejeje y noona-kane.
