Capitulo 21
Hermione estaba literalmente con la boca abierta, sabía que el bando oscuro tenía ventaja, grandes y temibles duelistas y alianzas con criaturas mágicas poderosas pero lo que estaba viendo era tan impresionante que estaba en shock.
Claro ella era una buena duelista, rápida, astuta y con basto conocimiento almacenado en su mente al que recurrir durante los duelos pero ver a Bellatrix varita en mano corriendo por la habitación de duelos con una velocidad que no solo no se ajustaba a su edad si no también a estar prácticamente recién salida de Azkaban y usando tacones altos con una naturalidad que las modelos muggles matarían por tener.
Quizá la mayor de las hermanas Black no tenía la elegancia sutil de Andrómeda ni la fría belleza de Narcissa que exudaba un aura delicada e inalcanzable, pero en sus andares seguros había un deje de sus modales de antaño mezclados con un aura de salvaje sadismo que gritaba peligro y elegancia. Casi como una pantera negra al asecho.
Y Draco…
¡Merlin!
Draco se movía de manera increíblemente rápida atacando y defendiendo sin murmurar siquiera, la magia sin varita era después de todo su especialidad. Luchaban con verdaderas maldiciones y escudos tan potentes que ella misma permanecía bajo uno en un rincón apartado para evitar los hechizos perdidos que rebotaban por doquier.
Maldijo la elegancia aristocrática del rubio que hacia parecer que danzaba y no conjuraba hechizos mortales. Ese algo que más de una vez la llevo a fijar sus ojos en él por los pasillos del colegio y que después se negaba a si misma haberlo hecho o se excusaba en el odio declarado entre ambos. Ese porte elegante y seguro que en esos momentos le resultaba muy atractivo.
Jodido Merlín que buena vista estaba teniendo en ese momento, amplia espalda vestida de negro, antebrazos discretamente musculosos y piernas largas de pasos elegantes. Pero por el amor de Merlín ese trasero llamaba sus ojos como canto de sirenas y entendía porque Pansy había intentado todo por tenerlo y más de la mitad de las mujeres del colegio estaban tras él.
En un ataque de honestidad para consigo misma admitió que no solo era la fortuna y el buen aspecto. Draco Malfoy tenía algo mucho más sexy y eso era su inteligencia y astucia. Serpiente por excelencia y digno miembro de la casa de Salazar. Ella ya no era una inocente chiquilla soñando con el príncipe azul y el final feliz.
No. Ella era lo suficientemente inteligente como para saber que estar con Malfoy era no solo su seguro de vida, era además una placentera forma de conseguir poder. Por que el poder mueve al mundo y ella lo deseaba. Sabía que el sexo con el era magnífico y su igualdad intelectual le daba ventaja amplia sobre cualquier mujer que intentara cazar al joven heredero y por Merlín que no se los dejaría fácil.
El rubio era suyo. Y lo sería por un largo tiempo por qué había encontrado por fin algo que no compartiría… incluso la boda no sonaba descabellada si con eso aseguraba el poder que necesitaría en el futuro.
"Es todo por hoy, fue un buen calentamiento para prepararnos para un ataque rápido a Hongsmade"
Draco sacudió el polvo de sus pantalones y acomodo su cabello mientras sonreía. Le gustaba bastante entrenar con su tía, era siempre difícil encontrar puntos débiles en su defensa y sus ataques eran despiadados. La primera vez que se enfrento a un duelo con ella había terminado con una pierna rota, cuatro costillas astilladas y el brazo izquierdo prácticamente pulverizado. Pero en esos momentos lograba salir con solo la ropa ligeramente sucia y un poco agitado.
Sus métodos eran drásticos y sádicos, pero funcionaban. Era un duelista rápido, experimentado y sobre todo despiadado. Fijo sus ojos grises en la chica sentada en un rincón, aun tenia bastante que aprender y estaba seguro que si le pedía a su tía entrenarla aceptaría aunque fuera por el simple placer de romperle algunos huesos. Probablemente durante las próximas vacaciones seria el mejor momento.
.x.X.x.
Luna caminaba lentamente por las calles del pueblo, ese domingo por la mañana el director había concedido permiso especial para los alumnos a partir de tercer grado de visitar el pequeño pueblito mágico y relajarse.
Habían llamado a varios autores para custodiar el lugar y se los veía caminando en parejas por el lugar mirando en todas direcciones. Luna había estado vagando sola, no se sentía muy sociable ese día y temía decir algo equivocado con Harry y los otros sobre Ginny.
La pelirroja era el nuevo tema tabú para evitar que Harry se deprimiera más. No entendía porque tenían que atar a Ginny y ahogarla en pociones. La pelirroja solo estaba triste, necesitaba vivir su duelo a su manera y si estar silenciosa y comer poco era lo que necesitaba para liberar su dolor no entendía por qué mantenerla drogada y dormida reviviendo de nuevo su tortura atrapada en su mente sin poder moverse siquiera. Eso era cruel, más allá de ayudarla sentía que solo la estaban lastimando.
Estaba bastante distraída pero el estruendo de una explosión y muchos gritos la obligaron a buscar la fuente del sonido, corrió hasta las calles principales y se encontró con los autores luchando contra algunos mortifagos en duelos bastante intensos.
Los hechizos volaban para ser repelidos con escudos y chocaban contra los diferentes negocios. Luna vio como los pequeños de tercer año corrían rumbo al colegio presas del pánico en una mezcla de túnicas de las cuatro casas del colegio y decidió seguirlos por si eran atacados.
Un pequeño chico moreno con uniforme de Slytherin fue arrojado contra una ventana por el hechizo de un viejo auror con el rostro serio y una gran cicatriz en la mejilla que luchaba con un par de mortifagos a solo unos pasos del niño.
El auror lanzó un hechizo de fuego que fue bloqueado por el más alto de los mortífagos mientras el otro corría lejos para atacar a un auror que les daba la espalda. El viejo Auror vio al jovencito de Slytherin caer y con una sonrisa mando un hechizo directo al niño lo que distrajo al mortífago y recibió el segundo hechizo que lanzará el hombre.
Luna no pudo perdonar las acciones del auror y sin detenerse a pensarlo se lanzó frente al niño y lanzó el hechizo escudo más fuerte que conocía. Vio como el auror maldecía al ver al mortífago levantarse y colocarse entre ellos y el auror y lanzar hechizos de manera veloz para alejarlo de ellos.
Vio como la sangre rapidamente formaba un charco bajo el mortífago que aparentemente tenía herido el brazo izquierdo sin que este se detuviera, el viejo auror lanzo un hechizo que rompió la defensa del mortifago y lo vio caer muy cerca de ellos mientras Luna arrastraba al niño lejos de las llamas, grito una advertencia tan pronto vio al auror levantar su varita para lanzar un segundo hechizo al mortífago caído y sin saber porque sentía ese miedo de ver caer al hombre con la túnica negra y mascara de plata que lo marcaba como seguidor del señor oscuro y sintió sus ojos arder por las lagrimas contenidas.
Suspiro de alivio al ver caer al auror sin siquiera preocuparse si estaba aturdido o muerto, vio a otro mortifago de pie tras el auror con su varita aun en alto dar unos pasos pateando al inerte auror a un lado y tomar el brazo sano de su compañero, Luna lo noto entonces al tenerlos a solo unos pasos, unos ojos grises fríos como el cielo antes de una tormenta y otro par de pupilas tan azules como el mar en calma y lo supo.
Ella conocía esos ojos. Los ojos grises del Draco Malfoy que recupero su amada foto de su madre y los tranquilos ojos azules del amable Theodore Nott que siempre leía gruesos libros en el árbol donde ella misma solía ir a buscar pequeños trentis traviesos, ella estaba segura de que allí se ocultaban, después de todo en más de una ocasión sintió un ligero pinchazo en sus pantorrillas al pasar por allí.
Luna vio al mortifago de ojos grises colocar una cuchara de plata en las manos desnudas de su compañero y soltarlo, algunos segundos después Theodore Nott desapareció y Draco Malfoy sin decir nada permaneció allí un par de minutos atacando a algunos aurores que se acercaban al viejo tirado en el suelo siempre entre ellos y los aurores mientras Luna tomaba al niño bastante aturdido y lo sacaba del lugar en dirección al castillo.
Los ojos azules de Luna estaban llenos de lágrimas, ese pequeño niño pudo morir ese día y no en manos de quienes comenzaron el ataque si no mas bien en las de aquellos que juraron proteger a los ciudadanos. Luna odiaba la guerra que sacaba lo peor de las personas y lloro mientras se alejaba, vio a Draco Malfoy dejar fuera de combate a dos aurores con ayuda de otro mortifago de complexión mas delicada.
Era sin lugar a duda Hermione Gray, Luna no era tonta sabia que era ella por que algunos mechones de cabello negro y lacio salían de su capucha cuando se movía para cubrir la espalda de su compañero.
.x.X.x.
Draco estaba colérico, seis mortifagos heridos. Entre ellos Theo aunque no era más que un desgarro en el hombro y un par de huesos rotos, él lo había visto todo desde lejos mientras atacaba a un inútil auror novato y lo mandaba a volar unos metros lo suficientemente herido para que no volviera a levantarse. El idiota de Nott se distrajo salvando a Lovegood y al pequeño Nicolas Klein de tercer año de Slytherin.
Ese maldito auror había caído bajo, sabía bien quién era Frederick McQueen. Era un respetado auror que disfrutaba matando mortífagos pero atacar a un niño solo por que usaba los colores de la casa de Salazar era bajo, hasta para un imbécil seguidor del ministerio.
Lo había dejado inconsciente y lo habían llevado a sus mazmorras junto con algunos aurores mas para mantener a su querida tía Bella entretenida, ella siempre necesitaba nuevos juguetes demasiado pronto. Una vez que dejaban de gritar y suplicar por su vida ya no le resultaban divertidos y pasaban a ser la cena de Naggini o de la jauría de hombres lobo acampando en el fondo de sus jardines.
Pero McQueen seria dejado en la fuente del atrio en el ministerio. Su cadáver teñiría el agua de rojo o al menos su cabeza y dejaría claro su mensaje, todo aquel que se opusiera o intentara detenerlos moriría. La piedad no era algo que pudieran esperar de ellos nunca más. Sus métodos no eran los mismos de Lord Voldemort, no deseaba derramar más sangre de la necesaria pero no perderían. Debían ganar esa guerra asi debiera de teñir de rojo su camino a la victoria.
.x.X.x.
Este es un capítulo pequeño, no creo que lograra expresar lo que deseaba exactamente, pero llevo dos semanas intentando escribirlo y siento que no podré lograr algo mejor que esto.
Estamos en una etapa de transición, las cosas comienzan a moverse y poco a poco tanto la venganza de Hermione como la batalla final se van acercando.
Que les parece la relación entre Draco y Hermione? Luna? Que esperan que ocurra con la dulce y soñadora Luna Lovegood en próximos capítulos? Theo, Hermione y Draco fueron reconocidos… le dirá a Potter?
Lamento mucho la demora en las actualizaciones y les agradezco muchísimo los comentarios a todas. Salesia no sabes como amo tus comentarios, tienes mucha razón Voldy apoya esa pareja porque pese a lo dicho la sangre mixta no le molesta, para ejemplo Snape, siempre y cuando el mago sea sumamente eficiente y poderoso.
Por hoy me despido de ustedes y espero volver pronto…
Nox
