Todos los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto
SEGUNDA PARTE DEL FIC
Capítulo 7 – Por Temari
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Temari aún se encontraba recorriendo atenta el lugar, cuando de pronto pasó cerca a una habitación en la que se encontraba un grupo bastante numeroso de shinobis, los cuales rápidamente pudieron detectar su presencia...
Y la persecusión comenzó.
Un par de gotas cayeron de pronto sobre el aflijido rostro de Shikamaru, recorriendo lentamente sus mejillas hasta caer pesadamente sobre el suelo. Otra vez…
No les hizo caso.
En ese momento, lo único que le importaba, era lograr rescatar a Temari cuanto antes, y entregársela a sus hermanos, sana y a salvo. Y lo iba a hacer, cueste lo que cueste….
Suspiró.
En ese momento, se encontraba recorriendo nuevamente el enorme complejo de túneles y cuevas subterráneas que comprendían el cuartel principal de Hashimoto, el tipo que andaba tras de Ino y su nuevo jutsu. Se trataba de una enorme y evidentemente antigua construcción natural, hecha en base a roca sólida pulida durante años, tanto por el paso del agua como por el viento. Una serie de túneles y pasajes que se extendían en un radio de indefinido, justo debajo del bosque que daba inicio al territorio del país del Rayo, el mismo lugar en donde cayeran presos senamas atrás…
Continuó caminando, hasta que de pronto notó que había llegado al segundo punto de separación. Observó a los alrededores, y de pronto sonrió. Si, todo estaba tal y como lo recordaba desde su escape. Hacía apenas unas cuantas semanas atrás, él y su mejor amigo Chouji habían sido secuestrados y llevado medio muertos a ese mismo lugar, de donde les costó mucho mucho lograr escapar del lugar. Y ahora se encontraba ahí, nuevamente, metiendose a la mismísima boca del lobo. Irónico…
Pero por Temari, iba a valer la pena.
—Aquí nos separamos.
Fue todo lo que dijo el castaño, y al instante, los otros dos varones que iban con él hasta ese momento, tomaron otro camino, dejando solo al shinobi.
De pronto, un pensamiento surcó su mente.
Me pregunto, ¿Cómo le estará llendo a Ino?
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En ese mismo momento, no muy lejos de los otros tres…
Dos shinobis se encontraban atravezando uno de los miles pasillos naturales de roca que conformaban aquel complejo subterraneo, más tensos que nunca, buscando con desesperación a Temari...
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Si, ambos habían sido enviados juntos por instrucciónes de Shikamaru para buscar a la rubia de Suna, ante la sorpresa de todos. "Proteger a Ino es prioridad" había afirmado el castaño. "Si ellos la llegaran a capturar, poco o nada les importará mantener con vida a Temari", fue lo segundo que dijo. "A demás, la única persona que hasta ahora ha logrado controlar el nuevo jutsu de Ino, has sido tú" dio como argumento definitivo, y en ese momento, logró convencer al pelirrojo. Y una hora más tarde, ya se encontraban los dos caminando a solas, intentando cumplir con su objetivo y no destruir su corazón en el intento.
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Ino se encontraba a punto de doblar una esquina e ingresar a otro pasaje, cuando de pronto la mano del shinobi se extendió hacia ella, deteniéndola.
—Gaara, ¿Qué ha…
—Shhh.
Antes de que pudiera decir algo, Gaara colocó rápidamente una mano sobre su boca, y luego la empujó suavemente hasta pegarla de espaldas contra la pared a su lado. Dos segundos más tarde, un grupo de shinobis pasó justo por aquel otro pasillo, no notando su presencia.
Aliviada, la Yamanaka suspiró. Si hubiera estado sola, de seguro la hubieran capturado en menos de un segundo. Pero con Gaara a su lado, nada malo le podía pasar…
Sonrió. Ahora que lo pensaba, nunca antes había tenido la oportunidad de estar junto con el pelirrojo en una una misión; y mucho menos, protegiéndola. En otros tiempos, la sola idea le hubiera hecho saltar de la felicidad, después de todo… ¿Cuántas veces podías decir que habías salido de misión con nada más ni nada menos que el Kazekage?.¿Y más aún, teniendolo de "guardaespaldas"? Pero tal y como estaban las cosas, aquello solo podía hacerla sentir miserable.
Gaara no estaba ahí para protegerla. Solo estaba asegurándose de que nada malo le pasara, por el bienestar de Temari.
Pero aún así, ella no podía permitir que las cosas continuaran así entre ambos...
—Gaara, tenemos que…
—No hagas ruido. Nos van a descubrir.
Antes de que Ino pudiera decir algo más, el shinobi se apresuró en callarla de nuevo, como si la vida de ambos dependiera de ello. Y pudiera que fuera así. El solo escuchar su dulce y melodiosa voz, le hacía perder la concentración y hasta debilitaba toda su capacidad de autocontrol. Y en ese momento, lo último que podía era permitirse distraerse…
Pero no podía evitarlo. No cuando tenía a Ino tan cerca de él, tan vulnerable, tan indefensa…
Maldición. ¿Por qué tenía que haberse quedado a solas con ella? se preguntó. La lógica de Shikamaru había sido impecable, imposible de rebatir: proteger a Ino debía ser una prioridad, si es que en verdad deseaban que Temari estuviese a salvo. Pero toda la lógica se iba al diablo al tener a Ino tan cerca de él, tan accesible…
Tenía que admitirlo. En el fondo, él deseaba mucho estar a solas con Ino. Deseaba tanto poder abrazarla, reconfortarla, decirle cuanto la amaba, besarla… pero no podía hacerlo. No cuando ella le había demostado que no confiaba en él. No luego de haberlo decepcionado tanto. Pero al menos le quedaba el alivio de saber que estaba con él, y no con el idiota de Shikamaru.
—Baka…
—¿Dijiste algo? — preguntó la Yamanaka, cogiendo por sorpresa al shinobi. No se había percatado de que había hablado tan alto.
—Nada—. Contestó rápidamente, desviando la mirada hacia un lado…
De pronto, una sensación de peligro llamó su atención. Observó hacia Ino, para encontrarla con la misma expresión en su rostro. Al parecer, un grupo de shinobis se dirigían al mismo pasillo en donde estaban ellos, y no tenían opción para escapar.
Gaara volvió a fijar la mirada en Ino, y luego observó hacia el techo, hacia una hendidura que se formaba justo sobre ellos. Poco después, ella asintió, dispuesta a confiar en él...
Apenas la rubia dio su consentimiento, pronto la arena que los rodeaba comenzó a girar alrededor de ambos, haciendolos "flotar". Gaara sujetó con sus brazos la cintura de la florista, y la apegó contra su cuerpo, de espaldas contra él. Y en esa posición, continuaron elevandose...
Ino observó con sorpresa como ambos cuerpos se elevaban por los aires gracias a la arena, para luego girar hasta quedar en posición horizontal, boca abajo, con la mirada hacia el suelo. Siguieron su camino en ascenso, hasta que de pronto la espalda de Gaara chocó contra el techo, justo en el agujero que se formaba sobre ellos. Apenas tuvo unos cuantos segundos para ver al grupo de aproximadamente veinte shinobis ingresaban al pasillo, cuando de pronto todo se hizo oscuridad. La arena no tardó mucho en cubrirlos por completo.
Por ultimo, Gaara envió su Daisan no Me no jutsu (Tercer Ojo) al exterior para espiar y verificar cuando sería seguro volver a salir.
Y ambos se quedaron en dicha posición, por largos segundos, esperando…
El pelirrojo estaba concentrado espiando el exterior, cuando de pronto fue consciente que tenía el rostro enterrado en los cabellos de la rubia, disfrutando de su suave aroma a flores. Delocioso, pero a la vez, peligroso. Estar a solas con Ino, en aquel estrecho lugar, y con sus cuerpos casi apretados el uno con él otro, estaba comenzando a nublarle el pensamiento. Y de pronto sentirla moverse bajo él, rozando inconscientemente sus suavez y delicados muslos contra su masculinidad, resultó ser mucho peor para él. Diablos… Esa iba a ser definitivamente la mayor prueba de autocontrol de su vida…
Ino sintió de pronto que se sofocaba en aquel estrecho lugar, pero fue consciente de que debía soportar el momento y esperar, hasta que el peligro acabara. Inesperadamente, pudo sentir cómo el cálido aliento del shinobi le recorría la parte desnuda del cuello, causandole sensaciónes indescriptibles de placer. Y pronto la presión de su cuerpo dominante contra el suyo, y el acelerado ritmo de su corazón, le trajeron recuerdos de lo que alguna vez pasó entre ellos, y que tanto deseaba volver a repetir…
Lo amaba, y mucho. Y no estaba dispuesta a perderlo tan fácilmente.
—Gaara, yo… te amo.
El shinobi abrió los ojos con sorpresa y casi sintió que se derrumbaba ante las palabras de Ino, pero pronto reaccionó. No, ese no era momento para debilidades…
Solo respiró hondo, y se limitó a apretar más a Ino contra él, disfrutando el momento. Yo también te amo, Ino. Pero perdonar… es difícil.
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Continuaron en dicha posición por otros largos segundos, cuando de pronto, para sorpresa de la Yamanaka, la arena que los sujetaba a ambos, desapareció.
Ino abrió los ojos con sorpresa y por un momento pensó que terminaría cayendo directo contra el suelo, cuando de pronto el shinobi cambió hábilmente de posición, de ambos, y luego descendieron suavemente gracias a la arena, hasta terminar quedando de pie y firmes contra el suelo.
La rubia sonrió aliviada al verse a salvo, y luego desvió el rostro sonriente hacia el pelirrojo. Lo encontró tan inexpresivo como de costumbre.
—Vamonos.
Fue todo lo que él le dijo, antes de partir.
Si, tenían que encontrar a Temari lo más pronto posible, y salir con vida de ese lugar. Y luego de que la encontrara, él se iría y la dejaría sola.
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Shikamaru llevaba bastantes minutos recorriendo a solas los caminos de aquella antigua construcción, cuando de pronto notó que estaba a punto de llegar a su destino, y sonrió.
Desde un inicio, su plan había sido definido con base en tres posibles opciones: primero, que Temari estuviese encerrada en una de esas celda, en cuyo caso, él la rescataría y luego consultaría con ambos equipos el camino más seguro para salir del lugar. Segundo, que Temari estuviese encerrada en otro lugar, lo que dejaba en cada grupo la responsabilidad de encontrarla. Por ultimo, si Temari ya se había escapado y andaba aún en el lugar, todos tendrían que encontrarla de una u otra forma, para luego poder escapar.
En cualquier caso, algun grupo tenía que toparse con la Sabaku No.
Estaba a escasos metros de las celdas, cuando de pronto algo llamaba su atención: No había nadie custodiando el lugar. Eso solo podía significar una de tres opciones: Que no tuviesen a nadie encerrado en aquel sitio; que tuviesen ahí a Temiar, pero que fueran lo suficientemente idiotas como para dejarla sin custodia; o que ella ya hubiese escapado del lugar, y que hubiese dejado capturados a los guardias en algún sitio.
Decidido, avanzó por todas y cada una de las celdas, inspeccionándolas. Todas estaban vacías. Pero cuando llegó a la última, se encontró con una puerta cerrada con candado.
Respiró hondo, y observó por la rejilla. Del otro lado, pudo vislumbrar una figura de cabellos rubios atados en cuatro coletas, sentada sobre una silla y amarrada de espaldas. Shikamaru no pudo menos que reir ante la visión.
"Sabía que algo así iba a pasar…"
De inmediato, se dio la vuelta y sacó un puñado de arena rojiza que llevaba en el bolsillo. La extendió en el suelo, y escribió sobre ella una única palabra: Escapó.
Esperó unos cuantos segundos a que el mensaje fuera recibido, y luego recogió la arena, y comenzó a correr. Sí, Temari había escapado, y ahora su misión era seguir sus pasos, hasta encontrarla…
En esos mismos momentos…
Chouji y Kankuro se encontraban corriendo por uno de los pasillos del lugar, cuando de pronto desviaron su camino a tiempo para evadir un grupo numeroso de shinobis que iban bastante apresurados, hacia un punto en particular.
De pronto, el bolsillo derecho del mayor comenzó a moverse peligrosamente. Apenas notó el hecho, tomó un puñado de arena de su bolsillo y la arrojó al suelo. De inmediato, ésta comenzó a moverse hasta terminar formando una sola palabra, que les bastó para saber lo que había pasado: Temari había escapado.
De pronto, Chouji suspiró.
—Supongo que ahora tendremos que buscarla—. Comentó, preocupado. Saber que Temari había logrado escapar no significaba necesariamente que hubieran acabado con su misión. Todo lo contrario…
—Si, supongo que ahora tendremos que…
De pronto, pudieron ver como otro grupo de shinobis, tanto o más grande que el anterior, corrían casi sin prestarles atención, hacia el mismo lugar que el otro grupo. Apenas pudieron escucharles decir unas cuantas palabras, relacionadas con un escape, la necesidad de muchos refuerzos, y una rubia que se les estaba haciando muy difícil capturar.
—Un momento, ¿Qué no estaban hablando de…?
De pronto, sintieron que otro grupo venía justo en dirección a ellos. Y en ese mismo instante, ambos supieron que hacer.
—Yo los detengo, tú vé a encontrar a tu hermana.
Kankuro se detuvo y observó la decisión en el rostro del otro shinobi. Y al instante, confió en él.
—Entendido.
Fúe lo último que dijo, antes de correr para seguir al otro grupo, dispuesto a encontrar a su hermana.
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Temari estaba huyendo de un numeroso grupo de shinobis que andaba siguiéndola, cuando de pronto ingresó en otro pasillo, en donde encontró un número aún mayor que el anterior.
De inmediato, se detuvo.
Maldición, ¿Acaso se reproducen o que? Se preguntó agitada, para luego ponerse en guardia, dispuesta a atacar. Estaba ya bastante cansada de correr e intentar escapar, ya era hora de actuar.
Rápidamente, se lanzó al ataque del grupo más grande, saltando hábilmente sobre sus manos para luego golpear con ambos talones a los tipos que estaban frente a ella. Al instante, ambos cayeron al suelo sobre otros dos, dejándolos confundidos.
No desperdició más tiempo del necesario en levantarse, cuando de pronto pudo ver como un puño se dirigía rápidamente hacia su rostro. Rápidamente se agachó, evadiendo el golpe, para luego propinarle a su atacante un certero golpe en el estómago, obligándolo a retroceder. Una patada más en el rostro fue todo lo que le faltó para rematar al sujeto.
Pero antes de que siquiera tuviera tiempo para festejar su buen desempeño, sintió de pronto como un par de enormes brazos la sujetaban por detrás, mientras que un tipo se iba acercando peligrosamente hacia ella, justo por el frente. Si tan solo tuviera mi abanico...
Resignada, la rubia se impulsó hábilmente en el suelo, para luego dar un gran salto, para luego lograr atrapar la cabeza del atacante entre sus piernas. Solo hiciern falta dos movimientos más para librarse de ambos sujetos.
Pero la acción aún no había acabado. Solo estaba comenzando…
Con la respiración agitada, Temari volvió a incorporarse, para de pronto notar con sorpresa que el numero a su alrededor comenzaba a incrementarse. Al parecer, otro grupo acababa de llegar.
Resignada, apretó los puños con fuerza y observó directamente su lado derecho, en donde parecían haber más atacantes, dispuesta a continuar hasta que las fuerzas la abandonaran.
Y estaba a punto de atacar, cuando de pronto algo ocurrió.
Temari se quedó paralizada cuando de pronto pudo sentir una serie de golpes justo detrás de ella. Sorprendida, se dio la vuelta hacia ese lado, para encontrar a todos los ninjas que la habían estado siguiendo hasta ese momento, en el suelo. Y junto a ellos, al shinobi a quien menos se esperaba encontrar en ese momento.
—¿Shi… Shikamaru?
Preguntó sorprendida, cuando de pronto sintió que alguien la atacaba por detrás.
Observó al shinobi, y pronto se agachó, confiando casi instintivamente en que el castaño sabría que hacer. Y así ocurrió.
Shikamaru reaccionó a tiempo para recibir al shinobi con un limpio golpe en el rostro, obligándolo a caer al suelo, inconsciente.
Y en un instante, Temari estuvo nuemanente de pie y justo frente al castaño, con el ceño fruncido.
—¿Shikamaru? Puedo saber… ¿Qué carajo haces aquí? — preguntó. Al parecer, no estaba muy contenta con su llegada.
El castaño se sorprendio ante el recibimiento. Sabía que no debía esperar precisamente el recibimiento más efusivo del mundo, acompañado de abrazos y besos parte de la rubia de la arena, pero… ¿Recibirlo a insultos? Eso si que no se lo esperaba.
De pronto, Temari desapareció frente de él, y en su lugar apareció un enorme puño, uno que no pudo evadir.
—¡Aouch!— gritó ante el golpe, casi con la impresión de que aquello había sido a propósito
—¡Oh vamos! Ya deja de quejarte como una nena y contestame, ¿Qué rayos haces aquí?
Shikamaru obsservó con sorpresa a la mayor, antes de notar la burla en ella por su ojo morado. Si, el golpe anterior debía haber sido a propósito. Pero tenía que admitir que, de alguna forma, se lo tenía merecido…
Pero por el momento, lo importante era sacarla sana y salva de ese lugar.
—¿Tú que crees?— preguntó él, poniéndose luego a su lado—. Estoy aquí, rescatándote.
—¿Rescatándome? — preguntó ella, justo cuando aprovechaba la posición del castaño a su lado, para impulsarse en él y caer sobre otros dos—. ¡Yo no necesito que me rescaten!
—¿A no? — alegó él, justo cuando le lanzaba una kunai en el pecho a un tipo que se estaba casi encima de ella—. Yo diría que… un poco de ayuda no está de más.
Apenas terminó de hablar el castaño, Temari se incorporó y lo observó. Odiaba verlo así, con esa sonrisa de victoria que ponía siempre que lograba conseguir lo que desease, siempre que se salía con la suya. Maldicion, ¿Por qué tenía que ser tan endemoniadamente inteligente? ¿Y sexy?
De pronto, ella sonrió. Y en un hábil movimiento, se lanzó hacia el suelo cruzó sus piernas con las del Shikamaru, haciendolo tambalear y caer pesado justo sobre ella, para luego sacárselo de encima de un fuerte empujón.
Apenas el Nara pudo levantar la mirada, vió con sorpresa cómo dos tipos se encontraban parados justo sobre ambos, con la espada de uno atravezándo la del otro, y viceversa.
—Ayuda, pero no estorbes—. le dijo la rubia, justo al momento de levantarse de un salto, sonriendo victoriosa.
Shikamaru desvió la mirada sorprendido hacia la rubia, y la observó detenidamente. Se veía cansada, sucia, con dos de sus cuatro coletas ligeramente desatadas, y con un par de heridas en el brazo y pierna izquierdas. Sí, estaba hecha un desastre, pero no por eso dejaba de verse increíblemente sensual. Sus ropas rasgadas le permitían ver más de lo que hubiera desado en ese momento, y la actividad del momento le daban un cierto color carmín a su rostro y sus labios, que por poco le hacían perder el juicio.
Pero ese no era el momento de perder la razón.
Rápidamente, el castaño se levantó de un salto y se lanzó hacia ella, rodeándola son sus brazos. Abrazándola.
Temari se sorprendió y sintió que la sangre se le subía al rostro, mientras su corazon se aceleraba peligrosamente ante el contacto del cuerpo del shinobi contra el suyo, algo que hacía mucho se había negado a sentir. Pero pronto volvió a la realidad.
Se giro hacia su espalda, para encontrar parado justo tras ella a un enorme shinobi que tenía levantado un gran mazo justo sobre su cabeza. Luego sintió como Shikamaru la soltaba, y en ese momento pudo ver a aquel tipo caer pesado de espaldas contra el suelo, con dos espadas atravezadas a ambos lados.
Sí, él la había salvado. Y al parecer, no les iba a quedar otra que pelear juntos, y confiar el uno en el otro.
Desviaron sus miradas hacia los alrededores, cuando de pronto vieron que el grupo se incrementaba. No les quedaba otra, iban a tener que pelear uno a lado del otro, si deseaban salir con vida de aquel lugar.
De pronto, Temari habló.
—Gracioso, nunca pensé que tendría que morir junto a un traidor como tú.
—Temari, yo…
—Dejemos las discusiones para luego, por ahora concentrémonos en pelear.
Al instante, el castaño asintió, dándole la razón a la rubia.
El castaño comenzaba a prepararse para atacar nuevamente, cuando de pronto notaron que otro grupo más llegaba a su encuentro. Pero eso no fue todo. Justo detrás de ellos, pronto pudieron ver cómo otro shinobis aparecía de la nada, noqueándolos en el acto.
Y de pronto, ambos sonrieron.
—¡Kankuro! —gritó la rubia, tan emocionada como sorprendida.—. ¿Qué haces tu aquí?
—¿Y tú que crees? —preguntó el shinobi, justo cuando lanzaba una de sus marionetas hacia su encuentro—. Venía a traerte tu juguete. Parece que lo dejaste olvidado en Suna.
A la Sabaku No casi le brillaron los ojos cuando vio a la marioneta de su hermano acercándose hacia ella, a través del enemido. Y apenas la tuvo a su alcance, la abrió y de inmediato sacó de ella aquello que tanto había extrañado, desde que había tenido que comenzar a pelear en ese lugar: Su amado abanico.
El castaño tardó un poco en reaccionar.
—¡Espera! — gritó alarmado—. No pensarás….
—Descuida, baka—. Se le adelantó ella—. No pienso crear una ventisca ni nada parecido. Sé que algo así derrumbaría este lugar y que todos quedaríamos enterrados.
—Entonces, que…
—Espera, y verás.
Habló decidida la de cuatro coletas, para luego ponerse en posición de batalla, con la enorme pieza de armamento a su lado, sirviéndole de apoyo. De pronto observó como Shikamaru la observaba sonriente, y la sonrisa en el rostro de ella se borró en el acto.
—Por cierto, hay algo que debo decirte— habló seria—. Podrás ser un traidor, pero… antes que no resista la tentación de dejar que te maten, o hacerlo yo misma, es mejor que sepas de que a Ino le están tendiendo una trampa en este lugar, así que será mejor que no la traigas.
Shikamaru palideció.
—¿A qué… te refieres, con…
—Al parecer está interesado en arrancarle los ojos y hacer no se qué experimentos con ellos—. Se detuvo justo luego de noquear a un tipo, para voltear a ver al castaño—. Pero no hay peligro mientras ella no esté aquí, y estoy segura de que no eres tan idiota como para…
De pronto, la rubia se detuvo al ver el rostro pálido de Shikamaru tras ella, y cayó. Un shinobi acababa de darle al castaño relativamente fácil un golpe en el rostro, y éste recibió el golpe sin siquiera reaccionar. No hizo falta más para saber lo que estaba pasando.
—¿Qué clase de trampa? — preguntó, apenas volviendo en sí.
—Está aquí, ¿No es cierto?— preguntó ella.
—Si— contestó él.
—Entonces… será mejor que vayas por ella, porque no tardarán mucho en capturarla—. Dijo con seriedad, antes de regresar a la batalla. Aún quedaban muchos shinobis alrededor suyo, y ella no estaba dispuesta a caer tan fácilmente.
Por su parte, Shikamaru se quedó en blanco y pronto sintió que la cabeza comenzaba a darle vueltas, ante lo que acababa de oir. Si Hashimoto y sus hombrestenían una trampa para capturar a Ino, era porque ya se esperaban que ella volviera a ese lugar. Pero… ¿Cómo sabían que volverían, si ni siquiera los habían intentado contactar para negociar un rescate por Temari, o algo parecido? Por más que lo intentaba, no lograba darle una buena explicación a su pregunta.
Pero lo único que tenía seguro, era que debía advertir a Ino, cuanto antes…
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Por otro lado, el Kazekage y la florista aún se encontraban dando vueltas en el enorme complejo, cuando de pronto el shinobi se detuvo. Acababa de recibir un mensaje.
—Encontraron a Temari. Parece que necesitan refuerzos…
Las palabras del pelirrojo pronto hicieron reaccionar a Ino, quien respiró con alivio, pero luego palideció. Saber que habían encontrado a la hermana de Gaara la llenaba de alegría, pero a la vez… la aterraba. Ahora que ya habían logrado su objetivo, nada impedía a, Gaara se fuera con ellos y la dejara sola… para siempre.
No le quedaba mucho tiempo. Tenía que hacer algo para cambiar con dicha situación… y pronto.
—Gaara, tenemos que hablar…
—Por ahí—. La cortó de repente el shinobi, cogiéndola por sorpresa. Cuando lo observó, estaba señalando un enorme pasillo que se extendía hacia su lado izquierdo, uno que por unos instantes, le hizo despertar un mal presentimiento.
De pronto, notó que Gaara comenzaba a avanzar, y corrió tras él. Pero apenas ingresó en aquel camino, sintió que la cabeza le daba vueltas, peligrosamente. Algo mareada, se apoyó en una de las paredes, cuando de pronto una serie de imágenes comenzaron a llegar a su mente, todas demasiado desordenadas. No pudo interpretarlas debidamente.
El pelirrojo estaba concentrado en llegar a su destino, cuando de pronto notó que Ino no lo seguía. Preocupado, retrocedió hasta donde se encontraba ella, y la observó detenidamente.
—¿Qué sucede? — preguntó.
—Es este camino… — Ino lo observó a los ojos, antes de continuar—. Tengo un mal presentimiento.
El varón observó por unos instantes a la rubia, sin saber que decir. Luego observó al camino frente a él, sin notar nada extraño. Preocupado, tocó el suelo y se concentró en la arena, buscando agudizar sus sentidos al máximo y extenderlos en todo el largo de la ruta que planeaba seguir hasta encontrar a su hermana. No encontró nada.
A demás, estaa casi seguro de que sus hermanos estaban peleando en ese momento. Podía sentirlo. Y debía llegar a ellos, cuanto antes...
—Ino, no veo peligro delante de nosotros. El camino es seguro. Confía en mí.
Ino levantó la mirada sorprendida y fijó sus enormes ojos azul cielo en los verde esmeralda de Gaara, que la observaban con seguridad en ellos. Podía sentirlo. Le estaba pidiendo que confiara en él, que le demostrara que estaba dispuesta a poner su vida en sus manos, y dejar que él la protegiera. Y eso quería hacer. Pero sus instintos...
Al diablo con sus instintos. No podía negarle confiar en él. No, nuevamente. No, siendo esa la última oportunidad que pudiera tener para demostrarle que lo amaba.
Pronto sonrió torpemente, para luego asentir.
—Si, confío en ti.
Afirmó fingiendo seguridad en sus palabras, para luego salir corriendo a su encuentro.
Pronto se arrepentiría de no haber seguido a sus instintos…
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Pocos segundos después, un brillo intenso envolvió todo el lugar.
—¡Inooooooo!
Fin del capítulo.
A todos, gracias por los comentarios alentadores y por seguir dándole una oportunidad a este fic. Procuraré las actualizaciones seguidas para pronto poder darle el desenlace que todos se merecen. Lo de la comunidad lo dejo para la otra semana, porq en esta pasada tuve algunos inconvenientes (cursos y actividades q no esperaba) que me movieron los tiempos. De todas formas yo aviso.
Saludos y gracias por leer.
