La última noche.

-Vegeta…. Te amo…- decía la joven abrazando a su marido

-yo….

-shh no hace falta que digas algo, solo estando así contigo soy feliz-

-Quédate conmigo….- contesto Vegeta hacia su esposa mientras la abrazaba mas a el.

-para siempre amor-

-te amo…..-

-Maron…..


Despertando abruptamente Vegeta se encontraba solo en su habitación, estaba lleno de sudor y su respiración se encontraba entrecortada nuevamente tenia esos sueños, esos que cada día se hacían más comunes, el con ella, juntos los dos, sentía claramente su piel sobre su cuerpo, caliente y tan suave con el perfume que la caracterizaba, el sentía que era una pesadilla tener esa clase de sueños ya que su cabeza se confundía a cada segundo.

Los sueños siempre era de dos clases: él y ella estaban juntos abrazados y entregándose en cuerpo y alma, aunque al principio le hacía sentir bien luego le recordaba la verdadera situación; el otro era que se iba sin decir ni esperar más y no volvía; y juzgando por como sentía un vacío a recordar ese sueño era aun peor que el otro, sentía que debía confesarle el plan que tuvo pero entendía que no sería todo color de rosa y dejarían las cosas en el olvido para comenzar de nuevo.

Cada día que pasaba aumentaba esa necesidad de tenerla, se sentía como león enjaulado, y sus visitas a ese lugar que del que no se sentía orgulloso de visitar se hacían más frecuentes pero ni eso ayudaba a lo que necesitaba; era a ella a quien necesitaba.

Vegeta no podía sacarse de la cabeza a su esposa noto que siempre estaba buscándola con la mirada y a pesar de que ella rara vez salía de la casa, el siempre parecía estar pendiente de sus salidas y llegadas, de su comida y pasatiempos, noto que ella amaba leer, adoraba estar en el jardín y siempre estaba componiendo cosas.

Siempre quería saber más de ella, tenía que aclarar sus sentimientos lo más pronto posible ya que su matrimonio estaba por acabar y tenía que tomar una decisión, ¿realmente él quería tenerla cerca a la joven?

-Yuya, manda a llamar a la señora al estudio-

-si joven, permiso-

-Yuya…. ¿Como has visto a la señora estas últimas semanas?-

-muy bien señor, ¿por qué la pregunta joven?-

-no por nada en especial, bueno es que se veía triste cuando se fueron sus papas y demás…..

-ay joven, si no lo conociera, pensaría que finalmente acepto sus sentimientos-

-ya puedes retirarte Yuya-


La joven se encontraba meditando ya que últimamente su esposo se comportaba diferente, sentía que estaba siendo observada y cuidada, más que en un principio; sentía como si le faltara el aire y su corazón se agitaba cuando era llamada por él y no era nada agradable, tan pensativa estaba que no se percato de que Yuya estaba enfrente pasándole una mano con la cara para checar que reaccionara.

-joven, ¿está bien?-

-perdón Yuya, ¿que se le ofrece?-

-el joven la mando a llamar-

-¿y que es lo que se le ofrece?-

-me imagino que lo de siempre, su real presencia- contesto Gema, que acababa de entrar al salón.

-si Gema, ríete de mi- contesto la joven a su sirvienta que de unos días atrás hacia la fecha, siempre le hacia esos comentarios.

-Madame… le diré al señor que viene en camino- término de decir para retirarse y sin dejar que notaran que reía internamente ya que ella también pensaba eso.


-¿me mando a llamar?- entro la joven para encontrarse a su marido leyendo un libro.

-sí, este libro parece interesante, creo que te gustara- dijo entregando el libro a su esposa quien lo recibía.

-gracias- contesto secamente - si es todo….

Sin terminar la frase noto que Vegeta estaba muy cerca de ella, y fue agarraba desprevenida cuando su marido tomo un mechón de su cabello y lo pasaba detrás de su oreja, ante tal actitud la joven contenía la respiración ya que nunca lo había tenido tan cerca desde la ceremonia de boda, esa fue la última vez que se besaron.

Vegeta la miraba y a partir de la cercanía ya no sabía si era verdad o un sueño, realmente necesitaba sentirla así que quiso su mano que estaba anteriormente detrás en la oreja se deslizo hacia el cuello tratando de atraerla más cerca, pero no pudo llegar más lejos ya que entro Yuya.

-Señor, lo buscan- mirando la escena trato de disimular su asombro y apretando los labios borro la sonrisa que se le formo.

-perdón por interrumpir- trato de excusarse inútilmente ya que notaba la cara de Vegeta que se notaba muy molesto.

-está bien Yuya, permiso Vegeta- dijo la joven para salir corriendo.

Nuevamente solo Vegeta soltó un gruñido sin importar que estuviera su nana, se sentía tonto por dejarse llevar y quedando pensativo ignoro a su nana quien al notarlo tose para hacerle notar que aun esta ahí.

-joven, lo buscan-

-¿quién?

-de la empresa-

-hágalo pasar- termino de dar la orden para estar de solo de nuevo, reprochándose internamente de lo que había pasado espero a su visita; negocios y mas negocios, tenía que atender todo el trabajo y lo único que pensaba era en su esposa, miro por la ventana y ahí estaba jugando con el gato que una de sus sirvientas encontró y que ahora su esposa adoraba "Tama" que de bueno tenía ese gato, estaba pequeño y negro, flaco y chillón, sin embargo tenía toda la atención de ella, maldición otra vez pensando en ello, rápido tenía que continuar con su trabajo, así que cerró la cortina y se dispuso a intentar concentrarse.

Tanto lo intento que termino dormido entre tanto papel y de pronto escucho abrirse se puerta, por más que intentaba no podía moverse, estaba muy cansado así que solo espero a que la persona se fuera; de pronto sintió una mano acariciarlo se sentía suave.

-estas muy cansado, deberías dormir en nuestra cama- dijo la voz casi en susurro

-"¿Qué?"- pensó y poco a poco fue abriendo los ojos y lo que vio le quito el aliento, era su esposa que le acariciaba su cabellera.

-Vegeta, ni te enojes por interrumpirte, estabas dormido y sé que me estabas viendo desde aquí- decía acercándose para estar casi a la misma altura.

-tú solo atiendes a esa bola de pelo-

-¿celoso?- poco a poco se le fue acercando hasta juntar sus labios, suaves, tiernos, quería morderlos. Escucho como tocaban la puerta, la joven quería separarse pero Vegeta le agarro la cara que se fueran al carajo quien tratara de interrumpir este momento, hasta que el ruido se hacía mas y mas duro, luego total paz, escucho unos pasos alejados y se alegro cuando quiso jalar y acomodar a su esposa entre las piernas escucho que abrían la puerta.

-joven Vegeta- dijo mientras movía su hombro –despierte joven.

-¿Qué?- sueño todo había sido un sueño, ella nunca había estado ahí, pero ese beso se sintió muy real.

-Perdone por despertarlo es que su tío Bardock mando unas cartas -Vegeta las agarro y le pidió a Yuya dejarlo solo, su mente estaba peor que nunca y su corazón latía desenfrenado, sentía sus manos sudar y cuando creyó que estaba peor que nunca vio en su escritorio una manzana. No recordaba haber tenido una antes ahí ni que Yuya la hubiera dejado ¿entonces como había llegado eso ahí?


El corazón le latía, casi se le salía del pecho, sus rodillas se sentían como si fueran de gelatina, la puerta de su cuarto no era un gran apoyo pero resultaba buen refugio, nunca se imagino eso, ella solo quiso darle una ofrenda de paz y acabo…. Besada.


La cena fue en silencio Vegeta no quitaba la mirada de la joven, estaba embelesado de cada movimiento que hacía, ella por su parte trataba de ignorar eso; había sido torpe y ya no se repetiría.

-¿no fue de su agrado la cena joven?- pregunto Yuya, ya que apenas y había sido tocada.

-no, tengo hambre- contesto sin apartar la mirada de su esposa.

Terminada la cena Vegeta fue a su estudio, tomo una botella y lleno su copa de whisky, eso también se había hecho un habito, estando así, sus sentidos se concentraban menos y por ende pensaba menos, dejar de pensar era algo bueno ya que sus pensamientos eran pagados de ella y sabia que no era por falta de sexo, necesitaba sentirla a ella, terminando su tercera copa dejo su estudio y se fue a tomar una ducha fría, la noche estaba caliente y aun sentía incomodidad del sueño que tuvo en la tarde.

Así pasaron los días, la joven estaba buscando un libro en la biblioteca, no podía alcanzarlo y no encontraba escalones cerca, quiso tomar una silla pero eran pesadas así que trato de escalar el librero, mala fue su suerte que el zapato resbalara, sabía que no moriría de la caída pero no quería volver a lastimarse el pie mas sin embargo fue sostenida por Vegeta, la cogió de brazos y sostuvo un agarre firme, ella podía escuchar su corazón latir a mil por hora y suspirando alivio se atrevió a hablar.

-gracias por evitar que me cayera, ya me puedes bajar- dijo sin mirarlo a la cara ya que sentía como sus mejillas estaban calientes del sonrojo.

-estas bien- dijo sin aflojar el agarre, el también podía sentir el corazón latiendo fuertemente, cuando la vio haciendo ese acto de "trepar el librero" sin notarlo corrió hacia ella y cuando ella resbalo sintió como si hubiera evitado un gran impacto, también recordó que de niños una de las gemelas osaba trepar arboles, ahora lo encontraba gracioso, poco a poco fue dejando en el piso a su esposa y cerrando de nuevo la distancia la miro, la joven tratando de poner distancia choco con el librero que al recibir el golpe se movió haciendo que todos los libros cayeran. Recibiendo la lluvia de libros Vegeta se puso de escudo y protegió a la joven, los dos se miraban atontados ninguno espero esa acción pero paso y sin previo aviso Vegeta la beso.

El beso fue delicado, tierno apenas y se sentía, poco a poco se fue haciendo más apasionado, sus manos las poso a cada lado de la cara de su esposa y como pidiendo permiso de entrar le sostuvo la cara. Ese beso era mejor que todos sus sueños aunque extrañamente parecido al del sueño del estudio, quiso atraer más a él a la joven cuando Gema entro.

-Madame se encuentra bien, escucho ruidos- presenciando la escena quiso disculparse e irse pero ese implicaba que pasara algo más que un beso.

-¡Gema!- casi grito la joven y alejándose de su esposo fue a donde su sirvienta - el desorden, te lo encargo- y salió del cuarto dejando a su esposo aun en la misma posición arrodillado en el piso.

-joven se encuentra bien, ¿esta lastimado?- dijo mirando que estaba con la mirada perdida, cuando se levanto y salió de cuarto dejando a una sirvienta con todo el trabajo.

Una vez en su recamara la joven trataba de calmarse pero sin éxito en un momento tendría que volver a ver a su marido para la cena, podía inventar una escusa para saltársela pero no sabía como lo tomaría su marido.

Durante la cena Vegeta no la miro en lo absoluto pero tampoco probaba bocado, cuando escucho a su esposa hablar, alzo la vista y vio su cara de preocupación, le estaba hablando desde hacía rato.

-Vegeta, ¿estás bien?- sonaba muy preocupada.

-¡Oh por Dios Vegeta! Estas sangrando- la miro extraña, ¿de qué hablaba? –Déjame ver esa herida- hasta que fue tocada reacciono, en efecto estaba herido y tenia rato de estar sangrando, el pensó que era sudor ya que estaba muy nervioso por la cena pero se había equivocado.

-estoy bien- contesto mirándose la mano con manchas de sangre.

-déjame atenderte ¡Yuya, tráigame unas vendas y desinfectante!- grito para que enseguida el llevaran las cosas.

Extrañamente no volvió a sentir dolor, solo sentía las manos agarrar suavemente su cabeza y limpiarla para luego poner un vendaje, él quería repetir el contacto y probar nuevamente esos labios pero cuando reacciono ella ya estaba lejos, dejo el comedor y volvió a su estudio tomo de nuevo su botella y se sirvió lo mismo de siempre.


Tres semanas desde incidente habían pasado la joven como nunca llevaba al cuenta, tres semanas de completo descontrol, por las noches podía escuchar vagamente a alguien hablando solo o vagando por la casa, abría querido pensar que era una fantasma pero lamentablemente reconocía la voz, ¿realmente estaba tan borracho como lo parecía? O ¿solo era para llamar la atención?, lo único de lo que estaba segura es que últimamente estaba muy cambiado con ella, desde aquel beso Vegeta a veces la visitaba cuando ella estaba en el jardín o en la biblioteca y decía visitaba porque nunca se lo había topado, aunque nunca se le acercaba mucho a veces cruzaban palabra, un saludo cordial y la dejaba sola de nuevo, hoy quiso ir a ver a los caballos así que dejo el libro que tenía en sus manos y dejo su cuarto.

Una vez ya en el establo cepillo a los caballos, no recordando cuando había sido la última vez que había montado uno así que busco una silla para salir a dar un recorrido, lastimosamente no había, tal parecía que no podría hacerlo, resignada salió del establo para ir a la casa.

-¿Qué haces aquí?- escucho a Vegeta atrás de ella.

-nada, solo quería dar una vuelta en el caballo pero no encontré sillas- contesto sin voltear ya que quería irse de inmediato.

-eso se puede arreglar-dijo con un tono coqueto y sin más se acerco a ella y la cargo, ante tal acción la joven solo pudo agarrarse ya que no entendía aun nada. Vegeta la llevo a donde estaba su caballo y la poso para que ella se sentara, una vez hecho el se monto atrás de ella y dio la orden de avanzar.

Paso un rato en silencio hasta que ella decidió empezar la plática, era necesario ya que se sentía muy incómoda.

-gracias, por tomarte esa molestia- dijo sintiéndose más apenada ya que por cada trote tenía que acercase al pecho de su esposo o se caería

-¿Cuál?- dijo acercando su boca a la oreja de la joven.

-esta, de dar un paseo conmigo- empezaba a latir su corazón, casi lo sentía en la garganta.

-¿esto? no es molestia, si te hace feliz, es un placer- dijo lo ultimo casi en susurro haciendo que se estremeciera mas la joven, Vegeta había decidido que haría su movida era ahora o nunca y viendo las reacciones se sintió complacido.

-creo que será mejor que regresemos, ya se está haciendo tarde-

-tienes razón- y acto seguido Vegeta indico al caballo regresar y acelerar su trote, al hacer eso la joven se pego completamente a él abrazándolo ya que podía caer y dolería mucho. Vegeta la sostuvo fuertemente y deseo tenerla así por más tiempo.

Llegando a la casa los recibía una Yuya con una gran sonrisa que los había visto partir así que no fue mucha su sorpresa verlos regresar aunque la imagen era bonita aun no podía cantar victoria.

-qué bueno que ya regresaron, la cena está servida- dicho eso se retiro y los dejo solos.

-creo que mejor nos apuramos a ir a cenar- dijo tratando de zafarse y bajar del caballo.

-sí, ya tengo hambre, permíteme- dijo bajando y cargándola de nuevo, al hacerlo la tuvo de frente y como la otra vez, la beso, tiernamente al principio para luego sujetarla y tratar de profundizar el beso.

Terminando el beso solo quedaron separados por una mínima distancia, al notar el nerviosismo de la joven, Vegeta paso su mano con el cabello en una caricia y bajarla para terminar delineando la cara de la joven.

-¿Qué haces Vegeta?- esa pregunta que hacia la joven era la misma que él se hacía, pero no podía evitarlo.

-No lo sé- trato de volver a elimino pero fue detenido.

-Vegeta será mejor que entremos- apoyo sus manos en el pecho de Vegeta para evitar que se acercara de nuevo. Viendo esa reacción no le quedo de otra q aceptarlo. Una vez dentro cenaron en silencio y sin mirarse. Muchas cosas habían en la mente de los dos, cuando acabo de comer la joven se disculpo por dejar la mesa y se retiro a su cuarto.

Vegeta que solo le respondió casi en susurro y aun sin cambiar posición en la mesa pensó en que haría o mas bien que estaba haciendo, era mas que notorio que ya no podía controlarse, a la menor provocación se le acercaba y casi en automático la besaba para terminar siempre deseando mas. Así que una vez mas dejo su asiento y se fue al estudio a ahogar sus penas luego pensaría que mas haría.


Despertó no sabiendo donde estaba, el daba aun vueltas la cabeza, como el cuarto totalmente oscuro no podía enfocar bien su vista pero sentía a alguien junto a él, no reconocía bien quien era pero muy bien, estaba seguro que no era un hotel ni un burdel ya que la decoración era muy diferente, trato de levantarse pero al hacerlo su acompañarte se movió y por fin visualizo quien era.