Esta historia pertenece a DYRTSSA y los personajes a STEPHANY MEYER
Pido disculpas por la demora, pero en ocasiones no se que pasa con mí cuenta, pasa días sin dejarme entrar y un día cualquiera me permite acceder sin ningun problema. Pagina loca ¬¬
BELLA POV
Alice se estaba convirtiendo en una molestia para mi y mi soledad. Casi todo el tiempo quería estar conmigo y aunque yo encontrara mil y una maneras de rehuir a su presencia parecía que esta no se cansara de que la estuviera rechazando.
Hasta que un día no se si me tendió una trampa o que. Pero delante de mis padres me propuso que tuviéramos una disque noche de pijamas. La miré con rabia por hacerme esto. ¿Es que acaso no entendía que no soportaba su presencia? ¿Y por qué será esto?¿No será por qué te recuerda a ti y quieres volver a ser así, como es ella, como eras tu, como eres en realidad tu? ¡No! callé a mi cerebro. Yo no quiero volver a ser como era antes. Eso fue lo que me ocasionó todo lo que ahora estoy viviendo. Bramé con furia
Me di cuenta que nunca quité la mirada de Alice, que a pesar de estar sumida en mis cavilaciones siempre se la sostuve.
Sin poder negarme, no tuve mas opción que participar en aquella charada de noche.
Solo había una cosa que me taladraba la cabeza con Alice y era ¿El por qué de su insistencia en ser mi amiga, en estar conmigo? Y ¿Qué si esto que acaba de pasar en la cena fue por azar o ella lo previo todo para que yo no me pudiera negar a su nochecita de juegos?
La pobre chica trató y trató de meterme conversación pero nunca solté mas prenda de la necesaria. Mas no puedo negar que me divertí un poco mientras estábamos jugando.
Pero mi tortura empezó cuando nos decidimos dormir. Yo no podía hacerlo, mi pesadilla se había vuelto el pan de cada noche y no me podía permitir el lujo de tenerla esta noche delante de Alice.
Peleé con el sueño durante mucho tiempo, mas creo que al final me dejé vencer por Morfeo, porque lo ultimo que recuerdo son esos horripilantes ojos y mi desesperado intento de gritar y no poder hacerlo.
Como siempre y cada noche desperté en medio de un grito ahogado.
Mas de di cuenta para mi completo horror que no estaba sola. Alice estaba conmigo a mi lado, mas pálida que de costumbre, a lo mejor de los nervios por verme así.
-¿Bella estas bien?
No respondí solo la miré y me sentí desfallecer, sentí que ya no podía mas, que me moría por dentro, que mi vida se estaba extinguiendo.
No supe por qué lo hice, ni pensé siquiera, solo me arrojé en sus brazos llorando desconsoladamente.
Alice me consolaba con palabras tiernas y suaves caricias en mi cabello.
-Bella ¿Quién te hizo daño? – me hizo la tan temida pregunta después de ver que me había calmado un poco o por lo menos lo suficiente para hablar.
-Nadie.- le dije todavía entre uno que otro sollozo.
-Bella se que no me conoces lo suficiente pero te juro que puedes confiar en mi. Se que alguien te hizo daño.
Volví a llorar inconsolablemente otra vez. No sabía que hacer, mas necesitaba desahogarme, en verdad sentía que ya no podía mas. Y en cierto sentido el pensar en decirle a Alice no me pareció una completa locura, a veces es mejor desahogarse con un extraño que con alguien cercano a ti.
Pero tenía miedo de abrirme ante ella, era su prima e independiente de, la sangre llama ¿No?. Además yo también tenía la culpa. Yo le seguí el juego de pasión y besos que iniciamos y que… No terminé de pensar, aquello era muy doloroso para mi.
-Yo tuve la culpa. – de dije como pude en medio de mis lagrimas.
-¿De que hablas?.
Le iba a decir la verdad ya estaba decido pero no le diría que había sido su primo. Le abracé con fuerza como si fuera mi bolla de salvación en medio del océano.
-Yo le amaba Alice, le amaba con pasión, con locura. Me moría por sus besos, por sus caricias, por él, moría por él.
-¿Y qué paso?
-No lo se. O no se si lo se. No se nada. – empecé a desesperarme.
-Cálmate, cálmate. - dijo con su voz como si fuera un arrullo y esta me brindo serenidad. Poca, pero era algo.
-Yo estaba decida a estar con él. Era una locura, sobre todo teniendo en cuenta todo lo que había pasado entre nosotros, pero no pensaba, no razonaba con claridad. Solo me deje llevar por sus besos y mis propios anhelos. - mis palabras en varias ocasiones se entrecortaban haciendo casi imposible entenderlas.
Guardé silencio, un largo silencio tratando de calmarme lo suficiente para proseguir.
-No se que paso, solo se que aquel hermoso momento se había convertido en una terrible tortura. Cuando me di cuenta estaba dentro de mi con una violencia inimaginable. Me dolía a mas no poder; le pedía que me dejara, que no me lastimara, pero nunca reaccionó Alice,- ya mis palabras de fundían con mis sollozos convirtiéndose en una sola. – Él estaba como loco, no pude hacer nada, solo lo deje continuar mientras deseaba que todo terminara, con todo mi ser. Mi entrega de amor se había convertido en mi peor agravio. Mi primera vez se había convertido en un infierno.
-¿Era tu primera vez?- preguntó en medio de un estremecimiento. Yo solo asentí, aun contra su cuerpo sin poder decir nada mas.
Alice me abrazó con mas fuerza aun, como si por medio del abrazo quisiera protegerme de los recuerdos, como si fuera una muda promesa de que siempre estaría conmigo. Este pensamiento reconfortó mi alma.
Mi alma sin entender como se llenó de tranquilidad, una que hacia hace mucho anhelaba y no tenía. Poco a poco me quedé nuevamente dormida.
Al amanecer recordé muy temprano, casi cuando los primeros rayos del sol en la ciudad de Forks estaban asomándose, pareciera como si fuera una bienvenida para mi.
Al abrir mis ojos me hallé en la misma posición y a una Alice despierta solo contemplándome.
Tuve miedo de lo que fuera a ocurrir ahora. Anoche había sido débil y le dije casi toda la verdad, mas ahora no sabía que iba hacer ella, si iba a guardar mi secreto o lo divulgaría.
-Jamás lo haría. Nunca traicionaría tu confianza.- respondió como si estuviera leyendo mis pensamientos, ante esto me sobresalté y me incliné sentándome a su lado.
-Gracias.- le agradecí con todo mi corazón.
-Pero hay una cosa que no entiendo. ¿Cómo puedes seguir viéndolo para guardar las apariencias? ¿Cómo alguien puede ser tan cínico para venir a verte o simplemente llamarte? – dijo con mucha indignación.
-No entiendo ahora yo. ¿De quién estas hablando?
-De tu novio. De la porquería que te hizo… eso.- terminó con un hilo de voz.
Al igual que todos Alice había creído la ilusión que Austin era mi novio.
-No. no es lo que piensas.- quiso hablar pero no la deje.- Austin no es mi novio, nunca lo ha sido, el es un gran amigo nada mas.
-Pero si veo como te mira.
-Si.- le interrumpí.- Austin me quiere pero yo nunca le he correspondido. Como una idiota siempre amé…a esa otra persona.
-¿Entonces…? Pero todo el mundo cree que ustedes tienen algo. Hasta mis tíos. ¿Por qué permitiste eso?
-Si lo hice. Se puede decir que prácticamente use a Austin para ocultar mi verdadero sentir. Esme es muy deductiva y no quería que supiera quien era mi amor secreto, por así decirlo.
-¿Esme lo conoce? .- inquirió muy intrigada.
Había hablado mas de la cuenta, con Alice era muy fácil hacerlo, tendría que refrenarme mas en un futuro.
-En este pueblo tan pequeño todos se conocen con todos.
-Pero ¿Ustedes tenían algo? ¿Él te correspondía?
-Alice lo siento pero hablar de él, me hace daño.
-Lo siento, tienes razón he sido desconsiderada. Además esta madrugada diste un gran paso al contarme lo que en verdad te sucedió. ¿Sabes que mis tíos están muy preocupados por ti?
-Si lo se. Pero por favor. Te lo suplico no le vayas a decir nada.- le pedí con una profunda alarma en mi voz.
-No lo haré, te lo prometí. Esto quedara entre tu y yo. Mas algo si quisiera pedirte.
-Dime.
-Tía Esme esta muy pero muy angustiada por ti. Y esta mas que deseosa de saber que es lo que te pasa. ¿Podrías? Se que es difícil, pero ¿Podrías buscar ayuda para que te ayude?
-No. Nunca le diré a nadie mas lo que paso. Me siento humillada, me siento una porquería con todo esto.- le dije empezando a alterarme.- No tengo ni la mas remota idea de por qué te lo dije. Pero no lo haré con nadie mas.
-Esta bien pero no te alteres por favor. Solo lo decía por el bienestar mental de mi tía Esme, solo por eso.
Es cierto, había sido en demasía egoísta, solo pensando en mi dolor; sin darme cuenta, o mejor dicho, sin importarme el daño que le estaba haciendo a los seres que mas me aman y a los cuales adoro.
-No es fácil lo que me pides Alice.- le dije aceptando que tenía razón.
-Tampoco te estoy pidiendo que ya vuelvas hacer la de antes en seguida, tu progreso tiene que ser paulatino, porque no deseo que sea solo superficial Bella, tu tienes que salir del foso en el que te encuentras y voy ayudarte.- me hizo la misma promesa que sentí anoche en medio de sus brazos pero esta vez fueron sus ojos y labios la que la confirmaron.
-Por cierto hay algo que no estoy de acuerdo contigo.- continuo -Quieres explicarme ¿Cómo es eso de que te sientes culpable de lo que paso?
-Alice recuerda que yo al comienzo estaba con él y..
-Y nada. Él fue el maldito canalla que lo hizo, escúchame Bella Swan; la mujer siempre tiene que decidir y si tu le dijiste que se detuviera, que no prosiguiera y a él no le importó, no fue tu culpa. Nunca será la culpa de ninguna mujer. Así este casada, esta siempre deseara cuando tener relaciones y cuando no. Aun así estén en el acto. Tu eres la que decides. ¿Entendido?
-Pero yo decidí estar con él. Estaba mas que tomada la decisión de entregarme a él.
-Si puede ser pero te retractaste. Ya no querías hacerlo y ese desgraciado tenía que aceptarlo así no quisiera. Por cierto ¿Ese canalla todavía sigue aquí en el pueblo?
-Si. No lo he visto pero sigue aquí en el pueblo.- tampoco le iba dar todas las pistas para que estuviera atando cabos y descubriera quien era.
-El día que lo vea.- bramó con tanta ira e indignación.
-No sabrás quien es Alice.
-¡¿Qué? .
-No tienes que saber quien es. Y además yo no quiero decírtelo.
-¿Pero por qué?
-Por que no quiero Alice. Te pido por favor respetes mi decisión.
-Esta bien.- dijo no muy convencida pero sabía que lo aceptaría.
Los días fueron transcurriendo Alice no se convirtió en mi mejor amiga de inmediato, mas por mi que por ella pero su compañía reconfortaba mucho mis días. Poco a poco fui acostumbrándome a ella, a sus locuras y su personalidad. Esta todavía me lastimaba, mas ahora era diferente, no se si todo se debiera a que ella sabía la verdad y entendía muchas de las cosas que yo hacia o dejaba de hacer.
Faltaba una semana para terminar la escuela y por ende tres para el baile. En el instituto todo giraba en torno a este evento y los chicos estaban mas que eufóricos.
Al salir de clases y dirigiéndome al aparcamiento, vi a Austin esperándome apoyado en mi carro. Tenía una semana que no lo veía pero no sin saber de él, pues me llamaba a casa o al celular para saber como seguía.
Él había cumplido su promesa de darme tiempo y en eso le estaba mas que agradecida.
-Hola.- le dije con una sonrisa y me extrañó ya que esta era sincera y no por educación.
-Hola. ¿Cómo estas?
-Sabes que bien. Ayer llamaste a preguntar lo mismo.- le dije con otra sonrisa.
-Si veo que estas mejor. – me regaló una de sus hermosas y encantadoras sonrisas en donde se veía tan hermoso.
Y era verdad el estar compartiendo con Alice me había ayudado mucho, ahora sentía ganas de salir de mi atolladero, aunque todavía tenía mis reservas y en ocasiones me dejaba sumir por la tristeza y amargura. Alice me daba ese espacio, mas cuando veía que me pasaba de cierto tiempo intervenía para que no siguiera en este estado.
-Y esta sorpresa ¿Qué haces aquí?
-Esperándote es obvio ¿No?
-Lo se. Pero gracias por aclarármelo tonto. Pero lo que … Ah! Tu sabes bien lo que te quiero decir.- le dije simulando molestia.
- Jajaja! Si lo se nena. No te preocupes. La verdad quería la respuesta a una pregunta que te hice hace tiempo ya.
-¿Ah si? ¿Y cuál sería?
-Si me acompañarías al baile.
-Austin por favor no estoy para bailes ni mucho menos, y lo sabes.
-Lo se. Pero también se que te divertirás. Anda vamos.- me dijo haciendo pucheros.
-Puedes hacer todas las caritas de perrito que quieras pero no iré al baile.
-¿Por qué te invito yo?
-¡Austin Newton! – le grité.- Deja de estar haciéndote el tonto. Sabes perfectamente que si iría al baile lo haría contigo.- su rostro se iluminó de esperanza ¿Por qué carajo le dije eso? Tenía que remediarlo enseguida – Eres el mejor bailarín que conozco.- le dije tratando de bromear. Su rostro se crispó un poco pero alcancé a ver como dominaba sus emociones.
-Si, en eso tienes razón. Pero no me cambies de conversación. Dime ¿Iras conmigo?
-Ya sabes la respuesta mejor que yo. No insistas.
-Vamos Bella. Cuando te lo pedí hace mas de dos meses dijiste que lo pensarías. ¡Vamos!
¿Qué? ¡Mas de dos meses! ¡No puede ser! ¡Mas de dos meses! ¡No! ¡No!
Sin decir mas me subí al carro totalmente desesperada y mas que asustada.
-¿Bella que te pasa? ¿Dije algo malo?
-No nada, es solo que recordé que tengo que estar en casa ya mismo.- le dije mientras como un rayo entraba a la cabina del carro y lo encendía rápidamente.
Llegué a casa lo mas rápido posible. No sin antes hacer una parada.
Sin mas entré a mi cuarto y miré con los nervios inundando mi cuerpo las tres cajetillas que había comprado en una droguería.
Las tenía sobre mi cama y no dejaba de mirarlas. Mi respiración se estaba empezando a entrecortar y mis manos sudaban copiosamente.
Sentía en mi estomago un nudo tan fuerte que me hacia doler el mismo. Mas no creía, no había tenido ningún síntoma ni nada que se le pareciera.
Ya no podía mas, tenía que saber y si fuera cierto. ¡No! no puede ser, yo no podría estar…embarazada.
Sin esperar mas entré al baño hacerme la prueba.
ALICE POV
Había hablado con mi hermano Emmet, él la estaba pasando de lo lindo en Londres o bueno lo estaban pasando de lo lindo en Londres. Tanto Edward como él.
Ya habían iniciado las clases con las influencias de mi tío Carlise no fue difícil tal proeza. Emmet estaba estudiando mecánica y Edward entró al conservatorio.
Según lo que me había contado mi hermano no habían llegado muy bien y ya estaban poniendo de cabeza a Londres con sus constantes salidas y parrandas. Mas que se podía esperara de esos dos, si cuando estaban juntos nada bueno salía.
Sin embargo algo me había dejado un poco inquieta y lo mejor era ocultarselo a tía Esme por ahora como me lo pidió Emmet.
Flash Black
-En verdad eso si es extraño.- le dije a mi hermano que me llamaba desde Londres.
-Si. Casi no me gusta. No es que me disguste tampoco pero Edward no es así. Él si tomaba y le gusta la parranda al igual que a mi pero en ocasiones siento que se excede, sobre todo con el licor.
-A lo mejor sea el cambio de ambiente.- dije pero mas bien por decir algo.
-Tanto tu como yo sabemos que eso no tiene nada que ver. Pero conste te digo esto porque confío en ti. No le vayas a decir nada a mis tíos.
End Flash Black
Al parecer ahora tenía que seguir engañando a mis tíos. Como si no me bastara con el secreto de Bella ahora tenía que guardar el de Edward, aunque pensándolo bien no era tan grave como el de mi prima. Si, había dicho prima porque así la consideraba. Mi tía tenía razón era una chica excepcional y ya sentía que la quería y mucho y solo pensaba en cuidarla y protegerla de cualquiera que quisiera hacerle daño.
Edward siempre había sido una cabra descarriada, solo que ahora esto se había incrementado mas de la cuenta. De pronto hasta tenía razón en mi teoría, el estar lejos de sus padres lo había desbocado y ahora se sentía con mas libertad de hacer lo que quiere.
En estos pensamientos estaba meditando cuando entré al cuarto de Bella y la encontré sentada en su cama con la cabeza entre sus rodillas, llorando y su mano extendida hacia al frente sosteniendo algo.
Me acerqué asustada.
-¿Bella qué te pasa?
No dijo nada solo me extendió lo que tenía en sus manos y ahora era yo la que me quedaba como una estatua. Era una prueba de embarazo casero y este era positivo. Entendía claramente lo que esto significaba.
