Disclaimer: todo pertenece a su autora, nada es mío, bueno Alex si!!
"Se puede hacer mucho con el odio, pero más aún con el amor" (Shakespeare)
(Aviso: contiene lemon, absténgase a cierta parte del capítulo aquellas personas que lo crean necesario)
Capítulo Dieciocho
El lunes catorce de abril comenzó con su peculiar sentido de la responsabilidad. Desde la primera clase a las ocho de la mañana hasta la última de la tarde, los profesores no olvidaron recordarles la proximidad de los Éxtasis, y de todas las formas posibles.
-Y recordar, que es también una prueba para Hogwarts – les replicó McGonnagal – vuestros resultados mostraran lo bien o lo mal preparados que están todos los alumnos de Hogwarts – la campana sonó
-Estupendo – Ron se echó la mochila al hombro – faltan aún dos meses para los exámenes, pero ya me están haciendo sentir culpables por no haber empezado a estudiar – un libro se estampó contra el suelo
-¡¿Qué?! – Hermione se agachó a por el libro que había tirado - ¿no has empezado¡Estás loco¿eres consciente del tamaño de todos los temarios¡No te va a dar tiempo¡es imposible!
-Hermione, tranquila. Aún queda tiempo – dijo Ron ayudándola a meter todos sus libros en la cartera
-No, Ron, no lo conseguirás. Siempre haces lo mismo – chasqueó la lengua
-Y siempre apruebo, por los pelos, pero apruebo
-Ron, este año no es lo mismo – la castaña se serenó y se echó los molestos rizos hacia atrás – seguro que Harry ya ha empezado hace días¿a qué si?
El moreno, que se estaba limitando a terminar de copiar los últimos apuntes de la pizarra, la miró un poco asustado y asintió un poco nervioso
-Cl…claro, Hermione – sacó una sonrisa extraña mientras Ron, por detrás de la chica, pasaba un dedo horizontalmente por su cuello
-Así me gusta – Hermione le besó la mejilla y se dirigió a la puerta
-Ahora mismo vamos a ver que entra exactamente en los exámenes – Harry había tomado el brazo de Ron
-Pues lo siento mucho – el pelirrojo bajó también la voz – pero vas a tener que aguantar a la leona tu sola. Yo tengo entrenamiento con Lupin
-¡Me va a matar! – Harry, desesperado, siguió lentamente a su novia, pero a una distancia prudencial
-Seguro que no. Te quiere demasiado – Ron le dio unas palmaditas en la espalda – como mucho te dejará tres semanas sin sexo – dijo riendo como loco
-¿Vamos, chicos? – Hermione se volvió a los dos – tenemos que hacer las redacciones
-Lo siento, Hermione – dijo Ron – yo tengo eso-que-tu-sabes con Lupin
-Vale, luego te ayudaré a que te pongas al día – Hermione se despidió del pelirrojo y tiró del brazo de un aterrado moreno
-De lo que me he salvado – dijo Ron quitándose el sudor de la frente
-¿Y de qué te has salvado, Ronald? – una voz soñadora se escuchó junto a su oído
-¡Luna! – Ron se giró y la besó – Ginny - saludó
Luna y su hermana, cargadas aún con sus libros, había aparecido por el pasillo de encantamientos.
-¿Complicada la clase? – preguntó el chico
-Normal – Ginny se encogió de hombros - ¿dónde tenemos que ir?
-Lupin me dijo esta mañana que fuéramos a sus habitaciones – contestó Ron
Y tras la breve conversación, los tres se fueron hacia su destino, sabiendo que un duro y arduo trabajo comenzaría.
-¿Con qué continuamos repasando¿Transformaciones, Encantamientos? – Hermione dijo a la vez que sacaba libros y apuntes de su maleta
-No sé – Harry se tiró en la cama de la chica – lo que quieras
-Bueno, yo voy más atrasada en Encantamientos – dijo Hermione y se acercó al parque de Alex para ver que hacía. El niño jugaba tranquilamente con sus muñecos y se arrastraba de un lado a otro dentro del parque.
-¿Y no se te ocurren cosas más divertidas que hacer, Hermione? – Harry se levantó de la cama de un salto - ¿algo más…práctico? – sonrió y la abrazó por detrás
-Si quieres practicamos los encantamientos pulverizantes, o los permutadores – se giró para sonreírle
-Me refería más bien a otra cosa – el chico, poniendo una cara nueva para Hermione (tal vez la faceta pícara de Harry Potter), le colocó un mechón tras la oreja y la pegó a su pecho
-Harry… - Hermione se mordió el labio. Ya le había entendido – no sé si deberíamos
-Estamos solos – le susurró en el oído y luego, besó bajo su oreja. La chica se mordió de nuevo el labio
-Está Alex, está despierto, y… - Harry la besó – y no quiero que vea a su madre haciendo esas cosas – Hermione tembló entre los brazos de Harry tras sentir su mano subiendo lentamente por su espalda
-¿Segura? – besó su barbilla
Pero Hermione no pudo responderle. Una gran lechuza gris había entrado por la ventana abierta, asustándoles.
-¡Por Merlín¡Qué pajarraco! – Hermione se puso una mano en el pecho. El pequeño Alex gritó desde su cuna. Hermione se apresuró a sacarlo de ahí
-Es de Malfoy – dijo Harry cogiendo el pergamino de su pata. La lechuza se fue de nuevo por la ventana. Alex gritó de impresión al verla volar y se revolvió en los brazos de su madre – toma – le pasó el trozo de pergamino tras leerlo
Potter,
Sé que hoy no tienes entrenamiento. A las ocho en la puerta de la Sala de los Menesteres.
DM
-Bueno, supongo que hoy empieza mi tortura – suspiró Harry resignado – Será mejor que estudiemos
-Claro – sonrió Hermione, aunque odiaba el semblante de responsabilidad de Harry. Demasiada juventud arrebatada.
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A la hora de la cena, Harry, Hermione, Ron y Ginny se reunieron en torno a la mesa de Gryffindor para cenar. Harry sacó su varita y por debajo de la mesa, la agitó momentáneamente.
-Bien – el moreno la guardó – ya podemos hablar sin problemas
-¿Qué has hecho? – preguntó Ginny sirviéndose jugo
-Muffliato (N/A: se que pertenece a Snape, pero es que me viene muy bien). Hermione y yo lo hemos aprendido esta tarde. Nadie a nuestro alrededor nos oirá hablar
-¿Qué tal con Lupin? – Hermione entornó los ojos al ver el plato tan lleno de Ron – ten entrará indigestión
-Seguro que no – Ron tragó un gran trozo de filete – Bueno, Lupin…
-Sólo os digo que nos ha hecho darnos cuenta de que no tenemos ni idea de nada – Ginny, apesadumbrada, se apoyó la mano en la mejilla
-No ha seguido el ritmo habitual de sus clases – Ron cortó un trozo de papa – nos ha machacado
-¿Lupin? – dijo Hermione tomando su vaso
-Si – asintió Ginny – diría que sacó su lobo interior
-Tened en cuenta que él sabe a lo que nos enfrentamos – explicó Harry – no dejará que se cometan los mismos fallos
-Eso desde luego – Ron chasqueó la lengua – durante la primera media hora se ha limitado ha lanzarnos hechizos uno detrás de otro
-Sólo hemos podido esquivarlo lanzándonos al suelo o con hechizos escudos – les dijo Ginny – pero luego, nos ha dado una poción revitalizante y un trozo de chocolate – sonrió
-Supongo que quiere enseñaros que la magia puede venir de cualquier lado y que tenéis que usar todo lo que está a vuestro alcance para frenarla – dijo Hermione pensativa
-El próximo día nos ensañará hechizos de ataque que no ha mostrado en clase dado su fuerza – les comentó Ginny y empezó a elegir su postre
-Y dentro de un par de semanas, hechizos no verbales – continuó Ron
-Yo los he empezado a practicar esta mañana en clase de Duelo – Harry pinchó un trozo de berenjena del plato de Hermione – son realmente difíciles. Nos ha costado más de media hora hacer un Lumus sin hablar, y así todo sólo lo hemos conseguido Neville y yo.
-¡Vaya! – Ron miró impresionado a Neville, que comía a unos asientos de distancia de ellos
-Neville ha mejorado muchísimo – asintió Harry – diría que en un duelo fácilmente ganaría a unos cuantos de séptimo
-Hablando de duelos – dijo Hermione – vas a llegar tarde
-¿Eh? – Harry la miró
-Con Draco
-¡Oh, si! No me acordaba
-¿Qué pasa con Draco? – preguntó Ginny mientras buscaba algo en la mesa de Slytherin, pero sin encontrar su objetivo.
-Hoy empiezo las clases esas con él – Harry miró tristemente las fresas con leche – no me dará tiempo tomarme algunas
-Luego le diré a Winky que me suba unas cuantas a mi cuarto – le sonrió Hermione – venga, vete
-¡Suerte con el hurón! – le palmeó Ron en la espalda al moreno antes de que éste se fuera
Harry se apresuró por los pasillos y esquivó a unos cuantos alumnos que regresaban a sus salas comunes.
-¡Harry!
-Profesor Lupin – el moreno se paró en seco - ¿sucede algo?
-Para nada – le sonrió tranquilizante – sólo que le digas a Hermione que mañana vaya al despacho de Dumbledore a las ocho¿de acuerdo?
-Desde luego – le contestó Harry – estamos empezando fuerte¿eh?
-¿Vas con Malfoy ahora?
-Si
-Debí suponerlo al no verte acompañado de Hermione – sonrió pícaramente y Harry se sonrojó – Debo decirte que – bajó la voz – tanto Hocicos como yo estamos orgullosos de tu elección.
-Gracias – sonrió sinceramente Harry por el apoyo recibido
-Bueno, vete ya. No hagamos enfadar tan pronto a Malfoy. Y, Harry, - el moreno se volteó – paciencia – acabó de decir el profesor antes de girar la esquina
Paciencia, se repitió a sí mismo el ojiverde antes de girar la esquina y ver a un rubio esperando delante de un pared de piedras. Si Hermione, y Ginny, y Luna, podían soportarlo, él también.
-Potter, te has tardado – fue el saludo cordial del Slytherin
-Sólo llego tres minutos tarde – dijo Harry consultando su reloj – vengo dispuesto a tratar de no tirarme a tu cuello. Por favor, no me tientes
-Debería decir lo mismo – Draco alzó las cejas – ten en cuenta que hay dentro podré hacer cualquier – recalcó mucho el "cualquier" – tipo de magia – Harry gruñó
Ambos chicos comenzaron a caminar frente a la pared. "Por favor, quiero un sitio donde torturar a M…", Harry se mordió la lengua mentalmente, "por favor, quiero un sitio donde entrenar con Malfoy", "por favor, quiero un sitio donde entrenar con Malfoy", "por favor, quiero un sitio donde entrenar con Malfoy"
Delante de ellos apareció una gran puerta de madera con una argolla de hierro que servía de pomo. Harry tiró de ella con fuerza y pasó al interior de la habitación. Una gran estancia con innumerables ojos de buey se alzó ante el gryffindor.
-Supongo que esto está bien – Harry miró a su alrededor satisfecho
Había estanterías con millones de libros sobre DCAO y sobre las mismas artes negras en sí. Unos mullidos puffs se amontonaban en una esquina y una parte del suelo era de madera, como si representara una tarima de Duelo, y otra parte estaba cubierta de coloridas alfombras. Varios frasquitos de pociones y diferentes ingredientes de pociones se ordenaban sobre unas repisas
-Pasable – Draco tomó una de las botellitas, quitó el tapón y olió el interior – lo bueno es que no tendremos que ir a la enfermería dando explicaciones
-Malfoy, Dumbledore se enterara de todo lo que suceda en esta sala
-¿Asustado, Potter? – inquirió el rubio alzando una ceja y a continuación, sacó su varita
-Más quisieras, Malfoy – y, rápidamente sacó su varita también y esquivó un Expilliarmus de Malfoy
-Buenos reflejos
-Por supuesto – contestó Harry irónicamente
-A ver como te va con esto – Draco atizó su varita y dijo: Imperius
Harry sintió la familiar sensación de posesión recorriendo su cuerpo de arriba abajo. Sabía que tenía que luchar contra eso, "arrodíllate ante mí" una voz silbante entró en su mente y su cerebro mando una orden directa a sus rodillas, pero otra parte de su cerebro lo rechazó al instante.
-¡Eso desearías! Expilliarmus – Draco salió disparado contra el montón de puffs dónde cayó
-Vaya Potter – se levantó – dominamos ya algo de magia oscura¿eh? – se sacudió las motas invisibles de polvo
-Puedo con la Imperio, pero no se utilizar la magia oscura – se justificó
-Bueno, es fácil, si sabes como manejarla – Draco, ya serio, paseó por la habitación – hay algo en común en todas las maldiciones y encantamientos de magia negra. El odio. Esa es la base. Debes odiar a la persona a la que le lanzas el hechizo
-Pero entonces, no podremos practicar – dijo Harry
-¿Por qué? – preguntó Draco contrariado - ¿No me odias lo suficiente? – carcajeó divertido el slytherin
-No es eso – gruñó el moreno – Hermione y Ginny me matarían si te hiciera algo
-Claro – sonrió petulante - las chicas me adoran
-Sin embargo, espero que sepas que también va igual para ti – sonrió de vuelta Harry – pero de todos modos, no vamos a encantarnos a nosotros mismos
-Ya buscaré algo que nos sirva para practicar – dijo pensativo – ahora lo importante es que sepas encontrar el odio suficiente para que la maldición sea lo suficientemente efectiva. Ahora, a lo que vamos
Harry volvió cerca de la once de la noche a una casi vacía sala común, pero aún estaban allí Ron y Hermione esperándole. Al parecer, Hermione acababa de echarle una bronca sorprendente a Ron, pues éste no se dignaba a mirar a la chica
-Hola – saludó el moreno dejándose caer en la silla de al lado de Hermione
-¿Cómo te ha ido todo? – Hermione besó a Harry durante un par de segundos y le ofreció un tazón de fresas que había guardado en su maleta
-Bien. Al principio, Malfoy me ha querido coger fuera de guardia, pero no lo ha conseguido – Ron palmoteó su espalda – pero desde luego, debo admitir que sabe mucho de magia negra
-¿Con qué habéis empezado? – preguntó Ron interesado
-Con la Cruciatus, pero el problema es que no genero el suficiente odio como para que me salga un hechizo lo suficientemente poderoso. Malfoy lo lanzó contra un sofá y se incendio al instante
-Bueno, poco a poco – lo reconfortó Hermione – nunca antes hemos tratado con ese tipo de magia
-Malfoy quiere enseñarme hechizos de tortura medievales – tomó unas fresas – dice que los aprendió hace un par de años y él también quiere practicarlas
-Recuérdame que nunca te haga enfadar – dijo solemne Ron – tortura medieval – tembló – sólo de pensarlo…
-Bueno, lo mejor será acostarnos – Hermione se levantó – mañana nos queda un duro día. Tenéis entrenamiento¿no?
-Así es – le contestó Harry levantándose – eso me hace recordar que Lupin me ha dicho que el Prof. Dumbledore te espera mañana a las ocho en su despacho
-Oh, de acuerdo. Estoy nerviosa por esas clases – susurró la chica al pasar junto a unas chicas de quinto
Y con una despida y un beso rápido, cada uno se retiró a su respectiva habitación.
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Cuando Hermione salió de la última clase de la tarde del día siguiente aún estaba más nerviosa si eso era posible.
-Hermione, respira – le dijo Ron – sabes como se hace¿no?
-Por supuesto, Ronald – dijo apretando los libros que llevaba de más contra su pecho
-¡Por Merlín! Eres la única persona que conozco que se pone nerviosa por unas clases de apoyo – había decidido llamarlas así para no alertar a nadie
-Pero… ¿y si no soy buena¿y si cometo fallos en tonterías? – Harry le quitó algunos libros y le acarició tranquilizante la espalda
-¡Por favor, Hermione! Deja de decir burradas – Ron intentó imitar a Hermione cuando ella ponía los ojos en blanco, pero falló estrepitosamente causando las risas de Harry
Los tres fueron a la Sala Común a soltar sus cosas.
-¿avisaste al resto, Ron? – preguntó el moreno
-Si. Estarían en el campo
-¿Habéis adelantado el entrenamiento? – Hermione ordenó los libros que había dejado Harry encima de la mesa
-Si. Una de las chicas tenían unas clases extras a las ocho, Ron quiere verse con Luna… - contaba Harry
- en la intimidad – recalcó Ron haciendo comillas
-y así yo me puedo quedar con él mientras que vas con Dumbledore – acabó el moreno
-Pero Harry, no hace falta que…
-Sabes que me gusta, Hermione – sonrió Harry – nos vamos. Adiós – la besó suavemente en la mejilla
-Adiosito – y antes de irse, Ron le estampó un sonoro beso en la mejilla
Hermione, sonriendo, subió las escaleras.
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Una pelirroja corría pasillo arriba mientras maldecía a medio universo y balbuceaba que un moreno irritable la iba a matar. Sujetó su desastrosa escoba a la vez que intentaba atarse el cabello en una pequeña cola. Sin embargo…
-¡Auch! – el coletero salió disparado, la escoba cayó al suelo y Ginny Weasley chocó contra un fuerte pecho
-Tendrías que andar con más cuidado – silbó una voz
-¡No, si ando con prisa, Malfoy!
-¿Otra vez soy Malfoy? – dijo Draco arqueando una ceja elegantemente
-Eres Malfoy cuando he tenido que rebuscar la túnica de Quiddicht por todos lados, cuando sé me ha estropeado el reloj, cuando sé que Harry me echará la bronca por llegar tarde y cuando… ¡oh, por Morgana! – dijo Ginny al levantar la escoba y ver que se había salido más ramitas del destartalado palo
-O sea, que soy Malfoy cuando estás enfadada con el mundo – concluyó el rubio pasándole el coletero
-Si – asintió efusiva – y porque te has chocado conmigo – se cogió la cola
-Perdona. Tú te has chocado conmigo – dijo Draco y echó una mirada a la desastrosa escoba – y ahora le dirás a Potter que has llegado tarde por mi culpa
-¿Puedo hacerlo? – preguntó la pelirroja suplicante
-Por supuesto que… - dejó dos segundos de suspense antes de añadir un rotundo – no, pero puedes evitar matarte – sacó la varita y la alzó – Accio
Con un zumbido ensordecedor, llegó hasta ellos una negra Nimbus 2001, la cual Draco atrapó al vuelo y tendió hacia la pelirroja
-Esa es tu escoba – dijo extrañada Ginny
-Te la presto – Draco le quitó su Barredora y le dio la suya
-¿Cómo que me vas a prestar tu escoba? – Ginny hizo hincapié en el posesivo
-Porque es mi escoba y yo he decidido prestártela –se encogió de hombros – la verdad es que no me interesa ver tu linda carita estrellada contra el suelo
-Pe..per…pero¿y tú? – dijo estupefacta Ginny a un Draco que ya se giraba para irse
-Le diré a mi madre que me mande mi otra escoba que tengo en casa – le guiñó seductor un ojo – adiós preciosa – agarró su barbilla y depositó un corto beso en sus labios – que entrenes bien
Y ante la cara pasmada de Ginny, Draco se perdió al doblar la esquina con su Barredora
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Harry entró en la habitación de la Premio Anual. Cerró la puerta y dejó la escoba sobre la mullida cama. Ni Hermione ni Alex andaban por algún lado visible. Vio la puerta entreabierta del cuarto de baño y fue a meter por ahí a cabeza.
-¿Hermione?
La castaña estaba de rodillas en el suelo enjabonando a un divertido Alex
-¿Harry? – lo miró – pasa. Estaba nerviosa y para pasar el tiempo decidí darle un relajante baño
El moreno se asomó a la bañera. Hermione había llenado la bañera de espuma y sales de olores naturales. Alex había llenado la bañera de patos y había armado una inestable hilera con ellos.
-Pues te has relajado mucho – Harry consultó su reloj – son las ocho menos cuarto
-¡¿Qué?! – la chica lo miró sobresaltada – siempre me pasa igual cuando lo baño con espuma – sonrió a su hijo – ¡me lo paso tan bien con él!
-Ma...ma...ma – Alex cogió un pato gordo y se lo ofreció a su madre
-Anda, venga vete. Yo me encargo de él
-Gracias, Harry.
-Incluso creo que me meteré con Alex – le sonrió al niño -¿tú que dices¿nos bañamos los hombres en la bañera que ha preparado mamá? – el niño pataleó entusiasmado al escuchar la voz de Harry
-Muchas gracias, Harry – Hermione se incorporó y abrazó al moreno – te quiero
-Yo también te quiero – la besó un instante – te esperaré aquí – Harry se quitó las gafas y las dejó en la repisa del lavabo
-Vale. Adiós a los dos
Hermione salió del cuarto de baño cuando Harry empezó a desabrocharse la túnica de Quiddicht. La chica tomó su capa y salió de la habitación.
Tras subir las escaleras de caracol corriendo y detenerse a tomar aire durante unos segundos, Hermione golpeó la gran puerta de madera esperando un aviso desde el interior
-Adelante – Hermione abrió la puerta
-¿Se puede, profesor Dumbledore?
-Pase, Srta. Granger, y siéntese – el anciano señaló un lugar frente al suyo
Hermione tomó asiento y sacó de su bolso unos trozos de pergamino, una pluma y un botecito de tinta
-Oh, querida Hermione, no le hará falta eso – sonrió afable Dumbledore – estoy seguro de que todas las bases están ya en su cabeza. Y sé perfectamente que podrá responderme si le preguntó que es lo esencial en todo conjuro de magia antigua
-Por supuesto, señor – dijo Hermione entusiasta – el amor
-Y no un amor cualquiera, Hermione – le contó Hermione – muchos magos han amado y querido a lo largo de su vida, pero muy pocos han conseguido invocar un ápice de magia antigua. Es el amor más puro el que mueve la magia antigua¿me sigue?
-Si, señor
-La magia antigua no es otra cosa más que una magia antigua, y perdóneme la redundancia – rió y se mesó la barba – me explico. La magia antigua habita con nosotros desde que nacemos, pero sólo algunos son los que pueden sacarle todo su jugo¿y sabes quién puede y quién no?
-¿los que aman, señor? – preguntó dubitativa
-No, exactamente. Me refiero a los que tienen la capacidad de amar, en el sentido más puro de la palabra. A los que sabiendo lo que pueden perder no les importa perderlo porque saben que tendrán algo mejor ha cambio, los que nos les importa perder parte de su magia o su vida – la miró fijamente – porque sabe que el resultado será aún mejor
-¿Se está refiriendo a Lily Potter, señor? – Hermione le devolvió la vista consternada – yo no hice nada con Sirius en comparación con lo que hizo la Sra. Potter. Yo no tengo ese poder ni esa pureza
-Pero tienes esa gran capacidad de amar, Hermione – le sonrió - si tuvieras que dar tu vida por la de tu hijo¿lo harías?
-Sin dudarlo, pero cualquier madre haría lo mismo que yo – respondió decidida
-¿Y por el Sr. Potter¿y el Sr. Weasley?
-Si – contestó sin pensar – cualquier amigo haría eso por un am…
-¿seguro? – la interrumpió el hombre – le recuerdo a Peter Pettigrew, Hermione. Es usted un ser brillante en muchos campos y, en especial, en éste – se recostó en su sillón - al Sr. Potter dejémosle el valor, la determinación y el poder, al Sr. Weasley la estrategia, la fidelidad y el compañerismo. Usted puede quedarse con la inteligencia, la lógica y el corazón¿no?
Hermione sonrió. No había mejores palabras para describirlos.
-Explotemos su don – Dumbledore colocó su propia varita encima de la mesa – y si cada uno explota el suyo, haremos un gran equipo.
Unas dos horas después, Hermione volvía con una sonrisa en la cara a la Sala Común. Aún quedaban algunos rezagados en ella. La Premio Anual les deseó buenas noches y les aconsejó que no se acostaran tarde que todavía era martes y la semana era larga.
Cuando abrió la puerta de su habitación, su sonrisa se convirtió en una sonrisa cargada de ternura. Se acercó lentamente a la cama para observar el precioso cuadro que tenía ante su vista.
Harry se había quedado dormido en su cama, pero no solo. Alex dormía junto a él. Alrededor de ellos había peluches y la snicht con alas rotas volaban sobre ellos como si hubieran estado jugando. El moreno dormía de costado y con sus brazos protegía a Alex para que no cayera de la cama.
Hermione se acercó sonriente y con cuidado levantó a su hijo, canturreándole para que no se despertara, y lo colocó en su cuna. Lo tapó bien y besó su frente. Al instante, dejó sus zapatos juntó a los de Harry, se quitó la ropa y se colocó su pijama. Y sin pensarlo dos veces, ocupó el sitio de Alex.
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-¡Chicos¡Esperadme!
Ginny corrió la distancia que los separaba del grupo de amigos. Ron, Harry, Hermione y Luna se pararon a esperarla
-Gracias – tomó aire – Lupin se alargó más de la cuenta con su clase
Los cinco caminaron un trozo más y se metieron entre la maleza llegando a un círculo despejado de vegetación. Harry sacó su varita y conjuró un hechizo. Nadie les podría encontrar a no ser que Harry lo permitiera.
-Por fin – dijo Hermione – éste cada día pesa más – la chica toqueteó el aire frente a ella hasta que agarró algo y tiró de él
-¡Alex! – chilló una emocionada madrina cuando vio una enmarañada cabeza castaña - ¿cómo lo has traído¿no es peligroso?
-Tenía libre la última clase de la tarde y decidí prepararlo para sacarlo. El hechizo que hizo Harry impide que alguien se acerque a veinte metros a la redonda – sonrió la castaña – y como siempre está encerrado
Hermione se sentó en el suelo y colocó a su hijo entre sus piernas, pero a éste no le faltó tiempo para ponerse a gatear e intentar curiosear por ahí.
-Es tan lindo – Luna extendió los brazos para que el niño llegara gateando hasta ella. En el momento en que la rubia lo cogió, Alex intentó tironear de sus pendientes de rabanitos
-Por cierto, Ron, Luna – dijo Ginny mientras se tumbaba boca arriba en la hierba – el Prof. Lupin nos espera luego. Quiere que aprovechemos estos días porque la semana que viene es luna llena
-Si no hay mas remedio – Ron recibió a Alex, que cansado ya de la ravenclaw había gateado hasta el llamativo pelirrojo - ¿cuándo?
-Después de la cena – Ginny arrancaba distraídamente hierbas - ¿Hermione? – levantó la cabeza - ¿cómo te fue ayer con Dumbledore?
-Pues…
-¡Hermione! – chilló una voz masculina - ¡Ginny!
Los chicos se miraron extrañados.
-¡Potter! – tronó la voz – se que estáis por ahí, Hermione me lo avisó
-¡Verdad! – Hermione se dio un golpe en la frente - ¡es Draco!
-¿Y qué hace aquí? – dijo Ron mientras sostenía a Alex que estaba sobre sus inestables piernas
-Le dije que se acercara, pero no nos ve por el hechizo
-Desde luego es efectivo, Harry – lo miró maravillada Luna
-Me lo enseñó la profesora de Duelo para esconder a compañeros que estuvieran lastimados – explicó Harry – iré a por él – se levantó
Tras irse Harry, Ron resopló y dejó ir al pequeño Alex gateando hasta su madre, que divertida observó como cierta pelirroja se colocó bien unos mechones a pesar de seguir tumbada en el suelo.
-Hola – Draco y Harry llegaron desde uno de los lados. El moreno se sentó de nuevo junto a Hermione a la vez que el rubio lo hacia junto a Ginny
-¿No tienes entrenamiento o algo mejor que hacer, Malfoy? – soltó atropelladamente Ron
-Si, pero más tarde. Y la verdad, me gusta ver tu cara mientras yo estoy presente – sonrió el rubio de medio lado
-¿nunca lo dejaréis verdad? – preguntó Hermione hastiada
-Jamás – dijeron los dos a la vez
-Ten en cuenta que si no serían un Malfoy y un Weasley – Harry se encogió de hombros
-Bueno¿nos vas a contar como te fue ayer, Hermione? –preguntó Ginny
-¡Oh!, claro. Tampoco fue nada del otro mundo – contestó Hermione. Alex se puso a jugar con las manos de su madre.
-¿Fuiste con Dumbledore para lo de la Magia Antigua? – le preguntó Draco y luego, se recostó en el suelo, poniendo la cabeza en el vientre de Ginny, en la espera de que siguiera hablando la castaña
-Me aclaró ciertos puntos de Magia Antigua y luego, practicamos pequeños conjuros para cerrar heridas. Supongo que irá avanzado de nivel según vaya cogiendo práctica
-Igual que todos – asintió Harry – aunque creo que deberían darse prisa en enseñarnos más cosas
-Compañero, aún no ha pasado nada grave – le dijo Ron
-Pero no sabemos para que quiere Voldemort esos objetos – apreció Ginny
-Sin embargo, mientras no tenga la tercera pieza no creo que pueda hacer algo – dijo Hermione – y según Dumbledore, está protegida. Andamos un paso por delante de los mortífagos
-No creas, Hermione – añadió Draco taciturno – Voldemort está incrementando sus filas y está tan desesperado por ello, que incluso recluta mujeres
-¿No hay mujeres mortífagos? – Harry lo miró
-Si, pero muy pocas – Draco se apartó un mechón de la cara - ya sabéis como son los slytherin. Los sangres sucias y las mujeres no son dignos de halagos a no ser que hallan hecho algo de gran veneración. Y siempre ha sido mejor ser la mujer de un mortífago respetable que ser una mortífaga. La única que conozco que sea mortífaga es a mi tía
-¿Cómo sabes que está reclutando mujeres, Malfoy? – dijo Ron
-Porque lo han intentado con mi madre
-¿Qué? – preguntó sobresaltada Ginny
-Me ha mandado una carta esta mañana. Está escondida – el rubio miró el cielo – mi padre se la quiso llevar ante Voldemort para que la marcara junto a más esposas de mortífagos. Pero huyó. Ella respeta que mi padre haga todas esas barbaridades, pero no desea hacerlas.
-¿Por qué no pidió ayuda? – dijo Luna – alguien habría podido protegerla
-¿Qué por qué no pidió ayuda? Es una slytherin, Luna
-Demasiado orgullosa¿no? – dijo Harry y se apoyó levemente en Hermione
-Por supuesto. Sin embargo, tenemos la mansión libre para cualquier fiesta salvaje que se nos ocurra – Draco dejó salir una risa
Pero Ginny, que lo sentía vibrar sobre su estómago, supo que era una risa amarga. Ese sarcástico rubio que tanto quería tenía gran habilidad para esconder sus más fuertes emociones tras una dura coraza. Pero para ella, estaba claro que le dolía más de lo que quería mostrar.
Pasaron una rato más en compañía, simplemente tumbados, sentados o jugando con un balbuceador niño. Todos eran conscientes de que la fabricación de su propio futuro estaba en sus manos.
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El viernes por la tarde, tres personas se desperezaron en una circular habitación.
-Estoy muerto – dijo Ron – entre las clases, los deberes, entrenamientos, lo de Lupin…¡ough! – se estiró
-Este fin de semana merecemos un descenso¿no Hermione? – preguntó Harry mientras cerraba sus libros
-Yo diría que mañana podríamos estrujar un poco más nuestros cerebros – dijo la castaña mientras subrayaba un párrafo importante con un lápiz muggle
-¡Eso si que no! – se quejó Ron - ¡es sábado¡y tenemos entrenamiento otra vez! – se cruzó de brazos – y por la tarde voy con Luna
-¿pero no has quedado con ella ahora? – preguntó Hermione
-Si, pero también mañana. Yo no tengo la suerte de tenerla en la misma casa como ustedes – los miró a los dos
-Lo siento, amigo. Bueno, me voy yo también – dijo Harry – Malfoy me espera
-¿Tan tarde? – Hermione recogió sus libros y se tapó con la mano un bostezo involuntario
-Si, él tenía entrenamiento. Creo que hoy iba a conseguir unas arañas para aplicar el Cruciatus. Me llevo tu capa¿vale?No quiero tener problemas a la vuelta
-Claro
-Nos vemos mañana – se despidieron de la chica y salieron de la habitación
-Oye¿me haces un favor? – pidió Ron
-Dime – Harry se guardó la capa por dentro de la túnica
-Cierra luego mis cortinas de la cama
-¿No vas a volver? – preguntó incrédulo el moreno. Ambos se apartaron a una esquina de la Sala Común
-Quizás acompañe a Luna – sonrió – ya sabes – le guiñó un ojo -¡adiós!
Alegre por su amigo, Harry abandonó también la Sala Común y se fue a la Sala de los Menesteres.
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Cuando el sábado por la tarde regresó de su encuentro con Dumbledore, serían más de las nueve y ni Ron ni Ginny estaban en la Sala, pero supuso que Harry seguiría en su habitación con Alex. De hecho, el niño estaba jugando en su parque mientras el buscador hacía una de las redacciones de Transformación.
-Hola – le saludó y le besó
-¿Cómo te ha ido todo? – Harry dejó la pluma
-Ha estado bien – Hermione preparó el biberón de cereales para Alex – hemos visto los conjuros cicatrizantes
-¿Cómo el que usaste con Sirius? – Harry la miraba hacer las mediciones
-Si, pero también a mayor escala. Aunque aprenderé a sanar pequeños órganos internos la semana que viene
-Eso suena interesante y práctico – dijo Harry y fue a tomar a Alex para que tomara su biberón – acabarás siendo una gran medimaga
-Eso me gustaría mucho – la chica agarró a su hijo y le dio el biberón. Alex intentaba sujetar el biberón ayudado por su madre – pero lo que de verdad me gustaría sería ayudar a personas con problemas incurables, investigar las causas y buscar soluciones
-¿Gente como los padres de Neville?
-Si, pero eso es difícil
-Recuerda que eres Hermione Granger – Harry sujetó su barbilla y la besó intensamente. Cuando Harry le mordió el labio inferior, Hermione no pudo evitar un gemido – te dejaré terminar
-V…vale – susurró
Harry siguió con su redacción mientras que Hermione terminó de dar de comer a Alex. Según se iba terminado el biberón, Alex se fue quedando profundamente dormido en sus brazos. Hermione se levantó con cuidado y lo acostó en su cuna.
-Voy a darme una ducha
-De acuerdo – dijo Harry – te espero terminando esto. Sólo me queda unos centímetros
Hermione se metió en el baño temblándole las piernas. Últimamente las miradas de Harry le dejaban una cosa extraña en el cuerpo que la agobiaba de sobre manera. Sabía que le pasaba algo que sólo Harry calmaría.
Cuando salió del baño frotando su pelo húmedo, Harry revisaba atento su redacción ya finalizada. El chico levantó la vista para ver a Hermione con unos pantalones cortos, una camiseta oscura y una toalla en las manos secándose el pelo. Se levantó lentamente y se acercó a la castaña por atrás.
Hermione dio un breve sobresalto. Algo caliente por su espalda. Miró sobre su hombro y vio como Harry, con su varita, dejaba salir aire caliente y por ello, su pelo se ensortijaba formando abstractos rizos
-Gracias – le susurró
-Eres preciosa – Hermione notó como los ojos verdes subían de tonalidad
A los minutos, Hermione tenía su abultada melena como siempre y Harry metió la mano para acariciar el suave pelo desprendiendo una fragancia conocida. Hermione, tanteando el terreno, se acercó a él y fue ella la que lo besó.
Harry la agarró de la cintura y la pegó contra él. La chica subió los brazos hasta que rodeó los hombros masculinos. Los labios jugaron hasta conseguir sacar todo el sabor de cada boca, pero ni uno ni otro se vio completamente colmado. Hermione se afirmó más Harry. Necesitaba sentirlo contra ella. Harry sostuvo por debajo de la rodilla la pierna que levantó Hermione.
Separaron un momento sus labios
-¿Estás segura? – susurró Harry – yo no quiero hacer nada que tu no quieras
- Si, Harry – la castaña se separó y fue a sentarse al borde de la cama – quiero que seamos uno
Harry se sacudió ante esa afirmación y fue a reunirse con ella
ooooooooooooooooooooooooo
Aviso
Lo que viene a continuación es una escena de temática adulta y calificado con un rating M. Continúen con la lectura según su criterio. Para quién no desee leerlo, avance la página hasta la siguiente línea de ceritos.
Harry se sentó junto a Hermione y con la torpeza y precipitación del principiante, comenzó de nuevo a besarla. Empezó suavemente y fue subiendo el ritmo lentamente. Hermione se dejó caer hacia atrás y Harry se colocó sobre ella con todo el cuidado del mundo.
Abandonó sus labios para atender su cuello. Mordió un poco de su piel creyendo que con eso guardaría el perfume de Hermione para siempre. Hermione besó ahora su cuello sintiendo la fragancia que tanto le gustaba. Esa mezcla dulce y amarga a la vez.
El chico acarició su pierna hasta llegar a su muslo. Se alzó un poco para que ella pudiera sacarle la camiseta por la cabeza. Hermione, nerviosa por lo que iba a hacer, tocó el pecho del chico con inquietud. Harry de dejó girar y fue Hermione la que estando encima de él, acarició todo su pecho y abdomen, memorizando cada rincón. Llevó su mano hasta el ombligo y palpó el vello oscuro que se perdía bajo el pantalón. Atrevida, abrió el botón del pantalón.
-Eh, eh…me toca a mi algo¿no?
Hermione rió y se quitó sus zapatillas – ¿eso te vale? – preguntó picarona
-Graciosa – le acusó el chico, pero se quitó también los zapatos y los calcetines – ya estamos a mano, tramposilla
-Bueno – aceptó Hermione y, se dejó voltear y que Harry sacara su camiseta
Sin embargo, el moreno se quedó paralizado y se mordió los labios al ver el tentador sujetador rojo de encajes, que dejaba poco a la imaginación. Hermione dio mentalmente las gracias a Draco por el buen sujetador que le había regalado, pero quedó sobresaltada por las risitas de Harry
-Calculadora – le regañó antes de besarla
Ambos sabían que querían esa noche y Hermione se había preparado tanto internamente como externamente. Al igual que había pensado en lo que podía salir esa noche y había puesto remedio con unas prácticas pociones.
Hermione levantó la espalda para que Harry le desabrochara el sujetador. Se mordió los labios esperando la reacción del moreno y cerró los ojos, pero abrió uno al no notar reacción alguna
-¿Harry?
-En verdad, no se que he hecho para merecer todo esto
-¿eso es bueno o malo? – preguntó dudosa
-Es perfecto – y sacando el atrevimiento que creía que no tenía, besó su clavícula mientras retiró la prenda roja completamente.
Cuando Hermione sintió los dulces labios alrededor de su pecho, no supo donde agarrarse. Estrujó las sábanas con sus manos cuando Harry empezó a masajear el otro pecho con su mano. Un gemido involuntario y totalmente sorpresivo para ella salió de sus labios. Rodeó con las piernas la cintura de Harry para aliviar el estremecimiento que habitaba en su bajo vientre, pero eso no impidió que empezara a moverse rítmicamente.
Harry bajó sus labios y se detuvo en su ombligo mientras que con sus manos sacaba el pantalón de Hermione. La chica percibió su dureza directamente y eso la hizo temblar más.
-Ha…Harry, déjame a mi ahora – besó su pecho – quiero desnudarte yo
Se voltearon en la cama y Hermione se sentó a horcajadas encima del moreno. Harry no podía creer que tuviera una semidesnuda Hermione sobre él. La chica besó repetidamente su pecho y continuó con la labor que antes quedó inconclusa. Bajó la cremallera y le sacó quedamente los pantalones. Una vez los pantalones estuvieron en el suelo, acarició sobre su bóxer como si estuviera explorando el territorio. Harry la dejó, pero cerró los ojos y se mordió los labios para evitar gemir como un loco. Hermione le sacó la última prenda y al principio, un poco atemorizada, acarició a lo que tanto tuvo miedo en un principio.
-Hermione – gimió Harry - ¿eres consciente de lo que haces?
-Lo siento – se mordió un labio y lo miró – eres perfecto – lo miró de arriba abajo
-Pues como sigas acariciando a este ser perfecto, va a acabar ante de lo previsto – Hermione rió ante su comentario y cuando Harry la volteó nuevamente, se dejó caer sobre su espalda lánguidamente. Harry tomó los filos de su única prenda y se la sacó en un momento.
-¿Quieres que siga? – le preguntó una última vez más
-Por favor – suspiró Hermione
-Menos mal, sino hubiera necesitado tal cantidad de agua fría que cogería la pulmonía del siglo
Las risas de Hermione se apagaron en los labios de Harry. Con suavidad y lentitud, se colocó entre las piernas de la castaña y entró. Hermione volvió a rodear la cintura de Harry con sus piernas y se agarró de su espalda cuando lo notó entrar. Harry se quedó un momento parado, pero fue la misma Hermione la que lo instó para que continuara. Ambos se sincronizaron para su satisfacción. Harry susurró palabras inteligibles, pero que a Hermione le supieron a amor.
Y unidos en su interior, ambos dejaron escapar unos gritos que unieron aún más sus corazones.
ooooooooooooooooooooooooooo
Agotada, Hermione se dejó caer sobre el pecho de Harry y tras decirle un "te amo" se quedó dormida. El moreno sonrió al ver su cuerpo desnudo y su rostro feliz. Tapó a los dos, echó una ojeada a Alex, que dormía plácidamente, y sin perder la sonrisa de la cara, se quedó dormido junto a Hermione.
Eran las ocho de la mañana y Harry no estaba en su cama.
-Sirius, creo saber donde está. Yo lo busco – asintió decidido un pelirrojo
-De acuerdo – puso una mano en su hombro – os esperamos en la habitacione de Remus, es el sitio más grande. Que Hermione avise también a tu hermana
Sirius le dio un último apretón más y con una mirada cansada, se convirtió en perro. Bajó las escaleras de los dormitorios y se perdió por la vacía Sala Común. Ron se revolvió los pelos de manera frenética. Sirius, a veces de mordiscos silenciosos, lo había sacado de la cama al ver la de su ahijado completamente vacía.
El pelirrojo, aún en pijama y corriendo, fue a las habitaciones femeninas y no paró hasta que llegó al frente de la placa de la Premio Anual. No podía creerse que hubiera sucedido de nuevo. Se suponía que estaba todo controlado.
Recitó la contraseña y abrió la puerta. Mal hecho, se dijo así mismo cuando vio la escena. Sólo con ver la espalda desnuda de Hermione sobre el pecho desnudo de Harry, supo que sus amigos habían dado el siguiente paso, pero vaya en que día.
Cerró la puerta y la aporró para que sus amigos se despertaran. No pudo escuchar nada debido al hechizo de insonorización que tenía la habitación, por eso insistió hasta que una despeinada Hermione en bata le abrió la puerta
-¿Qué sucede, Ronald? – preguntó enfadada mientras se cerraba más la bata que llevaba
-Déjame pasar – la quitó de en medio y entró encontrándose a un Harry a medio vestir – Lo siento – se disculpó con los dos
Alex, con el jaleo, empezó a llorar. Hermione se apresuró a cogerlo y a mecerlo entre sus brazos. Pedía su nueva toma de leche.
-¿Qué pasa, Ron? – Harry se puso la camiseta
-De verdad, yo lo siento mucho – se sonrojó sabiendo lo que había interrumpido
-Al grano, Ronald – exigió la castaña – no creo que vengas en pijama y corriendo por nada
-Bueno – trajo saliva – un ataque – ante las caras estupefactas de sus amigos continuó – han asaltado el Museo Británico
Bueno, y aquí quedo...
Y como siempre os digo espero que os haya gustado este nuevo capítulo. Debo calificarlo como un capítulo entre fácil y difícil. No es muy largo, dado lo que acostumbro a escribir, pero esa escena Lemon me preocupaba. No sé será de vuestro agrado. Necesito vuestra opinión para ver si escribo algunas más y si la queréis de otro tipo, porque la verdad, en mi opinión no es un lemon muy fuerte.
Y ya sabéis, no acercamos al final!!!!! estoy deseando recibir miles de comentarios!! Que me endulzan la vida mas que la sacarina en el té :p
Besosssssssss!!!
PD: y si he tardado más en subirlo, echarle la culpa a la página. Este es el quinto día que trataba de subirlo!!! .:grrrr:.
