DISCLAIMER: La caricatura no me pertenece (si así fuera, esta tendría una trama siniestra o sombría, por eso todos agradezcamos que sea de Craig McCraken). Lo único que es mío es la historia y algunos personajes que utilizo en el Fic. Hago esto sin fines de lucro y para entretener.


Pánico.

Era lo que cualquier persona sentiría al saber un peligroso secreto que pondría en riesgo su propia vida. Pánico era lo que ahora sentíamos, era la palabra más adecuada para describir nuestro aspecto horrorizado viendo aquella nota que aun yacía en el suelo. Ian estaba demasiado serio que no podría explicar realmente su estado, Bellota estaba igual o peor.

Pero yo… Yo estaba sin poder creer lo que aquel niño me había dicho.

Apenas había comenzado con su dificultosa explicación, pues parecía que no hallaba las palabras adecuadas para decirme lo que tanto temían, y cuando terminó creí que se trataba de una broma de muy mal gusto. Cuanto hubiera querido que se tratara de una simple broma… Pero lamentablemente no era así.

No pude evitar reír con nerviosismo y decir con titubeos que me estaban mintiendo. Pero sus miradas de miedo y completa seriedad me contradecían. A decir verdad, creí también que se trataba de un mal sueño como los que solía tener frecuentemente, pero ahora resultaba que era verdad y que irónicamente mis anteriores pesadillas ahora se estaban haciendo realidad.

¿Cuántas veces no tuve presentimientos? ¿Cuántas veces no soñé con la muerte y con la maldad que nos envolvía a mí y a mis hermanas? Ahora todo comenzaba a tener sentido.

Estaba destrozada. Ahora realmente si tenía mucho miedo…

Miedo de Boomer…

Todo este tiempo estábamos siendo engañadas y jugaron cruelmente con nosotras. Era tanto el daño que ahora cargaba pues no dejaba de sollozar en silencio y sentía que me derrumbaría por completo. El hombre que todo este tiempo admiré y amé me había mentido.

Él no era un hombre común y todo lo que hiso para ganarse mi cariño lo había hecho con un solo propósito. Jamás me quiso y mucho menos me amó. Ahora ya sabía lo que pasaba, lo que todo este tiempo me habían ocultado, pero…

¿Qué pasaría ahora? ¿Qué haríamos?

Durante todo este tiempo intenté asimilarlo de la manera más madura posible pero, ¿qué podía hacer una chica de tan solo 15 años? ¿Qué podía hacer mi hermana o un pequeño niño? Nada. Obviamente no íbamos a poder contra esto, sin embargo Ian aun tenía la esperanza. Me había explicado en lo que consistía la herencia que le había dejado el señor Edmond, que ahora, Dios lo tenga en su santa gloria.

Ian al parecer era el último cazador de demonios, o al menos, el último del que se sabía. Sin embargo solo contaba con la ayuda de un libro demasiado importante y del diario que encontraron de mi bisabuelo. De aquel hombre que era culpable de la desgracia que nos rodeaba.

No quisieron decirme cuando se enteraron para no preocuparme, querían esperar para encontrar un momento adecuado. Pero resultó peor. Justo ahora era el momento más inoportuno, justo ahora que creía que las cosas estaban estables me enteraba de que todo fue una completa farsa. Boomer me mintió con el fin de obtener mi vida y mi alma. Me mintió para apoderarse de mí estúpida inocencia y así en algún momento matarme.

¿Qué haría una persona cuerda en mi lugar? Yo estaba en silencio, tratando aun de asimilar cada palabra dicha por el pequeño castaño. Ahora nos encontrábamos en la alcoba de Ian, en donde nadie podría molestarnos. He de admitir que batallamos en escabullirnos de todos los hombres que buscan con urgencia a dichos muchachos que en verdad resultaron peligrosos para nosotras...

No había problema si estábamos ausentes, uno que otro guardia sabía dónde estábamos, pero como había dicho anteriormente, ahora estaban demasiado ocupados buscando a cierto moreno y cierto rubio que amenazaban la integridad de la familia Utonio…

Estaba consternada y Bellota estaba igual. Ella yacía sentada en la pequeña silla que estaba situada en la esquina mirando a la nada, pensando en algo o tal vez pensando también en nada. Ian estaba buscando entre un baúl bastante grande, sacando con cuidado un gran libro mientras lo ponía en la cama, yo estaba sentada en la orilla de esta, viendo con mucha atención lo que hacía aquel niño de semblante preocupado y serio.

Ni uno de los tres hablábamos. El muchachito estaba ocupado buscando entre las páginas viejas de aquel libro, Bellota tenía la mirada apagada y uno que otro rastro de un recorrido de lágrimas ya secas se mostraban desde sus ojos hasta donde terminaba su cara. Tal vez yo me miraba igual que ella, pero ya no llorábamos. Era como si las lágrimas se hayan cansado de salir y solo nos quedaba la cara de impacto y de incredulidad o inclusive una cara que ya no demostrara expresión alguna.

No lo sabía, no podía concentrarme en mi aspecto o en el aspecto de los demás. Ni siquiera tenía pensamientos coherentes en esos momentos. Solo sé que creía que se trataba de un mal sueño, seguía tan aferrada a esa explicación que me imaginaba que en algún instante despertaría. Despertaría y luego de dejar de respirar con urgencia me giraría y entonces vería aquellos ojos tan azules que me atrapaban e hipnotizaban. Después, unos brazos se encargarían de rodearme completamente para indicarme que me protegerían si pasaba algo malo, o para tranquilizarme y mostrarme que el dueño de aquel abrazo era más ni nada menos que él… Mi amado quien me prometió nunca dejarme, quien me protegería pasara lo que pasara. Boomer… El que fingió ser un humano.

Pero dejé de pensar en él cuando comprendí que solo me estaba haciendo daño a mí misma, no podía depender de aquel falso sentimiento que Boomer me juro un día. Salí abruptamente de mi melancolía cuando una rabieta de mi hermana hizo que tanto Ian y yo, volteáramos a verla interrogantes.

Había estrellado un pequeño muñeco de madera a la pared. Ian no se enfadó por el impulso de ella, no se inquietó por su pobre juguete que corrió con la mala suerte sufrir la ira de Bellota. Ahora no era para preocuparse por un objeto de madera hecho añicos, había asuntos más importantes que atender y uno de esos asuntos era saber que haríamos una vez ya sabiendo la verdad.

¿Cómo enfrentaríamos este gran problema? ¿Cómo haríamos para salir con bien sin correr el pendiente de morir a manos de las personas que alguna vez llegamos a querer?

No lo sabíamos, pero no dejaríamos que los esfuerzos de Ian para salvarnos fueran en vano.

.

.

.


– ¡Sigan buscando, no descansaremos hasta que encontremos a ese par de bastardos!

Habían organizado varios grupos de búsqueda. En el pueblo había luces de antorchas que iluminaban los callejones que se mostraban oscuros mientras que los civiles caminaban alejados y extrañados de aquellos hombres que corrían con demasiada prisa y furia.

Otro grupo estaba buscando en los dominios de la familia Utonio mientras que otros se habían atrevido a adentrarse y buscar nuevamente en el bosque.

Era un caos, era tanta la urgencia de capturar a dichosos sujetos causantes de tales alertas que mantenían con la respiración exasperada a un hombre que estaba con los nervios perturbados y aún sorprendido por la rebeldía que había cometido su hija, la más mayor, la que alguna vez creyó responsable y lo suficientemente madura como para saber sus obligaciones y cumplirlas.

Pero lord Utonio no podía dejar que eso lo derrotará y lo hundiera en la miseria. No por algo tenía un titulo que desde la generación de su abuelo había obtenido. Era su estatus una herencia que no perdería por las calumnias cometidas por su ahora incompetente hija Bombón. Ciertamente admitía que era su gran y merecida culpa que la susodicha lo haya decepcionado con semejante barbaridad de acostarse con un hombre de la servidumbre y peor aún, engañado a su buen prometido y enamorarse de tal barbaján que ahora yacía en el cuarto de tortura.

Había descuidado el futuro de la mayor. Era el único culpable puesto que nunca se detuvo a hablar con su hija. Pero de nada servía estarse regañando a sí mismo, ya era tarde, ahora solo tenía la esperanza de salvar a sus otras dos hijas lo cual, espera y aun sigan puras para un matrimonio. El hecho de que aquellos dos hombres hayan huido, no era más que la clara verdad de que también trataban de "maleducarlas". No por nada se fueron con prisa, eso confirmaba las sospechas de ese viejo hombre sobre lo que habrán tratado de hacerle a sus niñas…

Por esa razón, ahora tendría una severa plática con ellas. Solo esperaba que no fuera demasiado tarde para seguir instruyéndolas y hacerles entender que aquellos que desaparecieron en un instante, eran un peligro letal.

Salió de su oficina personal y se encaminó a la estancia principal, donde había mandado a llamar a sus tres únicas hijas que temía y para nada quería, perderlas.

.

.

.


La oscura habitación era iluminada por las débiles siluetas de luz que creaban aquellos candiles algo viejos. Las telarañas en las esquinas de las paredes y el olor putrefacto del cuarto, lo hacían ver y lucir perfectamente como un panorama de terror y espantoso para cualquiera que esté ahí y aún más, siendo sometido a crueles castigos como ahora lo padecía cierto hombre de mata pelirroja que ocultaba su cara y yacía en un estado desordenado.

Sus ropas estaban rasgadas y seguía sin tener encima algo para que le cubriera ese torso que tenían horribles heridas un tanto profundas. Sus muñecas estaban presas por las cadenas que mantenían sus brazos extendidos y sus pies ya no podían mantenerse en pie por otras crueles cortadas también muy profundas en estos.

Brick estaba en una verdadera posición muy incomoda y tan cansada que ya no podía mantenerse más firme. Pero al dejar caer todo su peso por no mantener fuerza en sus piernas, harías que sus brazos se rompieran y esto le causara aún más dolor.

Como si eso no fuera suficiente o no bastara para el hombre que sostenía en sus manos un fierro para marcar caballos con la punta ardiendo, lo azotó con este y le marcó con violencia unas llagas demasiado grandes y riesgosas. Pero aún con todo y este circo de tortura, Brick no se inmutaba. A veces se quejaba débilmente solo para mantener la postura que ese hombre quería. Brick solo complacía a ese viejo para que riera y se burlara de él y su fingido dolor, que claro, el hombre tuerto no se imaginaba la gran actuación del pelirrojo.

Antes de que siguiera maltratándole más como le habían ordenado, se oyeron unos pasos que bajaban las escaleras con total calma. La luz de las velas no alcanzaban a iluminar lo suficiente como para ver de quien se trataba, pero no fue hasta que se posó en frente del muchacho de mirada rojiza que se descubrió quien había ido a visitarlo.

Anthony tenía un semblante serio y elegante. Mantenía su barbilla en alto y le depositaba a Brick una mirada carente de emociones. Pero aun con este esfuerzo por parte del joven lord, se sabía perfectamente que en su mente pasaban vulgares insultos hacía el pobre reo maltratado. Lo recortó con la mirada y examinaba las heridas y golpes que había recibido por órdenes de él. Antes se hubiera mostrado complacido, pero era ahora que no podía saciar su furia, entonces, se le ocurrió que le tocaba desquitarse a él personalmente. Solo así podría sacar la rabia retenida.

Así pues, el joven Kurth ordenó que le trajeran los utensilios de tortura. Como su cara de gélidas expresiones habló con la misma intención en su voz al anciano tuerto.

– ¿Por qué aún esta escoria no ha implorado por su vida? ¿Acaso no te pedí que quería oír sus alaridos de perro callejero hasta mi alcoba? – Anthony escupió esas preguntas con ironía pero sin quitar su porte elegante. Mantenía sus brazos detrás de su torso y no despegaba la mirada de la rojiza que apenas se divisaba por los mechones pelirrojos. – Es increíble que tenga que ensuciarme las manos tan temprano y hacer el trabajo sucio que te encomendé.

– Mi lord…– Habló con notorio miedo en su voz y sutileza para no enfadar al muchacho de cabellos castaños. – El preso tiene mucha fuerza de voluntad. Parece que soporta muy bien el dolor.

– No. – Calló de inmediato Anthony al viejo que temblaba levemente. – Esta basura no es una roca. Está claro que siente dolor, solo que tú no has hecho bien las tareas que provocan su quejidos de rata. Me sorprende que este no se haya quejado con tu rutina de sufrimiento para traidores y desperdicios como él, quien tenemos frente a nuestros ojos burlándose mentalmente de nosotros.

El hombre de mayor edad se sintió insultado por que alguien había dudado de sus habilidades en el arte de la tortura. Pero era verdad que se merecía aquellas crueles palabras por parte de su señor que no paraba de ver al hombre que apenas y se podía mantener de pie.

– Dame ese látigo que se encuentra en esa malgastada silla…– Ordenó Kurth. Al instante, ya estaba en sus manos lo que había pedido. – Voy a tener que enseñarte como se trata a esta porquería de hombre. Luego me encargaré de usar todos esos instrumentos, mientras empezaré con esto para divertirme.

Una, dos, cinco, diez… veinte veces, fueron las que las correas del látigo chocaban con la piel de Brick que pintaban al mismo tiempo su torso de un reconocido rojo, más sin embargo él nunca gritó y no se quejaba de dolor, solo se mordía levemente sus labios como para tratar de acallar sus alaridos…

¿Alaridos? No. Por supuesto que él no se mordía los labios para evitar gritar. Sería demasiado tonto hacerlo si no se sentía dolor alguno, sería también tonto cumplirle el capricho a cierto humano que le pegaba con furia con la intención de hacerlo "sufrir".

Entonces, ¿por qué sus facciones eran idénticas a las de tratar de ocultar un comentario proveniente de su boca? Era fácil de saber tratándose de un demonio como él.

Él solo se estaba aguantando de soltar una carcajada con mera intención de burla a su agresor. Estaba pasando lo mismo que pasó con los guardias que se encargó de matar a sangre fría echándoles la culpa a los lobos y que claro, los ilusos mortales creerían ese absurdo cuento. Era nuevamente aquel Brick en su forma descarada, dejando que lo hieran o mejor dicho, dejando que le hagan leves cosquillas que ni a su hermano Boomer le darían gracia.

Brick no se reía de las "cosquillas". Se reía del presunto poder que creía tener ahora el prometido de su premio, Bombón. Kurth creía que estaba sometiendo a Brick a una reprimenda dolorosa, cuando en realidad, lo único que lograba era quedar en ridículo ante los ojos escarlata de un demonio que pronto se cansaría de los "golpes" de él.

Oh si, Brick solo estaba esperando el momento en que sus hermanos volvieran con las tareas que les había ordenado. Esperaba que no hubiera contratiempos, en especial con su hermano menor. Sinceramente no confiaba en este. Sabía que ahora con el cambio drástico que tenía ese demonio de mirada azul le echaría a perder los planes…

.

.

.


Era entrada la tarde, algunos leves rayos de sol pronto dejarían de asomarse por la región para dar oportunidad a la noche de hacer presencia. Las nubes no estaban despejadas, por lo tanto, ese día había estado levemente nublado, era exactamente igual que los anteriores. Era como si desde que iniciaron todas estas desgracias, la temporada de ventisca y días nublados se lucieran acorde a la situación.

Yo estaba viendo con nostalgia el paisaje. Aún había algo de nieve en las ramas de los árboles y en el pavimento y pasto de nuestro jardín. Las rosas que una vez mi madre cuidó tanto, aun yacían marchitas. Ni una había sobrevivido a este duro invierno.

De repente, mis hermanas entraron a la habitación. No me hubiera dado cuenta si no fuera por las grandes puertas que hacen ruido al abrirse y cerrarse. Las miré por unos segundos pero desvié enseguida mi vista. Me dolía ver a cualquier ser amado ahora, sentía que los había traicionado.

Bellota estaba inexpresiva, lo cual se me hizo extraño de cierta manera. En otros tiempos me hubiera hecho un montón de preguntas, exigiendo con su distinguida rudeza que le dijera la verdad, pero ahora al parecer no le importaba saber de mí. Burbuja también entro con un semblante muy inusual en ella, estaba también muy inexpresiva. Ella también me hubiera atosigado con preguntas como Bellota, pero al parecer estaba como mi hermana la morena.

Admito que me sentí egoísta por querer que ellas hubieran actuado de la manera en que las conocía, yo quería sentirme reconfortada por saber que le importaba a mis hermanas, pero al parecer estaban en sus propios asuntos. Me regañé a mí misma, ¿cómo puedo ser tan estúpida? Era obvio que ahora no era una situación en la que solo yo esté sufriendo. Ellas también sufrían, lo sabía perfectamente.

Yo sabía muy bien que ellas mantenían una relación con los hermanos de Brick. No por nada, no me sorprendí cuando vi que ellos huían, además, era importante que tanto mi alma como la de ellas estén lo suficiente preparadas para ser devoradas por tres demonios… Al analizar bien los rostros de Burbuja y Bellota, uno llegaba a la conclusión que ellas también sabían de ese afamado secreto.

No mentiré al decir que yo quería preguntarles lo que sabían, pero yo suponía que ellas no sabían que yo ya sabía todo… Si ellas creían que yo estaba desinformada de toda la verdad, por mi estaba bien.

Había un silencio tan incómodo, ni una de las tres hablábamos. Estábamos esperando a padre, él nos había citado en la estancia que tenía una hermosa vista al jardín. La morena nos daba la espalda, y la menor evitaba cualquier contacto visual. Yo como excusa, me perdía nuevamente en el paisaje para hacer tiempo en lo que llegaba el hombre que probablemente ahora me odiaba.

El incómodo silencio terminó, cuando nuevamente escuché el ruido de las puertas abrirse, llamando la atención de nosotras y dirigiéndonos a nuestro padre con unas miradas interrogatorios, esperando que él hablara lo que tuviera que decirnos. Ya me imaginaba sobre el tema que trataría, a decir verdad, me esperaba una buena reprimenda y a mis hermanas una advertencia. No me equivoqué del todo, pues cuando mi padre cerró detrás de sí las puertas, fui yo a la que vio primero. En esos ojos azules, ahora oscuros y opacos, vi la decepción reflejada y la culpa.

Me sentí muy mal, cabe decir que me costaba estar ante su presencia, me moría de la vergüenza. Pero aun con todo eso no estaba tan arrepentida de haber hecho lo que ahora mi padre traía así de triste. Se sentó en una de las sillas, en la más grande, su favorita.

Tanto yo como mis hermanas sabíamos que escogería ese lugar, por eso, ni una de las tres nos sentamos ahí, después de todo aun recordábamos aquellos tiempos en los que nuestro padre se sentaba a leernos algún cuento antes de irnos a dormir… Recuerdo que mi madre tenía en sus piernas a una pequeña Burbuja, mientras Bellota y yo estábamos en las de nuestro padre oyendo atentamente la historia de esa noche, tarde o incluso día. Siempre variaba la hora o momento en que nuestro padre nos demostraba su cariño.

Pero ahora podíamos olvidar esos días, puesto que padre no estaba ahí para contarnos un cuento. Estaba para tener una seria charla con nosotras. El silencio aún permanecía pero en cuanto mi padre tomo su lugar, el primero en hablar fue obviamente él.

– Supongo que se imaginan porqué las he citado a las tres juntas. – Su vista nos analizaba a cada una, como viendo y estudiando nuestros movimientos. – No hace falta explicar desde el inicio, todos en esta habitación sabemos perfectamente de la situación en esta casona.

Ni la parlanchina Burbuja o la protestante de Bellota pronunciaban palabra alguna, mucho menos lo iba a hacer yo. Pero padre seguía hablando sin esperar que respondiéramos algo.

– No hemos encontrado a esos sujetos…– Se removió un poco incómodo de su lugar, al parecer no le gustaba hablar de ellos. – Pero en cuanto lo hagamos, recibirán el merecido castigo que les aguarda.

– ¿Acaso tiene pruebas de la culpabilidad de ellos? – Respondió por primera vez la morena, desafiando con la mirada a mi padre. Burbuja la miro sorprendida, era como si no conociera a nuestra hermana.

– ¿Los estás defendiendo, Bellota? – Mi padre respondió con incredulidad, pero no la miraba de la misma manera de Burbuja. La rubia la observaba interrogante, como si supiera que algo no andaba bien en la morena. Parecía que quería preguntarle algo, más bien, recriminarle.

– No. – Contestó fríamente y a la defensiva, esto hiso que mi hermanita la dejara de ver, parecía estar de acuerdo con la respuesta de Bellota. – Pero si van a castigarlos, debe por lo menos tener pruebas de sus hechos con los que los acusan.

Yo no tenía nada que ver en ese tema. No estaba a mi importancia discutir la inocencia de los hermanos de Brick. Aunque fueran familia de Brick, a mí no se me mostraba interés de defenderlos. Ya que sabía perfectamente que ellos tenían el mismo motivo que Brick tenía conmigo. Pero sentía que mi caso era distinto.

Mis hermanas ahora parecían odiarlos… Yo claramente no iba a estar de acuerdo en que ellos mataran a mis hermanas, de hecho, estaba en contra de que eso sucediera. Según mi ideal, era que la única que debía ser sacrificada aquí, era yo.

Puesto que yo misma lo había escogido. Me había entregado por completo al demonio que además de que mi alma está comprometida para que fuera suya, mi amor por él también lo había sido.

Pero mis hermanas… Yo no podría ser capaz de verlas sometidas a un sufrimiento eterno. Era por eso que incluso estaba a favor de que los hermanos de Brick fueran sentenciados…

.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,

Había terminado de decirle eso a mi padre cuando su mirada se posó en mí al mismo tiempo que llevaba una mano para masajear levemente su sien. Eso me daba a entender que mi comentario lo había irritado.

– Bellota, hija mía…– Hablo con toda la calma del mundo mientras volvía a ponerse postura firme en su asiento. – Está claro, que por algo huyeron esos hombres, ¿no crees que es sospechoso que hayan hecho eso?

Mi padre se imaginaba algo que no estaba tan alejado de la realidad. Ciertamente, me sentía tan usada en estos momentos, que lo más lógico es que esté de acuerdo con mi padre en que los capturen y asesinen. Pero una parte de mí no quería eso, porque había tantos motivos por los que me rehusaba a que quisieran matarles.

Butch había jugado sucio conmigo a pesar de que yo le entregue todo a él. Pero era su… Naturaleza. Después de todo era un demonio… Me mordí con fuerza los labios, pero por suerte mi padre no notó este gesto pues seguía tan ocupado dando su discurso ahora centrando su atención en Burbuja.

No sabía qué hacer en estos momentos, estaba aún en shock que no me creía lo que sucedía. Probablemente me esté volviendo loca que empiezo a crear mundos paralelos a la realidad, ¡No! ¡Claro que no era así! La realidad me estaba asfixiando de tal manera en que casi me ahogo en tantos problemas. Butch y sus hermanos eran aquellos seres de los que tanto temíamos Ian y yo…

Todo este tiempo… ¡¿Cómo pude ser tan idiota!? ¡Frente a mis ojos todas las mañanas, tardes y noches veía a la criatura que amenazaba a mi familia! ¡Me siento como una completa estúpida en estos momentos, porque por nuestro descuido mis hermanas y yo moriremos!

No sé qué lograríamos si los capturaran, ellos no eran para nada fáciles de matar, pero por una parte quería que eso pasara. Sin embargo aún estaba la Bellota ingenua…

*No quiero que lo atrapen y sentencien* La vocecita de mi misma se colaba por mis pensamientos haciendo que me desviara de mi impaciencia por querer ver muerto a ese hombre, a ese demonio. En mi interior había un conflicto, dos bandos; Uno queriendo venganza y muerte para él, el otro queriéndolo aún, un lado que aun guardaba ese sentimiento de amor por esa criatura.

Yo estaba en un conflicto conmigo misma que no podía aclarar, estaba totalmente confundida. ¿Lo amaba, lo odiaba? No lo sabía. Así que por eso decidí callarme y no seguir opinando a las propuestas que tenía mi padre, no quería contradecirme a mí misma después pues así no dejaría de sentirme como una imbécil.

.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,

– No quiero perderlas…– Seguía hablando mi padre que no dejaba de mirarnos seriamente. – Aun me arrepiento del día que accedí a traer a esos hombres a la mansión y permitir que trabajaran para mí.

– Las apariencias engañan…– Dije en forma de susurro pero sin querer mi padre e incluso hermanas me habían escuchado. No llevé mis manos para tratar de acallar mis palabras como era mi costumbre cada vez que se me salían sin querer comentarios que no debía decir. Esta vez deje que lo que traían mis pensamientos fluyeran en forma de palabras susurradas importándome poco si me escuchaban o no.

– Tienes razón, Burbuja. – Me felicitó mi padre al mismo tiempo que veía en él un brillo de… ¿Esperanza?... en sus ojos. Era como si mi padre estuviera orgulloso de saber que yo no me había involucrado con uno de ellos como mi hermana la más mayor. Parecía que acaba de poner toda su confianza en su hija, la menor. Me sentí culpable de quitarle el lugar a Bombón… Mi padre sin quererlo o no, estaba acostumbrado a compararnos y era como si entre nosotras hubiera una competencia sobre quien debería serle más útil a él.

Se oía cruel, pero era la verdad. Tal vez aun así mi padre no piense que está haciendo eso, pero de forma intencional lo hace. Me sigo preguntando, como serían las cosas si mi madre aun viviera…

Pero dejé de prestar importancia a los desafortunados hechos de mi pasado. Ahora estaba concentrada y decida en no perdonarlo… Sinceramente me imaginaba que deshacernos de ellos no sería tan fácil, pero estaba segura que no permitiría que más desgracias nos pasara a mí y a mis hermanas.

.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,..

Mi padre indicó y dio permiso a que Bellota y Burbuja salieran de la habitación. La plática con ellas al parecer había terminado, pero ahora venía lo más complejo para él y para mí. A decir verdad ya me esperaba que él quisiera dejarme para último, puesto que mi caso era más complicado, ya que lo que sus ojos habían visto esa noche en aquella cabaña, no lo olvidaría y tal vez no me perdone nunca.

– Bombón…– Pronunció mi nombre con gran seriedad que sentí ese lado sombrío en sus palabras. Yo no contesté, en lo que había sido la plática con mis hermanas, yo no me había atrevido a abrir la boca. – Tus hermanas parecen haber comprendido lo grave que está el asunto. Estoy segura que ellas no se pensaran involucrar más con hombres como ellos…

Deje que hablara, deje que me lanzara indirectas diciéndome que mis hermanas menores eran más maduras que yo, deje que siguiera alabándolas y entre tantos aclames por ellas, oí el mensaje subliminal diciendo que lo que había hecho no tenía perdón y que seguramente me gané su desaprobación por siempre.

–…Una vez que los hayamos capturado, serán sometidos al mismo castigo que ahora ese… Hombre… sufre. – Salí de mis pensamientos cuando escuché pronunciar la palabra "hombre" con desprecio por parte de mi padre. Hablaba de Brick, y el saber que ahora estaba siendo torturado me encogía el corazón. Mi padre vio mi gesto de preocupación y eso lo enfadó. – ¿Por qué te preocupas por aquel desgraciado?

– Ya sabe la respuesta…– Mi voz era tan firme como la pregunta que me había hecho él, aun si con eso podría recibir una bofetada, no me importaba.

– Deberías olvidarlo. – Soltó con crueldad mi progenitor a lo que giré a verlo enojada. – En dos días morirá, no veo el caso de que te sigas preocupando por alguien que no tiene salvación. La horca será su final y no podrás evitarlo.

Él escupía esas palabras haciéndome daño. Pero fue en un instante que recordé que eso sería imposible… ¿Salvación de muerte para Brick? Para empezar, ni podían matarle. Pero no mostré mi cara de absoluta confianza por esto, no quería que mi padre sospechara. Decidí seguirle el juego a mi padre y responder de la mejor manera que sabía.

– Pues yo nunca dejaré de amarle. – Mi padre frunció el ceño y me miro directamente a los ojos, entre él y yo había una batalla de miradas en la que no se sabía quién sería el vencedor, no fue hasta que mi padre habló nuevamente con el mismo tono de vos firme pero más elevado.

– En dos días nos desharemos de él, así como en tres días te casarás con Lord Kurth. – Eso sinceramente no me lo esperaba, fue un golpe fuerte y una victoria para mi padre ¿Aun piensa casarme con aquel sujeto después de lo que él mismo vio? Al parecer no les importaba nada más que hacerme sufrir ¿Es ese su nuevo propósito, padre? – Deberías estar agradecida, ese hombre realmente si te quiere, te ha perdonado después de todo lo que le hiciste, él sí debería de merecer ese… Amor que juras tenerle al pobre ingrato que ahora es torturado en las mazmorras.

– ¿Perdonarme? ¿Él a mí? – Pregunté incrédula de las palabras dichas y me puse a la defensiva sin chistar. – Si supiera lo que ese intento de "hombre" es capaz de hacer por dinero. Él solo desea la herencia que se le dará por derecho una vez se case conmigo, por eso es tanta su urgencia en contraer matrimonio aun si yo no lo ame.

No debí haber dicho, pero otra vez no me arrepentía de mi rebeldía contra mi padre. Él por su parte se mostró encolerizado que junto toda su fuerza de voluntad en no alzarme la mano.

– ¡¿Es que te has vuelto loca!? – Preguntaba sin poder creerlo y me observaba como si no me conociera, como si fuera una completa extraña para él. – Ese "intento de hombre" como tú dices, realmente si se ha preocupado y no cualquiera perdonaría tus idioteces de meterte con otro que no fuera él.

– Lo que hace la avaricia ¿no lo cree, padre? – Era una completa rebelde hablándole de ese modo a mi propio progenitor pero no sabía de qué otra forma decirle lo que realmente sentía. – ¡"Lord" Anthony Kurth es un completo interesado que solo ve en mí una gran suma de dinero y poder económico!

– ¡Calla, no me levantes la voz! – La palma de su mano derecha fue a parar a mi mejilla marcándome una buena bofetada en toda está dejándome totalmente rojo y punzando de dolor. Por inercia llevé mi mano a mi mejilla adolorida una lágrima salí de mi ojo izquierdo. – Ese hombre tiene de interesado y avaro… ¡Lo que tú de honrada y virgen!

Me dolió. Un "crack" más para este corazón… Las palabras dolieron más de lo que dolió la cachetada. Mi padre me decía puta.

Mi flequillo cubría y ensombrecía mis ojos. Y una traicionera lágrima se asomaba por mi mejilla sana. Cerré con fuerza mi puño y posé mi barbilla en alto, retándolo, encarándolo sin cobardía. Me había cansado de mostrarme perfecta para él, igual, lo había dejado de ser cuando me involucré con un sirviente, con un demonio.

–Insultándome y levantándome la mano no hará que me arrepienta de mis "deshonrados actos", al contrario, solo me motiva a seguir luchando por algún día ser dependiente de todas las libertades que usted me ha negado. – Seria y firme, mi padre me veía con sorpresa y enojo. Jamás se imaginó que su hija mayor lo desilusionara tanto. – Así que, podrá obligarme a casarme con ese sujeto, pero nunca y escúcheme bien… Padre… Nunca volverá a tener de mí el respeto que alguna vez le tuve y mucho menos espere que con convertirme en esposa de ese Lord, la imagen que tanto le preocupa conservar será salvada por esa farsa unión entre Kurth y yo.

– ¡No voy a permitir que me hables de esa manera! – Me gritó con furia el hombre que estaba frente a mí – ¡Soy tu padre y me tienes que respetar!

– Pero como tal no ha hecho un buen trabajo ¿Así quiere que lo respete?… Los estatus sociales no lo son todo… Señor Utonio. – Esa fue la clara muestra de que yo no lo volvería a reconocer como alguien de mi familia… Desde el momento en que me insultó y nunca me creyó sobre lo que decía de Anthony, ese hombre dejó de ser mi padre.

Y así lo dejé, con la palabra en la boca y con los ojos bien abiertos. Me fui de la estancia y me dispuse a ir a mi habitación. Me sentía victoriosa al haberme expresado, pero no dejaba de sentirme la peor persona del mundo, me sentía triste, demasiado triste.

Yo sentía que mi vida en este mundo terminaría… Y todo lo que conocía y apreciaba mucho, estaba terminándose, estaba marchitándose tal como lo estaban las rosas de mamá en el jardín.

Lo bello termina, la vida termina... Y a la mía, se le acercaba su hora.

.

.

.


Era entrada la noche, la mayoría dormitaba y solo unos cuantos estaban despiertos vigilando como de costumbre la mansión. Pero esa vez estaba siendo vigilada más de lo normal. A lo lejos, entre las sombras ocultándose de la luz de la luna, estaban ellos.

Uno mantenía su vista en la luz de una alcoba muy reconocida para él, y que en bastantes ocasiones tuvo la dicha de estar dentro cumpliendo y disfrutando su deber con aquella chica de ojos verdes. No mentía al decir que deseaba una noche más con ella, después de todo, faltaban 3 días para el cumplimiento del pacto.

Butch, el demonio que usaba ese nombre humano, estaba sobre la rama de un árbol viendo desde ahí el cómo su presa se desvestía para ponerse su bata de dormir. Era como un espectáculo para él y ella sin saber, le provocaba con sus bien definidas curvas mientras la tela del vestido rozaba sus caderas bajando lentamente por sus muslos para caer al piso.

La chica no se imaginaba que estaba siendo espiada por su depredador y a Butch le encantaba verla indefensa, tal y como la conoció aquella vez en el lago…

El pelinegro estaba atento de los movimientos de su humana, el cómo se ponía la bata y en una de esas volteó la muchacha, sin imaginarse que estaba exponiendo sus pechos al oji-verde. Butch con descaro se relamió los labios gesto el cual exasperó a su acompañante.

– Eres más burdo y corriente que un incubo. – Soltaba sin expresiones y emociones aquel demonio rubio de ojos azules.

– Oh…– Sonreía de lado el moreno mientras se dirigía a su hermano. – Es normal en mí que me deleite con un buen cuerpo y más cuando lo he probado y quiero volver a hacerlo. Después de todo fue una de las mujeres más especiales y que tendré la dicha de devorarme su alma…– El moreno de repente cambió su expresión de picardía a una de completa y sombría seriedad. –Espero y tú también hayas cumplido con los puntos más importantes para que puedas cumplir el propósito de todo este circo…

Boomer solo se le quedó viendo a su hermano quien después de mostrase con una faceta macabra advirtiéndole que si no hiso su trabajo le iría muy mal, volvió a poner esa característica sonrisa burlona dirigiendo sus ojos verdes a una chica pelinegra quien no se imaginaba ser observada por aquel demonio de pensamientos indecentes.

Por unos instantes a Boomer se le había ocurrido escaparse de su hermano en lo que estaba distraído con aquella chica. Se sentía preso por no poder hacer nada libremente, después de todo, Butch tenía que vigilarle por precaución a que no hiciera algo insensato o estúpido que perjudicara los planes. Cortesía de las ordenes de Brick…

Por primera vez se sentía impotente al no poder hacer algo, en especial, tratar de ayudar a Burbuja. Pero también tenía en cuenta que esta ya sabía lo que en verdad eran, y francamente no se esperaba otra cosa más que el miedo y desconfianza de ella… Él quería creer que a pesar de eso, ella lo siguiera amando, algo que en verdad no sabía en esos momentos.

¿Cómo la inocencia de su amada podría amar la maldad de él? Por esta misma razón presentía que Burbuja le temía ahora mismo.

Para el oji-azul, era increíble que cuando se amaba, cuando se sentía aquel sentimiento se podía descubrir otros que al mismo tiempo se contradecían. La dicha de estar con esa persona, la calidez que te transmite su compañía, la tranquilidad de sus palabras, el temor a perderla, la tristeza por pensar que esta algún día te llegue a odiar por ser un… monstruo, y el dolor por descubrir que eso sea verdad, ¿Cómo pudo estar sin saber de todas estas dichas y desgracias por tanto tiempo? ¿Era esta la más grande virtud de un humano?...

¿Era este su castigo por ser un demonio? ¿Privado de todo lo que desconoció alguna vez por pertenecer a las tinieblas? Era obvio, de dónde provenía no existía aquello llamado amor. Por eso, aquella dicha era prohibida para él, simplemente no debía estar al tanto de lo que era un sentimiento tan fuerte para un mortal e insignificante para ellos, pero curiosamente… Lo estaba...

Ahora estaba consciente de lo que por siglos se había perdido. Pero el descubrir su lado blando no solo servía para poder querer honestamente a una mujer, lo raro era, que sentía la necesidad de ayudar a sus hermanos, pero no en los planes atroces que estaban a punto de cometer, no, para nada. Boomer quería que tanto Butch o Brick descubrieran lo que verdaderamente importaba, porque sentía lastima de ellos, se compadecía por la ignorancia en la que envolvía a sus hermanos.

Así pues, sin dudar un segundo, bajo con sutileza de aquel frondoso árbol en donde yacían escondidos dejando atrás a su vigilante obligado. Pero Butch no iba ser tan despistado, no por nada sus sentidos eran más agudos que cualquier ser viviente en la tierra. Solo basto que el rubio sintiera la potente y penetrante mirada verde sobre sus espaldas para que detuviera el paso.

– ¿A dónde vas, "querido hermanito"? – Preguntó el oji-verde haciendo énfasis en los apelativos de afecto, luego, bajo también de las ramas para alcanzar a Boomer, quien estaba quieto esperando alguna acción por parte de él. – Espero y no estés planeando traicionarnos yendo a advertirle a esa niñita tuya, tratándola de salvar…

Butch sonrió altaneramente cuando Boomer solo frunció el ceño, indicándole que estaba en lo correcto. Sin embargo, el joven de ojos azules no se mostró preocupado por saber que su hermano lo había descubierto. A pesar de todo tenía que mantener la postura y nadie mejor que él sabía cómo tratar con su hermano mayor.

– Tenemos que encontrar antes el libro sagrado y destruirlo. – El moreno seguía hablando sin importancia ignorando por completo el hecho de que Boomer estaba a punto de cometer una idiotez.

– ¿Dónde se encuentra? – Seguía la corriente el oji-azul fingiendo interés por cooperar.

– Lo tiene ese niño… En su cuarto, en un baúl. Y la llave de ese baúl siempre la porta colgada del cuello. – Butch había estado vigilándolos a cada momento y estado al pendiente de los movimientos que realizaran, sabía perfectamente y tenía en cuenta de lo que Ian sabía acerca de ellos. – Esta madrugada, después de ver a nuestro hermano, le haremos una pequeña visita a Ian…

Y sonrió. En su cara se formó la más siniestra de las sonrisas que daba cuando tenía algo malévolo en mente. Por un momento, Boomer sintió preocupación por aquel niñito castaño quien no se imaginaba lo que le esperaba…

.

.

.


Releyó una y otra vez el párrafo que aún se mantenía con tinta algo indeleble, pero que agudizando la vista se lograría descifrar el significado. Luego de analizarlo por un buen rato, sacó un cuadernillo en donde se aseguró de copiar con precisión cada espacio y cada letra para asegurarse de tener un repuesto de aquel importante libro. Lo había hecho desde que supo de su existencia, era ahora cuando sacaba a flote toda su astucia porque en momentos tan críticos como ese, se necesitaba de mucha inteligencia y aquel niño utilizaría de sus habilidades para demostrar que era capaz.

En las líneas de aquel libro, se relataban cosas demasiado interesantes. Había detalles y características de un demonio.

Capitulo XXV.- Los demonios del Berphéstos (quinto infierno.)

*Estos demonios de clase más alta, pueden tomar la forma que deseen. Desde un objeto inanimado a uno de aspecto humano.

*Poseen cualidades asombrosas. Pero cada demonio tiene una habilidad que lo distingue y diferencia de los demás habitantes del Berphéstos. Solo el rey del quinto infierno puede poseer todas las habilidades una vez adquirido el poder suficiente para demostrarlo.

*Su poder y energía vital es debido a que se apoderan de las almas humanas que son condenadas.

*Antiguamente, el rey más poderoso que ha tenido el Berphéstos es conocido como Cruxus. Sin embargo, cada cierto tiempo un descendiente ocupa su lugar siendo este más poderoso.

*Estos solo obtienen descendientes cada diez mil quinientos años, pero nunca con una mujer humana. Por esta razón un demonio no puede procrear.

Su extrema concentración fue interrumpida por un momento cuando se oyó el sonido de la puerta al ser golpeada levemente. El jovencito guardó el libro y sus apuntes en el gran baúl y se aseguró de cerrarlo muy bien par después atender a quien estuviera llamándole desde el otro lado de la habitación.

– ¿Quién? – Preguntó Ian al acercarse a la puerta y esperar respuesta para saber si era alguien de fiar.

– Soy yo, Gina. – Y cuando el niño escuchó la delicada voz femenina, no dudo en abrir y dejarla pasar.

– Gina…– Habló con curiosidad Ian al verla parada frente a él. La joven mostraba una cara firme pero sin perder aquella confianza y serenidad que le transmitía al niño. – ¿Sucede algo?

No era extraño que Gina o alguien más le visitaran o le llamaran a su habitación, él se llevaba bien con todos ahí en la mansión, pero sí que era peculiar recibir una visita de alguien que no fuera Bellota o Burbuja por la situación del momento a esas horas de la noche.

– Ian, necesitamos hablar, ¿puedo sentarme? – Siguió hablando con esa tranquilidad y espero a que el jovencito asintiera para que libremente tomara asiento en la esquina de la cama. – ¿Qué tal te ha ido?

La extrañeza en el rostro de él aún no se quitaba y menos con la pregunta viral de su amiga. ¿Pasaba algo? ¿Algo grave tal vez? ¿Otro problema con el que lidiar? ¿Qué era? Se preguntaba una y otra vez el pequeño castaño no aguantando tener la intriga encima.

–Gina, háblame con la verdad, no creo que estés aquí a estas horas para preguntarme como me va…– Uno de los defectos de Ian era ser impaciente cuando se mostraba en una situación de preocupación como en la que estaba, tratando de ayudar a las hermanas Utonio, pero sin duda, una virtud que le servía en algunos casos, es que era muy directo. – ¿Qué pasa?

La muchacha miró fijamente a Ian a los ojos y decidió no dar tanto rodeo como él exigía que fuera. Se acomodó un poco en su mismo lugar y decidió hablar claro de una buena vez.

–Ian… Tu abuelo, el señor Edmond, te dejó una enorme responsabilidad y por tanto, una herencia demasiado importante. – Hizo una pausa para analizar los gestos que hacía el muchachito que como se imaginaba, estaba ahora más con la extrañeza y duda que antes. – Sé lo que está ocurriendo.

Ian abrió sorprendido los ojos. Nunca se imaginó oír esas palabras de la boca de la chica de ojos oscuros. ¿Se refería que ya sabía que él era un cazador? Pero, ¿Cómo era eso posible? Si él juraba que mantuvo muy bien guardado ese secreto de los demás, a pesar de que por su ineptitud de confiar en Butch, él estaba seguro que ningún otro empleado lo sabía.

– ¿Qué sabes exactamente?

–Sé del libro sagrado, sé del diario, sé del peligro que corren las señoritas, sé quiénes las amenazan… Y sé que tú, Ian, eres el último cazador de demonios. – El niño que pronto cumpliría sus 12 años, tragó grueso. Ahora había una interrogante más fuerte que las anteriores, y esa era sobre Gina ¿Quién era ella en realidad? Sin duda sabía más de lo que creyó cuando apenas le dijo que lo sabía todo. Nunca pensó que en realidad, sabía todo. – Lo sé todo Ian, pero ahora no importa como lo supe. Vine porque también quiero ayudar.

–Sabes, que hay poco tiempo, ¿verdad? – Preguntó él muy serio tratando de comprender las razones de Gina, después de un rato, ella asintió para afirmarle a Ian que no tenía que explicarle. – Bien, entonces, ¿Sabes cómo alejarles y matarles?

Y Gina sin dudar, nuevamente asintió.

.

.

.


Las sabanas se aferraban a mi cuerpo con vehemencia como nunca antes lo hicieron, me costaba zafarme de estas pero parecían que no pensaban soltarme. A cada giro que daba mi cuerpo se enredaban más y más y por ende, causaban que me sintiera asfixiada. Duré así por un rato hasta que no soporté el calor y me levanté de golpe. Fue lo más tonto que hice pues me maree de inmediato y volví a caer en la cama.

Me sentía debilitada, pero más que nada mareada. Volví a ponerme de pie pero esta vez con más cuidado. Lentamente al dejar mi cama, al apenas dar 3 pasos, volví a sentir ese fuerte mareo, que si no hubiera sido por la cómoda de mi cama, yo estaría en el suelo probablemente quejándome de dolor. Pero no solo eran mareos, inclusive, sentía esas ganas de vomitar.

Si, al parecer también padecía nauseas.

Decidí ignorar estos síntomas por un momento y me dirigí a la puerta, saldría a dar una vuelta por los pasillos de la casona. No había salido durante toda la tarde y tenía algo de hambre, puesto que no bajé a cenar sabiendo que mi padre estaría allí y yo, ya no quería volver a verlo. Así pues, cuando todos o la mayoría dormía, yo "asaltaría" la alacena.

.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,

Sus ojos rojizos estaban opacos, carentes de brillo. Su cabello estaba desordenado cubriendo la mayor parte de su rostro, mientras que las recientes heridas en su torso ardían a cada segundo transcurrido. Los grilletes que mantenían presas sus muñecas le calaban a tal punto que la sangre salía de estas a ríos. Yacía todavía de pie teniendo una concentración increíble para no flexionar sus rodillas y dejar caer todo su peso y así terminar dislocando sus brazos. Su vista no estaba fija en un punto en específico, su respiración era tan lenta que daba la impresión de que moriría en cualquier momento, pero, eso obviamente no lo permitirían los hombres que le causaron tales marcas por todo su cuerpo.

Pero dejando de lado aquella interpretación de prisionero torturado, morir no era una opción que tomaría ese demonio teniendo en cuenta que pronto empezaría lo mejor, su parte favorita antes de que aquella obra se dé por terminada y se cerrase el telón anunciando su exquisito final para que los espectadores lo aclamen con sus gritos… De horror.

Así pues, Brick estaba fuera de sus sentidos o más bien, ausente de su cuerpo humano. Pero la visita de dos entes que repentinamente llegaron a su celda, logró que volviera en sí para prestarles atención. Uno de ellos se acercó evitando no reír fuertemente por la gracia que le causaba verlo en un estado lamentable mientras que el otro, lo veía sin importancia.

– Oh, por favor… Deja de fingir. – Llamó la atención el moreno a su hermano que estaba decaído. – ¿No me digas que unos cuantos rasguños por mano de insignificantes humanos te han dolido? Si es así, vaya desperdicio y pérdida de tiempo que tuvo Cruxus en nombrarte rey de los infiernos.

Brick lo encaró mostrando su rostro sucio cubierto de tierra, pero no antes de que la mirada de este se volvió por un momento más roja brillante y luego, pestañeó una sola vez para que regresaran a la normalidad.

– Dime, ¿No te cansas de ser molido a golpes por mortales? No sé qué ganas con dejarles tocarte, eso es sin duda humillante, hasta para mí, me da vergüenza que mi hermano sea el heredero al trono cuando ni sabe marcarles un límite a unos simples hombres. – Decía con aburrimiento Butch, que veía sin sorprenderse de las profundas llagas de Brick.

Sin embargo, Brick no le contestaba nada y no le importaba las burlas que esté le diera. Miró a Boomer, ignorando por completo al pelinegro.

– No pasará. – Pronunció con tranquilidad y con voz grave el demonio de mirada carmesí para su hermano rubio. Butch miró interrogante pero Boomer sabía a qué se refería. No por nada era sucesor a una herencia que le daría poder en el cuarto y quinto infierno. Brick le estaba leyendo sus pensamientos y en estos había encontrado la imagen de Burbuja a salvo. – No me traiciones… No me retes.

Boomer solo le miraba directamente a los ojos a su hermano mayor. Pero luego desvió la mirada intentando mantener su mente en blanco. Pero su preocupación no le dejaba que así fuera.

– El libro…– Dijo Brick para mostrar por primera vez atención a Butch. – Destrúyanlo. Y no se contengan si tienen que matar para lograrlo. Ya no importa mantener un bajo número de asesinatos de humanos.

Butch sonrió conforme con la orden de su hermano, había estado aguantando las ganas de masacrar a alguien solo para mantener la farsa y capricho de su rey. Ya no había que ocultar su verdadera forma. Lo divertido comenzaba.

– Pero tengo una duda. – Dijo el pelinegro. – ¿Por qué dejarte capturar? No lo comprendo.

– Ya lo entenderás. – Brick fue esta vez quien sonrió. Mostró su sonrisa sátira y rio para sí mismo. – En menos de dos días… Lo entenderás.

.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,

Ya había comido algo pero no dejaba de sentirme débil. Mi cabeza daba vueltas y apenas podía estarme recta para no perder el equilibrio y desplomarme en el suelo. Estaba ahora dirigiéndome nuevamente a mi alcoba, cuando me di cuenta que estaba muy cerca de una de las puertas traseras de la mansión y que esta conducía a las mazmorras que estaban debajo de la casona. Sin dudar un segundo más, me dirigí y abrí con cuidado la puerta para no hacer ruido, pues sabía que había mucha vigilancia y esa zona era prohibida.

Pero allí era en donde tenían a Brick.

Yo anhelaba verlo, deseaba con todo mí ser poder verle a la cara y besarle con urgencia. Quería compartir lo último que me quedaba con él… Porque a pesar de que le condenarían a muerte ya en menos de dos días, él no sería quien muriera. Yo presentía que ese día sería yo quien estaría condenada.

No, yo ya estaba condenada desde hacía mucho tiempo, ese día solo se cumpliría el pacto…

Bajaba con cuidado las escaleras que eran iluminadas por las velas que había ahí, pero aun así seguía estando muy oscuro y me aferraba a las estrechas paredes para no tropezar y rodar. Pero paré en seco cuando escuché unos pasos subir… Ya no tenía tiempo de devolverme y no ser descubierta, así que esperé lo peor y el regaño del guardia de turno.

Me sorprendí de sobremanera cuando vi que eran ellos. Los hermanos de Brick. Uno de ellos me vio y me pasó de largo como si nada, sin embargo, el otro paró su subir justamente en frente de mí. Por consecuencia, el que se había adelantado también paró, pero nos daba la espalda a ambos.

– Oh, pero si es Bombón, ¿Vienes a ver a tu futuro asesino? – Preguntó con falso interés el que estaba frente a mí, Butch. – Lamento decirte esto, pero el horario de visitas ha terminado…

– ¿Qué hacen aquí? – No me quedaría con la duda. Aunque despidieran aquella aura tan negativa y causara un ambiente tenso, no me detendría y les exigiría respuestas.

– Que grosera… Mira que preguntarnos eso tan despreciativamente, ¿Nos guardas resentimiento por saber que tus hermanas acabarán igual que tú, por nuestra culpa?

– ¡No les hagan daño! – Le solté firmemente a ese demonio de mirada penetrante, de un color verde.

– Ni tu ni nadie nos lo evitará. No sería justo que solamente mi hermano recibiera premio después de comportarnos como… Ustedes, débiles y torpes humanos. – Me mordí mi labio inferior por no saber qué hacer en esos momentos. Luego, sentí como me sujetó de la barbilla haciendo que lo encarara y mirara directamente a los ojos. – No puedes vencernos ni detenernos…

Decidí ignorarlo, y me dispuse a seguir avanzando, pero un brazo se interpuso en mi camino provocando que detuviera mi paso.

– Déjame pasar. – Ordené con mi voz seria y autoritaria.

– Impertinente. – Me dijo con aburrimiento y leve molestia en su voz. – ¿Cómo te atreves a darme ordenes, tú, una simple mortal? Sabiendo que bien podría deshacerme de ti dejándote inconsciente.

– Déjame pasar. – Repetí con más exigencia y con altanería. Él sonrió socarronamente.

– No sabes cuánto anhelo su muerte… Será una delicia apoderarme del alma de tu hermana, Bellota. Será divertido inducirla a una eterna oscuridad. – Y rio maléficamente, provocando en mí una furia que hiso que levantara la palma de mi mano para darle una merecida bofetada. Pero él obviamente fue más rápido y la detuvo sin problemas. Luego, me miró despreciativamente. Al parecer había logrado aburrirlo, o sacarlo de quicio, ya que su otra mano libre se dirigía a mi estómago con la intención de sofocarme.

Creí que allí terminaría todo. Pero mi sorpresa fue aún mayor cuando abrí los ojos y me di cuenta que Butch había parado abruptamente, a escasos centímetros de mi vientre.

– ¡No puede ser! – Su rostro estaba tan asombrado, incluso más que el mío. Se alejó violentamente de mí y me miró a la cara con una expresión inexplicable. Boomer, quien había dejado de darnos la espalda se dirigió a su hermano un tanto confundido por la faceta que el moreno ponía. Los ojos verdes de este estaban ahora mirando mucho mi vientre, a lo que Boomer se dio cuenta y se acercó esta vez a mí.

Yo estaba tan confundida. ¿Qué había parado a ese demonio de dejarme inconsciente para ahorrarse las molestias? Cuando ahora, el otro demonio rubio estaba frente a mí, me miró con esos ojos azules tan inexpresivos analizándome. Sin que tuviera tiempo de preguntar algo, él llevó su mano hasta mi vientre y cuanta fue mi incertidumbre al notar la sorpresa en el rostro de ese demonio rubio que segundos atrás no demostraba nada.

No había quitado su mano de ahí, a lo que me sentí incomoda y todavía más confundida, luego, retiró su mano tranquilamente y le mandó unas miradas sospechosas al pelinegro. Sin darme oportunidad de decir palabra alguna, la mano de Boomer esta vez se posó en mi frente, y de ahí todo se volvió borroso para al final solo ver negro.

.

.

.


Era ya medio día.

Pero el sol era tapado por las densas nubes. Ni un rayo de luz se asomaba por las ventanas, sin embargo, la brisa mañanera daba a saber que ya era un nuevo día para todos. Un día más para unos cuantos, pero para otros, la cuenta regresiva para el desastre. Por los pasillos, iba corriendo un castaño, que a pesar de haberse acostado tarde anoche, estaba con energía y entusiasmo. Para él, ese nuevo día era alentador y lleno de esperanza.

Se propuso buscar a Bellota, Burbuja y por supuesto a Bombón. Gina también estaría presente en la junta que había acordado tener con ellos antes de que dejara a Ian dormir. Así pues, el niño se dedicó a buscarlas para decirles las buenas noticias.

Pero al pasar por la oficina principal del amo Utonio, notó que había cierto murmullo. Su curiosidad fue tan grande que se detuvo a escuchar la conversación que se tenía dentro.

– Sufre de mareos. Esta mañana no quiso comer lo que el cocinero había preparado para desayuno. Sintió náuseas y casi vomita. – Al otro lado de la puerta, se escuchaba la voz de una mucama hablando con el Lord Utonio, e Ian pegaba más la oreja para enterarse que quería decir. Alguien había enfermado al parecer. – Llamamos a un médico mientras usted estaba fuera. Nos dijo algo… Algo alarmante.

Ciertamente, Utonio había salido para atender asuntos importantes. Ian lo sabía puesto que lo vio irse en el carruaje rumbo al pueblo, pero al parecer había regresado y le recibían con noticias preocupantes por que el tono de esa mucama, se oía nervioso.

– ¿Qué es lo que tiene Bombón? – Ian se sobresaltó un poco cuando escuchó preguntar eso del Lord Utonio, ¿Bombón estaba enferma?

– Mi señor, ella…

Pero ya no pudo escuchar más, puesto que le habían hablado desde el otro lado del pasillo. Era Gina, pero se mostraba exaltada.

.

.

.


Un fuerte golpe de su puño provocó que se hiciera una abolladura algo profunda en el tronco del árbol. Tenía mordiéndose con fuerza el labio inferior haciendo que sangrara pero eso le daba igual. Su mirada demostraba coraje, preocupación, asombro y varias expresiones negativas juntas.

– ¿¡Cómo es posible?! – Gritó desesperadamente Butch.

Boomer solo lo escuchaba rabiar y exasperarse por no saber el porqué, pero él también estaba igual por dentro. Ahora no era conveniente la situación. Sin embargo, ¿Quién diría que la sorpresa que les había dado Bombón sin saber, fuera la salvación de momento de Ian? En ese momento que salían de las celdas, tuvieron el encuentro con la muchacha de ojos rosas cuando ellos tenían que destruir el libro y por consiguiente matar a Ian.

Pero la noche anterior no pudieron hacer nada. Estaban demasiado consternados.

¿Pero quien no lo estaría sabiendo algo que supuestamente era imposible? No sabían si Brick estaba consciente de lo que ocurría, o que tal vez él lo haya planeado, aunque la verdad, estaban seguros que ni él mismo sabía o imaginaba que algo así llegara a pasar.

Boomer, por mucho que ya no quisiera seguir el pacto, ahora estaba a favor de que Bombón muriera lo más pronto posible.

.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,

Gina e Ian corrían con prisa para llegar a la habitación de la joven pelirroja. Cuando llegaron, abrieron la puerta sin llamar, pero sabía perfectamente que ella estaba ahí. Al ver el interior del cuarto, dentro ya estaban Burbuja y Bellota. Las dos estaban... Tristes… Casi llorando.

Pero algo ahí había que enserio consternó a Ian.

Bombón miraba al balcón que estaba abierto mientras estaba en cama, luego de tener su vista perdida, giró para darse cuenta de que Ian estaba ahí. Ella le dedicó una sonrisa de tranquilidad, muy maternal. Pero no era eso lo que mantuvo al pequeño abrumado.

– Ven…– Le llamó la muchacha de ojos rosas al jovencito castaño. Él obedeció enseguida y se acercó hasta donde estaba ella, situándose en seguida de la cama. – Observa y siente… – Luego, se destapó un poco para mostrar su vientre, Bombón aun con esa tranquilidad, agarró la mano del niño y la puso ahí mismo. – ¿No es hermoso, Ian?

.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,

Utonio tenía la cólera en alto al enterarse de la noticia dicha por una de las mucamas. Ahora, con más razón matarían a ese bastardo que se atrevió a manchar a Bombón.

Anthony ya sabía de la noticia también. El lord Utonio le había comunicado todo y ahora estaba más furioso que nunca. Mucho más furioso que la vez en que sospechó de la infidelidad de su prometida o cuando la encontró desnuda con aquel desgraciado lacayo pues acababan de cometer insanos actos fuera del matrimonio.

Anthony quería asesinar a Brick con sus propias manos importándole si arruinaba su reputación. De todas maneras, su orgullo había sido pisoteado.

.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,

– N-no…– Tartamudeo Ian a lo que alejaba la mano con nerviosismo de Bombón.

– Si… Ian. – Afirmaba con dureza pero sin dejar ese gesto maternal de su cara. – Apenas un mes… ¿Pueden creerlo?

La felicidad que irradiaba a la pelirroja no contagiaba a los que estaban en la alcoba. No compartían el mismo sentimiento que la chica que se acariciaba con ternura el vientre.

–Pero es… Imposible… – Pronunció Gina extrañando a Burbuja y a Bellota, pero no sorprendiendo a Ian quien ya sabía que Gina sabía más de lo que aparentaba. – Se supone que un… Que un demonio no…

– ¿De qué hablas Gina? – Preguntó la oji-verde encarándola.

– ¿Sabes lo que está sucediendo? – Preguntó ahora curiosa la oji-azul poniendo más atención a la chica de ojos oscuros.

– ¿Pero por qué? Si un demonio no puede... – Fue lo único que contestó ella a si misma ignorando a Bellota y Burbuja. Estas al darse cuenta, miraron al mismo tiempo a Ian que parecía entender a la perfección a la mucama.

– Ian… Dime que pasa. – Ordenó Bellota mirándolo seriamente y algo asustada. – ¿Qué es lo que un demonio no puede?

– Engendrar, Bellota. – Contestó tragando grueso observando aun el vientre de Bombón. – Mucho menos en humanos…

Bombón vio con seriedad a Ian y a Gina, luego a sus hermanas que estaban casi alterándose. Pero lo único que pudo hacer para confirmar todo lo que pasaba, fue sonreír gentilmente ladeando su cabeza aun sobando su abdomen.

– Pues… – Llamó la atención la pelirroja de todos provocando que la miraran. – Algo crece en mi vientre. – Luego una lágrima que salió de sus ojos para deslizarse en su mejilla, llegó hasta la curvatura de los labios de ella que estaban en forma de una sonrisa apacible. – Estoy embarazada… De un demonio.

Bombón conoció la felicidad…

Ella esperaba un hijo de Brick.

.

.

.

.


Hola a todos :3 lo único que tengo que decir es; La varicela apesta.

En cuanto a la actualización de hoy, aún no empieza la verdadera acción (eso es hasta el cap 22 jo jo). Primero lo primero, la noticia de que Bombón será mami :3. En fin… ¿Se dieron cuenta que ya les puse nombre a mis capítulos? :B y bueno, a contestar reviews por MP (Esto lo haré mas tarde puesto que ando con prisa, de hecho el capitulo lo subo en casa ajena xD cortesía de Asdesirad) y los sin cuenta por aquí.

blossXbrick: Me alegro de que te haya gustado el capítulo anterior, espero y este te guste también. Y pues, la verdad sé que no puse explícitamente la parte violenta de Brick en el anterior, pero es que así es mi fic. Mi historia no es Gore No relato cosas fuertes porque no es clasificación M xD jaja y bueno, gracias por tu punto de vista :D, nos leemos.

Qike: Te dio flojera poner sujeto desconocido pero bien que lo pusiste en el comentario xD jaja bueno mi amigo, esta vez ya dejé las escenas eróticas porque ya esto es serio :B aunque lo pervertido a Butch nunca se le quitará xD espero y te haya gustado :p bye! Cuídate!

loveSxH: Hola :D gracias por leer y dejar review nuevamente, gracias por el apoyo y pues como siempre espero y te haya gustado este capítulo. Y perdona si me demoro D: estas vacaciones me la pasé enferma ._. no fue lindo, pero bueno, espero tu review y nos leemos!

BrickxBloss-Reds: ¡Hey! Ya leí y analicé tu fic vampírico -w- por cierto, solo que no tuve tiempo de dejarte los reviews, esta tarde me doy un buen tiempo para hacerlo que te lo tienes bien merecido :3 Gracias por leer y comentar, nos leemos!

ola ke ase: Jaja… ola ke ase, leyendo esta respuesta o ke ase, xD ya pues. Me alegro de que te haya gustado el capítulo anterior espero y este también te guste. Me esmeré mucho como siempre e.e ¿Y sabes de que tengo ganas? De seguir viendo Slenderman o.o me traumé es la onda ese tipo largo sin cara que tu deseas ver caminar xD jajajaja bueno, bye y cuídate mucho! Tqm!

biina-chan: ¡Hola! Me gusta que te encante no sabes cuánto, muchas gracias por ponerle atención a este fic, enserio muchas gracias, espero que hayas disfrutado de este nuevo capítulo que les traigo con emoción :D espero tu comentario! Cuídate!

PREGUNTA:

¿Cuál fue la parte más entretenida de este capítulo?

¿Quién es su demonio favorito de Peligrosa Tentación? (Si soy una tramposa hice dos preguntas xD)

¡NOTA IMPORTANTE!: El personaje con más votos (o más menciones), será dibujado por mí y será el primer diseño que muestre ante ustedes para que se den una idea de cómo yo lo veo. No les garantizo que sea perfecto, y mucho menos bien editado porque de milagro podré escanearlo para que no se vea tan oscuro por ser tomado por cámara (la cual es de mi celular y pues no se ve bien).

Y ahora sí, nos leemos pronto muchas gracias por sus reviews, favoritos y alertas. Espero y lo sigan haciendo porque de verdad que se los agradezco a todos de corazón.

Lady~~