Hollywood es un matadero, dónde sobrevive el más fuerte y el que más simpatía recibe de la crítica, los medios y los fanáticos, y cuente con las suficientes influencias. Los rumores son el pan de cada día y te evitan confiar en las personas a tu alrededor. Bella Swan ha superado airosa la peor parte de su nueva glamorosa vida, pero ¿que pasa cuando se convierte en una victima más de la ambición?


Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, provienen de la bella imaginación de la hermosa Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, ya que a mi loca cabecita le encanta soñar despierta.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite . fanfiction)


—¡Auch, auch, auch! —se quejó Bella cuando Charlotte jaló un mechón de cabello mientras elaboraba las trenzas francesas a los costados de su cabeza.

—Lo siento, lo siento —se disculpó Charlotte aflojando su agarre en el mechón que sostenía. Ya tenía hechas las dos del lado derecho y ahora hacía las del lado opuesto.

—Cuidado con mi niña, Charlotte —dijo Renée.

—Perdón, creo que la ajusté demasiado. Ya está.

—Me siento estirada, como si me hubiera puesto bótox —soltó Bella.

—No te muevas o no saldrán rectas.

—Estás quedando fabulosa —le dijo Sasha rociando base de maquillaje en el dorso de su mano.

—Solo es una pequeña entrevista...

—¿Y? ¿Eso quiere decir que no puedes verte increíble?

—Bueno, yo decía que algo más natural. ¿No creen que me están produciendo demasiado?

—Es tu primera entrevista individual. No estarás con Edward, Dimitri o los muchachos de la serie, solo serás tú —le dijo Carmen—. Da una buena impresión.

Bella rio.

—Te faltó decir: sin presión.

—Eso también —dijo. Bella rodó los ojos.

Quince minutos después Bella estaba vistiéndose con la blusa de mezclilla sin mangas y la maxifalda tricolor que compró dos días atrás junto a todos sus atuendos para la gira. Edward la acompañó y le dio su opinión de novio inexperto y cero objetivo, pero que le había ayudado más de lo que esperaba. El último detalle fue el collar que Edward le regaló.

Bajaron y se encontraron con Felix y Charlie en la sala.

—Caius estará aquí en... —comenzó Charlie antes de ser interrumpido por un claxon— nada.

—Es hora. Salgamos de aquí —dijo Carmen. Bella le envió un mensaje a Edward avisándole que ya se iba a la entrevista, mientras tanto Renée abría la puerta de la casa.

—¿James? —preguntó la mujer sorprendida. Bella alzó la vista al escuchar el nombre de su ex novio. Lo encontró vestido con formalidad y llevando un ramo de flores.

—Buen día, señora Swan —respondió el chico.

—James, ¿qué haces aquí? —preguntó Bella.

—Supe que estabas en la ciudad y quise venir a saludar.

—Este no es un buen momento. Tengo una entrevista en media hora.

—A la que vamos tarde, por cierto —intervino Felix.

—¿También tú? —preguntó James, haciendo que todos lo miraran confundidos.

—¿De qué hablas? —inquirió Renée.

—Lauren tiene una presentación en Londres hoy.

—¿Por fin? —inquirió Tanya con burla.

Bella se mordió el labio inferior mirando a Carmen con la pregunta en los ojos. Lauren no había hecho nada por su propio libro desde que ganó el concurso y le resultaba muy... conveniente que comenzara a hacerlo al mismo tiempo que ella. Carmen asintió y descubrió su tableta.

—Muévete —ordenó la mujer tecleando en la pantalla. Bella bufó.

—Lo siento, James. Saluda a Lauren, ¿sí? Y deséale mucha suerte de mi parte. Tengo que irme.

—Claro, entiendo. Te traje esto —le dijo tendiéndole el ramo de flores.

Bella lo aceptó con una sonrisa incómoda.

—Gracias —dijo recibiéndolo. Se lo dio a Felix quien lo dejó sobre la mesa.

—¡Ya, ya! ¡Fuera de aquí! —gritó Carmen chasqueando los dedos. La comitiva se despidió de James y salieron de la casa corriendo. Se subieron a la camioneta de Caius.

—Lo anunciaron hace una semana, días después de que anunciáramos tu lectura —le dijo Carmen durante el acelerado trayecto a la universidad, donde la entrevista tendría lugar.

Bella bufó.

—¿Qué va a hacer?

—Lo mismo que tú —respondió—. Estarán juntas en el programa.

—Incómodo —cantaron Angela y Tanya.

—Eso estará interesante —rio Felix.

—Concéntrate en lo que tienes que hacer —le dijo Renée—, y compórtate como lo has estado haciendo con tú ya sabes quiénes.

Bella rio.

—Lo haré.

Llegaron justo a tiempo al King's College, donde un equipo de televisión estaba ultimando detalles. Bella y Carmen se disculparon por el retraso. La maquilladora se acercó a Bella y le espolvoreó la nariz, la frente y la barbilla; mientras tanto un técnico le colocaba el micrófono. Bella apagó su celular después de avisar a Edward que ya estaban en el lugar y se le dio a Carmen. Se sentó en uno de los dos bancos que se encontraban frente a la cámara.

—Isabella —la saludó una mujer pelirroja, tomando asiento frente a ella—, me llamo Elsa; es un placer.

—Hola, igualmente.

—¿Lista?

—Claro —respondió. Miró a sus padres y sus amigas, los cuatro le sonrieron y levantaron sus pulgares. Carmen sonreía con emoción y Felix le indicó que sonriera, a lo que Bella contestó enseñándole la lengua.

—Entramos en vivo en cinco, cuatro, tres, dos... —dijo el productor.

—Hola a todos. Hoy tendremos un programa muy especial, comenzando por el hecho que me encuentro en nuestra querida Universidad de Cambridge; como pueden ver, de fondo tenemos la hermosa catedral del King's College, que nuestra invitada de hoy conoce muy bien. Una orgullosa hija de esta universidad además de celebridad local y mundial; se encuentra en gira presentando lo que ella llama el trabajo de toda su vida, que próximamente veremos en la televisión, pero por ahora lo tenemos en su versión impresa. La escritora del ya famoso y muy pedido libro Cupido No Se Equivoca, Isabella Swan. Bienvenida.

Bella amplió su sonrisa.

—Gracias por invitarme —respondió.

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La mañana siguiente llegaron al hotel de Londres donde estarían por el día. Bella llevaba el cabello revuelto sostenido en una coleta mal hecha; Charlotte la hizo entrar a la ducha para domar su melena demasiado rizada por las trenzas que deshizo al regresar de la entrevista, a pesar de que Charlotte le había dicho que solo dejara las del lado derecho.

—¿Lacio o rizado? —le preguntó Charlotte cuando se sentó frente al tocador de la habitación.

—Rizado —respondió la chica con entusiasmo.

—¿Necesitas ayuda? —preguntó Tanya.

—Solo pasen la secadora, sin cepillar, los rizos se harán solos —dijo—. Estamos contra reloj, niñas.

—¡Ups! —exclamó Bella haciendo reír a todas. Sasha entró con su maletín de maquillaje y se dispuso a arreglar a Bella.

—¡Pero mira qué consentida estás! —exclamó Jacob cuando entró a la habitación y vio la escena frente a él.

—Hola, Jake —saludó Bella.

—Tengo que documentar esto. Hagamos sentir a cierta competidora un poquito envidiosa.

Bella rio.

—Mucho cuidado con subir a mi bebé a las nubes, niños —dijo Renée.

—Ah, no te preocupes. Yo me encargaré de que eso no ocurra —dijo Carmen—. Aunque... Miren esto —continuó prendiendo la televisión, colocó un canal y terminaron en uno de esos programas de revista.

—¡Oh, cariño! ¡Están hablando de ti! —exclamó Renée cuando vio el nombre de su hija en la pantalla.

Y gran noticia —decía la conductora—, la hija pródiga de Cambridge está en el país promocionando su libro, recordemos que hace unas semanas comenzó a vivir en Estados Unidos por las grabaciones de la serie basada en el mencionado texto, pero esa no es la novedad; no, señor. Resulta que la ganadora del concurso en el que descubrieron a Isabella también se encuentra publicitando su texto. Mientras Isabella estaba en Cambridge dando una entrevista, esta otra chica, cuyo nombre es Lauren Mallory, daba una lectura en Londres. Sin embargo se cuenta que de nuevo Isabella se salió con la suya, y mientras Lauren se concentraba en firmar autógrafos, los asistentes se ocupaban más en mirar la entrevista de Isabella, algo que sin duda debe ser una tragedia para Lauren como ganadora de ese concurso. Aunque, ¿Isabella se lo deberá a alguien más?

Bella suspiró.

—Era de esperarse que algún día lo hicieran —dijo Tanya.

—No es eso —dijo Bella.

—¿Entonces?

—Es Lauren. Ella ganó, yo solo tuve la buena suerte de que a Marcus le gustara lo que hice...

—... y a Liam, y al resto de los pomposos ejecutivos de la televisora. ¿Sabes por qué Lauren no había hecho gira y solo se quedaron con el pequeño anuncio de la editorial? —inquirió Angela. Bella sacudió la cabeza—. No ha atraído mucho público, incluso nuestros compañeros no estaban muy interesados en primer lugar, y lo sabes, todos estaban de acuerdo en que tu historia es mucho mejor que la de ella porque saben que tú escribiste con el corazón y ella no. Marcus te lo dijo. Sí, la gramática de Lauren fue mejor, pero inmediatamente se ve quién dejó el alma en esas letras y quién solo se concentró en ganar.

—Amiga, eres mucho mejor que Lauren, tanto persona como escritora. ¿Por qué promocionar ahora, cuando tú lo estás haciendo y con muchísima más justificación? No puede soportar la idea de que tú, como segundo lugar, estés atrayendo más atención. Tal vez fue por Edward, si tú quieres, pero todos sabemos la verdad; eres más talentosa de lo que crees, puedes hacer lo que quieras y eso Lauren lo odia. No permitas que te amargue este día, toda tu vida escribiendo te trajo aquí, te lo mereces y todos lo sabemos, es cuestión de que te des cuenta. Deja que Lauren hierva en su propia ira y envidia, tú concéntrate en promocionar tu libro y tu serie como se lo merecen.

Bella miró a sus amigas, conmovida por sus palabras y les sonrió con ojos llorosos.

—Las odio —les dijo con una risita. Las tres amigas se abrazaron.

—¡No, no, no! —gritó Sasha abanicando hacia los ojos de Bella—. Me vas a retrasar, regresa las lágrimas. Niñas, a un lado, a un lado, necesitamos terminar.

Bella pudo salir del hotel usando una camiseta blanca básica con shorts de cuero, stilletos amarillo neón y un blazer negro de lentejuelas. Su inseparable collar de llave colgaba de su cuello.

Lauren entraba al hotel en ese momento. Sus ojos se abrieron solos cuando vio a Bella caminar entre Carmen y Felix.

—Pareces una zorra —soltó Lauren.

Bella lanzó unas carcajadas sin detenerse.

—Y hoy sí llevo ropa interior —dijo. Carmen y Felix rieron.

—Muévete —le dijo Carmen empujándola suavemente.

—Es la primera vez que me llaman de esa forma...

—Al menos en tu cara.

—Grosero —masculló colocándose los lentes oscuros justo antes de salir del hotel. Los paparazzi se abalanzaron sobre ella cuando Felix la sacó, Bella mantuvo la vista en el suelo y el rostro impasible sosteniendo muy bien su celular y el estuche con sus lentes en una mano. Felix la subió a la camioneta, le cerró la puerta y corrió con Carmen hacia el otro lado del vehículo. Carmen subió con Isabella, y Felix en el lado del copiloto. Tan pronto como todas las puertas estuvieron cerradas Caius emprendió camino hacia una de las mejores librerías de la ciudad, donde Bella presentaría formalmente su libro con una lectura y una firma de autógrafos—. Oh, Dios —murmuró Bella cuando se aproximaban a la librería. La fila de espera, todos jóvenes adultos con el libro firmemente entre sus manos, comenzaba en la entrada del establecimiento y continuaba doblando la calle.

—¿Llamo para suspender la sesión de fotos? —bromeó Carmen.

—Y de paso la grabación del programa —dijo Felix.

Bella les enseñó la lengua. La camioneta se detuvo en la entrada del local, los fans comenzaron a lanzar grititos de emoción incluso antes de que Felix bajara por Bella, cuando la chica colocó suavemente los pies sobre el pavimento los gritos se hicieron mayores, ella entró sonriendo y saludándolos a todos.

Tan solo quince minutos después de su llegada los organizadores del evento hicieron entrar a los fans ordenadamente y los guiaron hacia la sala donde todo estaba listo para la lectura y la firma de autógrafos con una tarima, dos sillas ovaladas blancas y un atril de madera negro justo en el centro. La asistencia esperada era de poco más de cien personas, y esta fue casi redoblada, por lo que Carmen y los organizadores se vieron en la necesidad de ajustar los tiempos con el propósito de que Bella pudiera cumplir con todos sus compromisos del día.

El editor en jefe de la sucursal londinense de la editorial encargada del libro fue el encargado de conducir el evento. En cuanto apareció el rugido de los fans fue aún mayor.

—Buenos días y bienvenidos. Soy Clemment Brady y es un placer para mí estar aquí para presentar el que es uno de los libros más esperados del año. Y esto no está completo sin la mente maestra de esta operación, la responsable de que estemos aquí. Demuestren su emoción por la escritora de Cupido No Se Equivoca: Isabella Swan —anunció. Bella recibió el micrófono y subió a la tarima con el libro y sus lentes en la mano, el celular se lo había dado a Carmen. Saludó otra vez a los fans con la mano y estrechó la del editor—. Isabella, bienvenida —le dijo mientras tomaban asiento. Bella cruzó las piernas y se colocó el libro y los lentes en el regazo.

—Gracias. Estoy muy emocionada de estar aquí.

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Bella apenas si había comido algo cuando llegaron al estudio del programa, inmediatamente la guiaron al camerino que compartiría con Lauren, quien ya estaba ahí solo leyendo una revista. Lo primero que hizo Bella después de sentarse en el otro sillón fue quitarse los tacones y estirar los dedos de los pies. Lauren no le quitaba la vista de encima mientras marcaba el número de Edward en su celular.

—¿Qué quieres? —le preguntó Carmen.

—Un sándwich de pollo —respondió Bella llevándose el celular a la oreja—, con papas fritas, ensalada verde con aceite de oliva y crotones, y un té helado de lo que se te ocurra, por favor.

—¿Algo más? —bromeó Felix después de tomar nota.

—Déjame en paz. ¡Hola, amor! —saludó Bella cuando Edward respondió—. ¿Te desperté?

No, nena. Lo hice hace media hora, en realidad acabamos de desayunar. ¿Cómo va tu día?

—Aygh, demasiado largo. Justo llegamos al estudio y ya siento la necesidad de tirarme en la cama.

¿Qué tal la firma?

—Divertida. ¿No has visto las fotos?

Eric me enseñó una. Estás hermosa.

Bella lanzó unas risitas.

—Gracias, guapo —respondió. Fue una llamada breve, pues Edward tendría una reunión con Stefan y pasaría al set de la serie a petición de Bella y con el permiso de Marcus, Liam y Aro. Se despidieron justo cuando Felix volvió con la comida de Bella. Ella le agradeció y comenzó a comer.

—¿Quieres algo, Lauren? —le preguntó Carmen.

—Estoy bien. Gracias —respondió la chica.

—Carmen, ¿sabes algo de las preguntas?

—Me aseguré de que se centraran solo en el libro. Puede que incluso se mencione la serie, pero hasta ahí.

—Bien.

—¿En verdad tan falso es tu noviazgo que ni siquiera han preparado historias para hacerlo creíble? —inquirió Lauren con sorna.

—¿Y en verdad tú estás tan desesperada por atención que promocionas tu libro al mismo tiempo que yo? —soltó Bella y le ofreció una sonrisa irónica. Felix lanzó unas risillas. Carmen le dio una patada en la espinilla.

—Hola, chicas —saludó una mujer dando un paso al interior del camerino—. Estaremos listos en quince minutos. Isabella, tú serás anunciada primero, tendrán una breve conversación y posteriormente entrarás tú, Lauren. Participarán en un juego y estarán junto a Benjamin cuando anuncie a nuestro invitado musical y al despedir el programa, ¿todo entendido?

—Claro —respondió Bella.

—Vendré por ustedes en unos momentos. Mientras tanto, nuestra maquilladora está aquí para darles los últimos retoques.

La aludida entró y preguntó quién iría primero, dirigiéndose a Isabella. Ella apeló a su comida para que Lauren fuera la primera, a pesar de que dejó todo a medias justo después de que Lauren se sentara frente al espejo. Simuló una llamada y salió de la habitación.

No lo demostraría frente a Lauren, pero realmente le había afectado su pregunta. Sabía que algunas personas llegarían a esa conclusión, sino es que ya lo hacían, sin embargo escucharlo directamente fue más horrible de lo que esperaba. Ella sabía que su relación era real y no le interesaba que el resto del mundo lo supiera, que pensaran lo que quisieran, no era su problema; ella solo quería estar con Edward y con nadie más.

—¿Estás bien? —le preguntó Carmen parándose a su lado.

—Sí —respondió la chica. Pero su representante no le creyó.

—Sabes que lo hizo para molestarte, ¿verdad?

—Y lo peor es que lo consiguió.

—Tú y Edward saben lo que tienen, Bella, y no necesitan demostrárselo a nadie más que a ustedes, ni siquiera a mí y a Stefan.

Bella rio.

—Mucho menos a ustedes dos.

—Niña, compórtate.

Felix salió del camerino con el bolso de Bella.

—Se va a vestir. Traje tus cosas para que te retoques —le dijo. Bella frunció el ceño recibiendo el bolso—. No está nada arreglada, me pidió que la disculpara contigo.

—Debimos decirles a las chicas que vinieran con nosotros —dijo Carmen mientras Bella se sentaba en el suelo con las piernas recogidas y cruzadas.

—No, está bien. Solo es un retoque —respondió Bella rebuscando su polvo en el neceser. Cuando lo encontró, se lo colocó en la frente, la nariz y la barbilla, justo donde Sasha le había enseñado.

Iba por el labial cuando la productora volvió.

—¡Isabella! —exclamó sorprendida al verla—. ¿Qué haces aquí afuera?

—Lauren se está arreglando, así que decidimos darle un poco de privacidad.

—Bueno, todo está listo —dijo la mujer abriendo la puerta—. Es hora, Lauren.

—Pero Isabella no está lista —dijo con un falso tono de inocencia que hizo que Bella rodara los ojos.

Bella, Carmen y Felix descubrieron la verdadera razón de su falta de maquillaje.

Bingo —murmuró Felix.

—Ya lo estoy —dijo Bella—. Solo hacían falta unos retoques.

La expresión que hizo Lauren en respuesta no tuvo precio.

—Vamos, chicas —dijo la productora. Lauren la siguió sin dirigir una palabra a nadie. Bella le agradeció a la maquilladora y fue detrás de Lauren con Carmen y Felix.

Caminaron hacia el set y se presentaron con el conductor del show, quien les dio una calurosa bienvenida y les deseó suerte justo antes de colocarse frente a las cámaras. Rodaron todo en orden, comenzando por el monólogo que resultó un poco largo, aunque muy divertido.

Un chico las llevó hacia la entrada de los invitados, donde permanecieron todo el tiempo que les llevó preparar la sala de entrevistas.

—Nuestra primera invitada se encuentra en la ciudad presentando su primer libro, Cupido No Se Equivoca que en pocos meses veremos en la televisión. ¡Isabella Swan! —anunció. Bella entró saludando a la audiencia que rugía emocionada. Con un beso en cada mejilla volvió a saludar a Benjamin y se sentó frente al escritorio de caoba donde él estaba tomando asiento—. Gusto en conocerte, Isabella.

—Igualmente, Benjamin.

—¿Tu primer talkshow? —preguntó.

—Así es. Estoy muy emocionada.

—Estuviste hace unas semanas en la Comic Con hablando acerca de la adaptación para televisión de este libro, ¿leeremos algo diferente a lo que veremos?

—En realidad, no. Estamos muy apegados a lo que escribí y la verdad eso me hace muy feliz.

—¿Podemos esperar una secuela?

—Quizás —respondió y lanzó unas risitas—. Nos estamos preparando ante cualquier contingencia.

—Háblame de la serie. Continúan en grabaciones, pero la verdadera pregunta aquí es: ¿cuándo estrenan?

—Pronto. El piloto está listo para ser emitido, solo estamos esperando que los canales nos den luz verde para transmitir; también queremos esperar a tener media temporada lista, por lo que lo más probable es que nos tardemos un poco.

—Y más aún si hay retrasos...

Bella rio.

—Exacto, pero afortunadamente tenemos un gran sistema de apoyo, nuestros actores están trabajando a marchas forzadas... Y yo tengo prohibido tomarme más de dos semanas en esta promoción —soltó haciendo reír a la audiencia.

—Es bueno saber eso porque así continuamos con nuestra siguiente invitada. Compitió con Isabella en el concurso de escritura de la Universidad de Cambridge en el cual obtuvo el primer lugar por su historia Un Día Como Adolescente, también presentando su propio libro: ¡Lauren Mallory! —dijo. La audiencia, no tan emocionada como con Isabella, dio una aplaudida bienvenida a Lauren, quien entró azotando sus gruesos tacones en el escenario. Saludó a Benjamin y tomó asiento junto a Isabella. Él le hizo algunas preguntas a Lauren antes de efectuar la que más interés levantó—. Chicas, fueron rivales en el concurso. Lauren obtuvo el primer lugar e Isabella el segundo, sabemos que en la universidad se habló mucho acerca de eso después de que se supo el destino de Cupido..., pero lo que en verdad nos interesa saber es si esta rivalidad existe o son solo ideas de los de afuera.

Lauren iba a responder, pero Isabella se adelantó.

—Nos hemos apoyado mucho la una a la otra. Sabíamos que esto iba a suceder, pero no permitimos que eso nos afecte, nos conocemos de toda la vida, después de todo crecimos en el mismo vecindario, y ya sabes lo que dicen: Pueblo chico...

—Bueno, es excelente escuchar eso, ¿no es cierto? Las nuevas reinas de la literatura juvenil y adulta juvenil sin enemistades. ¡Un aplauso por eso! —pidió. La audiencia estalló en aplausos hasta que Benjamin los hizo callarse para continuar con la entrevista. Como Carmen le había dicho, las preguntas se mezclaban entre la serie y el libro, sin indagaciones personales, hasta que la bomba fue lanzada—. Una de ustedes tiene un novio muy famoso, ¿les suena el nombre de Edward Cullen? —La audiencia explotó—. ¿Se quedó en Los Ángeles, Isabella?

Bella dirigió una mirada rápida a su representante, quien la apuró a contestar.

—Sí. Tiene algunos compromisos que cumplir allá.

—¿Te encontrarás con él aquí o en Nueva York?

—En Los Ángeles, cuando termine la promoción. Está muy ocupado.

—Eso quiere decir que no lo veremos por aquí hasta que inicien las grabaciones de su siguiente película. ¿Puedes hablarnos un poco de ella? Seguro sabes algo...

—No creo estar calificada para eso. Él lo tiene prohibido, así que yo más.

Y de esa manera terminó con el tema.

La entrevista volvió a centrarse en los libros, incluso la serie no fue mencionada más que una sola vez. El juego fue rápido y la presentación musical, que corrió a cargo de un artista local, no duró más de diez minutos. Cuando se dieron cuenta, Benjamin ya los estaba despidiendo a todos. Las cámaras dejaron de rodar e Isabella y el cantante —cuyo nombre era Charles— fueron llamados por la audiencia para firmar autógrafos y tomarse fotos, al terminar regresaron a los camerinos.

—¿Estás bien? —le preguntó Carmen a Bella.

—Me dijiste que no habría preguntas personales.

—Lo sé. Eso me aseguraron a mí.

—Pero lo resolviste muy bien, flaca —le dijo Felix. Bella rodó los ojos.

—¿Me puedes decir qué fue eso? —masculló Lauren entrando al camerino.

—Lauren, no tengo tiempo, ¿sí? Solo agradécemelo y vete.

—No me voy a ir hasta que me expliques qué hiciste.

Bella resopló.

—¿Quieres que tú y tu libro sean reconocidos porque nosotras peleamos? Entonces iré con Benjamin y le diré que estás promocionando al mismo tiempo que yo porque quieres atención, que me dijiste zorra en la mañana y que no hemos hecho más que molestarnos la una a la otra todo el día. ¿O acaso prefieres ser reconocida por lo que haces y no por con quién peleas?

—Bella, vámonos —le dijo Carmen.

Bella salió detrás de Felix marcando otra vez el número de Edward.

¿Nena? —respondió después de dos timbrazos.

—Me preguntaron sobre ti y tu película.

Hola, chicas. Como de costumbre aquí tienen el capítulo, espero que lo hayan disfrutado. Gracias a bbluelilas, Adriu, lizdayanna, Yoliki, jupy y AndreCullen por sus reviews en el capítulo anterior. Nos leemos en el siguiente.

Annie. xx