EPÍLOGO
Estaba hincada abajo del frondoso árbol, el cual conocía a la perfección, el aire hacia que las flores de Sakura cayeran por montones creando así un río de estas, lo cual visualmente era todo un espectáculo.
Encendió el incienso y empezó a decir sus oraciones tranquilamente. Se tomo su tiempo, pues ese día lo había apartado exclusivamente para ella, pues era un día especial.
-Se que no es la primera vez que vengo a visitarlos, sin embargo es la primera vez que hablo con ustedes.
Mimi Tachikawa esta frente a dos lápidas, las cuales pertenecían a Satoe y Keisuke Tachikawa, sus padres.
-El otro día estuve platicando con las reinas y fueron ellas quienes me dieron la idea de hablarles.- dijo mientras desviaba la mirada de las lapidas, pues se sentía algo extraña al hablarle a las lapidas.- Estuve pensando mucho en que les iba a decir, hasta que decidí que lo mejor sería empezar por ese día.
Soltó un suspiro y se acomodo mejor en el pasto, pues sus rodillas ya empezaban a doler.
Volteo a ver directamente la lapida de su padre, la cual era de roca volcánica y alado de esta estaba su placa.
-No sabes lo mucho que me alegra que al final tuvimos la oportunidad dejar atrás todo lo malo y empezar de nuevo.- dijo con nostalgia.- Aunque duro muy poco de verdad lo disfrute, además que debo decirte que pude cumplir tu ultimo deseo aunque solo fue por poco tiempo.
FLASHBACK
Habían pasado una semana desde que los rebeldes habían sido derrotados y Mimi Tachikawa ya había sido dada de alta, pues ya había recobrado todas sus energías y sus heridas ya estaban sanando.
Había decidido ir a visitar a sus amigos, pues aún no había tenido la oportunidad de verlos y platicar.
Entro a la enfermería encontrándose a Kouji sentado alado de la camilla que ocupaba Takuya. Este noto su presencia y no dudo en saludarla alegremente.
-¡Hola Mimi!- dijo desde su cama.-
El peli azul volteo al escuchar las palabras del moreno levantándose rápidamente de la silla para encontrarse con la castaña.
-Hola Takuya,- saludo con una linda sonrisa.- Kouji.
El guerrero no lo pensó dos veces y abrazo a su mejor amiga, pues estaba mas que contento por verla.
-Lo lograste Mimi.- le susurro.-
-No,- contesto separándose un poco.- lo logramos, todos.
Kouji se limito a sonreírle, pues una de las cosas que mas le gustaba de Mimi era que ella siempre había sido muy modesta, por lo cual sabía que nunca iba a aceptar que gracias a ella se había ganado la guerra.
-Por favor nunca vulvas a asustarnos haciéndonos creer que te vas a sacrificar.- dijo de manera seria, pues el recordar lo sucedido hacía que la sangre se le helara.-
-Lo prometo.
Tomo una silla para sentarse junto a sus amigos y así seguir platicando. Se entero de que a Takuya lo darían de alta en unas cuantas semanas, pues aunque las flechas no habían dado en ningún punto vital, tenían que ser tratadas con cuidado. Sin embargo este ya estaba muy desesperado diciendo que estaba bien y que ya quería irse.
Se despidió de sus amigos pues aun tenía que ver a alguien mas.
Caminó por la enfermería buscando una camilla, la cual estaba un poco alejada. Corrió la cortina para encontrarse con Keisuke Tachikawa.
El hombre estaba acostado de lado, pues su espalda seguía muy lastimada por las flechas que lo habían herido. Se quedo sentada a su lado por un buen rato, pues estaba dormido.
Poco a poco el general empezó a abrir los ojos viendo a una mujer algo borrosa, pues sus ojos aun no se acostumbraban a la luz. Sin embargo por muy borrosa que estuviera la imagen, podía reconocer a la persona que tenía enfrente, sobre todo al ver un pequeño destello verde en el cuello de esta y claro, esos ojos color miel.
-Satoe.- susurro.-
-No… soy yo, Mimi.- contesto acomodándose en la silla algo incomoda.-
-Oh…
Fue lo único que salio de sus labios, sin embargo no se escuchaba para nada decepcionado.
-¿Cómo te sientes?-pregunto antes de que el silencio incomodo apareciera.-
-Mejor.- dijo, a lo cual la castaña le sonrío.- Kousei me dijo que fuiste tu quien derroto al líder de los rebeldes, además de que gracias a ti sigo con vida.
-Tenía que ayudarte a cumplir tu promesa de que regresarías.
Los ojos de Keisuke empezaron a cristalizarse, pues no pensaba que su hija aun recordara el hecho de que le había prometido regresar.
Sentía un nudo en la garganta, pues Mimi le había demostrado lo madura que era al olvidar aunque sea por unos momentos todo lo que le había hecho, para preocuparse por el y salvarle la vida. Ahora entendía que el había sido el que actúo mal y gracias a eso se había perdido veintiún años con su hija.
-Tal vez suene algo patético ahora,- empezó a decir en vos baja.- sobre todo ahora que estoy moribundo, pero de verdad te quiero pedir una disculpa por todo.-su voz se empezaba a quebrar.- Se que fui un mal padre y no merezco tu perdón, pero de verdad quiero que sepas que te amo hija y estaré el resto de mi vida arrepentido y suplicando tu perdón.
Mimi veía a su padre asombrada, pues nunca lo había visto llorar. Cada una de las palabras que le decía se estaban clavando en su cabeza y sobre todo en su corazón. Tiempo atrás no lo hubiera perdonado, sin embargo ahora que gracias a sus amigos y sobre todo a Yamato, podía volver a perdonar.
Pensó en su madre y en todo lo que le contaron sobre ella. Era una mujer extraordinaria y lo mas probable era que ella quería ver a su familia feliz y unida.
-No te preocupes, todo esta bien entre nosotros.- dijo con ternura.- Me gustaría empezar desde cero contigo.
Keisuke veía a su hija sin creer aun lo que estaba escuchando.
-Muchas gracias Mimi.- dijo con lagrimas en los ojos.- De verdad gracias.
FIN DEL FLASHBACK
-Tres semanas después una infección hizo que perdieras la batalla.- dijo con tristeza.- Al parecer tu ya sabías que te quedaba poco tiempo, por lo cual me pediste que fuera la nueva líder del Escuadrón Dragón.
Tomo entre sus manos la placa de su padre en la cual se podía leer "General Tachikawa" para admirarla, pues algunos años atrás ella la había utilizado, ya que se había negado a ocupar una nueva, quería ocupar la de su padre.
-Lo consulte con varias personas, pues no sabía si iba a poder hacerlo.- confeso con algo de vergüenza.- Takuya me dijo que no lo pensara dos veces y Kouji dijo que apoyaría lo que fuera que decidiera. Sin embargo la respuesta que hizo que me decidiera fue la de Yamato, pues el me dijo que no veía a nadie mas preparado que yo.- dijo lo ultimo con una sonrisa.-
Deposito un pequeño beso en la placa y la coloco de nuevo junto a la lápida de su padre.
-Cuando acepte el puesto, estaba muy nerviosa al creer que no todos iban a aceptarme, pues yo había renunciado, además de que había soldados con nivel mas alto que yo.
Una ráfaga de viento choco con su cara, y la castaña pudo jurar que se había sentido como una caricia. Al parecer su padre de verdad la estaba escuchando.
-Me integre muy bien y todos me aceptaron, pues al parecer les gusto la forma en que los dirigí en esa ocasión.- siguió relatando.- Ryo quedo como encargado de los nuevos reclutas y debo decir que hace un excelente trabajo.- dijo feliz ya que el moreno hasta la fecha seguía con ese puesto que le encantaba.- Kouji se convirtió en mi mano derecha y debo admitir que éramos un excelente equipo.- mientras seguía hablando, su sonrisa empezaba a reflejar algo de nostalgia.- Sin embargo Takuya tuvo que dejar el escuadrón, pues la flecha de que lo hirió en la cadera hizo que su pierna perdiera un poco de movilidad haciéndolo cojear. Pero eso no lo detuvo, pues aunque al principio se deprimió un poco, encontró un trabajo permanente como el maestro oficial de la princesa Sora, cosa que lo animo bastante.
Soltó un suspiro, recordando esos momentos, pues reconocía que mientras fue la líder del Escuadrón Dragón la paso muy bien.
-Todo iba de maravilla, sin embargo hubo un acontecimiento que me obligo a dejar mi puesto.- dijo esta vez viendo las dos lápidas.-
FLASBACK
El día estaba por acabar en el Escuadrón Dragón y todos los soldados se encontraban en el patio principal formados para así darle el reporte del día a la líder.
-Perfecto.- le dijo al ultimo equipo.- Revisaremos eso mañana, ahora ya pueden retirarse.
Los soldados hicieron una reverencia para después retirarse.
-Buen trabajo el de hoy general.- felicito una voz detrás de ella.-
Conocía esa voz a la perfección, así que cuando volteo no le sorprendió ver a un apuesto rubio de ojos azules, el cual le sonreía.
-Muchas gracias príncipe.- respondió sonriendo de igual manera.-
Esperó a que el patio quedara completamente vacío para así tomar por la cintura a la castaña y besarla. Acto que esta correspondió dichosa.
Para nadie era un secreto la relación entre el príncipe Yamato y la líder Tachikawa, sin embargo ellos dos habían acordado en actuar de manera profesional a todo lo relacionado con sus deberes.
-¿Se puede saber a que se debe su honorable presencia esta tarde?- pregunto juguetona.-
-Quería venir personalmente a informarte que el día de hoy habrá una cena en el palacio, a la cual estas cordialmente invitada.
-Ya veo.- dijo poniendo su mano sobre su barbilla.- Pero dime, ¿tendré que pulir mi armadura, o sufrir mientras me pongo un vestido?
Esto era a que muchas de las veces, Mimi iba a las cenas en el palacio como la representante del escuadrón, mientras que otras iba como la novia del príncipe Yamato.
-La respuesta esta sobre tu cama.- dijo guiñándole un ojo.-
Había llegado la hora de la cena y Mimi Tachikawa iba del brazo de Yamato, pues este había pasado por ella.
-Te ves hermosa.- le dijo por tercera vez mientras entraban al palacio haciendo que esta se sonrojara.-
La castaña llevaba puesto un vestido color verde olivo, el cual era de manga larga y un escote discreto. La falda caía recta hasta el piso, pues nunca le gustaron los vuelos. Por ultimo su cabello iba suelto, pero peinado de lado.
Al llegar al comedor, fue muy bien recibida por las familias reales, sobre todo por las princesas y las reinas.
La noche fue bastante amena, platicando sobre temas variados aunque varias veces los reyes fueron regañados por sus esposas e hijas al empezar a platicar con Mimi sobre el Escuadrón, pues decían que ella no había asistido como el general Tachikawa.
Todos habían terminado de cenar, por lo cual habían pasado al salón para seguir con la amena platica, sin embargo Yamato le había pedido a Mimi que si la podía acompañar a la terraza.
La luna estaba llena, alumbrando todo el reino. El ambiente era muy pacifico y sobre todo romántico para la pareja que se encontraba contemplando la vista.
-Sabes,-dijo el rubio aun con la vista de frente.- Fue una noche igual a esta cuando descubrí que estaba enamorado de ti.
Mimi se limito a sonreír, pues Yamato ya le había contado esa anécdota y para ser honesta, ella recordaba a la perfección esa noche, pues fue cuando renunció al Escuadrón. Aun así no dijo nada, pues no quería arruinar el momento.
-La luna siempre a tenido el efecto de purificar el alma de las personas.- comento mientras se abrazaba de su brazo.-
-Sin embargo.- agrego volteándola a ver.- De eso han pasado dos años ya y para ser sincero creo que nuestra relación esta empezando a llenarse de absurdos.- dijo con voz calma, sin embargo noto como la castaña se tensaba.-
-¿De… de que hablas?- intento ocultar el nudo que tenía en la garganta, pero no funciono.-
-Es solo que se me hace absurdo que si te quiero ver tengo que ir hasta la base del Escuadrón Dragón y esperar a que termines con tus deberes.- respondió nuevamente con voz calma.- No me gusta la idea de solo tener que verte por un tiempo corto para después cada quien irse por su lado, simplemente no me gusta.
Mimi bajo la mirada, pues aunque Yamato fue el primero en apoyarla para ser la nueva líder del Escuadrón Dragón, parecía que ahora no podía con eso. No lo culpaba, pues sabía que eso hacía que no pasaran mas tiempo juntos.
El rubio noto como los ojos de su novia se empezaban a cristalizar, por lo cual tomo su barbilla para obligarla a verlo.
-Si Mimi, de verdad no quiero que nuestra relación siga así, por lo cual después de pensarlo bien he tomado una decisión.
Esas palabras hicieron que el corazón de la castaña se encogiera, pues ya sabía a lo que se refería Yamato.
Cerro sus ojos y lagrima resbalo por su mejilla, pero rápidamente la limpio.
-Mimi.- la llamo y esta lo volteo a ver.- Te amo mas de lo que te imaginas, por eso con la luna de testigo quiero pedirte que seas mi esposa.
Al escuchar eso, Mimi abrió muy grande sus ojos, pues jamás pensó que Yamato le propondría matrimonio, al contrario, pensaba que iba a terminar con ella.
-¿Y que dices?- pregunto con una media sonrisa en el rostro al ver la cara de la castaña.-
Sin pensarlo dos veces se lanzo al cuello del rubio para abrazarlo mientras que las lagrimas recorrían su rostro sin pena alguna.
-Por supuesto que quiero ser tu esposa Yamato.- susurro en su oído sin dejar de abrazarlo.-
El rubio sonreía al escuchar la respuesta de Mimi, pues esas simples palabras lo habían convertido en el hombre mas feliz del mundo.
Se quedaron abrazados por unos minutos mas hasta que la castaña se soltó aun manteniéndose bastante cerca.
-Te amo Yamato.- dijo con la sonrisa mas sincera, y antes de que el rubio pudiera contestar sintió un golpe en su hombro.- Jamás vuelvas a asustarme así,-reclamo con un puchero.- Creí que ibas a terminar conmigo.
Yamato se sobaba el hombro, pues admitía que Mimi era bastante fuerte. Le sonrío y rápidamente la envolvió en un abrazo.
-Jamás te dejaría ir de mi lado Mimi Tachikawa, pues te amo con todo mi corazón.
Sin dejar de abrazarla, reclamo los labios de su ahora prometida sellando ese pacto de amor.
FIN DEL FLASHBACK
-Ese fue uno de los días mas felices de mi vida.- confeso con una gran sonrisa.- Además de que las princesas y las reinas quisieron empezar a organizar todo en cuanto les dimos la noticia.
Soto una gran carcajada al recordar eso, pues habían pasado varios minutos gritando y felicitándolos. Para después de que se calmaran un poco empezaron a hablar de cómo seria la boda, los preparativos etc.
-Resulta que a Yamato no le importaba que yo siguiera como general, pues me dijo que estaba muy orgulloso de mi.- continuo.- Sin embargo después de que se dio a conocer todo lo relacionado con nuestro compromiso tuve una reunión con los reyes, los cuales me dijeron que al convertirme en la prometida de alguien de la realeza me hacía prácticamente un miembro de la familia, por lo cual no podía estar en el Escuadrón.
Se podía notar un poco de nostalgia en los ojos de Mimi, sin embargo nada de tristeza, pues aunque su estadía como general fue bastante gratificante, nada se podía comparar con el estar comprometida con Yamato.
-Pero no te preocupes,- dijo rápidamente viendo la lapida de su padre.- Esos dos años que estuve a cargo me sirvieron bastante para encontrar a un nuevo líder.- una gran sonrisa se le dibujo en el rostro.- En lo personal no fue nada difícil, pues desde siempre he sabido que Kouji sería un excelente líder.
En cuanto Mimi se había enterado de que tendría que dejar su puesto a alguien mas, a su mente rápidamente llego la imagen de su mejor amigo. Lo conocía desde que eran unos niños, por lo cual siempre supo que el era un líder nato. No había nadie mas quien pudiera cumplir con ese puesto, es mas, ella siempre ha pensado que el ha hecho un mejor trabajo que ella y eso la ponía muy feliz.
Otra ráfaga de viento hizo que las sakuras de nuevo volaran por todo el campo haciendo que las castaña se distrajera un poco, pues ella amaba observar ese tipo de espectáculos.
Soltó un suspiro, pues el hablarle a sus padres le habían hecho recordar momentos muy agradables. Estaba completamente feliz y agradecida por la vida que le había tocado vivir.
-Hoy en día no podría pedir nada mas.- hablo viendo de nuevo las lapidas.- Quiero decir, estoy casada con el hombre mas maravilloso del mundo. Tengo dos maravillosos hijos. La relación con mis amigos hoy en día es mas fuerte que nunca. – la felicidad se notaba en su voz.-No podría pedir nada mas.
Mimi y Yamato llevaban nueve años casados, sin embargo el amor que se tenían el uno por el otro era como el del primer día.
Su boda había sido sencilla, pues a ninguno de los dos les gustaba la excentricidad. La ceremonia había sido en uno de los jardines y Kousei Minamoto fue el encargado de entregarla, pues ella le había dicho que sería un honor.
Poco tiempo después, Tachi y Sora anunciaron su compromiso, el cual para ser sincera a nadie le sorprendió, sin embargo todos se alegraron por ellos, pues son una hermosa pareja.
Un año después Mimi y Yamato se enteraron de que iban a ser padres, noticia que les alegro mas de lo pudieran imaginar, y aunque al principio todo iba normal, los últimos dos meses Mimi vivió con mucha preocupación. Tenía miedo de que se repitiera lo que paso con su madre, sin embargo con el apoyo de sus amigos y de Yamato pudo seguir adelante y el embarazo no tuvo ninguna complicación.
La felicidad se multiplico cuando vieron que habían tenido gemelos. Un hermoso niño y una preciosa niña
Mimi desde el que se entero que estaba embarazada le había pedido a su esposo que si llegaban a tener una niña quería que se llamara Satoe, en memoria de su madre, lo cual Yamato acepto sin ningún problema. Sin embargo no habían pensado en un nombre para niño.
La castaña se sorprendió mucho cuando Yamato le sugirió un nombre para su hijo. Quería que se llamara Keisuke. Pues aunque hubo un tiempo en el que el antiguo general Tachikawa no era para nada de su agrado, se dio cuenta de que era una persona sumamente importante para su esposa, además de que debía de admitir que gracias a el la pudo conocer.
Hoy en día sus hijos tenían ocho años y estaban llenos de vida, les encantaba jugar con el pequeño hijo de Tachi y Sora, el cual tenía siete. El pequeño Haru era idéntico a su padre, sin embargo su cabello había crecido pelirrojo como el de su madre, además de que hace un año descubrió que podía controlar el fuego.
Takeru y Hikari llevaban ya un par de años casados y ahora estaban a pocos meses de convertirse en padres y por el tamaño de su barriga, mas de uno les aseguraba que iban a tener mas de un hijo.
Los reyes y las reinas no podían estar mas felices, pues el convertirse en abuelos les había cambiado la vida para siempre.
Los ex guardianes también habían continuado con sus vidas. Ryo conoció a una soldado en el Escuadrón llamada Ruki Makino, una guerrera fuego, con quien se caso y ahora tiene una pequeña castaña de diez años llamada Akira, la cual controla la tierra y un pequeño pelirrojo llamado Yuta de tres años. Takuya al trabajar en el palacio conoció a la hija de una de las maestras de teoría, llamada Izumi Ayamoto, la cual después de varios intentos por parte del moreno de cortejarla por fin acepto y ahora llevan siete años felizmente casados, con un hijo llamado Ryusei el cual acababa de descubrir su control del fuego, por lo cual Takuya además de ser el maestro del su hijo, también lo es del pequeño Haru. El ultimo pero no menos importante era Kouji, el cual contrajo matrimonio pocos meses después que Mimi dejando a todos sorprendidos, pues resulta que llevaba una relación a escondidas con una joven llamada Ai, la cual trabajaba en la herrería donde se hacían todas las espadas y las armaduras para el Escuadrón Dragón, tenía un hijo de nueve años llamado Kano, y una pequeña de ocho llamada Mei, los cuales controlaban el agua.
Todos los niños eran amigos pues desde que nacieron los habían juntado para que se conocieran y entablaran una linda amistad como las de sus padres, aunque claro ahora tenían que vigilarlos mucho mas, pues al haber descubierto sus elementos, los juegos se ponían algo peligrosos, sobre todos con los pequeños que controlaban el fuego.
Todos reían mucho cuando Yamato y Kouji estaban juntos, pues por alguna extraña razón, Satoe siempre estaba junto a Kano, el cual se sonrojaba cada que la pequeña lo abrazaba, además de que Mei siempre le pedía a Keisuke que la "protegiera" cuando jugaban. Los dos padres siempre se dedicaban miradas asesinas, pues los dos alentaban a sus hijos, sin embargo al momento de tratarse de sus pequeñas, eran muy sobreprotectores. Sin embargo eso no quería decir que no fueran buenos amigos.
Ya estaba atardeciendo, por lo cual Mimi decidió que ya era hora de irse, pues en la noche tenían una cena familiar.
Se volvió a hincar para así retirar los residuos del incienso y decir una ultima oración.
-Fue una gran experiencia hablar con ustedes.- dijo sinceramente.- Prometo regresar pronto.
Dicho eso se incorporo y empezó a alejarse poco a poco. Había decidido que ese día no iría en carruaje o en caballo, pues tenía muchas ganas de caminar, además de que no estaba muy alejada.
Iba caminando por el bosque cuando sintió la presencia de alguien que conocía a la perfección, sin embargo, antes de que pudiera reaccionar sintió como una bola de lodo chocaba con ella ensuciando su vestido.
-¡He derrotado a Mimi Tachikawa, la mejor guerrera tierra del mundo!- grito un pequeño castaño de ojos azules mientras salía de su escondite.-
-¡Keisuke!- dijo preocupada al ver a su hijo solo en el bosque.- ¿Qué haces aquí solo? ¿Dónde esta tu padre?
-No te preocupes, aquí estoy.- dijo llegando junto a ella.- Solo que tuve un pequeño percance antes de que este niño saliera corriendo.- dijo dedicándole una mirada de desaprobación a su hijo el cual solo frunció el ceño.-
Mimi noto que Yamato llevaba en los hombros a una pequeña rubia de ojos verdes, la cual tenía una sonrisa de oreja a oreja. Volvió la vista a su marido y se dio cuanta de que esta estaba empapado.
-¿Por qué estas todo mojado?
El rubio soltó un suspiro antes de responder.
-Fui atacado por la mejor guerrera agua del mundo.-dicho eso bajo a la pequeña para dirigirse a su esposa y besarla.-
Keisuke solo se limito a rodar los ojos y cruzar los brazos mientras que su hermana veía la escena con ojos de enamorada.
-Debemos irnos ya o llegaremos tarde a la cena.- hablo Mimi después de terminar el beso.-
-Es verdad, espero que estos monstruos no vuelvan a atacarnos.
-¡Yo no soy ningún monstruo!- reclamo el castaño.-
-¡Ni yo!-dijo aun mas ofendida la rubia.- Es mas, Kano dice que soy linda.
Esas palabras hicieron que Yamato se tensara y su esposa soltara una carcajada.
-¡No debes de hacerle caso a ese niño!
-¿Quieres decir que no soy linda papá?- dijo con los ojos cristalinos.-
-Claro que no, tu eres muy fea.- agrego con maldad Keisuke.-
-No… yo no quise decir eso, tu eres hermosa.- dijo el rubio tratando de arreglarlo.- ¡Y tu!- dirigiéndose a su hijo.- discúlpate con tu hermana.
-¡Pero papá!
Mimi veía la escena que tenía enfrente de ella con una gran sonrisa, pues esas tres personas eran su motivo para vivir. Estaba contenta pues su vida era mas que perfecta y sabía que seria así por mucho tiempo mas.
Pues por fin termino Mi guardiana, y no saben lo feliz que estoy de ver mi primer proyecto terminado (': MUCHISIMAS gracias todas esas personas que se tomaron el tiempo de leerlo y sobre todo de comentar, pues eso me motivo mucho.
Espero pronto volver a traerles otro fanfic, la verdad es que ya lo estoy escribiendo pero quiero escribir aunque sea mas de la mitad para empezar a publicarlo, y espero no tardarme mucho!
Les mando un abrazo atrasado de navidad, espero que se la hayan pasado muy bien con todos sus seres queridos! y de una vez aprovecho para desearles un magnifico año nuevo!
Como siempre ya saben que a las personitas con cuenta ya les respondi (:
PERSONITAS SIN CUENTA:
LAU: Muchas gracias por leer desde el principio Lau! :D Como vez Mimi no se murió y fueron felices :D espero te guste el epilogo, cuidate muchisimo!
