SOY PÉSIMA AUTORA. NO MEREZCO PERDÓN U.U Querida gente les pido perdón por la laaarga espera para este capítulo (tres meses) no hace falta recordarlo e.e Primero, no había podido terminar el capítulo porque me había trabado con una parte y nada más no salía. Segundo, mi querida escuela se ha comportado más como el amante exigente que es y me ha complicado un poco más las cosas. Sé que sí he actualizado otras historias pero como les dije al principio, me trabé con una parte.
Igmt: Perdóname, perdóname de verdad por la larguísimas espera, realmente me siento muy avergonzada por ello y espero puedas perdonarme. No te preocupes por los reviews, me animan demasiado y siempre los espero con muchísimas ansias «3 No puedo alargar más está pero prometo que pronto empezaré con la nueva~ Ehm, en este capítulo se verá el sufrimiento final (?) Muchísimas gracias de verdad por tu enorme apoyo linda y discúlpame una vez más.
Ryu: ¡Discúlpame tú! No me cansaré de pedir perdón por mi larga ausencia u.u Por tus reviews, me encantan y no importa la espera, de verdad, no quiero que te sientas mal por ello, bonita. Significan demasiado tus palabras y son más que inspiradoras para continuar «3 Yo extrañaba responder sus comentarios y cada que recibía la notificación de que comentaban, me sentía fatal «/3 Oh de los Quincy, odio a muchos pero amo-adoro y me obsesiona Ishida Uryuu «3 Oh me encantan los reviews largos así que no te preocupes ^^
Ana: ¡Ana! Me alegró muchísimo leer que habías comentado de nuevo, echaba de menos tus palabras y agradezco mucho el que hayas comentado de nuevo. Pido disculpas por millonésima vez por la espera y adoraré seguir contando con tu apoyo «3 Exacto, la recta final «3
Mike: Ya vez cómo es Toshiro, en su afán de proteger, llega a regarla y veremos qué le trae eso. Aizen ha planeado la creación del universo incluso e.e También la uso demasiado y creo que ya he hecho que la gente se acostumbre a ella xD Disculpa por la espera y espero que te guste ^^
Meli: Muchas gracias, veremos qué pasa con el pobre Shiro~ Disculpa la espera y espero te guste.
Aresuri: ¡En este hay más! Lo sé, soy mala, mala persona por dejarlos abandonadas y con la intriga u.u Discula, disculpa de verdad por la espera u.u
Les agradezco enormemente su apoyo en el fic y el que siguieran comentando y agregando a favoritos, son maravillosas y yo una mala Phantomhive, Ciel estaría decepcionado de mí u.u
(Okay… Capítulo exta largo: Enjoy!)
Capítulo XXI: Realidad.
Toshiro pasó gran parte del camino renegando y maldiciendo al tráfico e incluso, a los inventores de los automóviles por ser los causantes indirectos de todo este caos. Sentía que su corazón explotaría por palpitar tan desesperadamente, que sus piernas dejarían de tener fuerza para mantenerlo de pie. Experimentaba una completa sensación de terror combinado con confusión.
¿Por qué Aizen, un profesor tranquilo, tendría el celular de Karin? ¿Por qué lo citaría tan tarde en un lugar tan alejado de la ciudad? No había lógica tras ello, obviamente no se trataba de alguna cuestión académica.
Saltó de su asiento y tocó el timbre para que el camión se detuviera, bajó corriendo, faltándole poco para tropezar en el último escalón pero logrando estabilizarse para evitar una dolorosa e incluso peligrosa caída. Ignorando las miradas de desconcierto que algunas personas le lanzaron luego de su escena, miró su reloj, notando que eran veinte para las ocho. Estaba a poco de cumplirse una hora de la llamada, Aizen le había pedido que «no lo hiciera esperar» Por lo que temió por la seguridad de Karin. Sin querer pensar más tiempo en ello, echó a correr hacia donde la dirección indicaba.
Toshiro se dio cuenta, mientras corría, que no conocía ni lo más mínimo de aquella zona. Jamás había estado con Ukitake o alguien más por ahí y dado que no solía vivir ahí, no había manera de haberlo visto antes. Aquellos factores sólo servían para ponerle más nervioso, por alguna razón, toda la situación detrás de la muerte de sus padres volvió a su mente con una fuerza que por poco le provocó el perder la razón.
Se detuvo ante lo que parecía ser una bodega próxima a la demolición, había una pancarta bastante grande que marcaba la fecha de demolición para el próximo sábado a las dos de la tarde, Toshiro no alcanzaba a entender el por qué le citarían en un lugar como ese. Sintiendo que el corazón podría parársele en cualquier minuto, empujó la puerta, haciendo ruido que retumbó en todo el lugar.
Estaba obscuro, a penas y podía vislumbrar algunas cajas y cosas tiradas por el piso. La estructura por dentro era igual de deplorable que por fuera, algunas vigas parecían apenas y aguantar el peso del techo mientras que había unas láminas que se estaban despegando. Sus ojos fueron atraídos al único punto iluminado en la sala.
—¿A-Aizen-sensei? —Preguntó, sin entender la razón del por qué su profesor estaría ahí, sentado en una silla en el medio de una bodega a medio derrumbar.
—Ah, Hitsugaya-kun, me alegra ver que has venido rápido, buen chico —sonrió con superioridad.
—¿Dónde está Karin? —Fue capaz de recuperar un poco de determinación en su voz.
—Karin Kurosaki está bien, de hecho lo estará si tú te comportas como es debido.
—¿A qué se refiere? ¿Qué es lo que quiere de mí? —No le agradaba para nada el cariz que estaba tomando todo esto.
—Hitsugaya Toshiro, hijo de los dos grandes agentes, Mizuki y Sora Hitsugaya de cuarenta y siente y cincuenta y un años. Joven de trece años. Huérfano. Muerte de padres durante el asalto a su hogar. Adoptado por Ukitake Juushiro. Residencia en Karakura, Sereitei —cada palabra salía de la boca de Aizen con fluidez, como si estuviese leyendo un ensayo que había dejado de tarea.
—¿Q-Quién es usted? ¿Por qué sabe todo eso de mí? —Dejando el miedo de lado, le molestaba que hablara de cada aspecto de su vida como si fuera cualquier cosa, que tocara temas tan sensibles como si no importaran nada.
—Oh, Hitsugaya-kun —Aizen sonrió, recargando la barbilla en su puño—. Conozco cada aspecto de tu vida, desde aquel campeonato de futbol que ganaste hasta el cómo inicio tu relación con Kurosaki Karin.
—¡¿Quién se cree que es¡! —Era el colmo y estaba llegando a su límite.
—Tus padres eran personas realmente inteligentes, debo decir. En cuestión de años desentrañaron un plan que tardé bastante en formar —suspiró con hastío—. Desafortunadamente, dejaron mucho que desear al final, fue bastante fácil… hacerlos a un lado.
Toshiro dio un paso hacia atrás ante esas palabras, sintiendo que la fuerza podría írsele por completo en cualquier momento. Todo este tiempo había tenido razón, sus padres habían sido asesinados y lo peor había sido que fue enmascarado tan hábilmente que nadie notó siquiera que algo más había ocurrido allí. Frente a él tenía l asesino, quizá indirecto, de ellos, hablando de todo eso como si fuera una anécdota de sobre mesa.
—¡Toshiro! —Al escuchar el gritó fue capaz de devolver el mínimo de raciocinio para saber que había algo más ahí.
Karin venía siendo jalada por aquel hombre que los había atacado a él y Ukitake, el tipo no tenía ningún cuidado en jalarla, le importaba poco que ella no era capaz de seguirle el paso por la condición de su pie, seguía caminando y jalándola —casi arrastrándola— tras de sí.
—K-Karin, ¿estás bien? —Preguntó con un tono de voz que preocupó de inmediato a la joven.
—¿¡Por qué has venido!? —Le recriminó—. ¡Vete ahora mismo!
—Que agradable e inspirador es el amor juvenil —Aizen sonrió con burla, intercambiando la mirada entre los dos—. Por desgracia, Kurosaki, sólo hay dos opciones para esta situación y en ninguna de ellas, Hitsugaya-kun saldrá de aquí.
Pese a que suponía aquello, Toshiro no pudo evitar que un escalofrío le recorriera el cuerpo por completo, después de todo, ¿quién no reaccionaría igual al escuchar tales palabras?
—¡Toshiro no tiene nada que ver! —Karin volvió a gritar, sorprendiendo al de cabello blanco por tener más fortaleza que él—. Lo que han hecho sus padres no lo involucra a él, ¡déjenlo solo!
—Es obvio que a su temprana edad no lograrán entender la complejidad de estos asuntos —con un movimiento lento y elegante, se levantó de la silla y caminó hasta donde Karin y el otro se encontraban—. Nnoitra, ¿serías tan gentil de explicarles?
El hombre —identificado ahora como Nnoitra—, pareció agradarle muy poco la idea ya que rodó los ojos. Sin embargo, bastó una mirada penetrante de Aizen para empezar a hablar—. Vaya que son estúpidos. Ese idiota debe morir por el simple hecho de haber pertenecido a esa familia —contestó con simpleza—. De la misma manera en que algún ladrón deja un rastro para dejar en claro lo que quiere, los mismo que hacemos nosotros. Sólo que a una mayor eficacia.
Toshiro sintió que el estómago se contraía como si estuviera a punto de vomitar. Realmente había personas desagradables habitando en este mundo, escondidas bajo una máscara de personas amables y consideradas. Sus ojos azules se desviaron hacia la puerta, notando que había alguien ahí parado, pero que no alcanzaba a distinguir de quién se trataba por la oscuridad.
—¡Déjate de tonterías, Aizen! —Karin volvió a gritar, tirando de su brazo en un intento porque Nnoitra lo soltara—. Estoy segura de que no dejarás salir a nadie de aquí.
Aizen sonrió.
—Eres una chica inteligente, pero estás pasando algo por alto —dijo, colocándole una mano sobre la cabeza—. El dolor que las personas sufren al momento de morir es algo mágico, sin embargo, existe un factor que incrementa todo esto. —Hizo una pausa dramática para poder visualizar el rostro de ambos jóvenes a la perfección—. Dime, Karin, ¿qué tan bien manejan el dolor tu hermana y hermano?
Los ojos de Karin se dilataron—. No te atreverías…
—Es por eso que tú tendrás la oportunidad de salir de aquí, Kurosaki, tomando en cuenta todo esto que te digo.
Karin sintió que todo aquello era una completa pesadilla. Jamás, bajo ninguna circunstancia, permitiría que Yuzu o Ichigo resultaran heridos de cualquier forma, hallaría la manera de "cumplir" lo que Aizen impusiera como condición para que ellos siguieran viviendo normalmente. Sin embargo… existía un factor mucho más alarmante. No se veía a si misma superando y viviendo como si nada hubiese pasado si era testigo de la muerte de Toshiro. Ese chico se había convertido rápidamente en su mejor amigo y pronto, en su primera relación sentimental. Había estado llena de felicidad y agradecimiento hacia él en lo que llevaba, no podía dejar que simplemente terminara de esa manera tan abrupta y violenta.
—Si tanto disfrutas del sufrimiento, ¿por qué no haces lo mismo con Toshiro? —Poniéndolo de esa manera sonaba increíblemente cruel, pero todos sabían que no lo decía en ese sentido.
—Porque, como lo ha dicho correctamente Nnoitra, la familia completa debe de desaparecer para que nuestro mensaje sea enviado —suspiró levemente—. Yammy, termina lo que has empezado y no falles esta vez.
Toshiro, quien había permanecido mudo y sin poder razonar algo, observó como la sombra cercana a la puerta empezaba a moverse hacia su dirección. Por más que quisiera moverse y alejarse, sentía que sus piernas no le respondían. Habían sido tantas cosas de golpe que ni siquiera había podido terminar de asimilar.
—Eres un mocoso escurridizo y desagradable —la ronca voz vino desde aquella sombra, que seguía acercándose con paso firme—. ¿Cómo has podido escaparte?
Yammy, como le había llamado Aizen, entró a la zona tenuemente iluminada, revelándose como una persona un tanto más baja que Nnoitra pero no por mucho, su complexión era increíblemente más fornida y tosca, tenía los músculos exageradamente marcados y su piel morena, de alguna manera, aumentaba la impresión que causaba el verle.
—Tus padres pasaron de ser una dura piedra de fuerte temperamento a un manojo de nervios suplicantes que gritaban que su preciado hijo no estaba en casa —continuó, haciendo que el miedo en Toshiro empezara a transformarse en enojo.
—Y luego tú con tu estupidez, les creíste —Nnoitra rio, disfrutando la mirada de desprecio que el otro le enviaba.
—¿Sigues celoso, Nnoitra? ¿Celoso de que Aizen-sama me enviara a mí y no a ti? —Ambos parecían tener el mismo grado de desprecio hacia el otro.
—Caballeros, creo haber solicitado algo, ¿no es así? —Aizen volvió a hablar, haciendo que los dos detuvieran en seco su discusión—. Yammy.
De un movimiento ágil, el mencionado sacó una pistola de tamaño mediano y apuntó directamente a Toshiro, quien sintió que la conciencia empezaba a nublársele.
—Terminaré mi trabajo de una vez por todas, mocoso —el escuchar la pistola cargarse le hizo sentir aún más inmovilidad que antes.
—¡Toshiro! —En un momento escuchó el grito y el disparo, al siguiente sintió su cuerpo chocando contra el suelo y el peso de alguien sobre él.
—K-Karin…
—¿Qué estabas pensando? ¿Realmente quieres morir así? —Fue ese tono de desesperación y terror el que le hizo volver en sí, dándose cuenta del riesgo en que la había puesto.
Echando un rápido vistazo a su cuerpo para cerciorase de que la bala no le había herido, se puso de pie y la levantó con rapidez, cuidando el no lastimarle su pie. Miró a los otros, que se habían quedado un tanto sorprendidos por lo improvisto de la acción pero que parecían estar volviendo en sí.
—¿Crees que esto es un juego, Hitsugaya-kun? —Aizen seguía hablando de la misma confiada e impasible forma que tenía—. Parece que Kurosaki ha decidido el tomar la opción en donde ninguno de los dos saldrá de aquí.
Toshiro a penas y tuvo tiempo de esconderse, junto con Karin, tras una caja para protegerse de los balazos que Nnoitra y Yammy descargaron contra ellos. No estaba dispuesto a permitir que Karin resultase lastimada por su culpa, esta vez, no sería capaz de perdonarse.
—Karin, debes salir de aquí, prometo que encontraré la manera de hacerlo yo también —Toshiro le sonrió levemente, recorriéndose junto con ella para que la caja les protegiera, dado que sus atacantes se estaban acercando.
—¿Estás loco? Si no te salvo allá atrás, te hubiesen matado —Karin se agachó cuando una bala pasó rozando por su cabeza.
Toshiro no alcanzó a contestar, tuvo que jalarla hacia otra caja cuando los otros habían llegado hasta su escondite—. Karin, de verdad sal. Jamás me perdonaría que algo te pasara —su voz tembló levemente, sintiendo que las cosas estaban demasiado mal como para entrar en discusiones.
—Dejemos de pelear y salgamos de esto, vivos —dijo con determinación, asomándose para ver dónde estaban—. ¿Qué podemos hacer?
—Es obvio que no podemos hacerles frente, con solo asomarnos, nos matarían —Toshiro miró a su alrededor, la única puerta usable era la principal, que estaba justo detrás de Nnoitra y Aizen, la otra más pequeña estaba bloqueada por cajas y estaba bastante seguro de que de que no tenían la fuerza para moverlas. No había ventanas cercanas al piso, las únicas se encontraban demasiado arriba y tenían una protección oxidada cubriéndolas por fuera—. No hay salida más que esa.
Los dos volvieron a correr y esquivar otra serie de balas lanzadas hábilmente en su dirección antes de poder volver a pensar—. Mira, por esa lámina cabemos —Karin señaló una lámina oxidada levemente despegada que dejaba un agujero para salir—. Con la obscuridad podemos llegar hasta ahí, es lo que nos ha estado protegiendo todo este tiempo.
Toshiro sopesó las opciones, el trayecto hacia allá estaba demasiado expuesto, no había cajas lo suficientemente altas como para cubrirlos y el tramo era considerable. Si no eran lo suficientemente rápido, acabarían perforados por muchas balas. Karin no corría demasiado por su pie y él, aún no se recuperaba por completo del shock como para tener toda la felicidad que quisiera. Aunque confiaba en que la adrenalina del momento les daría una ventaja, tenía miedo de no lograrlo. Sus ojos se volvieron hacia Yammy y Nnoitra quienes seguían buscándolos por el lugar y se estaban acercando peligrosamente—. Parece ser la única opción… —murmuró.
Haciendo acopio de sus últimas fuerzas, se colocaron al extremo de la caja y se miraron por unos segundos antes de dar un largo suspiro y levantarse para correr.
En cuestión, las cosas iban bien, habían corrido ya más de la mitad y estaban a poco de llegar al otro punto, habían esquivado algunas balas lanzadas en su dirección y los dos sujetos intentaban atinarles o alcanzarles puesto que se habían alejado de donde se habían ocultado. Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, Toshiro sintió un dolor desgarrador y quemante atravesarle el brazo, seguido de uno igual en el tobillo, provocándole que cayera al piso sobre una rodilla.
—Toshiro —Karin regresó para intentar ayudarle, quería ponerle de pie y continuar con su plan pero no le fue posible.
—Nnoitra, Yammy, he tenido que hacer algo por mi cuenta. Consideren que esto no les hará ningún bien —Aizen tiró la pistola al suelo y los miró, con una seriedad que incluso a ellos los congeló—. Terminen con esto.
Toshiro intentó levantarse, moverse para apartar a Karin de ese par que empezaba a acercarse, pero el dolor era insoportable, además de que sentía que toda su sangre estaba saliendo por esas dos heridas e incluso empezaba a sentir que sus alrededores se tornaran más negros de lo que ya eran.
—Espero sean felices, estúpidos niños, nos han traído un buen jodido problema —Nnoitra dijo con desprecio, levantando la pistola hacia ellos.
Karin cerró los ojos mientras intentaba mantener consiente a Toshiro, era una sensación terrible pero, por lo menos, podía estar consciente de que había podido ayudarle en todo lo que había podido.
—¡Levanten las manos y aléjense de ellos! —Una voz fuerte, no perteneciente a nadie de los que habían en la habitación manos rezumbó en los oídos de ambos, haciendo que intentaran mirar de quien se trataba.
Nnoitra y Yammy vacilaron por unos segundos, antes de que la punta de las pistolas sobre sus espaldas les hiciera soltar el arma definitivamente.
—¡Shiro-chan! —Toshiro abrió los ojos ante la voz de Ukitake, sintiendo casi de inmediato un par de brazos protectores tomarle con cuidado.
—¡Karin! —La voz de Ichigo se le unió.
—Papá… —murmuró, sonriendo levemente ante la caricia en su cabeza que recibió—. Lamento haber salido así.
—Eres demasiado desobediente —Ukitake sonrió, tratando de ignorar la gran cantidad de sangre que brotaba del hombro y pie de su hijo, quería mantenerse fuera por él, para poder mantenerlo.
Toshiro sonrió de nuevo. Realmente quería permanecer consciente pero no podía, los ojos estaban pesándole demasiado y su cuerpo había dejado de responderle casi por completo. Deseaba que su padre dejara de intentar ocultar esa preocupación y desesperación en sus ojos con una sonrisa forzada, deseaba dejar de hacerle sufrir pero no podía. La obscuridad se había apoderado casi por completo de su mente y en definitiva no podía más. Cerró los ojos y decidió descansar por unos segundos.
(Siete páginas sin contar las notas). Le he puesto mucho esfuerzo y cuidado a cada cosa, además de que siento que en estos últimos meses he mejorado en mi manera de escribir, espero se note «3 Vemos que Aizen es un verdadero hijo de playa que, quiere matar a toda la familia para mostrar quién manda, sin contar que amenazó a Karin con lastimar a Ichigo y Yuzu si decía algo cuando saliera de ir. ¿pueden imaginar cómo sería que te dijeran que morirás ahí? Pues ahora piénsenlo como si tuvieran trece años.
Vemos un gran apoyo entre Karin y Toshiro, dejando más que claro que se tienen demasiado cariño y, me atrevería a decir, que hasta amor, ¿no lo creen? He dejado a Toshiro en una condición delicada y a todos los demás en pausa por saber qué pasara con todo ello. No metí a las demás espadas porque se hubiese hecho un enredijo que ni yo hubiera acomodado, sólo los dos más locos en cuestión de fuerza y así~ Ya el siguiente es el final y será más largo que este incluso, probablemente llegue a más de ocho, todo por cerrar las cosas que han quedado volando… pensaré si lo debido en dos más o en uno solo, ¿cómo ven ustedes?
Espero que la espera haya valido la pena y que este capítulo les haya gustado «3 No olviden dejar los tomatazos y demás cosas en un valioso comentario.
¡Nos leemos pronto!
Sayone!
18 de Febrero del 2015 (¡Que hayan tenido muy buenas fiestas!)
