Chan chan chaaaaaaaan! Que pasará ahora? jaja disfruten del capitulo :*
Capitulo 20: "Un buen día"
El cerebro de ambos chicos estaba en blanco. Nada a su alrededor importaba, su atención solo estaba enfocada en los labios del otro que se movían a un ritmo lento, casi como si tuvieran todo el tiempo del mundo. Las manos de la joven de ojos grises subieron hasta los hombros de él que la abrazaba por la cintura, sus ojos estaban cerrados para que de esa manera pudieran centrarse en su propia burbuja sin que nadie los molestara.
La única razón suficientemente fuerte para que se separaran fue solo la necesidad de aire fresco, el joven Mellark se encargó de juntar su frente con la de la chica Everdeen, aun sin abrir los ojos le susurró...
—Katniss— Peeta se permitió saborear la sensación que provocaba el nombre de la niñera al salir de sus labios— esto es un sueño ¿Real o no real?— le repitió la pregunta que días atrás le había hecho.
—No real, Peeta...— y sin darle tiempo de que Katniss le dijera una explicación, el muchacho volvió a besarla en los labios.
—Ahora sí que me alegro de que hayas dicho no real— Peeta por fin abrió los ojos segundos antes de que Katniss lo imitara. El gris y el azul se encontraron solo para demostrar, que a pesar de la harina alrededor de ellos, había un brillo en ambos.
—Dijiste que...— Kat apenas iba a reclamarle por haberle mentido aquella vez después de que lo interrogó sobre la frase que le dijo y la cual seguía claramente grabada en la mente de la chica. "Porque de haber sido un sueño podría besarte".
—Lo dije pero ahora lo reconozco— el joven Mellark le dedicó una media sonrisa a manera de disculpa.
Katniss estaba confundida y un tanto embelesada. Muchas preguntas se formaron en su cabeza pero ninguna la pudo expresar en voz alta. Peeta enseguida notó la seriedad de la muchacha y no le hizo falta sumar dos más dos para entender la razón de ello, pero a pesar de eso supo que debía de decirle algo.
—Un dólar por tus pensamientos— de no haber sido porque sus manos estaban entrelazadas al rededor de la cintura de Katniss, el chico de ojos azules se hubiera dado un golpe por su forma tan "genial" de romper el silencio.
—No es nada— Katniss se apresuró a bajar sus manos para alejarse de Peeta, pero éste se anticipó a sus movimientos y volvió a tomar el rostro de la chica entre sus manos para que lo viera directamente a los ojos.
—No te alejes de mí, por favor.
—Peeta...
—Katniss, sabes que soy un tonto sin remedio. Hasta hace poco tiempo lo ignoraba, pero por fin me di cuenta de algo— su voz salió como un susurro, eso era casi como un secreto que solo la joven niñera era digna de escuchar— ayer, en el atardecer al verte frente a mí con la luz naranja sobre tu rostro... fue como si hubiera tenido una revelación divina, fue como si me hubieran dado una cachetada para ayudarme a aclarar mi mente y darme cuenta de que... me gustas Katniss Everdeen.
La muchacha se quedó de piedra, su respiración era acelerada, Peeta no podía acabar de decir eso... era algo que no podía creer. Un poco indecisa subió sus manos para tomar las del chico Mellark entre las suyas. Las manos de Peeta eran cálidas y cubrían casi por completo las de ella, pero a pesar de eso, Katniss sentía cómoda de esa manera, al igual que el día anterior mientras viajaban en el avión.
—Kat, mírame por favor— para sus sorpresa la voz de Peeta sonaba lastimada y eso hizo que alzara su mirada de inmediato— no tienes porque decir nada.
Pero ella quería decirle todo y la única manera que encontró de expresar sus sentimientos fue rodearlo con sus brazos y recargar su cabeza en el hombro del chico de ojos azules que sin pensarlo le respondió de la misma manera. Katniss escuchó como el corazón de Peeta latía aceleradamente por la sorpresa y supuso que el de ella estaba de la misma manera. Una sonrisa se abrió paso en sus labios y ella no hizo intento por reprimirla, al contrario, cerró los ojos como minutos antes para disfrutar del momento. Sus pulmones se llenaron del olor a pan recién horneado y a vainilla que emanaba del cuerpo del muchacho de ojos azules, lo cual hizo que el cuerpo de la chica se relajara.
El chico Mellark, por su parte, reposó su barbilla en la coronilla de la joven niñera, a pesar de que ella no le había contestado nada, el simple hecho de que lo abrazara hablaba por sí mismo.
Los minutos pasaron sin que ninguno de los dos cambiara de postura, ambos se sentían muy cómodos pero al final de cuentas no podían pasarse la eternidad de esa manera.
—Peeta— Katniss susurró para llamar su atención.
— ¿Hum?
—Las magdalenas se pueden quemar
—Qué lástima, se veían muy ricas— una carcajada fue la respuesta por parte de la joven de ojos grises a la broma del chico.
—Vamos Mellark, no queremos arruinar el desayuno de todos— se separó por fin del abrazo.
—Como tú digas mapachita— Katniss negó con la cabeza, una vez más comprobaba que nadie que la conocía se abstenía de ponerle algún apodo. Aunque a diferencia de las demás personas que le habían puesto un sobrenombre... sorprendentemente a ella no le molestaba el hacho de que Peeta se uniera a esa tradición, al contrario, Katniss lo sentía casi como un halago.
Casi.
...
—Esto está delicioso, hijo— Cressida lo halagó antes de morder nuevamente su magdalena glaseada.
Los cinco estaban sentados a la mesa donde había dos bandejas con las magdalenas de vainilla y chocolate glaseadas, dicha decoración había corrido por parte de Peeta ante la negativa de Katniss para intentarlo por miedo a arruinar las cosas, en la mesa también había café y leche para acompañar el pan.
—Más le vale a May no tardarse en bajar porque si no nos vamos a acabar estas delicias— fue el turno de Portia para alabar el trabajo de los chicos— ustedes dos forman una excelente pareja… y también cocinan muy bien juntos.
—Gracias— la chica Everdeen dijo en voz baja al tiempo que caminaba en dirección al horno para revisar los bollos de queso, de esa manera podría disimular un poco el color que había adquirido su rostro por el comentario de la mujer— pero yo no hice mucho, Peeta hizo la mayoría.
—Batiste la masa, me ayudaste a darle la forma a las magdalenas y no hablar de los bollitos de queso, ahí si hiciste más trabajo— el chico Mellark le recordó caminando para llegar hasta su lado. Una sonrisa estaba en sus labios al recordar todo lo que Katniss batalló para poder hacer un solo pan— aunque casi me tiras la masa a la cabeza gracias a que no te salía el primero— le dijo en un susurro.
La chica Everdeen rió por lo bajo al recordar ese momento y apenas iba a responderle algo, cuando el llanto de Madge se escuchó toda la casa. Los instintos de la joven niñera se activaron y un nudo se formó en su estómago, esto por la angustia que le causó escuchar llorar a Madgie y no poder estar a su lado.
—Tranquila, Maysilee está con ella— Peeta le dijo para tranquilizarla después de percatarse de su estado.
El llanto de la bebita Mellark no cedió en todo lo que se tardaron los chicos para sacar el pan del horno y acomodarlos en la mesa. Katniss estuvo tentada en más de una vez a preguntar por la habitación de la chica Donner para poder ir a ayudarla con Madge, cosa que no fue necesaria gracias a que Maysilee entró en la cocina minutos después con la bebita Mellark en brazos. La muchacha lucía un tanto desaliñada y las ojeras claramente se le comenzaban a formar. Sin duda alguna no había pasado una noche muy agradable.
—Buenos días May— el chico rubio le saludó con una sonrisa burlona en sus labios. Si Katniss se había visto graciosa la primera noche después de comenzar a trabajar como niñera de su sobrina, Maysilee la superaba con creces.
—Hola Peet— le respondió con los dientes apretados y una sonrisa forzada— Katniss no quiero molestarte, se que dije que cuidaría de Mads el fin de semana pero… no quiere comer— May se acercó hasta la chica de ojos grises que distinguió la desesperación en su mirada.
—Claro, no te preocupes— la joven niñera se apresuró a tomar a la bebita de los brazos de la muchacha Donner. Casi de inmediato sintió como el nudo en su estómago iba cediendo.
Katniss se disculpó con los demás y se fue a la sala en donde tendría algunos minutos a solas con la bebita Mellark. A pesar de que la niña reconoció de inmediato a su niñera, tardó algunos segundos en calmarse por completo.
—Hey— la chica Everdeen sintió el aliento de Peeta contra su oreja e inmediatamente después los brazos del chico rodeándola como de costumbre para ayudarla a alimentar a Madge. Los músculos de la muchacha se tensaron por la sorpresa de sentirlo junto a ella—. Supuse que necesitabas ayuda.
—La verdad es que no mucha— lo dijo medio en broma medio en serio, después de todo Madgie parecía tener suficiente hambre como para preocuparse si su tío estaba presente de costumbre o no—. Creo que May pidió mi ayuda muy tarde.
—A mi me sorprendió que tardara tanto en bajar, llegué a pensar que si había logrado alimentarla sola— Peeta recargó su barbilla en el hombro de Katniss que se tensó nuevamente.
Desde aquel beso en la mañana, Katniss sentía que cada movimiento por parte de Peeta para poder estar a su lado, era diferente. Ella no lograba explicarse lo rápido que puede cambiar el significado de algo por un mínimo acontecimiento.
—Todos se extrañaron porque te viniste a la sala— eso no era un reclamo, solo fue una observación, pero fue suficiente para hacer sentir incomoda a la chica de cabello castaño.
—Lo lamento— ella sintió que debía decirlo— es solo que cuando estoy con Madgie suelo hablarle de muchas cosas... y pensé que podía ser raro para los demás— Katniss dijo a modo de explicación, omitiendo claramente la parte en la que consideraba muy valiosos los momentos a solas con la bebita.
—No debes de disculparte, es comprensible. Bueno, solo un poco porque cuando te saliste diste pie a que mi madre comenzara con sus insinuaciones— el chico Mellark rio entre dientes— dijo, y cito, "Me encanta la manera en la que cambió el semblante de Kat apenas tuvo a mi nieta entre sus brazos, sin duda tiene dones para ser una buena madre"— la joven niñera, por segunda vez en ese día, sintió como si la hubieran golpeado en la boca del estómago gracias a las palabras que Peeta, inocentemente, había dicho. Después de esa desagradable sensación fue como si todo sonido hubiera desaparecido, la chica Everdeen podía sentir el aliento del joven de ojos azules contra su mejilla, pero no identificó ninguna palabra— ¿Katniss?
—No es nada— ella se alejó rápidamente de sus brazos, con la excusa de que Madge acababa de terminar su alimento. Por fortuna Peeta no lo interpretó de otra manera, pero eso no impidió que la muchacha se regañara mentalmente por su actitud—. Así que... ¿Aún quedan bollitos de queso?— se apresuró a cambiar de tema mientras depositaba a la bebita en los brazos del chico.
—Por supuesto, dejé unos en el horno especialmente para nosotros, no iba a permitir que no los probaras.
Ambos chicos regresaron a la cocina y se asombraron del repentino silencio en el cual se encontraban las personas ahí reunidas. Katniss notó que los ojos de la señora Mellark tenían un brillo especial al ver a su hijo cargar a la bebita, o por lo menos a eso lo atribuyó la reacción de Cressida.
Después de depositar a Madgie en su portabebés, Peeta ayudó a la joven niñera a sentarse y poder terminar su desayuno.
— ¿Qué cosas te faltan por comprar para mañana, Cressida?— Portia le preguntó de forma casual.
—Ya lo tengo todo preparado, o bueno, Johanna lo tiene. Creo que solo me haría falta comprar un lindo atuendo— la madre de Peeta contestó en forma despreocupada— podríamos ir al centro comercial una vez que llegue mi hija ¿no les parece bien?— sorprendentemente, para Katniss, la señora Mellark se giró para verla y darle a entender que quería que las acompañara— Cinna y Peeta se podrían hacer cargo de Mads por algunas horas.
—Eso sería genial— concordó Portia besando la mejilla de su esposo que solo se encogió de hombros. Si esas mujeres hacían un plan, no habia poder humano que las hiciera cambiar de opinión— ¿Ustedes que dicen chicas?— la pregunta parecía ser dirigida para la choca Everdeen y Maysilee, pero por alguna razón, Portia se quedó mirando fijamente a la niñera.
—Me gusta la idea— May accedió de inmediato— puedo comprar algo que ponerme para mañana.
—Yo no estoy muy segura— Katniss por fin habia dicho esa simple frase que estaba rondando por su cabeza desde que escuchó el plan— es decir...
—Pienso que deberías ir— asombrosamente fue Peeta el que opinó— como ya dijeron, Cinna y yo nos haremos cargo de Madge. Puede servirte para que conozcas el lugar, o bueno, el centro del distrito. Además de que, si ves algo bonito, puedes aprovechar y comprarlo
—Pero...— la joven de ojos grises iba a comenzar a replicar acerca de que no habia traído mucho efectivo con ella, gracias a que por su mente no pasó la posibilidad de salir a alguna parte.
—Anda Katniss, se que te va a gustar— por debajo de la mesa pudo sentir la mano de Peeta entrelazarse con la suya, casi da un brinco por la sorpresa pero logró controlarse al final— no hay ningún problema— de manera casi imperceptible le guiño un ojo para hacerle saber cuál era la razón para negarse— y estas mujeres, junto con mi hermana, no van a aceptar un no por respuesta.
—Vamos Kat— la chica Donner insistió con la mirada. Peeta, por su parte, le dio un leve apretón en su mano para alentarla.
—Bien— ella parecía derrotada— me han ganado.
En ese momento, Johanna entró a la cocina, tenía puesta la misma ropa con la que Katniss la habia visto el día anterior, pero era claro que no acababa de llegar de una fiesta. Cuando se dirigió a saludar a su madre, le dijo algo acerca de que su amiga decidió que aquella noche era un perfecto momento para comenzar a hablar mal de su ex y por eso la hermana de Peeta olvidó avisarles que no llegaría a dormir.
Después de un corto sermón por parte de la señora Mellark, Johanna fue puesta al tanto de los planes para el resto de la mañana y aceptó inmediatamente gustosa. Todos terminaron su desayuna y se despidieron para poder ir a arreglarse. May subió a su cuarto con Madge, dormida, en el portabebés. Los únicos que se quedaron en la cocina fueron Peeta y Katniss.
—No sé como lograste convencerme— fue lo primero que dijo la chica de ojos grises.
—Es una de mis tantas habilidades— él le respondió seguro de sí mismo ocasionando que la joven niñera comenzara a reír al recordar que Finnick le había dicho casi lo mismo en algún momento— pero supuse que te iba a gustar.
—Yo no estaría completamente segura. No tengo nada en contra de tu hermana, Maysilee o tu madre, es solo que no creo que sea una buena idea comprar ropa si no la voy a necesitar— sin duda la forma de vida a la que Kat estaba acostumbrada era muy diferente a la de Peeta, a pesar de que no había padecido muchas carencias, ella siempre analizaba dos veces en lo que gastaría su dinero. Solo por precaución
—Mañana es la fiesta de mi mamá y puedes usar eso como excusa. Además— el chico Mellark revisó sus bolsillos en busca de algo. Katniss sabía perfectamente lo que iba a hacer—. Ven, acompáñame por favor.
A regañadientes lo siguió hasta su cuarto, el cual no era muy diferente al de la casa en el 1, lo único que la muchacha de cabello castaño notó que faltaba, era el aroma, el cual aun no olvidaba a pesar de que solo habia entrado en aquella habitación una sola vez.
—Aquí esta, por suerte tengo una extra— Peeta exclamó después de algunos segundos buscando. En su mano tenía una tarjeta de crédito— quiero que la uses.
—No— ella se negó rotundamente cruzándose de brazos— no puedo aceptarlo.
—Katniss por favor.
—No me sentiría a gusto con ello— Katniss llegó a pensar que estaba exagerando con su actitud, pero pronto recuperó su postura. No podía hacer lo que él le estaba pidiendo—. Creo que será mejor que no vaya con ellas...— la chica Everdeen caminó hasta la puerta y antes de que girara el pomo de ésta, su mano estaba entre las de Peeta que dulcemente la acercó hasta él.
—Por favor, yo te traje y te metí en este lío— el joven Mellark le habló pausadamente.
—No quiero...
—Por lo menos llévala contigo y si ves algo que realmente te guste, no dudes en comprarlo— Peeta estaba consciente de que aquello incomodaba a Katniss en gran manera, pero si estaba en lo correcto, algo de ropa no serviría como disculpa por lo que la muchacha iba a tener que pasar. No es que el considerara que los regalos servían para pedir perdón, pero si eran de gran ayuda— por favor.
—Aun no es medio día y ya cedí por la presión dos veces— dijo Katniss en broma y él solo pudo responderle con una enorme sonrisa. La joven niñera se sintió muy extraña ya que por un momento llegó a olvidar que el chico frente a ella se trataba de su jefe. Y por si eso fuera poco, Peeta la abrazó por la cintura y acercó su rostro a escasos centímetros del de ella.
— ¿Puedo?— le preguntó en un susurro. Katniss no supo en qué momento accedió, lo único de lo que se dio cuenta fue de los labios de Peeta presionando levemente contra los suyos al igual que horas antes— que te diviertas— dijo juntando sus frentes antes de separarse de ella y besar la comisura de sus labios— Katniss.
—Trataré— respondió con una tímida sonrisa y acto seguido salió de la habitación casi corriendo
...
Por fortuna, Katniss solo debía de cambiarse el pantalón de mezclilla que apenas si se habia ensuciado con harina.
Cuando estaba preparando la bolsa que llevaría al centro comercial, pensó seriamente en dejar la tarjeta que Peeta le habia dado, pero al final descartó esa idea. Después de todo, no esperaba encontrar algo que comprar.
Una vez lista, bajó a la sala donde ya casi todas estaban listas a excepción de Johanna que aun no llegaba a reunirse con ellas.
— ¿Nos vamos? Jo está esperando en el carro— Cressida estaba notablemente emocionada— los dejamos chicos y esperamos que puedan cuidar bien de Mads
—Claro Cressida, puedes confiar en nosotros— afirmó Cinna colocando un brazo sobre los hombros de Peeta.
—Me gusta escuchar eso— la señora Mellark.
Cressida se despidió de los dos con un beso en la mejilla. El joven de ojos azules se alejó de agarre de su amigo y se acercó hasta Katniss, besó su frente para despedirse, gesto que no pasó desapercibido para los que aun estaban dentro de la casa.
La chica Everdeen llegó hasta la camioneta de Johanna, ya estaban casi todas arriba, solo faltaban ella y la madre de Peeta, que por alguna razón era incapaz de dejar de sonreír.
El camino transcurrió en relativa calma, Maysilee estaba narrando su primera noche cuidando de Madge y de vez en cuando se giraba para pedir la opinión de la joven niñera. Cuando llevaban cerca de diez minutos de camino, Cressida no pudo más e interrumpió a May diciendo.
—Bien, ya no puedo quedarme callada por más tiempo… Kat, querida— giró su cabeza para poder verla de frente desde su lugar como copiloto— dinos de una vez ¿Peeta y tú en verdad son novios? Por favor linda, nos tienen a todas con la duda.
—Mamá…— Johanna la regañó ante la falta de respuesta por parte de la chica de ojos grises.
—No, no, no, Jo… es que tu no los viste— Katniss se tensó al escuchar esa frase ¿a qué se refería la señora Mellark con eso?- en el desayuno se sentaron juntos en la mesa y la manera en la que se miraban o cuando May bajó con Mads para que Katniss la ayudara a alimentarla, ella se fue a la sala y tu hermano se fue tras ella. O cuando se despidieron en la casa…— Cressida se veía en verdad emocionada
—Por favor madre, no tienes porque convencerme, los vi ayer cuando llegué— las mejillas de la chica Everdeen se tiñeron de rosa— y con todo respeto Kat, son unos descerebrados si no se dan cuenta de que hay algo entre ustedes dos.
—Hey, no los presionen— fue Portia la que salió en defensa de Katniss— las relaciones tienen ciertas etapas para formarse, quizá ellos acaban de comenzar la suya y si nosotras intervenimos con opiniones y todo eso…
—No es eso— la joven niñera por fin encontró su voz para responderles— yo solo soy la niñera de Madgie.
Maysilee asintió con la cabeza para hacerle saber que creía en ella. Portia solo le dedicó una media sonrisa de complicidad. Cressida no dijo nada, pero en su cabeza no cabía la idea de lo que Katniss acababa de decir. Y Johanna… ella solo se limitó a hacer contacto visual con la muchacha por el espejo retrovisor. La chica Everdeen se sintió extraña ante ese gesto, casi podía jurar que Johanna se dio cuenta de que dudaba de su propia afirmación.
Porque después de todo… no podía ser simplemente la niñera después de aquellos besos ¿no? O eso era lo que en el fondo esperaba.
Siiii! Actualicé tempranito *-* jajaja y bueno...Quien se une al fangirleo? jajaja que tal les pareció la reaccion de estos dos? Sé que muchos esperaban que la semana pasada hablara de Everllark, pero era necesario aclarar que onda con Finnick y Annie :D pero aqui esta el nuevo cap larguito para compensar el otro.
Como siempre, gracias a todos que me dejaron un review y ellos son: Berenicita Cullen, Jamie Mellark Stark, Anayatzin, IaraLupin, Jenny990, CupcakeDrug, X, johanna.M y Samira Vongola.
Otra cosita, tal vez muchos tambien esperaban que Portia fuera diseñadora, pero no! jaja me pregunté que pasaría si fuera terapeuta... y eso salió jajaa
En fin... los quiero mucho y nos leemos la proxima semana! :*
