CAPITULO 20

- Oh, Alice, ha sido una boda preciosa – decía Bella mientras ayudaba a la morena a quitarse el vestido de novia para reemplazarlo por el traje que utilizaría para su viaje de luna de miel

La boda de Alice y Jasper la habían celebrado en una preciosa finca en las afueras de Seattle.

Finalmente Alice había tenido la boda de sus sueños. Con las tres pequeñas niñas como damas de honor y Chelsea en el papel principal acabó de ganarse el total amor y devoción de la que sería su hija.

- Son solamente dos semanas de luna de miel – informó a su amiga – No bien vuelva podremos ponernos a planear tu boda

- Ja. Buen intento – rió Bella – Tú sólo ve y disfruta con tu maridito.

- Gracias, chicas – dijo abrazando a Bella y Rosalie que habían sido de muchísima ayuda – Y gracias por quedaros con Chelsea – dijo a Bella ya que la niña se quedaría con ellos

- Es una niña encantadora – le respondió su amiga quitándole importancia – Nos encantará tenerla en casa

- Sí, no estoy tan segura yo de que a Zafrina le haga mucha gracia tener dos niñas en casa, pero bueno, si tú lo dices...

- No te preocupes por nada, Alice. Nosotros también daremos una mano – agregó Rosalie

Bella se recostaba en el pecho de Edward que la tenía abrazada por la cintura, mientras despedían el coche donde Alice y Jasper se iban rumbo a su luna de miel.

- Cuánto crees que tardaremos nosotros en irnos un par de semanas en viaje de novios? – susurró junto a su oído

- Lo que tardemos en fijar una fecha – sonrió ella apoyando sus manos en el brazo de él

- Mmm, y eso cuándo será?

- Cariño, no crees que vamos un poco deprisa?

- Tú crees? – se quejó él

- Ed, cielo, sólo hace tres meses que estamos juntos

- Lo sé, pero ya hace dos que prácticamente vivo en tu casa, aunque no sea oficial.

Se giró entre sus brazos para quedar de frente a él. Pasó las manos alrededor del cuello del chico para enredar sus dedos en los mechones cobrizos.

- Tal vez podríamos hacer la convivencia oficial.

- Qué significa eso?

- Que dejes de acarrear ropa en una maleta cada día. Trae todas tus cosas a casa, te haré un sitio en el armario y también en la biblioteca para que puedas poner tus aburridos libros de derecho. Puedes dar definitivamente nuestra dirección para tus facturas y correspondencia.

- Es eso una propuesta, señorita?

- Definitivamente – rió acercándose a él para rozar sus labios con los suyos

Ese domingo, mientras Heidi y Chelsea estaban en casa de Emmett y Rosalie, Bella y Edward estuvieron en el departamento de él empaquetando toda su ropa y sus libros.

Desde luego que no iba a deshacerse del departamento pero tal vez más adelante lo acabaría alquilando. De momento, en esa semana rentaría una pequeña furgoneta para llevarse sus cajas y maletas a la casa de Bellevue.

- Crees que vas a echarlo de menos? – preguntó Bella sentada en la alfombra junto al sofá mientras daba un trago a su copa de vino

Habían pedido unas pizzas para cenar mientras acababan de guardar en cajas los libros de Edward y se estaban tomando un descanso antes de marcharse a Bellevue.

- No lo creo – confesó Edward tumbado en el suelo a su lado con la cabeza en el regazo de la chica

- Al fin y al cabo has vivido aquí más de un año

- Sí, pero comprarlo y venirme a vivir aquí significó que la familia que ansiaba no podía tenerla – Bella acariciaba su pecho comprensiva – No amaba a Tanya, esa es la verdad, pero no por eso todo mi divorcio dejó de significar un fracaso.

- Lo entiendo – dijo Bella comprensiva

Edward la miró con una sonrisa triste y estiró su mano para enredar sus dedos en los mechones que caían sobre el hombro de ella y descansaban en su pecho.

- Ahora te tengo a ti. Y tengo a Heidi. Es mucho más de lo que soñé o deseé, pero entonces creía que nunca lo lograría. Estuve catorce años con Tanya. Toda la vida. En ese momento pensé que si había tardado media vida en darme cuenta que la persona con la que había imaginado una vida y una familia no era lo que yo creía, cuánto más tardaría antes de encontrar la persona correcta. Ahora, veo que ha sido mucho más rápido de lo que hubiese podido soñar, pero entonces me sentía infeliz.

- De verdad crees que soy la persona correcta?

- No lo creo, lo sé.

- No te importa que tenga una hija? Una hija que es de otro hombre?

- No te atrevas a decir que esa niña no es mi hija – gruñó con aire ofendido y una sonrisa

- De verdad la sientes tu hija? Estás dispuesto a quererla como tal?

- Dudas de mí, Bells? – preguntó poniéndose serio

- No. Pero tengo miedo.

- Miedo de qué? De mí?

- No. Tengo miedo de que si lo nuestro no funciona, eso afecte tu relación con Heidi. Miedo que si tu amor por mí se acaba, te replantees haberte comprometido con ella sabiendo que en realidad no eres su padre biológico.

- La amo, Bella. Te amo a ti pero también la amo a ella. No creo que mi amor por ti pudiera acabarse nunca, pero no sería muy maduro no reconocer que podría suceder. Aún así quiero seguir siendo su padre. Te conozco y sé que nunca me prohibirías quererla como tal porque sé que amas a tu hija por sobre todas las cosas y nunca harías nada que pudiera dañarla. Yo tampoco. Es mi hija. Lo siento así. Y siempre será tan hija mía como los propios bebés que engendremos tú y yo. – dijo llevando la mano para reposar sobre el vientre de su novia.

Se quedaron en silencio acariciándose suavemente hasta que Edward rompió el silencio.

- Quiero que nos casemos, Bells. Sé que tú no quieres precipitarlo, pero quiero que nos casemos porque quiero adoptar a Heidi. – levantó la vista para clavarla en su rostro y evaluar su reacción

- Quieres adoptarla? – preguntó Bella en un susurro

- Sí. Quiero que sea mi hija en los papeles. Ya lo es en mi corazón pero quiero que lo sea legalmente. Que nadie pueda decirle nunca que no es mi hija.

- Es por lo que sucedió con Tanya aquel día en tu despacho?

- También. Pero es básicamente porque quiero que tenga derecho a todo lo que le corresponda por ser mi hija. Quiero adoptarla si a ti te parece bien. Quiero que lleve mi apellido. Los trámites serán mucho más sencillos si tú y yo estamos casados.

- De acuerdo. Casémonos. Cuando tú quieras – aceptó ella

Edward sonrió y se incorporó sobre su mano dejando su rostro a la misma altura que el de ella.

- Te amo – dijo antes de lanzarse sobre sus labios

La empujó para recostarla sobre la alfombra antes de tumbarse sobre ella.

- Qué te parece si hacemos el amor por última vez en este departamento? – ofreció

- Me parece una muy buena idea – ronroneó ella metiendo las manos bajo la camisa de él y tirando hacia arriba con dificultad para quitársela por la cabeza

Él rió enredado en su ropa mientras desabotonaba los puños y se libraba de la camisa. Levantó el borde del vestido de Bella y se lo quitó. No llevaba sujetador por lo que quedó desnuda salvo por un diminuto tanga rosa que no tardó en desaparecer.

- Amo tus pechos – confesó llevando sus labios al rosado pezón derecho

- Son muy pequeños – discutió tímida

- Son perfectos – dijo llevando su mano al otro pecho y abarcándolo con ella mientras hacía rodar entre sus dedos la dura protuberancia

Se acostó entre las piernas de ella restregando su erección bajo sus pantalones contra la húmeda y tibia cavidad de ella.

Bella se removió contra él excitada antes de bajar las manos hasta los pantalones de Edward y desabotonarlos. Los bajó sólo un poco junto con sus bóxer de forma de liberar el duro miembro.

Con el pulgar expandió la brillante gota de pre semen que descansaba sobre la rosada punta, haciéndolo gruñir.

- Te necesito dentro de mí – dijo ella dirigiendo el pene a su abertura

La penetró lentamente quedándose muy quieto cuando estuvo completamente dentro de ella.

Bella se removió incitándolo a moverse.

- Quiero hacértelo muy lento – dijo él saliéndose de su interior casi en su totalidad

- Lo necesito rápido – se quejó

- No – sonrió Edward – No lo necesitas así. Quiero que tengas un orgasmo vaginal y para eso quiero estimularte muy lento – explicó mordiendo el cuello femenino mientras comenzaba su lento vaivén

Todas las terminaciones nerviosas de ella fueron despertando lentamente con la suave oscilación.

- Edward... – gimió cuando comenzó a formarse en su vientre un pequeño maremoto

- Estás cerca?

- Mmm, creo que sí

- Separa más las piernas – pidió él instándola con sus manos a abrirse más

Excitada y al borde del clímax intentó juntar las piernas tanto como su cuerpo lo permitiese de forma de poder calmar el ardor que comenzaba a sentir en su sexo.

- No – discutió él manteniendo sus piernas muy abiertas a la vez que comenzaba a embestirla con mayor rapidez

- Oh, Edward – jadeó completamente excitada – Voy a correrme...

- Vamos, nena, déjalo salir – dijo él dándole dos últimas embestidas antes de retirarse de su interior para verla retorcerse con los dedos clavándose fuertemente en los brazos del hombre

- Ahh... – gritó contrayéndose sumida en un orgasmo agotador

Le excitó sobremanera observar como su vagina expuesta hacia él se contraía repetidamente liberando los flujos de su clímax

Abrió los ojos cuando se sintió medianamente recuperada. Edward estaba tumbado a su lado, apoyado en un codo la observaba sonriente.

- Fue increíble – susurró ella aún sin fuerzas

- Lo sé, cielo. Me encanta verte así.

- Gracias, Edward.

- De nada, cariño – dijo enrollando sus dedos en los húmedos rizos de ella

- Y tú, amor? – dijo deslizando la mano sobre el vientre masculino para acercarla a su erección

- Estoy bien, cariño – aseguró él cogiéndole la mano para detener su avance, a la vez que se acercaba a ella y la besaba suavemente

- Déjame darte placer

- Crees que no me lo has dado? – rió

- Déjame hacerlo – discutió empujándolo para dejarlo recostado en la alfombra y recorrer su pecho con la lengua

Bajó por su pecho y su vientre hasta alcanzar sus ingles. La respiración de Edward se agitó y se sobresaltó en cuanto sintió los húmedos labios de la chica posarse sobre el duro miembro.

Deslizó la lengua sobre la hendidura de su miembro húmeda aún de sus propios flujos femeninos.

- Oh, Bells... – gimió él apretando los puños mientras empujaba sus caderas hacia arriba

- Dime lo que quieres – pidió ella lamiendo toda su rígida extensión mientras le sostenía con fuerza entre sus dedos

- Tómame en tu boca – rogó y jadeó cuando los labios de Bella se separaron un poco más para dar cabida en su boca a la brillante erección

Bella rodeó el pene con sus labios y lo hundió en su boca comenzando un húmedo y caliente vaivén ayudándose con su mano que subía y bajaba por el falo

Su otra mano atrapó la bolsa de sus testículos estrujándolos suavemente entre sus dedos.

Trabajó sobre su miembro subiendo y bajando sobre su longitud introduciéndolo en su boca un poco más profundo cada vez.

Relajó su garganta para tomarlo tanto como le fue posible mientras su chico se estremecía y gemía preso de la excitación.

- Bells, cariño, voy a correrme... – dijo entre suspiros para que ella pudiera alejarse

Por el contrario, Bella imprimió más presión a sus dedos incrementando la velocidad de sus movimientos.

Edward llevó las manos a sus cabellos y sostuvo su cabeza para embestirla descargando su simiente en la garganta de la chica.

Lo tragó y degustó haciéndolo suspirar. Lamió sus labios cuando se separó de él y se recostó sobre el pecho de Edward que sonreía satisfecho.

- Mmm, gracias, cariño – susurró acariciando la desnuda espalda femenina

- Ha sido un placer – le confesó ella

- Vaya si lo ha sido – concordó sonriendo.


Gracias por los reviews, alertas, favoritos y sobre todo gracias por seguir leyendo!

Aquí les dejo un nuevo capi.

Y un adelanto para el próximo:

El caso de comercio internacional ya estaba encaminado y la última semana habían estado trabajando menos.

Era de agradecer, ya que ese fin de semana celebrarían el cumpleaños de la pequeña y el siguiente fin de semana era la boda. Quería tener todo listo para la semana que iban a tomarse de luna de miel.

Por culpa de tanto trabajo habían decidido tomar sólo una semana, pero ambos esperaban con ansias esos siete días en Hawai.

Heidi daba vueltas a su alrededor entusiasmada.

- Mi mami y tú me haréis un regalo por mi cumpleaños?preguntó excitada

- Tal vezdijo intrigante

- Yo ya sé lo que quiero que me regaléisle informó

- Ah, sí? Y qué es lo que quieres?preguntó esperando no haberse equivocado con su bicicleta nueva y su traje de esquí, ya que le había prometido que ese invierno la llevaría a esquiar a Alpental, algo que él adoraba y la niña nunca había hecho.

Besitos!