Notas de la Autora: ¡Hola de nuevo! Traigo este capítulo con una noticia: Acabo de hacer una guía de parejas/personajes que está en el primer capítulo. Si en el futuro quieren leer sólo sobre algunas parejas o personajes de los 80 que salen en este fic xD usen la guía! (está hasta el capítulo 35, porque sí, ya tengo pensado hasta el capítulo 35 xD vamos por menos, recuerden que son más de 100...).

Sin más por el momento, agradezco mucho el nuevo fav/follow de mitsuki takahashi, gracias también a los que siguen la historia y a los lectores silenciosos.

Disclaimer: Ni Inazuma Eleven ni las canciones me pertenecen.

Advertencias: Drugs.


TASTE THE FLESH

Song 21. Heaven's not enough

(/watch?v=QohmZkSPrzE)

La puerta de la habitación de Midorikawa se abrió. Cuando el rubio entró, lo primero que notó fue que su cama ya estaba ocupada. Fubuki estaba sentado sobre la cama, junto a la pared, con sus piernas dobladas frente a su pecho y su rostro oculto entre sus brazos y sus rodillas. Estaba temblando, por lo que Midorikawa adivinó al momento que el peliblanco estaba llorando.

-Fubuki –dijo. El otro levantó la cara y le miró con los ojos y la nariz enrojecida.

-Co-conocí a alguien… y dice que no quiere estar conmigo…

Volvió a hundirse entre sus rodillas, llorando con amargura. Midorikawa fue a su cajón y sacó algunas cosas. Una cuchara, una flama, una pipa. Se sentó a un lado de Fubuki y fue preparando todo. Después obligó al peliblanco a levantar la cara y le hizo fumar. Entre lágrimas y temblores, el peliblanco aceptó. Midorikawa le imitó.

-¿Cómo se llama?

-Rococo…

Midorikawa asintió. Debía recordar ese nombre. Debía recordar quién era Rococo. A ese desgraciado le iba a ir mal.

-¿Por qué nadie quiere estar conmigo, Mido? –su voz seguía quebrada, cargada de pena.

-Yo sí quiero estar contigo.

Fubuki dejó a su cabeza recargarse sobre el hombro de Midorikawa. Sus lágrimas mojaron la manga de su suéter. Midorikawa olía a perfume.

-Pero tú no puedes… -estaba empezando a tranquilizarse. Mido negó suavemente con la cabeza.

-No, pero quizá cuando reencarnemos en otro mundo sí podré, y entonces voy a estar contigo para siempre.

Los ojos de Fubuki comenzaban a nublarse. Su mente comenzaba a apagarse.

-¿Lo prometes?

Midorikawa asintió, y después inclinó la cabeza a un lado para apoyarla sobre la cabeza de Fubuki. El peliblanco se quedó dormido.


Fubuki despertó a media noche. Estaba recostado de lado sobre una cama que olía a Ryuuji, viendo hacia la pared, y un brazo rodeaba su cintura. La respiración de su amigo soplaba tranquilamente sobre su cuello. Llevó su mano a la de Midorikawa y empezó a acariciarla con suavidad. Ryuuji siempre cuidaba de él. Cuidaba de él desde el momento en el que se habían conocido, gracias a Saginuma, como si hubiese sabido desde el primer instante que Fubuki estaba solo y necesitaba a alguien. Ryuuji le cuidaba, le protegía, se abalanzaba sobre los que le hacían daño y, en las noches largas, le acariciaba el cabello hasta que se quedaba dormido.

Fubuki tuvo siempre la confusa impresión de que Ryuuji le recordaba a alguien. Pero no sabía a quién.


and Heaven's not enough
if when I'm there I don't remember you…

(… y el Cielo no es suficiente
si cuando estoy ahí no te recuerdo
)


Notas de la Autora: Sólo dos personas lo suficientemente perdidas pueden encontrarse mutuamente y entenderse.

Rococo no sabe en lo que se metió, Fubuki está roto, Mido está roto, y al final sólo se entieden ellos dos.

En el próximo capítulo: Sagi Roto y el poder de las redes sociales para crear conflictos.

Ciao!