Rachel se levantó en la mañana sintiendo como si se le rompiera la cabeza a la mitad, tardó un poco en poder enfocar la vista y ver que se encontraba en una habitación que no era la suya. Nunca había estado en aquel lugar y se asustó porque no recordaba nada del día anterior.

Un olor familiar llegó hasta su nariz e inhaló fuertemente sintiendo el perfume de vainilla entrar a su nariz. Volteó hacia su izquierda y encontró a Quinn profundamente dormida.

Algo de luz se coló por la ventana y su dolor de cabeza se hizo más fuerte. Gimió y entró al baño de ese cuarto que no conocía para lavarse la cara, lo que alivió el dolor por unos minutos y luego este volvió.

Salió del baño resignada y Quinn se estaba tallando los ojos para despertar completamente.

—Te traje aspirinas —dijo cuando terminó señalando a la mesita de noche del lado en el que la morocha había dormido junto con un vaso de agua.

—Gracias —las tomó con pesadez pero aliviaron un poco el dolor—. ¿Dónde estamos? —preguntó sin dejar de tallarse las sienes.

—En el cuarto de invitados. Nunca habías entrado pero es la puerta que está a la derecha de mi cuarto.

—Nunca lo había visto —cerraba los ojos un poco para poder enfocar a la rubia mientras se levantaba de la cama con la misma ropa del día anterior.

—Le diré a mi madre que te prepare algo —iba a salir del cuarto cuando Rachel la paró.

— ¿Sabe que estoy aquí? —preguntó nerviosa, algo histérica.

—Sí, ayer llegaste borracha y no podía dejarte manejar hasta tu casa en ese estado, iban a matarte —explicó acomodándose la blusa que estaba un poco más arriba de donde debía de llegar.

—Hubiera preferido que me mataran a que tu mamá me viera así. Ahora no podré ni verla a los ojos —dijo sentándose en la cama, Quinn se sentó a su lado.

—Está bien. Ella lo entiende y no se lo dirá a tus padres, Rach —le dijo con una sonrisa en la cara.

—Quinn, me hubieras dejado manejar —apreciaba lo que Quinn acababa de hacer pero no podía volver a ver a Judy a los ojos sabiendo que la había visto así.

— ¿Y qué si te matabas? O peor ¿si matabas a alguien? Consideraste esa posibilidad —le dijo viéndola directo a los ojos.

—No me hubiera pasado nada —replicó cruzándose de brazos.

—Pero puede que a otra persona sí —amaba a Rachel pero a veces no entendía que no era la única en el mundo.

—Preferiría lastimar a alguien; tu mamá me va a odiar —le dijo y la rubia levantó la ceja.

— ¿Qué te pasa? —le preguntó confundida.

—Que tengo un maldito dolor de cabeza horrible y lo único que haces es hacerlo peor por estarme gritando —se llevó las manos a las sienes.

—No es mi culpa que te hayas puesto borracha y perdón por haberte salvado de, tal vez —aclaró —, haber atropellado a alguien.

—Pero, fue tu culpa dejarme tomar —dijo con la única excusa que se le ocurrió para defenderse.

—Tú te pusiste la borrachera del siglo, no yo. Si no querías que te ayudara bien, pero es tu responsabilidad llegar bien a tu casa, no mía; pero como quieras, te espero abajo —Quinn estaba enojada, Rachel siempre tenía el ego más grande de lo que debería de estar y se estaba hartando de eso.

Quinn salió de la habitación azotando la puerta y escuchó a la morena gemir de dolor.

—Hola, Quinnie —dijo Judy cuando entró en la cocina.

—Hola —dijo de mala gana.

— ¿Rachel se levantó de mal humor? —le preguntó mientras dejaba el plato de Quinn con huevos y tocino frente a ella.

—Gracias —dijo refiriéndose a la comida—. Sí, dice que la debí de haber dejado ir a su casa porque le dio pena que la hubieras visto así —empezó a comer.

—Tranquila, sólo está estresada por lo que pasó. Luego se le pasa —Judy no sabía mucho de amor, pero tenía experiencia con las personas que se enojaban pero luego se contentaban.

—No lo creo —se escucharon pasos en la escalera y las dos Fabray voltearon.

—Señora Fabray, muchas gracias —dijo Rachel con la cabeza gacha cuando llegó a la cocina—. Creo que es hora de que me vaya. Tengo que arreglarme para ir a la escuela.

— ¿No quieres desayunar? —le preguntó con amabilidad—. Pueden irse juntas.

—No creo que sea buena idea —vio a Quinn con disimulo y algo de enojo en su voz—. De todos modos muchas gracias —le dio un beso a la mujer y, a regañadientes, a Quinn.

—Tus llaves están en la mesa de la sala —dijo apenas viéndola.

—Gracias —Rachel fue hasta la sala, tomó sus llaves y salió de la casa. Justo cuando la puerta de la casa se cerró Judy soltó una carcajada y Quinn la fulminó con la mirada.

—Parecen un matrimonio —dijo riendo.

— ¿No entiendo por qué se enoja? —dijo suspirando recargándose bien en la silla dejando caer su cabeza.

—Es Rachel Berry, sabías que tendrías dramas como estos —le dijo Judy intentando tranquilizarse ante la mirada de su hija.

—Lo sé —terminó y llevó su plato al fregadero.

—Tal vez deberías de ir a casa de Rachel y disculparte —propuso.

—No, fue su culpa, que ella venga —sabía que era una buena idea pero su orgullo era muy grande—. Me voy a mi cuarto —dijo cuando vio a su madre abrir la boca.

—Que grande orgullo tienes, Quinn —susurró Judy mientras terminaba de limpiar la cocina y comenzaba a hacer sus actividades diarias.

Quinn salió de su cuarto ya vestida y corrió a su auto gritando un "adiós, mamá" que ni siquiera estaba segura de que Judy oyó. Se había tardado en arreglarse ya que se le había pasado el tiempo pensando en Rachel y como su olor había quedado impregnado en aquella habitación; luego recordó lo que había pasado y estuvo a punto de llorar de frustración, ella no había hecho nada malo pero Rachel parecía no entenderlo.

El camino a la escuela fue rápido y cuando llegó corrió hasta la clase de literatura y entró al mismo tiempo que el profesor.

El día había pasado muy lento por no haber visto a Rachel, pasó todo el día con Santana y Brittany—con algunas porristas en medio algunas veces.

Era tiempo del Glee club y Quinn sabía que vería a Rachel, había hablado con sus mejores amigas sobre lo que había pasado y ellas le habían aconsejado esperar a que la morena entendiera y le hablara, pero parecía que eso nunca pasaría.

—Buenas tardes —dijo Will entrando, como siempre, tarde.

—Hola —contestaron todos en automático sin poner mucha atención.

Quinn ni siquiera veía hacia el frente, veía a la morena que se había sentado entre Kurt y Mercedes.

—Como saben, las regionales son en unas semanas —todos aplaudieron, ni Quinn ni Rachel se movieron—. Por eso quiero proponer algunas canciones —Quinn levantó la mano.

— ¿Quinn? —le cedió la palabra.

—Todos aquí sabemos lo que propondrá —se extrañaron, ella casi nunca generalizaba o usaba ese tono rudo contra alguien mayor, especialmente un maestro—. Un dueto de rock clásico entre Rachel y Finn, una canción entre todos donde Mercedes cantará la última nota alta y una canción que probablemente sea un solo de Rachel —terminó viendo a la morena.

—De hecho eso estaba pensando —dijo él dándole la razón.

—Propongo Every Breath You Take —dijo Finn con una sonrisa estúpida.

—Es una gran idea, Finn —anotó en su libreta.

— ¿No cree que todos deberíamos de tener una oportunidad? —preguntó Tina.

—No tenemos tiempo para eso. Pero si ganamos todos tendrán una oportunidad en las nacionales —dijo Will mientras seguía escribiendo en el pizarrón.

—Yo quiero el dueto —dijo Quinn sorprendiendo a todos—. Quiero el dueto con Rachel

—Como líder, creo que yo tendría que cantar el dueto con Rachel —dijo Finn con aires de superioridad.

—Estoy de acuerdo con Finn —dijo el señor Shue.

—Pero nadie más lo está —lo interrumpió Santana para que no siguiera diciendo estupideces.

—Yo creo que Quinn debería de tenerlo —dijo Brittany.

—Quien esté de acuerdo a tener una competencia por el dueto, levante la mano —dijo Artie mientras él mismo la levantaba.

Todos menos William y Finn levantaron la mano, por lo que Quinn sonrió con suficiencia y se levantó de su silla.

—Espero que te sepas esta —dijo refiriéndose a la canción—. Música.

[(Finn) (Quinn) (los dos)]

Los primeros acordes de Kiss Me comenzaron a sonar y la mayoría los reconoció, Finn también se la sabía.

Kiss me

Out of the bearded barley

Nightly

Beside the green green grass

Swing swing

Swing the spinning step

You wear those shoes and I will wear that dress

Rachel seguía enojada por lo que había pasado pero tenía que admitir que, que Quinn escogiera esa canción era un gran detalle.

Oh, kiss me

Beneath the milky twilight

Lead me

Out on the moonlight floor

Lift up your open hand

Strike up the band and make the fireflies dance

Silver moon´s sparkling

So kiss me

La voz de Quinn quedaba mejor para la canción, pero Finn hacía su esfuerzo para no quedarse atrás intentando cantar igual a la rubia.

Kiss me

Down by the broken tree house

Swing me

Upon it´s hanging tire

Bring

Bring your flowered hat

We'll take the trail marked on your father's map

La rubia comenzó a coquetear con Rachel mientras Finn cantaba lo que les dio risa a algunos que no conocían ese lado de Quinn y que esperaban verlo más.

Oh, kiss me

Beneath the milky twilight

Lead me

Out on the moonlight floor

Lift up your open hand

Strike up the band and make the fireflies dance

Silver moon´s sparkling

So kiss me

Kiss me

Beneath the milky twilight

Finn se le puso enfrente para poder cantar él y empujó un poco a Quinn por el hombro, pero a ella no le importó ya que sabía que eso le sumaba puntos.

Lead me

Out on the moonlight floor

La rubia se puso a un lado del pelinegro para terminar de cantar la última parte de la canción en la que los dos se encontraban luchando. Quinn seguía rozando los brazos de Rachel cuando pasaba por un lado de ella o mordiéndose el labio mientras la veía fijamente y Finn, tratando de no quedarse atrás, hacía lo mismo pero se veía más estúpido.

Lift up your open hand

Strike up the band and make the fireflies dance

Silver moon´s sparkling

So kiss me

So kiss me

So kiss me

So kiss me

Todos estaban de acuerdo en que Quinn había sido muy superior, además de que su voz dulce la ayudaba a alcanzar las notas altas con más facilidad.

Finn se había visto algo estúpido ya que la rubia había estado coqueteando con Rachel durante todo el performance y Finn, tratando de hacer lo mismo, no logró verse ni un poquito sexy.

—Vaya —dijo Will sorprendido—. Ha sido muy bueno, chicos. Lo someteremos a votación; por Quinn —Artie, Kurt, Mercedes, Santana, Brittany, Joe, Puck y Sam levantaron la mano—. Por Finn —Rory, Sugar, Blaine, Tina y Mike.

—Gana Quinn —sentenció con voz algo triste y los que votaron por ella festejaron.

Rachel estaba confundida, no sabía porque Quinn quería el solo ya que ella siempre había dicho que prefería no llamar mucho la atención.

—Rachel, Quinn, pónganse de acuerdo con el dueto que quieran hacer y luego nos dicen sus opciones; los demás vengan a practicar la coreografía del número grupal.

Todos salieron hacia el auditorio y ellas se quedaron en el salón. Quinn veía a Rachel con una sonrisa de que planeaba algo mientras la morena la veía con enojo que se quitaba poco a poco por la sonrisa de la rubia.

— ¿Qué pasa, Rach? ¿Te sorprendiste de que pidiera el dueto? —le preguntó cómo su esa mañana no hubiera pasado nada.

— ¿Por qué haces esto? —le preguntó pero Quinn se hizo la desentendida.

— ¿Qué cosa, amor? —seguía haciendo como si estuvieran igual de bien que siempre.

—Pedir el dueto, actuar como si nada hubiera pasado, ser tan buena conmigo después de que te contesté tan mal —la vio a los ojos y Quinn sonreía, aunque más para sí misma.

—Si tú te arrepientes, yo no recuerdo nada —dijo mientras le daba un beso en la mejilla.

—No fue solo mi culpa —se quejó cruzándole de brazos.

— ¿Entonces crees que fui yo? —le preguntó calmada, jugando con ella—. Que yo recuerde yo no estaba hasta la madre de borracha ayer.

— ¿Ya vas a empezar? —Rachel ya se estaba hartando de todo eso y que Quinn le estuviera recordando lo que había hecho.

—Rach, lo siento. Tal vez no debí de haberle pedido a mi mamá que te dejara quedarte, pero tenía miedo de que algo te pasara de camino a tu casa.

—Lo sé, y yo no debí de haberte dicho lo que te dije en la mañana —en verdad se veían arrepentidas pero no sabían cómo decirle a la otra que lo sentían esa mañana, pero Quinn tomó el riesgo y ahora todo iba mejor.

—Como dije: si tú estás dispuesta a olvidarlo, yo lo haré —le tomó la mano—. Y mi mamá tratará de olvidarlo también —le guiñó el ojo y la morena rio.

—Está bien. Nada pasó —las dos sonrieron—. Ahora, hay que buscar un dueto que podamos cantar.

—Tal vez si hacemos I Feel Pretty/Unpretty otra vez... —dijo la rubia con nervios, no se había puesto a pensar en que tendría que cantar ella sola frente a más personas que no fueran el club Glee.

—No, necesitamos una canción nueva que exprese todo lo que sentimos —dijo comenzando a imaginarse a la audiencia de pie dándoles un aplauso enorme mientras anunciaban que habían ganado—. Algo épico.

—No creo que sea buena idea. Los Warblers quedaron descalificados el año pasado porque Kurt y Blaine cantaron una canción de amor; no quiero que nos descalifiquen a nosotros.

—Cierto. Tal vez deberíamos de ver si alguien tiene alguna idea para el dueto en el auditorio y ya que les preguntemos venimos y la arreglamos para nuestras voces —dijo Rachel tomando la mano de Quinn y guiándola hasta el auditorio.

Justo antes de abrir la puerta la paró y la tomó de la cintura cuando estuvieron de frente.

— ¿Kiss me? —preguntó refiriéndose a la canción poniendo cara de cachorro triste.

—Siempre —la besó.

Primero comenzaron lento pero rápidamente comenzó a tomar forma y ahora estaban comiéndose la boca afuera del auditorio. Al final se separaron por falta de aire y Quinn sonrió a su novia.

—Nunca vuelvas a dejarme sin besos por más de dos horas —le rogó.

—Lo prometo —dijo Rachel besándola otra vez, pero se separaron en un segundo para después entrar al auditorio tomándose las manos.

Las regionales estaban a punto de empezar. Primero estaba un grupo local, luego los Warblers y para cerrar New Directions. Todos se encontraban nerviosos pero parecía que Quinn iba a explotar por ellos.

—Tranquila, amor. Respira —le decía Rachel justo antes de que los aplausos señalaran que era tiempo de que New Directions empezara.

—Te quiero —le dijo Quinn viéndola a los ojos.

—Te quiero —le contestó ella dejando un corto beso en su mejilla.

La música comenzó a sonar y Rachel salió primero para empezar la canción en las escaleras de aquel auditorio.

Everyone's around

No words are coming now

And I can't find my breath

Can we just say the rest with no sound?

Fue el turno de Quinn, quien entró por el otro lado y las personas automáticamente voltearon la cabeza para ver a la rubia.

And I know this isn't enough

I still don't measure up

And I'm not prepared

Sorry is never there when you need it

Las dos corrieron hasta el escenario y subieron viéndose a los ojos mientras cantaban el coro al unísono.

And I do want you to know

I'll hold you up above everyone

And I do want you to know

I think you'd be good to me

And I'd be so good to you

I would...

Los demás integrantes salieron en una coreografía que se veía muy practicada ayudando a las chicas con los coros de una de las canciones más bien hechas que habían realizado en las competencias.

And I do want you to know

I'll hold you up above everyone

And I do want you to know

I think you'd be good to me

And I'd be so good to you

Whoa oh (x6)

Yeah... I would

New Directions hacía los coros perfectamente mientras Rachel lanzaba gritos perfectamente afinados al aire. Las personas de la audiencia se sorprendían con la facilidad y precisión con la que la morena alcanzaba esas notas en el coro.

And I do want you to know

I'll hold you up above everyone

And I do want you to know

I think you'd be good to me

And I'd be so good to you

I'd be good to you

I'd be good to you

I'd be good to you

(I'd be so good to you)

Terminaron todos en fila para cantar un remix entre Fly de Rihanna y Nicky Minaj y I Believe I Can Fly de R. Kelly muy bien hecho también y, para terminar, What Doesn't Kill You (Stronger) de Kelly Clarkson liderado por Santana y Mercedes.

—Les pediremos unos minutos mientras nuestros jueces se ponen de acuerdo —dijo el organizador y todos los grupos entraron a los vestidores, esperando el resultado final.

—Estuvieron muy bien, chicos —dijo el señor Shue entrando en la sala viendo a todos nerviosos pero con una sonrisa en la cara sabiendo que lo habían hecho muy bien.

—Lo sé, señor Shue. ¡Vamos a ganar, putas! —gritó Puck y todos vitorearon con él con la misma seguridad que el chico.

—Quinn, debo admitir que me sorprendiste —dijo Santana a su amiga por lo bajo.

—Tú tampoco estuviste mal —la aduló también guiñándole el ojo, cosa que las hizo reír.

—No hagas eso o tu novia vendrá a matarme en la noche con una estrella ninja asesina —Quinn le sacó la lengua y las dos rieron más fuerte.

El tiempo se pasó rápido entre bromas de compañeros y Emma entró para avisar que era momento de anunciar al ganador de la competencia.

Los tres grupos se encontraban en el escenario, tan cerca y tan lejos del primer lugar. Sebastian se encontraba como líder de los Warblers y se veía nervioso porque sabía que lo habían hecho bien.

—Muy bien todos, tomen su lugar para anunciar a los ganadores —dijo un hombre que se acercaba con el premio más pequeño—. En tercer lugar… los Golden Goblets de la secundaria Nuestra Señora Del Perpetuo Socorro —les entregaron el premio, que recibieron con felicidad y decepción mezcladas.

—Gracias —le dijo el capitán del equipo.

—De nada—el hombre se acercó y tomó el premio más grande de todos—. Ahora, el primer lugar y el único que avanzará a las nacionales en Chicago es… —todos respiraron con pesadez y los recuerdos del camino que habían pasado para llegar hasta ahí cruzaron por sus mentes en los segundos en los que el presentador tardó en decir— ¡New Directions!

La gente se emocionó, todo el mundo gritó y había abrazos por todos lados, lo habían logrado, estaban en las nacionales de una vez por todas y nada malo había pasado.

Rachel tomó el premio y desde su pequeña estatura lo levantó con fuerza mientras sentía como Quinn la abrazaba por la cintura, pegándola a su cuerpo.

—Rachel, vamos a mi casa a cambiarnos y luego nos vamos a Breadstix para la fiesta —dijo Quinn mientras abría la puerta del acompañante para que la morena entrara.

—Creo que dejé algo de ropa ahí —dijo Rachel cuando la rubia entró al auto y lo arrancó.

—Sí, yo te la levé —dijo orgullosa de sí misma, inflando el pecho; lo que hizo reír a su novia.

El camino a la casa de Quinn no fue largo y cuando llegaron se agarraron de la mano y entraron a la casa. Quinn gritó el nombre de su madre varias veces y escuchó la puerta abrirse.

—Mamá, Rachel y yo ya no estamos peleadas —dijo feliz y vio a su madre salir por la puerta de la cocina y hacer que las dos niñas separaran sus manos.

—Quinn, lo siento —susurró Judy bajando la cabeza. La rubia se sorprendió y trató de ver por encima del hombro de su madre para averiguar que estaba mal.

— ¿Qué? ¿Por qué? —preguntó confundida y escuchó la puerta abrirse de nuevo y vio a un hombre rubio de aspecto cansado entrar a la sala, donde las tres mujeres se encontraban.

—Hola, Quinn —dijo él.

— ¿Papá?