Disclaimer: Naruto no me pertenece, es una obra Masashi Kishimoto... Pero la historia es original de mi persona.


Consecuencias y reacciones

Había transcurrido semana y media desde mi confesión a Ino y mi rechazo a Hinata… no en ese orden precisamente. Por ende, ya Hinata y yo no salíamos, cosa que no pasó desapercibida ante los ojos de Sakura.

Era poco después de las tres de la tarde y yo había terminado una reunión con Kakashi-sama referente a mi reintegración al servicio activo como ninja, me dirigía a mi apartamento y terminé por pasar cerca del de Sakura, ella me avistó y me invitó a pasar, yo acepté. Una vez adentro e instalado con ella en la sala de su apartamento… no tardó en preguntarme si había sucedido algo entre Hinata y mi persona, si teníamos problemas; no solo ya no nos veía juntos, sino que tenía más de una semana sin verla como tal.

Lo segundo me extrañó mucho y cuando hice memoria me di cuenta cuan ciertas eran sus palabras: Hinata había desaparecido del mapa desde el día que terminé con ella. Sin embargo, ese no era el momento para preocuparme por ello, había otro punto más importante a tocar.

Sus parpados se abrieron de golpe cuando le dije que había terminado con Hinata, la expresión en su rostro me dijo que ató cabos de inmediato, después de todo; ese mismo día yo le había pedido la dirección de Ino. Sin embargo, puedo asegurar que las otras dos noticias resultaron mucho más impactantes que la primera. Por lo menos, una de ellas.

Vi a Sakura sorprenderse –no tanto como la noticia anterior– cuando le dije que me confesé a Ino. Sin embargo y a mitad de mi relato, sus ojos se tornaron llorosos en el instante que le dije que yo no era el Naruto con el que ella creció.

—¿Q-Qué?

—Lo siento Sakura —pronuncié apenado—, pero es quien soy.

—Y-ya veo… —dijo mientras baja su cabeza—, n-no es como si Ino nos hubiera dicho de esta posibilidad… pero… —sus palabras se perdieron mientras la escuchaba sollozar. Su comentario me sorprendió un poco, pero tenía lógica si consideraba lo buena que es Ino en su especialidad. Desde un comienzo, ella debió saber que algo como esto, como mi nacimiento; era posible.

Y aunque lo anterior fue sorpresivo, mi expresión de sorpresa no tardó en desaparecer al ver a Sakura quebrada y sollozando frete a mí. No sabía qué hacer en esa situación, si irme o quedarme… no sabía cuál resultaría peor para ella. Fueron diez dolorosos minutos que tuve que quedarme en silencio mientras Sakura libera el dolor que le causó mi existencia en esos momentos. Respiró hondo antes de encararme.

—L-lo siento, es que…

—No te preocupes —le sonreí nervioso para seguidamente, mostrarle una suave sonrisa—, no debe de ser fácil ver el cuerpo de alguien que aprecias y saber que no es él quien lo habita.

—Eso es… un poco crudo… —y lo fue, no medí mis palabras—, para ti —y eso me impresionó.

—¿A qué te refieres? —ella respiró hondo, y cuando abrió sus ojos de nuevo; la vi mucho más aliviada, liberada. Me dijo que tras el combate contra Toneri y ver las condiciones que Naruto quedó, ella se había mentalizado que ese era el escenario más probable de todos para ella cuando Ino los expuso, que Naruto no sobreviviera… claro esta; el ser impactada por la realidad había sido un golpe muy fuerte, mucho más de lo que ella esperaba según me dijo, no pudo evitar quebrarse en el mismo instante a esperar que yo me fuera.

El tono de voz de Sakura se volvía cada vez más natural para conmigo, como si yo siguiera siendo Naruto como tal, y según ella… yo lo era; no solo por lo que expuso Ino acerca de mi persona, sino que todo en mí, seguía siendo él: mis gestos, expresiones, modismos, todo seguía siendo muy similar, pero ligeramente diferente de Naruto. Terminó por describirme como el gemelo que Naruto nunca tuvo.

Era un tanto incomodo… pero agradable a la vez el saber que alguien más reconocía mi persona como tal y no veía a Naruto cuando se dirigía a mí. Después de todo, mi vida siempre estaría opacada por la suya para quienes crecieron con él… o eso creí.

Sakura se terminó mostrando nerviosa y apenada, le pregunté porque, y terminó por responderme que se encontraba en una situación algo incomoda: Ino era su amiga y la apoyaba… pero ella se encargó de apoyar a Hinata hasta el final. Un comentario pasó por mi cabeza pero lo silencié de inmediato, no hubiera sido apropiado en ese entonces ni en ningún otro momento.

«¿Huh?» escuché a Kurama alertarse por un momento… extrañado bajé mi mirada y pregunté en voz alta.

—¿Sucede algo, Kurama?

«¿No lo sentiste?»

—¿Qué cosa?

«Mi chakra, sentí una explosión de este…» fue en ese entonces que Sakura me preguntó que sucedía.

—Kurama dice que sintió una explosión de su chakra.

—¿Una explosión del chakra de Kurama? —cuestionó extrañada—, ¿no sería de alguno de sus hermanos? —Kurama negó de inmediato ante el comentario de Sakura diciendo que sin lugar a dudas se trataba de su chakra, palabras que hice llegar a Sakura quien se mostró escéptica.

»—¡Pero eso es imposible! No es que exista otro… —Sakura se silenció y sus parpados se abrieron de golpe, estuve a punto de preguntar cuando me sucedió lo mismo que a ella, intercambiamos una mirada llena de nervios y preocupación: No existía otro Kurama… pero si había alguien más con su chakra sellado en su cuerpo. Sin mediar palabras ambos nos pusimos de pie y salimos a toda velocidad en dirección a la cabaña donde había pasado Ino sus vacaciones.

Cuando llegamos y llamamos no escuchamos respuestas, nos hicimos dentro de la casa y la encontramos vacía… salvo por algo que llamó nuestra atención cerca de mesa de la cocina, un pergamino abierto, uno que Sakura identifico como de invocación inversa: una trampa que captura a quien la active y la invoca en cualquier otro lado.

—¡Kurama! —vociferé formando un sello, activando instantáneamente mi modo sabio, expandiendo rápidamente mi área de efecto, detectando toda la vida que se encontrase en más de doscientos kilómetros a la redonda.

Mis parpados se abrieron de golpe cuando finalmente encontré a Ino… y junto a ella se encontraba otro chakra.

«Esto tiene que ser una broma» no tan solo ambos chakras se sentían violentos, si no que era evidente que estaban luchado con unas ansias de sangre que solo se ve en un combate a muerte.

—¡… Naruto! —llamó Sakura alterada, yo reaccioné y asentí de inmediato: Ino se encontraba a dos días de viaje de Konoha… si nos moviéramos a velocidad normal. No tardamos en salir y una vez afuera, invoque el cuerpo de Kurama, de su costado salió un brazo levantando e introduciendo a Sakura dentro de él para ponernos en marcha de inmediato. En esa forma, el tiempo de viaje podría cortarlo drásticamente a solo treinta minutos. Y aunque era mucho menos tiempo que dos días, era demasiado, algo en lo que Kurama concordaba conmigo, esforzándose cada vez más tratando de llevarnos al lugar donde ellas dos peleaban.

No entendía, simplemente no tenía sentido lo que había detectado, ¿Ino y Hinata ¡peleando de manera tan brutal? ¡Era una locura!

Mis parpados se abrieron de golpe ante la sensación que me invadió, ordené a Kurama avanzar más rápido y este asintió igual de preocupado que yo, sentimiento que empezamos a traspasar a Sakura. El chakra de Kurama se debilitaba, y con este el de Ino, dos opciones pasaron por mi cabeza en ese instante: O el chakra de Kurama se consumía… o el peor escenario estaba ocurriendo. La realidad… era la segunda.

Ambos, Kurama y mi persona abrimos los parpados de golpe cuando su chakra se terminó de desvanecer y vimos el de Ino empezar a extinguirse… y gracias a Kami que no lo hizo, en su lugar; se mantuvo débil, podía ver como Hinata luchaba para mantenerla con vida, escena que comprobamos cuando llegamos al claro destruido donde ambas se encontraba:

Hinata sollozaba con sus manos puestas sobre el pecho de Ino liberando un resplandor verde. Ino por otro lado…lastimada, mucho más que Hinata, con señales de quemadura por todo su cuerpo, probablemente causadas por el uso del chakra de Kurama; con una expresión apacible y salvaje en su rostro: su labios entre abiertos revelando algunos un par de colmillos y las uñas de sus manos y pies convertidas en garras.

—¡Kurama! —ante mi llamado, mi amigo abrió su enorme hocico y engullo tanto a Ino como a Hinata, giró de golpe y echó a correr tan rápido como podía, necesitábamos llevar de vuelta a Ino lo más rápido posible a Konoha para que recibiera atención medica tan pronto le fuera posible, por más que Sakura se encargaba de estabilizarla dentro de Kurama. Había una enorme ironía cruel en todo eso… el cómo los papales se había invertidos. Sentía que aquello era una especie de castigo a mi persona.

«… Naru… to…» su voz, la de Ino; hizo eco en mi cabeza e inmediatamente giré para verla, me sonreía gentilmente a la distancia «… por favor… no…»

.

.

Esa noche, no pude dormir, no pude terminar de asimilar todo lo que había ocurrido en un solo instante: Hinata e Ino, luchando a muerte… me negaba a creer que yo había causado todo eso, que aquellas eran las consecuencias de haber terminado con Hinata… era una muy mala broma, ¡Una pesadilla! Una que solo comenzaba y no tardaría en emporar al día siguiente cuando Sakura y yo fuimos solicitados por Kakashi-sama poco después de las nueve…

Cuando nos encontramos en la entrada del edificio del Hokage, ninguno de los dos cruzó palabra alguna, sabíamos muy bien porque estábamos ahí. Lo que ninguno se esperó fue que a solo un par de oficinas de la del Hokage nos cruzáramos con Hiashi y Hanabi en camino de salida. Y tan pronto esta puso sus ojos sobre mí, su rostro se transformó en uno lleno de ira.

—¡Es tú culpa! —vociferó Hanabi avanzando un paso, y estoy seguro que hubiera gritado quien sabe que más de no ser porque su padre la detuvo en el acto y le ordenó retroceder. La vi obedecer a regaña dientes, para seguidamente apartarme la mirada y salir caminando con paso apresurado. Hiashi por otro lado simplemente se disculpó con nosotros y se retiró. Sakura y yo no tardamos en intercambiar una mirada incrédula, apremiando el paso hasta llegar a la oficina del Hokage donde Kakashi-sama estaba acompañado por Shizune-san y Tsunade-sama. Todos tres con una mirada fuerte cernida sobre nosotros.

El Hokage nos ordenó pasar con voz secante, Sakura y yo obedecimos, colocándonos frente al escritorio de este.

—Y… ¿Qué saben ustedes de esto? —cuestionó Kakashi-sama. Sakura intentó responder con una pregunta que Kakashi cortó de inmediato regañándola, respiró hondo— voy a ser más específico: Esta mañana, hace no más de una hora se presentó Hyuuga Hinata en mi oficina confesando un intento de asesinato premeditado contra Yamanaka Ino —mis parpados se abrieron de golpe ante la noticia, una verdad que ya conocía pero me había negado aceptar… Hinata de verdad había intentado matar a Ino… y todo porque yo había terminado con ella. Si no es por Sakura y Kurama, no sería capaz de contar lo que sucedió, ya que me desconecté por completo del mundo exterior ante la noticia.

Sakura me sujetó, según ella estuve a punto de caerme; luego procedió a explicar lo que yo le había dicho a ella el día anterior, acerca de quién era yo y lo que había decido hacer con mi vida. Nadie en esa oficina terminaba de creer que Hinata pudiera llevar a cabo algo como un intento de asesinato por algo como un desamor, nadie que la conociera como ellos. Y era por eso mismo que Hinata no había sido condenada como tal y solo se encontraba apresada en una de las celdas de lo que anteriormente había sido la central del gripo ANBU Root hasta llegar al fondo de todo.

Tengo entendido que Kakashi-sama se mostró bastante compresivo y aceptó la petición que Ino me hizo y le expuse a Sakura justo después de que terminó de atenderla:

"Por favor, no digan nada, no es su culpa…"

Kakashi-sama tomó eso como un diagnóstico por parte de Ino e inmediatamente le solicitó a Shizune realizar un comunicado Ibiki con el fin de reunir un grupo de interrogadores y analistas, exento de Yamanakas –por razones obvias– para realizar un extenso examen psicológico a Hinata. También le solicitó a Sakura que realizara un informe del comportamiento de Hinata desde su regreso de la misión de la luna, hasta el día anterior que la trajimos de vuelta junto a Ino.

Fue en ese entonces que me recuperé, para encontrarme solo con el Hokage despidiéndome, que descansara; que había tenido un día muy largo… uno que no acaba.

No había terminado de salir de la oficina del Hokage cuando escuche a Kiba llamándome, giré para encararlo solo para que me sujetara por el cuello de mi chaqueta y me empujara contra la pared.

—¡¿Qué demonios fue lo que hiciste?! —estaba furioso, podía ver en sus ojos un instinto animal que luchaba por contener— ¡¿Que rayos le…?! —y sus palabras fueron silenciadas por un enjambre de insectos que cubrió toda su boca, fue separado de mí para que recibir exactamente lo que me había hecho: ser azotado contra la pared justo a mi lado, siendo Shino quien hacía esto.

—Disculpa… —enunció Shino cuando Kiba logró apartar los suficientes insectos de su boca para que sus palabras salieran una vez más.

—¡¿Por qué rayos te disculpas…?! —nuevamente, fue amordazado y azotado contra la pared. Shino no tardó en acercase a su oído para susurrarle palabras que podía imaginarme cuales eran, después de todo; muchos ojos se estaban posando sobre nosotros.

—Deberías hacerle caso… —pronuncié, consiguiendo la atención de ambos—, no es el mejor lugar para algo como esto… —agregué antes de desaparecer en un salto y moverme a otra locación donde podría responder todas sus preguntas.

.

Fui el primero en llegar a la cabeza de cuarto Hokage en el monte de los Hokages, Kiba, Shino y Akamaru no tardaron en aparecer poco después. El primero se mostraba rabioso, el segundo indiferente… o por lo menos no pude leerlo, es algo imposible en el caso de Shino; y Akamaru en contraste a su dueño, lo percibí triste, asustado, sentimientos que no sentí que cambiaran cuando me observó. Kiba avanzó un paso.

—Habla ¿Qué rayos le hiciste a Hinata?

—Nada —respondí apagado, palabras que solo avivaron la rabia de Kiba. Lo vi alzar su puño, avanzar un paso dispuesto a golpearme solo para que Shino lo detuviera por la muñeca.

—¡Maldición Shino, es que acaso no…!

—Estás haciendo las preguntas incorrectas, Kiba —tajó Shino, observando a Kiba quien se mostró extrañado ante dicho comentario. Shino me dirigió la mirada, sin perder tiempo lanzó la pregunta correcta: ¿Quién era yo? Kiba se sorprendió ante la misma y este último no tardó en aclararla.

»—Ino nos explicó que existían varios escenarios en los cuales podías terminar, quiero saber con qué Naruto estoy hablando. Es lo único que me detiene si decidir odiarte o no.

—Considerando la actitud de Kiba, creí que también me odiabas, después de todo… Hinata es como una hermana para ustedes —mi comentario era honesto, pero malo en su momento, después de todo; sin ningún tipo de contexto… me hacían ver culpable. Tanto así que Kiba me gruñó e insectos empezaron a salir del rostro de Shino.

—A diferencia de Kiba aquí presente, no soy muy bueno perdonando, por el contrario —pronunció secante, mientras los insectos seguían caminando por su cara—, soy muy bueno guardando maldiciones —parpadeé un par de veces ante su comentario, haciendo memoria a que se refería con eso.

—¿N-no me digas que aún estas molesto porque no te llevaron a la misión de rescate de Sasuke? —repliqué sorprendido. Shino asintió y Kiba simplemente bramó, diciendo que si recordaba eso, yo tenía que ser el Naruto original. Sin embargo, la voz de la razón –Shino– volvió a interrumpir, haciendo una acotación muy cierta: Yo dije "llevaron" no "llevamos", una pequeña y muy grande diferencia en el significado de la misma palabra.

—Así que… no eres Naruto como tal, no con el que crecimos por lo menos.

—No, no lo soy —respiré hondo sin apartar la mirada de Shino— soy el Naruto que despertó del coma —y un momento de silencio se hizo presente.

—Muy bien, ya sabemos que Ino logró recuperar las memorias de Naruto y las posees. Ahora, ¿Qué fue lo que hiciste estas dos semanas con Hinata? —nuevamente, volví a sentir sus ojos con deseos de atravesar mi piel cernidos sobre mí, solo que ahora lo veía más calmado… los insectos regresaban a su interior. Respiré hondo, era una historia que ya había contado múltiples veces y que… tendría que repetir muchas veces más. Sin embargo, mis palabras no parecieron comprar a Kiba, quien refunfuño molesto, entregándome una mirada despectiva.

—En otras palabras, lo único que hiciste ¡Fue jugar con los sentimientos de Hinata, la empujaste a esto! —y eso era algo que no toleré. Avancé un paso y finalmente terminé por perder mi compostura.

—¡Acaso te estas escuchando Kiba, estas insinuando que crees que Hinata sería capaz de algo como esto, de llegar matar a otra persona por un amor no correspondido! —vi como sus parpados se abrieron de golpe ante mis palabras y supongo… que al darse cuenta de lo que él mismo había dicho.

»—¡¿Tienes idea en la posición en la que me encuentro, en ser zombi, un espectro habitando un cuerpo que no le pertenece, tener que vivir con un pasado que alguien más escribió, que cada vez que escuché mi nombre sé que se dirigen a él y no a ? Porque es un secreto que tendré que guardar toda mi vida! Intenté honrar a Naruto, intenté hacerme de los sentimientos que él le profesó a Hinata, pero adivina que ¡No pude, no eran míos! Mis sentimientos los tenía alguien más y aun así, decidí sacrificarlos para intentar mantener su palabra y memoria de Naruto. —ni Shino ni Kiba pronunciaron palabra alguna, por el contario; Kiba retrocedió un paso.

»—Si mi situación hubiera sido otra, jamás hubiera roto con ella: Si hubieran estado casados, con hijos, comprometidos con una boda preparada, no lo hubiera hecho, y quien sabe; quizás hasta hubiera aprendido amarla. Pero ese no era el caso, me encontraba en un punto donde podía escribir mi vida bajo mis términos. Por eso rompí con ella —terminé por bajar mi cabeza y mi voz se apagó un poco— sabía que sería doloroso para Hinata… pero sentí que sería lo mejor para ella. Jamás…

—Naruto… —nuevamente, Shino me llamó, alcé la mirada y sentí algo de serenidad de parte de Shino mientras que Kiba me observaba resignado— ya es suficiente… Gracias por responder —y con esas palabras, Shino se dio media vuelta y procedió a retirarse, dejándome perplejo.

—Con un demonio —pronunció Kiba, lo encontré rascándose la nunca, me observó con el ceño fruncido—. Antes de que preguntes, no creo que te odie… pero… Bueno, tú mismo lo dijiste, no eres Naruto, lo que significa que… —su mirada se apagó y bajo la cabeza. Akamaru lo imitó—… Ya sabes. —Suspiró apretando su puño— Vámonos Akamaru…

.

.

Pasó una semana e Ino no despertaba, lo cual empezaba a preocuparme, temía que ella sufriera el mismo destino que Naruto, que muriera y naciera alguien más como me había pasado a mí. Y como si eso no fuera suficiente, temía por su reputación.

Por más que Kakashi-sama intentó mantener todo bajo cuerda, los rumores empezaron a surgir ante la desaparición de Hinata y la de Ino, dos grandes figuras representativas de su clan; y ante el "show" que Kiba había montado cuando salí de la oficina del Hokage, sin mencionar el repentino conflicto que se originó entre las familias Yamanaka y Hyuuga, uno que lideraban la madre de Ino y Hanabi. Sí, Hanabi y no Hiashi. En fin, y como decía, empezarón a circular rumores acerca de Ino… y acerca de mí. Ya no me miraban como un héroe, me miraban de otra forma: por donde pasaba escuchaba los murmullos, sentía las miradas; había destruido lo último que quedaba de la memoria de Naruto, degradándole de gran héroe a… Sin mencionar la de Ino y todo lo que quise proteger cuando le dije de "Hacer las cosas bien"

Dos semanas e Ino seguía inconsciente y yo ya no soportaba los murmullos y miradas, necesitaba un respiro, buscar un lugar tranquilo donde despejar mi mente… irónicamente, Hinata me había entregado uno cuando me ayudaba a recuperarme: El campo de entrenamiento donde todo comenzó, donde Naruto se volvió Genin.

Aún faltaba una hora para que saliera el sol y yo iba llegando al campo de entrenamiento cuando por acto reflejo tuve que retroceder un paso solo para ver un Kunai pasando justo delante de mis ojos.

—¡Buenos reflejos! —escuché una voz alegré felicitándome a la distancia, giré para encontrar a Tenten sonriéndome.

—Te das cuenta que si no lo hubiera esquivado…

—Lo hubiera detenido —me interrumpió, sacudiendo su mano hacia arriba, luego hacía abajo y el Kunai que había lanzado regresó a su mano— me hubiera preocupado si no lo hubieras sentido… —y no lo hice, solo que preferí no afirmarlo. Lo que me extrañó de hecho fue la actitud de Tenten, era como si me hubiera estado esperando, pensamiento que expuse y que ella confirmó.

—Tengo un par de días haciéndolo, de no ser porque Lee se encuentra en una misión estaría aquí conmigo… —no pude evitar mostrarme incrédulo ante dicho comentario, de hecho; no tardó en hacerme una seña pidiéndome que la acompañara.

Tenten un picnic montado y a la espera de mi persona: algunas onigiris y té, nada del otro mundo. La mire escéptico, ella me sonrió antes de pedirme que me sentara… y así lo hice, me entregó una onigiri, me sirvió algo de té antes de servirse ella y empezar a comer.

«Esto es raro…»

«No es la palabra que usaría pero… estoy de acuerdo…» replicó Kurama a mi pensamiento, solo que su tono resultaba más divertido que otra cosa. Respiré hondo y finalmente empecé a comer.

Aquello había comenzado extraño, y después de un rato empezó a volverse incómodo. Y no es que no apreciara la compañía de Tenten, cada cuanto me miraba y sonreía, me agradaba… pero simplemente no entendía de qué iba aquello. Respiré hondo.

—Tenten…

—No estás solo —y con esas palabras me dejó sin habla. Cuando la encaré de nuevo la encontré sonriéndome de manera enternecedora—, sin importar lo que digan Naruto, quiero que sepas que aún tienen amigos que los apoyan, a ti y a Ino. No podré hablar por los demás, pero puedes contar Lee, con Guy-sensei, conmigo. Siempre que nos necesiten, solo háganoslo saber.

La sonrisa con la que terminó esas palabras simplemente alivió mi ser y me dejó ver lo tonto que había sido esas últimas dos semanas: No necesitaba la aprobación del mundo entero para sentirme bien, Naruto jamás le necesitó… Iruka, Icchiraku, Ayane y Hiruzen-sama fueron más que suficiente para él ¿Por qué tenía que ser diferente para mí? Tenía a Sakura, a Kakashi-sama, sabía que Kiba y –probablemente– Shino no me odiaban, y ahora tenía a Tenten, Lee y Guy-sensei ¡Kurama, Ino! Más que suficiente para sentirme feliz conmigo mismo.

—Gracias…

—No hay porque darlas —me dijo con una sonrisa— Para eso, están los amigos… —ella tenía mucha razón, tenía… teníamos muchos amigos que nos apoyaban, tanto a mí como a Ino… amigos que necesitaríamos más que nunca, porque… la verdad era que esto no hacía más que empezar.


Hola a todos, aquí otro capítulo más para este fic :) Además de ello, tengo que decir que si mis cálculos no me fallan –es decir, no meto otro capítulo no planificado como el del rompimiento de Naruto con Hinata– este fic se encuentra a tres o cuatro capítulos de finalizar :) Es probable que los siguientes capítulos sean como estés, un poco más lar de lo que he trabajado en este proyecto como tal, pero esto lo pienso hacer para evitar extenderlo capítulos de más. Intentare meter todo lo que pueda y sea relevante en los próximos capítulos para poder concluir este fic :)

Es todo, como siempre, estaré a la espera de cualquier comentario que quieran dejar :) Sin más que decir, se despide su buen amigo AM. Hasta otra :)

P.D: sé que estaban esperando una continuación directa del combate Ino/Hinata, no se preocupen, eso es algo que verán dentro de poco :)