Epílogo

Por Nep


Unos Años Despué

s…

Nueva York… Días antes de Navidad…

Por fin… era la última función de la temporada, le agradaba sentir la emoción de la adrenalina al salir y dar lo mejor de sí cada noche. Había recibido ofertas para trabajar en el Cine, lo había hecho unas cuantas veces, pero ella prefería la emoción del teatro, a sus 25 años se había convertido en la actriz más cotizada de Broadway. Sonrió ante el espejo mientras se desmaquillaba. Miró las fotografías que tenía en las orillas, no cabía duda de que llevaba la actuación en la sangre, pensó al ver algunas de su Tatarabuelo… debía apurarse para ir a hacer el equipaje y salir en el vuelo a la mañana siguiente, para celebrar el regreso de La Cerebrito. Esperó hasta que el teatro estuviera completamente solo, nuevamente se dirigió al escenario y cerró los ojos, recordó la primera vez que visitó el lugar, la sensación de emoción… como si ya hubiera estado ahí… que pertenecía a ese lugar... recordar los aplausos cada noche… recordar unos ojos verdes emocionados en cada estreno que la miraban desde uno de los palcos principales.

- ¡HEY! ¡GRANDCHESTER! APRESÚRATE O JIM TE DEJARÁ AQUÍ, COMPLETAMENTE SOLA A MERCED DE LOS FANTASMAS… SÉ QUE HAY MUCHOS POR TODO ESTE LUGAR... TÚ MÁS QUE NADIE DEBERÍAS SABERLO... DESPUÉS DE TODO TU FAMILIA ES...

- ¡DIABLOS KIRK! ¡¿ES QUE NO ME PUEDES DEJAR UN MOMENTO EN PAZ?.- Gritó molesta por la interrupción.

- ¿Y se puede saber precisamente que estás haciendo?. – Preguntó un joven castaño recargado en la puerta, mientras la miraba con burla.

- ¡ESO ES ALGO QUE NO TE INTERESA ENTROMETIDO! .- Dio un largo suspiro mientras admiraba el trabajo realizado en la remodelación por su padre.

- Salgamos ya… estoy tan cansado que no pienso averiguar tus misterios. – La apresuró con fastidio.

- ¡Por fin!… dijiste algo cuerdo…- Se burló ella recogiendo sus cosas y saltando del escenario.- Aunque no me desagradaría encontrarme con alguno de esos fantasmas que mencionas, quizás me ayuden a ser una excelente actriz… ¿Qué dices? - Lo retó, mientras se dirigía a la salida.

- Eres una egocentrista ¿Lo sabías?... Simple y llanamente estás loca… no sé como te puede soportar tu novio… yo no lo haría…- Dijo permitiéndole el paso para salir del teatro.

- ¿Qué cosa? ¿Soportarme o ser mi novio?...- Le dijo mirándolo con suspicacia.

- Ambas cosas… De verdad que estás insoportable… signo de que no puedes estar lejos de él.- Finalizó mientras abría el auto.- Es importante que te lleve a tu casa… es obvio que necesitas hablar con él… o quizás… algo más…- La miró con malicia.

- Sabes algo Kirk Klaise: eres un envidioso… No soportas la idea de que yo tenga una relación estable y tú no.

- Si… Claro… Lo que tú digas… - Respondió distraídamente mientras salían del estacionamiento. Terry suspiró al ver la marquesina con su nombre y el de Kirk bajo el enorme anuncio de "Romeo y Julieta". Hurgó entre sus cosas, sacó algo alargado, cerró los ojos y comenzó a tocar.

- ¡LO SABÍA!… DEBO DARME PRISA EN DEJARTE EN TU CASA… ESTO YA NO LO SOPORTO.- Dijo mientras aceleraba.

- Eres un aguafiestas… Y sí… estoy tan ansiosa por verlo… tanto que siento la necesidad de un cigarrillo… pero… - Sonrió al ver el emblema en la flauta.- Esto es mucho mejor… y más relajante… – Y sin más continuó tocando la melodía. Llegaron a la mansión Grandchester.

- Pasaré por ti temprano…

- No es necesario que te tomes tantas molestias…- Dijo mientras abría la puerta para descender.- Después de todo soy un fastidio para ti…

- Órdenes son órdenes…

- ¡¿QUÉ ESTÁS DICIENDO?

- Karl específicamente me pidió que te cuidara hasta el momento en que subieras en ese avión… como buen guardián, eso haré…- Ella cerró de golpe la puerta.

- Ustedes dos… no sé como pude presentarlos…

- Tengo una misión muy importante que cumplir: alejar de ti cualquiera que se acerque con intenciones poco honorables… - Respondió abriendo la ventana, encendió nuevamente el auto.

- ¡Esto es horrible!. – Se quejó Terry subiendo los pocos escalones hasta la entrada.- De acuerdo, nos vemos mañana.- Se despidió y entró, hasta ese momento Kirk arrancó. "Juntos son mi peor pesadilla", pensó sonriendo mientras cerraba la cortina del recibidor después de verlo alejarse.


Cabo Cañaveral, Florida…

- ¿Cómo es que le gusta tenernos preocupados todo el tiempo?.- Se quejó Aline mientras miraba hacia el cielo, pendiente de un punto que se iba aproximando.

- Para ser alguien tan inteligente, esto es lo más loco que se le ha ocurrido hacer.- Dijo Annie suspirando.- ¿Quién iba a imaginar que le gustara lo extremo…

Todos estaban muy ansiosos. Su primera misión había sido un éxito y las empresas Ardley habían logrado nuevos avances en la conquista espacial con ayuda del Nuevo Primer Ministro del Reino Unido.

- Ya deja de quejarte… Aun así la extrañas… por suerte pudo resolver todo a tiempo en La Base Espacial de Marte…- Dijo Patrick mirando nuevamente su reloj después de dar un vistazo al cielo.

- Que suerte, si no, Karl no le perdonaría su retraso…- Dijo Louise mientras ojeaba un libro distraídamente. Aline rápidamente se lo quita de las manos.

- ¡Cuidado! Es importante que esté en buenas condiciones…

- Lo siento mucho… - No pudo continuar debido a que se anunció por el altavoz el aterrizaje exitoso del transbordador. Rápidamente fueron hasta la puerta por donde entrarían los astronautas, donde los familiares de éstos los esperaban ansiosos. Después de saludar a algunas personas y escuchar sus órdenes, se apresuró a saludar a sus primos.

- ¿Por cuánto tiempo más piensas seguir haciendo esto?.- Preguntó de forma retadora Annie.

- Toda mi vida…- Contestó Mandy con emoción, mientras abrazaba a su novio. Annie estaba por debatirle las cosas a su hermana.

- Ya tranquilícense chicas…- Dijo Andy cubriendo la boca de Annie, mientras lo miraba retadoramente.- Tenemos que llegar cuanto antes a La Casa de la Playa.

- ¿Están seguros de que ella no sabe nada?.- Preguntó Mandy con curiosidad.

- No. Sólo se le dijo que sería una reunión familiar para celebrar tu retorno… - Respondió Andy cuando abordaron el auto.

- Por cierto… ¿Dónde está Karl?.- Preguntó Mandy mirando alrededor.

- Dijo que lo disculparas, pero tenía cosas que arreglar antes de que Terry llegara.- Respondió Aline con un suspiro de exasperación.

- ¿Quién lo iba a imaginar? Que esa chica malcriada y testaruda… La Hija del Primer Ministro del Reino Unido, sería todo un éxito en Broadway…- Dijo Annie al mostrarles a todos el encabezado de la sección de espectáculos.

- ¡Qué escándalo!... ¡¿Qué dirá la nobleza?- Se burló Louisa.

- Especialmente con "Ese Actorcillo" con el que se atreve a andarse exhibiendo…- Le siguió el juego Aline. Todos rieron.


Por mucho que quisiera ver a Mandy, decidió no acompañar a sus primos, debido a que tenía algo especial que recoger antes de la reunión, donde Edward tuvo mucho que ver. Era la enésima vez que lo miraba con detenimiento. Hacía meses que su prima había comenzado su primera misión espacial, así que solo habían mantenido comunicación por videoteléfono, lo cual le dio la excusa perfecta para solicitar que se organizara una fiesta familiar. Mientras estaba en su habitación, tomó su computadora, donde guardaba cada una de las fotografías de Terry… Las de cine, pero especialmente las de las obras de teatro que había representado desde que comenzó. No les había importado la distancia, su relación era muy fuerte: mientras ella estudiaba Arte Dramático en Nueva York, él estudiaba Medicina en Oxford, habían aprendido a pasar tiempo juntos una vez que todo terminó.

Flash Back

El disparo los asustó, Nancy había dejado de canturrear y girar al sentir pequeñas piedrecillas brincar del suelo. Miraba el piso y a su hermano: no podía creerlo.

- ¡IDIOTA!... ¡¿QUÉ DEMONIOS CREES QUE ESTÁS HACIÉNDOME?

- Lo que dije… tenía que detenerte…

- ¡MALDITO EMBUSTERO!... ¡¿POR QUÉ NUNCA ME DIJISTE QUE SABÍAS MANEJAR UN ARMA?

- Siempre dijiste que era un cobarde… y un inútil... - Dijo simplemente encogiéndose de hombros.

- ¡ESTO NO TE LO PERDONARÉ PEDAZO DE… - Dijo mientras se acercaba a ellos furiosa.

- Alto ahí "hermanita"…- La amenazó alzando de nuevo el arma.- Tal vez sea un cobarde para hacer tus tonterías… pero tengo buena puntería. - Le sonrió con autosuficiencia.

- ¡TE ODIO! ¡ERES UN MALDITO…

- Tranquila… alguien como tú no debería rebajarse a ese lenguaje tan vulgar…

- ¡ME LAS PAGARÁS!... ¡LO JURO!... .- Los chicos reían.- ¡Y USTEDES TAMBIÉN!.- La Policía llegó pronto, junto con una ambulancia, arrestó a Nancy, los paramédicos se encargaron de Spencer y Terry.

- ¿Cómo es que la policía y la ambulancia pudieron llegar tan rápido?.- Preguntó confuso Edward.

- Gracias a la maravillosa magia de la tecnología.- Dijo Mandy sacudiendo su Palm frente a sus narices.

- ¡Eres un genio!.- Dijo Andy mirando con asombro la pantalla.

- Lo sé…- Respondió fingiendo modestia. Rieron al ver su expresión mientras se disponían a seguir a la ambulancia. Se comunicaron al Hospital donde estaba Alice, para decir que todos estaban bien.

Mientras tanto en Londres, Alexander estaba seguro de su éxito, ahora que su primo estaba frente a él, había roto su palabra de no volver al Reino Unido y eso le costaría caro. Todo era cuestión de hacer la llamada correcta, a las personas correctas mientras lo retuviera ahí y él sería el Legítimo Duque de Grandchester. En ese momento recibió una llamada, eran sus abogados informándole que los abogados de Eleanor se dirigían a la Corte para entregar los documentos originales que comprobaban el legítimo derecho de Raoul, así como la localización de los restos de Terrence G. Grandchester.

- ¡ERES UN MALDITO RAOUL!…

- No sé a lo que te refieres…- Se sentó tranquilamente fingiendo inocencia.

- ¡TÚ SABÍAS TODO!… SÓLO… ¡TE BURLASTE DE MÍ DE NUEVO!…¡COMO SIEMPRE LO HAS HECHO!

- No sé a qué te refieres…- Repitió nuevamente Raoul mirando a su primo con su característica sonrisa.- Si mal no lo recuerdo, creo que fuiste tú quien nos puso tras las pistas que nos hacían falta… muchas gracias…

- ¡¿DE QUÉ DEMONIOS ESTÁS HABLANDO?

- El haber enviado los diarios de Susana Marlowe nos permitió completar un rompecabezas del pasado… que descubrimos por casualidad… Sin tu obstinación por hacernos daño y tu severa ambición de poder, no lo habríamos logrado… y utilizar a un par de jovencillos… eso si fue muy bajo, "Querido Primo"…

- ¡CÁLLATE!.- Raoul lo ignoró y siguió hablando:

- Ahora te diré que es lo que encontramos: Pruebas de que tengo más influencias en el parlamento de lo que hubieras imaginado… y deseado… Aparte de ser descendiente directo de los Grandchester, también lo soy de los Ardley… Y no solo yo… - Sonrió de medio lado al añadir cuando vio la expresión de sorpresa de su primo. - Comencé a hacer algunas averiguaciones por mi cuenta desde el descubrimiento de esa "estrecha" relación que había entre ambas familias en la época de Terrence G. Grandchester… y la cual muy pronto sabrás en el tribunal una vez que se analicen todos los documentos con cuidado…- Estaba disfrutando cada gesto de inquietud. - ¿Recuerdas a Cass Ardley?...

- Vagamente…

- Muy bien… Su familia siempre ha vivido en Nueva York… desde la época de los hijos de Terrence Grandchester…

- ¡YA ESTÁS DESVARIANDO!... ¡¿QUÉ DEMONIOS TIENE QUE VER ELLA EN ESTO!... ¡DÉJATE YA DE ESTÚPIDOS RODEOS Y VE AL GRANO!….- Gritó cada vez más exasperado. –¡SI MAL NO RECUERDO, SOLO TUVO UN HIJO Y NO ERA UN GRANDCHESTER DE SANGRE… ERA UN MALDITO BASTARDO QUE ADOPTÓ!.- Raoul lo miraba con burla.

- De momento, sólo te diré que mientras pasaste tanto tiempo peleando en mi contra, tus planes se arruinarían de todas formas… al haber otro heredero legítimo de Richard Grandchester…

- ¡¿TODO ESTE TIEMPO?… ¡ESO ES IMPOSIBLE!…

- No… no lo es… - Respondió Ronald. – Solo hay que hacer un estudio cuidadoso del árbol genealógico de ambas familias…- Raoul lo interrumpió.

- Eso me lleva a otra cuestión: ¿Cómo fue que diste con el diario de Susana Marlowe?... Según recuerdo haberlo visto alguna vez en el castillo de los Grandchester… pero tú nunca fuiste bienvenido en él…

- ¡VETE AL DIABLO RAOUL! ¡TÚ Y TÚ ESTÚPIDA HISTORIA! ¡NO HAY NADA QUE PUEDA PROBAR TODA ESTA SARTA DE ESTUPIDECES!...

- Tranquilo primo… también te diré que existe un árbol genealógico que comprueba mis palabras respecto a lo que digo del otro descendiente directo de Richard Grandchester…

- El cual concuerda correctamente entre ambas familias…- Intervino Graham.

- ¡¿CUÁLES DOS FAMILIAS?.- Interrumpió furioso por no comprender absolutamente nada. - ¡ESTO ES UNA ESTUPIDÉZ!...

- En fechas y circunstancias anotadas en…- Continuó diciendo Graham, Raoul lo miró de forma penetrante. - documentos importantes… se hace mención al otro descendiente de ambas familias.- Finalizó sonriendo, sin dar más información, sabía que Raoul estaba disfrutando de la desesperación de su primo y estuvo a punto de cometer una imprudencia. Alexander se sentó al escritorio, se veía derrotado. Sin hacer caso de él, Raoul llamó a Eleanor para avisarle que todo estaba bien. Ronald y Graham se sintieron aliviados, no querían volver a estar en medio de los problemas de esos dos como en el colegio… ahora podrían postular a su amigo para el cargo de Primer Ministro, no había nada que impidiera que ganara y todas las calumnias esparcidas por Alexander llegaban a su fin.

Graham decidió llamar a la policía, ya que tenía serias pruebas de los negocios turbios realizados por Alexander, las cuales pensaban usar en su contra si decidía hacer algo… peligroso y quien sintiéndose muy seguro y protegido por su apellido, había cometido con impunidad.

En Escocia las cosas estaban mejor, Spencer había sido detenido después de ser atendido en el hospital. Finalmente descubrió que Alexander no era su padre, si había conocido a la madre del chico, pero había sido rechazado por ella… como siempre le ocurría por su prepotencia... se enteró que el padre del chico había fallecido antes de su nacimiento, así que no le importó manipular las cosas a su modo… especialmente porque sabía que el chico llevaba años sin hablar con su madre, así que solo era una forma más de hacer que Spencer hiciera lo que fuera por lograr su cariño, después de haber dejado por ahí un rumor para que él cayera ante la desesperación de querer conocer a su "verdadero" padre, como siempre hacía cuando necesitaba a algún incauto para sus negocios sucios.

Nancy al parecer había perdido por completo la razón. Sus padres avergonzados por lo que había hecho, decidieron ingresarla a una institución psiquiátrica. Con lo hecho por parte de ella en contra de Terry, se reabrió el caso de la muerte de Tony, todo se aclaró con lo que confesó a los chicos y que Mandy había grabado, se realizó una investigación más detallada, ya que de alguna forma, ella había logrado esconder muy bien las evidencias para que los vehículos perdieran el control, siendo la causa final del "accidente" el aumento de la velocidad, lo que desencadenó el caos en ambos transportes. Karl finalmente perdonó a Edward pidiéndole una disculpa, comenzando a ser buenos amigos.

Después de haber entregado los documentos originales prosiguieron con el juicio que había iniciado Alexander, no dudaban de que en poco tiempo todo fuera a favor de Raoul. Unos días después, todos fueron al lago, al lugar dónde estaban las Dulce Candys y la misteriosa banca. Karl y Terry no podían creerlo. Los restos de Candice White Ardley y Terrence G. Grandchester estaban en el mismo lugar.

- ¿Cómo podemos saber que es verdad?.- Preguntó con escepticismo Terry

- Por que leímos el último diario de Terrence… - Dijo Andy.- Se lo pidió a William y a Edmond… ellos cumplieron su promesa…

- Pero… ¿Cómo podremos comprobarlo?.- Insistió la chica con obstinación.

- Hice un pequeño análisis... - Comenzó a decir Mandy ante la mirada de Annie, mientras sacaba su Palm.- Si, con uno de mis taaaantos tontos experimentos…- Annie se sonrojó apenada.- que mostraron que hay dos pequeñas cajas… en un compartimiento debajo… - Les mostraba un holograma, Karl se inclinó a ver el piso sobre el que descansaba la banca. Pasó la mano por la loza, pudo ver que había una extraña incisión, comenzó a limpiarla.

- Terry… mira esto… - La chica se acercó.- ¿No te recuerda a algo? - Ella después de revisar asintió.

- El bajorelieve… se parece a…- Metió la mano en su bolsillo, sacó una sortija y se la mostró. - ¿Crees que?...

- Hay que probar…

Ella colocó el anillo, embonaba perfecto, lo giró y se abrió. Los demás se acercaron a ver. Dos urnas exactamente iguales, con excepción de las iniciales, estaban ahí. Las miraron asombrados. Poco después de que se realizaron las pruebas genéticas, no hubo duda alguna y Raoul ganó el juicio, Cass no podía creer que también fuera descendiente de Terrence Grandchester. Después regresaron ambas urnas, a su lugar tan especial.

Sintiéndo curiosidad por saber más de William, Edmond, Anthony y Ashley, pasaron el resto de sus vacaciones averiguando de ellos: Edmond al ser el primogénito, y ya que siempre había vivido con Terrence, Richard Grandchester decidió heredarle el título de Duque sin problemas, mientras que William al terminar sus estudios de Administración (Como se esperaba de todos los Ardley), trabajó en las oficinas de Chicago, viajando con frecuencia a Nueva York, "por negocios". Después de haberse negado en favor a Anthony a ser el siguiente cabeza de la familia Ardley (Por obvias razones y evitar habladurías), se instaló definitivamente en la ciudad de Nueva York. Al morir William Albert I, Anthony tomó su lugar, y manteniendo su promesa de mantener lejos a Los Ligan de la rama principal de los Ardley, redujo sus privilegios, negocios y eliminó su participación en decisiones y negociaciones importantes; poniendo como cláusula de su testamento que todo miembro mayor que el cabeza de la familia, debía ayudarlo a vigilar cuidadosamente cada movimiento de los descendientes futuros de Los Ligan (Teniendo pleno conocimiento de lo que habían hecho los jóvenes miembros de la Familia y con qué tipo de personas se habían enredado), hasta que dieran muestra de ser dignos de confianza nuevamente, lo cual afectó mucho a la herencia del hijo de Neil y la hija de Eliza con su amante Al Capone, que se había esforzado en ocultar. Ashley aunque se sentía atraída por el teatro decidió seguir el ejemplo de su madre, estudiando medicina y viajando a África y la India. William Albert Ardley I, se dedicó por un tiempo más a los negocios de la familia, para después finalmente encargar a Archibald Cornwell su administración, y decidirse a viajar por el mundo junto a Ashley, creando organizaciones de beneficencia.

Lo que fue de Terrence después era muy poco, ya que desde la muerte de Susana, no había vuelto a escribir sus memorias: supieron que jamás se volvió a casar, se convirtió en dueño del teatro y la compañía Stradford, la cual dirigió hasta su muerte, quedando como parte de los negocios de los Grandchester en América.

Respecto a todo lo que se descubrió de Alexander Grandchester fue todo un escándalo, por lo que se le revocaron sus privilegios y enviado a prisión. Haciendo que se pidiera una disculpa pública a Raoul por las severas actitudes hacia su persona por parte de los demás miembros del parlamento que habían creído en Alexander y restituyéndole sus privilegios.

Raoul antes de partir a Gran Bretaña, decidió añadir en una sección especial, los trajes que encontraron en su casa a la remodelación del Teatro de la Antigua Compañía Stradford en homenaje a Terrence Grandchester, en cuya inauguración Terry decidió probar suerte y sin decirle a nadie, entró a la escuela de la compañía, siendo todo un éxito en su participación con el estelar en "La Fierecilla Domada".

Fin del FlashBack.

El conocido ajetreo que ocasionaban sus primos lo sacaron de sus pensamientos. Se apresuró a salir y saludar a Mandy.


Si que estaba loco su primo pero después de todo, trabajar como desquiciado para terminar en un tiempo record, era una forma de compensar el daño que había hecho… especialmente a Tony… Realmente no le gustaba Terry, ni ninguna otra chica que mostrara preferencias por Karl, simplemente había sido una forma de molestar por los celos que había albergado en contra de su primo, por haber sido elegido por ella. Después de lo ocurrido en Escocia, durante la Universidad había destacado en tiro al blanco, no solo con el rifle, también con el arco, logrando ser parte del equipo de Estados Unidos. Esa noche terminó la que consideró su obra maestra, inspirada en su musa. Louisa, admiraba su talento y fuera de lo que alguna vez dijera Nancy, ella no estaba celosa de la chica que inspiró a su novio. Era su representante y se sentía feliz estando a su lado. Estaban por mostrar en una de las más famosas galerías de Arte de Chicago, sus trabajos más recientes, solo esperaban a la llegada de Mandy. Así que mientras terminaba, Louisa acompañaba a los demás a recibirla.


Estaba muy nerviosa, tenía meses que su novela se había publicado, había sido aclamada tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido, estaba felíz de contar la historia de sus antepasados, estaba emocionada por regalarle un ejemplar a Mandy a su regreso. Sabía que la chica era muy crítica en cuanto a literatura se trataba, le dio gusto que a la mañana siguiente sus comentarios fueran favorecedores. Sabía que era una novata, pero por el momento solo le importaba saber la opinión de sus seres queridos.

-¿Piensas seguir escribiendo?.- Preguntó Mandy.

- Claro que si… - La miró.- He estado pensando en convertirte en la heroína de mi próxi…

- Alto ahí Aline, el que hayas escrito la historia de los abuelos, no te da derecho a…

- No te preocupes, serás toda una guerrera contra criaturas extraterrestres…

- Si que tienes una gran imaginación…- Dijo Karl.

- ¿O tal vez podrías ser tú?... Un famoso médico que…

- Claro que no… paso…

- No se preocupen… - Dijo sonriendo con picardía.- Estoy rodeada de tantas personas sobre las que podría hacerlo… - Andy tocaba el piano distraídamente.

- ¿Cómo vas?.- Preguntó Annie a Karl.

- Bien.

- No te veo muy entusiasmado…- Dijo tratando de sacarle información.

- No tengo de que preocuparme… no hay dudas…- Dijo como si no le diera importancia.

- ¿Estás seguro?.- intervino Louisa, mirándolo maliciosamente.- Después de todo está rodeada de tantos chicos guapos…

- Se rumora que muchos… la asedian… -Comenzó a decir Andy con suspicacia.

- Incluso ha salido con…- Continuó Mandy embromándolo mientras le mostraba una revista con uno de los galanes del momento.

- Claro que lo sé… y créanme que es un tipo muy agradable, lo hacen por cuestiones de publicidad para una cena de beneficencia… es muy hermosa, sé cuantos desearían estar cerca de ella… pero no voy a dudar…- Se incorporó rápidamente.- Mejor me alejo de ustedes, bola de intrigosos… Tengo cosas más importantes que hacer que escuchar tonterías…

- ¿Es que no piensas decirnos nada?.- Preguntó Aline tomando un cuaderno de notas.

- Sin comentarios… Mandy, ¿Me acompañas?... - Dijo antes de salir.


Había pasado tanto tiempo en África, que su piel había adquirido un toque bronceado, lo que hacía destacar más aún su cabello rubio, en especial sus ojos azules. Miraba con nerviosismo los tableros de las llegadas de los aviones, tenía miedo de no poder reconocerlo o de que alguien más lo reconociera a él y ocasionara problemas.

- Disculpe señorita, ¿Me podría decir dónde puedo encontrar a una famosa bióloga recién llegada de África?… hay una extraña especie que acabo de descubrir en uno de mis viajes por el mundo… - Ella se giró al reconocer la voz. Detrás de ella un hombre con gorra de baseball, conjunto deportivo y gafas oscuras le mostraba un pequeño hurón blanco. – Quise llamarlo Bupé, no sé porqué pero… tal vez a mi hija le agrade… adora los animales…

- ¡Papá!.- Lo abrazó emocionada. – Nunca me imaginé que pudieras escaparte de… ¿Cómo…?

- No importa… Lo más importante es que estoy aquí…

- Si pero…

- Para eso tengo más ministros, ¿No crees?... Además necesitaba tomarme un respiro… eso de ser Primer Ministro es agotador…

- ¿Dónde está mamá?

- Creo que tenemos que esperar su vuelo…- Alice lo miraba interrogante.- Quería traerle algo muy especial a Terry… directamente de Francia…

- Sabes perfectamente que ella…

- Lo sé… pero fue una petición especial… que no pudimos negarnos…

- Así que por fin se decidió… se lo va a pedir…- Dijo tratando de disimular su tristeza. - Me alegro...

- Si… - La miró, volvió a abrazarla.- ¡Anímate!… no vas a perder a tu hermana… nada las podrá separar… son especiales… sólo la vas a compartir con alguien también especial. - "Si... muy especial..." pensó la rubia.

- Lo sé… - Sonrió más animada. - ¿Están seguros de que ella acepte?

- ¿Por qué lo dudas?

- Tal vez… sea porque ama tanto su carrera… que tal vez… ella no esté preparada…

- Y él también… pero solo ellos pueden decidir… ¿Has hablado con ella últimamente?

- No… he estado muy ocupada en la reserva… es tan difícil de imaginar que…

- Lo sé… estoy muy feliz por ellos…- En ese momento escucharon que el jet privado proveniente de París acababa de aterrizar.


- ¿Segura de que funcionará?

- ¿Te atreves a dudar de mí? Creí que siempre confiarías en mis…

- Lo siento Mandy… es solo que quiero que sea perfecto…- Caminaba muy agitado.

- Confía en mí…- Dijo mientras ajustaba algunas cosas en una máquina extraña en el jardín.- ¿A qué hora llegará?

- Dentro de… - Consultó su reloj.- ¡DIABLOS!... - Botó lo tenía en las manos. - En unos minutos llegará su avión.

- Pues apresúrate primito… o ella se enfurecerá... y tu sorpresa quedará arruinada… - Se burló de él después de verlo irse corriendo.

- ¿Qué es lo que hacen con tanto misterio?.- Preguntó Patrick después de cruzarse con Karl en su loca carrera al garaje.

- Es una sorpresa…

- ¿Para Terry?

- Claro… siempre pensé que eran el uno para el otro.- Respondió mientras terminaba algunos ajustes.

- ¿Siempre?.- La miró interrogante, ella se sonrojó un poco mientras hacía como que revisaba.

- Es… solo que jamás lo vi comportarse como lo ha hecho con ella… ni siquiera con Tony… es algo así como…

- ¿Almas gemelas? - La miró con excepticismo.

- ¿Crees que eso pueda existir?

- Puede ser…- La miró.- Siempre lo creí de nosotros… y cada vez que pienso en que saldrás en alguna misión, no puedo evitar sentirme muy inquieto… - Mandy lo miró sorprendida.

- ¿Te preocupa tanto el que alguna cosa…

- No lo digas ni de broma.- La abrazó con fuerza.

- No te preocupes… nunca te dejaré… lo prometo.


Mientras Andy practicaba en el salón, Annie revisaba cosas que Karl le había encargado, después de todo era una de las mejores organizadoras de reuniones y él no quería algo opulento, después de todo, era un lugar muy especial donde él esperaba que se pudiera realizar todo una vez que Terry hubiera aceptado. Andy la observaba…

- ¿Cómo va todo?.- Preguntó casualmente.

- Bien…- Contestó distraída.

- Karl… está muy emocionado aunque no lo parezca ¿Verdad?...

- Me alegra por él.- Lo interrumpió sonriendo.- Son el uno para el otro…

- ¿Y tú como estás?

- Estoy bien… yo… he estado saliendo con un chico grandioso...- Trató de no herirlo.

- Que bien…- Habían intentado tener una relación pero después de un tiempo, Andy decidió ser su amigo. Jamás lo vería como había visto a Karl. Después de su rompimiento entró en el conservatorio, y desde entonces había estado viajando por todo el mundo como concertista y uno de los mejores pianistas del mundo.- ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte?

- Claro. Karl me pidió que te dijera que si querías tocar en la fiesta de…

- ¡Claro que lo haré!…- Dijo mientras comenzaba a tocar algo más alegre. Annie reía, eso lo convenció de que ella realmente estaba bien. Con el tiempo también lo estaría él.


- ¡Esto no me lo va a perdonar!.- Se dijo mientras corría desesperadamente hasta la sala por donde ella llegaría. - ¡Demonios! Con tanta gente… ¡Tengo que encontrarla!... ¡RAYOS! - Se estiraba para buscarla, era obvio que se apresuraría en salir de ahí, no le gustaba que la molestaran los periodistas y que los demás la reconocieran. En eso sintió algo que se apoyaba contra su espalda. Lo tomó por sorpresa.

- ¿Sería tan amable de darme todo lo que tenga?.- Una voz algo grave y amenazadora le hablaba por detrás.

- ¿Sabe que hay mucha vigilancia en este aeropuerto?

- Ya veremos… por el momento, solo camine de frente… no queremos que algo malo vaya a pasarle…- Continuó diciendo la persona a sus espaldas.

- Lo siento mucho… pero estoy esperando a alguien…

- Pues en ese caso que se quede esperándolo… ¿No le parece?.- Él intentó ver a su interlocutor, pero solo sintió una especie de piquete en la espalda.- Es mejor que no me vea…

- ¿Por qué?

- Por precaución… ¿Tiene auto?

- Claro pero…

- Sólo C-A-M-I-N-E…- Él hizo lo que le decía, pero por uno de los cristales, notó que la persona era delgada, levemente más baja de estatura que él, fácilmente podría vencerla, solo que no podía ver el tipo de arma. Más adelante, cerca de la salida se dio cuenta de que un mozo con maletas los seguía de cerca. Sonrió. "Bien… así que quieres jugar" se dirigió al auto, rápidamente se dio la vuelta haciendo perder el equilibrio a su "secuestrador", tomó la mano que sostenía el arma y se la quitó. Comenzó a reír en cuanto vio que estuvo a punto de caer, por lo que la sostuvo entre sus brazos.

- Eres excelente actuando… pero mala para engañarme…- Dijo al tiempo que le quitaba la gorra y su largo cabello caía libremente.

- No te sientas orgulloso… por un momento te asustaste…- Se burló ella mientras se quitaba los lentes oscuros.

- Claro… si eso te hace sentir mejor por haber arruinado tu actuación… - La miró con burla sin soltarla aún, ella se enfadó.

- ¡William Charles Ardley eres un…- No pudo continuar, porque la besó y ella se rindió. Después de un momento él se paró.

- Tenemos que irnos…- Abrió la puerta del auto, ella subió mientras él se encargaba del equipaje. Cuando puso en marcha el auto conversaban animadamente, al llegar a la mansión, la hizo entrar por una puerta de servicio.

- ¿Qué haces?

- Es… quiero darte algo antes…- Dijo mientras la conducía al piso superior.- Está en tu habitación…

- Karl… estás loco ¿Lo sabías?.- El fingió detenerse a pensar un poco.

- Si… y supongo que es por ti... - Dijo mientras continuaban caminando hacia la habitación.- Quiero que cierres los ojos…

- Pero… supongo que todos nos están esperando…

- Por favor... –Dijo mientras se los cubría con una mano y con la otra abría la puerta. Caminaban despacio mientras él la guiaba, "Regalo sorpresa número uno".- Puedes abrirlos…- Ella miró: en un caballete reposaba un enorme cuadro. pintado al óleo: las luces de una ciudad con una pareja mirando el crepúsculo.

- Es… somos nosotros… en Edimburgo… es…

- ¿Te gusta?.- Sonrió él.

- Claro que sí… - Lo examinó, encontró una rúbrica.- ¿Edward lo…

- Si…

- Es talentosísimo… es… fantástico…

- Me alegra que te guste…- Se acercó a un sofá para tomar una caja mientras sonreía. "Regalo sorpresa número dos". - Por cierto, aunque sea familiar la reunión… la abuela se empeñó en que tenía que ser formal… - Mintió con descaro.- Así que… - Destapó la caja. - Espero que te guste… - Sacó un vestido azul, que combinaba a la perfección con sus ojos.

- Es hermoso…- Se acercaba peligrosamente hacia él sin dejar de mirarlo a los ojos.

- C-Creo que ahora si podremos ir a ver a los demás…- Dijo Karl nervioso. Siempre lo sorprendía la forma en que ella lo hacía perder el control con tal rapidez.

- ¿Por qué? - Ella lo miraba de forma provocativa.- Pueden esperar un poco más…- Tomó el vestido en sus manos y lo colocó con cuidado en el sofá.- Creo que ahora yo te daré una sorpresa… - Sus labios estaban a milímetros de los de él. - Karl… te necesito… - Estaban a punto de besarse, pues el rubio la había atraído hacia sí.

- ¡KARL… TERRY!.- Escucharon que los llamaban desde los jardines. Terry se alejó a regañadientes, mientras que Karl daba un suspiro de alivio.

- C-Creo que debemos ir… ¿No crees?

- Si… Supongo que si… - Respondió desanimada. Así que salieron de la habitación para reunirse con los demás.


Sabían que esa noche sería muy especial para su hija, pero habían prometido ser parte de la sorpresa que Karl le tendría preparada.

- ¿Qué opinas del chico? – Preguntó Eleanor desde su habitación en la Suite.

- Si es como su padre… no podría sentirme más feliz si Terry lo acepta.- Dijo Raoul mientras terminaba de arreglar el moño de su smoking frente a un espejo.

- Entonces no te preocupes.- Dijo mientras salía, él la miró por el espejo. Ella se giró poco a poco. - ¿Qué te parece? Aproveché mi estancia en Paris.

- Te ves estupenda… ¿Qué te parecería si llegáramos un poco tarde?.- Dijo con picardía.

- ¡Claro que no!… ¿Dónde está su estilo de Sr. Responsable, Sr. Ministro?.- Dijo Eleanor tomando su abrigo y su bolso.- Su hija no se lo perdonaría en algo tan importante.


Al bajar al lobby del hotel, Kirk esperaba a los Grandchester, quien se quedó deslumbrado por el aspecto de Alice quien por primera vez se sintió apenada por el amigo de Terry.

- Hola Kirk, ¿Qué pasa?

- Ha… na-nada… s-sólo que… - Se sintió como un tonto.- Me había acostumbrado a verte con ropas de exploradora… creí que te vería...

- ¿Con algún estilo salvaje? - Lo miró sonriendo. - Tienes razón, tal vez hubiera sido grandioso un estilo muy africano...

- Creo que escandalizarias a...

- Bueno, también yo… pero hubiera estado más cómoda... - Fingió un suspiro de resignación. - todo sea por un par de amigos ¿No es así?.- Le sonrió, él le ofreció su brazo.

- Claro… Así que yo los llevaré a la fiesta… de acuerdo al plan de nuestro loco amigo.- Ambos rieron.


Aunque se había opuesto determinantemente William a que la prensa estuviera presente en la reunión, la abuela había insistido. Ella estaba segura de que Karl algo tramaba y no era precisamente celebrar el regreso de Amanda. Sólo estarían los diarios más importantes del país. En cuanto los vio lo supo. Ambos jóvenes bajaron a la recepción, donde ya había comenzado el baile. Saludaron y hablaron con diferentes personas. Después de un momento, cuando alguien le avisó a Karl que pronto se serviría la cena, aprovechó para salir un momento a los jardines con Terry, quien no podía esconderle su aburrimiento.

- ¿Te estás divirtiendo?

- Ummm… ¿Honestamente?... - Él la miró asintiendo, ella suspiró exasperada. - Preferiría estar aquí… sabes que prefiero evitar todo eso… me gusta la tranquilidad… Mira, es hermosa la vista… la luna brillando tan intensamente… - Dijo mientras se recargaba un poco en el barandal, Karl se sintió muy nervioso.- Prefiero estar solo contigo… en vez de estar aquí podríamos escaparnos a la playa… y... quien sabe…

- Terry…- La interrumpió ante lo tentador de sus palabras, mientras sacaba algo del bolsillo. Ella se dio vuelta al escuchar su tono de voz. - Ya lo había pensado, pero… pero yo… yo… sólo quería… que te sintiera a gusto… Perdóname… lo olvidé… pero... pero... debí suponerlo... es que... quería que todo fuera perfecto… - Ella se acercó, no entendió nada por la rapidez de sus palabras.- Sabía que era demasiado para ti pero no quería posponerlo por más tiempo… - ella cubrió sus labios con sus dedos para detener sus palabras.

- Karl… ¿Qué te pasa? Habla más despacio, no te entiendo…- Él con las manos temblorosas abrió la caja mostrándole un sencillo pero muy hermoso anillo. Igual al que habían encontrado en Escocia: una T y una C formando un monograma. Ella se quedó sin aliento.- Karl… - Lo miró a los ojos aún sin poder creerlo. El rubio respiró profundo.

- Te amo Teresa Grandchester… no quiero pasar más tiempo sin ti…- Respiró nuevamente, se hincó.- ¿Te casarías conmigo?. - Ella estaba anonadada… soñaba con ese momento. Pero ahora no se sentía preparada.

- Karl… yo…

- Lo sé… no debí molestarte… … que… - Comenzó a caminar nervioso, se sentía desilusionado. Ella lo detuvo.

- ¡KARL!...- Lo miró a los ojos, él hacía lo mismo, algo asustado por su reacción.- ¡GRANDÍSIMO TONTO!... ¡¿POR QUÉ TARDASTE TANTO?.

- Mira, yo sé que… ¡¿Qué dices?.- No podía salir de su sorpresa.

- ¡¿POR QUÉ TARDASTE TANTO TIEMPO EN PEDÍRMELO?

- Eso… eso quiere decir que…

- ¡SI!… ¡ACEPTO!…- Se lanzó a sus brazos para besarlo, él aún no lo podía creer. Pero el movimiento lo tomó muy desprevenido, por lo que cayeron al pasto, en ese momento, las luces que cubrían los arbustos del jardín se encendieron y unos fuegos artificiales comenzaron a brillar. Terry se separó de Karl a regañadientes para admirarlos.

- ¡LO SABÍAMOS!… - Edward, Louisa, Annie, Andrew, Patrick, Amanda y Aline salieron de su escondite para felicitarlos. Karl y Terry estaban azorados.

- Creo que es momento de que se lo digan a todos…- Dijo Aline muy emocionada. Karl sonrió ofreciéndole la mano a Terry para ayudarla a incorporarse y entrar. Los invitados no comprendían a que se debía tanto alboroto en el jardín, ya que la música había cesado al escucharse que alguien pedía la atención de todos. Terry miró alrededor, su padre, su madre y Alice, del brazo de Kirk estaban ahí, se sintió muy conmovida. Miró a Karl.- Regalo sorpresa número tres…- Le susurró él al oído.

- Creo que tal alboroto en los jardines se debe a que tendré el honor de anunciar el compromiso de mi hija, Teresa Grandchester con el joven William Charles Ardley…- Dijo Raoul mientras veía a los jóvenes entrar, todos los invitados rompieron en aplausos, las fotos de la prensa no podían esperar, (Había sido muy discreta al mantener su vida en privado, y como siempre la veían con Kirk, que la prensa especulaba un romance entre ellos) había sido una gran sorpresa para casi todos los asistentes. Ambos sonreían muy felices.

- ¿Cuándo piensas que nos casemos?.- Preguntó Terry.

- ¿Qué te parece en la víspera de año nuevo?

- ¡¿Estás loco? Hay muchas cosas que debo…

- Ya todo está preparado.- Dijo atrayéndola más hacia él.

- ¿Tan seguro estabas de que no te rechazaría?... Hay tantos chicos de dónde escoger…- Él sonrió por sus palabras.

- Claro… pero ninguno es tan irresistible como yo… - Se acercó a besarla pero ella alejó rápidamente su rostro.

- Eres un engreído

- Yo también tengo muchas chicas de dónde escoger… - Ella intentó darle un golpe, vio su intención y la detuvo, sonriendo. - las enfermeras... las demás residentes... las pacientes...

- Pero ¡¿Qué dem…? - Se acercó a su oído para susurrarle:

- Pero sé sólo una me vuelve completamente loco… y yo a ella…

- ¿Eso crees?

- Tú lo dijiste hace un momento… si había tardado en pedírtelo era porque quería que todo fuera una sorpresa y perfecto…

- De acuerdo Sr. Ya Tengo Todo Listo… ¿Dónde…

- Eso es otra sorpresa y no quiero que la arruines… sólo te diré que será en Nueva York…

- Pero ¿Por qué…- La interrumpió con un beso. Cuando se separaron él continuó:

- Eso es algo que tienes que averiguar…

- Karl eres imposible…

- Y me amas…

La abuela pidió bailar con Karl, estaba emocionada de que nuevamente hubiera una boda importante entre ambas familias. Alice miraba con emoción a ambos, sabía que eran el uno para el otro. Kirk le pidió bailar y ella aceptó con gusto.


Nueva York

Noche de Año Nuevo…

"El Mauritania… Todo comenzó aquí… aquí se conocieron y desde el primer momento que se vieron, se amaron… como Karl y yo… La primera vez que nos vimos… aunque ya antes nos habíamos encontrado, pero sin vernos… ¿Estaríamos predestinados a conocernos… a amarnos y vivir como ellos jamás pudieron?" Se alejó de la ventana del camarote… Se cubría con una sábana mientras Karl dormía profundamente. Le gustaba observarlo, especialmente con la débil luz de las velas.

La boda había sido en la Catedral de San Patricio, y llevaron a los niños del Hogar de Pony para que cantaran en el coro. Parecía un sueño. Karl había mantenido en secreto donde sería la recepción. En cuanto llegaron, comprendió todo. Recordó la noche en que se conocieron, las extrañas sensaciones que tuvo antes de verlo y cuando finalmente se vieron por primera vez, las miradas que intercambiaron cuando lo escuchó tocar… pese a haberse burlado de él, algo le decía que sería imposible olvidarlo. Karl le comentó algo parecido.

FlashBack

- Tal vez sea la herencia de nuestros abuelos… un amor que ha podido perdurar a través del tiempo… en cada generación… esperando… hasta encontrarse… - Dijo Karl cuando escapaban de la fiesta. Se detuvieron un momento en el sitio donde se vieron y ella se burló de él.

- ¿Crees que éste sea el mismo lugar dónde ellos se conocieron?.- Preguntó Terry apoyándose en el pasamanos del barandal.

- ¿Qué importancia puede tener?

- No lo sé… solo que me parece curiosa la forma en que nos conocimos… ¿Crees en el destino… las almas gemelas… la reencarnación?

- No lo sé… nunca lo he pensado… Solo me importa que te amo desde el primer momento en que te vi y siempre lo haré… que sólo tú me complementas… nadie más… tal vez... siempre estuve esperando por ti… - Dijo mientras se acercaba para cargarla y llevarla hasta su camarote.

En cuanto entraron él se apoderó de los labios de la chica y profundizó los besos con deseo, en tanto ella se aferraba a él. No hablaron. Se movían con desesperación y su corazón latía al unísono. Se besaron de manera posesiva, quizá por la necesidad de sentir sus cuerpos llenos de pasión del uno por el otro. No se habían tomado la molestia de admirar el camarote que cuidadosamente Annie había decorado para ellos.

- ¡Te necesito! – Susurró Terry y él la levantó un poco, parecía tener una fuerza sobrehumana en tanto la abrazaba, dispuesto a poseerla porque ya no podía esperar. Terry se aferró de nuevo a él mientras se volvían a besar. Poco a poco las ropas fueron cayendo. Karl recorría el cuerpo de Terry, posesivamente sus manos se deslizaban una y otra vez por toda la extensión de su cuerpo, parecía que sus besos al contacto con la piel de la chica quemaran de tal forma que ambos gemían al unísono, pues se pertenecían desde hace mucho tiempo, Karl parecía como si quisiera marcar cada rincón del cuerpo de Terry como suyo… pues jamás se alejaría de ella… no lo permitiría. En un instante Karl cargó a Terry y la recargó a la pared, en ese instante ella se arqueó, sintiendo como penetraba casi por completo y al instante. Sintió como un fugo ardiente la atravesaba y movió el cuerpo al fiero ritmo de la posesión, Karl parecía fuera de sí al igual que ella, quien se aferraba a la espalda de Karl encajando sus uñas. Las frenéticas embestidas que Karl daba a su febril cuerpo, eran como si dejara parte de su vida en ella, poco después él puso de pie a Terry con el cuerpo aún vibrante, para después levantarla en brazos. Ella sintió la suave cama debajo de su cuerpo, el mundo había desaparecido, nada existía, solo el rostro que se acercaba a ella.

- ¡Karl! –Fue un murmullo apenas audible, cargado aún de necesidad.

- ¡Shh! – Colocó sus manos sobre su piel estremecida -. No hables… no digas nada… Tantos días lejos… tantas distracciones… que te necesitaba con desesperación…

- Yo también te necesito tanto… no te alejes de nuevo de mi… -Lo aferró a su cuerpo.

- ¡JAMÁS!... Te amo Terry…

- Te amo Karl…- Suspiró mientras él comenzaba a besarla lentamente.

La había poseído casi con locura. Ahora la acariciaba y besaba con ternura y los murmullos contra su piel la hicieron gemir excitada. Después de recorrer con sus labios y su lengua aquel cuerpo febril, llevó sus labios a los de ella. Le entreabrió la boca y se introdujo en ella, para comenzar con el juego, después bajó su cabeza hasta llegar a los rozados pezones donde comenzó a deleitarse con su suavidad, acariciando y pasando su lengua alrededor de éstos. Terry se sentía morir, ya no pensaba más y se entregó por completo.

- ¡Kaaarl! –Rogó al no soportar. El cuerpo de su amado retornó a ella, se posicionó entre sus piernas, él estaba listo para poseerla, tocando y besando con cuidado todo su cuerpo, hasta que ella con un gemido ahogado pidió satisfacción. La acercó a su cuerpo, pero esta vez con sumo cuidado penetró en ella, con ternura, él miraba complacido los gestos y susurros que ella le daba. Empezó con un vaivén lento que disfrutaba tanto como ella, poco a poco empezó a acelerar el ritmo de la entrega, sus cuerpos vibraban de pasión, Terry se aferraba cada vez mas a Karl y él no dejaba de brindarle aquel placer que desbordaba desde la más mínima partícula de su ser. En un momento, un gemido al unísono selló nuevamente la entrega. Terry se estremeció sin control en tanto regresaba poco a poco a la realidad, mientras Karl se desplomaba sobre su cuerpo aún vibrante, con las manos entrelazadas y respirando agitadamente, él poco a poco salió de su cuerpo para colocarse a un lado de ella. Con satisfacción, Terry observaba el rostro de él, quien también la contempló un buen rato antes de volver a abrazarla, para luego cubrirse con las sábanas.

- ¿Estás cansada? –preguntó mientras delineaba sus labios con los dedos.

- Ummm… no… – Contestó al besar sus dedos mientras lo miró de forma significativa, pero tenía que aceptarlo, se sentía fatigada -. Sí, estoy un poco... cansada.

- Te amo mi amor… Descansa... - Las palabras resonaron en su mente y recostó su cabeza en el hombro de él mientras cerraba los ojos y la estrechaba más sobre su pecho.

Fin del FlashBack

Quería ver el amanecer a su lado, poco faltaba… pero ella no quería despertarlo. Por fin puso atención en los detalles del camarote, los pétalos de rosa por todos lados, finas velas aromáticas. Se acercó a la cama para recostarse al lado de Karl. Él al sentir el movimiento, sin abrir los ojos extendió su brazo para atraerla a su cuerpo, ella lo besó.

- Buenos Días mi amor…- Dijo él abriendo los ojos.

- Aun no es de día…

- ¿Recitarás para mí a Romeo y Julieta?...- Sonrió acercando su rostro para besarla.- Dirás que es el ruiseñor y no la alondra el que c…- Ella lo acalló con un beso.

- Aun no sale el sol…

- Pues para mí si... con solo ver tu sonrisa… - Dijo mientras se colocaba sobre ella, mirándola de forma provocativa.- Pero será como tú digas…- Comenzó a besarla con pasión, ella correspondió, iniciando una nueva entrega.

Y así iniciarían juntos cada día… el amor de sus abuelos unía a otros jóvenes apasionados como lo fueron ellos… quienes al conocer su historia y el profundo amor que se profesaron, se prometieron disfrutaría al máximo su vida juntos…


Fin


Hola a todas:

¿Cómo han estado?

Bueno, aquí está el capítulo final de mi primer fic en honor a Candy… ¿Qué opinan que fue: Terryfic o Albertfic? Bueno, es que solo estaba pensando en Candy y las difíciles decisiones que tomaría en su vida… y cómo afectarían no solo la de ella sino la de los demás… incluso a generaciones futuras…

Que bueno que les haya agradado, muchas gracias por leer y enviarme sus comentarios, la verdad me sirvieron mucho cuando sentía que se me iba la inspiración y estaba a punto de abandonarlo, pues al principio pensé que sería un minific, pero mientras más escribía más situaciones se presentaban. Es lindo descubrir como una animación pueda unir a las personas, crear amistades y desarrollar nuestra creatividad.

Muchas gracias a Erika Andrea Leyva Montes, Soledad López Vergara, Liliana Callirgos, Camilove, Jocelyn Monje, Diamanteestrellado, Lety Martínez, Yola Calderón, Scarleth (He conservado sus e-mails como fuente de ánimos e inspiración en el grupo donde fue publicado) que leyeron por primera vez estas ocurrencias propias de una novata y gracias a Themis78, Galaxylam84 y Lizzig por seguir esta historia desde que se publicó aquí... y a las lectoras anónimas que nos permiten desarrollar nuestra imaginación y exponer nuestras ideas con el solo fin de entretener y compartir un poco de nuestros sentimientos. No sé que mas decirles para agradecerles… que estén bien y ánimo para todas aquellas chavas que tengan el deseo de escribir… sé que no siempre las cosas nos salen a la primera, pero todo es cuestión de práctica… así que ánimo, no se rindan, no den importancia a las críticas destructivas y sigan adelante con lo que les digan sus sentimientos, creo que ese es el secreto para escribir…

Hay algo curioso respecto a éste fanfic que quisiera compartir: al principio Karl solo era un personaje ficticio, pero conforme iba avanzando la historia recordé a Mi Rebelde (Terry) de Secundaria y que por decidia mía nunca pasó nada entre nosotros, a pesar de que era mutuo el sentimiento... Pero lo recuerdo con mucho cariño y dónde quiera que esté le dedico este fic.

Con amor a mi Güero Pecoso de Ojos Verdes… Nunca lo olvidaré…

Espero que pronto pueda ordenar nuevamente mis ideas y escribir un nuevo fic. Nuevamente muchas gracias a todas… Se despide por el momento su amiga

NEP…