XXI
Gokudera estaba bastante ausente ese día en clases. Faltaban tres días para Navidad y de alguna forma no dejaba de pensar en el perfume que el Décimo planeaba regalarle a esa mujer. Porque eso pasaba: faltaban sólo tres días para Navidad.
No le había contado a nadie, ni siquiera a Tsuna, sobre su relación con G. Yamamoto parecía intuir algo, pues decía algunas frases que parecían tener un doble sentido, haciendo referencia a ello.
Y por supuesto, ni siquiera el mismo G sabía lo que pasaba por su cabeza.
-Navidad, ¿eh?- Suspiró, sentado en un banco mientras se fumaba un cigarrillo. Todo había empezado con una vaga idea, que fue cobrando fuerza y ahora estaba clavada en él como una espina de rosa. ¿Debería comprarle algo a G? Después de todo, siempre estaba cocinándole y le brindó apoyo cuando más lo necesitaba, aunque se negara a reconocerlo.
Miró su anillo. Ya era una costumbre no quitárselo para irse a duchar incluso, pues que el primer guardián lo viera desnudo había dejado de ser un problema cuando lo difícil era verlo vestido.
Aún así, se levantó con pereza y dejó la joya en un cajón, por si acaso, y tras coger su chaqueta desapareció de su apartamento para dirigirse a la zona comercial. Si al menos supiera que querría ese engendro, podría ir a algún lugar en concreto, pero era bastante difícil saberlo; ¿qué querría alguien que vivía dentro de un anillo y tan sólo salía por las noches para pasar un rato, lascivo en mayor o menor medida, con Gokudera?
Todo lo que G hacía podía resumirse en dos cosas: fumar sus cigarrillos y devorar su cuerpo. Nunca comía porque no lo necesitaba, y si se duchaba era solo para hacerlo con él. No necesitaba ropa ya que la suya siempre estaba impecable, ni un set de cremas o paridas de esas que estaban tan de moda últimamente. Nada. No había nada, así que debería centrarse o en el tabaco o en...
Justo delante tenía un supermercado que había visitado con anterioridad. En ese sitio vendían productos de Durex que podrían hacer más placenteros sus momentos íntimos.
Tragó saliva.
No podía creerse que fuera a comprar esas gilipolleces como regalo de Navidad.
