Summary: ¿Qué pasa cuando las cosas no van bien, y la confianza se pierde? ¿Y descubres que toda tu vida está basada en mentiras? El miedo te ciega... Y escapas... Lejos. Muy lejos. Donde ellos no te encuentren. Y conoces a personas que cambian tu vida. La luz esta en donde menos la busques... Pero las cosas no mejoran ante sus ojos y la venganza las impulsa. Sin darse cuenta de que su felicidad de extinguía poco a poco. Y están perdiendo algo más fuerte...
el amor.
Disclaimer: ¡No soy J.K Rowling ni Stephanie Meyer! Por lo tanto, nada de esto me pertenece, exceptuando uno que otro personaje que es inventado POR MÍ… y creo que ni siquiera hay T.T
Aclaración: Si te gustan: Ginny, Ron y Harry, es mejor que ni leas esta historia. ¡O me odiaran de por vida!
Está basada en Amanecer, pero Reneesme no nace ^^
Agradecimiento: a Oschii por comentar el cap anterior C:
N.A/ Bueno, ¿para que les voy a mentir? Me había olvidado por completo que tenia que terminar esta historia. El Epilogo -que les advierto es bastante cortito- lo tenía listo hace como tres meses... ¡Lo siento! Pero últimamente las cosas han sido demasiado frenéticas para mi.
Epilogo:
Hermione miró el paisaje con nostalgia, se sobresaltó cuando unos fuertes y cálidos brazos la envolvieron, pero tras un largo instante, ella apoyó su cabeza contra el pecho masculino y suspiró.
—Jamás creí que volvería a pisar Forks, ¿sabes? No pensé que sería capaz de hacerlo.
—Eres fuerte, Hermione, claro que podías hacerlo.
—Gracias, Draco.
Él se mantuvo en silencio, Hermione volvió a mirar el verde paisaje y sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Por Merlín, parezco estúpida llorando por cada mínima cosa. Es solo…
—Todo te recuerda demasiado a él.
—Sí. –admitió ella riendo de forma amargada:- ¿Soy tan obvia?
Nah, pasé también por la etapa de todo me recuerda a ella.
¿Debo ponerme celosa por verlos tan acaramelados o es momento de unirme también al abrazo?
Hermione miró a Leah que estaba apoyada cerca a ellos, con una dulce sonrisa en su rostro, sus brazos cruzados sobre su pecho con falso enojo. Draco rió y la castaña abrió sus brazos.
—Qué bueno. Ya iba a comenzar hacer un espectáculo digno de telenovela. Es decir, no todos los días ves a tu novio abrazando al amor de su vida.
—Agradece que no lo hagas, yo tengo que tragarme verte corriendo tras Uley.
—Oh, Malfoy, no seas llorón.
Hermione rió por la cara de molestia del rubio, Leah dio un corto pero cariñoso beso al chico, sabiendo que no le iban las demostraciones públicas… excepto cuando estaba Sam.
Nadie comprendía muy bien como Leah Clearwater terminó saliendo con Draco Malfoy, pero en silencio todos creían que era un mutuo acuerdo. Ambos estaban enamorados de la persona equivocada, podían curarse estando juntos. Hermione sabía que era más que eso, Leah y Draco tal vez si comenzaron para olvidar, partieron como un juego, pero llevaban tres años juntos. Y aunque lo negaran, y se molestaran cada vez que alguien lo decía, esos dos estaban locamente enamorados.
Eran felices.
Hermione apartó la sensación de nostalgia y sonrió hacia Leah que la miraba interrogante.
— ¿Vas vestida así al matrimonio?
—No seas estúpida, Clearwater, ella trae su vestido en una de mis maletas.
— ¿Maletas? -preguntó Leah consternada, pasando por alto la ofensa de su novio, sus ojos se entornaron y Draco sonrió:- Oh.
— ¿Sorprendida, Clearwater? Te dije que no iba a dejar que vivieras sola.
Hermione salió disimuladamente de la habitación, sabiendo que era mejor que tuvieran un poco de intimidad, es decir, Draco estaba yéndose a vivir con Leah. Sonaba buena idea ir a dar un paseo, tomando una toalla decidió ir a la playa, total, hoy era un día soleado, de esos que no se daban muy seguidos en La Push.
[*]
Las secuelas de un ataque, físico o psicológico, jamás se podrían borrar. Hermione lo comprendía y lo aceptaba cada noche que despertaba, agitada, sollozando y gritando. Lo sabía, y lo admitía abiertamente cada vez que le daban ataques de ansiedad, en los que tenía que medicarse.
Y aunque lo aceptaba, no podía evitar sentirse patética.
Y sola.
Exactamente hoy más que el resto de días del año.
¿Cómo había pasado el tiempo tan rápido? Ella llevaba tres años intentando escapar de la pesadilla que vivió. Apretó sus ojos, dejando con tranquilidad que las lágrimas se deslizaran por su rostro, hacía un tiempo que ya no le importaba si alguien veía lo rota que se encontraba. ¿De qué serviría esconderlo? Solo causaría más daño.
Hoy se casaba su hermano y Cho. Sería una boda hermosa, y ella sería la madrina… Y Jacob Black el padrino.
Ella no le había vuelto a ver desde que se marchó del hospital, dejándola sola. Como un silencioso trato, Hermione no volvió a Forks. No creía ser capaz de verlo. Pero ahora iba a estar todo el matrimonio a su lado.
Iba a ser más difícil de lo temía poder soportar.
— Te ves muy triste, Hermione.
La castaña alzó su cabeza de golpe, Seth cargaba a Luna estilo novia, la chica le miraba con sincera preocupación. Con excesivo cuidado los chicos se sentaron a un lado de Hermione.
—Es porque lo estoy. –informó Hermione con suavidad, encogiéndose de hombros.
—Si no te sientes capaz…
—Lo haré. –cortó Hermione, molesta por la desconfianza. Más que por la de los otros, por la que ella misma sentía. ¿Y si salía corriendo en medio de la boda y terminaba jodiendo todo? Cho y Riley no se merecían algo así.
—Hermione, no te esfuerces tanto. –dijo Luna con suavidad, dándole un leve apretón a su mano:- Si no puedes, todos entenderemos.
— ¡Puedo hacerlo!
—Bien. No te enojes…
—Lo siento, Luna. –dijo Hermione cerrando sus ojos e inspirando profundamente para calmarse:- El día me pone mal, no entiendo cómo Cho y Riley pueden casarse sabiendo lo que sucedió.
—Lo hacen por eso mismo. Somos sobrevivientes, Mione, tenemos que salir adelante. –dijo Seth con suavidad. Hermione se tragó el sollozo que quería salir a la superficie y negó, molesta y confundida.
—Temo que no puedo hacerlo.
— ¿Dónde quedó la valentía Gryffindor?
—Donde mismo estuvo la lealtad de Ronald, Ginevra y Harry.
— ¡Tú no eres como ellos! –gritó Luna furiosa, Seth asintió, de acuerdo. Hermione bufó y continuó mirando al mar:- ¿Sabes? Creo que para ti es más fácil aceptar que te pisoteen, incluso que suceda lo mismo de hace tres años, que enfrentar tu futuro. Estás estancada, Hermione. Y eso apesta.
La castaña se levantó de un salto, con su rostro enrojecido de furia, sus puños cerrados y apretados con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos.
— ¡¿Con que cara me dices eso, Luna? Si no mal recuerdo, eres tú la que cada vez que tu novio pide tener un hijo huye despavorida…
Hermione se arrepintió de inmediato al ver el dolor en el rostro de Seth, luego, él comenzó a gruñir y a temblar de forma excesiva. Cerró los ojos esperando que el metamorfogo la atacara, porque lo merecía, ella causó dolor en las personas que querían ayudarla, pero el castigo por su comportamiento jamás llego. Hubo una especie de colisión, luego gruñidos peligrosos.
Una pelea.
Con lentitud abrió sus ojos y el lobo café se giró a verla. El miedo, la angustia y el dolor se esfumaron. Luna rió y le dijo algo a Seth que Hermione no pudo procesar. Jacob cambió y sin importarle su desnudez se abalanzó sobre ella.
El miedo y la incomodidad a que alguien del sexo opuesto le tocara nunca se presentó.
—Si no corres ahora, jamás te dejaré ir, Hermione.
Y ella, por primera vez desde el ataque, no escapó. Simplemente se dejó envolver por los suaves y dulces besos de Jacob Black y por sus sincera disculpas.
[*]
Los novios sonrieron hacia las cámaras, luego, sin perder la sonrisa se miraron con fastidio.
Creo que ya quiero el divorcio –masculló Cho entre dientes, haciendo reír a Riley, ella se sonrojó y luego Luna aclaró su garganta.
—Quiero hacer un brindis por los novios…
—Looney, eso lo hacen los padrinos.
—Tomando en cuenta que ellos se han ido a… recuperar el tiempo perdido… lo haré yo –informó Luna ignorando la risa de Seth:- Chicos, son la pareja más extraña que he conocido, pero, sé que duraran hasta volverse pasas.
—Los vampiros no envejecen.
—Cállate, Seth, y déjame seguir. –reclamó Luna de forma cariñosa:- Sin ustedes, chicos, nadie estaría aquí, porque jamás hubiésemos podido con Potter.
Cho sonrió con dulzura hacia Luna, Riley estaba tenso ante la mención del niño que vivió solo dos veces, pero ella parecía relajada.
—Bueno, gracias, Luna. Y gracias a todos por acompañarnos en este día tan importante. Quiero hacer un brindis especial, por Harry Potter, Ronald Weasley y Ginevra Weasley, sin ellos, nunca nos conoceríamos y seriamos una familia tan linda.
—Salud por eso –dijo Hermione sonriendo con timidez, caminando hacia el mesón principal de la mano de Jacob quien sonreía ampliamente, sin esconder el brillo de felicidad de sus ojos.
—Bueno, si ustedes no hubiesen llegado nuestra reclacion con la manada jamás se volvería tan pasiva. –dijo Carlisle con una tranquila sonrisa hacia las tres chicas:- Propongo un brindis por Cho Chang, Luna Lovegood y Hermione Granger, nuestras valientes heroínas.
— ¡Salud!
Desde una aislada celda de Azkaban se pudo oír al mismo tiempo una última bocanada de aire, un lastimero sollozo y un grito demente.
Pero ya nada podía afectar al trío de chicas, porque Harry Potter había sido besado por el dementor, Ginevra jamás volvería a ver la luz del día y Ronald estaba rodeado de gente que le haría vivir sus más oscuras pesadillas.
Es cierto, ellos marcaron sus vidas, pero también gracias a ellos descubrieron el verdadero amor.
Fin.
Opiniones?
Tomates?
Avadas?
A estas alturas espero de todo ;)
Besos, y gracias por haber leído esta historia, fue un honor escribirla.
Los quiere,
Aurorita Malfoy
