Los personajes que se utilizaran aquí no son míos son de la mangaka Rumiko Takahashi, solo los uso con fines de entretenimiento.
21.
Intento.
Hoy era uno de esos días especiales desde la partida de Kagome. Hoy Inuyasha por fin estaba jugando y conviviendo con ellos como lo solían hacer y eso la mantenía alegre.
Rin había llegado a la aldea junto a Sesshomaru hace no mucho, Shippo había terminado de hacer algunos exámenes de zorros y Kohaku estaba libre después de un buen entrenamiento diario. Los tres estaban hablando y jugando tranquilamente asta que llego Inuyasha y por iniciativa de Rin termino juagndo con ellos por culpa de la pequeña niña.
Jugaban a las atrapadas o a los congelados.
A pesar de que el albino argumentaba que no le gustaban los niños "porque era frustrante tratar con ellos", ahora mismo s ele veía sonriendo.
Sin notarlo sonrió enormemente al ver que su amigo estaba haciendo el intento de integrarse de nuevo con ellos como antes… Incluso si la persona que los unió no estaba…
-Se ve muy feliz. -Sango se giro sorprendida a sus espaldas y observo a su marido mirando al hanyou jugar con los niños.
-Si.
-Pero se ve que aun esta muy afectado. -comento Miroku acercándose un poco mas a ella.
-El recuerdo de Kagome-chan no se ira tan fácil… Especialmente porque aún está fresco…
-Eso es cierto. -el monje miro con una sonrisa a su amigo. -Y de echo me sorprende verlo con esa sonrisa a pesar de todo.
La exterminadora veía embelesada como Inuyasha se caía sobre Shippo al pisarlo accidentalmente, luego Kohaku se tropezó al no pisar bien y callo sobre ellos dos y por si fuera poco la pequeña niña dio un gran salto y aterrizo sobre la pequeña montaña de "caídos". Los chicos soltaron un quejido y la niña comenzó a reír a carcajadas.
Pronto Inuyasha los tomo desprevenidos a todos y los tomo en sus brazos para lanzarlos en el aire como "castigo" por sacarle el aire sin avisar. Evidentemente los humanos estaban encantados con la vista, pero el pequeño demonio no tanto, chillando de terror pensando que el ambarino lo golpearía o algo por el estilo, pronto saco un trompo y golpeo al hanyou obligando a Kohaku y Rin caer sobre su espalda nuevamente.
-Inuyasha realmente se esta esforzando por estar con nosotros… -murmuro la castaña observando con cariño toda la escena, sintiéndose extrañamente nostálgica…
-Eso es cierto…
-¡Sango-sama! -la pequeña Rin tomo la mano de la joven exterminadora con alegría y con pasto en el cabello. -¡Venga a jugar!
-Oh… Bueno, yo…
-¡Vamos hermana! -alentó el exterminador menor.
-Yo… No se…
-Vamos Sango, no seas aguafiestas. -Inuyasha le mostro esa sonrisa socarrona que solo él poseía. -¿Oh les temes a estas bestias?
-¡No nos trates como mocosos! -gruño Shippo, pero fue ignorado.
-Tú también monje. -el aludido se giró a verlo con una sonrisa. -La construcción de tu cabaña seguro fue aburrida, ven a divertirte un poco con tu cuñado y nosotros. -Kohaku rio ligeramente mientras veía el rostro de su hermana sonrojarse a mas no poder.
-¡Ahora te enteraras Inuyasha! -grito avergonzada la exterminadora corriendo en dirección del albino!
-¡Uy! Que miedo, corran, que viene la loca. -grito Inuyasha comenzado a huir de la castaña enfurecida mientras que los demás le seguían el juego y corrían tras el albino.
-¡Vuelve aquí! -ordeno acelerando para alcanzar a los burlones.
-Espera Sango. -pidió Miroku. -¡Yo también quiero jugar! -dijo con tono juguetón, en doble sentido para su mujer claro esta.
-¡Miroku! -el grito de la exterminadora logro hacerlos reír aun mas a todos mientras corrían como niños pequeños de la mujer que parecía un tomate de lo avergonzada que estaba.
Continuara…
¡Holiwis moffins!
Perdonen la tardanza, pero digamos que mi escuela estuvo en paro y ahora debo ponerme al corriente con tareas *Llora en el rincón*, pero tuve tiempo de escribir este pequeño capitulo.
Al menos yo me los imagine así, jugando como niños chiquitos jaja
DraStrange: Jaja bienvenida de nuevo (?). No te preocupes, que ahí están estos muchachitos para hace feliz a Inuyasha ¡Alégrate! *Corazón*
¡ADIOS!
