Capítulo 21

POV Edward

La mejor noche de mi vida, Bella me pidió que durmiera con ella; para haber descubierto la verdad un par de meses atrás, estaba muy afectada y vulnerable; aunque — ¿Para qué mentirnos? — Yo me sentía de la misma manera. De todos los hombres con los que Rosalie me pudo engañar — ¿Por qué tenía que tratarse de Emmet McCarthy? — El mundo era muy pequeño e injusto al coincidir con la pareja del otro, era algo ficticio y utópico; esta era la hora, en la que no me lo terminaba de creer.

Sin notarlo, empecé a derramar pequeñas lágrimas por mi hija, por todo el tiempo que Rosalie nos ocultó y la ignoró a ella… Y yo, por creer que me podía convertir en un multimillonario en menos de un minuto, para que ella se sintiera orgullosa de mí: mantenerla como una reina y a mi hija como la princesa que es.

Solté un suspiro tratando de contener las lágrimas. Bella estaba en frente de mí, ambos acostados en su cama, abrazados el uno al otro; sinceramente, yo pensé que, ella ya se había dormido; hasta que abrió los ojos lentamente y pasó el dorso de su mano por mis mejillas, limpiando mis lágrimas; luego, besó mis ojos con ternura, quitando -de mí- todo rastro de querer seguir llorando.

— ¿Estás bien? — Preguntó pausadamente.

Negué con la cabeza, no le podía mentir, no a ella — Creo que lo que acabó de pasar, me afectó más de lo que creí. Sí, sabía que Rosalie estaba con otro hombre, ella me lo dijo; pero nunca me dijo quién era y supongo que yo esperaba algo como un hombre de clase media, no un multimillonario. Entiendo la razón por la cual me ignoraba; digo, no me ama y no me podía ver a los ojos sabiendo que me estaba mintiendo, sería una descarada si lo hubiera hecho; pero ¿Vera? Es nuestra hija… No puedo entenderlo y… — Ella puso un dedo sobre mis labios.

— Estaba extasiada, encontró el amor de su vida. Cuando encuentras al amor de tu vida, lo demás pasa a segundo plano. A mí me pasó — Me sonrió mientras sus ojos chispeaban de alegría.

— ¿La estás defendiendo? Está esperando un hijo de tu esposo, me engañó e ignoró a nuestra hija por cuatro años — Le dije algo molesto. No entendía cómo me podía decir algo así.

Ella se apoyó en su codo y me miró de manera seria — A ver, tú ya no estás casado con ella; de modo que, ese bebé no fue engendrado mientras estuvieron casados. Entiendo que estés dolido por ti y por Vera; pero, ya te lo dije, ella no tiene la culpa de enamorarse; quizá, si cometió el error de ocultarlo; pero, no creo que lo haya hecho a propósito ¿Tú sí? — Arqueó una ceja.

Hundí mi cabeza en la almohada y tapé mis ojos con mis manos — No sé, ella no es la Rosalie Hale que conocí hace ocho años… Debí suponer que algo así pasaría: su familia jamás apoyó nuestra relación y ella estaba acostumbrada a tener algunos lujos, esperaba casarse con un hombre que le entregara el cielo y las estrellas; entonces… — Solté un suspiro — Aparecí yo… Y cambié todos sus planes; ella dejó su vida de lujo por mí y… Me encontró reemplazo, cosa que nunca pensé que haría — Me destapé los ojos.

Bella dejó un beso sobre mis labios y sonrió — No te reemplazó, se enamoró — Bufé y ella siguió — Ponte en su lugar, digamos que me conociste y pasó todo lo que le sucedió a ella, no digo ignorar a tu hija; pero sí, enamorarte mientras estás comprometido ¿Podría ella pensar que vas tras mi dinero? — Acunó mi cara con ambas manos para que la viera a los ojos.

— Es diferente, yo he luchado por lo poco que tengo; ella se sentaba y esperaba a que le dieran todo. El trabajo que tenía, era en la empresa de su padre y… No niego que también le tocó esforzarse; pero, ella siempre esperaba de mí, más y más. Sí, ella trabajaba para no recargar todos los gastos en mí; pero yo sabía, que ella no estaba muy de acuerdo con la idea — Comenté.

Ella soltó un bufido — Eres imposible, Edward — Dicho esto, me dio la espalda y se acomodó para dormir.

Solté un suspiro, ella era la imposible; pero no quería estar discutiendo con ella, ya tenía suficiente mierda en la cabeza, como para que ella estuviera molesta conmigo. Pegué su espalda contra mi pecho y pasé un brazo por su cintura; ahora, no tenía afán de dejar surgir mis deseos carnales; es decir, ella utilizaba otro de esos pijamas que me volvían loco: era una blusita de tirantes y un pequeño short; ambos en un patrón negro con pequeños puntos blancos, encaje rosado claro en sus pechos y al final de los shorts; sin contar, el pequeño moño rosado decorando el inicio de sus pechos; al menos, no era tan revelador como el anterior; pero su escote, estaba demasiado pronunciado y ese hermoso short, mostraba -con mucho detalle- sus níveas y largas piernas.

Volviendo al tema, yo estaba usando únicamente mi bóxer y aun así, solo pensaba en abrazarla. Nada más que eso… O lo intentaba; el saber que estaba usando ese diminuto conjunto de "ropa", me hacía las cosas difíciles. Me acerqué más a ella y levanté mi rostro, lo necesario para dejar un beso en su mejilla.

— No quiero ser insensible; no me molesta que se haya "enamorado" — Hice comillas y sentí como el ceño de Bella se fruncía. Negué con la cabeza — Ni siquiera me molesta que me hubiera engañado; de una forma u otra lo sabía; pero, me negaba a creerlo. Lo que realmente me desilusiona y enfurece, fue su actitud con Vera y lo que pasará después; ella no tiene la culpa de nada y va a ser la más afectada por todo esto — Puse mi cabeza sobre su nuca y aspiré su aroma.

— Ella es una niña muy madura para su edad, se acostumbrará a la idea de que Rosalie siguió con su vida y está esperando un bebé de otro hombre. Cuando esté lo suficientemente grande, le puedes explicar lo que sucedió mientras ustedes estaban casados — Dijo acariciando mi brazo.

Me abracé más a ella, ya no quería seguir hablando de ese tema; cuanto más pensaba en ese tema, más me llenaba la cabeza de problemas, preguntas, culpas y remordimientos. Preferí dejar todo eso por una noche; ya, al día siguiente, recogería a Vera en el departamento de Jasper y con mucha suerte, ella me ayudaría a olvidar el mal rato que estoy pasando.

A la mañana siguiente, me desperté sintiéndome bastante raro; miré a mi alrededor, recordaba haber pasado la noche con Bella; pero, ella no estaba aquí. Su lado de la cama estaba frío, lo que me daba a entender que ella se había despertado hace mucho. Me levanté de la cama y me puse mis jeans. Así salí a buscarla y la encontré en la cocina, tarareando -vaya yo a saber qué canción era-. Se veía hermosa en su pijama, descalza, y moviéndose de un lado para otro mientras hacía el desayuno.

Caminé sigilosamente hacia ella y en cuanto estuve cerca, puse mis manos cubriendo sus ojos; al principio, dio un pequeño saltico y cuando estuvo bien de nuevo, escuché una pequeña risita de su parte y puso sus manos sobre las mías, quitándolas de sus ojos. Se volteó a verme, tenía una hermosa sonrisa en su rostro. No sé qué pasó conmigo, solo sé que no me pude resistir y deje un largo beso en sus labios, mientras la acercaba más y más a mi cuerpo.

— Buenos días — Sonrió en mis labios cuando terminamos el beso.

Bella me dejó en la casa de mis padres, en donde me encontré con la gran sorpresa de que ellos me tenían un auto como regalo. Creo que mi cara de sorpresa no tenía precio, porque mis padres sonreían y soltaban pequeñas risitas, mientras yo me mantenía absorto y mi mamá aprovechó ese momento para tomarme una foto; el flash fue lo único que logró sacarme de mi estado de aturdimiento y es que; no era cualquier auto, era un Volvo S60 R-Design de color negro. No lo podía creer y no podía aceptar un regalo de ese tipo; pero no pude protestar, de alguna forma que todavía no logro entender, mis padres me convencieron.

Jasper también estaba sorprendido cuando me vio llegando en el auto; no obstante, no logré hablar con él como siempre; muy por encima, le comenté que había sido un regalo de Esme y Carlisle, manteniendo las apariencias, porque Vera estaba con nosotros y todavía no le había dicho que ellos eran sus verdaderos abuelos. Otro de los puntos que me ató verbalmente, a tal punto de no hablar fluidamente con Jasper; fue que, él solo ver su imagen, me recordaba a Rosalie y no quería pensar en ella -a pesar de que mi princesita tenía los mismos rasgos de su madre-; pero esa era otra historia, hoy quería compartir el día con mi hija.

Como era de esperarse, con la curiosidad que mi amigo se gastaba, tomó su auto y me siguió lo más rápido que pudo para que yo le dijera lo que me sucedía; él sabía que me pasaba algo y estaba intentando descubrirlo; sin embargo, yo no estaba listo para hablar de ello. Logré desviarlo y luego tomé una ruta hacía una dulcería por petición de mi hija -claro que ella se mantuvo ajena a toda la persecución- y cuando ella estaba eligiendo sus dulces, yo me encontré con varias revistas en las que aparecían fotos de lo que sucedió la noche pasada en el bar.

Carajo, esto no me puede estar pasando a mí — susurré mientras cogía una revista y ojeaba el artículo… — ¿Qué? — Logré articular en voz baja sin llamar mucho la atención. Una vez terminé de leer la revista, no pude creer que supieran del supuesto romance que yo tenía con Alice, no podía creer que supieran todo lo que había sucedido esa noche y no terminaba de hacerme a la idea de que sus suposiciones fueran tan certeras; en menos de dos días, terminarían descubriendo la verdad, si no nos cuidábamos.

Dejé la revista en su puesto y lo único que se me ocurrió fue llamar a Bella, mientras mantenía mi mirada fija en Vera para que no se me perdiera; ella parecía distraída corriendo de un lado para otro y poniendo en una cubeta todos los dulces que quería. Sonreí; aunque me mantenía angustiado, hasta que la voz de Bella me sacó de mis pensamientos.

— Hola, mi vida — Contesto feliz.

— Amor, tenemos un problema — Dije frunciendo el ceño y mirando de lejos la revista.

— ¿Qué pasa? ¿Te pasó algo malo? — Preguntó un poco más alerta.

— Tenemos que reunirnos con Alice lo más pronto posible; pero antes, tienes que leer alguna de las revistas de farándula que encuentres. Te lo diría yo mismo; pero, tengo poco tiempo — Dije viendo que Vera se estaba acercando a mí con la bolsa en sus manos.

— Me estás preocupando — Solté un suspiro y ella continuó — Ok, ahora tengo que salir; creo que dentro de media hora o cuarenta y cinco minutos podré comprar la revista y llamaré a Alice.

— Bien, hablamos luego. Te amo — Le dije rápido porque Vera cada vez se acercaba más.

— Y yo a ti. Llámame cuando estés libre — Se despidió cortando la llamada.

Sonreí como un imbécil al pensar que la volvería a ver tan pronto, no me importaron las circunstancias hasta que rodé mi vista hacía la revista y luego a mi pequeña que halaba de mi pantalón.

— Papi ¿Estás bien? — Preguntó abriendo sus ojitos. Yo asentí y la cargué en brazos — Entonces ¿Por qué tenías esa mueca rara de sonrisa? ¿Estabas hablando con mi mami? ¿Saldremos con ella hoy? — Frunció el ceño.

— No era eso, nena. Es que quiero helado de chocolate y se me ocurrió que podíamos ir al parque y Jasper me dijo que tal vez podía ir con nosotros — Sonreí para ocultar mi gran mentira, no me gustaba mentirle a Vera.

Ella asintió poco convencida y se subió al auto en cuanto le dije. Durante todo el recorrido hacia el parque -que gracias a Dios no fue muy largo- ella no dejaba de hablar de lo maravilloso que sería que saliéramos de nuevo con Rosalie y Jasper. Yo tragaba saliva cada vez que me hablaba de Rosalie y rogaba a todos los santos para que mi Vera no viera ninguna de las revistas en las que salíamos como "Celebridades"; ella estaba aprendiendo a leer, esta era la hora que leía hasta los anuncios en las pancartas promocionales. Estaba nervioso; tampoco quería enfrentar a Rosalie tan pronto; por esa razón, planeaba hablarle de todo el asunto a Jasper y él sería algo así como un intermediario entre nosotros, para que Vera no se diera cuenta de nada -por el momento-.

Fuimos a un parque que no habíamos visitado antes, me aseguré de que habían pocas personas transitando por él y aparqué mi nuevo auto en un lugar cercano, vigilado por guardias. Mi hija y yo caminamos por unos cinco minutos, hasta que se cansó y me pidió que fuéramos a sentarnos. En cuanto llegamos al área de descanso, pude ver una melena ondulada color caoba; angustiado, tragué saliva y rodé mi vista por todo el lugar. Ya sabía quién era la espectacular mujer, dueña de esos preciosos rizos; pero, en frente de ella estaba una mujer de cabello rubio rizado y frente a ellas un muchacho con cabello del mismo color que la mujer. Inmediatamente los reconocí como Rosalie y Jasper.

Parece que mi hija también lo hizo, porque se soltó de mi mano y empezó a correr hacia donde se encontraba su mamá. Con pánico y temblando cual gelatina, la seguí sin saber muy bien qué hacer después; cuando tuviera a Bella, a Rosalie y a Jasper en frente. Un momento — ¿Qué jodidos hacía Bella aquí? ¿Estaría hablando con Rosalie? ¿De qué demonios podían estar hablando ellas dos? — Me desestabilicé por un momento con todas esas preguntas en mente y seguí con paso rápido a Vera.

Llegamos hasta donde se encontraban, todos nos quedamos mirando con los ojos abiertos; excepto Vera, quien estaba saltando al regazo de Rosalie. Mientras Jasper tenía una mirada de alerta en su rostro, Rosalie estaba estática en su puesto y Bella estaba tan nerviosa que temblaba igual que yo — ¿Y ahora qué? — Me pregunté mentalmente, no podía articular ninguna palabra, ya estaba en shock por el hecho de que me encontrara a Bella hablando con Rosalie.

Fruncí el ceño y la miré — ¿Bella? ¿Qué haces aquí? — Pregunté con cierta curiosidad y duda. Aunque, la verdad es que me alegraba verla antes de lo que pensé.

— Yo… Umm… — Ella se levantó de su puesto para darme la cara y sonrió confundida.

— ¿Quién es ella, papi? — Mi hija me sacó de mis pensamientos y de mi burbuja con Bella.

Tuve que mirar a Vera, tenía el ceño fruncido y supongo que estaba algo molesta; pero, no sabía por qué. Rosalie sonrió un poco para tratar de tranquilizarla y la acercó a su pecho con un abrazo. Busqué ayuda en Jasper para que se llevara a Vera y a Rosalie; pero, él estaba tan -o más- atónito que yo; así que, tuve que descartar esa idea.

Miré a Vera, quién permanecía expectante a mi respuesta — Bella es una amiga… Umm… Bella, te presento a mi hija, Vera — Dije fingiendo una sonrisa.

Bella se acercó a mi hija, quien se sostenía de Rosalie y le sonrió con verdadero cariño — Hola, es un placer conocerte — Dijo poniéndose a su altura.

Mi princesa le dio una mirada que no entendí muy bien y me miró de nuevo — ¿Una amiga? … ¿Igual que Alice? — Preguntó confundida.

— Algo así — Respondí rascándome la nuca. Sentí como Jasper, Rosalie, Bella y yo, nos tensábamos al mismo tiempo.

Jasper suspiró y alzó a Vera, sacándola de los brazos de Rosalie — Íbamos a dar un paseo por el parque ¿Qué tal si Edward y tú se nos unen? — Preguntó mirando a Bella y luego a mí.

Vera hizo una mueca de reproche y desagrado que nunca había visto en ella; pero, no dijo nada, tal vez esperaba que nadie lo notara y falló; Bella era muy perceptiva y se alejó un poco de nosotros, apenas alcanzó a rozar su mano con la mía como señal de apoyo; aunque, ya sabía lo que me iba a decir después de que todo esto terminara.

Bella negó con la cabeza — No lo sé, tengo muchas cosas que hacer y solo venía a hablar con Rosalie por un rato; pero gracias por la invitación, Jazz; quizá, otro día — Sonrió y extrañamente, Vera también lo hizo… A regañadientes, pero lo hizo; cosa que me dejó desubicado. En un momento de descuido, Bella puso una mano en mi hombro — Antes de irme ¿Puedo hablar con tu papá por un minuto? — Le preguntó a Vera con la sonrisa que no se había borrado de su rostro. La primera asintió, no muy convencida, mientras Jasper y Rosalie la miraban con especial atención — Gracias, te lo devolveré en un minuto. Vamos, m… Edward — Hizo una magüe con su mano para que la siguiera.

Nos sentamos en unas bancas más apartadas, los dos nos quedamos en silencio por un buen rato hasta que ella puso su mano en la mía. Tragué saliva y la miré con intensidad, esa no era la forma en la que había planeado que se conocieran, no podía creer la actitud que Vera había tenido en cuanto le dije que Bella era mi amiga. Mi hija la miraba casi con repugnancia, como si sus ojos se quemaran al verla. Solté un suspiro — ¿Cómo era posible que Vera se comportara de esa forma con alguien que ni conocía? — Ahora me sentía mal con Bella, ella no tenía la culpa de nada y quien sabe que atrocidades estaría pensando sobre mi hija. Bella apretó mi mano ligeramente para que la viera.

— Hey, tenemos que hablar — Sonrió.

Asentí — No puedo creer que Vera se haya comportado así. Nunca lo había hecho con nadie, no entiendo por qué lo hizo contigo — Fruncí el ceño.

— Tranquilo, ella es una niña encantadora y yo no le puedo agradar a todas las personas del planeta ¿Cierto?

— Ella, es que… No sé qué le pasa. Vera no es así… Cuando le dije que eras mi amiga, de la misma forma que Alice lo era, pensé que ella se pondría a saltar de la felicidad, no sabes lo mucho que le agrada estar con ella y ahora… — Ella me interrumpió poniendo un dedo en mis labios.

— Relájate, en serio, no hay problema… Ya después arreglaremos eso. Ahora, dime por qué estabas tan angustiado cuando me llamaste hace poco — Dijo quitando su dedo para que yo hablara; sin embargo, antes de que ella lo quitara por completo, dejé un beso en él y eso hizo que ella soltara una pequeña risita.

Tomé aire y lo boté — ¿No has leído los periódicos o las revistas de hoy? — Ella frunció el ceño y seguí hablando — En todos ellos hay fotos nítidas de lo que pasó anoche; todos saben que tu esposo te engañó, tienen las fotos de Rosalie, Emmet, tuyas y mías; en el momento que te acompaño al bar, cuando Emmet tiene a Rosalie en sus piernas, cuando le hablas a Emmet frente a la barra, cuando vamos a la oficina y hasta cuando nos vamos cada uno para nuestra casa… Bueno, a excepción de Rosalie, porque a ella no la vieron salir — Bella ahogó un grito y puso las manos en su boca — Por suerte, creen que Alice es mi novia y que tú eres mi amiga; pero si no nos cuidamos, sabrán toda nuestra relación en menos de nada — Le informé.

Ella se lanzó a mis brazos, se acercó hasta estrujarme contra su pequeño cuerpo y yo le correspondí el abrazo. Nos quedamos un rato así, sentí que ella estaba sollozando y levanté su cara para verla inundada de lágrimas.

— No quiero separarme te mí, no quiero que me separen de ti y mucho menos que tú te alejes. Eres lo mejor que me ha pasado y no quiero perderte — Siguió llorando.

— Shhh… Nunca me voy a alejar de ti, vamos a estar juntos y yo voy a estar a tu lado siempre, tenlo por seguro. Por el momento, vamos a hablar con Alice, de seguro a ella se le ocurrirá algún plan y si no… Nosotros pensaremos en algo que nos saque de esta. Lo prometo — Juré solemne mientras limpiaba sus mejillas con mis pulgares.

— Te amo — Dijo mientras me miraba a los ojos.

— Y yo a ti — Respondí acercándome a ella para besarla.

Antes de que nuestros labios se unieran, escuché que alguien se aclaraba la garganta; no fue hasta que me giré, que vi a mi hija con pose firme, con sus manos en la cintura en forma de jarra y el ceño fruncido.

— Ya pasó un minuto — Dijo destilando veneno mientras miraba a Bella.

Bajé la cabeza y tomé aire — Lo siento — Le dije a Bella en un pequeño murmullo que solo ella, alcanzó a escuchar.

Ella movió su cabeza de un lado a otro y sonrió — Bien, entonces… Estaremos en contacto, Edward. Adiós, Vera, fue un placer conocerte — Se despidió.

— Te llamaré más tarde — Dije mirándola.

Ella asintió y se fue sin más, estaba un poco decepcionado porque sí quería probar sus labios nuevamente; aunque, por una parte fue bueno que Vera apareciera: Los paparazis estaban por todos lados y nunca sabríamos si nos descubrían en medio de un beso; así que, por esa parte era mejor… Supongo. No podía esperar a verla de nuevo y supongo que la sonrisa que tenía tatuada en mi rostro, me delataba completamente.

— ¿Vamos a ver a mi mami? — Preguntó Vera con una sonrisa enorme.

— Si, ella y tu tío Jasper nos deben estar esperando — Respondí volviendo a la realidad, dejando -muy a mi pesar- a Bella lejos de mis pensamientos.

Tuvimos que recorrer varios metros de distancia para encontrarnos con Jasper y Rosalie, quienes estaban tremendamente preocupados porque no encontraban a Vera. Me acerqué a mi hija con el ceño fruncido, mientras Jasper y Rosalie estaban aliviados; aunque, Rosalie se mostraba más furiosa e indignada y esperaba que todas esas emociones no se recargaran en mí. Vera se quedó en medio de nosotros tres que la mirábamos acusadoramente, ella nos miraba con ojitos de perrito regañado y con unas cuantas lágrimas fingidas.

— Que susto, pensamos que había pasado algo similar a lo que sucedió en el parque de diversiones — Jasper fue el primero en hablar.

— Yo… Yo estaba con mi papi — Contestó Vera, lo que hizo que Rosalie abriera los ojos.

— ¿QUÉ? ¿TE ESCAPASTE PARA IR A ESPIAR A TU PAPÁ? — Gritó tan fuerte que dudo que no la hayan escuchado en China.

— Yo… No… Solo… quería asegurarme de que él estuviera bien — Me miró como si yo la fuera a salvar de la ira de Rosalie.

— Exactamente ¿Qué querías lograr al seguirme? ¿Querías escuchar algo de la conversación? Vera, te hemos dicho infinidad de veces que no se debe escuchar conversaciones a escondidas. Además, Bella nunca me haría nada malo — Traté de ocultar mi sonrisa lo más que pude. Pensar en Bella me hacía sonreír como un idiota y justo en este momento tenía que ser firme.

— Pero… Pero… Ella se… Abalanzó sobre ti… Como si quisiera hacerte algo malo — Dijo con un puchero.

Volví mi mente hacía la escena que me planteaba mi hija, hasta que una luz me iluminó — El abrazo y casi beso — Dije para mí. Cerré mis ojos por un momento, mientras sentía las miradas expectantes de Rosalie y sobretodo de Jasper; quien para estas alturas, ya debía saber todo lo que había ocurrido.

— Bella estaba triste, lloró y yo la abracé para que dejara de llorar — Le expliqué simplemente. De pronto, Rosalie y Jasper me miraron incrédulos.

— ¿Y por qué…? — Rosalie interrumpió la pregunta de Vera y la tomó de la mano.

— Vamos a ver si hay un rodadero o columpios para que juegues — Dijo Rosalie, casi arrastrándola, porque ella no estaba convencida con la explicación.

Mientras tanto, Jasper y yo nos fuimos un poco detrás de ellas, lo suficiente para que no nos escucharan mientras hablábamos. Fue demasiado el tiempo en el que mi amigo y yo duramos en silencio; Rosalie y Vera estaban jugando mientras nosotros, estábamos de pie observándolas. Yo estaba pensativo… Por todo, por la reacción de mi hija, por lo que estaba sucediendo con Bella y los paparazis, y por el pensamiento de que -quizá- nos tendríamos que separar por presión social y económica.

Todo eso me estaba volviendo loco… Alice nos podía ayudar con eso último; pero, cuatro cabezas piensan mejor que tres. Rápidamente, giré mi vista a Jasper con una pizca de esperanza. Él me miró al mismo tiempo, totalmente ajeno a mis pensamientos porque me sonrió con burla.

— ¿En serio? ¿Bella estaba triste? ¿No se te ocurrió una mejor excusa para ocultar que se iban a besar? No creo que mi sobrina se trague eso tan fácil — Movió la cabeza de un lado a otro.

Me encogí de hombros — No se me ocurrió nada más — Él asintió, aun sonriendo con burla. Esa sonrisa se le iba a borrar instantáneamente en cuanto le pidiera ayuda y más cuando supiera a quien se iba a encontrar para ayudarme -eso, si accedía-. Fruncí el ceño — Supongo que a estas alturas y con toda la publicidad, ya te habrás enterado — Comenté como no queriendo la cosa.

— Sí, lo descubrí mientras te seguía en la mañana… Yo no sé, Edward… Me quiero disculpar por el comportamiento de Rosalie, sé que ella no lo hizo a propósito y… — Lo interrumpí.

— Quizá no lo hizo a propósito… Eso ya no importa. Lo realmente importante y en lo que te pido, por lo más sagrado, es que me ayudes a pensar en cómo hacer para que todo el mundo piense que sigo siendo novio de Alice y que Bella es solo una amiga… Yo… — Jasper me miró irritado y tenso, eso logró que yo dejara todas mis palabras en el aire.

— ¿Esperas que te ayude a hacerle creer a todos que tienes una relación sentimental con esa loca? — No estaba gritando, al menos; pero me miraba como si me quisiera matar.

— Hey, Jazz, yo sé lo que sientes por ella; pero… — Me interrumpió de nuevo.

— Pero nada, Edward. Además, los únicos sentimientos que tengo hacía ella son de repugnancia y quizá algo de rencor por lo que me hizo en el restaurante. No esperes que te ayude en esto — Se dio media vuelta y empezó a caminar.

— Oye, tú sabes que la que me interesa es Bella; Alice se ofreció a ayudarme para desviar la atención de los reporteros; pero, si seguimos como lo hemos estado haciendo, nos van a descubrir… No quiero un escándalo, mucho menos quiero separarme de Bella. Por favor, ayúdame — Supliqué, casi me pongo de rodillas.

Él suspiró — Odio esa maldita amistad y lealtad que tengo contigo; a veces, solo me mete en problemas — Comentó.

— ¿Eso significa que me vas a ayudar? — Pregunté.

Él ladeó la cabeza de un lado a otro, no muy convencido de lo que estaba aceptando. Bien, ya había dicho la primera parte, esperaba que no entrara en cólera y me asesinara a mitad del parque por lo segundo que le iba a decir. Me di todas las fuerzas que tenía para que lo próximo sonara casual.

— Entonces, dejamos a Rosalie y a Vera en casa y partimos a encontrarnos con Alice y Bella — Él me abrió los ojos a más no poder — Vamos, Jazz… Cuatro cabezas piensan mejor que tres; además, a los dos les gusta meterse en relaciones amorosas y tienen una gran habilidad estratega ¿Por qué no? — Me encogí de hombros.

Pasó una mano por su cara — ¿Por qué no? ¿POR QUÉ NO? ¿ESTÁS LOCO? Te daré tres buenas razones: La primera, ella está loca; la segunda, ella me golpeó en la cara; y la tercera, ella no me agrada y yo tampoco le agrado a ella ¿Quieres más razones? Ni se te ocurra que me voy a encontrar con ella; te ayudaré, pero por mi parte, a ella no la veré — Se cruzó de brazos.

— ¿Estás consciente que estás actuando como un niño berrinchudo? ¿Por qué no quieres admitir que te gusta? El único loco que veo aquí eres tú. Deja ir el pasado, hombre, esa chica es perfecta para ti y tú te estás cegando por la primera impresión que tuviste de ella — Jasper hizo una mueca — YA, ME CANSÉ… ESTÁ BIEN, TÚ GANAS… NO ME AYUDES… DEJA QUE EL RENCOR TE COMA POR DENTRO, YA NO TE VOLVERÉ A MENCIONAR ESE TEMA — Solté un bufido y empecé a caminar hacia donde estaban Vera y Rosalie.

Solo di alcancé a dos pasos, cuando sentí la mano de Jasper en mi hombro. Me di la vuelta para verlo con una ceja arqueada, mientras él tenía la cabeza gacha. No estaba seguro de que me fuera a decir precisamente que aceptaba ver a Alice; pero por algo, estaba frente a mí. No pude pensar más porque él empezó a susurrar cosas que no entendí. Hice una mueca.

— ¿Dijiste algo? No te escuché — Dije simplemente.

— No te pases de bromista — Contestó con una mirada de asesino.

— No, en serio, no te escuché.

Bufó — Te odio — Soltó una gran bocanada de aire — Está bien, te ayudaré… Empezando por acompañarte a ver a Bella y a la loca que se hace pasar por tu novia.

Le di un abrazo en el que casi le rompo los huesos — Gracias y déjame darte un consejo… No le digas loca a Alice, mientras estás frente a ella… No creo que le agrade escucharlo y probablemente alguna parte de tu cuerpo, termine adolorida — Comenté.

— No creo que sepas lo que es sentir un golpe de esa mujer — Bufó.

— Créeme, lo sé — Respondí mientras frotaba la parte de mi rostro, donde me había golpeado aquella vez que me salvó de Natalie.

De alguna manera dejamos toda la conversación atrás y fuimos hasta donde estaban Vera y Rosalie. Mi ex esposa, no me miraba a la cara y me hablaba cuando era estrictamente necesario, para que Vera no se diera cuenta de nada; afortunadamente, Jasper nos estaba ayudando a distraerla. Hubo momentos de tensión por parte de Rosalie y mía, sentía el arrepentimiento provenir de ella y en serio, quería perdonarla y captar todo lo que me había dicho Bella la noche anterior; pero, por más que me lo pensaba, no podía volver a ser el mismo que era con ella; simplemente, no podía y no era cuestión de culpa o rencor, era dolor y desilusión… Yo esperaba mucho más de ella y nunca me imaginé que fuera a suceder todo aquello.

Fuimos a comer un hot dog, Rosalie se fue corriendo hacía el puesto de comida -seguramente, por un antojo- mientras tanto, yo caminaba con Vera a paso normal. Ella apretaba mi mano más fuerte de lo normal, se me hizo extraño y la miré con el ceño fruncido.

— Nena ¿Te pasa algo? — Pregunté poniéndome a su altura.

— Yo… Es que… Bella… Es solo tu amiga ¿Cierto? — Titubeó un poco al decirme.

Asentí con la cabeza — ¿No te gusta? ¿Por eso te comportaste tan mal con ella, hace un rato? Ya te he dicho que no debes ser grosera con personas que no conoces y con eso, hiciste que Bella se sintiera muy mal — Comenté.

— ¿Por eso estaba llorando? — Preguntó con los ojos abiertos y llenos de culpa.

Negué con la cabeza desviando el tema — ¿Por qué te comportaste así? — Pregunté.

Achicó los ojos — Es que no me gusta… Bella te mira de una forma que no me gusta y te sonríe, no sé… Ella no le sonreirá así a todo el mundo… Y cuando estaban hablando, tú también le sonreías… No… Es que… Tú solo te portabas así con mi mami — Me miró con los ojitos llenos de lágrimas falsas, como las que había usado antes.

Pasé una mano por mi cabello — Diablos, lo que me faltaba — me dije a mí mismo. Cerré los ojos fuertemente; por lo visto, era la hora de decirle la verdad y arriesgarme a que ella se moleste conmigo. Solté un suspiro — ¿Cómo le diría a mi hija de siete años que estaba saliendo con otro mujer, siendo que hace poco me había separado de Rosalie? — suspiré. Miré hacia adelante con la esperanza de que Jasper o incluso Rosalie, vinieran y se llevaran a Vera; pero ese pensamiento era demasiado cobarde, incluso para mí; además, cuando los ubiqué, Jasper estaba ocupado cargando toda la comida que Rosalie le arrojaba mientras sus ojos se paseaban por todas las comidas que habían.

— ¿Ella te hizo algo malo para que la miraras así? — Preguntó Vera, sacándome de mis pensamientos.

Tomé una gran bocanada de aire y la solté lentamente mientras me sentaba en el césped y ponía a Vera en mis piernas.

— Ella no me ha hecho nada malo, fue todo lo contrario… Estuve solo por un tiempo, ella me ayudó y entonces nos volvimos amigos. Cuando… tu mami y yo decidimos que solo seríamos amigos, yo… Empecé a sentir algo más que amistad por ella — Suspiré, ya no sabía cómo seguir — ¿Te digo un secreto? — Mi hija asintió y yo seguí — Bella no me agradaba tampoco, hasta que la conocí y se convirtió en mi mejor amiga y ahora… ella es mi novia; pero, nadie lo sabe, porque queremos que sea secreto… También, porque no queríamos que tú te molestaras conmigo — Acaricié su mejilla.

— ¿Te volviste amigo de mi mamá porque querías ser novio de ella? — Preguntó confundida.

— No, cuando tu mami y yo decidimos que íbamos a ser amigos, ella no me agradaba mucho, hasta que se dio cuenta de que yo me sentía solo y me ayudó ¿Te molesta? — Pregunté levantando su rostro.

Frunció el ceño — Cambiaste a mi mami ¿Ella sabe? — Preguntó con voz firme.

Negué con la cabeza — Es probable que ella sospeche algo; pero no le he dicho, es un secreto ¿Guardarías mi secreto? — Pedí mirándola a los ojos.

Negó con la cabeza — Mi mami tiene que saberlo, ustedes me prometieron que íbamos a estar juntos por siempre… La estás… engañando — Dijo molesta.

— No la estoy engañando, hablé con ella y no tiene problemas con que yo esté con otra persona. Por favor, promete que no le dirás a nadie — Dije lo primero que se me vino a la mente.

Era algo irónico que mi hija creyera que yo estaba engañando a su mamá, sin saber que esa historia había sido al revés. Ella me había engañado y nos había ignorado a Vera y a mí. Aun así, por más dolido que estuviera con Rosalie, no le iba a decir a Vera algo que no me correspondía, algo que ella no entendería y terminaría sumida en la depresión. Al menos, ahora, ella podía "odiarme" a mí; pero, tendría a Rosalie; en cambio, si le decía toda la verdad, ella se sentiría sola y quizá volvería a huir como lo hizo la última vez y esa una experiencia que no quería volver a vivir.

— Está bien, no le diré a nadie; pero, Bella no me gusta y estoy enojada contigo por reemplazar a mi mami — Contestó.

— Yo no la reemplacé, me enamoré de Bella — Dije y de repente, recordé la charla que había tenido con ella, la noche pasada.

Vera bufó y se cruzó de brazos, cuando traté de atraerla hacia mí, ella salió corriendo hacia donde estaba Rosalie y se pegó a su pierna como si su vida dependiera de ello. Todo me salió mal, así no era como quería decirle a mi hija que Bella era mi novia; de hecho, tenía planeado, algo como pasar una tarde con ella, en la que también estuviera Jasper para que ambas se sintieran menos tensas y no sé, que ellas se conocieran de alguna forma. A Vera le agradaba todo el mundo, menos la mujer de la cual me había enamorado.

Me recosté en el césped y puse mis manos en mi cara, mi hija no podía estar odiando a mi novia, no podía… Claro, estaría loco si no hubiera pensado en la posibilidad de que a Vera no le agradara Bella y sabía que esto no iba a ser fácil; pero, por lo menos, esperaba tener algo de tiempo para prepararme y practicar la forma en la que le iba a confesar a Vera todo el asunto con Bella.

Oí un suspiro y quité mis manos para ver a Jasper, sentado, a mi lado, con las piernas estiradas. Se percató de que yo lo vi y sonrió con burla — Ahora ¿Qué fue lo que le dijiste a mi sobrina que no se quiere separar de Rosalie y tiene cara de cementerio? — Preguntó.

Me senté de la misma forma en la que estaba él y comencé a decirle todo lo que había pasado con Vera. Al contrario de lo que creí, Jasper no parecía sorprendido, cosa que a mí sí me sorprendió — ¿Qué tendría la mente de mi amigo tan ocupada para no sorprenderse por lo que había pasado? — Claro, ese algo tenía nombre y apellido "Marie Alice Brandon"; pero no le iba a decir nada, me mataría en cuanto le mencionara su nombre antes de verla por segunda vez en su vida.

Al terminar, me quedé mirando a Jasper, esperando a que dijera algo, él solo arqueó una ceja y duró un buen rato en silencio, hasta que habló sacándome de mi locura mental.

— Parece que no se lo tomó nada bien — Comentó tranquilo.

— "Nada bien" Jasper, eso es poco para lo que pasó. Mi hija, prácticamente me dijo que odiaba a Bella porque yo había decidido estar con ella, en lugar de seguir con Rosalie y; como si fuera poco, cree que yo engañé a Rosalie ¿En qué retorcida mente cabe eso? — Pregunté llevando mis manos al aire.

— Creo que es natural su reacción — Yo lo miré como si quisiera mandarlo a la horca por lo que dijo. Él puso sus manos delante de él para que me calmara — No me malinterpretes. Tarde o temprano, ella iba a pensar eso cuando le dijeras lo de Bella… Mira, a Vera le costó aceptar que tú y Rosalie ya no estarían casados; luego de dos meses, le dices que tienes novia y que la amas ¿Cómo querías que reaccionara una niña de siete años? En especial Vera, los dos sabemos muy bien cómo es ella respecto a esos temas — Bajé la mirada sintiéndome fatal. Sentí la mano de Jasper en mi hombro — Tranquilo, lo va a superar y a medida que crezca, lo entenderá… Dale tiempo… De la misma forma en la que tus padres te lo dieron a ti.

— Si, supongo — Me puse en pie — Vamos, es hora de dejar a Rosalie y a mi hija que me odia, en casa… Luego nos encontramos con Bella y con tu némesis — Bromeé ganándome una mirada asesina por parte de Jasper; aun así, no me dijo nada y me siguió.

El camino a casa fue demasiado tenso. Sin preguntas, Jasper se encargó de decirle a Rosalie, que el auto me lo habían regalado mis padres, ella se sorprendió demasiado y me dijo un escueto "Felicidades" que no pasó de ahí; y al ver esa reacción tan extraña en Rosalie, Vera se pegó a ella… Seguramente, pensando que ella estaba triste por mi relación con Bella; los ojos de Vera podían llegar a ser muy expresivos.

Así fue como, Jasper se sentó en el puesto de copiloto, Vera y Rosalie atrás y yo como conductor. Jasper intentaba hacer la charla; pero no pasaba de tres o cuatro oraciones para que todos volviéramos al silencio. Cada vez que fijaba mi vista en Vera, a través del espejo retrovisor, podía darme cuenta de que ella estaba enojada y abrazaba a Rosalie como si la estuviera tratando de proteger de algo… O más específicamente, de mí.

Fue un gran alivio dejarlas en casa; aunque, no pude despedirme de mi hija como quería y apenas si cruzamos palabras o miradas con Rosalie; fue un momento muy difícil para mí, Vera era la luz de mis ojos y ahora que se comportaba tan distante conmigo, me hacía sentir un monstruo. Tuve algo de suerte, Jasper ayudó un poco a relajar el ambiente; sin embargo, eso no logró que Vera cambiara su actitud conmigo.

Iba recriminándome eso mientras conducía, hasta que escuché la voz alarmada de Jasper.

—Hey, deberías dejarme conducir a mí, soy muy joven y encantador para morir — Fruncí el ceño dándole a entender que no sabía de lo que estaba hablando — Edward, vas conduciendo a doscientos diez kilómetros por hora, te pasaste un pare y un semáforo en rojo; eso sin contar, que casi te llevas por delante al auto que vimos hace pocos minutos. En serio, adoro mi vida y no quiero morir — Terminó.

No me di cuenta en qué momento pasó todo eso, estaba tan sumido en mis pensamientos que lo último que me importaba era saltarme algunas leyes de tránsito. Empecé a bajar la velocidad y a detallar, con más atención, todas las señales de tránsito, sin lograr que mi mente dejara de pensar en mi hija.

— Todo va a estar bien — Jasper soltó un suspiro — ¿En dónde nos tenemos que encontrar con Bella y… Alice? — Dijo lo último con mucha dificultad.

Sonreí — No sé — Le pasé mi celular a Jasper — ¿Puedes llamar a Bella y ponerla en altavoz?

— Sí, claro, señor Masen ¿Se le ofrece otra cosa? ¿Un café, tal vez? — Preguntó sarcástico como si fuera mi secretario o algo así.

— Jazz, por favor… — Solté un bufido.

— Bien — En seguida, el buscó el número de Bella y se burló hasta que le dolió el estómago cuando vio que la tenía con el nombre de "Amor". Una vez superado eso, le marcó y trató de no reír mientras hablaba; sin embargo, ni yo pude prever que él iba a seguir con sus bromitas.

— Hola, cielo — Respondió Bella.

— Hola, mi amor ¿Cómo has estado? Te extraño mucho — Jasper respondió antes que yo, usando una voz burlona.

— Deja eso, ponla en alta voz y recuerda que el que ríe de último, ríe mejor — Sonreí mandándole una mirada retadora a Jasper; él bufó, sabiendo que me refería a Alice y puso a Bella en alta voz.

— ¿Edward? ¿Eres tú? — Preguntó entre angustiada y confundida.

— Sí, Bella, soy yo. Disculpa, es que voy conduciendo y no sé por qué se me ocurrió la idea de pedirle al imbécil de Jasper que te llamara — Le dije, escuché una pequeña risita de su parte y me gané una mirada indignada de Jasper por el calificativo que le había dado — No importa, te quería preguntar en donde nos encontramos ¿Irás con Alice? — Me cercioré.

— Si… Si… ¿Estás seguro de que es una buena idea que los juntemos considerando lo que pasó? — Preguntó con voz tímida.

Jasper tenía el ceño fruncido e iba a decir algo; pero, yo logré adelantarme y hablé — Es hora de que dejen de actuar como niños pequeños y maduren, si es que pueden — Le mandé una mirada a Jasper.

— No sé, estaríamos forzando las cosas entre ellos y no me gustaría… — La interrumpí de nuevo.

— Tendrán que volver a verse en algún momento; además, ellos hicieron el papel de cupido con nosotros ¿Por qué no ayudarlos? — Bromeé.

— Oye, estoy aquí… Escucho todo lo que dices, idiota — Dijo Jasper.

Bella y yo soltamos una ligera risa. Me quedé esperando hasta que ella respondiera — Bien, le diré a Alice, porque si nos encontramos y se entera que yo lo sabía todo, me va a matar; claro, a no ser que me maté cuando le diga. Deséenme suerte — Contestó.

— Suerte, la necesitaras considerando la fuerza que tiene esa mujer — Dijo Jasper.

Solté una risa — No la necesitas, es tu amiga y sería incapaz de herirte; que haya golpeado a un cretino que la insultó, no significa que te golpee a ti que eres como su hermana — Le dije.

Jasper me miró con una ceja arqueada. Bella volvió a reír — Si, le diré y nos encontramos en mi departamento; dejé una copia de la llave en el tapete de la entrada, por si llegas antes. Te amo, nos vemos en un rato — Se despidió.

— Igual yo — Respondí.

— Sí, yo también los amo; terminen esa llamada, antes de que sufra de diabetes — Bromeó Jasper.

Escuché la risa de Bella antes de que se cortara la llamada. Jasper estaba tenso y no hablaba; claro, ese estado mudo solo le duró un par de minutos porque después empezó a bombardearme con preguntas sobre la razón de por qué Bella sabía lo que había pasado con él y Alice; además de casi sermonearme por haberle contado lo que me dijo él. Sin embargo, logré tranquilizarlo antes de que me matara.

Le aseguré que Bella, ni mucho menos Alice sabía que a él le gustaba la última -cosa que él negaba hasta la muerte; pero, que ambos sabíamos que era cierto- y por último, era algo obvio que Bella supiera sobre la cita tormentosa entre los dos enemigos; Bella y Alice son casi hermanas, Alice no le podría ocultar algo tan grande a su hermana del alma. El día en el que discutimos el tema, Bella estaba a punto de ir con Jasper a despedirlo y darle otro golpe en la cara por imbécil -algo que se merecía-; pero, yo no iba a dejar que ella hiciera aquello; así que le relaté la versión de Jasper y ella pareció entenderlo un poco más, coincidió conmigo en que ambos eran muy testarudos y orgullosos; sin contar, que ninguno se iba a dejar insultar por el otro e, inevitablemente, todo iba a terminar en una pelea. Esperaba que en esta ocasión no terminaran como perros y gatos.

Llegamos al apartamento, toqué el timbre una sola vez y al instante llegó un mensaje a mi celular. Fruncí el ceño y lo leí.

"Hola, amor. Si ya llegaste a mi departamento, te pido que me esperes con Jasper, pónganse cómodos. Convencer a Alice me va a tomar más tiempo del que esperaba. Te envío un mensaje cuando vaya llegando para que prepares a Jasper. Espero que tu plan salga bien. Te amo - Bella"

Solté un suspiro y procedí a buscar la llave para después entrar al departamento. Jasper hizo una mueca al no ver nadie, atiné a decirle que tendríamos que esperar.

— Claro, la gran reina del drama se tiene que hacer esperar — Bufó Jasper mientras se sentaba en un sillón.

Me pasé una mano por la cara, esta iba a ser una noche muy larga: Ya bastante teníamos con todos los rumores como para tener que lidiar con una pareja que se odia por sentir atracción por el otro. Quizá, si fue mala idea… Debí haber pensado en hacer esto en otro momento. Luego de pensar eso, moví mi cabeza de lado a lado, este era el mejor momento para que ese par dejara sus diferencias de lado y nos concentráramos en un interés común.

UFF PENSÉ QUE NO IBA A ALCANZAR A ACTUALIZAR HOY ¿QUÉ LES PARECIÓ EL CAP? ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO. LA VERDAD, NO SÉ QUÉ MÁS DECIRLES; AGRADECERLES POR LEERME, POR APOYARME CON CADA REVIEW, FOLLOW Y FAV; DE VERAS, GRAN PARTE DE MI INSPIRACIÓN ES POR USTEDES, PORQUE CADA DÍA PIENSO EN CÓMO SORPRENDERLAS POSITIVAMENTE Y QUE SIGAN DISFRUTANDO DE LA HISTORIA, SIN USTEDES NO SERÍA LO MISMO.

NOS ESTAMOS LEYENDO EN EL GRUPO CUANDO PONGA LAS IMÁGENES, LAS QUIERO, BESOS DESDE COLOMBIA.