Digimon: La siguiente aventura.

Capítulo final, dedicado a Cielo Criss.

"De cómo es la vida ahora"

Era una mañana radiante la de aquel domingo y el jardín trasero de la casa de los Kido se encontraba magníficamente arreglado. Muy pronto iban a celebrar la llegada de dos niñas a las familias Izumi y Hida. Habían pasado unos dichosos tres meses desde el pequeño viaje de los niños al digimundo y ahora todo marchaba de maravilla en él pues los digimons hacían muy buen trabajo manteniendo la paz allí. Además, cada niño había creado lazos con su respectivo digimon, casi tan fuertemente como los de sus padres y la primera generación de digimons. Pero aquél día poco tenía que ver con los monstruos digitales.

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En el hogar de los Izumi reinaba el caos. Kim Izumi llevaba sólo tres días en su nuevo hogar y cinco días con su nuevo apellido. El desorden se debía a que la parejas había tenido que cambiar a su único hijo varón a la habitación que antes le había pertenecido a Tsugumi para que ahora las dos hijas de la familia durmieran en la antigua habitación del chico, que era un poco más amplia. Pero eso les había tomado más tiempo del esperado.

-Ay- pensaba Mimi –Ella debe pensar que esta casa siempre está así… ¡Que mala madre soy!... Pero estoy segura de que esto se organizará en menos de lo que piensan…

La verdad era que no importaba, a Kim le gustaba bastante todo a pesar del desorden. Toda su vida había deseado ser parte de una familia grande y ahora ese sueño era realidad.

Ella seguía durmiendo en la cama superior de la litera nueva de las niñas Izumi que, por gustos de Mimi, era rosa. Tsugumi, en cambio, ya se encontraba despierta y vestida, pero recostada sobre su cama, la inferior, pensando en el día que le esperaba.

Por Mimi ahora usaba una camiseta rosa que decía "Big Sister", lo cuál, a pesar de que lo ocultaba, le resultaba genial, salvo tal vez por el color de la camiseta. "Hermana mayor" era un título que le gustaba llevar. Cuando sus padres le habían dicho que pensaban adoptar la idea le había encantado y hubiera detestado que tuvieran un bebé juntos pero si querían más hijos adoptar era la mejor opción, así seguía siendo la única hija de su padre y Satoru el único hijo de Mimi, así no tenían competencias. Sabia que era inmaduro pensar así pero poco le importaba, ahora todos estaban felices. Izzy porque le daba a una niña lo que sus padres le habían dado a él, Mimi porque tenía una nueva hija con quien hacer el tipo de cosas que odiaba hacer Tsugumi, Satoru porque tenía una nueva hermana que cuidar, Tsugumi porque ahora tenía la hermana pequeña que no sabía que quería hasta que conoció a Kim y Kim porque ahora tenía la familia que quería. Pero Tsugumi aún se sentía algo cohibida por todas las visitas que habían tenido en los tres últimos días. Y ese día habría otra gran fiesta que soportar.

-Buenos días, Tsugumi- saludó Kim sorprendiendo a la nombrada.

-Buenos días- dijo al seria –Será mejor que te vistas pronto pues hoy es tu bienvenida donde los Kido.

-Está bien- respondió la homenajeada con una sonrisa antes de salir. Tsugumi pensó entonces que desearía que su hermana fuera algo menor, como Ryku o Hiri, pero las cosas eran como eran y punto. Luego recordó a su hermano ¿Dónde estaría Satoru?

El hijo mayor de Mimi se encontraba en su nueva habitación, lamentando el espacio que le faltaba y el color de la camiseta que su madre le obligaba a usar. Sus cosas estaban apiñadas una sobre otras y a Satoru ese desorden no le gustaba nada. Para colmo usaba la, según él, más tonta camiseta que jamás había existido. Era de color turquesa y decía "big brother" en letras time new roman y "again" en letras que parecían escritas a mano. ¡Y todo el mundo le iba a ver luciendo la ridícula camiseta!

Se sentó en su cama de estilo americana y lanzó un suspiro, luego encontró a su casco de realidad virtual junto a la pata de la cama. Había sido un regalo de Izzy años atrás y era uno de los juguetes favoritos de Satoru, aún jugaba con él cuando se aburría de la computadora o de los libros. Shinji tenía una colección de juego de vídeo enorme, tanto que a Satoru le resultaba una exageración, pero quizá el día no iba a ser tan malo si el primogénito de los Kido le prestaba a Satoru unos cuantos de esos.

-"Será un buen día"- pensó Satoru

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Había otro hogar que estrenaba un miembro de la familia, el hogar de los Hida. Ellos, a diferencia de los Izumi, vivían en una casa que siempre le había parecido a Koji demasiado grande para tan sólo él y su padre, pero ahora que tenía una hermana la casa ya no era tan grande sino más bien justa. Koji había dado de buena gana su estudio para que fuera la nueva habitación de Midori y aún les quedaba el estudio de su padre para cualquier menester. Ellos estaban bien.

Midori se sentía feliz de estar con su nueva familia, más que haber sido una adopción era un reencuentro, los ojos de Koji eran los exactos suyos y su color de labios se parecía mucho también. En el orfanato no tenía fotos de su madre ni de su padre y poco a poco sus rostros se le iban perdiendo, pero en su nuevo hogar veía fotos de su madre en todas partes. Cody, su nuevo papá, incluso le había regalado varias. Una era su favorita, esa donde ella misma pero muy pequeña posaba junto a Cody, a su madre y al abultado vientre de ésta, de donde saldría su hermano Koji. Midori amaba a su madre aunque no la había conocido del todo, la amaba cada vez que veía su rostro pacífico, cada vez que imaginaba los mimos que debió darle en su primer año de vida, y sobretodo, cada vez que Cody le contaba algo de ella.

Tanto Cody como Koji habían mantenido viva a su madre aún luego de la muerte, la casa entera era como un templo de amor a ella. Y Midori se sentía muy plácida ahí, era su verdadero hogar al cual volvía tras tantos años de haberse perdido. A su verdadero padre le guardaba cariño, pero veía en Cody a un padre tan real para ella como para Koji, se sentía totalmente en familia, y jamás habría imaginado en el orfanato que algún día sería tan feliz.

-"Gracias, mamá…- pensó Midori viendo una vez más su foto amada –por la familia que me diste"

Midori no sabía que era observada por su hermano menor. Koji miraba desde el corredor a su nueva hermana mayor, le resultaba una niña tan linda, tan tierna… Sentía un profundo amor por ella, le parecía como si le hubieran devuelto otra versión de su madre.

-"Madre"- pensó Koji y no pudo evitar sentirse culpable, le había quitado su madre a Midori, de no ser por él su hermana jamás habría estado en un orfanato. Sabía que si compartía sus penas con alguien le dirían que no había sido su culpa la muerte de su madre, pero para él la situación se resumía en que por darle la vida a él, su madre se había quedado sin la suya propia. Suspiró resignado, jamás podría tener el valor de pedirle perdón a su hermana, se echaría a llorar de inmediato, y Midori, en su infinita bondad, no parecía guardarle rencor sino tenerle cariño.

-¡Bajen ya!- dijo Cody desde la planta baja. Él había terminado de hablar con su amada, la madre de sus dos hijos, como cada mañana. A veces casi le parecía que el retrato de su fallecida esposa le escuchaba atento, mostrando la sonrisa de la mujer que amaban todos en casa para aliviar las penas del abogado Hida. Bajaron de inmediato sus niños cogidos de la mano y salieron de la casa sin percatarse de que su padre estaba en la sala, Cody sonrió y se volteó a coger su abrigo para salir. Hubiera jurado que el retrato de su mujer había derramado una lágrima cuando él se disponía a salir y prefirió no voltearse de nuevo para corroborar lo especulado, prefirió creer con todo su corazón que esa lágrima estaba ahí, en el rostro de ella, y era una lágrima de felicidad.

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-¡Lo siento!- dijo Kai cuando llegó al festejo. –He tenido que entrenar hoy con los niños- Kai había decidido que quería probar el fútbol y lo había hecho tan bien que ahora era el entrenador de la liga infantil donde su padre había jugado en su época.

-Descuida- dijo su padre –El festejo se ha retrasado un poco. Ni tú ni la familia de TK se reportaban.

-Pero ya no los podemos esperar más- dijo Yolei –La comida se enfría.

-De acuerdo- dijo Matt –Comencemos

-¡Todos a la mesa!- llamó Sora

-¡Bienvenida Midori!- gritaron todos, cuando ya se hubieron reunido, antes de hacer explotar el primer volcán de papel -¡Bienvenida Kim!- volvieron a gritar todos antes de explotar el segundo volcán de papel y aplaudir con fuerza. Los aplausos cesaron y Yolei abrió la boca para indicar a todos que podían empezar a comer pero otro grito la interrumpió.

-¡Tendré un hermano!- gritó Teruo que llegaba corriendo -¡Tendré un hermano!- repitió cuando llegó hasta Kaori y su emoción era tal que besó a la chica para sorpresa de todos los presentes.

-¡Hey!- protestó Ken unos minutos después cuando había recuperado el habla. Para él, el mocoso de los Takaishi ya había besado por suficiente tiempo a su hija -¡Basta ya!

-Perdónalo- dijo TK que, junto a su nuevamente esposa, había llegado al lugar sin que nadie lo notara ya que todos seguían observando el beso.

-¿Estás embarazada?- preguntó Kari a Tsubame Takaishi.

-Así es- respondió ella feliz

Tai observaba, un poco atrás de todos, feliz el momento. Su equipo lucía mejor que nunca, no podía imaginar un momento mejor.

-Así están las cosas ahora- se dijo a sí mismo sonriéndo.