Hellow!

Usagi Toxtle: a alguien a quien le gusta Himitsu jajajajajaja gracias! (?) bueno, ese es Te-chan, siempre haciendo lo mejor para no aburrirse (?) es que si no se hacen así, podrían ser muy pesados (?) gracias por tu review! :)

19 de Octubre (el primer párrafo, luego son más días (?) )


Por los Años III: la agencia extra de los Black

Investigación y embarazo

'Hoy no podremos vernos, ha surgido algo y tengo que ir sin falta'. Envió el mensaje y suspiró. Tetsuya sonrió hacia él.

— No lo entiendo, ¿qué es lo que tengo que ver? —Mamoru se removió incómodo en el asiento del coche que el cantante conducía a gran velocidad por la ciudad.

— ¿Recuerdas lo de los olores que describió Drake, cierto? —el chico giró por una calle y puso una de sus manos en el bolsillo de su pantalón para sacar un pequeño papel—. Cuando me estuviste buscando después de eso, yo había ido con Kyogoku a mirar el lugar en donde Black y Drake se pelearon. Encontré esto —le dio al chico y él lo miró—. Luego comprobé con los Kuroba que este es el dibujo original.

— ¿Lo que Asami había dicho que Jun había dibujado, cuando estuvimos en las cabanas? —Mamoru frunció el ceño y lo miró.

— No sé dónde lo ha encontrado ni lo que ha hecho con ese papel, pero está claro de que Black Christopher ha contactado con Jun antes o después de la desaparición de Asami. Así que tenemos que averiguar dónde está y preguntarle acerca de esto. Hemos supuesto todos que Jun estaba muerto pero, ¿y si no lo está?

— Está muy enojado con Asami así que en esos momentos ella es la que más peligro corre.

— He hablado con ese tipo y él confirma lo que mi madre decía —Tetsuya rodó los ojos—. El nuevo que estaba disparando flechas hacia Himi… mi hermano… —Mamoru lo miró con el ceño fruncido—. El nuevo ese que solo decían, huele como una farmacia o un hospital a limpio y medicamentos. Así es como describe mi madre el olor a Jun la única vez que estuvo con él.

— Pero Drake dijo que Asami también olía así —susurró Mamoru mirándolo.

— Porque Jun le inyectó algo la primera vez que nos secuestró. Desde entonces que le siento algo raro en ella, pero eso ella no lo sabe —Tetsuya lo miró unos segundos a su cara asustada y preocupada—. Asami estaba inconsciente cuando Jun le inyectó lo que fuera que fuese.

— ¿Y a dónde quieres ir para investigar? Ni siquiera sabemos dónde está Black.

— Pero sé de dos personas que lo conocen perfectamente —sonrió Tetsuya parando el coche delante de un bar.

— Yui y Shouta, claro.

.

Al cabo de un rato hablando con ellos dos, el teléfono de Mamoru sonó.

— ¿Estás ocupado? —preguntó Asami al otro lado.

— Un poco, ¿por? —Mamoru sonrió con nostalgia al escuchar su voz.

— Nada, a ver si hoy o mañana podrías acompañarme a un sitio —la voz de la chica parecía intranquila.

— Claro, cuando quieras.

— Total no me han dado una hora fija —Asami suspiró.

— ¿Uh? —Mamoru se levantó de golpe de la mesa asustando a los demás—. ¿Hay algo que no me hayas contado? —el chico se apartó de los demás a grandes zancadas.

— ¿Cómo qué? —Asami parecía confundida—. Ah, deja de pensar en cosas como estas, idiota! ¡Solo voy a una casa…! ¡No voy al médico!

— ¿Una casa? —Mamoru abrió los ojos como platos—. ¿Qué mosca te ha picado ahora Asami?

— Te cuento luego, ¿vale? —Asami suspiró—. Aunque un placer verte ruborizado hasta las orejas —la chica sonrió. Mamoru enrojeció por completo.

— Pero deja de burlarte de mí, ¿quieres?

— Ni lo sueñes —Asami sonrió—. Eres realmente demasiado buen chico.

— Ah, sí, claro y en qué… —los pitidos le indicaron que ella había colgado el teléfono. Se quedó mirando el aparato con el ceño fruncido—. ¿Se puede saber qué le ha cogido ahora? ¿Por qué me ha colgado?

— Porque le gusta dejar a la gente a media palabra cuando van a decir alguna tontería —sonrió Shouta—. ¿Qué ibas a decirle?

— Algo que me hubiera arrepentido de decir luego delante de vosotros, cierto —Mamoru afirmó con la cabeza y se guardó el teléfono al bolsillo—. Olvidad lo que acabáis de escuchar, ha sido la conversación más rara que he tenido jamás, y eso que he tenido unas cuantas con ella.

— ¿Podré reírme en algún momento de ella? —preguntó Shouta.

— De momento no, gracias.

— ¿Qué es lo que no te había contado Asami? —preguntó Tetsuya.

— No te importa —respondió Mamoru enrojeciendo más.

— Déjalo —Yui sonrió mientras los otros dos echaban a reír—. Tu cara les está respondiendo por completo.

— ¿No tenemos cosas por hacer? —preguntó Mamoru—. Dejad de molestar con lo que no os incumbe.

.

— Vuelve a repetirme el motivo por el que quieres hacer esto —preguntó Mamoru mientras cerraba la puerta de la casa Hattori con llave.

— Porque no quiero llevar más problemas a mi familia o a la tuya —Asami habló en susurros mientras lo miraba. Las fans de Mamoru volvían a estar detrás de la verja, gritando en contra de ella. Asami los miró con tristeza. También había cámaras de televisión grabando.

— Ya, ¿crees realmente que nos llevas problemas? —preguntó Mamoru arqueando una ceja hacia ella.

— Bueno, míralo tú mismo —Asami lo miró sonriendo.

— Eso no son problemas —respondió él con la voz más baja—. Esos son pesados.

— El detective se hartó de sus fans —Asami sonrió mientras se cruzaba de brazos.

— Solo por lo que están haciendo —se quejó Mamoru—. Vamos, se olvidarán con el tiempo, no tienes por qué tener problemas por ellos.

— No tengo problemas —Asami se encogió de hombros. Se habían quedado los dos hablando en el jardín para que la gente no les oyera hablando—. Simplemente deseo que todos estén felices.

— Y vas a buscarte una casa para estar sola y que te atormenten solo a ti —Mamoru rodó los ojos—. Está bien ser una santa, pero tampoco hace falta llegar al extremo en que tú seas la única que sufras por ello.

— No es eso, Mamoru —Asami sonrió—. Tengo edad para hacerlo, tengo dinero para hacerlo y mientras siga estando en esa casa seguiré trayendo problemas a todos por culpa de la maldición de mi padre.

— Claro, por supuesto —Mamoru sonrió y ella le golpeó débilmente en la barriga—. Ay, ¿por qué haces eso? —el chico se llevó la mano en el lugar adolorido.

— Porque solo dices tonterías —se quejó ella—. Parece que no quieras escucharme.

— ¿A ti no te duele esto, verdad? —Mamoru acarició la barriga de la chica mientras se acercaba lentamente. Ella rodó los ojos—. Te escucho, no me malinterpretes —el chico la rodeó con un brazo hasta quedar a escasos centímetros el uno del otro—. Pero no quiero entenderte. Porque dices tú más tonterías que yo.

— ¿Sabes? —Asami desvió la mirada mientras sonreía traviesa y se cruzaba de brazos—. Había pensado que me dieras tu opinión por si algún día querías venir conmigo… a vivir… —miró al chico. Mamoru estaba con los ojos abiertos de par en par y estaba enrojeciendo por momentos. Ella sonrió divertida—. Responde a eso, anda.

Mamoru abrió la boca para hablar, pero la volvió a cerrar al no encontrar las palabras adecuadas. Volvió a abrirla, pero en seguida la volvió a cerrar. Bajó la mirada mientras ella lo seguía mirando divertida. Finalmente el chico la cogió de la mano y la miró.

— No sé porque perdemos el tiempo aquí, vamos hay mucho que ver —el chico tiró de ella por el jardín haciéndola reír—. No te rías, me cogiste completamente desprevenido con esta excusa.

— No es una excusa, es cierto —se pararon en la verja de la casa y Mamoru la miró.

— ¿Desde el primer momento habías pensado en esto? —preguntó Mamoru. Ella se encogió de hombros.

— ¿Y por qué no? —Asami sonrió hacia él.

— Eres mala con las excusas —respondió Mamoru.

— Es cierto te digo —Asami rodó los ojos—. ¿No me crees capaz de tomar iniciativa?

El chico se rió.

— Para nada. Hasta ahora la he tomado siempre yo.

— Ah, te refieres a ese momento por el que mi padre te hubiera matado si ese hombre hubiera publicado las fotos —Asami sonrió—. Te recuerdo que tomé yo la iniciativa el día de tu cumpleaños —Mamoru enrojeció de nuevo—. Y luego los dos, así que…

— Sí, vale, ya, lo entendí —Mamoru rodó los ojos—. Entonces tu excusa es la de que molestas, no sé yo lo que es peor.

— Tómatelo como quieras —Asami se encogió de hombros.

— Llegamos tarde, dejemos esto para luego —Mamoru volvió a tirar de ella y abrió la verja pasando por entre la gente a paso rápido, mientras Asami se reía.

— Parece mentira. Hattori Mamoru está nervioso —Asami sonrió.

— Cállate, e-e-eso no es cierto —tartamudeó él haciendo que Asami volviera a reír.

En poco tiempo, habían visto la casa y habían decidido que ese sería un buen lugar. Era una casa de una sola planta, con jardín, tres habitaciones, baño, cocina y comedor. Aunque fuera un lugar pequeño para ellos había sido perfecto.

.

Al cabo de dos días…

Asami bajó las escaleras de dos en dos. Faltaba poco para tener todas sus cosas en la casa, pero de momento seguía estando con sus padres en la casa de Yukiko y Yusaku. Allí los periodistas y fans enojados parecían no llegar. Después de decir un 'ya abro yo', cogió el pomo de la puerta y escuchó la voz de Mamoru detrás. Sonrió mientras tiraba del pomo.

— Buenos días —frunció el ceño en seguida. Heiji estaba de nuevo burlándose de su hijo, mientras Kazuha estaba intentando calmar el ambiente. Shizuka y Heizo estaban detrás, con su posado frío de nuevo, aunque la mujer parecía querer abrazar a alguien con fuerza. Mamoru parecía querer morder a alguien, mientras Ayako sonreía hacia ella con ansias y una revista en su mano—. Veo que sí son buenos. Pasad —se apartó para que pudieran entrar—. ¿Qué ha ocurrido?

— ¿Quién es Asami? —Shinichi sacó la cabeza por la puerta del comedor para mirar mientras Ayako preguntaba con ilusión hacia la chica.

— ¿Asami-oneechan está embarazada?

— ¿Qué? —Asami miró a la chica con los ojos bien abiertos.

— ¿Lo veis? Ni siquiera ella lo sabe —Mamoru se encogió de hombros sonriendo.

— ¡¿A qué viene esa pregunta Ayako-chan?! —gritó Asami enrojeciendo al instante mientras Shinichi se ponía a su lado y Ran sacaba la cabeza por el comedor para ver quién era.

— Salís en portada —Ayako se encogió de hombros mientras extendía la revista delante de ella con una sonrisa traviesa.

El silencio se hizo, solo roto por una pequeña risa de Heiji y por el menor de los Kudo bajando las escaleras.

— Buenos días a todos —el niño se paró viendo la revista—. Kudo Asami está embarazada. Vaya, esto es nuevo —sonrió apoyándose en la barandilla y leyendo por encima del hombro de su hermana.

— ¿Embarazada? —Ran abrió los ojos como platos.

— ¿El qué? —Yui y Yukiko sacaron la cabeza por el comedor y Shouta se acercó a ellos.

— Qué bien. Ni siquiera yo sabía de eso —Asami cogió la revista y se abrió paso por el lugar hasta el comedor—. Me gusta que las noticias me lleguen por otros medios.

— Pero tampoco lo ha negado —Heiji se cruzó de brazos con satisfacción—. Lo que yo decía se te ve en seguida, Hattori Mamoru —lo empujó suavemente con el codo mientras su hijo se ruborizaba.

— Deja de decir tonterías papá, ya te dije que es imposible —el chico siguió a Asami hacia el comedor y observó como ella miraba la portada de la revista sentada al sofá. Yusaku estaba sentado a su lado leyendo un libro sin interés en los demás. Mamoru se sentó al lado de ella—. Publicaron todas las fotos que dijeron que no publicarían.

— ¿Las del hotel? —Asami abrió los ojos sorprendida mirándolo. Él afirmó con la cabeza y suspiró. Ella volvió a bajar la vista hacia la revista y observó la fotografía. Era una fotografía tomada hacía pocos días en el jardín de los Hattori. Mamoru le estaba acariciando la barriga a Asami mientras se burlaba de ella—. Están sacando las cosas de lugar. ¿Cuándo esto significa que estoy…?

— Lo supusieron por lo demás —Mamoru se encogió de hombros y suspiró.

— ¿Quién está embarazada? —preguntó Yui curiosa sonriendo.

— Nadie —respondieron los dos fulminándola con la mirada.

— Qué genio —Yui los miró confundida—. ¿Qué pasa con vosotros dos?

— Nada —respondieron los dos de nuevo mientras Asami buscaba en las páginas de la revista el lugar. Allí estaban todas las fotografías que habían sacado en el cumpleaños de Asami al jardín del hotel. Mamoru besándola con la rosa en la boca, ella llorando con el álbum de fotos entre sus brazos, los dos mirándolo mientras Mamoru le acariciaba un hombro rodeándola con el brazo.

Las teorías de quién hubiera hecho el artículo, eran suposiciones de todas esas fotografías. Pocos días después de que Asami volviera, un viaje entre pareja a escondidas de todos, la foto de la portada y que Asami hubiera comprado una casa. La última frase hizo levantar a la chica y gritar.

— ¡¿Cómo que he engordado?! —gritó—. ¡¿Qué pasa con esta gente?!

— Sí, engordaste desde que estás conmigo —Mamoru cerró los ojos mientras afirmaba con la cabeza y mantenía sus brazos cruzados. Asami sin cerrar la revista, la hizo un pequeño tubo y golpeó con fuerza la cabeza del chico. Él se puso las manos a la cabeza mientras la miraba quejándose—. Ay —ella lo fulminó con la mirada—. Que estoy lesionado aún…

La chica puso una rodilla en el sofá mientras apoyaba la mano en la que tenía la revista en el respaldo y se quedaba a escasos centímetros de la cara del chico con una mirada de enfado.

— Si no quieres estarlo más, mejor no vuelvas a decir tal cosa, ¿ha quedado claro? —Asami sonrió con malicia y el chico tragó sonoramente. Finalmente afirmó muy rápido con la cabeza—. Mejor mantente callado ahora, Mamoru.

Yukiko cogió la revista de la mano de la chica. Y la abrió para mirarla.

— Vaya, Hattori Mamoru eres todo un sentimental —la mujer lo miró y el chico enrojeció al acto.

— Yukiko-obaachan por favor, no leáis esto —Asami se acercó a ella y la mujer se giró dispuesta a leer toda la revista sin dejar que ella se la quitara de las manos.

— Tengo que hacerme con unas cuantas revistas de estas y enmarcar las fotos —Yukiko sonrió—. Ni siquiera a mi hijo se le ocurrieron jamás estas genialidades. Qué romántico —Asami se quedó quieta a su espalda enrojeciendo mientras Mamoru se cubría la cara con las manos avergonzado. Yusaku se echó a reír sin levantar la vista del libro y llevándose una mirada de odio del chico.

— Lo sé, mi nieto es un romántico —Shizuka se acercó a Yukiko y señaló—. ¿Viste esta? Es la mejor de todas.

— Y qué lo digas —Yukiko la miró sonriendo mientras Yui se acercaba para ver.

— Oh por favor, Shouta deberías de empezar a aprender de él —se quejó la chica mirándolo.

— ¿Por qué he terminado yo en la conversación si se puede saber? —preguntó él abriendo los ojos como platos—. Ni siquiera he visto las fotos.

— ¡¿Entonces vais a decirnos el motivo por el que habéis venido los dos aquí?! —gritó Asami más roja que un tomate.

— Porque Shouta vio la portada —Yui se encogió de hombros y miró a su hermana de arriba abajo—. La verdad es que un poco de barriga tienes.

— ¿En qué momento puedes decir esto? —preguntó ella mirándose. Llevaba un jersey holgado de color blanco, como lo llevaba el día de la fotografía de la portada.

— Querida, no nos dejas verte bien —Yui se encogió de hombros—. Quítate esto.

— No llevo nada debajo —Asami arqueó una ceja mientras Shinichi quitaba la revista de las manos de su madre—. Ah, no lo mires.

— Por favor… —Mamoru susurró en un hilo de voz mientras escondía su cabeza entre sus brazos y rodillas. Yusaku se rió con más fuerza y Asami lo miró.

— Vais a matar al pobre chico con tantas verdades —respondió a la mirada de la chica.

— Qué se aguante —ella se giró para volver a encarar a su familia. Luego se quedo quieta con el ceño fruncido—. Yo he dicho eso.

— ¿Qué es esto? —Shinichi arrugó la revista mientras Ran se ponía delante de él intentando calmarlo.

— Vamos, vamos, Shinichi —la mujer sonrió con ternura—. No creo que enfadarse sea…

— ¡¿No crees qué…?! —Shinichi gritó llevando el silencio a la sala—. ¡Yo lo mato!

Asami rodó los ojos y volvió al sofá a sentarse al lado de Mamoru.

— Ni siquiera yo podré salvarte de mi padre ahora —susurró la chica cubriéndose la cara enrojecida por completo.

— ¡¿Cuándo ocurrió esto?! ¡Exijo una explicación!

— Que te creas que te la van a dar —se rió Heiji con los brazos cruzados. La situación le divertía mientras veía a Shinichi enojado. Ayako cogió la revista de la mano de Shinichi y se sentó al sofá de delante de Yusaku, Mamoru y Asami.

— Estás muy tranquila aun habiendo traído tú este problema —susurró Mamoru hacia su hermana

— No veo el motivo por el que debería de estar nerviosa —Ayako se encogió de hombros mientras Yoh se sentaba a su lado para ver la revista.

— Cuando pase esto con Ayako-chan me gustará verte a ti —todos miraron a Shinichi que miraba con odio al moreno y había hablado casi en un susurro. Ayako volvió la vista a la revista y Heiji se echó a reír a carcajadas mientras ponía sus manos en su cintura.

— Jamás pasará esto, mi hija sigue siendo muy inocente —Heiji lo miró con superioridad. Ran y Kazuha lo miraron con una ceja arqueada. Mamoru miró a su hermana. La chica pasó una página mirándola sin mucho interés.

— ¿Inocente? —la voz de la pequeña interrumpió el silencio que se había hecho en la sala. Lo dijo con una voz seria y aburrida que a más de uno le recordó haber escuchado hacía muchos años. Todos la miraron—. Papá hace más de tres meses que esta palabra dejó de existir en mi diccionario. De hecho si cuento bien podría decirte incluso más que un año. Cuando Asami-oneechan aún no se había ido. Nadie podrá parar mis hormonas ahora —Yoh frunció el ceño a su lado y se apartó de ella lentamente. La última frase la había dicho con tanta frialdad que al chico le había dado verdadero miedo.

— ¿De qué hablas? —Heiji frunció el ceño y Mamoru se echó a reír. Se puso una mano al pecho intentando aguantar el dolor. Su hermana levantó la mirada hacia él sonriendo y luego volvió la vista de nuevo a la revista—. No le veo la gracia Mamoru.

— Ayako-chan eres realmente idéntica a Ai-chan —susurró Ran.

— Así que has visto lo que te dije cuando eras pequeña, ¿eh? —Mamoru sonrió hacia ella.

— Me parece curioso que hayamos cambiado el tema a lo de que Asami-oneechan está embarazada —la chica pasó otra página de la revista sin interés y Mamoru rodó los ojos.

— No cambies de tema —susurró Mamoru sentándose a su lado—. Tú y yo deberemos hablar seriamente.

— Esto empieza a desvariar —suspiraron Yusaku y Heizo, mientras el timbre de la casa sonaba. El primero se levantó del sofá cerrando el libro y se alejó a grandes zancadas de allí. Heizo lo siguió.

— ¿Sabes? Yo sigo intrigado por el que vosotros dos deis una respuesta a eso —susurró Shouta removiendo el pelo de Asami. Ella se levantó del sofá y lo rodeó poniéndose al lado del chico. Estiró su jersey al máximo, mostrando su figura.

— No he engordado. Además si me quedo embarazada tú serás el último en enterarte, te lo aseguro —respondió ella con mirada amenazante a escasos centímetros de los ojos del chico.

— Ha quedado completamente claro —susurró él apartándose un poco de ella—. Pero sigues sin dar una respuesta exacta.

Él sonrió volviendo el trozo que se había apartado. Asami rodó los ojos y golpeó el suelo con un pie.

— ¡NO ESTOY EMBARAZADA! ¡¿CUÁNTAS VECES MÁS TENDRÉ QUE DECIRLO?! —gritó ella con fuerza.

— Al menos un par más, para que podamos reírnos nosotros también de eso.

— Tal y como decía yo. Esto se ha convertido en el tema del día.

— ¿Por qué me habéis arrastrado hasta aquí?

Todos se giraron hacia la puerta. Hiro, Takeshi y Tetsuya estaban entrando al lugar. Yusaku y Heizo volvieron porque les habían abierto la puerta. Les seguían el resto del grupo de los Bullet Junior, Akira, Sara y Chieko. Luego más alejados entraron Yuki, Himitsu y Chizuko.

— Ay madre —Asami se apoyó con los codos al sofá y se masajeó la sien con los dedos—. Solo faltaban estos.

— Ah, también lo habéis leído, ¿eh? —Kazuha sonrió.

— Tengo que decir que esta vez Mamoru-kun ha sido un romántico —Chieko afirmó con la cabeza mientras se cruzaba de brazos—. Una escapada romántica en Hokkaido los dos solos, los días de sus cumpleaños.

— Eso, eso —Chizuko afirmó también. A cada palabra Mamoru se ruborizaba más si es que podía.

— No ha estado nada mal —Kokoro juntó sus manos y habló con voz de ilusión.

— Lo que toda mujer desearía —afirmó Erena. Mamoru se encogió en el sofá intentando que no se le viera.

— Podría haber mejorado el lugar en un sitio en dónde no les cogieran las cámaras, pero… ay —Sara se llevó un codazo por parte de Chieko.

— Bueno, fue bastante original, no lo dudo —Yuki se encogió de hombros sin interés alguno en el tema de conversación.

Todos los hombres excepto Shinichi, Heizo, Himitsu, Takeshi, Yusaku y Mamoru estallaron en risas. El hijo Hattori no sabía dónde esconderse. Se tumbó al sofá intentando que ninguno de los que acababan de llegar le vieran.

— Eso he dicho yo. No me puedo creer que mi novio no pueda parecerse a Mamoru-kun —Yui sonrió con malicia hacia Shouta mientras se cruzaba de brazos. Al acto el chico dejó de reír mientras los otros se reían aún más.

— No-no debe… no deberíais de reíros de esto, chicos —la voz de Himitsu ni siquiera se escuchó por culpa de las risas.

— ¡No sé qué os hace tanta gracia! —gritaron Chieko y Kokoro a la vez—. ¡Vosotros no seríais capaces de tal cosa!

Todos se callaron al acto, excepto Yoh, Heiji, Hiro, Takeshi y Tetsuya que se cubrieron la boca intentando parar su risa.

— Veo que al menos se divierten a nuestra costa —suspiró Asami sin moverse de la postura en la que había estado.

Mamoru siguió medio escondido.

— ¡No le veo la gracia! —gritó Shinichi—. ¡¿A qué habéis venido vosotros?!

Ran se puso delante de él.

— Tranquilízate, ¿quieres?

— A secuestrar a tu hija y a ese galán que nos ha salido por la revista —informó Tetsuya—. Pero de repente el tema de la revista salió y estos se unieron a venir a ver —señaló a los Bullet Junior.

Asami ni siquiera los miró.

— Chicos no es el mejor momento para aparecer por aquí —suspiró Asami sin moverse—. Solo traéis más problemas. Largo —se puso recta y señaló a la puerta.

— Bueno, como vemos que estáis ocupados y que seguramente el tema dará para días mejor volvemos mañana —Takeshi se encogió de hombros y dio la vuelta saliendo del lugar.

— ¿Uh? —Asami lo miró y bajó el brazo—. ¿De qué habla?

— Mi padre tiene contactos y cosas extrañas —Yuki rodó los ojos—. Ya lo sabes. Y nos ha invitado a ir a un crucero gracias a sus contactos. Pero mejor volvemos mañana. Vamos, Te-chan.

— ¿Tan rápido? Yo quería seguir riéndome de ellos —susurró el chico. Himitsu lo cogió por los hombros y lo empujó para que saliera de allí. Chizuko y Hiro les siguieron.

— Ya nos veremos —Sara sonrió y les siguió también.

— Ha sido muy divertido, sí señor —Akira sonrió acercándose al sofá—. Pero el pobre chico se nos ha quedado to-ma-te.

Lo miró sonriendo.

— Lárgate de aquí —la voz de Mamoru sonaba llena de rabia.

— Que va, quiero escuchar la historia por completo —Akira se sentó al sofá.

— ¿Sabes? —Asami sonrió levantando un pequeño llavero con la imagen de un dragón azul—. Es en esos momentos en que va bien tener un lugar al que huir.

Mamoru cogió las llaves de la chica y salió corriendo de allí. Akira lo siguió.

— ¡Espera! —pero Asami lo cogió del brazo y tiró de él.

— Déjalo tranquilo, ¿quieres? —Asami suspiró—. Por favor.

— Eres una aburrida, Kudo —se quejó él.

— Suficientes problemas tiene en mente como para que lo agobiéis con cosas como estas.

— ¿Sabes que el otro día vino a preguntarnos por Black? —preguntó Shouta con el ceño fruncido.

— Sí, lo sé —Asami lo miró con tristeza—. Él no me ha dicho nada de eso, pero sé que están investigando algo con Tetsuya, para protegerme. Así que por favor no le agobiéis más.

— De eso veníamos a hablar, precisamente —susurró Yui mirando a Shinichi—. ¿Podemos hablar en privado, por favor?

— Yo me quedo con ella, quiero saber los detalles —Shouta señaló hacia Asami mientras Shinichi salía del comedor, hacia la biblioteca de la casa.

.

— Ahhhh —Heiji suspiró largamente viendo como Shinichi volvía de hablar con Yui. Shouta se había ido con Asami a comprar, y en la sala solo quedaban Ran y Kazuha, que estaban hablando en susurros—. Hubiera sido genial que fuera verdad.

— ¿Aún con eso? —Shinichi lo fulminó con la mirada.

— Oye, estoy convencido de que yo sería mejor que tu como abuelo —Heiji afirmó con la cabeza lleno de convención, y haciendo que Ran y Kazuha se callaran para mirarlos.

Shinichi estaba enojado.

— ¡JA! ¡Cómo si tu fueras a ser bueno en algo! —respondió.

— ¿Ah? ¿Dijiste algo?

— Que yo sería mejor abuelo que tu, como siempre yo te supero en todo —Shinichi sonrió con seguridad mientras se señalaba a sí mismo con su dedo gordo.

— Sí, en sueños —Heiji arqueó una ceja para mirarlo.

— ¡Ni hablar! ¡Yo sería mejor! —gritó Shinichi.

— ¡Yo sería mejor! —Heiji se levantó del sofá para encararlo.

— ¿Y eso qué importa? —Kazuha y Ran se miraron llamando la atención de los dos—. Si ni siquiera vais a ser abuelos, por el momento, no creo que tengáis que discutir por eso ahora.

Heiji y Shinichi las miraron confundidos.

— Pues eso deberíamos de saberlo antes de que nacieran, ¿no? —Heiji miró a Shinichi.

— En realidad se me pasaron las ganas de discutir —suspiró Shinichi—. Aguafiestas.

— Seguro que ambos seríais los mejores —dijeron Kazuha y Ran a la vez dedicándoles su mejor sonrisa.


¡Hasta aquí!

Próximo capítulo: 'Viaje en crucero'.