Bueno, sigo viva, medio muerta pero viva. Tardé mucho, lo sé y pido mil disculpas, pero como varias lo saben (las que están en el grupo de Facebook) he tenido unos meses ocupados con tiempo para nada, pero eso hace la universidad. Así que me vuelvo a disculpar por mi estúpida vida real xD.

Para las que leen mi fic "Tú" no falta mucho para que termine el capitulo cuatro, así que una vez más les pido paciencia y verán que Dios las recompensara con un buen hombre.

Capítulo 21. Avanzando.

APOV

Querido Dios, te juro que estos dos están intentando matarme con sus pendejadas.

—¡CIERRA LA PUTA BOCA, ROB!

Podía sentir que temblaba de ira mientras veía furiosa a Bella y al irritante británico. Tampoco me era de mucha ayuda que aún podía sentir al Dr. Mc Soy-tan-jodidamente-sexy-y-hermoso-que-olas-de-sensualidad-irradian-de-mi-como-si-fuera-una-lampara-de-lava parado detrás de mí, poniéndome más caliente e impaciente y de verdad que no estaba preparada para lidiar con la idiotez de la que estaba siendo testigo.

De pronto, las olas de calor contra mi espalda incrementaron y yo ahogue un gemido cuando las manos de Jasper rodearon mi cintura.

Oh, santo Dios.

Su cuerpo presionado contra el mío se sentía muy sensual, todos los huesos de mi cuerpo se desintegraron cuando puso su cara contra mi cuello, su boca se movía lentamente hacía mi oído, haciéndome temblar cuando su cálido aliento baño mi cuello.

—Alice—susurró, sus suaves labios tocando el arco de mi oreja. —No tienes idea de lo sexy que te ves cuando estas enojada. Necesito estar desnudo contigo… de inmediato.

Cerré los ojos y su voz derritió mi enojo y puso mis partes femeninas encendidas de deseo. Mi mente se puso a trabajar a mil por hora, necesitaba que Bella y Rob se fueran a la chingada de aquí antes de que me avergonzara al desnudarme y restregarme contra la pierna de Jasper.

—Pattinson. Tu apartamento del piso de abajo… ¿tiene un dormitorio que no ocupes?

—Um… si… es igual que aquí, tres cuartos y tres baños.

—Bien. Bella se quedara contigo esta noche.

Misión cumplida.

Me di la vuelta y tome la boca de Jasper en la mía, enredando mis dedos en su cabello y jalándolo frenéticamente, sin importarme si Rob y Bella seguían ahí. Él respondió de inmediato, empujando su lengua en la mía mientras jalaba mis caderas hacia su erección.

Oh, jodeme.

El recuerdo de su deliciosa polla apareció en mi mente y yo gemí ligeramente. Era tan bonita. Siempre amé mirar pollas, particularmente pollas duras. Pensaba que el miembro erecto tenía una increíble belleza masculina, pero todas esas pollas no se comparaban para nada con la de Jasper. Podía sentirla, presionándose con fuerza contra mí estomago mientras su lengua me succionaba y probaba, poniéndome loca de deseo.

De pronto, escuché un fuerte gruñido que retumbó en su pecho. Me cargo en sus brazos y apenas me di cuenta que Rob y Bella se nos quedaban viendo mientras me llevaba a la habitación y azotaba la puerta.

Se dio la vuelta y me puso contra la dura madera, levantando mi pierna derecha y poniéndola alrededor de su cintura mientras tomaba mis senos con la otra mano y atacaba mi cuello con su boca.

—Mierda, Alice— jadeó contra mi cuello, apenas y rozando el muslo que tenía en su cintura con los dedos. —Estar ahí y observarte como te encendías con ese abrigo y zapatillas casi hizo que me viniera en ese justo momento. Nunca había estado tan duro en toda mi maldita vida.

Su lengua trazo mi yugular y después succiono mi lóbulo en su cálida boca.

—Ung… ¿no me vas a decir que dejar que mi ira llegara a ese extremo es… oh… Jesucristo… um… nada sano, o algo…?

—¿Qué? Oh, si. Soy un terapeuta. Por supuesto. Um… — me besó el cuello, jadeando y succionando mientras bajaba. —Srita. Cullen… debería intentar controlar su ira… excepto cuando su novio este cerca por que por una inexplicable razón su ira le parece jodidamente excitante.

Puso la boca en mi cuello, sus dientes enterrándose y su lengua succionaba la piel con fuerza.

Santo padre de todas las cosas ligeramente dolorosas, moja bragas y eróticas. Eso va a dejar una marca. ¡Carajo, si!

—Oh, mierda, Jasper, me vuelves loca…

Sus manos tomaron el cinturón de mi cintura y lo jalo con fuerza, después abrió el abrigo y agarró mis senos. Mis rodillas se doblaron y me deje caer contra la puerta con fuerza mientras el ponía su cara contra mis pezones, succionando y mordiéndolos con hambre, haciendo gruñidos muy primitivos que mandaban descargas de electricidad directo a mi desesperada vagina.

—Oh… mmm… Jasper, oh Dios… —sus manos se perdieron en mi cabello mientras se ponía de rodillas y me miró desde abajo, sus ojos azules brillaban de deseo.

—¿Te gustaría que te hiciera correrte, Alice?— dijo sin aliento, dándome besos por el abdomen hasta el principio de mis muslos.

Mi cerebro estaba nublado. ¿Era una pregunta capciosa? El hombre de mis sueños estaba de rodillas frente a mí, viéndome con sus ojos azules llenos de sexo y con una voz que era el equivalente al Viagra femenino y ¿me estaba pidiendo permiso para darme un orgasmo?¿El primer orgasmo que iba a tener con una persona en el mismo cuarto que yo? Santa madre de todas las cosas cachondas pero ligeramente ridículas.

Una pequeña risita escapó de mis labios. Él ladeó la cabeza y curvó las esquinas de la boca.

—¿Dije algo que le pareciera graciosos, Señorita Cullen?— preguntó mientras lamía dejando un camino de chispas en el interior de mi muslo.

—Ungh… Jesús, Jasper. Si sigues haciendo mierdas ahí me voy a desmayar, o derretir, o las dos cosas—. Mi centro dolía y palpitaba con fuerza, hinchándose robándose toda la sangre de mi cerebro.

—Bueno en ese caso, ¿te molestaría decirme porque te estás riendo como una colegiala mientras hago gala de mis mejores habilidades de juego previo en tu muy bonito culo?

—Um… no— chillé, incapaz de formar oraciones coherentes. —Yo solo… no… importa.

Levantó una ceja y jódeme, era la cosa más sexy que había visto.

—Alice— advirtió, sus manos apenas rozaban la parte trasera de mis rodillas, haciendo círculos en la delicada piel y haciendo extremadamente difícil permanecer derecha. —Dime que ibas a decir o te pondré tan jodidamente caliente que no podrás ni ver.

Pasó ambas manos por detrás de mis piernas, desde mis tobillos hasta mi culo, pasándolas alrededor de mis caderas y luego rozando la parte interna de mis muslos. Mi piel chispeaba y cosquilleaba, pulsando violentamente donde me tocaba.

—Demasiado tarde—. Gemí y cerré los ojos.

De pronto sus manos ya no estaban, de inmediato abrí los ojos para verlo parado frente a mí, con las manos cruzadas sobre el pecho.

—Alice— dijo, pareciéndose mucho al Dr. McSi-no-me-dices-que-putas-estabas-pensando-justo-en-este-jodido-momento-me-vere-forzado-a-usar-mi-voz-sexy-y-caliente-como-arma-destructora-de-entrepiernas-hasta-que-no-solo-te-doblegues-ante-mi-sensual-voluntad-si-no-hasta-que-lo-haga-con-la-sonrisa-más-autosuficiente-en-tu-cara-ebria-de-lujuria.

Me reí otra vez al pensar eso que no tenía sentido. Mi risita murió en mi garganta cuando comencé a jadear como un cachorro deshidratado en un día de verano.

Oh, Dios. Estoy en problemas.

—Alice– su voz se metió en mi cerebro, tomando las respuestas que quería y sacándolas por mi boca.

Putisima madre. La voz de este hombre será mi muerte.

—¿Si?— tartamudee, obviamente queriendo atrasar ese momento.

—Responde mi pregunta— dijo, acercándose hasta que su cuerpo estuvo casi presionando contra el mío. Mantuvo sus manos a sus costados lo que me volvía loca por qué tener esos largos dedos tan cerca y que no me estuvieran tocando era como una nueva forma de tortura mental. Levanté la cabeza un poco hasta que pude perderme en sus ojos. Su aliento tocaba como un baño de seda. —¿Te gustaría… que hiciera… que te corrieras?— dijo sin aliento.

Si seguía hablándome así, lo más probable es que explotara sin que él me toque. Pasé saliva e intenté ignorar su jodidamente distractora cercanía.

—Sí.

—¿Si, qué?— preguntó, sus ojos rondando mi cara.

—Um ¿si, por favor?— dije intentando recordar como respirar y hablar al mismo tiempo. Levantó una ceja. —Si, por favor, Dr. Hale…

—¿Por qué la idea de hacer que te corrieras te hizo reír, Alice? ¿Dudas que pueda hacerlo?

—Oh, Dios, no— me retorcí de vergüenza, de pronto incapaz de mirarlo a los ojos, me sentía cohibida. —Es decir… yo solo, um, estoy un poco avergonzada porque… oh, mierda, no puedo creer que te vaya a decir esto.

Tomó mis manos.

—¿Decirme qué?

Podía sentir mi cara quemar por el sonrojo mientras sus ojos oscuros me alentaban con paciencia. Respiré profundo y lo miré a los ojos.

Solo hazlo rápido, Cullen, como arrancarte una bandita.

—Jasper, nunca he tenido un orgasmo… con un hombre.

Escuche un suave siseó cuando él inhalo rápidamente, su cara oscureciéndose con lo que se veía como ira.

—¿Qué?— dijo tenso.

—Um… dije que nunca tuve un orgasmo…

Me interrumpió.

—Escuché lo que dijiste, Alice, solo que estoy teniendo problemas para entenderlo—. Dejo caer sus manos y comenzó a caminar de un lado a otro frente a mí. —¿Con quién carajos has estado que no se molesto en darte placer?

Fruncí el ceño e intente explicarle.

—Bueno, lo han intentado. Bueno, creo que hicieron su mejor esfuerzo, pero no sentía nada y solo como que… um…

Dejo de caminar y me miró.

—¿Fingías?—. Apretó la mandíbula y sacudió la cabeza.

Levante los brazos frustrada.

—Lo siento Jasper, simplemente no quería que pensaran que tenía algo malo.

Su rostro se suavizo y caminó hacía mi con pasos largos y me tomó en sus brazos, abrazándome contra su pecho y acariciando mi cabello.

—No tienes nada de malo, Alice— dijo suavemente mientras inhalaba su tranquilizador aroma. —Muchas mujeres no puede tener orgasmos con solo la penetración, y eso es muy normal—. Se hizo hacía atrás y tomo mi rostro en sus manos, mirándome directo a los ojos y sorprendiéndome con su furia inesperada. —Lo que de verdad me molesta es que los pendejos con los que dormiste NUNCA sintieron una mujer alrededor de ellos, debieron darse cuenta que fingías e intentar mucho más para darte placer.

Acaricié su cara, intentando calmarlo.

—Jasper, está bien, en serio…

Rompió el abrazo y puso las manos en sus caderas.

—No está bien, Alice. Dios santo, Hay hombre allá afuera que deberían sentirse avergonzados de no saber cómo satisfacer a una hermosa, sexy y cachonda mujer como tú.

Una vez más, las inapropiadas risitas salieron y resoplé suavemente. Se vio enojado por un segundo y después me dio una sonrisa que me robó el aliento.

—Lo siento, cariño— dijo cuando me atrajo hacía él y quito el cabello de mi cara. —Es solo que mereces lo mejor, eso es todo.

Lo besé en los labios.

—Me alegra que lo piense Dr. McSexualmente-confiado. Es solo que no sé si mis partes femeninas vayan a cooperar.

Pasó sus manos por mi espalda, tomando mi culo y poniéndome con fuerza contra su impresionante erección.

–Solo pon tus partes femeninas en mis manos y te puedo garantizar que no estarás decepcionada.

Una descarga de placer pasó por todo mi cuerpo con solo pensarlo.

—Parece muy seguro de sí mismo, Dr. Hale.

La voz llena de sexo alcanzó su máximo nivel.

—Oh, estoy muy seguro, Srita. Cullen, satisfacción garantizada.

Sonreí como si acabara de ganar la lotería.

—Genial—. Dije, porque aparentemente me había convertido en una adolescente risueña.

Me tomó de la nuca y me besó, y de pronto no tuve ninguna duda de que este hombre me daría la noche más increíble de mi vida.

Se hizo para atrás y me dijo sin aliento.

—Alice, necesito que me prometas algo.

—¿Qué?— dije desesperada por que dejara de hablar y comenzaran las partes llenas de sexo.

—Prométeme que jamás fingirás conmigo, y yo te prometeré que nunca tendrás la necesidad de hacerlo.

Oh santo Dios, gracias por mandarme este hombre que definitivamente no merezco. Eres asombroso.

Jasper abrió de un tirón mi abrigo y me lo quito, dejándolo caer en el suelo a nuestros pies.

—Ahora— casi gruño. —Déjame mostrarte la forma en la que un hombre debe complacer a su mujer.

Me empujo contra la pared, poniendo su peso caliente cuerpo contra el mío. Ahogué un grito mientras él tomaba mi boca, metiendo su lengua, succionando y frotándose mientras mis partes se hinchaban y dolían.

—Primero, necesito que las endorfinas fluyan— jadeó. —Poniéndote en un estado de excitación— Ungh…. ¿Quién hubiera sabido que los términos médicos serían tan jodidamente sexys?

—Um… bien… excitación: listo — bufé, aferrándome a él mientras me levantaba y yo enrede mis piernas en él. Caminó hacía la cama y me recostó en ella, poniéndose sobre mi y sentándose sobre sus tobillos mientras me miraba con ojos hambrientos.

Intenté quitarme los zapatos.

—No— ordenó con firmeza. —Los zapatos se quedan.

Me recosté y temblé cuando sentí sus ojos quemando mi piel.

—Okey— dije sin aliento mientras sentía que me encendía con su fiera mirada.

—Esta es la primera etapa del orgasmo— dijo con reverencia, pasando los dedos lentamente por mis senos y estomago. Cerré los ojos y temblé, con la respiración dura y entrecortada. Sus manos continuaron bajando, haciendo círculos en las partes donde más lo deseaba. —Mientras comienzo a estimularte, tu cuerpo pasa por ciertos… cambios; tus latidos y respiraciones se aceleran y la presión arterial sube— sus dedos rozaron mi centro y después los metió. Mi espalda se arqueó mientras me acariciaba suavemente, mandando descargas por todo mi centro —Tú clítoris se hincha y tu vagina comienza a lubricarse— vi maravillada mientras metía dos dedos rápidamente y luego los sacaba para deliberadamente lamerlos hasta limpiarlos de mis jugos. Gemio de placer. —Oh Cristo, Alice. Sabes mejor que cualquier fantasía que haya tenido de ti.

Apreté los puños y mi cuerpo entero se sonrojo, cosquilleando y gritando por más.

Jasper se dio cuenta y comenzó a tocarme otra vez. Me retorcía bajo sus manos.

—Ungh, Jasper, no pares.

—¿Sientes lo que está pasando, Alice? Eso se llama excitación…

Santa madre de Dios. Apreté los muslos porque su increíble intelecto comenzaba a excitarme mucho más de lo imaginable.

—Oh mierda, si, Jasper. Dilo de nuevo.

Se inclinó y susurró en mi oído.

—Excitación…— gemí y lloriquee patéticamente. —Eso significa que se libera la sangre de tus vasos sanguíneos, combinados con tus latidos erráticos, causan que tu piel se sonroje— comenzó a lamer mis duros pezones. —Puedo ver como tus senos crecen, Alice. Llenándose de sangre mientras tus pezones se hinchan. Eres tan sexy—. Succionó y apretó mis pezones y yo estaba por volverme loca con el incontrolable deseo que galopaba por mi cuerpo como un animal salvaje.

—Si estoy haciendo bien mi trabajo, debes estar sintiendo una estimulación extrema en este momento. ¿Te estás sintiendo apropiadamente estimulada, Alice?— pasó la lengua por mi garganta y después me mordió de nuevo, succionando la delicada piel más fuerte que antes.

—¡SANTA MADRE DE DIOS!— grité mientras me agarraba de su playera con fuerza.

El río y después dijo

—Tomaré eso como un sí.

Después, se deslizo por mi cuerpo, separando mis piernas y puso su cabeza entre mis muslos.

Oh mierda. ¿Va a hacer lo que creo que hará? Jesús.

La cantidad de veces que tuve fantasías de Jasper bajando en mi era ridícula, y ahora ahí estaba, mirándome desde abajo y con pura hambre masculina, lamiendo sus labios de anticipación. Mis partes femeninas querían acercarse y abrazarlo como en la película "Aliens", y no soltarlo hasta que les haya dado una seria y propia lamida.

Sus ojos buscaron mi rostro, su dedo molestó suavemente el área de mi clítoris. Su voz era grave y llena de necesidad.

—La segunda etapa del orgasmo se llama meseta, mantendré tú pulso acelerado, puedo estimularte más causando que los labios interiores de tú vagina tomen un color más oscuro por la sangre que fluye hacía ahí.

Sacó la legua y me probó y juro por Dios que casi levito de la cama de todo el placer que sentía. Siguió con su trabajo, lamiendo mi clítoris con su lengua, haciendo círculos con la punta, mordisqueando y succionando con sus labios mientras yo me retorcía y maldecía sin aliento por sus habilidades. Me llevo al borde varias veces, tan cerca del éxtasis que creía que me iba a quemar del calor que sentía, pero se detenía y me besaba con ternura dejándome calmar antes de empezar otra vez.

—Alice, podría comerte todo el día y jamás estaría satisfecho— murmuró contra mí. —Pero en este momento, necesito terminar con mi demostración.

Oh… si… por favor. Termina antes de que mis partes exploten de frustración.

Miré hacia abajo a su hermoso rostro. Sonrío ligeramente y dijo.

—Creo que lo que sigue te parecerá muy interesante— miró de nuevo mis pliegues y ahogue un grito cuando sentí su largo dedo en mi. El gimió suavemente y continuó hablando con voz grave. —La penetración no siempre es necesaria para alcanzar el orgasmo, pero si sabes lo que estás haciendo puede incrementar el placer de manera significativa.

Insertó otro dedo, bombeando lentamente antes de girar la mano y hacer algo que hizo que me moviera como loca y gritara.

Santos dedos, Batman. ¿Qué putas fue eso?

—¿Puedes sentirlo, Alice?— asentí sin fuerzas. Lo hizo otra vez y mi cuerpo se retorció. —Ese es tu punto G, llamado así por el Dr. Ernst Grafenberg, un doctor alemán que le fascinaba el orgasmo femenino. ¿Sientes lo que te hace? ¿Cómo el placer pulsa por toda tu espalda?

—Oh Dios, si, Jasper. Eso fue putamente maravillosamente—. Podía sentir cada musculo de mi cuerpo comenzar a contraerse y apretarse. Escuche a Jasper sisear.

—Oh Alice, ya casi llegas. Dios, te sientes increíble—. Siguió bombeando su mano lentamente, tocando mi punto G con sus dedos, volviéndome loca. —Debes estar sufriendo por liberarte, ¿verdad? Tu pulso y respiración se ha incrementado y estas a punto de gritar para que te arroje del borde.

Cerré los ojos y grité.

—Carajo Jasper, ¡POR FAVOR! ¡ARRÓJAME!

Luego su mano no estaba y yo gemí de frustración. Abrí los ojos para verlo parado junto a la cama, desabrochando su camisa. Estaba jadeando mientras la tiraba en el suelo y rápidamente se quito los bóxers. Mis ojos devoraron su hermoso cuerpo, deteniéndose en su maravillosa polla parada orgullosa sobre su estomago. Gemí y babee un poco.

Regresó al lugar entre mis piernas, poniendo los codos a cada lado de mi rostro y me besó con fuerza. Se hizo para atrás, con los ojos casi negros reflejando el deseo que sentía mientras respirábamos pesadamente.

—La tercera fase es el orgasmo, Alice— dijo jadeando. —Puedo usar diferentes métodos para llevarte hasta ahí, pero me parece que estimular el punto G mientras acaricio el clítoris puede ser extremadamente efectivo, pero por favor, voy a dejar que seas tú quien juzgue—. Luego sentí su suave polla entrar en mi, lenta y deliberadamente, veía mi rostro mientras me estiraba y pulsaba alrededor de él. Cuando finalmente estuvo dentro se quedo quieto, jadeando y gimiendo. —Oh Cristo, Alice. Había soñado estar dentro de ti por tanto tiempo, y ahora… Dios, es mucho mejor de lo que imagine.

Cerré los ojos antes mientras sus palabras me envolvían, maravillada de que el Jasper verdadero estuviera dentro de mí y sorprendida de lo vacía que me había sentido antes de este momento.

—Jasper, tenerte así de esta manera… yo… oh… es mejor que cualquier fantasía que haya tenido.

Comenzó a moverse lentamente, saliendo y entrando, su perfecta cara estaba fruncida en concentración al enfocarse en mi cara y placer. Levanté la mano para acercar su cara para besarlo, sus embestidas se volvieron más fuertes, más rápidas. Rompí nuestro beso y un gemido desesperado salió de mí. Podía sentir mi cuerpo apretarse de una forma en la que nunca la había hecho. Cada músculo estaba tensado, apretado. Comencé a jadear, mi respiración era entrecortada y Jasper gruñía arriba de mí.

—Oh Alice, si. Deja que suceda, nena. Déjate ir.

Embistió contra mí, metió su mano entre nosotros y yo tiré la cabeza hacia atrás, estaba al borde de una caída masiva. Su mano encontró mi clítoris y comenzó a formar firmemente círculos. Más descargas eléctricas llenaron mi cuerpo mientras sus dedos me ponían frenética. Cada músculo se tensaba de anticipación, llevándome cada vez más cerca a algo que nunca había sentido. El gruño mientras me apretaba sobre él, enredando mis piernas en su cintura para dejar que sus embestidas fueran más profundas, observando cada una de mis reacciones con primitiva fascinación, viendo el éxtasis y la sorpresa en mi cara. Hice la cara hacía atrás mientras la masiva tensión dentro de mí se soltó de pronto y exploto violentamente.

—¡OH MIERDA! Jesús, Jasper… ¡SI! ¡OH, DIOS, SI, JASPER! ¡MIERDA, SI!

Mi cuerpo se convulsiono con descargas de placer, dando vueltas desde mi centro mientras mis músculos palpitaban y se descargaban. Gemí cuando sentí mis paredes apretarse en la verga de Jasper mientras él seguía embistiéndome y luego estaba gritando y lo sentí hincharse y explotar dentro de mí.

—OH DIOS, SI ¡ALICE, JESÚS… OH MIERDA!

Nos aferramos con desesperación al otro mientras ola tras ola de placer nos llenaban y finalmente colapsamos juntos cuando los últimos pulsos empezaron a desaparecer.

Los dos jadeábamos, mirándonos a los ojos maravillados sin poder hablar.

Finalmente dijo entre su respiración errática.

—Así que ya lo ve señorita Cullen, lo que te acaba de pasar fue tu vagina apretándose contra mi desesperada polla y tus músculos vaginales y anales tuvieron espasmos rítmicos, causando una ola de contracciones que iban desde tú útero hasta el cérvix, efectivamente dándote un orgasmo fuera de este mundo y que mi polla explotara como un maldito cañón.

Trace su boca y sonreí, sintiéndome completamente contenta y cogida.

—Bueno, gracias por la lección, Dr. Hale—. Suspiré feliz. —Fue muy… interesante.

Me besó suavemente.

—Fue un placer, señorita Cullen.

—No, no Dr. Hale, el placer fue todo mío.

EPOV

—Bella, lo siento.

—No te creo.

— ¿Qué quieres decir con que no me crees?

—¿Acaso tartamudee, carajo? Lo que quiero decir, es que no creo que seas sincero, idiota.

—¿Y cómo exactamente quieres que pruebe que soy sincero?

—Bueno, puedes empezar con no estar tan putamente a la defensiva o pensar en alguien más que no seas tú, para variar. Eso sería algo. Ahora inténtalo otra vez o me voy.

—Putisima madre— refunfuñe de frustración, pasando la mano por mi cabello. Exhale lentamente y pretendí estar calmado. —Bella… lo siento.

—Eso estuvo mejor. ¿Qué es lo que sientes?

—Tú SABES de qué coño me estoy disculpando.

—Sí, bueno tal vez necesito escuchar que lo digas. ¿Es mucho pedir?

—¿Por qué haces esto más difícil?

—¡Por que DEBE ser difícil, Edward! ¿De verdad piensas que esta patética disculpa hará que te perdone? ¡De ninguna puta manera!

—De acuerdo, solo cállate. De verdad comienzas a molestarme.

—Oh ¿te estoy molestando? Eso es algo nuevo.

Me puse de pie y apreté los puños.

—Ok, esto no está funcionando. No me está ayudando, y lo siento, pero simplemente no puedo pretender que un Neanderthal de dos metros es la mujer que amo, así que déjalo ya.

Emmett también se puso de pie.

—Bueno, ahora simplemente estas siendo cruel—. Cruzó los brazos sobre su masivo pecho. —No está funcionando, imbécil, porque no lo estas intentando de verdad.

—LO ESTOY intentando. ¡Solo no encuentro el punto en hacer todo esto!

—El punto es que necesitas perdonarte a ti mismo antes de que puedas disculparte con la persona que más te necesita en este momento. ¿Me estás diciendo que eres demasiado egoísta para hacer eso?

—No, pero no entiendo porque tengo que ensayar para un final feliz que jamás sucederá.

—¿Entonces por qué carajos seguir intentándolo? ¿Por qué no renuncias a ustedes dos y la dejas vivir su vida?

—¡Tal vez eso es lo que debería estar haciendo!

—Bueno, jódeme. Si esa es tú actitud entonces hazlo. No tengo la maldita paciencia para decirte que te aferres a la única cosa en tu vida que podría ser tu salvación.

Me deje caer en el sillón y apreté mi nariz. Odiaba el hecho de que él tuviera razón. Ella era la única que podía hacer que siguiera viviendo, que me aferrara al pequeño rayo de esperanza, pero estaba aterrado a que si regresaba con ella, la iba a sentenciar a una eternidad de miseria. Estaba tan indeciso entre subirme a un avión e ir con ella, tomarla en mis brazos y besarla hasta que olvidara toda esas horribles cosas y me perdonara y la otra opción de mudarme a una cabaña en medio de la nada donde viviría felizmente con dos gatos (Pendejo y Cabrón) hasta que todos se olvidaran del Tarado Edward Cullen. Con suerte no empezaría a escribir los manifiestos.

Oh mierda, apuesto que el Maniático podría escribir un manifiesto chingón.

Emmett me miró enojado.

—¿Entonces como va a ser? ¿Te vas a rendir?

Miré el suelo, incapaz de sostener su mirada de desaprobación.

Suspiró y caminó hacia el refrigerador, sacó dos latas de Coca, me pasó una y abrió la suya, tomando un largo trago para después dar un eructo estruendoso.

—Bueno, mira, estoy decepcionado—. Dijo mientras se sentaba en el sillón junto a mí. —De verdad pensé que podía ayudarte, pero si quieres rendirte no hay mucho que pueda hacer. Para ser honesto, hasta estoy un poco aliviado.

Le fruncí el ceño y abrí mi lata.

—¿Aliviado?

Puso los pies sobre la mesa.

—Bueno, sí. Es decir, siendo realistas de todas formas íbamos a presionarte mucho para hacer todo lo posible para que Bella te perdonara, y después de que Alice me dijera que había estado pasando mucho tiempo con ese sexy actor bonito, de verdad estaba empezando a pensar que ni siquiera mis habilidades harían que regresaran.

Me reí sarcástico.

—¿El sexy actor bonito? ¿Rob? ¿Hablas enserio?

Me miró como si me hubiera salido un tercer ojo.

—¿Hablas en serio? ¿Has visto a ese hombre?

Pensé en Rob. Supongo que era algo guapo de una forma bonita y desgarbada, pero la verdad no diría que fuera "sexy."

—¿Qué intentas decirme?— dije cauteloso, muy consciente de lo rápido que latía mi corazón y de lo alta que se ponía mi presión arterial, haciendo que mi cabeza doliera.

Emmett levantó la mano.

—Mira, no conozco a Bella así que no sé cómo reaccionaría al estar cerca de un hombre tan sexy todos los días, pero honestamente si yo me fuera para el otro equipo y tuviera que escoger un hombre en todo el mundo para tirármelo el resto de mi vida, sería él. Es extremadamente cogible.

Podía sentir mis dientes comenzar a apretarse.

—Bella no siente ese tipo de cosas por Rob.

Emmett levantó las cejas.

—¿En serio? Wow. Sería la única mujer en el planeta entonces. Jesús, he escuchado que ese chico puede hacer que las mujeres ovulen con tan solo verlas.

El palpitar en mi cabeza se estaba volviendo extremo, y tener una imagen mental de Rob viendo a Bella hasta que hiciera su cara de orgasmo no me estaba ayudando en nada.

—Emmett, ya cállate.

—Bien, de acuerdo. Sé que debe ser difícil para ti pensar en ellos juntos.

—NO pienso en ellos juntos—. Dije furioso, intentando con todas mis fuerzas en que eso fuera cierto.

Asintió con simpatía. Hizo que me dieran ganas de aplastar algo.

—Que bueno—, dijo serio. —Probablemente sea lo mejor.

Me tallé los ojos e intente calmar mi pulso. Definitivamente NO estaba pensando en su loca química y como probablemente estuvieran recitándose toda una rutina de Monty Python hasta que ella terminara riéndose como una loca drogada.

Nop. No pensando en eso para nada.

Podía sentir la familiar furia crecer lentamente dentro de mí y estaba determinado en no dejarla salir.

Aparentemente, Emmett tenía otras ideas.

—Si pensaras en ellos probablemente te volverías loco, ¿verdad?— preguntó como si nada. —Es que bueno, en serio, imagina que él abraza a Bella, consolándola mientras llora en su pecho por lo cabrón que fuiste y lo mucho que la lastimaste—, tomé un trago de mi bebida e intenté bloquear su voz. —Probablemente acaricié su cabello, tal vez haga círculos en su espalda mientras ella lo abraza por el cuello. Luego ella lo mira hacia arriba y él limpia sus lágrimas con sus dedos, sus ojos se oscurecen de deseo en cuanto ve la necesidad y soledad en ella.

No estoy escuchando, no estoy escuchando. Y tampoco me estoy imaginando a ese británico hijo de puta y a mi mujer agarrándose y tocándose. ¡Mierda!

—Ella le rogara que la besé, que la haga sentir amada otra vez, que se lleve todo el dolor que el pendejo de su novio le causo, y él le dirá que no puede hacerlo porque ella todavía lo ama, y ella dirá, "A la chingada Edward. Él me dejo. Él no está aquí y tú sí.

Él tiene razón, Cullen. Tú la dejaste. ¿Por qué no habría de tomar consuelo de donde sea que lo obtenga?

—Y luego Ojitos Sexys estará de acuerdo que está mal que estén juntos pero antes de que pueda detenerse la esta besando y agarrándola del culo mientras ella enreda las piernas en su cintura y a él le encanta porque siempre la ha querido y ahora tiene la oportunidad de amarla como se lo merece, porque la verdad él solo estuvo esperando a que la cagaras. Así que se arrancna la ropa y cogen como locos en el comedor y Bella se corre con violencia mientras grita su nombre "OH MIERDA, SI… ROB ¡SI!"

—¡MAMAVERGAS!— rugí y salté de la silla, mi mano aplastó la lata de refresco, regando su contenido por el suelo. Tiré el aluminio aplastado en la mesa y me fui enojado hacía la puerta.

Antes de saber que pasaba, Emmett me tomó del hombro con fuerza e hizo que me diera la vuelta.

—¿A dónde coños crees que vas?

—De regreso a LA para esposar a Pattinson a un perro rabioso entrenado para atacar su verga roba novias y meter a Bella en un maldito convento ¡donde ningún hombre la tocará el resto de su vida!

Puse los dedos en la manija de la puerta pero la mano de Emmett salió de la nada, tomando mi muñeca y retorciendo mi brazo detrás de mí, empujando mi cara sobre la dura madera de la puerta.

—¡Ow! ¿Qué putas haces?— grité.

—Bien, tranquila y siéntate, preciosa.

Me retorcí contra él, pero mi cara solo se encontró con más madera.

—No me digas que me tranquilice y me siente, gigante estúpido— dije entre mis labios aplastados contra la puerta. —Tú fuiste el que me convenció de que estaban cogiendo sobre el comedor, así que déjame ir… ¡AHORA!

—¿Y qué tal si no quiero, eh? ¿Qué harás, Nancy? ¿Necesitas otra lección de cómo patear culos? Porque estaré más que feliz en enseñarte como.

Me soltó y me giró para darle la cara, m levanté y tensé los hombros, listo para una pelea.

—Sí, bueno tal vez esta vez no tengas el elemento de la sorpresa.

Él rio con fuerza.

—Si piensas que necesito sorprenderte para ganarle a tu patético culo entonces eres más estúpido de lo que pareces.

—Palabras duras, hombresote.

—Demuéstrame lo contrario, cariño.

Me lance sobre él, seguro que mi pequeña estatura y velocidad me daría un tipo de ventaja esta vez. Estaba completamente equivocado. Salió de mi agarre fácilmente y sacó su brazo ancho como un tronco, azotándolo contra mi pecho con fuerza causando que cayera sobre mi espalda con un golpe seco.

Gemí de dolor y dije.

—Ok, está bien… supongo que diremos que fue un empate ¿Qué te parece?

Emmett se rió suavemente y me arrastró. Tallé mi pecho y gemí.

—Está bien—, dijo con voz suave. —Puedes guardar a tu cavernícola interno en su jaula.

—De hecho, es Maniático.

—Como sea. Mira, solo te estaba chingando acerca de Rob y Bella, pero necesito que te des cuenta que vale la pena que luches por ella.

—SE que ella vale la pena. Solo que no sé si yo sea el que deba luchar. Ella merece algo mejor.

—Bueno, ¿Y quién putas eres tú para decidir lo que merece y lo que no, eh? No crees que ella es la que decide a quien le dará su corazón, y por alguna extraña razón, te escogió a ti, idiota. ¿Algunas vez te has detenido a pensar en lo que ella quiere? Por que por mucho que pienses que no la mereces, apuesto que ella también siente que no te merece.

—¿Qué? ¿Por qué coños iba a sentir que no me merece?

—Oh Cristo Santo, de verdad no tienes idea ¿verdad? ¿Qué pasó un día antes de que la dejaras? ¿Qué descubriste que ella estaba aterrada de que supieras?

—¿Qué? ¿Hablas de su pasado?

—Um, si.

—Eso me importa una mierda.

—Oh ¿en serio?

—Si.

—¿Entonces le dijiste que los incontables hombres con los que se acostó antes de conocerte no tienen importancia y que aún la amas?

Me congele y empecé a recordar.

Oh Dios, no. Casi podía oler el cuarto de hospital, donde estaba parado cuando le dije esas horribles palabras.

"Jesús Bella, simplemente no lo entiendes, ¿verdad? Estoy intentando NO ser el malo aquí. ¡Estoy intentando NO lastimarte! ES POR ESO que me estoy yendo. No puedo estar aquí y SENTIR toda esta ira y odio porque estoy aterrado de que coños podría hacer, ¿está bien? Si me quedo aquí y te miró, entonces mi cerebro se llenara de imágenes de ti con la verga de James en tu boca, o en ti con incontables hombres cogiéndote o tu cogiéndotelos, o de mi golpeando la cara de James hasta que destrozara su cráneo porque me volvía loco en pensar en todas las cosas que te hizo, y todas las cosas que te obligo hacerle."

Luche por quedarme derecho cuando me di cuenta de cómo debió sentirse después de haber oído eso, como pudo haber interpretado mis palabras enfermizas.

Mi Dios, de verdad que era imbécil más grande del mundo.

—No quise decir que no podía lidiar con su pasado… es solo… carajo… quise decir… Jesús…— sacudí la cabeza para acomodar mis pensamientos en algo comprensible. —¡Cristo! Fue solo que me molesto tanto que muchos hombres la usaran y abusaran de ella, la lastimaran y se aprovecharan y yo no pude hacer nada al respecto incluso aunque fuera antes de conocerla, me siento responsable, como si de alguna manera le hubiera fallado, y cada vez que lo pienso me dan ganas de rastrear a cada uno de esos cabrones y hacerlos pagar por lo que hicieron. Fue por eso que no pude soportar… sentirme como si pudiera asesinar a cada uno de ellos sin que me importara una mierda, no el hecho que ella… Dios santo—, apreté los puños mientras otra ola de culpa se arrastraba por mi mente. —Con un carajo, Emmett, creo que ella es intachable. Creo que es increíble que sobreviviera todo lo que paso y aún así ser la persona más maravillosa que he conocido.

Me miró y asintió.

—Pero eso no fue lo que dijiste ¿cierto?

Gemí y me jale el cabello.

—No.

—¿Crees que debiste haberle dicho eso?

—¿Qué?

Rodó los ojos.

—Dije "¿Crees que debiste haberle dicho?

Recordé la incómoda conversación que tuvimos la noche pasada, y lo mucho que quise decirle en ese momento, como las palabras querían salir arrastrándose de mí pero las detuve, aterrado a que ella me rechazara.

Caminé al sillón y me senté, poniendo la cabeza entre mis manos.

—¿Cuál es el punto? Nunca me va a perdonar.

—Vamos, labios de azúcar— me dijo animándome. —No te pongas así. He tenido casos peores que este y al final todo salió bien.

Lo miré esperanzado.

—¿En serio?

Su cara cayó.

—Bueno, no. Lo que hiciste fue putamente trágico, pero intentaba hacerte sentir mejor.

—Cabrón.

—Viniendo de ti, tomaré eso como un cumplido.

—No lo hagas. ¿Te ha dicho alguien que eres un pésimo terapeuta?

—Todo el tiempo, hasta que se dan cuenta del método en mi locura y después no pueden dejar decirme la jodida leyenda que soy.

—La verdad no me imagino diciendo eso jamás.

—Tómate tu tiempo. Eres un poco más lento que los demás.

—¿Destruir mi ego es parte de tú plan maestro?

—No, es solo algo extra.

Le enseñe el dedo.

Me palmeó la espalda y se sentó frente a mí.

—Oh dulce, triste y ligeramente desquiciado Eddiekins, ¿Cómo putas te volviste tan trastornado?

Empecé a tallarme las sienes, intentando controlar la pulsación de mis parpados.

—¿No se supone que tú debes decirme eso?

—Bueno, podría, pero dudo mucho que vayas a crearme.

—Dime.

—Me temó que no, princesa. Este es el tipo de cosas que necesitas descubrir tú solo, de otra manera nunca vas a cambiar. Ahora, estoy aquí para guiarte y patearte el culo ocasionalmente cuando te pongas jodidamente despistado, pero tienes que empezar a buscar más profundo y preguntarte por que estas tan putamente enojado todo el tiempo.

—Yo sé porque, estoy enojado por lo que le hice a Bella.

—Equivocado.

Lo miré de inmediato.

—¿Qué?

—Dios mío, rayito de luz, ¿necesitas que te revisen las orejas? Dije, ¡EQUIVOCADO!

—¿A qué putas te refieres con "equivocado"?

—Um, pensé que eso era algo obvio. O sea, tú respuesta fue la contraría a la correcta. Fue incorrecta, errónea, falsa, tuvo error, estuvo mal, no tiene fundamentos y no es cierta—, lo miré enojado. Su sonrisa me sacó de quicio. —Mira Florecita, tu vida está llena de patrones, patrones recurrentes y todos tienen un común denominador. Cuando descubras cual es, habrás encontrado la solución a todos tus problemas.

—¿Y tú sabes cuál es este factor?

—Sip.

—¿Y cuando me dé cuenta de cuál es este factor voy a dejar de estar enojado todo el tiempo y podré estar de nuevo cerca de Bella?

—Sip.

—Pero no vas a decirme cual es.

—Nop.

—Jodido imbécil.

Se rió otra vez.

—Mientras tanto, mi joven Padawan, necesitas aprender a controlar tu temperamento. ¿Alguna idea de cómo lo lograras?

Suspiré.

—¿Pasar menos tiempo contigo?

—Me estas matando, en serio.

—Ya quisiera…

—Bueno, ahora solo intentas lastimarme.

Pasé las manos por mi cabello y bufé de frustración.

—Mira, de verdad no se qué quieres que haga.

—Bueno primero tienes que dejar de crucificarte en esa enorme cruz que llevas a todos lados. Cometiste un error. Acéptalo y continúa. La vida es demasiado corta como para odiar a alguien, especialmente si eres tú mismo.

—Wow, eso fue profundo.

Me entornó los ojos.

—Soy inmune a tu sarcasmo, mi pequeño terrón de azúcar, así que cierra la puta boca. Lo segundo que necesitas hacer es controlar tu ira o eso terminara controlándote a ti. ¿Qué es lo que te calma?

Me puse a pensar. Parecía que había pasado mucho tiempo desde la última vez que me sentí calmado. La última vez fue… oh es cierto… la mañana del día en que toda mi vida se fue a la mierda. La mañana en la que le compre a Bella su iPod. La mañana antes de la tarde de la locura.

Emmett chasqueó los dedos con fuerza.

—Se que estas pensando porque tienes cara de que alguien abrió una sombrilla en tu culo. ¿Te importaría decirme que es lo que te calma?

Suspiré.

—Bella. Bella me tranquiliza.

—Ok, es una respuesta justa. Ahora, tomando en cuenta que Bella no está aquí, ¿se te ocurre algo más?

Me talle la cara, porque la verdad no quería tener esta conversación con él.

—Vamos dulce patata, necesito algo con lo cual trabajar. ¿Qué más te tranquiliza?

Sacudí la cabeza y exhale con fuerza. Mierda. ¿Por qué me daba tanta vergüenza hablar de la otra cosa que me calmaba?

—Bueno… um…

Se inclinó hacia adelante, animándome a que continuara.

—Um… ¿Qué?

Levanté las cejas.

—Tú sabes… liberar estrés al… um… ya sabes…

Frunció el ceño impaciente.

—Si supiera de que estás hablando, no estaría apoyando tu forma de hablar como tonto.

Bufé frustrado.

—Tú SABES…— moví el puño de arriba abajo cerca de entrepierna.

Se veía horrorizado.

—¿Apuñalar personas en la verga?

—¡No! Jesús…

Su cara se relajo cuando entendió.

—Oh, ¿quisiste decir masturbarte?

—Cristo Santo, Emmett sí. Masturbarme ¿de acuerdo?

—Bueno, ¿Por qué no simplemente lo dijiste? Tocarse a sí mismo es algo hermoso, pastelito. No te avergüences de eso nunca.

Gemí y deje caer la cabeza en mis manos.

—Me parece sumamente incomodo hablar de esto contigo.

Se puso de pie rápidamente y puso un enorme dedo frente a mi cara.

—Eso no importa. Te necesitamos saludable, y si eso significa detallar la agenda de tú tiempo de calidad con tu pito, eso es lo que vamos a hacer. Ahora, ¿Cuándo fue la última vez que te la jalaste?

Arrugué la cara.

—Um… no sé… ya pasó tiempo. Hace unas semanas, creo.

—¿No desde el incidente con James?

Resoplé.

—No, definitivamente no.

—¿Por qué no?

—Dios, Emmett, supongo que no me han dado ganas. Tal vez golpear a un hombre hasta casi matarlo y luego mandar a mi novia volando a una mesa de vidrio y causarle cicatrices para toda la vida ¡tuvo un efecto negativo en mi libido!

Emmett levantó las manos para que me calmara.

—Entiendo lo que dices, pétalo, pero creo que es tiempo de que superes eso. Si acariciar tu salami te calma, entonces es hora de que lo hagas. Te voy a dejar algo de tarea, Mejillas Dulces— dijo emocionado. —Primero necesito que vayas a tu habitación para que te cojas hasta quedar satisfecho por unos cuarenta y cinco minutos a una hora. ¿Cuántas veces crees que te la puedas jalar durante ese tiempo?

Me encogí de hombros.

—Carajo, no sé… ¿Cuatro, cinco?

Abrió la boca de sorpresa.

—¿Hablas en serio?

Fruncí el ceño.

—Si, ¿Por qué?

Asintió suavemente.

—No importa. Te respeto, hombre. Bueno, tú has eso. Descargas tu ira y luego llamaras a Bella y te disculparas.

Mi corazón latió con fuerza al pensarlo.

—¿Qué? No. No puedo. Ella me dijo que no la llamará…

—Pero la llamaste anoche.

—Eso fue solo porque pensé que estaba en problemas, y técnicamente cuando hablamos, fue porque ella me llamó.

—¿Pero tuvieron una conversación?

—Bueno, sí, pero fue horrible e incomodo y no pude decir nada de lo que quería…

—Y es por eso que te vas a comportar como un puñetero hombre ANTES de que la llames. Estarás CALMADO y esperemos que también puedas hablar bien.

Respiré profundo e intenté exhalar el pánico que crecía en mi.

¿Y si me dice que me vaya a la mierda? ¿Y si ya no le importo? Oh Dios santo, ¿Qué tal si se estaba tirando a Rpattz en el comedor?

—Mira, Edward— Emmett dijo con gentileza y estaba sorprendido porque uso mi nombre y por su voz llena de simpatía. —Se que estas muy asustado, pero si quieres tener una oportunidad para arreglar las cosas con Bella, necesitas hacer esto; necesitas conectarte con ella otra vez y hacerle entender que no hizo nada malo, sabes eso ¿verdad?—, pase las manos por mi cabello y asentí. —Estarás bien, te lo prometo. Sabes que los viajes de cientos de kilómetros empiezan con un paso. Toma ese primer pasó, Edward. No te arrepentirás.

Asentí otra vez, pasé saliva nervioso y me puse de pie para irme a mi habitación. Dios mío, ¿me estaba volviendo loco o lo que acababa de decir Emmett tenía algo de sentido? Comenzaba a creer que Emmett era más bueno en su trabajo de lo que había pensado.

Me detuve y me giré hacía el hombre montaña y le dije,

—Emmett, eso que dijiste de los viajes, ¿es filosofía, no?

Su cara se iluminó.

—Sí, hombre. ¿No te dije que tengo una maestría en Filosofía Práctica y Terapia Motivacional? Whoops. Debí olvidarlo.

Me reí y cerré la puerta tras de mí. Que me jodan. La montaña tenía cerebro y uno muy grande. Tal vez después de todo si sabía lo que hacía.

Ok, chico oso. Pongamos tu teoría en prueba y ver qué sucede. ¿Qué putas tenía que perder a estas alturas?

Me quite la playera y me deje caer en la cama, me desabroche los jeans y pensé en todas las cosas que haría para mostrarle a Bella cuanto la amaba si alguna vez era la suficientemente suertudo como para tener la oportunidad.

Pensé en cómo me sentía cuando me tocaba, como me calmaba y me encendía al mismo tiempo, como cada vez que hacíamos el amor al fin me sentía completo, bien y feliz, y antes de que me diera cuenta, mi mano estaba tomando mi erección, bombeando con fuerza mientras fantaseaba con estar unido a Bella, envuelto en su húmeda calidez y apretándome.

Unas cuantas de gotas de líquido pre-eyaculatorio salieron de mí y yo las esparcí por toda mi palma, haciendo menos la dura fricción de mis callosos dedos.

Recordé la primera vez que Bella y yo hicimos el amor en nuestra mágica cueva del amor en Nueva York, y como casi me pongo a llorar de felicidad cuando finalmente clame mi otra mitad. Nos habíamos unidos tan perfecta y completamente, como si hubiéramos sido amantes toda la vida, y la verdad una pequeña parte de mi creía que así era. Ella gritó mi nombre cuando se vino esa noche, y en ese momento lleno de éxtasis, nunca estuve más feliz.

Mi mano apretó mi excitación con más fuerza y comenzó a moverse más rápido mientras recuerdos de Bella llenaban mi mente: su boca, cuello, cabello, su hermoso cuerpo. Sus ojos fieros viéndome furiosa cuando era un imbécil. Su gloriosa sonrisa, dándome calor cuando la hacía reír. La manera en que pasaba sus dedos por mi cabello cuando estaba excitada. Su suave mano acariciándome cuando sabía que estaba nervioso.

Cientos de idiosincrasias llenaron mi memoria, cada una de ellas recordándome nuestro amor, exigiéndome que fuera mejor, que me perdonara, que arreglara las cosas. Endurecí mi determinación mientras mi mano se movía más rápido, pequeños gemidos se escapaban mientras me concentraba en mi meta… en Bella.

Las imágenes se juntaron y temblaron mientras sentía el orgasmo crecer en mí, su cara llenando mi mente y su nombre caía de mis labios cuando sentí la siempre presente ira salir de mi. Jadee cuando la última ola de placer desapareció, limpiando un poco de mi culpa y dejando una perfecta imagen de Bella, mirándome con amor y perdón.

Por primera vez en mucho tiempo, me sentí más como yo mismo; más como el hombre que quería ser en vez del violento animal que podía sentir creciendo dentro de mí. La ira todavía estaba ahí pero era más débil, más manejable, llena de diminutos y microscópicos agujeros, y entre los espacios que quedaban llenos de una textura inconsistente, definitivamente me sentí más… calmado.

¿Primer paso? Hecho.

Alice por fin tuvo su tiempo sexy con Dr, McHottie y Emmett por fin hizo entrar en razón a Edward.

Una vez más me disculpo por haber tardado tanto, pero bueno, creo que por primera vez en mi vida estoy ocupada. Cualquier duda que tengan o me quieran localizar pueden mandarme un PM o unirse al grupo en Facebook.

Siento mucho no responder rr, pero los leo y amo cada uno que me mandan, pero bueno… a veces pienso que es mejor ponerme a traducir que contestar cien reviews y no digo que no los aprecio por que si, he conocido chicas maravillosas por medio de FFn y estoy segura que conoceré más.

Las veo pronto y una vez más, ¿Cuál fue su parte favorita? ¿Frase favorita? ¿Personaje favorito?

Ahora que el Maniático esta guardadito en su jaula, solo les manda saludos.

Reviews!