Albus se quedo aun estático mirando a la persona/espíritu que se mostró ante ellos, intercambio una mirada con Scorpius y con Rose pero ellos seguían igual de perdidos, no sabían quien era ese hombre, tampoco nadie parecía reconocerlo, solo su padre, Harry Potter, con lo cual supuso inmediatamente que no se trataba de el Innombrable.
-Tu derrota-dijo la Directora McGonagall con naturalidad-supuso mi salvación...-dijo con toda tranquilidad, por lo visto ella tenia cierta desconfianza en esa persona.
-Al, siempre tuvo debilidad por ti Minerva... te tachaba de su mejor alumna-dijo el hombre, Albus se sorprendió al escuchar su diminutivo... pero no podían estar hablando de el.
-Yo también sentía suma admiración por Albus... como tu-remarco con rencor la Directora McGonagall.
-Fue un cobarde, era necesario...-dijo con una sonrisa maligna el hombre decrepito.
-¡Así que secuestrarnos a mi y a Aberforth Dumbledore era necesario!-le reprocho con severo rencor la Directora McGonagall, Albus nunca oyó a la Directora hablar así con nadie y no conocía al que nombro, pero por el apellido debía ser el hermano de Albus Dumbledore...
-Si-dijo con aplomo el hombre decrepito sin inmutarse ni lo mas mínimo- Albus vino, caí derrotado, pero regreso al fin y al cabo, era lo único que quería.
-¡¿Por que?-le grito la Directora, sin perder la compostura, pero cada silaba estaba empapada de odio y rencor.
-Eso lo sabemos el y yo, nos lo hemos llevado a la tumba-dijo el hombre decrepito con una sonrisa socarrona, a esa altura de la conversación, Albus dedujo que no hablaban de el sino, del hombre al que el de debía su nombre, Albus Dumbledore-¿que te hace pensar que después de muerto lo diré?
-Sigues siendo un mounstro, cruel y despiadado... Nunmengard solo te ha cambiado por fuera, pero por dentro sigues igual de podrido-dijo con sumo asco la Directora, nadie se atrevía a decir nada, por el miedo y la Señora Prince miraba a la persona con desconcierto.
-¡No he regresado, para que me faltes el respecto!-le grito ese hombre a la Directora, Albus se aterro como todos, su padre se puso delante de el, para protegerle como el Señor Malfoy con Scorpius, Matt se alejo de el con Eleine en el brazo y sus tíos abrazaron a Rose, Victorie se acerco mas a Teddy, sin embargo, la Señora Tonks se levanto con expresión indignada como la enfermera Pomfrey y el Profesor Longbottom, y Hagrid y la Señora Prince se pusieron a ambos lados de la Directora, que no retrocedió ni lo mas mínimo-¡a pesar de la vejez sigues siendo una cría de mente cuadriculada! ¡¿Para que me has llamado utilizando mi reliquia?
-No son tuyas...-le dijo la Directora McGonagall sin perder terreno ni coraje-¡No pertenecen a nadie!
-Solo yo creía en ellas, solo yo las busque-tercio el hombre con odio-¡Tendrían que haber sido mías!
-Gracias al profesor Dumbledore no lo fueron-tercio la Directora con valor, el hombre solo la miro con odio.
-¿Profesora...?-intento preguntar Hagrid.
-Jóvenes-dijo la Directora solemnemente, ignorando a Hagrid-os presento a Gellert Grindelwald-tercio la Directora con odio.
Albus miro con asombro a Scorpius y este le devolvió la mirada... no podían creer que estaban presenciando al recuerdo del que fue uno de los magos oscuros de todos los tiempos... Albus ahora también se daba cuenta, de por que solo su padre le reconoció, su padre ya había visto a ese hombre en uno de esos recuerdos que tenia en común con el Innombrable... Gellert Grindelwald fue uno de los magos mas poderosos de la época, Albus había leído en algún que otro libro que los experimentos oscuros de este mago eran muy retorcidos y que había creado una fortaleza para encarcelar y esclavizar a los que se oponían a el... ahora si que Albus estaba asustado.
-Deja que me marche-le dijo el hombre a la Directora ante los rostros asustados de todos.
-No-dijo la Directora McGonagall con determinación-puede que tú sepas algo que nos ayude...
El hombre, Gellert Grindelwald, empezó a reírse de una forma aterradora... Albus nunca se imagino que le dieran verdadero miedo los fantasmas o aquel hombre en particular.
-Basta, Grindelwald-le ordeno la Directora de forma severa.
-Valla, Minerva, primero me convocas de entre los muertos, me ridiculizas y ahora me pides ayuda... ¿que te hace pensar que te ayudare?-pregunto con una sonrisa mal sana, Grindelwald-el orgullo te puede mas que la sensatez... Minerva.
-Puede que sea así-dijo la Directora con orgullo-pero te he convocado, porque Albus aun tenia fe en ti... aun después de morir...
-Al, siempre fue un insensato siempre... gracias a eso era un genio-dijo Grindelwald pensativamente-pero se equivoco... como en otras muchas cosas-tercio el hombre.
-La Leyenda de la Marca... ¿te suena, Grindelwald?-le pregunto con resentimiento la Directora McGonagall.
-Valla... y todo este tiempo pensando que no te interesaban las leyendas...-dijo Grindelwald con una sonrisa de medio lado.
-No creo en leyendas... pero si en hechos, Grindelwald-le corrigió la Directora McGonagall
-¿Para que quieres esa leyenda?-pregunto impacientemente Grindelwald-¿y que has echo con mi varita?-añadió asesinamente.
-Tu varita descansa en el lugar que le corresponde-le contesto mordazmente la Directora, Albus divisaba en su mirada mas odio incluso que antes.
-No me refiero a la indestructible... sino la que cree yo la has encontrado, Minerva, ¿por eso me llamas?... fue tu amiguito del alma quien me la robo-pregunto con odio también Grindelwald, pero Albus delato en su voz impaciencia... Albus tuvo un presentimiento...
-Aldara, enséñele tu varita-le pidió la Directora a la Señora Prince.
-No creo que sea conveniente, Señora, no creo que este hombre esclarezca ninguna de nuestras dudas-dijo con seguridad la Señora Prince.
-¿Tu quien eres, mujer, para dudar de mi?-pregunto con cierto desprecio el hombre.
-Me llamo Aldara Prince, pero soy mas conocida como la última McKinnon-a su apellido de soltera el hombre la miro más atentamente-y soy considerada como la mejor.
-Las mujeres McKinnon... conocidas por su poder, belleza...y orgullo, sola dan a luz brujas con magia y magos sin ella... una curiosa maldición-dijo el hombre complacido, contemplando a la Señora Prince como si fuera un espectáculo, Albus ni nadie entendía exactamente de que hablaba.
-Eso no tiene nada que ver conmigo, ya no soy McKinnon-dijo con rencor la Señora Prince, Albus ahora entendía menos.
-Valió la pena haber vuelto, para conocer a la primera McKinnon avergonzada de serlo-dijo el hombre con una sonrisa socarrona.
-¡No te burles de mi!-le dijo asesinamente la Señora Prince mostrándole su varita de forma amenazadora, Grindelwald cambio totalmente de expresión para tener una entre horrorizada y maravillada.
-¿COMO PUEDES...?-pregunto Grindelwald contemplando a la Señora Prince con los ojos fuera de sus orbitas-¡¿Que haces con esa varita?
-Vino a mi, el día en que nací, de una muggle y un squib, indignos en su opinión-le informo con odio la Señora Prince- el profesor Homelore, me dijo que fue usted quien la creo en su afán de conseguir la indestructible, basándose en leyendas antiguas, después de muchos experimentos obligo a buenos magos a probarla, porque usted era tan cobarde que no se atrevió, casi mata a mi mentor por no aceptar su hegemonía, pero el le robo la varita ante sus narices-dijo con orgullo la Señora Prince del Señor Homelore-y hoy me tiene ante usted gracias a la tenacidad y protección del profesor Homelore.
-Abundio...-dijo con rencor Grindelwald- un guerrillero de pacotilla... me lo quite de encima varias veces... pero tengo que reconocer que era hábil, siempre se me escapaba en el ultimo momento, muy escurridizo... el idealista.
Albus se quedo aun mas sorprendido si eso era posible, intentaba recapitular todo lo que estaba oyendo, pero no era capaz, con lo único que se quedo, fue que Grindelwald creo la varita de la Señora Prince como respuesta a una leyenda, la leyenda que ellos buscaban y que tanto ambicionaban saber, busco con la mirada a Eleine, pero estaba también sorprendida y cogía de la mano a su padre con fuerza.
-Háblanos de la Leyenda de la Marca de una maldita vez-le ordeno la Directora, Albus observaba que el pulso de la profesora le temblaba a causa de la presencia prolongada del mago.
-Pensaba que Albus te había enseñado educación, Minerva-le reprocho Grindelwald- te lo vuelvo a preguntar, ¿que te hace pensar que os ayudare?-pregunto con desprecio- por que necesitáis mucha ayuda-añadió con malicia.
-Se lo he dicho profesora... este hombre no nos va ha ayudar-dijo con determinación la Señora Prince.
-Eso ya puedo verlo yo misma-concluyo la Directora-tenia fe, por lo que dijo Albus después de decidir no acabar contigo...-dijo pensativamente, mientras abría la mano...
-¡Espera!-le ordeno Grindelwald nervioso.
-¿A que tengo que esperar, Grindelwald?-pregunto cuidadosamente la Directora McGonagall, Albus veía que ahora no le temblaba el pulso a la Directora McGonagall, tenia algo planeado.
-¿Directora?-le llamo la Señora Prince, dejando ver su impaciencia.
-¿Que dijo Albus?-pregunto nervioso Grindelwald
-Háblanos primero de la Leyenda de la Marca-le ordeno la Directora McGonagall con seguridad.
-¿Intentas chantajear a un muerto?-pregunto enfadado Grindelwald.
-Tu sabes algo que necesito y yo se algo que necesitas saber, pero estamos en ventaja, nosotros estamos vivos y podemos averiguarlo por otra forma, tu estas muerto y como has dicho... las cosas se llevan a la tumba-dijo victoriosamente la Directora McGonagall.
Albus observaba al mago, estaba contra las cuerdas, la Directora McGonagall era increíble, sabia bien como jugar sus cartas y dejo a todos impresionados con lo que dijo, pero a Albus le sorprendía aun mas como Grindelwald, deseaba saber la respuesta a porque no le mato Dumbledore en su momento, por encima de todo.
-De acuerdo-concluyo Grindelwald enfadado-espero que seas una mujer de palabra... Minerva.
-Lo soy-dijo con mucha claridad la Directora McGonagall.
-La Leyenda de la Marca es la leyenda más antigua de las que pudo oír y estudiar, aun sigue habiendo magos que esperan la llegada de ese poder que vaticinan... y por lo visto esta más cerca que nunca...-dijo mirando a la Señora Prince.
-Eso lo sabemos-le informo la Directora McGonagall-pero lo que no sabemos es el origen de todo esto.
-El origen lo tiene en la primera era de oscuridad-le informo Grindelwald.
-¿La que usted provoco?-pregunto directamente Hagrid.
-No, híbrido, claro que no-dijo con desprecio Grindelwald.
-No le falte el respecto al Maestro Hagrid... se lo advierto-dijo asesinamente la Señora Prince-si quiere escuchar lo que la Señora McGonagall tiene que decirle.
-Aldy, tranquila-dijo Hagrid con cariño-no me importa nada de lo que me diga.
-Grindelwald, sáltate tus opiniones políticas, haznos el favor-añadió con desprecio la Directora McGonagall.
-Mi paciencia tiene un límite, Minerva-le advirtió el hombre-pero no, no es cuando yo tenía el poder por casi todo el continente, pero para que lo sepas-dijo mirando a Hagrid y a la Señora Prince detenidamente-antes que yo, ya existieron magos oscuros.
-Grindelwald-llamo la Directora McGonagall-lo sabemos, pero no hay constancia de la primera oscuridad.
-Eso se debe a que la historia la escriben los ganadores, es muy difusa, como las leyendas-puntualizo el hombre-Minerva, ¿sabes a lo que me refiero, no?-le pregunto.
-Claro-dijo la Directora con una falsa sonrisa-¿como de antigua es esa época oscura?
-Aun mas antigua que este castillo e incluso aun mayor que los fundadores... la leyenda habla del gran mago, el mas grande mago de la historia-concluyo misteriosamente.
Albus volvió a intercambiar una mirada con sus amigos, nadie sabía de quien hablaba, ni siquiera podía imaginarse un mago más antiguo de los que fundaron Hogwarts.
-Habla de... ¿Merlín?-dijo Matt sumamente confuso.
Todos lo miraron confusos, pero ahora que Albus lo pensaba... podía tener sentido.
-Así es-dijo Grindelwald-el mayor mago de todos los tiempo, pero este también tenia sus rivalidades, una rival para ser exactos... Morgana Le Fay gobernadora de Ávalon o así paso a la historia, pero lo cierto es que fue desterrada allí por Merlín.
-¿Quieres decir que Morgana Le Fay fue la primera gran hechicera oscura?-pregunto confusa la Directora McGonagall.
-Si, fue derrotada y desterrada por Merlín, dice la Leyenda, que durante muchos años cultivo un gran odio y enemistad hacia Merlín y todo lo que este defendía, dicen que ella se volvió loca y se convirtió en una bruja muy poderosa y peligrosa, incluso para si misma, por eso Merlín usando todo su poder la desterró y la condeno a Ávalon, dicen... que ella lanzo un conjuro de aniquilación sobre la magia... la Leyenda dice que ella volverá reencarnada en otra persona, no hay constancia de que tuviera descendientes, por eso se pierde la pista, tampoco sabemos el genero de su reencarnación, pero dejo constancia que su mayor ambición era acabar con toda la magia que hay en el mundo como una venganza hacia Merlín y lo que el simbolizaba, dicen que su reencarnación acabara con todos los magos y con ellos extinguir toda la magia... es el poder ilimitado y el definitivo-concluyo Grindelwald
Albus se aterro, ese poder se acercaba y venia a acabar con todos, no a establecer un nuevo régimen, sino a exterminar a toda la magia que había en el mundo.
-Ni yo, ni Albus, ni el que me mato... no fuimos los elegidos para enfrentarnos a ese poder, por lo visto tu tienes algo muchacha que nosotros no teníamos-continuo Grindelwald mirando a la Señora Prince-la Leyenda dice que lo único que puede librarnos de ese poder para siempre es la única sustancia que puede destruir el alma, el veneno de basilisco, por eso cree una varita con colmillo de basilisco y también he añadido los ojos, por iniciativa propia-explico Grindelwald-y por lo que veo... mi varita funciona-añadió con un mal sano orgullo.
-¿Como podemos saber quien es el poder?-pregunto Matt ansioso, el quería saberlo, el quería proteger a su mujer, Albus miraba a la Señora Prince que estaba callada, escuchando todo lo que decía.
-La Leyenda también dice, que ese poder esta marcado, de hay el nombre de la Leyenda de la Marca, por lo visto el nuevo poder, en su brazo izquierdo tendrá la Marca de Morgana... esta marca es un pájaro... que por lo visto seria su vuelo de la libertad de Ávalon-concluyo Grindelwald misteriosamente.
-Así que lo que estamos buscando es una persona, con la imagen de un pájaro en su brazo...-interrogo la Señora Prince para asegurarse, de que el no sabia nada mas- eso es todo, ¿no?-pregunto a Grindelwald.
-Si, estoy seguro-concluyo Grindelwald con seguridad-he cumplido con mi palabra, ahora te toca, Minerva.
-¿Que es lo que deseas saber?-le pregunto con tranquilidad la mujer.
-¿Por que no me mato Albus?-le pregunto directamente Grindelwald.
-Solo dijo, que el no podía y no quería olvidar, cuando te tenia a su merced-le dijo la Directora-siento si te he defraudado o te he creado falsas esperanzas, pero el juego es así-concluyo con dureza la Directora.
-Nada de eso Minerva-dijo Grindelwald, mientras la Directora abría su mano-ahora si que has dado descanso eterno a este muerto-Grindelwald ya se empezaba a difuminar- nuestro fin se acerca... buena suerte, la necesitareis...- dijo con una sonrisa maliciosa y con esas ultimas palabras, el primer mago oscuro de la época presente se fue, dejando con el, un gran miedo y desesperanza por el provenir en todos los allí presentes...
