Legado del Emperador Celestial
Los derechos de los animes que use no me pertenecen
"Es fuerte"— pensó el dios del rayo griego— Pensamientos.
Es un mocoso.— dijo el dios de los muertos Hades— Hablar Normal.
Capítulo 21: La Dama y el Ladrón
Naruto caminaba lentamente por la habitación, tomando un bóxer violeta de su armario, sacando también una camisa blanca y pantalones negros con un par de calcetines.
Dando un paso, Naruto movió un poco su cabeza para mirar su cama.
Amaterasu se encontraba acostada en el colchón, siendo cubierta débilmente por las sábanas blancas y abrazando una gran almohada.
Volviendo a mirar hacia delante mientras que se cambiaba, Naruto se vistió totalmente a la vez que se cambiaba, hasta que finalmente llego a la puerta, abriéndola y saliendo, cerrándola lentamente.
Lo que recibió al salir lo hizo chocarse de espaldas contra la puerta.
Agradecía que las horas que paso ahí dentro le había quitado la resistencia a Amaterasu.
Bianca y Rias no lucían felices.
Akeno estaba detrás de Rias, sonriendo amablemente mientras que Tsukuyomi solo estaba cruzada de brazos.
La pelirroja y la semidiosa estaban a punto de expresar su enojo de diversas formas, pero no pudieron hacerlo porque Akeno fue la primera en hablar teniendo una sonrisa sensual en su rostro.
Más de siete horas...— Akeno rio suavemente, una risa hermosa contraria a la lujuria en sus ojos— Es un nuevo record, creo.
Bueno...— Naruto rasco su nuca algo nervioso, mirando los rostros de Rias, Bianca y Tsukuyomi. Akeno no contaba porque ella no estaba técnicamente enojada— Digan algo.
Tsukuyomi solo suspiro masajeando su frente.
Solo quiero escuchar tu razón para hacer lo que hiciste.— Tsukuyomi estaba cruzada de brazos, estando expectante sobre la respuesta de Naruto.
Tsuku-Nee…Ama-Nee me ha amado desde que era niño.— ante eso, Tsukuyomi suavizo la mirada a diferencia de Bianca y Rias que alzaron una ceja— Desde que era pequeño…siempre nos escapábamos al rio para...— Naruto rasco su nuca algo nervioso y tímido— Para besarnos...
Eso significa que tu primer beso no lo tome yo...— Akeno dejo de sonreír al decir esas palabras.
Fue Amaterasu.— Naruto sonrió algo nervioso al ver los ojos aterradores de Akeno.
Akeno siempre era la que más lo asustaba cuando estaba enojada. Después de todo, cualquier persona sana le temería a un sádico amante del Bondage.
Pero sigo siendo yo la que tomo tu virginidad, ¿No?— ante las palabras de Tsukuyomi, todas miraron a Naruto, que rasco su nuca mientras que asentía con la cabeza.
Maldita usurpadora...— susurraron Bianca y Rias, causando que Naruto riera un poco, solo para mirar tristemente al suelo.
¿Se sienten bien con esto?— pregunto Naruto lentamente, causando que Rias y Bianca dejaran de lado el mirar a Tsukuyomi con enojo para mirar al semidiós— Quiero decir…se suponía que...ustedes serían las únicas.
Naruto-Kun…sabíamos desde un principio que no seriamos las únicas...— Akeno se acercó a Naruto para abrazarlo y apoyar su mejilla en su pecho, soltando unas risitas divertidas— Creer que lo seriamos sería muy ilusionado.
Pero…no es justo...— Naruto miro a Akeno en su pecho, solo para mirar a Rias, Bianca y Tsukuyomi— Nada de esto es justo y ustedes lo aceptan...
¿Qué no es justo?— pregunto Tsukuyomi con una sonrisa comprensiva a la vez que se acercaba a Naruto, abrazándolo al igual que Akeno.
Que todas tengan que compartirme.— susurro Naruto sintiendo como Akeno y Tsukuyomi apretaban su abrazo.
Esto no es algo que precisamente nos guste.— Rias negó con la cabeza al igual que Bianca— Si tuviera la oportunidad de tenerte para mi sola, la tomaría, pero eso lastimaría a Akeno, por ello no lo hago.
Yo también...— Bianca miro a Naruto, que la miraba a ella y Rias con ojos tristes— Si hubiera un mundo donde nosotros estuviéramos juntos…sin ellas como impedimento…me gustaría verlo…Solo verlo porque sé que estar en él es imposible. Eres un hombre único, Naruto…espero que entiendas eso.
¿Qué me ven ustedes para resignarse a compartirme?— pregunto Naruto bajando la mirada, solo para sentir otros pares de brazos en su cuerpo.
Bianca y Rias se habían unido al abrazo, sonriendo mientras que trataban de ser la que acaparara más del cuerpo de Naruto.
Eres dulce...— Akeno susurro restregando su mejilla contra el pecho de Naruto.
Amable y amoroso...— Tsukuyomi miro hacia arriba, mirando a Naruto, que tenía sus ojos húmedos escuchando a sus novias decir esas palabras.
Proteges a los que están cerca de tu corazón sobre todas las cosas…Y siempre los trataras como tus amigos...— Rias sonrió notando como las lágrimas bajaban por las mejillas de Naruto.
Siempre ves lo mejor de los demás…Aceptaste a una mujer cuyos crímenes eclipsaban la bondad de su corazón...Me amaste a pesar de todo lo malo que hice y eso calentó mi pecho.— Bianca mostraba una sincera sonrisa, elevando su mano para limpiar las lágrimas que bajaban por las mejillas de su novio.
Juro…Juro que jamás las abandonare.— Naruto noto como todas se desprendían del abrazo, solo para sonreír y mirarlo— Siempre las amare y estaré con ustedes…en las buenas y en las malas.
Luego de eso, Naruto se vio obligado a bajar la cabeza cuando Akeno lo tomo del cuello de su camisa para obligarlo a besarla, por lo que solo cerró los ojos y correspondió el beso, iniciando un juego de lenguas que duro unos segundos, suficientes para Akeno y Naruto.
Cuando el beso termino, Rias fue la segunda en obligar a Naruto a besarla, tomándolo del cuello de su camisa y al igual que Akeno, utilizo su lengua para lamer los dientes de su novio, comenzando un juego de lenguas que duro varios segundos, segundos en los que Naruto coloco sus manos en la escasa cintura de Rias, solo que al terminar, la pelirroja mordió suavemente el labio de Naruto.
La tercera fue Bianca, solo que ella, al ser más educada y elegante en su mente, no obligo a Naruto a besarla, solo cerro los ojos y elevo su cabeza, escuchando una leve risa de su novio haciéndola fruncir levemente el ceño, aunque luego de eso, los labios del Hijo de Indra fueron lo que sintió. El beso fue más dulce para Bianca, sin un duro y lujurioso juego de lenguas como el de Rias y Akeno, solo un juego más amoroso y no tan lascivo, uno que demostraba la ternura y amor sentido por ambos.
Al final solo quedaba Tsukuyomi, que estaba cruzada de brazos con una sonrisa divertida.
Caminando hacia ella, Naruto inclino la cabeza para buscar sus labios, más estos solo chocaron contra los dedos índice y medio de su tía.
¿Qué? ¿En serio esperas un beso?— pregunto Tsukuyomi con diversión en su voz, lo que provoco que Naruto lo mirara incrédulo.
T-Tsuku-Nee…Por favor...— suplico Naruto bajando la cabeza, tratando de capturar los labios de la Diosa de la Luna, pero ella solo esquivaba sus besos.
Cierra los ojos.— ordeno Tsukuyomi y Naruto, estando esperanzado, los cerro.
Lo único que sintió fueron los labios de Tsukuyomi sobre su mejilla.
¿Qué…?— Naruto abrió sus ojos con incredulidad e indignación— Pero Tsuku-Nee…
Sin peros.— Tsukuyomi rio suavemente, siendo acompañada por Akeno, pero al dejar de reírse, se acercó otra vez a Naruto, colocándose de puntitas para susurrar unas palabras en su oído— Tendrás más que besos esta noche...— con eso, Tsukuyomi mordió el lóbulo de la oreja, causando que Naruto sintiera la excitación correr por su cuerpo.
¡Ahora sigo yo!— antes de que Naruto pudiera hacer algo, la puerta de su habitacion fue abruptamente abierta, revelando a Amaterasu, que sonreía alegremente— ¡Hola!
¿Amaterasu...?— Tsukuyomi alzo una ceja al ver como su hermana saltaba para subirse a la espalda de Naruto, restregando sus senos en su espalda, solo para voltear y hacer que Naruto la cargara al estilo novia.
Estando en los brazos de Naruto, Amaterasu solo abrazo por el cuello a su amante, besando sorpresivamente sus labios con tanta lujuria que harían sonrojar hasta la misma Afrodita.
Despegándose con un puente de saliva uniendo sus labios y un sonido humedo, Amaterasu sonrió lascivamente.
Pobre Naruto-Chan...— dijo la Diosa del Sol negando con la cabeza, mirando de reojo como a su hermana le temblaba una ceja— ¿Baka-Nee ("Hermana Idiota") no quiere darte los besos que te mereces…? No te preocupes. Ama-Nee-Chan te besara tanto como quieras...— susurro sensualmente acercándose a Naruto, solo para morder su labio.
A-Ama-Nee...— cuando Amaterasu lo soltó, Naruto rio levemente nervioso y temeroso, notando como Tsukuyomi parecía estar a punto de perder el control.
Basta de esto.— sorprendentemente, las palabras provinieron de Rias en lugar de Tsukuyomi— Debemos ir a la academia, ¿No es verdad, Sensei?— dijo con algo de sarcasmo al final.
S-Si, tienes razón, Rias...— con un gemido decepcionado, Amaterasu se bajó de los brazos de su novio, que solo comenzó a caminar siendo seguido por su grupo de novias.
Tiempo después
Naruto estaba sentado en un sofá, estando con Leo a su lado, ambos teniendo dos cosas en sus manos.
Era un gran sofá negro azul oscuro donde podían caber más de dos personas, y los semidioses estaban sentados en este con mandos o controles de Xbox en sus manos, ambos presionando rápidamente botones y lanzando gruñidos junto a maldiciones al otro.
¡Te matare!— grito Naruto mientras que apretaba botones.
¡No si yo lo hago primero!—Leo, al igual que Naruto, apretaba botones a gran velocidad.
Frente a Naruto y Leo un gran televisor se encontraba y conectado al lado del televisor una Xbox 360 estaba conectada.
La pantalla del televisor mostraba como ambos seres de sangre divina estaban jugando un conocido videojuego de combate mortal.
¡Eres un cobarde eligiendo a Scorpion!— grito Naruto revoloteando sus pies y apretando los dientes.
¡Cállate y Get Over Here!— chillo Leo parándose y dando saltos— ¡Nononono! ¡Mierda!— desesperación cubrió los ojos de Leo mientras que hacia muecas— ¡Hipócrita! ¡Tú te elegiste a Raiden! ¡Eso es igual de cobarde!
¡Lo dice el que abusa del Get Over Here! ¡Hipocresía en su estado pu…!— Naruto se vio obligado a mover sus manos con su control, esquivando como Leo trataba de golpear su mando— ¡Tramposo de mierda! ¡Te eduque mejor que eso!
¡Cállate y muere de una puta vez!— gruño Leo solamente para abrir sus ojos— ¡NOOOOOOO!
El agónico grito de Leo pudo haber sido escuchado en toda la mansión, producto de como Naruto lo venció en su combate mortal.
¡SIIIIIIIIII!— al igual que Leo, Naruto grito de pura alegría mientras que se levantaba, solo para comenzar a gritar y bailar— ¡Derecha!— Naruto movió su cadera hacia la derecha mientras que con su dedo movía el analógico— ¡Izquierda! ¡Derecha!— la cadera de Naruto se movía, solo para levantar sus manos y el control para evitar que Leo lo interrumpiera.
¡No lo hagas! ¡Scorpion no merece morir así!— sollozo Leo tratando de interrumpir a Naruto de completar la Fatality.
¡X!— presionando el ultimo botón con una sonrisa arrogante, Naruto rio al ver a Leo soltar un grito al ver como su amado Scropion era masacrado por Raiden. Un suspiro de placer escapo de la boca de Naruto, sentándose en el sofá y riendo levemente— Este combate estuvo reñido.
Asesino despiadado...— susurro Leo estando aun de pie, mirando la pantalla mientras que Naruto reía un poco.
Dejando el tema de tu patética derrota de lado...— Naruto rio cuando Leo le lanzo una mirada de odio— ¿Ya hablaste con Hermes?
Si, lo hice.— Leo se sentó en el sofá con un suspiro, dejando el control de Xbox para mirar a su hermano mayor— ¿Por?
Yo debo hablar con Poseidón.— sacando de su bolsillo un teléfono, Naruto suspiro levemente.
No era muy bueno con la magia para comunicarse con los demás. Si ellos no iniciaban el holograma él apenas lograba mantenerlo.
¿Por la reunión también?— pregunto Leo algo confundido, solo recibiendo un asentimiento de Naruto que movía su teléfono a un lado para otro, buscando señal.
¿Qué le pasa a la señal?— gruño Naruto con fastidio, solo para negar con la cabeza mientras que bloqueaba su teléfono— ¿Puedo usar tu computadora?
Úsala.— Leo agarro el control del televisor, cambiándolo para comenzar a pasar canales, todo mientras que Naruto salía de la habitación.
Leo dejo de pasar canales cuando encontró algo interesante sobre mitología griega, eligiendo ver eso por unos segundos, pero no pudo hacerlo porque escucho un gran grito.
¡¿Pero qué mierda!?— el grito de Naruto provoco que Leo se levantara sorprendido del sofá.
¡Puta madre!— grito Leo algo asustado, comenzando a dirigirse a paso rápido hacia donde se fue Naruto— ¡¿Qué pasa!?— al llegar a la habitación donde Naruto estaba, Leo vio su escritorio y su computadora portátil en él— ¿Qué paso?
¡Hay un montón de porno!— Naruto miraba la pantalla de la computadora de su hermano pequeño con sus ojos bien abiertos, sin ver como Leo lo miraba enojado.
¡¿Y qué haces viendo mis cosas privadas?!— pregunto Leo en un grito de indignación y enojo.
¡¿Cómo que cosas privadas, Leo!? ¡Todo estaba abierto!— grito Naruto señalando a la laptop con ambas manos, moviéndolas para señalar entre la computadora y su hermano pequeño— ¡Literalmente tienes miles de archivos!
¡Si, pues se me olvido borrar algunos!— confeso Leo sin vergüenza.
¡Por nuestros padres! ¡Mira tú organización!— grito Naruto señalando la laptop con un ceño fruncido— ¡Beso Negro al derecho, también Beso Negro al revés!
¡Si, porque a veces me gusta ver la lengua girar hacia el otro lado!— a pesar de la situación, Leo no sentía vergüenza ni tenia pudor alguno.
¡Estas enfermo! ¡Mira esto!— gritaba Naruto moviendo el mouse de la computadora, solo para abrir sus ojos con asco ante lo que vio— ¡¿Chicas con pito?!
¡No puede ser! ¡No es cierto…! ¡Tengo una enfermedad! ¡Necesito ayuda!— Leo se mostraba al borde de las lágrimas mientras que se señalaba.
¡No existen las chicas con pito, Leo! ¡Solo los tipos con tetas!— grito Naruto con furia en su rostro golpeando el escritorio.
¡No sabes qué alivio, Aniiki!— Leo aún seguía al borde de las lágrimas, colocando su mano en su pecho y mirando aliviado a su hermano mayor— ¡Me da gusto que me descubrieras! ¡Quería que me descubrieras!
¡Leo! ¡Escúchame!— ordeno Naruto señalando a su hermano menor— ¡Esto es una llamada de atención! ¡¿Si?! ¡Tienes que empezar a salir con Ravel y avanzar en tu relación!— luego Naruto señalo a la laptop— ¡Porque con esto te vas a volver puto!
¡Está bien! ¡Este bien! ¡Pero ya deja de ver eso! ¡Por favor!— suplico Leo secándose las lágrimas.
Leo, es en serio. La próxima vez que veas a Ravel la vas a invitar a salir.— Naruto le dio una última orden a Leo mientras que cerraba la computadora.
Bien, ya está, hecho.— aseguro Leo con determinación.
Muy bien. Deshagámonos de esto.— Naruto se levantó de la silla, teniendo la laptop en manos y mirando a Leo, que estrecho los ojos ante sus palabras.
¿Qué? ¿De qué hablas? Solo borra los archivos.— dijo Leo rápidamente, obteniendo una negación de cabeza de parte de Naruto.
No no...Eso se puede recuperar.— dijo Naruto mientras que negaba— Hay que despedazar tu laptop con nuestro poder.— Naruto señalo la computadora mientras que Leo asentía.
…
La laptop de Leo se encontraba en el suelo, solo para que una hoja de espada se clavara en la pantalla.
Leo y Naruto estaban de pie a los lados de la computadora, Leo con una Xiphos, espada griega, en su mano mientras que golpeaba su anterior laptop y Naruto con su Kusanagi, turnándose con Leo para destruir la preciada máquina.
Cuando solo quedaban trozos de la laptop, Leo suspiro cambiando su mirada a Naruto.
Bien, ¿Ya estas feliz?— pregunto Leo, solo para volver a obtener una negación por parte de Naruto.
No, los circuitos se pueden reconstruir con algo de esfuerzo.— dijo Naruto obteniendo un asentimiento de parte de Leo por la sabiduría que desprendía su hermano mayor— Hay que sepultarla en el Mar de los Monstruos del mediterráneo. Un lugar donde uno sin el otro no pueda entrar.
…
Leo y Naruto estaban bajo el agua, ambos con trajes de buzo y tanques de oxígeno en sus espaldas.
En la mano de Naruto una bolsa se encontraba mientras que este, con su otra mano, cavaba un agujero en la tierra, metiendo la bolsa en esta y levantando el pulgar hacia Leo.
Pero los ojos de Naruto se abrieron al ver a su hermanito pequeño peleando con lo que parecía ser una gigantesca serpiente marina.
Leo estaba enredado en el cuerpo de la criatura de mar, teniendo su espada en su mano y utilizándola para tratar de clavarla en el rostro de la serpiente, que esquivaba los zarpazos de Leo.
Tiempo después
Naruto estaba de pie, caminando entre los escritorios de sus alumnos y mirando los productos de estos.
Sus alumnos tenían en sus escritorios una tabla metálica con una rana en ellas.
Naruto no estaba en contra de la muerte de las ranas, solo agradecía que los animales que estaban disecando no eran serpientes. Su corazón no resistiría ver a una de sus compañeras ser usado para tal macabro fin.
Deteniéndose, Naruto frunció el ceño al ver a Leo.
Leo estaba disecando la rana con calma, hablando con su compañero de banco y discutiendo como deberían hacerlo.
Dirigiéndose hacia su escritorio, Naruto se sentó para escribir algo en un papel.
Haciendo un bollo con el papel, Naruto camino hacia el Hijo de Hermes, solo para meter el papel en su bolsillo y seguir caminando.
Esperando unos segundos, Leo aun no hizo nada, seguía hablando con su compañero sin siquiera notar lo que había pasado hace unos segundos.
Suspirando y negando con la cabeza, Naruto volvió a caminar hacia Leo, solo para golpear su cabeza mientras que pasaba.
¿Qué mierda...?— gruño Leo volteando, solo para encontrarse con la seña de silencio de Naruto.
Tu bolsillo.— susurro Naruto señalando hacia abajo, lo que provoco que Leo mirara confundido a su hermano mayor.
Mirando a su compañero, que seguía disecando la rana, Leo busco en su bolsillo y saco un bollo de papel, que desenrollo para leer en voz baja.
"Haz un movimiento…"— susurro Leo con ojos en blanco, solo para que estos se tiñeran en furia cuando leyó lo siguiente— "¿O es que prefieres el Yaoi y amas a tu querido Yuuto-Kun?"
El compañero de Leo, al igual que otros pocos, si escucharon el susurro, lo que provoco que miraran al Hijo de Hermes con ojos incrédulos y que Naruto golpeara su palma en su frente y pusiera sus ojos en blanco.
El sonido del timbre fue lo que los alumnos escucharon, lo que provoco que Leo tomara un suspiro tembloroso.
Ravel, que tenía una cara algo verde por ser la primera vez que veía que disecaban un animal, estaba dirigiéndose hacia la salida cuando vio como Leo, nervioso y tímido, coloco una mano en la pared para evitar que se vaya.
¡H-Hola!— dijo Leo con una sonrisa que ocultaba nervios y timidez— ¡¿Cómo estas, enana!?
Naruto golpeo su frente contra su escritorio por escuchar como Leo se refería a Ravel.
"¡No! ¡La! ¡Insultes!"— grito Naruto en un gruñido en su mente.
Leo se había olvidado de la lección más grande que él le dio. Seguramente olvido la charla donde le dijo que el destino de los semidioses dependía de él, que no importa lo que pasara, que no la insulte. Porque si ello llegara a pasar ella se enojaría y no volvería a hablarle.
¡Huma…!— Ravel estaba a punto de gritar su insulto habitual, pero no pudo hacerlo cuando Leo le tapó la boca, provocando un jadeo colectivo en el salón.
Todos los alumnos miraban incrédulos como Leo Castellan tapaba la boca de Ravel, Naruto solo se jalaba el cabello de la desesperación.
Sintiendo las miradas clavadas en ellos, Leo solo destapo la boca de Ravel para tomar su muñeca y comenzar a arrastrarla por el salón, sacándola de la clase ante los susurros de todos.
…
Caminando a paso rápido y arrastrando a Ravel, Leo se detuvo cuando se aseguró de estar lo suficiente lejos de los posibles espectadores.
Soltando un suspiro de alivio, Leo se apoyó en la pared, sintiendo los nervios inundar su ser y mirando hacia abajo, el Hijo de Hermes noto como Ravel estaba sonrojada mientras que le temblaba una ceja.
Su-Suelta mi mano, sucio humano.— ordeno Ravel con cierta dificultad, lo que provoco que Leo abriera sus ojos sorprendido y mirara sus manos unidas, solo para soltarlas y retroceder sonrojado y más nervioso que antes.
Decidiendo cambiar de tema para recuperar su confianza, Leo rio divertido rascando su nuca.
¿Sucio humano? Ciertamente tengo sangre humana, pero no la suficiente para ser catalogado como tal.— dijo Leo divertidamente, provocando que Ravel bufara cruzándose de brazos— Enana…
¡No me llames así! ¡Tonto ignorante!— gruño Ravel con sus puños apretados y mirando a Leo con enojo, lo que provoco que el Hijo de Hermes tratara de ajustar su estrategia.
¡Está bien! ¡Está bien! ¡Ravel!— la Phenex abrió sus ojos al escuchar a Leo referirse a ella por su nombre.
Ravel creía que Leo no la llamaría por su nombre jamás, porque cada vez que se veían él la llamaba "Enana".
Al escuchar su nombre, Ravel se sonrojo con fuerza mientras que desviaba la mirada para tratar de evitar los ojos del semidiós.
¿Q-Q-Qué quieres?— pregunto Ravel mirando a su lado, tratando de evitar los ojos azules del Hijo de Hermes.
Yo…Yo solo quería...— Leo miraba el suelo con nervios y timidez, solo para suspirar negando con la cabeza— ¿Sabes qué? Olvídalo.— Leo extendió su mano, mostrándosela a Ravel para sonreír— Larguémonos de aquí.
… ¿Qué?— Ravel inclino la cabeza confundida, solo para dar un paso atrás en shock por lo que escucho, comenzando a sonrojarse atómicamente— ¡¿Qué-Qué dijiste?!
Larguémonos de aquí.— repitió Leo aun con su mano extendida, lo que provoco que Ravel golpeara la mano con su boca semi abierta.
¡Ya te escuche la primera vez!— grito Ravel con shock— ¡Humano insolente! ¡¿Cómo se te ocurre!? ¡¿Acaso sabes lo que pensarían nuestros…!?
¿Qué tiene de malo?— pregunto Leo genuinamente confundido, solo para sonreír amablemente— Yo solamente quiero eso…quiero que tú y yo...
T-Tu...—dijo Ravel bajando la mirada, teniendo sus ojos húmedos— ¿Por qué quieres esto…?
No necesito una gran razón para esto...— Leo solo guio su mano hacia el rostro de Ravel, tocando su mejilla y limpiando la lagrima que se había escurrido por su ojo— Solamente es lo que quiero…
¿No tienes una gran razón?— pregunto Ravel incrédula y sonrojada, sintiendo la cálida y callosa mano en su mejilla que la hacían sentir débil sus piernas.
Dime… ¿Qué gran razón necesito para invitar a la mujer que me gusta a salir?— pregunto Leo con una sonrisa, lo que provoco que Ravel se quedara en silencio por unos segundos.
¿Invitar…a salir?— repitió Ravel lentamente, solo para abrir sus ojos— ¡¿Invitar a salir!?
… ¿Si?— Leo inclino la cabeza, estando confundido, solo para estrechar sus ojos— ¿Qué pensabas que te pedía?
Ravel se sonrojo.
Nada.— Ravel negó rápidamente con la cabeza, solo para recordar algo importante de las palabras de Leo— ¿Mujer que me gusta…?— repitió Ravel sonrojándose tanto como el cabello de Rias— ¿Tu…?
Si.— Leónidas sonrió con un leve sonrojo.
Desde que conoció a esa niña que se escondía detrás de sus amigas y trataba de defender a su hermano, Leo no pudo evitar mirarla.
En un principio fue por su apariencia. Debía admitirlo, Ravel era hermosa. Pero luego todo eso era eclipsado por entender algo.
Ambos eran muy similares y tan diferentes a la vez.
Tenían hermanos mayores a quienes amaban mucho, sim embargo, para ella, ese hermano era un idiota egocéntrico, y su hermano mayor era por así decirlo y sin exageraciones el mejor hermano del mundo.
Eran tan diferentes porque siempre diferían en algo.
Él era un ladrón, ella era una dama de clase alta.
Básicamente podrían catalogarse como enemigos naturales.
Ella vivió en la realeza. Él vivió en la pobreza.
Los principios de su vida fueron una mierda por falta de mejor término.
Una madre que lo abandono en un orfanato, siendo ese mismo orfanato una cárcel de mala calidad.
Era de mala calidad porque la pobreza predominaba en algunos lugares de Grecia. Por esa razón no siempre tenían dinero para alimentar a las bocas del hogar.
Era por ello que Leo improvisaba.
Siempre tuvo el talento para el robo. Las personas ni siquiera notaban que sus billeteras se vaciaban en menos de quince segundos y que sus carteras volvían a sus bolsillos en menos tiempo.
En ese tiempo robaba de todo. Dinero y joyas, baratijas brillantes, etc.
Pero nunca se atrevió a entrar a una casa a robar. Más que nada les robaba a los peatones en las calles de Grecia. Personas adineradas, nunca a los pobres.
Esa vida de robos y crimen continúo hasta que le robo, increíblemente, a su propio padre.
Hermes supo todo el tiempo que alguien le había robado la billetera. Solo se dejó robar para descubrir quién era el talentoso ladrón. Fue de esa manera que Hermes descubrió que tenía un hijo.
Luego de ello, por orden de las antiguas leyes y la tradición griega, Hermes llevo a su hijo con Quirón, el Profesor de los Héroes.
Fue en ese momento que su vida comenzó a cambiar drásticamente.
Conoció a la niña que se transformó en su hermana mayor y pocos años después se encontró con el hombre que se transformó en su hermano.
La primera vez que se encontró con Ravel, Leónidas Castellan sintió una emoción.
Enojo.
Le molestaba que esa dama de clase alta sea la hermana del hombre que le provocaba tanto dolor a una de sus hermanas mayores.
Por esa razón trato con todas sus fuerzas de mantenerse centrado y hacerle saber a Ravel que ella era solo una enana y pajarraco desplumado.
Pero por claras ordenes de Naruto, Leo no pudo cumplir su cometido.
El tiempo pasaba, tiempo en que Leo se la pasaba pensando en las diferentes maneras de hacerle ver a Ravel que su hermano mayor era mejor que el suyo. Solo para entender que casi todo el día se la pasaba pensando en la Phenex.
Su necesidad de molestarla fue disminuyendo, transformándose en un deseo de verla feliz, porque ella pocas veces mostraba esa emoción.
Por lo tanto, Leo llego a la conclusión de que Ravel le gustaba.
No era un amor como el que Naruto le profetizaba a sus novias. Aun no se conocían demasiado para ello. Era un amor más adolescente, uno que o bien podría durar solo días o toda la eternidad según se viera.
Sin el conocimiento de Leo, Ravel pasaba por una situación similar.
Desde que vio al "Humano ignorante", siempre sintió algo con él.
Ese sucio humano nunca le hablaba con respeto, e incluso ahora que la llamo por primera vez por su nombre, no lo hacía con respeto, lo hacía con diversión y alegría características.
La hacían sentirse viva por falta de mejor término.
Había alguien que la trataba como si no fuera de la realeza. Alguien que le hablaba como si no le importaba que estuviera en una bandeja de plata u oro.
Esas emociones la hacían sentirse diferente. Las cosas que Leónidas Castellan la hacían experimentar la llenaban de raras emociones que nunca antes había sentido. Raras emociones que la hacían sentir feliz, alegre, extraña.
Toda su vida fue tratada como si ella fuera de cristal. Tratada como si fuera la cosa más delicada de la existencia y debiera cuidarse y tratarse con sumo respeto.
Pero ahora que Leónidas Castellan aparecía, todo ese trato había desaparecido.
Todo el respeto sentido, todo el privilegio, todo había desaparecido.
Ahora solo quedaba el trato de Leónidas Castellan, un trato que le agradaba a pesar de cómo era.
La falta de respeto, como si no le importara que o quien fuera. La alegría y felicidad con la que la miraba. La forma en la que se expresaba. Todo sobre él.
…Hu…Humano in...— Ravel no pudo terminar de hablar cuando Leo la silencio con su dedo en su boca, impidiendo que terminara su frase característica.
Llámame Leo y yo te llamare Ravel, ¿Entendido?— Leo sonrió notando con curiosidad como Ravel miraba su dedo y se sonrojaba mucho.
L-L-Leo...— cuando el dedo del Hijo de Hermes salió de su boca, Ravel miro con un gran sonrojo al semidiós— ¿Por qué quieres esto…? Somos tan diferentes…
Llámalo "los opuestos se atraen".— rio Leo con diversión, lo que provoco que Ravel se sonrojara bajando la mirada— No puedes mentirme…tú también lo sientes.— Ravel se sonrojo aún más por eso.
Porque era verdad.
Yo…Yo...— Ravel balbuceaba cosas tratando de llevarle la contra a Leo, pero nada podía salir.
Por eso…Vayámonos de aquí.— Leo noto que Ravel lo miraba con duda, por lo que solo extendió su mano hacia ella—¿Sabes…? Un sabio Barba de Percebe me dijo una vez...El amor es el mejor sentimiento del mundo. Por esa razón, yo quiero sentirlo contigo… ¿Tú quieres sentirlo conmigo?
Ravel miro la mano de Leo con duda en sus ojos, solo para hacer algo.
Ella tomo la mano.
…
Naruto estaba apoyado en una pared, estando de incognito total.
La ropa del semidiós era lo que más destacable, porque era algo que no era de su estilo.
Su ropa era una gabardina marrón claro con botones negros, estando sobre un suéter de cuello alto negro. Un gorro de lana negro estaba en su cabeza y llevaba gafas oscuras. Pantalones de vestir negros y zapatos iguales.
Un periódico estaba en sus manos, utilizándolo para cubrir su rostro, dejando solo sus gafas visibles.
El semidiós Hijo de Indra estaba apoyado en una pared de una tienda de ropa, siendo observado por muchas personas.
Otros solo lo ignoraban, eligiendo no mirar a un loco más del montón.
Al otro lado de la calle, una joven pareja se encontraba.
Ravel y Leo hablaban amenamente mientras que ambos comían helado, estando sentados en una mesa de una heladería y sin ser conscientes de sus observadores.
Oye…policía encubierto.— Naruto bajo el periódico al escuchar eso, solo para mirar hacia el lugar de donde provenía la voz— ¿Podrías ser menos disimulado?
Sentada en una silla, bebiendo té y leyendo un libro en la mesa, una mujer estaba sentada.
En su cabeza una boina francesa de color negro se encontraba, ocultando su cabello que seguramente estaba atado en un moño porque solo podía verse un poco de su largo pelo negro. En sus ojos negros como el alquitrán congelado se encontraban unas gafas de lectura color rojo, un suéter sin mangas de cuello alto color negro, que parecía estar a punto de estallar por sus enormes senos, una falda corta y roja que le llegaba solo hasta los muslos y zapatos de tacón ancho de color negro con líneas blancas en el tacón, teniendo un moño rojo en sus extremos.
Naruto abrió sus ojos, sonrojándose mientras que dejaba caer su periódico.
Una suave sonrisa apareció en el rostro de Bianca al ver esa reacción.
B-Bianca...— susurro Naruto con asombro, notando como la mujer solo asentía con la cabeza.
Ven.— ordeno Bianca señalando la silla frente a ella, lo que provoco que Naruto, sin siquiera cuestionarlo, se dirigiera para sentarse.
¿Q-Qué haces aquí?— pregunto Naruto asombrado, notando como Bianca reía un poco.
Escucha, Naruto...Cuando espías a alguien, no debes aislarte de todos en una pared y leer un periódico.— reprendió Bianca negando con la cabeza— El truco en espiar a tu hermano pequeño es transformarte en alguien que no eres, tomar asiento y observar.
¿Insinúas que me transforme en una mujer francesa?— pregunto Naruto con una ceja alzada, mirando la ropa de Bianca y notando como ella solo reía un poco.
Esto es solo apariencia.— Bianca negó con la cabeza divertida, tomando su taza para beber un sorbo, siendo atentamente observada por Naruto— Elegí el perfil de elegante mujer francesa porque ya soy elegante.
Eso no es lo que vi nuestra primera vez.— susurro Naruto desviando la mirada, recibiendo un golpe en su cabeza de parte del libro de Bianca.
¡Cállate!— grito Bianca con sus pálidas mejillas sonrojadas, llamando una gran cantidad de atención.
Sintiendo los ojos de muchos en su persona, Bianca abrió su cuaderno y cubrió su rostro, fingiendo que estaba leyendo.
Idiota, cubre tu rostro.— gruño Bianca con enojo, causando que Naruto la mirara confundido para notar como del otro lado de la calle, Leo los estaba viendo.
…
Oye…Ravel...— Leo tenía un rostro genuinamente confundido mientras que observaba como una mujer francesa leía su libro mientras que su encubierto acompañante hacia algo más raro— ¿Acaso él está…esta…está tapando su rostro con una rama?
Efectivamente, el tipo que tenía la apariencia de policía encubierto estaba tapando su rostro con una rama con hojas.
Hay mucha gente rara en el mundo…Leo.— Ravel dijo con algo de dificultad por decir el nombre del Hijo de Hermes— No debes sorprenderte. Él ya es muy raro de por sí.
Lo siguiente que vio Leo lo hizo reír levemente.
La mujer francesa dejo de leer para pararse y golpear a su acompañante con su material de lectura.
…
Tu dijiste que me cubriera el rostro.— dijo Naruto sobando su cabeza, notando como Bianca lo miraba con un ceño fruncido.
Sí, pero no con una rama, idiota.— gruño Bianca dejando su cuaderno en la mesa.
Una mesera dejo una taza de té en la mesa, provocando que Naruto asintiera con la cabeza a la mujer y comenzara a beber su té.
Lo hace bien...— Naruto dejo su bebida de lado al escuchar a Bianca decir eso, por lo que, con extrema disimulación, Naruto volteo su rostro para ver a Leo y Ravel— Ya te dije, disimula menos.— comento Bianca con sarcasmo puro.
Tomando el cuaderno de Bianca, Naruto se la coloco frente a su rostro y fingió leerlo mientras que sus ojos, detrás de las gafas oscuras, estaban enfocados en Ravel y Leo.
O-Oye...— Bianca se sonrojo avergonzada al no poder evitar que Naruto tomara su libro, provocando que el Hijo de Indra dejara de mirar a su hermanito pequeño para mirar a Bianca confundido, mirando en el proceso el contenido del libro.
"Lección Numero Tres: Cambiar pañales"— susurro Naruto abriendo sus ojos lentamente, solo para mirar a Bianca, que estaba con la mirada baja, estando avergonzada y sonrojada— B-Bianca… ¿Luego me prestarías este libro?
… ¿Qué?— pregunto Bianca abriendo sus ojos.
Si…Si me prestarías este libro.— dijo Naruto mirando a los ojos negros de Bianca, que se encontraba sonrojada— ¿Creíste que bromeaba cuando te dije eso en el baño?
Sé que no bromeabas…Lo dijiste de verdad…Pero...— Bianca se sacó sus gafas, mirando a Naruto con ojos húmedos— Yo creí…creí que tu solo querías cumplir mi deseo.
Nuestro deseo.— dijo Naruto sonriendo, dejando el libro en la mesa y extendiendo su mano para tocar la de Bianca, solo que esta la retrajo inmediatamente, causando que Naruto la mirara con sorpresa.
Mesero.— Bianca alzo un dedo, llamando a un empleado de la cafetería— ¿Aquí hay un baño?
Entre al local y vaya detrás de la barra. Hay unos letreros que la guiaran, pero lamento informarle que hasta nuevo aviso el baño es mixto.— dijo el mesero con una sonrisa amable, solo para inclinarse y retirarse.
Bianca solo asintió con la cabeza, volteando lentamente para mirar a Naruto y guiñarle un ojo.
Levantándose de la mesa, Bianca comenzó a caminar hacia el interior de la cafetería, dando un sutil contoneo de caderas guiado solo hacia una persona, que ahora mismo la estaba mirando con sus ojos bien abiertos.
Quedándose unos segundos en su silla, Naruto se sacó el gorro mientras que pensaba que si lo que acababa de ocurrir era real, pasando su mano por su cabello rubio y dejando el gorro en la mesa.
Rápidamente y chocando contra un mesero, tirando sus gafas en el proceso, Naruto camino con paso rápido al baño.
Al entrar al local, Naruto siguió las instrucciones del mesero y llego detrás de la barra, donde un letrero con una flecha decía claramente "Baño Mixto".
Caminando rápidamente, Naruto llego al baño, tocando la perilla y tomando aire, solo para abrir la puerta.
Al cerrarla fue embestido por un salvaje beso de parte de Bianca, provocando que rápidamente abriera su boca y sacara su lengua para chocarla con la de su novia, iniciando un juego desesperado de lenguas y guiando a la mujer hacia la pared.
Chocando su espalda contra la pared, Bianca abrazo el cuello de Naruto mientras que su pierna izquierda la enredaba en la cintura del Hijo de Indra.
Moviendo su mano, Naruto acaricio la pierna torneada, pasando su mano por el muslo y apretando suavemente, causando que Bianca gimiera en su beso.
Moviendo su otra mano, Naruto guio ambas manos por las piernas de Bianca, acariciándolas y masajeándolas, haciendo que Bianca gimiera y se estremeciera de placer.
Subiendo sus manos, Naruto llego al firme y duro trasero, apretándolo y masajeándolo, más que nada apretando porque era algo que le encantaba.
Separándose con un puente de saliva y un sonido húmedo, Bianca tomo aire para morder suavemente el cuello de Naruto, lamiendo y besando, gimiendo fuertemente al sentir a Naruto meter dos dedos en su vagina.
B-Bianca...— suspiro Naruto de deseo, incapaz de contenerse porque su pene apretando contra sus pantalones lo estaba reteniendo— No grites tan…
¡Hay runas de silencio!— grito Bianca con una gran sonrisa, causando que Naruto la mirara a los ojos— ¡Ahora deja de molestar y quítate el pantalón!
Inmediatamente, Naruto se bajó el pantalón, quedando solo en un bóxer que tenía una gran carpa que temblaba.
Agachándose, Bianca se arrodillo para bajar rápidamente la ropa interior, revelando el gran pene de Naruto, causando que la Hija de Hades sonriera con excitación.
Viendo el pre semen que salía por la cabeza, Bianca lo lamio y gimió ante el sabor. Quitando todo el pre semen del glande, causando que Naruto suspirara de placer, Bianca llevo su rostro hasta los testículos, olfateando el aroma y comenzando a besarlos y lamerlos.
Bianca llevo su mano hacia el tallo, Naruto suspiro de placer cuando la semidiosa comenzó a jalar su pene mientras que abría su boca, engullendo uno de los huevos de Naruto mientras que con su otra mano jalaba el pene.
Por varios segundos, Bianca siguió así, hasta que finalmente libero el testículo de Naruto, mostrándolo totalmente ensalivado.
Sonriendo, Bianca guio su boca hacia el glande, tragándolo y comenzando a chupar la gran cabeza mientras que con sus manos jalaba el tallo.
Mientras que Bianca continuaba en su trabajo de chupar totalmente el pene de su novio, este solo se sacaba la gabardina y el suéter, sintiendo el calor que le provocaba la situación actual.
Quedando solo en una camiseta sin mangas, Naruto suspiro de placer mientras que Bianca seguía chupando su pene.
Con facilidad y algo de experiencia por su encuentro previo, Bianca logro engullir seis de las nueve pulgadas de Naruto, lo que provocaba que el semidiós perdiera la cabeza y guiara sus manos al cabello de la Hija de Hades, acariciándolo y suavemente moviéndola para indicarle que fuera más profundo.
Obedeciendo lo que su novio pedía, Bianca abrió aún más su boca, liberando sonidos húmedos y lascivos mientras que tragaba cada vez más el pene, causando que el Hijo de Indra apretara los dientes ante el gran placer.
Moviendo su cintura, Naruto comenzó a usar la boca de Bianca como si de una vagina se tratase, metiendo y sacando su pene, haciendo que con cada estocada llegara hasta la garganta.
Gruñidos de placer salían de la boca de Naruto y eso continuo hasta que Naruto saco su pene abruptamente, tomando las manos de Bianca para levantarla y romper su falda roja.
Bianca rio un poco ante la agresividad, estando excitada por ver el lado salvaje de su novio.
Mientras que a ella le encantaba que Naruto fuera suave y dulce a la hora de hacer el amor, no podía evitar gustarle las cosas un poco más agresivas.
Volteando a Bianca, la mujer apoyo sus manos en la pared, estando de espaldas a Naruto que bajo su tanga negra.
Arrodillándose en el suelo, Naruto jadeo ante la vagina de Bianca, solo para besar la mejilla derecha del trasero, morder levemente, para terminar sacando su larga lengua de serpiente.
Estando de pie en sus tacones, Bianca se los saco moviendo sus pies al momento de sentir débiles sus piernas cuando la larga lengua de su amante comenzó a entrar en ella, lentamente pero moviéndose y explorando sus adentros.
Bianca gemía sin pudor por la hábil y experimentada lengua de Naruto, sin duda ya entrenada en el arte del sexo oral por las incontables veces que atendió a sus novias en esa área.
Mientras que su lengua se encargaba de la vagina de Bianca, Naruto masajeaba los glúteos de su novia, amasando y apretando suavemente, continuando así hasta que su mano subió un poco hacia otro orificio.
Un estremecimiento de placer recorrió a Bianca cuando sintió a Naruto meter un dedo en su ano, comenzando a jadear al sentir otro dedo entrar.
Jadeando y gimiendo, Bianca gritaba de placer al sentir la lengua y dedos de Naruto entrar y salir de ella.
Solo fue cuestión de segundos de esa combinación que Bianca no pudo soportar más.
Los jugos salieron de la vagina de Bianca, manchando el suelo y entrando en la boca de su novio, causando que el rubio comenzara a tragarlos tanto como podía.
Sintiéndose débil, Bianca trato de voltear sin caerse, solo para ser detenida por Naruto, apoyándose en la espalda y viendo como el rubio la mirada aun arrodillado en el suelo.
Con su lengua de serpiente, Naruto lamio la pierna de Bianca, comenzando a subir por el muslo hasta llegar al suéter de su novia, causando que ella, casi con desesperación, se lo sacara. Al ver eso, Naruto siguió subiendo, pasando por el tonificado vientre, llegando al valle de los senos donde se tomó especial tiempo en lamer y besar mientras que sacaba el sostén de encaje negro, solo para llegar al cuello donde deposito un beso, terminando en la boca donde metió su lengua, comenzando a jugar con la de Bianca a la vez que apretaba y tironeaba los pezones de ella.
El beso continuo durante varios segundos, hasta que Bianca lentamente comenzó a empujar a Naruto, algo que el Hijo de Indra no noto.
El semidiós se percató de los movimientos de su novia al momento de caer al inodoro, sentándose en este con su pene apuntando al techo y mirando como Bianca, que sonreía sensualmente, se sacaba su boina francesa, revelando su cabello atado en un moño, que soltó para que ese cabello cayera por su espalda.
Estando ahora totalmente desnuda, Bianca tomo los bordes de la camisa sin mangas de Naruto para sacársela y arrojarla al lavado del baño, solo para sentarse en las piernas de su novio.
Inmediatamente, Naruto movió sus manos para guiarlos a los senos de Bianca, comenzando a apretarlos y amasarlos mientras que la mujer tomaba el pene.
Levantándose lentamente, Bianca guio la herramienta de su novio a su vagina, haciendo que la gran cabeza besara su entrada.
Solo con eso Bianca se sintió débil nuevamente, sintiendo el nuevo aroma desprendido mientras que bajaba, tragando con su vagina el pene de su novio, hasta que finalmente llegaron hasta el final.
Comenzando a mecerse sobre el pene de Naruto, Bianca comenzó a gemir por sentir el incontrolable placer que era tener la gran herramienta de su novio dentro, sintiendo como sus paredes lo exprimían y apretaban profundamente, ordeñándolo e incitándolo a ir más duro.
Clavando sus pies en el suelo, Bianca comenzó a subir y bajar, teniendo a Naruto agarrándola de sus caderas mientras que la Hija de Hades empezaba a gritar de placer, teniendo pequeñas lagrimas bajando por sus ojos y saliva de su boca.
Bianca continúo cabalgando el pene de Naruto durante varios minutos, gimiendo en el caso de Naruto, gritando en el de Bianca, hasta que finalmente, Naruto la abrazo, pegándola a él.
Abrazando por el cuello a su novio, Bianca sintió como Naruto subía y bajaba sus caderas, entrando profundamente en ella, llegando hasta el útero. Una de las manos del Hijo de Indra estaba en la cabeza de Bianca, la otra estaba en su trasero, por donde comenzó a meter y sacar dos dedos en el ano.
Solo eso basto para romper la mente de Bianca, liberando un agónico grito de placer mientras que subía y bajaba en sincronía con Naruto.
Ambos siguieron así, hasta que finalmente Naruto sintió su pene hincharse y como Bianca lo apretaba mucho más que antes.
Sabiendo lo que iba a pasar, Naruto dio una última estocada, metiendo su pene lo más profundo que pudo, para liberar su carga.
Bianca libero su orgasmo en sincronía con Naruto, teniendo sus ojos bien abiertos y saliva bajando por su boca, solo para tratar de bajar lo más posible, fundiéndose más en el pene de Naruto.
Fue así hasta que ambos se detuvieron, continuando abrazados, Bianca reposándose en el hombro de su amante, Naruto acariciando el cabello y espalda de su novia.
A ambos no les importaba cuanto tiempo pasaron así, ni como los golpes a la puerta se hacían cada vez más fuertes, solo les importaba mantenerse unidos.
Deberíamos irnos...— susurro Bianca en el oído de Naruto, causando que el Hijo de Indra soltara una leve risita— Si entran y nos ven así…
Les estaríamos dando la mejor vista de sus vidas.— dijo Naruto riendo sin vergüenza, causando que Bianca le moridera la oreja— Oye…si haces eso me incitas a seguir aún más.
¿Quién dice que hemos acabado?— Bianca se separó lentamente de Naruto, sonriendo algo lujuriosa— Claro que seguiremos…en nuestra casa…en nuestra cama.
Eso es justo lo que quería oír.— un sello mágico color negro ilumino el baño, tragando toda la ropa esparcida por la habitación.
La puerta fue rota después de que la luz desapareció, mostrando como el baño estaba vacío.
…
Oye...— dijo Leo caminando con sus manos en su nuca, estando Ravel a su lado mientras que ambos se dirigían hacia casa— ¿Por qué crees que Aniiki y Onee-Chan dejaron de espiarnos?
Ni idea.— Ravel se encogió de hombros sin prestarle mucha atención al asunto.
Desde que llego al mundo humano, Ravel ha vivido en la mansión Uzumaki y por ende, en la casa de Leo.
Eso la hacía sentirse aún más nerviosa, porque técnicamente ya vivían juntos.
Fue todo muy raro...— Leo miro al cielo, hablando con duda en su voz— De repente dejaron de observarnos para que Onee-Chan se fuera…Y Aniiki se fue justo después que e...— los ojos de Leo se abrieron, deteniéndose en shock y causando que Ravel se detuviera con él.
¿Pasa algo?— pregunto Ravel confundida por verlo detenerse tan de repente.
Ellos…Ellos...— el cabello de Leo cubrió sus ojos— ¡Ese maldito presumido esta…! ¡Esta…!— Leo cerro abruptamente su boca, recordando a quien tenía a su lado— Nada…Olvídalo...— Leo apretó fuertemente su puño izquierdo, algo no visto por Ravel que estaba a su derecha.
Estando confundida por ello, Ravel se encogió de hombros mientras que volvía a caminar, dirigiéndose hacia su hogar por donde entro siendo seguida por Leónidas.
Al momento de llegar a su habitación, Ravel miro nerviosamente el suelo.
Fue muy divertido.— Leo también se sintió igual de nervioso que ella, sonrojándose mientras que rascaba su nuca— Espero que…lo hagamos de nuevo.— volteándose rápidamente, Leo estaba a punto de irse cuando sintió como Ravel lo tomaba de la manga de su camisa— Ra…
Cierra los ojos.— ordeno Ravel con la mirada baja.
¿Qué…?— Leo quería expresar su confusión en voz alta, pero no pudo hacerlo por las siguientes palabras de Ravel.
¡Que cierres los ojos! ¡Sucio humano!— la aterradora voz enojada de Ravel causo que Leo cerrara los ojos por reflejo.
Estando con sus ojos cerrados, Leónidas Castellan temblaba levemente, esperando algo.
Un golpe. Otro insulto. Lo que sea. Más nunca se esperó lo siguiente.
Algo choco contra su mejilla, algo cálido y suave, algo que causo que se sonrojara al darse cuenta de lo que era.
Ravel lo estaba besando en la mejilla.
Continuando con sus ojos cerrados, Leo solo sintió el sonido de la puerta cerrarse.
Abriendo sus ojos, Leo miraba la puerta de la habitación de Ravel, solo para sonreír estúpidamente y llevar su mano a su mejilla.
Volteándose y casi tropezándose, Leo comenzó a caminar por los pasillos de su casa, soltando suaves risitas.
Nota del autor:
Gracias por leer.
En serio lamento la gran tardanza. Lo lamento.
Quiero que entiendan que yo trabajo por medio de inspiración. Esa inspiración puede llegar en días o meses o incluso un año.
Yo solo estaba trabajando en El Sol y la Luna cuando de repente se me ocurrieron ideas y cosas para esta historia.
Les daré el título del siguiente capítulo. Se llamara Serpiente Persistente.
También estoy pensando en una reescritura de esta historia. Más que nada porque cuando la comencé recién empezaba en Fanfiction. Si la rescribo se llamara Legado Celestial. Al hacerla corregiré errores que tengo en esta historia y cambiare cosas que me dejaron inconforme. Agregare cosas más interesantes, etc. Además de que cuando empecé escribiendo era horrible en eso.
Este capítulo es más para recordarles que esta historia todavía está viva y que todos esperen Legado Celestial. Porque la verdad, aunque no lo parezca, esta es una de mis historias favoritas.
Esta reescritura puede pasar o tal vez no. Si es que pasa, verán esta historia acabada, si no, verán el siguiente capítulo en un tiempo.
