¿Cuándo te marchas?
Rachel y Quinn ya estaban de vuelta en el hotel de Columbus. Como siempre, la morena tenía que hacer vida de pareja en lugares cerrados y alejados del alcance de la prensa. La tarde la iban a dedicar a estar completamente relajadas en la piscina y el spa de la suite.
-He estado ojeando estas letras que tienes en la libretita. No sé entenderlas sin música. No sé, es raro…
-Es normal. A veces el significado de la letra no es todo; es necesario acompañarla de una buena música para poder hacer sentir al que la escucha.
-Algún día te las cantaré…-sonrió la morena mientras tomaba asiento junto a la tumbona de la rubia.
-Eso suena a nunca te las cantaré. Ja,ja,ja,ja-rio a carcajada.
-He dicho algún día; no he dicho que ese día fuese pronto-rio también siguiéndole la broma a la rubia.
-Hace una buena tarde para dar un paseo, ¿no crees?
-Sí, pero no puedo arriesgarme a salir ahí fuera… Ya sabes el trabajo que me cuesta salir aunque sea por la puerta trasera del hotel.
-No te preocupes, no pasa nada.
-Me gustaría hacer muchas cosas contigo. Enseñarte y que me enseñes, pero de momento es imposible. Espero que lo entiendas.
-Tranquila, Rachel. Ya te dije que no pasa nada… Estoy bien. Aquí… disfrutando del sol y de la tumbona… Aunque me apetecería probar un poco el jacuzzi.
-Pues vamos. La zona del Spa es increíble.
Quinn dejó la libreta, que aún llevaba en la mano, sobre la hamaca y se incorporó. Rachel, la siguió con la mirada y sonrió al ver el traje de baño de la rubia.
-La verdad es que ese bikini te sienta tan bien…
-Será porque es tuyo-sonrió y levantó su ceja derecha con sarcasmo.
-No, te sienta bien porque la que lo porta es la chica más sexy del mundo. Algo así como una amazona.
-¿Una amazona?-rio fuertemente la rubia.
-Sí, ¿qué pasa?-golpeó la pierna de la adolescente.
-Nada, es la primera vez que me dicen que me parezco a una amazona.
-Bueno…alguna vez tiene que ser la primera.
-¿Vienes o qué?-tendió su mano para levantar a la morena.
Quinn tiró de Rachel y consiguió levantarla. Dio una palmadita en el culo a la cantante y la acercó hacia ella.
-El que yo no haya traído traje de baño, no es un impedimento. Si no te gusta, pues… puedo quitármelo.
La rubia se deshizo de la parte de arriba de su bikini y dejó su pecho completamente al desnudo. Rachel comenzó a tensarse.
-Quizá de esta manera tenga un aspecto más… ¿sexy para ti?
-Tú estás sexy con lo que sea.
Rachel acarició el pecho de la rubia y retiró los mechones de pelo que caían sobre él. Acercó su cabeza un poco más y dejó un suave beso sobre el cuello de la chica.
-Esto comienza a ponerse interesante-soltó la morena mientras seguía con su juego.
Quinn siguió desnudando la parte baja de su traje de baño y comenzó a caminar lentamente hacia el jacuzzi. Desde allí, miró fijamente a la cantante mientras levantaba su ceja derecha y mordía su labio inferior con sensualidad.
-Ven conmigo. El agua está calentita…
Rachel no se lo pensó dos veces y se acercó hacia el jacuzzi rápidamente. Quitó su minúscula ropa de baño y se introdujo en el mismo.
-¡Uy! La sensación al principio no es muy agradable-comentó la cantante.
-Ven, yo te caliento.
La chica se acercó a la morena y la recogió entre sus brazos.
-¿Mejor?-preguntó la adolescente.
-Estar entre tus brazos siempre es estar mejor-sonrió tímida.
-Y tengo otra idea. Ya que no podemos salir… aprovechemos nuestro tiempo dentro.
-Quinn, tú siempre tan caliente…
-Shh… No hables.
A Quinn le encantaban los pezones de la morena, tan redonditos y puntiagudos. Con la punta de su lengua los bordeó, dejando la humedad en la zona por donde ésta pasaba. Después, atrapó la punta entre sus labios, ejerciendo un poco de presión; no mucha, sólo la necesaria para hacer gemir a Rachel por segunda vez consecutiva.
Mientras los labios de Quinn seguían jugueteando con los pezones de la morena, sus dedos comenzaron a bordear la zona abdominal. Lo hizo por encima, tocando ligeramente y deslizándose más abajo hasta terminar acariciando la entrepierna. Luego pasó a sus muslos, nuevamente por el vientre y otra vez por las piernas.
-Quinn…
-¿Qué?-levantó su cabeza para mirarla a los ojos.
-Nada, nada…
Rachel se había comenzado a poner tensa, pues los dedos de la adolescente habían dejado de juguetear y, sin cesar, siguieron bajando hasta encontrarse con su humedad. Quinn deslizó los dedos suavemente y los introdujo en la parte más íntima de la cantante.
La morena levantó el rostro de la chica para comerle la boca; la besaba mientras sus dedos la complacían. Sus caderas habían comenzado a moverse, buscando arrancarle más intensidad a las caricias de Quinn. Ambas ardían en deseo; deseo que las llevaba a la máxima excitación.
-Eres tan dulce…
Y Rachel no pudo más. Se había sentido tan tentada, que no pudo aguantar en penetrar con sus dedos a la rubia adolescente. Ella introdujo dos y comenzó a explorar, a llenarla con movimientos circulares, rápidos y lentos, separando sus dedos dentro e intentando meterlos hasta donde ya no pudiera más.
-Me encantas, Rachel.
La rubia gozaba y gemía con más frecuencia. Se contenía porque cuando lo hacía, sabía que gemía hasta dejar su garganta completamente irritada. Acercó sus labios para besarla y pegó una pequeña mordida en el labio de la cantante.
-Podría estar así horas y horas.
-Lo sé, ya me lo has demostrado-comentó la morena.
Al cabo de una hora, las dos estaban completamente cansadas y complacidas. Quinn sintió en ella que aquella compatibilidad no la iba a encontrar en ninguna otra parte, pues Rachel la complacía tal y como le gustaba.
-¿Recuerdas nuestra primera vez?-preguntó Rachel mientras besaba nuevamente los labios de la rubia.
-¡Calla! Ni lo menciones, todavía sigo sintiendo vergüenza…
-No lo hiciste tan mal.
Rachel se incorporó y salió del jacuzzi tapándose con una pequeña toalla que reposaba sobre una silla cercana.
-¿Dónde vas?
-A por el teléfono. Está sonando desde hace un buen rato.
-¿Enserio?-levanto ambas cejas completamente incrédula.
-Quinn, puede ser importante… Recuerda quién soy.
-Ok, adelante.
La morena llegó hasta el lugar donde se encontraba el teléfono móvil y éste dejó de sonar. Miró las llamadas pérdidas y corroboró que todas eran de su manager. Por lo visto, Santana tenía cosas que contarle.
-¿Quién es?
-Tranquila, tan sólo es Santana. La llamaré más tarde.
-Ok, como quieras.
Quinn salió del jacuzzi y también tapó su cuerpo con una pequeña toalla.
-¿Y bien?
-¿Qué?
-¿Qué hacemos ahora?-cuestionaba la rubia.
-¿Te apetecería salir a cenar por ahí?-comentó Rachel desde la cristalera más cercana a la puerta de entrada del hotel.
-¿Es esto una cita…?
-Llámalo como quieras.
-¿Podemos salir de aquí?
-Creo que la cosa se ha relajado. Me encantaría compartir la cena contigo, ya que luego vas a tener que marcharte a dormir a casa…
-¿Tú cuándo te marchas?-la adolescente cuestionó sobre lo que hacía tantos días temía.
-Posiblemente mañana esté de vuelta a Los Ángeles.
-¿Posiblemente?
-Supongo que Santana me llama para adelantar mi vuelta. Ya no hay nada que hacer con Ashley y se supone que nada más me retiene aquí.
-¡Bfff! No quiero que te marches ya.
-Tengo que seguir con la promoción y la gira.
-¿Nos veremos?
-Más de lo que te imaginas. Ven, déjame tu teléfono.
Quinn obedeció a la cantante y le tendió su dispositivo móvil.
-Aquí tienes mi número de teléfono, mi dirección, mi e-mail, mi cuenta de Skype… Y ya no se me ocurre qué más darte.
-¿Haremos Skype?
-Cada día. Te lo prometo.
La chica sonrió y se acercó nuevamente a la morena para dejar un dulce beso en los labios.
-Ve a prepararte que salimos en un rato a cenar-ésta vez fue Rachel quien le dio una palmadita en el culo a Quinn.
Tan sólo una hora más tarde, las chicas estaban completamente arregladas para salir a cenar fuera.
-¿Qué te apetece? ¿Chino? ¿Tailandés? ¿Turco? ¿Italiano? ¿Español?
-No me gusta elegir. Mejor escoge tú.
-Dime qué te gusta… ¿Cuál es tu plato preferido?
-Me encanta la pasta, pero entiendo que tú no quieras ir a un italiano…
-Un italiano está bien.
Ambas salían por la puerta trasera del hotel, accediendo directamente al parking, y se montaban en el coche que Rachel había alquilado al comenzar su estancia en Columbus. Poco tiempo más tarde, habían llegado hasta el italiano en el que días antes habían discutido.
-¿Te parece bien que volvamos a este lugar?
-Me encanta. Es mi sitio preferido.
-¿Ah, sí?
-Lo apuntaré-sonrió e hizo un gesto como de apuntarlo en una libretita.
-¿Qué tomamos?
-No sé, ¿qué me recomiendas?
-Uff… todo está muy rico. Si te parece, podemos hacer lo que iba a probar con mi amiga Kitty el otro día.
-¿Cómo es eso?
-Pediré pasta "al dente" con diferentes salsas para probar todas. ¿Te parece?
-¿Hay algo vegetal? No sé, algún tipo de pizza o algo…
-Creo que hay una salsa de champiñón y espinacas muy rica.
-Ok, entonces me parece bien. Pidamos eso que me dices.
-¿Saben ya qué van a tomar?-preguntó el camarero a Quinn.
-Si, por favor, dígale a Emmanuelle que prepare un poco de pasta "al dente" con varias salsas. Tal y como preparó para la hija de los Fabray el otro día.
-Sí, lo recuerdo. Le daré el encargo al chef. ¿Para beber qué desean?
-Para mí, el vino de la casa, por favor-sonrió Rachel al camarero.
-¿Y usted, señorita Fabray?
-Para mí agua. Aunque tráigale a ella la botella de vino, ¿vale?
-Por supuesto, como mande.
-Gracias, muy amable.
El camarero se volvió a ir por donde había venido con la comanda y dejó a las chicas completamente a solas. Esta vez habían escogido una mesa que estaba alojada al fondo del local, en un rincón privado que impedía la visión al resto de personas que se encontraban allí cenando.
-Gracias por llevarme a cenar fuera. No sabes lo importante que es todo esto para mí.
-De nada. Siempre es un placer, aunque no lo pueda hacer tanto como desearía.
-¿Y bien? ¿Qué te ha parecido Lima?
-Bueno, ya lo conocía de antes… Y me encanta porque tú estás ahí.
-¿Y la estancia? ¿Qué tal?
-La verdad es que al principio me hiciste pasar por un mal trago, pero ahora que estamos juntas, conociéndonos, estoy súper a gusto. ¿Y tú? ¿Es cómo te lo esperabas?
-Si te digo la verdad, no esperaba que todo fuese a ser tan maravilloso. A ver, no me malinterpretes, tú eres fantástica… pero sé que tu mundo es completamente diferente al mío.
-Mi mundo es demasiado difícil de llevar al principio. Después, es pan comido.
-Eso espero…-sonrió tímida y nerviosa. -¿Llamaste al final a Santana?
-No.
-¿Y no crees que deberías hacerlo?
-¿Por qué? Seguro que puede esperar... Si no, habría insistido más.
-¿Y si no puede esperar qué?
-Está bien, la llamaré. Dame un minuto.
La morena cogía el teléfono móvil y buscaba en su historial de llamadas el número perteneciente a Santana. Lo marcó y espero los tonos necesarios para que la manager contestase.
-¡Rachel! ¡Gracias a Dios! ¿Dónde coño te has metido en todo el día?
-He estado ocupada, lo siento.
-¿Tan ocupada como para no cogerme el teléfono? Nunca me has hecho esto… No me lo creo.
-Pues créetelo, Ashley me está dando mucho trabajo-dijo esto mientras fijaba su mirada en Quinn y le guiñaba un ojo.
-Tienes que dejarte las tonterías y volver a Los Ángeles.
-¿Algún problema?
-Tengo que hablar seriamente contigo de un tema.
-¿Puedes adelantarme algo?
-No, prefiero que lo hablemos cara a cara y en privado.
-Ok, entonces hablamos en otro momento.
-Cuéntame qué tal, ¿no? ¿Cómo va la promo por allí?
-De verdad que en este momento no puedo hablar, Santana. ¿Puedo llamarte después?
-¿Qué es lo que te tiene tan ocupada?
-Nada, sólo estoy cenando y te llamé simplemente para salir de dudas, por si era algo importante.
-Ah, vale… gracias por la parte que me toca… Así que la señorita está de cena romanticona y yo sobro. Ok, captado Rachel. Espero que os fotografíen mucho y dale un beso a Brody de mi parte.
-No te preocupes, yo se lo daré. Hasta luego.
-Adiós enana.
Rachel colgó la llamada y volvió a depositar su teléfono en el bolsillo de su pantalón.
-¿Y bien? ¿Por dónde íbamos?
-¿Qué quiere Santana?
-Hablar de algo importante conmigo, pero quiere que sea cara a cara.
-¿Cara a cara? Entonces quiere que vuelvas ya…
-Eso creo.
-Bueno, eso es algo que sabíamos que pasaría tarde o temprano.
-Sí.
-Aquí tienen el vino y el agua, señoritas-el camarero las interrumpía y dejaba sobre la mesa las dos botellas que las chicas habían pedido.
-Muchas gracias-agradeció Quinn
-Muy amable, gracias-espetó la cantante.
¿Qué tal chicas?
Hoy quería dedicarle el capítulo a CharlieFaberry por ser una gran fan de éste pseudónimo bajo el que escribimos y por tener siempre unas palabras para nosotras y nuestras historias. También decirle desde aquí que nos encantó la última nota de autor donde incluyó algunos de nuestros fics para formar un precioso texto, ideado con varios títulos de grandes historias. Gracias por tu apoyo y éste capítulo es para ti ;)
Al resto, muchas gracias por seguir leyendo. No desesperéis y gracias por comentar.
Saludos.
DiLea.
