Abriendo los ojos lentamente como cualquier otra mañana, y recobrando lentamente sus otros sentidos, Eileen sintió que estaba recostada sobre algo que tenía una textura muy diferente a la que estaba acostumbrada. Con la vista borrosa, palpó lo que sea que estaba bajo ella, sin poder adivinar qué era.
-¿Huh? ¿Qué es…? –su mano tocó lo que parecía ser la nariz de alguien, y, más arriba, reconoció lentamente la textura perteneciente al cabello; finalmente, dándose cuenta de lo que tocaba, lanzó un fuerte grito
Alarmado, Brandon despertó de golpe, empujándola con mucha fuerza, sobresaltado por el matinal concierto de gritos. Para no perder la costumbre, Eileen comenzaría aquella mañana levantándose del suelo.
-Creí que estaba soñando… -dijo entre dientes, levantándose
Apresurado, él se levantó para ayudarla, pero la chica rechazó nerviosamente su ayuda.
-Discúlpame –apenado, bajó la cabeza –Pero prácticamente me gritaste en el oído
-No, discúlpame tú, no recordaba que te habías quedado conmigo… -dio un grito ahogado, cubriéndose la boca con sus manos -¡Yo… no quería… decir lo que… lo que dije!
-¿Lo que dijiste…? –le miró confundido; parecía no recordar –Pero si tú no…
Retrocedió. No recordaba del todo lo que ella había dicho, pero sí lo que él había confesado. Escandalizado, e intentando calmar sus nervios, corrió sus dedos por su cabello.
-Uh… ¿tú… recuerdas lo que dije? –preguntó, visiblemente nervioso
-Brandon, disculpa, pero no recordaba siquiera que me dormí encima de ti, ¿Era algo importante?
Suspiró aliviado, después de todo, no le escuchó.
-No, sólo estaba… murmurando sobre lo que sea que pase hoy –contestó; un sudor frío comenzó a resbalar por su frente
-Sí… hoy… -comentó la chica, llamando la atención de su compañero -¿Dónde se supone que lo veremos?
-Llamó ayer en la noche. Dijo que nos reuniéramos en el puerto
Pasó su mano por su frente, quitando el sudor. A pocas horas de encontrarse con el mago, intentaron llevar su rutina como si nada.
En la hora acordada, los siete Frontier Brains y la entrenadora estaban reunidos en el puerto. No sabían a ciencia cierta qué cosa esperar, y estaban tan ansiosos que no podían esconderlo.
-¡Aparece ya! –Greta gritó hacia el inmenso mar, como si el agua trajera al extraño
-Tranquilízate –ordenó Anabel; Greta se encogió ante el regaño –Ésta vez debemos terminar con él. Ha estado causando muchos problemas, no podemos dejar que esto siga así
Spenser miró a Noland; parecía recordar algo, y se aventuró a preguntar.
-Noland –el muchacho dirigió su mirada a él –Habías dicho que reconoces la voz de ésta persona
-Sí… al menos eso creo… -alzó la vista al cielo, recobrando la información de la voz desde el fondo de su memoria –Siento que sí hemos hablado antes con él… pero no estoy muy seguro ahora…
Se sorprendieron ante lo que dijo, hubo algunos murmullos.
-Así que quieres decir que todos lo conocemos –interrumpió Brandon; Noland asintió, pero no estaba muy convencido –Yo lo recordaría…
-Ajá, sí… -murmuró la chica, rodando sus ojos exasperación
Al estar cerca de ella y escucharle, Tucker soltó una risilla.
-¡Necesito que se apresure! –volvió a gritar la rubia -¡Usar a Breelom en vez de Umbreon es muy complicado!
Spenser golpeó a la chica con su bastón; el quejido de Greta y las risas nerviosas no se hicieron esperar.
-No vuelvas a dirigirte así cuando hables de uno de tus compañeros –le regañó
-¡Dame un respiro! –pidió –Es sólo que…
-Sabemos que quieres barrer el piso con él tanto como nosotros, pero no podemos hacer nada hasta que llegue –le tranquilizó Lucy; Anabel y Tucker asintieron
Escucharon un chirrido potente que les causó taparse los oídos. Aguantando el dolor que les causaba el sonido, intentaron no mostrarse tan perturbados y molestos por el chirrido. Así de repentino como empezó, el sonido paró. Recobrándose lentamente, miraron hacia todos lados, pensando que verían algo si lo hacían.
-¡Ah, perdón! ¿Les causé alguna molestia?
Recordaron la voz tan sarcástica, pero no veían al dueño de la voz.
-¡No seas cobarde y muéstrate! –gritó Noland, apretando sus puños
La voz sólo rió.
-Bien, bien –sonaba condescendiente, rendido –Vamos Hypno…
Una cegadora luz iluminó el área; Eileen puso su brazo frente a sus ojos, intentando atenuar el efecto cegador; los otros hicieron lo mismo mientras la luz brillaba.
-¡Tch! ¡Hypno, estoy tropezándome! ¡Te dije que no era buena idea esconderse detrás de los árboles! –regañó; Hypno gruñó apenado –Bien, suficiente luz, amigo
La luz desapareció, y abrieron sus ojos con lentitud. Frente a ellos, el hombre de blanco estaba parado, con una amplia sonrisa, mientras su Hypno parecía ofuscado por sus payasadas.
-¿Por qué siento que sólo está jugando con nosotros? –preguntó Tucker, frotando sus ojos
-Porque lo está haciendo… -respondió Brandon, sin quitar la vista del peculiar personaje
El hombre de blanco soltó una sonora carcajada. Ellos le miraron de forma desafiante, esperando el siguiente movimiento que hiciera.
-Chicos, chicos, tranquilos. No van a sacar nada enojándose
-¡Cállate, imbécil! –Noland dio un paso enfrente –Dinos de una buena vez quién eres
-Dinos también qué es eso del Equipo Raider –ordenó Lucy
El hombre de blanco asintió, sonriendo.
-¡Ustedes me hacen tan feliz! –gritó –Ahora ya puedo empezar a contarles mi plan, después de tantos años tramando todo y guardándolo en secreto –suspiró -¿Mi ropa se ve bien?, oh, sí, debo acomodarme el sombrero –alzó sus manos, mostrándoles sus palmas -¿Ven? ¡Compré guantes nuevos para ésta ocasión!
-¡Habla de una maldita vez! –le apresuró Greta; tanto Noland como el extraño se sorprendieron al escucharle
-Sí, a eso voy, no me apresures –aclaró su garganta –A ver, me preguntaban sobre el Equipo Raider… Antes de responder, tengo que hacerles una preguntita ¿están ciegos, montón de bobalicones? Duh, el Equipo Raider está frente a sus ojos –se apuntó a sí mismo con sus pulgares, orgullosamente –Claro, Hypno y yo somos los únicos integrantes. No se necesitan montones de idiotas detrás de ti, haciendo lo que quieres así como los Rocket, cuando puedes hacerlo tú mismo y con mejores resultados –una idea cruzó su mente, y aplaudió dos veces -¡Oh, podrían unirse! Nunca está de más tener como aliados a los entrenadores más fuertes del mundo
-Olvídalo –Tucker rechazó su insulsa oferta –Con un uniforme tan feo, ni tu madre querría unirse a tu club
-¡Ouch! –contrarrestó el hombre, fingiendo pena –Pero si fue mi madre quien me alentó a hacer todo lo que he preparado para ustedes… no querrán que la decepcione, ¿verdad?, ¿Se imaginan cómo se sentirían sus madres si ustedes les fallan?
-¡Vamos, ve al grano con lo que quieres! –volvió a apresurarle Greta
-Muy bien, muy bien… ahora sí, al tema principal… ¡Los he reunido ésta mañana para participar en el maravilloso Battle Frontier! –los Frontier Brains y Eileen le miraron sorprendidos, sin entender qué quería decir con eso -¡Sí! Tal vez nunca lo han hecho, pero hoy lo harán aunque no quieran. ¿Recuerdan a sus queridos pokémon? –alcanzó a ver el gesto de disgusto de aquellos que fueron saqueados tan violentamente –Oh, por lo visto sí. Bueno, coincidentemente, son 7, al igual que ustedes, y al igual que las instalaciones. ¡Qué conveniente!
-Joven –interrumpió Spenser; el extraño le miró, poniendo toda su atención sobre el anciano –Me permito preguntarle algo, ¿por qué Brandon y yo no fuimos atacados? Personalmente, estaba esperando su visita
El hombre lanzó un chillido de emoción, y dio pequeños saltos mostrando qué tan exaltado estaba.
-¡Porque usted, señor Spenser, es mi favorito! ¡No podría lastimar a mi Frontier Brain favorito! –dejó de saltar, y regresó a una postura seria –Y en cuanto a Brandon, ¿qué creen? Después de mi querida Lucy, era el siguiente –apuntó hacia Eileen, casi acusadoramente –Pero como su amada y sus pokémon nos arruinaran la noche, Hypno y yo decidimos que dejarlo en paz sería lo mejor. Después de todo, Persian, Salamence y Tyranitar nos dejaron ciertas marcas psicológicas difíciles de borrar… -pareció espabilar, bajando su acusador dedo, y sonrió como si estuviera viendo a viejos amigos –Pero bueno, basta de eso, estaba contándoles de qué se trata esto. Recuerden, un pokémon por instalación
-¡Entonces apártate! –ordenó Noland –Encontraré al pokémon que está en la Fábrica y después…
-No, no –el hombre interrumpió, y gesticuló una negativa con su dedo índice -¿De verdad creen que les dejaría las cosas tan fáciles? Ir cada uno a sus instalaciones, las cuales conocen a la perfección, ¿qué tan divertido puede ser eso? ¡Por favor! ¡No soy tan estúpido! –chasqueó los dedos; Hypno caminó hacia ellos –Tengan cuidado al llegar, las instrucciones se las darán una vez que estén ahí. Mucha suerte, sólo tienen éste día para encontrar a los pokémon y, cuando lo hagan, procuren buscarme. Bye-bye
Hypno extendió sus brazos, con sus ojos brillando en un color blanco. Uno a uno, los siete Frontier Brains desaparecieron frente a la vista de Eileen y el extraño villano, el cual sonreía, extasiado. Pronto, se quedaron solos en el puerto.
-¿Qué les hiciste? –su voz se escuchaba angustiada
-Nada, te lo juro. Sólo les ayudé a llegar más rápido con la Teleportación de Hypno
-Hypno no puede aprender ese movimiento
-Oh, sí que puede –respondió –Por lo visto alguien sigue pensando que Espeon nunca fue capaz de aprender Electrocañón. No, chica, los pokémon pueden alcanzar un potencial superior por sí mismos, como mi querido Hypno. Pero desde que nos encontramos en la pirámide, me quedé pensando en algo… Tus pokémon parecían muy fieles a ti, y continuaron siéndolo pese a todo… pero Hypno ha afinado sus poderes con mucha rapidez y eficacia, así que… -rió, casi delicadamente –Hagamos algo. Parece que te has compenetrado mucho con los Frontier Brains, y por lo que me enteré, estás viviendo con mi bien amado Brandon… así que… Simple, búscame. Demuéstrales que los aprecias lo suficiente como para detenerme. Debo decir que tu fuerza me impresionó, y quisiera darte la oportunidad de demostrarnos a Hypno y a mí tu potencial como entrenadora. Así que adelante, búscanos. Estamos aquí en el Battle Frontier ¡Confío en que serás tú quién podrá encontrarnos primero!
Lanzó una bola de humo, concurriendo a su usual escape. Eileen estaba completamente sola, con el objetivo de encontrarlo en algún lugar de la isla, sin idea alguna de dónde comenzar a buscar.
En una fría caverna, sentado sobre una roca, el hombre de blanco golpeteaba sus muslos, en un ritmo que sólo él tenía en su mente.
-Hypno, ¿puedes hacerme el enorme favor de dormir a los otros entrenadores y personas? No quiero que molesten a mis pequeños jugadores, ya sabes, los siete Frontier Brains y la chica… –Hypno asintió –Confío en tu poder, amigo. Tu Hipnosis se ha vuelto muy potente
Lo único que quedaba para que su momento no fuera arruinado era dormir a otros participantes. Quería que todo saliera a la perfección. Éste era su momento de brillar, después de tanto tiempo.
Aún en Slate Port, el muchacho se paseaba por las calles de la ciudad. Los puestos del mercado le llamaron la atención, pensando en comprar algunos recuerdos o baratijas para familiares y amigos. Con una limonada en lata en su mano, revisaba con cuidado los objetos a la venta.
-¡Una pulsera hecha de Escamas Corazón! –se sorprendió al verla, con las escamas brillando a la luz del sol de la mañana –Tal vez compre esto… Hm… debería llevarle algo, después de todo, va a estar encerrada un largo tiempo cuando la encuentre…
Bebió de su limonada. Había tardado tanto en tomársela que se había calentado. Fue como un castigo divino por burlarse.
