-No debes decirle nada a mamá ¿De acuerdo?

-¿Por qué no?

- Porque mamá no entiende esto... Y nos va a separar.

-¡No quiero eso!

-Yo tampoco hijo.

Papá se acuesta de nuevo en mi cama. Como lo hizo el día anterior.

Me promete que se quedara toda la noche. Me gusta. Quiero que me haga mimos.

Y después de un rato las manos de papá me bajan el pantalón y toca toda esa parte.

Me muevo inquieto. Es la segunda vez que hace eso y no sé cómo hacer para no sobresaltarme. A parte no puedo respirar bien y quiero hacer ruidos con la boca.

-Shh tu mamá está en el otro cuarto. No debe escucharte.

Me hace quedarme boca abajo y besa mi cola. Tiene la barba larga y me pica. Me da muchos besos.

De pronto se tira arriba mío y su boca está besando mi cuello mientras que empieza a tocarme nuevamente allí, donde la noche anterior me gustó mucho.

Me empiezo a agitar nuevamente porque su mano va muy rápido.

Apoyo mi boca en la almohada. No debo respirar así...mamá podría oírnos.

Papá me hace sentir bien nuevamente. Y cuando termina sigue acariciando mi cola. No se cansa de eso... Lo hace varios minutos y a mí me gusta.

Minutos después me acuesta a su lado y me duermo.

Me he despertado y papá no está. Se ha ido a la habitación que comparte con mamá.

Creí que se quedaría conmigo.

Pero nunca lo hace.

Y más tarde hubo noches en que se acostaba conmigo y cuando despertaba ninguno de los dos estaba en casa.

A veces no quiero dormir. Quiero estar despierto para pedirle que no se vaya. Pero nunca lo logro. Lamentablemente nunca puedo hacer que se quede.

...

Hoy Sensei está cambiado... ¿Será que al enterarse ha dejado de quererme?...

Me duermo...mientras Sensei acaricia mi pelo. Se siente bien. No como lo otro...sus caricias se sienten mucho mejor.

Aunque no sé si Sensei me sigue queriendo después de contarle esas cosas...sus caricias me hacen sentir calor y no me siento tan triste.

Me duermo y sueño con Sensei. Lo quiero mucho.

...

Yutaro no me llamo. Era muy complicado seguramente. Y no lo culpaba. Sólo que necesitaba sus consejos.

A pesar de todo, mi cuerpo no era inmune al suyo. Me levanté a la madrugada buscando una satisfacción sexual que no le pediría a él y tampoco me la iba a dar yo.

Una ducha con agua tibia me calmó por ese momento.

No se cuánto había tardado en el baño. Cuando abrí la puerta, estaba sentado en el piso.

- ¿Sho?

-Sensei...me desperté y no estaba.

-Ven- lo tome de uno de sus brazos y lo levante del piso.- vamos que es temprano aun.

Caminó lento detrás de mí y nos acostamos nuevamente.

-Creí que se había ido...

-¿A dónde me voy a ir mi amor? Si te tengo en casa. No puedo dejarte.

-No...¿Puede?

- Lo siento... no quiero dejarte. Ni voy hacerlo. Ven acuéstate primero.

Se acostó nuevamente y Dios sabe que moría por tocarlo. Pero no lo haría. No hasta que me dejara de ver como su padre.

Me dio la espalda -Sensei ¿Puede abrazarme? Tengo frio.

Me acerqué a él y traje su pequeño cuerpo contra el mío.

Pase mi brazo por debajo y él lo uso como una almohada. Era tan pequeño. Bese su cabellera con lentitud, queriendo que ese contacto fuese eterno.

Y con mi mano libre acaricie su hermoso pelo hasta que lo oí dormirse nuevamente.

Su respiración se volvió regular al instante.

Y me sentí muy bien conmigo mismo. Me gustaba tenerlo así.

...

Habían empezado las vacaciones de invierno y tenía por delante una difícil tarea.

Shouyou se despertó primero. Sentí su movimiento. Pues debía pasar por encima de mí. Pero no sé bajo se quedó sentado sobre mi hasta que lo sentí.

-¿Qué ocurre?

-¿Vamos a levantarnos?

-Claro...

Me beso la comisura de los labios y se quedó así, tirado sobre mí. Estuve a punto de abrazarlo. Pero si eso pasaba no lo soltaría.

- Vamos...debemos levantarnos. - susurre sintiendo la presión que su cuerpo ejercía en mi cuerpo y mente.

-Está bien...-

Bajo de la cama y se cambió frente a mí. Me deleite un momento con esa visión mañanera para darme cuenta que una vez más el niño había hecho efecto en mí.

-Sensei... ¿Puedo salir a jugar al patio?

-Un rato. Desayunaremos.

-Gracias.

Se colocó su campera de abrigo y salió de la habitación.

Yo fui hasta el baño, queriendo obviar mi erección. Siempre me había asombrado de mi reacción ante él... Y en ese momento no quería que pasara así. Porque no podía hacer nada... Me iba a volver loco.

Me metí a bañar nuevamente. Cerré los ojos y me masturbe. Quería sentir algo de placer. No podía evitarlo. Su cuerpo y rostro venía a mi mente. Quería cogerlo... Quería volver a sentir todo lo que él lograba.

Acabe minutos después. No era lo mismo. Tocarme no era lo mismo que tocar su cadera para meterla más adentro.

Dios...ese niño me hacía babear y andar de la cabeza todo el día. Pero... No podía hacerle eso... No se lo merecía.

Me estaba secando el pelo cuando escuche el ruido que hacía el columpio en el patio.

Me asomé a verle por la ventana y arriba de la campera de abrigo, se había colocado la camiseta que le había regalado previo a Navidad.

Su rostro no tenía el vacío del día anterior y eso me tranquilizaba.

Me terminé de secar el pelo mientras observaba como ese hermoso niño se divertía con algo tan simple.

En estos tiempos de Internet y demás...era raro ver a alguien de su edad con esa inocencia. Pero tal vez todo era debido a su padre. No tenía amigos o por lo menos no los mencionaba.

Le prepare un desayuno.

Debía comprar leche chocolatada y algunos cereales.

Así que sólo le hice una taza de leche con masitas que tenía.

Entró sin rechistar y se sentó frente a mí.

-Gracias Sensei.

- Puedes decir mi nombre si quieres.

-¿En serio? ¿No es mala educación?

-Nos conocemos bastante. A parte no estamos en la escuela.

-Tobio... Tobio Sensei - susurro divertido.

Le sonreí y mi nombre sonaba realmente bien en sus labios.

-¿Que está desayunando?

-Café...

-¿Puedo tomar también? Me gusta mucho.

-¿Ahora?

-No... Mañana ¿Puede ser? Ahora tomare lo que preparo para mí.

-Está bien...pero sólo un poco. El café no es para ti. ¿Qué te gusta para desayunar?

-Huevos revueltos y salchichas.

-¿Eso? Bueno supongo que podría hacer eso. Aunque todos los días no.

-¿Por qué?

-Porque debes cuidar tu salud. Esa comida no es saludable. Pero supongo que en vacaciones desayunaras eso.

-Gracias Tobio Sensei.

- Ahora irás a bañarte... Y luego llamaras a tu papá.

Dejo la taza sobre la mesa y Su actitud se volvió algo taciturna.

-Está bien...

-Tienes que decirle que estas bien. A demás... Si ellos llegan a venir debes estar en tu casa.

-Está bien... Pero no quiero hablar mucho.

-Habla lo necesario.

Terminó de desayunar y lo acompañe hasta el baño.

-Cuando salgas

-Llamaré a papá.

-Si...e iremos de compras.

-Tobio Sensei...

-¿Qué pasa?

-¿Puede bañarme?

Me quedé de pie observando su faceta más inocente, mientras me tendía la toalla a mí. Podía hacerlo... Lo había hecho el día anterior. Podía tener autocontrol.

-Es... Es mejor que Lo hagas por tu cuenta ¿Vale? ...yo debo arreglar un poco la casa.

Bajo su mano y aferró la toalla junto a su pecho.
Me miró y no quería descifrar lo que significaba ese rostro. Porque mi corazón y mente no podían hacerlo. Quería cuidarme...cuidarlo. Debía auto controlarme.

Suspire cansado... No iba a ser fácil... No para mí.

Shouyou giro en redondo bajando su mirada y se dirigió al baño.

Mientras lo escucha bañarse me senté en la mesa del comedor. Necesitaba otra taza de café caliente, urgente.

Pasar todos los días con él... ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo demostrarle amor y no sexo? ¿Cómo hacerle entender la diferencia?

Debía hablar con Oikawa nuevamente. Había que aclarar ciertos puntos.

"Necesito verte en hora y media. En la cafetería del Boulevard"

Recibí su contestación casi al instante.

Mire mi celular bastante rato, deseando que Yuu me llamase... Necesitaba contarle aquellas cosas. Necesitaba hablar con alguien de mi edad. Pero aunque yo mirase y desease eso era difícil.

Fui a mi habitación y me vestí. Un Jean y sweater estaría bien.
También me colocó mi campera de abrigo Mientras oía como desde la habitación continua Sho hablaba.

Camine despacio hacia allí queriendo escuchar.

-Entonces... ¿No van a venir? ...entiendo. Y...cuando... ¿cuándo vienen?...

No alcance a por más.

Y parecía que la conversación habia terminado.

Lo espere afuera de la habitación y tardó mucho en salir.

Cuando lo hizo se topó conmigo.

-¡Sensei! - su mirada estaba roja y había olvidado peinarse. -Perdón por tardar.

Pase mis dedos pulgares por debajo de sus ojeras y cerró sus ojos al tacto.

-No tienes que llorar... ¿Entendido? Tienes que confiar en mí y contarme.

-No quiero hablar.

- Ahora no. Pero a la noche Me dirás porque estas llorando.

-Pero

-Sin peros. Vamos... Debemos apurarnos si queremos encontrar un buen lugar para almorzar.

Ya me valía todo. Quería salir con él y pasear por la ciudad.

Fuimos al centro comercial y se divirtió mucho.

Compramos suficiente ropa para afrontar el invierno.

-¿un pijama?

-sí, vendrás días más fríos…debes dormir caliente. Tienes que estar fuerte para el club y mi clase ¿eh?

-está bien…-

Así que compramos dos pijamas, para que pudiera cambiarlo.

A Shouyou le gustaron unas remeras con motivos de voleibol y no pude negarme.

Y lo más importante le compre varios pantalones largos. Algunos deportivos, unos clásicos para ir a clases y unos jean para los fines de semana o cuando quisiera salir a pasear.

Obviamente que también compre algunas camperas más de abrigo así podía combinarlos con otras prendas.

No quiso comprarse ropa interior…creo que se habia avergonzado con la dependiente del local, así que volvería otro día a comprarle yo.

Al final termine comprándome un poco de ropa para mí también, nunca habia gastado dinero tan gustosamente.

Shouyou me ayudo elegir unos jean de colores rojizo…no me convencían pero combinándolos con poleras blancas, me quedaban realmente bien.

-Hermoso sensei…le quedan hermosos- sus ojos brillaban y me sonrojo al verlo decir aquello con tanta sinceridad.

Pagamos todo aquello y caminamos hacia donde le habia dicho a su senpai que vaya.

Teníamos tiempo de sobra, así que como le prometí, almorzamos afuera.

-¿Qué quieres comer?

-hamburguesas y papas.

Suspire sin otro remedio, no pasaría nada si comiera eso. Ya tendría tiempo de hacerle comidas saludables.

-Vale, que sean hamburguesas y papas-

Comió todo un plato entero. Y me sentí satisfecho, por lo menos sus problemas no le afectaban su apetito.

-Sensei…gracias por todo… ¿puedo usarlo cuando yo quiera?

-claro, hoy si quieres puedes ponerte algo de eso.

-¿honto?

-claro mi amor… pero no debes usar todo a la vez, debes dejar para todo el invierno.

-me siento feliz…

-y yo de que tú seas feliz mi niño.

-¿ya nos vamos?

-no… ¿Por qué?

-es que quiero ir a jugar.

Así que después de almorzar, Shouyou me dejo con las bolsas de ropa y se fue hacia los juegos que habia en frente. Podía verlo claramente desde mi mesa.

Me sentí feliz viendo aquello. Tenía que despejarse, olvidarse de tantas preocupaciones, ser un niño.

Entablo una conversación con algunos jóvenes más y jugaron con una pelota vieja.

-Sensei… ¿quería verme?

-Oikawa-kun, siéntate por favor.

-¿Shouyou?

-En frente. ¿Ya almorzaste?

-Sí. ¿Puedo verlo?

-Luego de hablar,

-¿Qué ocurre?

-¿Qué piensas hacer con él, el miércoles?

-¿Eh? Quiero que vaya a casa.

-Lo sé. ¿Qué más?

-¿eh? Yo no le pregunto eso.

-Oikawa, pronto serás mayor de edad, imagino que podemos hablar seriamente.

-No sé.

-Te sugiero…que no hagas nada.

-¿Por qué?

-es mejor que él no tenga de esas atenciones por el momento.

-es mi novio.

-es un niño que fue abusado por su padre y por nosotros ¿entiendes?

-sí, claro que lo entiendo, deje de repetirlo, es horrible.

-entonces no hagas nada.

-claro…porque usted

-yo no lo he tocado. Porque él piensa que soy su padre y peor aún, piensa que le estoy dando amor, cuando solo es sexo.

-entonces…

-por favor, trata de controlarte y ese último día que pases con él, trata de que sea el mejor, sal a pasear, jugar voleibol…no sé. Pero no lo confundas. Si de verdad le quieres…déjame ayudarte.

-sabe…tengo el presentimiento de que usted quiere que yo…lo deje. No sé porque, pero pareciera que con todo lo que hemos hablado…

-sería lo ideal.

-¿eh? ¿Está loco?

-por dios, cálmate. Esto no es una competencia. Pero me parecería bueno idea que queden las cosas claras antes de irte. Seamos honestos, 3 o 4 años son demasiados. Él no es como los demás, es inocente, él cree que de verdad tú volverás, y sé que lo harás…pero…no sabes que puede pasar en él medio. Él se queda aquí, esperando por algo que capaz nunca ocurra. No es que quiera sacarte del medio. Sé que ahora mismo tienes intenciones verdaderas para con él. Pero… hay un bache importante en el medio. Déjalo ser, déjalo descubrir las cosas, déjame enseñarle las diferencias. Le daré cariño familiar y todo lo que le haga falta, lo cuidare. Ten por seguro que el día que vuelvas, yo no estaré en el medio. Pero arregla tus cosas con él el día que vuelvas…no lo dejes esperando por ti. Se sincero, él necesita eso. Todos los que han prometido quererle se han ido y no han vuelto, no hagas que te vea mal. Es mejor que se siente triste unos días, a que te odie de por vida. No queremos ser como su familia ¿de acuerdo?

-no. No lo estoy…él se enamorara de ti.

-Eso es imposible. Soy una persona muy grande. Y él sabe que yo nunca me enamoraría de él. Le quiero y demás, pero él bien ha dicho que yo amo a otra persona, y no quiero pensar en eso, porque esa persona está lejos haciendo su vida y no tengo ganas de deprimirme. Tú…no te preocupes, yo cuidare de él. Le daré el amor necesario para que en un futuro no repita esos errores tan horribles. Estoy seguro que cuando vuelvas…estará aquí esperándote, será casi un hombre, y ambos con más experiencia, sabrán si son o no el uno para el otro. Pero ahora… créeme, la adolescencia no es un buen momento para decidir cosas tan profundas. No me malinterpretes, no es que crea que no le quieres de verdad. Pero debes pensar en la gran distancia, en los días que estarás ocupado, en lo difícil que será verse. Tu eres un poco más grande, puedes soportar estos años, él no. Él no merece seguir sufriendo despedidas que prometen algo que tal vez no sea.

-Yo volveré…me casare con él. Pasare mi vida junto a Shouyou.

-demuéstralo cuando vuelvas. Ahora déjale ser un niño. Déjale disfrutar lo que tú disfrutaste, no le hagas extrañarte, no le hagas pensar en demasía. Cuando se ama…uno se atormenta por cualquier cosa…es mejor…es mejor que él o tu no se martiricen. Es mejor dejarlo al destino. Estos años serán pocos o muchos según desde donde se miren. Ahora no quieres…pero veras que me lo agradecerás. Déjamelo a mí. Lo convertiré en el mejor hombre. Confiaste en mí desde el primer momento.

-Lo se…pero es que no puedo aceptarlo. Yo lo amo. Y usted en algún momento…volverá a hacerlo con él.

-no voy a negar eso. A mí también mi cuerpo me pide estar con él. Lo hare cuando deje de verme como su papá…pero será solo eso…nada más. No te mentiré, tal vez si le haga el amor…o tenga sexo…pero no me casare con él, no le prometeré cosas que no cumpliré con él…porque… a decir verdad, eso lo haría con otra persona. Pero no ahora, ahora no lo tocare, no hace nada. Yo solo quiero en estos momentos que viva como un joven de su edad. Que estudie y disfrute de sus vacaciones, cumplir los caprichos que un día dijiste que debía cumplir. Te ahorrare un gran trabajo. Solo haz tu parte, no le hagas esperarte tanto tiempo. No le hagas sufrir tu ausencia. Los años pasan y cuando quieras acordar, estarás de nuevo aquí y escucharas que te llamara senpai.

-lo pensare…. – miro hacia la ventana - ¿puedo ir saludarlo?

-quédate con él…lo espero en casa para la cena.

-yo lo llevare, descuide. ¿Sus padres no han aparecido?

-no…y no creo que vengan.

Se levantó y abrocho los botones de su abrigo.

Oikawa Tooru, ya no me parecía un niño malcriado, sino más bien un joven llegando a la adultez y para llegar a eso, debía tomar decisiones difíciles, decisiones que no fueran egoístas.

Me saludo y cruzo la calle corriendo.

Lo vi tomarlo de la mano y caminar hacia los juegos de aquella pequeña plaza.

Tome las bolsas y camine de regreso a casa.

Era una hermosa tarde de invierno, el sol estaba débil.

Tenía que pensar…como seguir demostrándole cariño.

Que Shouyou distinguiera entre amor y el desprecio.

Él tomaba el desprecio como algo que hacia mal y quería superarse. Así no funcionaba. No tenía que demostrarle nada a nadie para ser querido. Debía ser amado por cómo era. Un hermoso sol, listo para iluminar el día de los afortunados que estuvieran con él.