Notas de la autora: El capitulo anterior iba a ser originalmente partido en dos, y este su segunda parte...pero Viiry (Autora de varios fics de naruto) me recomendó que lo dejara como unitario e hiciera de este un capitulo partido en dos, así que en pocos días subo la segunda parte que ya está escrita.

Recomendaciones de la autora: Vane-chan6 (Entre algunos de Supernatural y El heredero de la oscuridad - Charmed), bellaHerms22 (Tu y yo AU - Harry Potter) y Uzuchiha Viry (Entre otros, ¿Qué puede más? - Naruto)


Capitulo 20, Parte I: El mundo no es tan simple, mujer maravilla

A la noche siguiente la mansión había sido invadida por planchas para el cabello, enruladoras, maquillaje, ropa, zapatos, listones, aros, pulseras, collares, brillos, cepillos para el cabello, pasta dental, perfumes, medias, abrigos y un desastre en general que se repartía por toda la casa, y a pesar del aparente estado de guerra y fatalidad en que se encontraba esa noche, las propietarias de la quinta Halliwell parecían las joyas más hermosas a lo largo de toda la región, listas para presentarse en el esperado baile de aquella noche de San Valentín.

– ¿Cómo me veo?–preguntó Piper hecha un manojo de nervios mirándose al espejo bastante ruborizada– ¿No crees que es un "poco mucho"?–preguntó ladeándose varias veces sin poder evitar encontrarse mil o dos mil defectos en cada mirada.

– Ni poco ni mucho Piper, te ves hermosa–respondió Phoebe sonriendo con orgullo, amaba las ocasiones en que Piper aceptaba participar en actividades sociales, era una chica linda con complejo de Betty la fea, pero tarde o temprano tenía que superarlo ¿Verdad?–Te queda mucho mejor de lo que me quedaba a mí cuando era joven–dijo sentándose en el sillón que estaba junto al gran espejo que habían bajado ahí.

–No exageres, eres preciosa, y el vestido también–dijo mientras se miraba detenidamente, observando el bonito vestido celeste metálico y sin tirantes que le llegaba hasta los muslos– ¿Y qué es eso de "Cuando era joven"? –inquirió frunciendo una ceja, mientras Phoebe se encogía de hombros y respondía tranquilamente:

–Bueno, cada segundo envejecemos, ¿Verdad? Eso significa que un año atrás, era un año más joven–respondió con toda lógica, poniendo una sonrisa tonta; Piper rodó los ojos y volvió a fijarse en como caían los rizos desde lo alto de su cabeza– ¿Te gusta?–preguntó Phoebe cambiando su sonrisa de tonta a cálida y tierna. Piper asintió con timidez, repasando algunos de los detalles del vestido con sus dedos–entonces es tuyo, te lo regalo–dijo irguiéndose en el sillón con sus manos cruzadas sobre sus piernas.

–Pero Pheebs… –comenzó a decir Piper con cierta incredulidad y timidez.

–Piper–interrumpió ella con un gesto que le impidió seguir balbuceando– a mi ya no me queda por razones obvias–dijo haciendo una mueca– y no me quedará de aquí a un tiempo…a ti se te ve…simplemente hermoso–dijo sinceramente causando una gran sonrisa en su hermana mayor–no sé cómo hiciste para entrar en ese vestido Piper Halliwell, pero de verdad, quédatelo–insistió tomando sus manos entre las suyas, meciéndolas en su propio juego.

–A mí también me gustaría saber cómo adelgazaste tanto–agregó Sam interrumpiendo la conversación algo renuente, comenzando a poner a Piper nerviosa.

– ¿Cómo me veo?–preguntó Paige bajando bruscamente al salón, saltándose los escalones para llegar rápido ante el comité de aprobación o desaprobación, en otras palabras: Sam y Phoebe.

–"Salvada por la campana"–pensó Piper para sí misma suspirando profundamente, sentándose en el sofá junto a Sam, quien ya estaba lista con su vestido rosado hasta las rodillas: parecía una fina bailarina de ballet.

– ¿Y? ¿Qué tal? ¿Me veo muy pálida?–insistió Paige llamando la atención de todas jugando con sus manos, al mismo tiempo en que giraba un poco para que las demás lograran una vista más panorámica de su vestido naranja de escote recto y tirantes que le llegaba hasta las pantorrillas.

–Todas ustedes se las arreglaron para hacerme lucir horrible, ¿Verdad?–preguntó Phoebe con una pícara sonrisa, tratando de disfrazar su propia frustración, sin dejar indiferente a Paige ante el comentario.

–No sé de qué te quejas Phoebe, con panzoooota–dijo inflando la cara y echando su cuerpo para adelante, tratando de sacar estómago– y todo –continuó botando todo el aire que había tomado por el esfuerzo– te ves bien, la madre de Andy tiene talento para estas cosas–finalizó Paige acercándose a las demás, levantando el pulgar para indicarle a Piper y Samantha que le gustaba como se veían.

–Te ves linda Paige, pero podríamos hacer unos cambios como…–pensó Sam, mirando detenidamente qué era lo que le molestaba en el atuendo– ¡Esos aretes! por otros, si, otros aretes–afirmó.

–Ok, vamos a mi cuarto Sam–respondió Paige tomando la mano de la amiga de Prue–vamos, vamos, no hay tiempo que perder–chilló corriendo escaleras arriba con la pelirroja que había decidido ir al baile junto a las hermanas.

Prue había salido hace un poco más de una hora antes para encontrarse con Hackett y cenar junto a él, por lo que había acordado con Samantha encontrarse en el baile cuando fuera la hora de hacerlo.

Mientras las chicas subían a re–elegir los accesorios de Paige, Phoebe se levantó de su sillón y se miró al espejo, bajo la atenta mirada de Piper.

–Creo que si me pinchas con un alfiler, reventaré–murmuró apegando su vestido color lila a su vientre y contorneándolo con él, observando lo diferente y extraña que lucía comparándose consigo misma seis meses atrás.

–Puedo hacer la prueba–respondió Piper con malicia, tratando de subir su ánimo. Phoebe bufó–Tranquila Pheebs, te ves linda, más que nunca ¿Has oído que las embarazadas tienen una belleza especial?–continuó sonriendo ampliamente, como solía hacer ella cuando estaba triste para animarla, pero parecía que aunque Phoebe fuera experta en subir el ánimo de los demás, subírselo a ella era casi una misión imposible de realizar.

–Sí, la belleza de las ojeras por el exceso de sueño, las estrías y los gases, creo que con ese currículum me aceptarán fácil en America's next, ¿No?–resopló con algo de frustración, soltando su vestido para que cayera holgadamente de nuevo, disimulando cualquier rastro de su embarazo.

Era segunda vez en que se asustaba y rechazaba su nueva imagen…la primera había sido tres meses atrás en el baño de la escuela, antes de la estúpida decisión del aborto.

–Uff…–murmuró al recordar el episodio, sintiendo un ligero escalofrío que no tomó en cuenta: si había algo que quería borrar de su cabeza para siempre era esa etapa de confusión y miedo en la que había tomado una decisión mala tras otra, y a pesar de haber creído que esa etapa ya había pasado, ahora se sentía algo decepcionada consigo misma otra vez; por mucho que tratara de evitar que le doliera su nueva y futura condición, a veces su mente se nublaba al recordarle todo lo que iba a perder y a todo lo que se iba a encadenar por no haber tenido cuidado antes.

–Pheebs, cariño–dijo Piper acercándose a su hermana, quien parecía al borde del llanto después de pensar esas cosas–No te deprimas, no les hace bien a ninguno de los tres–dijo levantando su mentón con su mano derecha, suavemente– Te ves preciosa confía en mí, soy tu hermana, jamás te mentiría.

–Por eso mismo, eres mi hermana, nunca querrías hacerme sentir mal–insistió quitándose la mano de Piper con brusquedad, respirando profundamente para tratar de relajarse y de no reaccionar mal.

– ¡Eres tan desesperante!–se quejó Piper empezando a ponerse de mal humor también, hasta notar que combatir el mal humor con más mal humor, no traería nada bueno. Suspiró, contó hasta tres y relajó su cara–Phoebe, te ves bien, créelo. Si tú no lo haces ¿Qué quedará para mí?

–Piper, tu si te ves hermosa, pareces una princesa–rebatió algo decepcionada consigo misma, no valía la pena tener esa actitud de niñita mal criada, al fin y al cabo, ella se había metido en ese problema sola, que ella supiera, nadie la había obligado a nada…y aunque hacía sus mayores intentos por mejorar como persona, a veces no podía evitar sentirse insegura y molesta, era mucho más fácil hacerse creer que era madura y que podía aceptar todo lo que estaba viviendo, que reconocer que no tenía realmente asumida toda su situación: y cuando esa verdad afloraba desde el fondo de su inconsciente, el mal humor y el miedo se hacían de todas sus emociones.

–Princesa del desastre querrás decir–dijo Piper mirándose en el espejo con cierta cara de horror, distrayendo a Phoebe de sus pensamientos otra vez– "el vestido es lindo…y el peinado pero…"–pensó fijándose en los mismo defectos que había estado observando desde temprano y ya había memorizado para ese instante– mira estos brazos gordos… y mi cara–decía pellizcándose con algo de fuerza, dejando sus dedos marcados unos segundos y la piel algo roja en aquellas zonas– y los frenillos y…

–Oye, ya, suficiente–la detuvo Phoebe pegándole en las manos algo preocupada– ¿Dónde se fueron tus buenas vibras?–preguntó levantando una ceja, mientras Piper suspiraba relajadamente al notar quien venía asomándose a la escalera.

– ¡Miren esta belleza!–gritó Sam bajando nuevamente junto a Paige, interrumpiendo la discusión entre Phoebe y Piper pensó que era la segunda vez que era salvada por la pequeña, tendría que darle las gracias de forma disimulada más tarde, o construirle un altar.

– ¿Y?–preguntó Paige parándose de puntitas para parecer más alta, sonriendo como si fuera una modelo de televisión, realmente estaba disfrutando esa noche.

–Perfecta–dijo Piper.

–La pequeña Paige está dejando de ser pequeña–comentó Phoebe haciendo que su hermana se sonrojara.

–Vamos a buscar a Glenn y Leo, hay que dividirnos para irnos en los dos autos–dijo Piper tomando su bolso, lista para huir de las garras de Phoebe y viceversa.

–Vamos–dijo Phoebe saliendo junto a todas las chicas camino al auto: La noche era de fiesta y debido a que era viernes, las chicas habían planeado una pijamada en la casa y como Glenn había tenido permiso para quedarse hasta tarde en el baile si se iba en el auto junto a ellas, también había sido invitado a la noche femenina.

Piper se subió para conducir y prendió la radio, mientras Phoebe le subía el volumen para irse cantando con el resto: Ambas habían mostrado cierta debilidad frente a la otra, y parecía que las dos querían dar por zanjado el tema y no insistir.

Prue sonreía complacida y sin poder evitar de hacerlo, por muy estúpida que pareciera, la noche era más que fantástica para ella, quizás la mejor de su vida entera: Hackett la había ido a buscar temprano en su auto, había abierto la puerta para ella y luego la había cerrado; el trayecto camino a la cena fue dedicado simplemente a los piropos, halagos y agradecimientos que él le había hecho y ahora, estaban terminando de cenar en el Harbour Court Hotel, el cual estaba en la Bay Area de San Francisco; Prue jamás había estado en un lugar tan caro y elegante como ese, y estaba casi segura de que no volvería a estarlo hasta que terminara su universidad, mínimo.

– ¿Te gustó la cena?–preguntó Hackett cuando el camarero dejaba la mesa después de retirar todos los platos.

–Deliciosa–respondió ella mordiendo sus labios coquetamente, en forma involuntaria.

– ¿Cómo tú?–preguntó empalagoso, acercándose a besarla, pero fue interrumpido por el camarero otra vez. Ambos se separaron, ella sonrojada y él algo molesto– ¿Pasa algo?–preguntó con la voz más amable que pudo, ocultando sus deseos de ahorcarlo.

–Traje la champagne, como pidió–dijo acomodando las copas de cristal delante de cada uno con elegancia, abriendo la botella para servir.

– ¿Campaña?–preguntó Prue menos siútica, sorprendida por la bebida que acababa de llegar a la mesa– ¿Celebramos algo?–preguntó como quien no quiere la cosa, mirando para cualquier lado menos hacia su novio.

–Celebro que estés en mi vida–respondió Hackett tomando su mano, acercándola a su pecho–Por ti Prue, porque nuestro amor dure mucho, mucho tiempo–dijo chocando su copa con la de suya, esbozando una sonrisa, logrando una conexión visual con ella, la cual parecía confusa entre romperla o no.

Prue se sentía algo incómoda ante lo que él había dicho, ¿Amor?...le sonaba una palabra demasiado fuerte como para ser lo que estaba sintiendo, pero no podía negar que cada día se sentía más atraída a él, amor no sonaba tan loco si lo pensaba dos veces.

Después de tomarse las copas y conversar un rato, llegó la hora de pedir la cuenta.

–No te atrevas–rió Hackett sabiendo que Prue iba a intentar pagar, a pesar de saber que no podía permitírselo.

–Odio cuando haces eso–murmuró algo disgustada, no soportaba ser la chica en apuros o el sexo débil en la relación, aunque algo en el fondo de su ser gustaba de tener que ser la rescatada y no la rescatista, por una vez en su vida.

–No te pongas así–pidió Hackett entregando la cuenta con el dinero y propina incluida–Tu haces mucho más que yo.

Prue levantó una ceja con cara de interrogación, ¿Qué quería decir con eso?

–Sin ti, ninguna de mis citas serían lo que son–respondió acercándose a su boca de nuevo, esta vez logrando besarla–Ven–dijo tomando su mano, haciéndola caminar hasta el ascensor.

– ¿A dónde vamos?–preguntó al notar que el elevador estaba subiendo en lugar de bajar al estacionamiento.

–Te tengo otra sorpresa–dijo tomando su mano con confianza, lo que causó un poco de nerviosismo e inseguridad en Prue, si suponía bien, la sorpresa no sería tan sorprendente.

Ambos caminaron hasta el fondo del pasillo hasta llegar a la última puerta de él. Hackett abrió la puerta de la habitación dejando a Prue entrar primero, la chica se quedó muda: El lugar era enorme, parecía una pequeña casita con chimenea incluida y unos enormes ventanales que daban vista a la bahía de la ciudad; en el centro había una cama más grande que una doble, y la mesa tenía un gran adorno de flores con una caja de chocolates y más champaña en una pequeña nevera.

–Qué bonito–dijo cuando pudo recuperar el habla después de la impresión–pero se nos hace tarde para irnos, el baile es en media hora y estamos lejos…–comenzó a decir cada vez más nerviosa al sentir como la puerta se cerraba detrás de ella y Hackett volvía a acercarse en plan de acción.

–Podemos demorarnos un poco más, es el día del amor, ¿Recuerdas?–dijo usando sus manos para quitarle el abrigo a Prue, quien trataba de reacomodarlo disimuladamente y separarse de él– ¿Pasa algo?–preguntó cuando ella se alejó y se acercó de nuevo a la puerta.

–Sí, tenemos que irnos, las chicas me esperan, se van a preocupar–dijo nuevamente.

Hackett sonrió y la tomó de la muñeca, acercándola a él otra vez con un poco de brusquedad–no van a notarlo, ellas estarán con sus parejas, permítete ser libre una vez…–Dijo encontrándose con sus labios de nuevo, sin que la chica protestara.

Prue trató de dejarse llevar un poco, quizás Hackett tuviera algo de razón…parecía ser una ocasión perfecta, una noche mágica que podría marcar un gran recuerdo en su vida, pero cuando sintió las manos de su novio cerca de la cremallera de su vestido, fue cuando supo que ella no quería hacer lo que él tenía en mente.

–Lo siento–dijo y se separó de un golpe, dejando caer su bolso al suelo por el movimiento–Lo siento–mintió otra vez, dándole gracias al cielo al escuchar el sonido de su celular en llamada entrante–puede ser una emergencia–dijo agachándose a recoger su bolso, buscando su móvil.

–Claro–murmuró Hackett fingiendo tranquilidad, aunque la frustración que sentía por el fracaso de su cita era imborrable de sus facciones.

–Espera, no hay buena señal aquí adentro–mintió sin saber que Hackett sabía que no era cierto. Abrió la puerta de la habitación y salió al pasillo. El alemán suspiró y la esperó de pie en la puerta–Era Piper, dijo que iba en camino a la escuela–decía Prue guardando el celular en su bolsillo.

–Entonces vamos pronto, no querremos perdernos la fiesta–respondió fingiendo comprensión, recogiendo la chaqueta de Prue, para después cerrar la puerta que daba a la habitación y a su oportunidad de una noche perfecta.

La pareja se mantuvo en un silencio un poco incómodo durante el camino desde el hotel hasta la escuela y al llegar tuvieron que estacionarse a una cuadra desde ahí, pues estaba lleno de autos, furgones, y cualquier cosa que tuviera ruedas: Lo más probable era que los chicos se hubiesen conseguido autos para llevar a sus parejas de la mejor y más romántica forma hasta el gimnasio de la Golden School.

–Creo que debería presentarte a Phoebe–dijo Prue al entrar al salón y sentir la intensa música, rompiendo al fin el molesto silencio entre ambos– debe estar por ahí, vamos a buscarla antes de que se embobe con Scott–sugirió con una mueca de asco que hizo reír a Hackett.

–Vamos–dijo besándola dulcemente, logrando que ella se relajara un poco y emprendiera su búsqueda.

El teléfono de Prue comenzó a sonar, y mientras buscaba el aparato en su bolso ya había llegado hasta donde sus hermanas se habían reunido.

–No contesta–murmuró Sam, saltando de la impresión al escuchar la voz de su mejor amiga.

–Hola–saludó Prue al encontrarse con las chicas– ¿Llegaron hace mucho?–preguntó riéndose de la expresión de "Quiero matarte" que Samantha tenía en su cara.

–No, como diez minutos–dijo Phoebe volteándose a saludar, fijándose en que no estaba sola–Hola–saludó con una infantil y amable sonrisa– ¿Tú eres Hackett?

–El que viste y calza–dijo tomando su mano, besándola al igual que había hecho con Paige y Piper la vez pasada, y ahora volvía a hacer bajo la disgustada mirada de Glenn y Leo.

–Te conseguiste un buen novio–dijo Phoebe sonriendo, haciéndolo reír–Vaya, por fin conozco al famoso Hackett, finalmente puedo preguntarte ¿Cómo soportas a Prue?–dijo dándole un par de juguetones codazos, riéndose entre dientes.

– ¡Phoebe!–le reprendió Piper con un manotón en el brazo.

–Era una broma–se defendió sobándose exageradamente, haciendo un puchero, fingiendo haber sido herida en lo más profundo de su ser.

– ¿Soportar yo?–preguntó Hackett, continuando con la conversación e ignorando las sonrojadas caras de Prue, Phoebe y Piper después del "Show"– Tu hermana es la que me soporta a mí, no sé cómo lo hace–dijo tomando a Prue de la cintura, besándola en la mejilla respetuosamente, lo que logró que la mayor sintiera como se derretía bajo su abrazo.

–Suficiente amor para mí–dijo Sam algo empalagada, fingiendo ahorcarse a sí misma con sus manos.

–Y para nosotros–dijo Paige arrastrando a Glenn de la chaqueta y llevándoselo de ahí a otra parte.

–Mira–dijo Leo apuntando hacia el fondo del salón–Marie Jenkins nos saluda, un gusto chicos–dijo a modo de despedida, tomando la mano de Piper para ir hacia donde estaba su amiga.

–Tres son multitud–murmuró Phoebe malhumorada–ya, váyanse antes de que Dave los vea aquí–dijo empujándolos fuera de su perímetro sin que estos se resistieran a ser expulsados, quedándose sola junto a la mesa del ponche.

El fino traje de Hackett hacía perfecto conjunto con el elegante resonar de los tacones de Prue, de la misma manera en que su vestido negro y ceñido terminaba bajo sus rodillas y su cabello liso y brillante caía sobre sus hombros: como siempre, era una de las más hermosas de la escuela, por mucho que le pesara a Michelle, Taylor y Jessica, las cuales en ese momento tenían a sus embajadoras acosando a Piper.

La aspirante a chef se encontraba algo aburrida esperando a que Leo regresara de acompañar a Marie a su auto en busca de un abrigo, había pensado que era peligroso que saliera sola y se había decidido a acompañarla. A Piper no le molestaba aquel hecho, por lo que se quedó en el salón sin saber que pronto se arrepentiría de eso.

–Hey Halliwell–llamó Camille con un deje de violencia y prepotencia al notarla desprevenida– ¿Tienes nuestra respuesta?–preguntó cruzándose de brazos, chasqueando los dedos para que su amiga hiciera lo mismo.

La piel de Piper se erizó al oír la pregunta que venía desde una persona atrás de ella, no quería voltear…no quería mirar, pero sabía que tendría que enfrentarse a esos pequeños diablos tarde o temprano. Giró despacio, tratando de fingir seguridad, pero toda esta se desplomó al ver las cínicas sonrisas que surcaban los labios de Missy y Camille

–Yo…–dijo tosiendo para aclarar su voz y ganar algo de tiempo, aunque tenía más que claro que no serviría de nada–Yo, no sé nada…–confesó sintiendo como su corazón podría habérsele salido del pecho de lo fuerte que estaba latiendo producto del estrés y los nervios.

–Disfruta el baile, querida Piper–respondió Camille sonriendo ampliamente, enganchando su brazo con el de Missy, dejándola sola y complicada, sin saber qué era lo que podía hacer; claro está, aparte de negarlo todo en el momento en que todos supieran.

–Michelle–dijo Camille corriendo hasta su hermana, quien la miró con desprecio y ladró:

– ¿Qué demonios quieres? ¿No ves que esto ocupada?–reclamó volteando, dejando a su hermana menor hablando con el aire; no importaba cuántas cosas hiciera para ganar su aprobación, ni cuán bien había salido los panfletos de David y Phoebe: Camille jamás sería tan genial como lo era ella.

–Vine por lo de las Halliwell–dijo Camille, logrando captar la atención de su hermana rápidamente, por lo que no lo pensó dos veces y contó lo que sabía–Piper no tiene idea, no tenemos respuesta, hay que contarle a toda la escuela que es…–decía hasta que la mayor le tapó la boca, interrumpiendo su discurso.

–Guarden lo de Piper para otra cosa–dijo mientras Missy y Camille se miraban a los ojos, confundidas– ahora van a decir esto, es el turno de Phoebe…

"Elegantemente tarde, al estilo Scott" como él solía decir, venía llegando David al gimnasio de la escuela.

La música estaba increíblemente fuerte y las luces parecían ser tan brillantes como en ningún otro baile escolar; desde el techo colgaban largos adornos en forma de corazones, listones blancos, rosados y rojos, y varias mesas repartidas para que los invitados pudieran sentarse a comer y/o descansar en cualquier momento.

Miró alrededor y pudo ver como había varios grupos de personas susurrando y comentando algo, la mayoría de ellos lo miraban a él:

–"Soy tan apuesto…nadie me quita al vista de encima…elegí el traje correcto, oh si"–se dijo saludando alegremente a todos los presentes, listo para ir en busca de Phoebe y decirle que no quería nada con ella de la manera más sutil posible.

– ¡Dave!–gritó Michael corriendo hasta su capitán lo más rápido que podía sin llamar demasiado la atención, lo cual era difícil con tantas miradas sobre ellos.

–Córrete Mike ¿No ves que no dejas que mi público me admire?–dijo corriéndolo con el brazo y sonriendo ampliamente a una chica que se rió de él y comenzó a comentar con su grupo de amigas.

– ¿Admire?–dijo confundido, mirándolo con una ceja levantada, incrédulo de lo "especial" que podía ser su líder– ¿No supiste?–preguntó a David, quien solamente le devolvió una mirada despreocupada.

– ¿Saber qué?–preguntó sin parar de sonreír y saludar a todo el mundo, los cuales no dejaban de conversar y cuchichear, como si se alimentaran de humillar a otros.

– ¡Lo que están diciendo Dave!–gritó desviando su atención a él, dándole un suave golpe en el hombro para hacerlo reaccionar.

– ¿Qué están diciendo?–preguntó empezando a hartarse de que Michael no lo dejara tranquilo y quisiera robarse las miradas de las chicas.

– ¡Ay!–se quejó masajeándose las sienes– Ven aquí tonto–le dijo llevándoselo hasta un rincón solitario, donde nadie pudiera verlos u oírlos.

– ¿Por qué tanto misterio Mike? –preguntó David más harto que curioso.

–David, escucha, esto es serio amigo, concéntrate–pidió dándole suaves palmaditas en su rostro, haciendo que los ojos de David se fijaran en los suyos, comenzando a hablar muy pausadamente para que su compañero no se perdiera ningún detalle–Escucha bien: La gente está diciendo que le hiciste un hijo a Phoebe Halliwell–dijo sacudiéndolo desde los hombros, desarmando un poco el traje y el estilo de Dave.

– ¡Ahh! eso–dijo sonriendo abiertamente sin ponerle atención, fingiendo entender y acomodando su traje de nuevo para salir a buscarla y terminar con ella, dando la vuelta para lograr su objetivo: De repente, la cara de trauma de Michael y las palabras que había dicho llegaron a su cerebro como en un efecto retardado–espera, espera, ¿Qué?–preguntó cayendo en cuenta de lo que estaba oyendo como si le hubieran puesto un cubo de hielo en la espalda, o un balde de cubos para ser más precisos.

–Lo que escuchas David: Phoebe está embarazada y todos dicen que es tuyo–repitió observando cómo los ojos de su amigo se abrían más de lo que pudo pensar que los ojos humanos podían hacer, y se quedaba con la boca abierta, totalmente mudo unos instantes sin reaccionar.

– ¿De…de qué demonios estás hablando?–gritó unos segundos después de gritar en su propia mente larga y prolongadamente– Yo no he hecho nada con Phoebe ¡Nada, nada de nada!–aclaró punzando el hombro de su amigo con fuerza, como si él fuera el culpable de todo lo que se estaba diciendo en el colegio.

–Bueno–dijo sacándose las manos de David de encima– sea de quien sea, la chica está embarazada y la gente dice que es tuyo ¡Todos están hablando de eso ahora! ¿Por qué crees que no dejan de mirarte?

– ¿Y ella no lo ha desmentido? –Atinó a preguntar, fijándose en que, efectivamente, las caras de los presentes no eran de amor y devoción hacia él, parecían estar divirtiéndose a su costa por primera vez en su popular y narcisista vida.

–Ella no…no ha dicho nada–respondió con nerviosismo, notando como la cara de David se comenzaba a contraer producto de la rabia, al igual que sus puños apretados y su espalda tensa.

– ¡Esa niñita se embarazó y ahora quiere hacer pasarlo por mío!–gritó pateando el suelo para descargar su furia– No se va a quedar así Mike, te lo aseguro, ¡NADIE! Repito, nadie juega con el honor de David Scott–dijo sintiéndose completamente humillado y ofendido por la "mocosa", pero en parte victorioso por el chisme: tenía la perfecta razón para terminar con ella sin ser el malo de la película.

–Dave, estamos en la mitad del baile de San Valentín ¿Qué vas a hacer?–preguntó Michael algo preocupado por la cruda mirada que el capitán tenía en su cara.

–Ir a buscar a esa "mamacita"–dijo con ironía, indagando con la mirada la posición de quien sería esa noche su ex pareja de baile.

Phoebe estaba junto al ponche esperando a la llegada de David, quien no aparecía aún en la fiesta, pero ya llegaría… ¡Estaba tan emocionada de salir con él! Tenía tantas ganas de que la gente la viera con un chico de forma estable y la dejaran en paz, estar tranquila, feliz, sintiéndose querida o protegida por aquel galán que la cortejaba…sentía que tenía suerte de que alguien se pudiera fijar en ella estando así…sentía que al fin tenía suerte en algo, que por fin era tan importante para alguien como para intentar algo serio, para compartir un cariño verdadero como el de Piper y Leo, algo que quizás podría llegar a ser amor, no sólo atracción física...alguien que la ayudara a sentirse segura con su abrazo, alguien en quien poder confiar y con quien poder crecer como persona…todo eso y más significaba David para ella.

– ¿Acaso no es el chico de la fiesta de Sussy?–dijo una voz femenina, interrumpiendo todos sus pensamientos de un golpe.

– ¿Ah? –Preguntó Phoebe algo contrariada al ser interrumpida en sus reflexiones, tratando de sacar las cosas de su cabeza rápidamente para poder tomar el hilo de la conversación– ¿De qué hablas? –Preguntó mirando a Katrina como si le estuviera hablando en otro idioma– Espera, un minuto ¿Qué haces aquí?–le encaró, alejándose de ella rápidamente.

–Lo vi y me pareció familiar, vine a preguntarte si era o no era, eso es todo Phoebe–respondió ella molesta y agresiva, perdiéndose entre el tumulto.

– ¡Espera!–gritó Phoebe, haciendo que su ex amiga se detuviera rápidamente y se volteara– espera–repitió mientras la chica se acercaba nuevamente– ¿Dijiste fiesta de Sussy? ¿Cuál fiesta de Sussy?

–La primera a la que fuimos juntas, ¿Qué no te acuerdas de él?–preguntó con voz de obviedad, ladeando la cabeza.

– ¿Si me acordara te estaría preguntando?–gritó Phoebe deteniéndola de un brazo, estaba posiblemente, muy cerca de una importantísima información y no iba a dejar que Katrina se fuera así como así sin hablar primero.

–Buen punto–dijo ella, soltándose de golpe– fuimos a esa fiesta, tú estabas muy enojada con Prue, habías discutido hace poco con ella y también estabas deprimida por lo de tu abuela…espera ¿En verdad no recuerdas nada? –repitió hastiada, mientras Phoebe le regalaba la peor mueca que pudo haber gesticulado, ahorcando el vaso que tenía entre sus manos–Ok, ok no me mires con esa cara–respondió Katrina bastante apabullada.

–Ve al punto–dijo con los dientes apretados, mientras su respiración comenzaba a agitarse producto de los nervios, no estaba segura de querer oír la historia, pero necesitaba saber qué había pasado esa noche.

–Te tomaste dos cervezas, pero te emborrachaste rápido ¡Apenas te mantenías en pie de lo borracha que estabas! Podrás querer fingir ser un ángel y estar con los buenos, pero tu pasado no se va a mover–le dijo con acidez, desviándose del tema: aún no le perdonaba que la hubiera dejado a ella y al grupo por seguir las demandas de Prue.

–No me hables como si fueras una santa–rebatió Phoebe sarcásticamente–después de la primera vez que fuiste a ese lugar ya no puedes soltar las drogas–contraatacó subiendo la manga del vestido de Katrina, dejando ver varias marcas y cicatrices de agujas que su amiga trató de ocultar rápidamente bajo su vestido.

–Estamos hablando de lo que pasó, no de mi–reclamó sintiéndose humillada por un momento.

–Sigue–dictaminó Phoebe cruzándose de brazos, expectante.

–Recuerdo que llegamos a la fiesta y bailamos un rato y luego que Prue te llamó y te ordenó que fueras a casa y tú te enojaste y cortaste el celular, incluso lo apagaste.

–De eso si me acuerdo bien, luego un chico me invitó a tomar algo–murmuró pensando en que tenía más o menos clara la historia hasta ese punto, pero luego no recordaba nada más que haberse despertado en su habitación al día siguiente para luego discutir con Prue, como de costumbre.

–Y ese algo debió haberse convertido en muchas copas, porque después de una hora estabas completamente dormida encima del sofá–dijo con simpleza, bebiendo un poco más de ponche.

– ¿Qué pasó después de eso?–insistió Phoebe, picada de la curiosidad.

Katrina terminó de tragar el ponche que tenía en la mano y se sirvió más, empezando a poner nerviosa a Phoebe, quien tosió para llamar su atención.

–Bueno, apareció ese chico, del que te hablo…–continuó sintiendo la penetrante mirada de Phoebe en su nuca.

– ¿Cuál chico?

–Ese de…–comenzó a decir mirando para todas partes, sin dar con él– Bueno, no lo veo, cuando lo vea te digo…–sentenció sirviéndose más, parecía que le había gustado mucho lo que estaba bebiendo.

¡Ya muévete! ¿Cómo quieres que nos vayamos a casa?–decía Katrina sacudiéndola en el sofá sin obtener ningún movimiento de su parte–Debería llevarte a alcohólicos anónimos–murmuró tratando de despertarla con suaves cachetadas.

– ¿Pasa algo?–preguntó un joven mayor que ellas, acercándose a Katrina con galantería, tratando de hacerse el lindo frente a ella.

–Mi amiga no despierta, tomó más de la cuenta y ahora no tengo idea cómo la voy a llevar de vuelta a su casa–bufó sobándose la espalda después del esfuerzo de tironearla.

El chico miró a Phoebe unos instantes, recorriéndola de arriba abajo con la vista, sonriendo disimuladamente: –Si quieres yo puedo llevarlas.

– ¿De verdad?–preguntó aliviada.

–Claro, mi auto está en la otra esquina, las voy a dejar a ambas a casa, sería un gusto.

–Eres un bombonazo–respondió ella coquetamente, haciéndolo sonreír–bueno, acepto, pero no sé cómo voy a despertarla–dijo volviendo al problema principal de trasladarla.

–No es necesario, yo la llevo–dijo agachándose hasta llegar a la altura de Phoebe y tomándola entre sus brazos con delicadeza, cuidando de que su cabeza no se golpeara con nada–es liviana, ¿Qué come? ¿Aire?

–Come como cerdo, pero es de esas personas que aunque se coman una vaca no engordan–dijo mientras los tres abandonaban la casa y caminaban cantando algo acerca de la libertad hasta llegar a la camioneta azul marino que las esperaba donde el muchacho había dicho.

–Tenía un lindo auto–añadió Katrina sonriendo bobamente–era grande, tenía dinero, se notaba, además…

Mientras ella se iba en su mundo contándole lo maravilloso y millonario que parecía el dueño del auto, Phoebe podía sentir su corazón latiendo tan fuerte producto de la rabia que todo sonido, incluyendo la voz de la testigo comenzaban a desaparecer de su cabeza, dejando espacio al terror y la ira que se adueñaban de cada fibra de su ser.

– ¿LE DIJISTE A UN DESCONOCIDO QUE NOS LLEVARA A CASA CONMIGO INCONSCIENTE?–Gritó histérica, dándole un manotazo al vaso con ponche provocando que cayera al suelo ante la no sorprendida mirada de Katrina.

–Sí ¿Cómo querías que te llevara a casa? ¿En la espalda?–preguntó irónica, sin prestar atención al colapso emocional de Phoebe– Y no me grites, tampoco la pasaste mal después de eso…

– ¿Qué quieres decir?–preguntó cerrando los ojos con fuerza al sentir una fuerte contracción producto del golpe de sensaciones que estaba teniendo ahora. Respiró profundamente, tratando de destensarce un poco y de que su útero dejara de contraerse así.

–La vamos a dejar aquí–dijo el chico recostándola en la parte de atrás del auto cerrando las puertas mientras Katrina se subía de copiloto y él al volante.

Luego de veinte minutos de conducción, Katrina pudo ver que iban por el camino contrario hacia la ciudad, pero no preguntó qué pasaba, estaba tan drogada y en su mundo que no se le ocurrió hacer ningún tipo de comentario.

–Tengo que ir a buscar algo, ya vengo–dijo el chico bajándose del auto.

Kat miró hacia atrás y comprobó que Phoebe seguía dormida y sin moverse. Diez minutos más tarde, el dueño del auto volvió con una bolsa llena de pequeños paquetes y otras cosas.

– ¿Qué trajiste?–preguntó Katrina indagando en la encomienda, ante la cara divertida del dueño.

–Si quieres tomar algo, hazlo–dijo volviendo a echar a andar el motor del auto y dando la vuelta camino a la ciudad, mientras su joven acompañante seleccionaba que era lo que iba a usar.

–Era hierba de la buena, él se puso a fumar conmigo un rato, los colores eran increíbles–dijo yéndose de nuevo en su historia, pero a Phoebe no le interesaba saber qué colores o formas había visto mientras se drogaba, ella quería otro tipo de respuestas.

–Vuelve al punto de que no la pasé mal–dijo sin medir su violencia, apretando el brazo de su ex mejor amiga con fuerza, tratando de pasar otra contracción.

–De acuerdo, se me había olvidado que eras tan mandona–chilló sobándose el brazo, Phoebe suspiró.

– ¿Y tienes novio?

–No…ya no, pero no me molesta.

– ¿Y tu amiga?–preguntó mirando por el retrovisor, sin ocultar su sonrisa esta vez.

–Ella tampoco, terminó con su chico hace un par de meses, por ahora anda por la vida sin ningún compromiso, un baile, un par de besos y si tienes suerte sexo también, anda bastante liberal últimamente, tu sabes, la típica chica rebelde con problemas familiares–se burló rebuscando en la bolsa que tenía sobre las rodillas.

–Es linda.

–Claro, no por nada se le pegan los hombres como mosquitos–rezongó sin lograr ocultar sus celos hacia ella, quien siempre había quedado atrás bajo la sombra de Phoebe, lo más probable era que si no fuera por ella, jamás le hubieran permitido unirse al grupo de los rebeldes de la escuela, aunque Phoebe no fuera capaz de hacer ni la mitad de las idioteces que Katrina si podía hacer.

– ¿Crees que tenga una oportunidad con ella?

–Claro, ¿Por qué no? Últimamente no le interesa con quien se mete, si eres hombre tienes todas las posibilidades que quieras–respondió enojada, parecía que hasta sin decir nada Phoebe tenía más éxito del que tenía ella.

El chico estacionó el auto y se bajó de él, abriendo la puerta de atrás para sentarse junto a Phoebe, quien parecía respirar suave y tranquilamente, y parecía casi incapaz de sostener sus propios músculos.

–Es más bonita de cerca de lo que puede decir un retrovisor–dijo en voz alta, observando la figura de la chica que yacía dormida sobre el asiento trasero de su auto–¿Por qué no despiertas y jugamos un poco?–comentó en voz alta, zarandeándola un poco, pero Phoebe no despertaba.

–Esto está genial, ¿De dónde lo sacaste?–preguntó Katrina como desesperada, rebuscando y escondiendo parte de las drogas dentro de su ropa.

–Si quieres más saca–dijo de mala gana sin ponerle más atención y con eso Katrina se quedó callada sin decir una sola palabra más.

El chico se inclinó hacia adelante y retiró el cabello suelto de Phoebe que caía con su cara, repasando sus labios con su dedo índice, observando el inocente y angelical rostro de la chica; la besó sin obtener ningún tipo de respuesta de ella ni comentarios de parte de la quien decía ser su amiga, por lo que comenzó a repartir besos y caricias con total libertad.

–Te dio un beso, y luego, bueno yo no iba a mirar ni que fuera una pervertida sexual pero…–respondió como quien no quiere la cosa, distraída en los pastelillos de la mesa, ya que Phoebe había dado vuelta su vaso de jugo.

–Espera–preguntó Phoebe cada vez más al borde del colapso nervioso– quieres decir que él, él y yo…que nosotros,…nosotros… –balbuceaba con la lengua enredada, mientras su cuerpo comenzaba a tiritar producto de la información que acababa de obtener–¿Estuvimos… jun–juntos?–preguntó sintiendo como las lágrimas amenazaban por salir, pero no iba a permitir que lo hicieran, tenía que ser fuerte, lo que Katrina estaba diciendo no podía ser verdad…no era verdad, ¿Cierto?

– ¿En serio estabas tan inconsciente?–preguntó casi en tono de burla– Yo pensaba que sabías lo que estabas haciendo, por eso no los interrumpí, quiero decir, ¿Recuerdas esa vez que estabas con Jeremy y yo los interrumpí por error?–preguntó poniendo cara de horro– ¡Te pusiste furiosa y…!

– ¡Jeremy era mi novio! –gritó explotando al fin, sin poder creer todas las barbaridades que estaba escuchando de parte de ella– ¡Salimos casi por cuatro meses antes de que eso pasara! Katrina, estamos hablando de un completo desconocido, de un extraño ¡Yo no me acuerdo de nada! –gritó otra vez, escondiendo su cara entre sus manos, tratando de regular su respiración, lo que llevaba intentando desde el principio de la conversación sin nada de éxito.

–No me vengas con que no sabías qué hacías y que él te obligo Phoebe–le contestó Katrina con una sonrisa burlesca en la cara– ¡Ni siquiera intentaste detenerlo durante todo ese tiempo!

– ¿Todo ese tiempo?–gritó otra vez, empezando a escandalizarse más, deseando no tener que oír ninguna otra palabra– Claro que no sabía que hacía, ¿Hacía?–preguntó retractándose en el acto– ¡Lo que estaban haciendo conmigo!, ¿Qué no lo detuve? ¿Por qué no lo detuviste tú si viste lo que estaba pasando?, ¿Sabes lo que es estado de inconsciencia?–gritó nuevamente, esperando hacerla reaccionar con una sacudida de hombros.

Katrina se quedó completamente helada, jamás había visto a Phoebe de esa manera, parecía que apenas se mantenía en pie producto del temblor que recorría su cuerpo, su mandíbula estaba apretada, sus ojos la miraban con una ira que nunca había visto antes y podía sentir como sus uñas se enterraban en su brazo, que para su suerte estaba protegida por las mangas del vestido.

–Puede ser–murmuró algo intimidada– recuerdo que al día siguiente algunas cuantas sentían lo mismo, John dijo que habían mezclado los tragos con cosas al azar, como una especie de juego o algo así.

– ¿Un juego? ¿Ese imbécil cree que era un juego?–gritó nuevamente, provocando un ligero escalofrío en su interlocutora– ¡¿Estoy embarazada porque él pensó que era divertido?! –gritó otra vez, notando que estaba lastimando a Katrina, soltándola de inmediato.

–Deja de gritar y mira para allá–respondió ella girando su cabeza– ese es–dijo apuntando hacia cierta dirección en el centro del salón.

Phoebe sintió como todo su mundo se iba abajo (Más de lo que ya estaba) en un solo, lento y doloroso segundo: Ahí, en la mitad del salón, Prue estaba bailando apoyada en el pecho de Hackett…

Ahí, en la mitad del salón, Prue estaba dejándose guiar al compás del chico al que Katrina estaba apuntando.


¡Hecho! Bueno, Uds Deciden cuando quieren la parte dos =)

Saludos especiales y respuesta de reviews a :

bellaHerms22: La verdad, creo que yo prefiero a Andy, ¡Me alegra mucho que te haya gustado la parte que escribí para ti!, fue una especie de regalo de cumpleaños adelantado =), ¿Para cuándo un nuevo cap tuyo?

Dyego Halliwell: ¡Hey! Gracias por regresar, significa mucho, mucho para mi, en verdad. Espero que este capitulo te haya gustado, y no te preocupes, Taylor tendrá su castigo pronto jojo, pero no creo que pueda inventar un maremoto en las costas de San Francisco solamente para matar a Missy y Camille...pero quizás, una venganza general pueda dejarte contento más adelante ¡Espero tus comentarios con mucho entusiasmo!