Perdiendo el rumbo
-Debieron amarnos mucho – Decía Sakura pasando su mano por la fotografía de la boda de sus padres y limpiando unas lágrimas que salían de sus ojos después de escuchar a su abuelo y a su hermano relatarles como había sido su fatídica muerte.
-Lo hacían – Dijo Masaki – Tanto así que dieron hasta el último aliento por protegerlos a ustedes y a su pueblo, sin embargo, a veces no es suficiente.
Sakura suspiró mientras aún observaba la foto – Solo había visto pinturas de la realeza, pero en esta foto lucen incluso más felices, ni siquiera parecen emperador y emperatriz.
-Tu padre no quería una boda ostentosa ni tampoco llamar la atención de los medios – Explicó Masaki – Así que se casaron en una boda íntima en el jardín de mi casa, tal como tu madre siempre quiso.
-Rodeada de millones de flores de clavel – Dijo Sakura sonriendo – Debió ser una boda hermosa.
-Lo fue – Respondió Masaki – Y justo así me gusta recordarla, sonriente y radiante como el día de su boda.
Sakura suspiró pesadamente mientras veía la fotografía – Me gustaría poder recordarlos más.
-No creo que ellos quisieran que viviéramos en el pasado – Dijo Masaki.
-Es cierto – Interrumpió Touya sentándose con ellos en el sofá de la sala y se comía una de las galletas que había en la mesa – Míralo por el lado positivo, al menos tú no puedes recordar sus cuerpos sin vida cuando ese sujeto nos los mostró.
Sakura miró al moreno – ¿Fue tan horrible así?
Touya asintió con la cabeza – Han pasado 10 años y aún tengo pesadillas con eso, y cuando ese idiota te sujetó para amenazarte de muerte.
- ¿Y no saben nada de él desde esa noche? – Preguntó Sakura.
-No, mi pequeña – Dijo Masaki – Nosotros nos fuimos de Japón esa misma noche y no supimos más de él… aunque francamente solo pensábamos en encontrarte a ti.
- ¿Estás segura de que no puedes recordar nada más? – Preguntó Touya.
-No es tan sencillo – Explicó Sakura – Hasta el momento solo he podido recordar un par de cosas, anoche cuando me llamaste "monstruo", el olor a flores de clavel y el pasaje en la pared que me sacó del palacio la noche de la catástrofe… Lo siguiente que recuerdo fue cuando Clow y Kaho me encontraron.
Touya y Masaki intercambiaron miradas extrañas cuando la chica mencionó su último recuerdo de su vida pasada, por lo que les había contado Sakura estaban al tanto que ella había perdido la memoria todos esos años, ella ya se había encargado de contarles todo lo que habían tenido que pasar junto a Syaoran y Eriol para llegar hasta ahí, y quedaron completamente impresionados con la valentía y el ingenio que tenía la ojiverde, sin embargo, el recuerdo del pasaje de la pared no era algo con lo que estuvieran familiarizados, estuvieron a punto de preguntarle al respecto, pero Sakura se entretuvo con otra cosa.
-Hey esto se me hace familiar, creo que lo hice durante una fiesta o algo así – Dijo la chica mostrándoles un dibujo – Aunque está bastante feo.
Touya se rio y vio que dibujo se trataba – Yo te dije que parecías un monstruo en ese dibujo, pero no me escuchaste.
-Pues siempre tuviste razón – Respondió ella riéndose – He de suponer que el que está al lado de mí eres tú, abuelo.
-Si, tú me regalaste ese dibujo en la fiesta de cumpleaños de Touya – Acotó el hombre – Fue antes de que te diera los boletos… Tú y Tomoyo me hacían muchos dibujos y yo los guardé justo aquí todos y cada uno de ellos.
Sakura siguió riéndose de los dibujos que ella misma había hecho, ni siquiera se dio cuenta de que estaba bajo la mirada de su abuelo, quien sonreía orgulloso, ella al sentir su mirada levantó la vista y le habló extrañada – ¿Pasó algo, abuelo?
Él movió la cabeza negativamente – Nada, es solo que es agradable volver a escucharte decirme "abuelo" … Además, cuando te escucho reír es como volver a escuchar a tu padre, era un hombre bastante alegre.
Sakura le sonrió de medio lado y vio como su abuelo se levantaba de su silla y caminaba hasta una caja que había puesto sobre una mesa al entrar a la habitación. Sakura había tenido dudas sobre el contenido, pero prefirió no preguntarle al respecto, hasta que él mismo abrió la caja y sacó de ahí una corona con diamantes y esmeraldas que hicieron que Sakura abriera los ojos impresionada, jamás había visto algo tan hermoso.
Masaki tomó la tiara entre sus manos y se acercó a Sakura para seguir hablándole – Pero te miro y es como volver a ver a tu madre a esa edad – Seguido de eso alzó las manos para ponerle la corona en su cabeza. Se encaminó con ella hasta un enorme espejo que había en la sala y Sakura no podía creer que era ella.
-Tan hermosa y radiante como Nadeshiko – Dijo Masaki sonriendo mientras veía a su nieta portar la corona que alguna vez perteneció a su hija – La emperatriz.
Entonces fue cuando Sakura sintió un nudo en su estómago al escuchar ese título que solía ser de su madre, no estaba preparada para lidiar con el asunto de ser una princesa, y aunque su abuelo y su hermano le hayan asegurado que de momento no tendría que hacerlo, el solo pensamiento de que ahora tenía una responsabilidad más grande que ella, la hacía temer.
- ¿Tengo que usarla? – Preguntó ella refiriéndose a la corona – Digo, en la fiesta de esta noche.
-Sería lo más apropiado – Dijo Touya – Considerando que era de nuestra madre y que te presentaremos como la princesa.
Sakura suspiro pesadamente y empezó a moverse nerviosamente, su abuelo de inmediato se dio cuenta de su actitud y la animó – No tienes nada de qué preocuparte, simplemente es una formalidad para anunciar al mundo que nuestra amada Sakura está de vuelta con su familia, es tu noche.
-Nunca he tenido una, o por lo menos que yo recuerde.
-Tuviste varias fiestas así cuando eras pequeña – Respondió Touya – Aunque te la pasabas más escabulléndote de toda la etiqueta que en la misma fiesta.
Sakura se rio – Creo que las reglas nunca me han ido demasiado.
Los tres se quedaron el silencio por unos momentos mientras que Sakura aún se miraba con la corona puesta, varias preguntas se habían formado en su cabeza durante esa tarde, por lo que decidió abordar las más importantes.
- ¿Alguna vez han pensado en volver a Japón? – Preguntó de repente centrando su mirada en su abuelo y en su hermano.
Masaki y Touya se miraron entre sí unos momentos y el segundo de ellos fue quien respondió la pregunta – Te mentiría si te dijera que no lo hemos discutido, pero no está en los planes de momento… Hay demasiado dolor en Japón, especialmente luego de que enterramos a nuestros padres.
- ¿Volvieron para enterrarlos?
-Así es, pero pocos se enteraron – Dijo Touya – Además, volví para hablar con los sobrevivientes de la Corte Imperial y explicarles que cumpliría mis obligaciones desde aquí hasta que me casara y ascendiera como emperador… y, además, el entrar al palacio fue demasiado doloroso… No creo poder volver pronto.
- ¿Casarte? – Preguntó Sakura confundida.
-No es un tema que quisiera discutir ahora, Sakura – Dijo Touya desviando la mirada de su hermana – El punto es que tengo mi propia Corte Imperial aquí, y sí, entre los planes está restaurar el legado en Tokio, pero no de momento.
Sakura suspiró y entendió que su hermano se guardara ciertas cosas, todo seguía siendo demasiado nuevo para ella, así que prefirió no indagar en ello y miró a su abuelo quien le dio una sonrisa tranquilizadora.
-No tienes nada de qué preocuparte, de momento vivirás con nosotros y aprenderás como ser una princesa – Dijo Masaki – Luego podremos hablar de todo lo demás.
-Si, monstruo – Respondió el moreno – Te aseguro que de momento no debes preocuparte por nada, lo importante es que has vuelto a nosotros.
Y por "todo lo demás" Sakura sabía que se refería a su futuro, y sin una explicación, sintió un nudo en estómago solo de pensarlo, no estaba lista para ese mundo aún, pero no quería romper las esperanzas de su abuelo y Touya, por lo que simplemente les dio una sonrisa tranquilizadora.
oOo
-Eriol Hiragizawa, miembro de la Corte Imperial del príncipe heredero Touya Kinomoto – Dijo Syaoran viendo orgulloso a su mejor amigo quien se estaba acomodando el traje para la fiesta con los botones que le había dado el príncipe.
-Es un sueño hecho realidad – Dijo Eriol mirándose al espejo.
-Tus padres estarían orgullosos de ti – Respondió el ambarino acomodando su corbata.
-Así como los tuyos – Dijo el azabache mirando a su mejor amigo – Creo que vale la pena comentarles que le devolviste a la princesa al mismísimo príncipe Touya y a su abuelo, eso sí que es una gran hazaña.
-No tanto como ser miembro de la Corte Imperial – Dijo el ambarino – Además, los dos logramos esto.
-Pero de no ser por tu terquedad y tus planes locos no lo habríamos hecho – Respondió Eriol acercándose a él – Verás al príncipe ahora ¿no?
Syaoran suspiró – Así es, y luego me iré… Háblame si vuelves a Tokio o si vas a Hong Kong… aún no sé cuál será mi destino.
-Sigo pensando que cometes un grave error – Insistió Eriol – Incluso Tsukishiro te lo dijo, ella no busca que le des dinero o poder, solo busca amor y lo encontró en ti gracias a este viaje.
-Este no es mi lugar, Eriol – Dijo Syaoran – Y no dejaré que ella renuncie a todo lo que ha luchado por mí, no es justo.
-Y no es justo para ti que te hagas esto – Dijo Eriol suspirando – Pero si es lo que quieres, no te voy a detener… Te voy a extrañar, amigo.
Syaoran sonrió mientras le daba un abrazo – Creo que hemos tenido suficiente el uno del otro durante años, es hora de que hagas tu propio camino aquí como miembro de la Corte Imperial, y con Tomoyo.
Eriol sonrió con tristeza – Espero verte pronto.
-Igual yo, amigo – Respondió el ambarino.
Luego de un par de despedidas más, Syaoran salió de la habitación de Eriol y se dirigió hasta el despacho del príncipe, que era el lugar a dónde lo habían citado. Al tocar la puerta solo fueron cuestión de segundos para que le indicaran que podía pasar, al entrar se encontró de frente al príncipe Touya y a Masaki, a quienes no había visto desde la noche del musical cuando los llevó hasta el hotel con Sakura, parecía que hubiese pasado mucho tiempo, sin embargo, solo habían sido un par de días.
Syaoran al estar frente a ellos hizo una respetuosa reverencia – Querían verme, su alteza imperial y señor Amamiya – Él se enderezó para encontrarse con sus rostros con las facciones más livianas de las que había visto esa última noche, por lo que decidió decirles algo más – Aprovecho la oportunidad para disculparme por mi comportamiento la noche del musical, sé que actué de manera indebida ante ustedes y me disculpo por eso.
-Disculpas aceptadas, joven Li – Respondió Masaki mirándolo con intriga.
Touya por su parte, suspiró para luego hablar – Eres tan obstinado, Li… pero gracias a eso logramos recuperar a Sakura y creo que nunca tendremos suficiente para agradecértelo.
Seguido de eso Touya pasó a un lado de su escritorio y destapó una caja que estaba ahí para revelar una gran suma de dinero en efectivo, era incluso más de la que Syaoran pudo haber imaginado, el príncipe volvió a hablar.
-El señor Hiragizawa se ha conformado simplemente con pertenecer a la Corte Imperial, por lo que la recompensa es tuya, tal como lo prometimos, con nuestra gratitud eterna – Dijo Touya sonriendo.
Syaoran suspiró y luego miró aleatoriamente a ambos hombres – Acepto con mucho gusto su gratitud, su alteza imperial… pero no la recompensa.
Touya lo miró confundido al igual que Masaki y este último fue quien le habló – ¿Entonces que desea, joven Li?
- ¿Deseas ser miembro de la Corte Imperial como Hiragizawa? – Preguntó Touya sin entenderlo.
-Por desgracia, no deseo nada que usted o la recompensa pueda comprar – Respondió el ambarino apretando los puños y haciendo una reverencia – Fue un honor haberlos conocido y de nuevo, disculpen todas las molestias que les ocasioné.
Syaoran se dio la vuelta para retirarse, sin embargo, Masaki se levantó de su asiento y le habló llamando su atención – Joven Li, espere.
El aludido se giró para encontrarse con la mirada curiosa del hombre, quien le habló de nuevo – Podría decirme ¿dónde consiguió el diario? Según el relato de Sakura ella siempre dormía con el diario, y me consta, no sé cómo pudo terminar en tus manos.
Syaoran se removió incómodo, no había querido revelarle a nadie más que a Eriol que él era el muchacho del relato, ni siquiera se lo dijo a Sakura, por lo que pensó que sería un secreto que seguiría llevando por toda su vida, sin embargo, Touya habló.
-Tú eras el muchacho que la sacó del palacio a través del pasadizo en la pared – Respondió Touya mirándolo – Salvaste su vida esa noche.
-Y la de nosotros – Dijo Masaki – Recuerdo que nos dijiste que huyéramos mientras tu nos cubrías las espaldas, no supimos nada más de ti luego de eso.
Syaoran se sentía abrumado, por lo que se mantenía callado mientras que Masaki volvió a hablarle – Y finalmente, la devolviste a nosotros 10 años después, y aun así no quieres el dinero. No lo entiendo.
-De verdad, ya no quiero el dinero, no se preocupe por mí – Pidió el ambarino.
Masaki lo miró extrañado – ¿Qué te hizo cambiar tu mente?
-No fue un cambio de mente – Respondió Syaoran mirando al suelo – Fue más bien un cambio de corazón.
Masaki miró extrañado al joven sin entender bien a que se refería, se veía bastante desanimado al confesarle eso, sin embargo, no entendía la razón de no aceptar el dinero, quizás era más noble de lo que juzgó en primer lugar, pero algo seguía sin encajarle, hasta que su nieto habló.
-Ya veo – Dijo Touya captando la atención de ambos hombres. El moreno miró a Syaoran con una ceja levantada sugestivamente – Tú eras el niño que la estaba mirando la noche de mi fiesta de cumpleaños, tuve un par de palabras contigo ¿recuerdas?
Syaoran se sonrojó levemente al recordar ese episodio de su vida y musitó avergonzado – Sí, lo recuerdo… Pero juro que no estaba mirándola de mala manera.
-Ese no es el punto, mocoso – Respondió Touya – El punto es que ya entiendo tu "cambio de corazón".
El ambarino suspiró resignado – ¿Para qué negártelo?
Masaki miró sorprendido a Syaoran – Jamás me lo imaginé.
-Yo por desgracia lo supe desde el momento en que lo pillé mirándola de más – Dijo Touya.
Sin embargo, Masaki estaba realmente interesado, tenía tantas preguntas, pero solo hizo la que más le hacía ruido en su mente. Miró seriamente a Syaoran – ¿La amas?
Syaoran suspiró resignado – La amo lo suficiente para dejarla ir, y no separarla de su felicidad, que son ustedes.
Masaki lo miró con tristeza – Joven Li ¿está usted seguro de esa decisión?
Touya se mantenía en silencio, sin embargo, Syaoran hizo una última reverencia mientras les hablaba – No estoy seguro de que esto me hará feliz, pero es lo correcto… Con su permiso, me retiro.
Los hombres no siguieron insistiendo y vieron como el ambarino caminaba, sin embargo, antes de salir se giró para hablarles – Si quieren hacer algo de provecho con el dinero de la recompensa, el Orfanato de Tomoeda creo que lo recibirá bastante bien… Hasta pronto.
Syaoran salió del despacho y caminó escaleras abajo, su trabajo estaba hecho y solo le restaba abandonar el palacio. De repente, la imagen de Sakura vino a su cabeza, no había hablado con ella desde que pelearon la noche del musical, y la verdad es que deseaba no encontrársela, así sería menos dolorosa su partida, sin embargo, el destino era una cosa seria y justo al terminar de bajar las escaleras se encontró de frente a la ojiverde.
Se mentiría a si mismo si dijera que no sintió un cosquilleo en el estómago al verla con aquel vestido en azul oscuro que dejaba tenía un corte en sus hombros, una media manga y una gran falda, su cabello recogido y debidamente peinado acompañado de una tiara que la hacía ver incluso más hermosa que cualquier otro día, era inevitable que no se saludaran.
-Hola Syaoran – Dijo ella sonriéndole de medio lado.
Él le devolvió el gesto – Hola.
Ella lo miró curiosa – Tú… ¿obtuviste tu recompensa?
-Mi trabajo aquí está hecho – Respondió el ambarino sin entrar en mucho detalle, no quería decirle nada al respecto para no cambiar el rumbo de las cosas.
-Es bueno escuchar eso – Dijo Sakura con ganas de hacerle un millón de preguntas, sin embargo, fue interrumpida cuando uno de los trabajadores del palacio se dirigió a ellos.
-Joven, haga una reverencia ante la princesa – Pidió el hombre.
-No es necesario – Se apresuró a decir la ojiverde.
-No, él tiene razón – Dijo Syaoran haciendo una respetuosa reverencia – Su majestad imperial, estoy feliz de que haya obtenido lo que deseaba.
Sakura lo miró con un semblante triste y le siguió la conversación – Si, me alegra que también tú.
-Entonces supongo que este es un adiós – Dijo Syaoran haciendo otra reverencia – Me despido ante usted, su majestad imperial.
Sakura quiso decirle algo, pero simplemente vio como él caminaba por el vestíbulo y se limitó a susurrar tristemente – Adiós, Syaoran.
Ella lo vio irse, de repente le dieron unas ganas inmensas de gritarle que volviera y que no se atreviera a cruzar esa puerta, pero era tarde, Syaoran se había ido y por primera vez desde que lo conoció sintió un vacío en su pecho que ni siquiera supo cómo describir, era como si le estuviesen quitando una parte de sí.
Tal vez tuviese a su familia de vuelta y parte de su memoria, pero de repente lo único que deseaba era irse con él.
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N/A: ¡Hola a todos mis queridos lectores! Dios mío sé que ya llevo más de una semana haciendo esto y deben querer quemarme viva, pero es que amo el drama y lo saben jajaja. Bueno en este capítulo pudieron conocer más sobre lo que fue de Touya y Masaki luego de la catástrofe, así como también la conversación que estos dos tuvieron con Syaoran ¿qué les pareció lo de la recompensa?
Yo sé que desde hace varios capítulos tienen ganas de darle a Syaoran con la silla, y probablemente acá quieran hacer lo mismo con Sakura, pero recuerden que ella aún no sabe la verdad sobre el pasaje en la pared. Syaoran se lo confesó a Masaki y Touya porque ellos si se acordaron, pero para Sakura eso sigue siendo algo que ignora, así que ténganle paciencia, todavía quedan cosas por leer.
Espero de corazón que les haya gustado este capítulo lleno de revelaciones. Me puso muy contenta que a todos les encantara el reencuentro de Sakura y su familia y muchos hasta lloraron tanto como yo jajaja.
Muchas gracias por los comentarios y a todos los que leen entre las sombras. Ya esta historia está llegando a su final, pero prometo que estos capítulos valdrán la pena.
Nos leemos el lunes, un beso enorme a todos.
