Capitulo 21: Codicia.

La oscuridad se arremolinaba a su alrededor, inmóvil y frustrada la amazona de Géminis caía por el abismo negro sin poder hacer nada para evitarlo, simplemente mantenía sus bellos ojos castaños expectantes al momento en que el suelo apareciera de entre toda la oscuridad y terminara con su existencia. Segundos transcurrieron… era imposible determinar por cuanto había caído y finalmente el funesto final llego con un impacto seco que resonó en todos los círculos del infierno.

Lentamente sus ojos se abrieron y el lugar donde estaba era muy distinto al limbo de donde Minos la había arrojado… el lugar era muy caliente, la temperatura hacia que su propia armadura le quemara, sin embargo las partes expuestas directamente al ambiente resultaban más heridas que aquellas que no estaban expuestas directamente. El ambiente brillaba mientras los gritos de terror y pánico se escuchaban a la distancia como en todos los demás círculos del infierno.

Su armadura le había salvado la vida nuevamente a la guerrera quien lentamente recupero la compostura al darse cuenta de que podía moverse con libertad de nuevo. Sus ojos eran cegados por los destellos del lugar, unos pocos segundos después los ojos de Bree se adaptaron a la luz y el panorama resultaba claro para la amazona.

Un enorme lago de oro fundido se encontraba frente a ella, en el lugar millones de almas ahogándose con el metal precioso que llenaba sus entrañas y desgarraba sus cuerpos con su insoportable calor… el precio que las almas debían pagar por sus pecados en vida en el cuarto circulo del infierno, el de la codicia…

Los caminos en este círculo no existían, la única manera aparente de cruzar era rodeando el lago de oro donde cada vez mas y mas almas caían desde las alturas. Sin mucho que pensar Bree comenzó a caminar buscando a algún compañero que se encontrara en el mismo sitio que ella. El reino de Hades era un lugar horrible lleno de tormentos, después de caminar por dos de los círculos del infierno se podía apreciar la monotonía del lugar… el panorama tal vez era diferente pero la agonía de las almas condenadas era la misma.

…¿Cómo estará Lilium?... se preguntaba la chica de cabello castaño después de algunos minutos de caminata sin sentido en la que no había visto un solo rostro familiar en las cercanías… el lugar era solo un paramo desolado dominado por la laguna del metal precioso en el centro… aquí no existía ningún sitio donde esconderse ni tampoco nadie quien la ayudara o se le opusiera.

Los pasos de Bree comenzaron a hacerse torpes… el ambiente parecía complicarle la existencia a la guerrera de alguna manera pero ella no estaba segura del por qué. Su visión se nublaba y su mente la sofocaba como si intentase recordar algo olvidado por la fuerza.

Desde la oscuridad que predominaba el firmamento del infierno las tinieblas se abrieron súbitamente con el brillo de un resplandor dorado que decencia a toda velocidad desde un círculo superior y se colapso violentamente en una de las orillas más alejadas del lago de oro. La guerrera de Géminis de inmediato dedujo lo que estaba ocurriendo. Una armadura dorada había impactado en el lugar, sin embargo lo que ahora predominaba la duda de quién sería el portador. Aun sin mucha seguridad la castaña se dirigió hacia el lugar donde el resplandor dorado poco resaltaba del ambiente.

Los bordes que rodeaban al lago eran pequeños y el lugar resultaba de muy difícil acceso… en caso de una batalla resultaría sumamente complicado el no caer de lleno en el metal fundido que rodeaba la zona del descenso.

El corazón de la chica contrastaba con su cabeza… de repente Bree comenzó a experimentar un extraño conflicto entre lo que su cuerpo recordaba pero su mente no… el ambiente del infierno se hacía cada vez más pesado, su armadura la sofocaba, su cabeza tenía un dolor agudo muy profundo y sentía como la razón comenzaba a verse entorpecida y nublada al igual que su vista.

-¿Estás bien que te ocurre?- menciono una voz completamente desconocida para la chica quien con un gran esfuerzo fue capaz de alzar la mirada para observar al poseedor de esa voz desconocida que sonaba tan amigable…

Sus ojos castaños no le mentían, era Iván de Escorpión el que ofrecía su mano para ayudar la chica a levantarse. De inmediato la joven tomo toda la distancia que pudo usando un movimiento ágil, solo para caer nuevamente al suelo y continuar sintiendo los estragos que el infierno comenzaba a hacer en su mente. La cordura la abandonaba como podía darse cuente, su visión comenzaba a mostrarle cosas que no existían e Iván intentaba auxiliarla de alguna manera, sin embargo la chica continuaba rechazando la ayuda incluso en ese estado en el que se encontraba.

-Bree tranquila no pienso seguir las ordenes de Atena, déjame ayudarte- mencionaba una y otra vez el escorpión sin obtener resultado alguno de la amazona de Géminis quien no confiaba en las palabras de quien consideraba su enemigo, sin mencionar de que dudaba de todo… su mente comenzaba a traicionarla, las imágenes irreales que veía eran cada vez más claras y difíciles de distinguir de la realidad… era locura y lentamente Bree comenzaba a verse sumida en ella.

-¿Qué es lo que estoy viendo?- mencionaba para sí misma la chica… de todas las imágenes había una que era diferente… parecía un recuerdo pero no tenia memoria alguna de que eso en verdad hubiera ocurrido…

… ¿Zion?...

La oscuridad dominaba el paisaje del bosque mientras que el castillo de Hades era visible a la distancia, mas allá el mar se arremolinaba de forma violenta como si resintiera la muerte del gobernante de los mares. La amazona de Géminis caminaba a través de los arboles del lugar buscando a aquel guerrero a quien había seguido sin dudarlo ni por un instante. Zion de Aries miraba fijamente a la distancia el siniestro castillo en silencio.

-¿Zion puedo hablar contigo?- menciono la chica humildemente a su capitán.

El guerrero volteo a mirar a la joven lentamente, sus ojos oscuros se veían sumamente diferentes a lo usual casi podría asegurar que reflejaban tristeza y duda.

-¿Qué es lo que deseas Bree?, ¿Ya dominaste la explosión de galaxias?-

-Sí ya casi la perfecciono… pero no quería hablarte de eso…-

-¿Entonces qué es lo que quieres?- respondió el caballero dorado de Aries.

-¿En verdad no me recuerdas Zion o es acaso que no quieres recordarme?... yo solía ser tu vecina cuando vivías junto con tu hermano en el puerto…- menciono tímidamente la Amazona de Géminis.

-Lo lamento Bree no lo recuerdo… incluso aunque lo recordara eso no tiene importancia en este lugar, concéntrate en perfeccionar lo que te enseñe- respondió el caballero desertor recuperando su tono característico cortando de tajo todas las aspiraciones de la chica.

-Yo te ame desde ese momento Zion… siempre te ame pero tú nunca me miraste, ni siquiera sabias que existía, en ese entonces estabas muy apegado a una chica llamada Marín y según me han contado ella murió… tu corazón no le pertenece a nadie entonces ¿Por qué no me eliges a mi? Yo hare lo que sea que desees, seguiré todas tus ordenes y jamás me opondré a nada de lo que quieras… seré una esposa fiel y devota- replico la chica mientras sus manos se deslizaban a través de los brazos del guerrero quien se mantenía en silencio…

-¡Bree contrólate!- gritaba Iván a la amazona de Géminis quien mientras se encontraba perdida en sus recuerdos atacaba ferozmente al caballero de Escorpión. El caballero dorado intentaba no contraatacar a la joven pero la chica perdida en la locura hacia complicada la terea. Bree era ágil y poderosa, sus puños atacaban sin patrones o sentido consumidos por la locura que dominaba su mirada. Iván se movía tan ágilmente como el lago de oro fundido se lo permitía pero el escenario restaba agilidad y velocidad al guerrero mientras que la chica no se veía aparentemente afectada.

Los puños de Bree eran poderosos y atacaba sin piedad al joven que aun intentaba razonar con la amazona consumida por la locura. Iván perdió la paciencia después de algunos minutos de recibir el castigo de la chica quien no respondía de ninguna manera. El infierno la había consumido completamente.

Las agujas escarlatas comenzaron a volar a través del cuarto circulo del infierno incrustándose todas en su blanco, supuestamente causando un dolor indescriptible en Bree… pero la joven no respondía de ninguna manera y continuaba peleando ferozmente ahora sin utilizar sus puños y lanzando devastadores.

Bree completamente enloquecida abría dimensiones de donde provenían ataques poderosos de diversos tipos que obligaban a Iván a responder de alguna manera, sin embargo sus agujas escarlatas no tenían ningún efecto… el momento había llegado, debía utilizar a Antares o morir en manos de la amazona de Géminis…

-Sofía…- respondió Zion a las palabras de Bree.

-¿Sofía de Libra?... ella-

-Yo la amo- añadió el caballero desertor mientras la amazona de Géminis se quedo en silencio e incrédula ante estas palabras.

-¿Por qué después de tantos años, después de que incluso nos reencontramos, porque ahora que Marín está muerta incluso así yo no soy lo suficientemente buena para ser tu compañera?- grito furiosa la amazona de Géminis.

-Lo lamento Bree pero…-

-¡No! Eso no es suficiente para mí, yo siempre te he querido pero tú nunca me hiciste caso- replico furiosa la amazona al momento en que lanzaba un puñetazo en contra de Zion.

Con facilidad extrema el caballero esquivo el golpe de su compañera y con el mínimo esfuerzo solo utilizando su cosmos la derribo.

-En verdad lamento no poder corresponderte Bree pero lo que sientes ya no es amor, con el tiempo se ha transformado en ambición y lo mejor es que olvides todo aquello que entorpece nuestra labor como caballeros- mencionaba Zion mientras reunía su cosmos en su puño izquierdo… lagrimas escurrían de los ojos de la joven mientras observaba como aquel quien amaba estaba a punto de quitarle todo, no solo las ilusiones que ya había destruido junto con su corazón…

El puño fantasma del fénix implanto un falso recuerdo en la guerrera… ella jamás había conocido el amor…

-Zion…- mencionaba la amazona mientras lloraba sin control.

-Finalmente despiertas…- menciono trabajosamente el caballero de Escorpión

Bree observo el panorama claramente, la chica había perdido la conciencia por tiempo indefinido y ahora que le resultaba claro el por qué había sido condenada al cuarto circulo del infierno las cosas eran sumamente diferentes a como las recordaba. El cuello de Iván estaba en su mano derecha… el caballero dorado estaba muy maltrecho. Su armadura estaba despedazada, su rostro quemado y le habían sido amputadas brutalmente ambas piernas y el brazo izquierdo. Su brazo derecho estaba enterrado profundamente ejecutando a Antares en el estomago de la guerrera quien en este momento resintió todo el dolor que el guerrero le había causado durante todo el combate.

-Te dolerá… pero no morirás…- menciono el joven a la amazona quien gemía de dolor. – ¿Estas en este círculo por Zion no es así?- añadió.

-¿Cómo lo sabes, ni siquiera yo lo recordaba?-

-Me lo acabas de decir… creo que ya entendiste que no solo se ambiciona oro también hay otros tipos de ambición…-

-Yo no sabía lo que hacía…- respondió completamente afligida Bree.

-Eso no hace ninguna diferencia… Bree termina lo que empezaste y continua tu camino- respondió Iván mientras tomaba la delicada mano derecha de la joven y la colocaba en su frente suplicando que la explosión de galaxias de la joven terminara con su sufrimiento.

-¡Aun puedes vivir Iván!-

-Como un caballero que no puede caminar, lisiado y sin poder hacer nada… Bree termina el trabajo- replico de inmediato el joven sin tomarse un instante para pensarlo mejor.

-Perdón…- menciono la hermosa joven mientras su mano extendida comenzaba a llenarse con su cosmos. Iván cerró los ojos y Bree desvió tristemente la mirada hacia otra dirección… la explosión de galaxias golpeo ferozmente el rostro del joven y la mano derecha de Iván que aun sostenía la mano de Bree se cerró fuerte como respuesta al dolor que estaba sintiendo… después de un instante el silencio predomino nuevamente y la mano de Iván cayo sin vida… el cuerpo del guerrero dorado se hizo polvo al instante y la destrozada armadura se reunió nuevamente. Un resplandor dorado se alzo hacia las alturas después de que la armadura recuperara su forma y rompiera las tinieblas del inframundo… el segundo de los caballeros dorados había caído.