Disclaimer: Los personajes de Hetalia no pertenecen, este fanfic si :3

EDITADO: Estoy en proceso de corrección total de la historia. Si has llegado a este punto, es que está corregido y has tenido suerte (?)


Capítulo 17

Yekaterina suspiró y salió del cuarto, donde esperaba bastante gente.

—Ya está bien. Le ha bajado la fiebre y su respiración está controlada.

Esta vez fue el turno del resto de la tripulación suspirar. Vash había estado enfermo y todos estaban muy preocupados por él. Por fortuna, no había sido nada grave.

Para comer, el suizo salió de su habitación, donde recibió el abrazo de Elizabeta e Isabel, contentas de verle sano y salvo.

—Ya, ya —murmuró el rubio, rojo hasta las orejas —. Por favor, no invadáis mi espacio personal.

—Pero es que estamos tan contentas de verte bien —protestó Elizabeta.

—Eso, déjanos abrazarte —agregó Isabel.

Después de un momento de duda, al final Vash decidió que por una vez no pasaría nada, e incluso correspondió al abrazo.

De repente, se oyó el grito de Tino.

—¡Se acerca la Marina! ¡Vienen hacia nosotros!

Todos los tripulantes se pusieron en guardia de repente.

—¿Cuántos barcos son? —exigió Arthur.

—Varios —murmuró Tino —. Pertenecen a dos oficiales, por lo que veo.

—¿Dos? —preguntó Arthur, frunciendo el ceño —. No pasa nada, podremos con ellos.

—Estoy seguro, capitán.

Sonriendo, se alejó del finlandés hacia el resto de la tripulación, para darles ordenes.

—Nos vamos a enfrentar a dos oficiales de la Marina. No hay sitio por donde podamos escapar, por desgracia, así que les vamos a demostrar de que estamos hechos, ¿claro? No dejaremos que nos venzan.

—Tenéis a mi asombrosa persona, es imposible que perdamos —se pavoneó Gilbert con una sonrisa. Varias personas rieron, y Arthur giró los ojos.

—Les vamos a machacar —gruñó Vash, que después de haber estado enfermo, y en cama, agradecía algo de acción.

—Así me gusta, esa es la actitud —felicitó Arthur —. Preparaos, dentro de poco nos habrán alcanzado.

Como había predicho el inglés, no tardaron en alcanzar su barco. Los dos oficiales guiaron a sus tripulaciones a atacarles.

Elizabeta se vio pronto sumergida en una pelea con uno de los oficiales. Rubio, con los ojos azules y el pelo echado hacia atrás. La húngara peleaba con todas sus fuerzas. Sin embargo el otro parecía que buscaba a alguien.

No lejos de allí, Arthur también había empezado a pelear con un chico castaño, de ojos verdes y con una cicatriz en el ojo, que venía en el barco del otro oficial. Ninguno de los dos parecía estar tomándose en serio la pelea, y en un momento dado, cruzaron una mirada y cada uno se fue por otro lado.

Todos los marines parecían estar buscando algo.

XxXxX

—¿Ha quedado claro? —gruñó Vincent a su tripulación —. No me hace mucha gracia, pero tenemos que cumplir con nuestro objetivo, y es capturar a la chica. Castaña, de ojos verdes y piel tostada. Lucha con una alabarda. Sólo hay tres mujeres en la tripulación, no os será difícil encontrarla.

A su lado, Paulo rió cuando los tripulantes se dispersaron.

—Creo que eres muy duro con ellos —comentó el portugués.

—No soy duro. Si no les digo las cosas claras hacen lo que les da la gana.

En el otro barco, Ludwig también exigía a sus tripulantes lo mismo.

—Hay dos mujeres castañas en la tripulación. No os equivoquéis, ¿queda claro?

Sus tripulantes también asintieron y se prepararon para abordar el barco pirata.

Ludwig empezó rápidamente a buscar a Isabel, y cuando vio un pelo castaño no dudó en acercarse a ella, pero resultó ser justo la otra.

Mientras peleaban, miró a su alrededor, a ver si veía a la verdadera Isabel, pero nada. Su contrincante parecía ponerse de malhumor, así que Ludwig dejó de poder darse el lujo de mirar hacia otro lado.

Así, mientras él estaba ocupado, fue Vincent quien la divisó rápidamente. No tardó en ir contra ella, quien lo recibió con una mueca burlona.

¿Se suponía que tenían que rescatarla? Parecía muy a gusto allí, peleando codo con codo con piratas. Pero no era él quien para cuestionarse la misión, ¿cierto?

La chica peleaba bien, con fuerza y con furia, y el hecho de que su arma fuera un hacha le daba problemas.

Pero seguía siendo una simple pirata, y Vincent era un oficial de la Marina muy experimentado.

De repente, y para asombro de Isabel, su hacha voló a un lado después de una maniobra del marine.

—Muy bien —murmuró Vincent. Y a continuación se la cargó al hombre mientras ella pataleaba.

—¡Idiota! ¡Suéltame! ¡Te exijo que me sueltes!

—Órdenes son órdenes —se limitó a decir el mientras pasaba de un barco a otro.

Ahora, tendrían que ir a su camarote. Era el único lugar donde se le ocurría que la española no daría problemas. Ni pensar de encerrarla en una celda, o estaba seguro de que Ludwig y Lovino le cantarían las cuarenta.

Una vez llegaron, dejó a Isabel en la cama, y él se limitó a sentarse en su silla, sin decir nada, con esa mirada impasible.

Isabel no tardó en ponerse incómoda.

—Has dicho que eran órdenes —comenzó la pirata —. Pero, ¿de quién?

—Directamente, de Ludwig.

Isabel frunció el ceño.

—¿E indirectamente?

—No es algo que te interese —le contestó él, que aunque seguía serio, había encontrado un gusto en molestar a la española.

—¿¡Cómo que no me interesa!? ¡Exijo que me lo digas!

—Creo que nos estás en condiciones de exigir —observó el holandés, alzando una ceja, a lo que Isabel se sonrojó, sabiendo que tenía razón.

Vincent siguió observándola. Realmente no le parecía que la hubieran rescatado. Más bien era como la víctima de un secuestro.

Lovino y Ludwig le habían explicado que los piratas le habían lavado el cerebro, y que llevaba desaparecida cinco años y por eso se comportaría así… Pero Isabel parecía firme, y enfadada.

Aún así, como le había dicho antes. Órdenes eran órdenes, y se debía limitar a cumplirlas.

Fuera, en la cubierta del barco de Arthur, Ludwig había sido el único que había visto como Vincent conseguía llevarse a la española.

Estuvieron luchando un poco más, pero los piratas del capitán Kirkland eran feroces, y el mismo capitán daba problemas a varios hombres a la vez.

La mujer que le daba pelea ya empezaba dar muestras de cansancio. Pero antes de que pudiera utilizar eso a su favor, alguien la empujó a un lado.

—¡Déjaselo a mi asombrosa persona, Eli!

A continuación, el hombre que le había tomado el relevo a la castaña se giró hacia Ludwig con una sonrisa arrogante.

Ambos se quedaron quietos un momento, y Ludwig bajó su arma, al igual que el albino que le miraba incrédulo.

¿Cuántos años habían pasado?

—He-hermano —murmuró Ludwig, mirándole —. ¿De verdad eres tú?

—¿W-west? —La voz de Gilbert se quebró cuando dijo eso, y los ojos se le pusieron brillantes. Claro que no iba a llorar, él era demasiado asombroso para eso —. ¿Eres mi hermanito?

Los dos siguieron mirándose antes de que Gilbert abrazara a Ludwig, quien era mucho más alto que él, a pesar de ser menor.

De repente, ambos se separaron, dándose cuenta de la situación.

—Desapareciste. Desapareciste sin dejar rastro. ¿Ahora eres un pirata?

—Lo siento… Pero siempre he querido vivir aventuras, y no tener que ser un soldado, velando por la justicia, y esas tonterías.

—¿¡Por qué no nos dijiste nada!? Simplemente desapareciste. El abuelo decía que habías muerto. Aunque yo pensaba que seguirías vivo.

—Ya, ¿qué querías que dijera? Hola, abuelo, me has entrenando toda la vida para ingresar a la Marina y llegar a ser un alto cargo, pero yo he decidido hacerme pirata.

Ludwig se quedó callado.

—En todo caso, sigues siendo un pirata. Y yo soy un oficial de la Marina. Pelearé contigo si hace falta.

—Pero yo no. No pienso pelear contigo porque eres mi hermano. Adelante. —Dejó caer la espada y se abrió de brazos —. Atácame. No pienso defenderme.

La mirada de Ludwig se endureció, y volvió a levantar la espada, mientras Gilbert esperaba su decisión.

—¡Retirada!

Iba en contra de su moral retirarse, pero habían conseguido su objetivo, ¿verdad? Habían ido al barco y habían rescatado a Isabel. No tenían porque quedarse allí.

Se subió a su propio barco, sabiendo que la española estaría en el de Vincent, y rezó porque no le diera muchos problemas.

En el barco pirata todos se reunieron y se miraron extrañados.

—Qué raro. Nos atacan y luego, sin más, se retiran. La pelea aún no había dejado claro nada —murmuró Arthur, extrañado.

—Está claro que me vieron y supieron inmediatamente que no podrían vencernos —comentó Gilbert, por lo que se ganó un golpe cariñoso de Elizabeta.

—Tengo un mal presentimiento —murmuró Vash.

Berwald asintió.

—Y yo.

—¿Mal presentimiento? —preguntó Arthur —. ¿A qué os referís?

—No lo sé. Es la sensación de que faltara algo.

De repente Arthur palideció. Aquello le resultaba familiar, solo que en la anterior ocasión había sido diferente.

Había sido Gilbert el que entró preguntando por alguien, quien resultó ser Isabel.

Está vez, Arthur se adelantó al albino.

—¿Dónde está Isabel? —murmuró.

Todos se miraron entre sí, encogiéndose de hombres.

—¿Cuándo fue la última vez que la visteis?

—Antes de que los marines nos abordaran —contestó Elizabeta.

Todos asintieron, dándole la razón.

—Mierda —murmuró Arthur —. Está bien, no nos precipitemos. Vamos a buscarla, tal vez esté por el barco.

Pero tal y como todos esperaban, Isabel no se encontraba en ninguna parte.

—¿Crees que se la hayan llevado los marines? —murmuró Yekaterina, con los ojos llenos de lagrimas.

—Por desgracia, tengo la impresión de que así es. Pero lo que no se es que demonios pueden querer de ella.

Elizabeta cruzó una mirada con la ucraniana. Tal vez tuviera que ver con Lovino. Ella les había dicho que habían sido amigos… Era una posibilidad remota, pero estaba allí.

Cuando la húngara abrió la boca para decir lo que pensaba, Tino se le adelantó.

—Tal vez ha sido cosa de Lovino.

—¿Lovino? —preguntó Arthur, sin saber a quién se refería.

—El chico que capturasteis para intercambiarlo por mí —se explicó el finlandés.

—¿Y qué tendría que ver él en todo esto?

—¿No notaste si Isabel estaba rara durante el tiempo que pasó con vosotros? —preguntó Tino, intentando suavizar la noticia que iba a dar.

—Bueno, la verdad es que si…

—Fue por él. Por Lovino.

—¿Qué quieres decir? —preguntó Arthur sombríamente.

Los otros también abrieron las orejas. Incluso Elizabeta y Yekaterina que se olían que algo no era como Isabel les había contado.

—Me lo dijo después del intercambio, antes de llegar contigo —suspiró Tino —. Me pidió que no se lo contara a nadie porque no quería que hubiera problemas.

—Dilo ya —gruñó el inglés.

—Él es, o al menos lo era hace cinco años, su prometido.

La tripulación se quedó en silencio, hasta que el puño de Arthur contra la pared rompió esta tensión.

—¡Arthur! —exclamó Tino —. Espera, no es lo que estás pensando. No creo que ella se haya ido por voluntad propia.

Arthur le miró, extrañado.

—Si hubiera querido irse, lo habría hecho hace tiempo, ¿no crees? No habrían venido dos oficiales de la Marina a pelear con nosotros simplemente porque ella quisiera irse.

—Continúa…

—Sin embargo, Lovino es una persona influyente. Aún a su corta edad, tiene mucho poder en la ciudad, y en la región. Él podría perfectamente haber mandado a los marines a rescatar a Isabel, ¿no crees?

—Entonces, toda la culpa es de ese italiano de pacotilla —gruñó Arthur —. Pues vamos a dar la vuelta, vamos a volver a Nápoles, y vamos a rescatar a Isabel.

—No lo dudábamos, capitán —rió Elizabeta.

XxXxX

No había pasado mucho tiempo, cuando Paulo entró en el camarote de Vincent, llevando consigo un botiquín.

—¿Qué crees que haces? —gruñó el holandés.

—Curarle las heridas que tú y tu brutalidad le habéis provocado —contestó secamente Paulo.

Dicho esto, se sentó al lado de Isabel y empezó a desinfectarle los cortes que se había hecho luchando contra Vincent.

—Bueno, ella también me ha herido a mi —comentó Vincent, esperando un reacción de Paulo, mirándolo de reojo.

El portugués bufó.

—¿Quién atacó primero a quién?

Isabel soltó una risita por la bajo y Paulo sonrió mientras Vincent fruncía el ceño.

Paulo continuó curándole las heridas en silencio, y cuando terminó miró a Isabel fijamente a los ojos para luego girarse hacia Vincent.

—A ver, enséñame tus heridas. Seguro que vas a morir desangrado.

—Eres idiota.

Aquello, como observó Isabel, parecía ser una escena normal entre ellos, ya que Paulo rodó los ojos y rió, ignorando el insulto del holandés, que tampoco le dio más importancia.

Llegaron por fin al puerto.

—No causes problemas, ¿vale? —le advirtió Vincent a Isabel, la cual reprimió sus instintos de sacarle la lengua.

Ludwig bajó de su propio barco un tanto alicaído, pero enseguida se recuperó, ya que Felicia estaba allí esperándola. La italiana abrazó fuertemente al rubio y después ambos se dirigieron a donde estaban Vincent e Isabel.

Mientras los dos oficiales hablaban, Felicia cogió las manos de la española.

—Ya verás. Lovino estará muy contento de ver que has vuelto.

Isabel, resignada, sonrió a Felicia, que la miraba ilusionada, y luego se encaminó con ella, a la casa donde vivían los dos.

—Entonces, ¿qué tal vuestros padres? —preguntó Isabel por darle algo de conversación.

—Bueno —la italiana titubeó —. Ellos murieron hace un par de años. Ahora vivimos con nuestro abuelo.

Isabel tragó saliva.

—Pero estamos muy contentos. Mi abuelo es muy divertido, y siempre estuvo ahí para nosotros —le dijo cariñosamente.

Llegaron a la casa, donde estaban Lovino y el abuelo de los italianos.

—¡Felicia, querida, volviste! Y no lo hiciste sola —el abuelo rió —. ¡Isabel! La última vez que te vi tenías siete años, y te pasabas el día pegada a Lovino. ¿No erais adorables?

Lovino enrojeció mientras que Isabel simplemente se rió, acordándose de él.

—Entonces, querida, me ha contado Lovino que te hiciste pirata.

—Ya te dije que ella no se hizo pirata. La obligaron —gruñó el italiano.

—Lo que sea, lo que sea… Pero has vivido como pirata~

—Eh, bueno, si…

—¡Ah, la vida pirata! La recuerdo, yo mismo fui pirata, ¿sabes?

Lovino y Felicia le miraron fijamente.

—Viejo, ¿qué estás diciendo? —preguntó Lovino, incrédulo.

—Lo que oyes. Eran mis tiempos mozos. Yo tenía un enemigo desde joven, y cuando me enteré de que se había hecho de la Marina, pues yo me hice pirata. Al final, después de numerosas batallas en lados contrarios, los dos nos retiramos, y ahora somos buenos amigos.

—¿Mantienes el contacto con él? —preguntó Isabel, curiosa.

—Sí, el es German.

—¡Es el abuelo de Lud! —exclamó Felicia, contenta.

—Es el abuelo del macho-patatas —protestó Lovino, al mismo tiempo.

—Como puedes ver —continuó Roma, que así se llamaba el abuelo de los italianos —. Lovino ha heredado mi odio hacia su sangre, mientras que Felicia ha heredado el cariño. Esos son mis nietecitos.

Felicia sonrió mientras Lovino protestaba, y por un momento, Isabel se olvidó de todo lo que había pasado, y sintió como si estuviera de nuevo en España, pasando el tiempo con Lovino y Felicia, antes de que todo eso ocurriera.

Tal vez, no era tan malo volver a su antigua vida.

XxXxX

—Ya estamos a punto de llegar —le informó Vash. Arthur se mordió el labio.

—Estoy convencido de que estarán esperando que vayamos —dijo Arthur a toda su tripulación —. Si por algún casual atacaran el barco estando ya en tierra firme, quiero que os vayáis. Si me atrapan, no me defendáis. No quiero que más personas sufran por mi culpa.

—¿Qué estás diciendo? —gritó Elizabeta —. Nosotros jamás te abandonaremos, Arthur.

—¿No lo entiendes? Es una orden. Voy a poner todo mi empeño en recuperar a Isabel, pero tampoco sé si ella quiera volver o no. Es posible que este sea nuestro último día como tripulación…

—Capitán…

—Si todo sale bien, nos iremos bien lejos a vivir más aventuras. Si no, ha sido un placer conoceros, y agradezco haber tenido el honor de luchar a vuestro lado.


Comentarios: Bueno, este capítulo es un poco más corto de lo normal, pero es que esto se acaba :( A lo mejor os ha podido parecer raro que Isabel estuviera tan tranquila al final, pero realmente ella nunca ha querido ser una pirata, como Eli o Gil, y tampoco tiene que hacerlo por necesidad, como Vash o Berwald. Estaba tan a gusto como pirata porque tiene a Arthur y tiene a buenos amigos, por supuesto. Pero por muy hiperactiva que sea, ella ama su vida tranquila con su huerto de tomates, y con Lovi, aunque pueda parecer lo contrario por la actitud que tiene. Igualmente, no os preocupeis, porque en el siguiente capítulo se resolverá todo. Pensaba hacer un prólogo (ese seguro) y en él, incluir las escenas del ¿qué pasó después? de algunos personajes... Y además un extra de ¿qué pasó antes? de Den, Ice, y Noru. Si alguien quiere el pasado de algún personaje secundario, que lo diga y lo incluiré :)

Avances: El próximo ya es el último capítulo. Los piratas vuelven a Nápoles, donde la Marina estará bien atenta. Veremos que pasa, no sólo con Isabel, sino con toda la tripulación.


Gracias por todos los reviews :3

Poppy-chan: Yo tampoco quiero que acabe . Pero se tiene que terminar :( Nah, tranquila, a mi también me dan paranoias así, sólo tienes que mirar la historia rara que he creado xD Pero si todo el mundo fuera como Feli... Tampoco habrían piratas sexys D: Y bueno, no ha sido un reencuentro muy bonito... Pero ya verás en el capítulo siguiente :3 No te Spoileo! Gracias por comentar ^.^

Strawberry07: Ja, todo el mundo me lo dice, me voy a hacer guionista de telenovelas (?) Me alegra que te haya gustado y aquí está el cap! Gracias por el review :3

IreneRodriguez: No pasa nada, yo me desaparezco para actualizar, tu tienes permiso para desaparecerte para comentar xD Yo te comprendo, creo que todos estamos así... No se pueden juntar tantas cosas D: Yo personalmente voy de cabeza jajajaja Es que Arthur es super sexy (?) Porque él lo vale e_e Berwald comparte a Tino con nosotras, porque sabe que no le podemos robar el corazón del finlandés T.T Berwald lo que quería era matar a todo el mundo hasta que le devolvieran a su esposa! Juntemos a todas las tripulaciones y formemos parte de ellas! Que te parece? :D Sip, Himaruya nos crea a semejantes personajes, y no podemos evitar amarlos xD Y Yekaterina tiene el corazón demasiado grande... Y si Arthur supiera quien es Lovi se lo habría cargado jajaja Yo amo el Spamano, y me siento culpable por querer que Isa acabe con Arthur D: También tienes un rincón de Tamaki? Mi amiga tiene miles repartidos por todo el pueblo (?) Ahora somos un pueblo seta por su culpa xD No puedes culpar a Lovi por estar enamorado T.T No atiende a razones, sólo quiere a Isa . Berwald y Tino van a hacer bebes, vale? Por mi historia que ellos tendrán bebes (?) Bueno, has acertado en algunas cosas, enhorabuena *Le da un diploma* Bueno, en realidad no ganó ninguno pero los marines se retiraron o sea que ganaron los piratas, no? :DD Gracias por comentar xD

HimekoO3: Nya~ Me alegro que te haya gustado tanto *se sonroja* Me hace muy feliz que te la has leído y que haya gustado, y gracias por tomarte la molestia de comentar~

LittleMonsterStick: Si, se acaba, pero fue bonito mientras duró D: Pobres Isabel y Arthur... No hay manera de que terminen juntos eh? D: Dios, que mala soy xD Yo... Esto... Te quiero spoilear pero no quiero xD No te preocupes, en el siguiente capítulo se aclarará todo :D

Lala-chan 32165: Yo me tardé una eternidad en actualizar, estamos empate xD Y bueno, no se si estará dentro del epílogo o aparte, pero estarán los que pasó después y el que pasó antes xD O sea que no te preocupes, te haré feliz (?) Creo que muchas aquí amamos a Lovi y tenemos sentimientos encontrados xD Pero que Isa es de Arthur . Gracias por comentar~

EsteEsMiNombreDeUsuario: Gracias por comentar, me alegra que te haya gustado tanto :S Pobre Lovi el ama a Isa con locura eh? Intentaré no tardarme en actualizar!


Cualquier comentario, crítica (constructiva a ser posible XD), petición del algo, etc... Review ^.^

Muchas gracias :3