.- School Days After -.
"Con todo cariño para Vegen Isennawa, mari-nyaa, Scar Lawliet, Chibi-tan, xilema95, ilovetwilightboys, y nana-lilium.
Enjoy!"
Capítulo XXI: Pésame
- Ya, basta. ¿Podrías por favor irte? Estás molestándome.
- Tengo tanto derecho para entrar como tú.
- No planeabas hacerlo hasta que yo lo hice. Así que lárgate hasta que yo me vaya si deseas hacerlo.
- ¿Por qué no puedo hacerlo ahora? Estoy aquí presente, ¿o no?
- ¿Tienes algún problema conmigo?
- No, yo sólo…
- Entonces déjame tranquilo, y haz lo quieras.
- Yo te conozco. Vives en ese orfanato, la Wammy's House.
- ¿Y qué?
- Te seguí a propósito.
- ¿Quién eres?
- Puedes llamarme Ryuuzaki.
Las campanas, volvían a sonar…
- ¡Quiero mostrarte algo! … Aquí. Voy a enseñarte algo… Muy bien, golpéame.
Ahora venían acompañadas de otro sonido… el viento cortante de una navaja, clavándose…
- ¿Qué rayos haces?
- Te estoy provocando… Voy a enseñarte a pelear.
- ¿Por qué lo harías?
- Porque veo el potencial en ti, y sé que tarde o temprano vas a necesitar saber defenderte solo.
- ¿Qué te hace que te dejaré instruirme? No confío en ti.
- Lo sé, pero eso es sólo cuestión de tiempo.
El conejo permanecía en una caja, en la antigua mansión Wammy, a salvo de las manos de los niños que vivían allí. L lo había escondido cuando había llegado el momento de partir. No quería llevar ese conejo a su viaje. Su lugar era allí, donde el chico que se lo había regalado había vivido cierta vez. Guardaría ese conejo por siempre, como recuerdo de ese misterioso muchacho, Ryuuzaki…
- ¿Pasa algo?
- Supongo que debería decirte.
- ¿Decirme qué?
- Voy a irme. En dos semanas me mudaré a…
- No me lo digas… Creo que prefiero no saberlo.
Ah, ¿pero qué había pasado? Podía ver a su conejo empolvado, cayendo en el vacío, dejándose salpicar con manchas de sangre. Sus costuras habían sido desgarradas y el relleno de le salía por algunas extremidades, y por la espalda. El conejo iba cayendo, mirándole con esos ojos que alguna vez lo habían mirado con cariño y ternura, pero que ahora lo veían con una frialdad ajena a él, sin vida…
- Ryuuzaki… ¿Somos amigos?
- Sí, somos amigos.
Abrió los ojos.
El agua amortiguaba sus heridas. Sentía fluir cada gota por todo su cuerpo, lavándolo, purificándolo. Al bajar la cabeza pudo ver el charco de agua rojiza que se perdía por el sumidero.
"Métete, por favor. Hazlo rápido para que deje de verte".
L lloraba en su ducha. Tenía sus heridas con nuevas vendas, y en cuanto terminara de ducharse iría a un hospital con Watari. Sólo necesitaba lavar las manchas de sangre de él. Las manchas de Ryuuzaki, de su sangre.
Quería gritar, con todas sus fuerzas maldecir en voz alta y poner en manifiesto aquel terrible dolor que lo aquejaba. ¡Era insoportable! Su pecho le dolía en una manera interna, no física. Su corazón le dolía. ¡Ah, Dios! ¿Por qué? ¿Por qué había pasado todo aquello?
Quillish esperaba junto a la puerta del baño, escuchando los sollozos que su nieto intentaba inútilmente contener. Aguardaría ahí para recibirlo con ropa seca, limpia y lo llevaría al hospital para que le trataran sus heridas y revisaran el tipo de drogas que Beyond le había dado. Luego llamaría a la Wammy's House. Seguro que el pelinegro querría enterrar a su compañero en el lugar donde lo había conocido, así que solicitó un espacio en el cementerio privado de las industrias Wammy en Inglaterra.
Al día siguiente, ambos Wammy se encontraban en un avión rumbo a Inglaterra para celebrar un funeral apropiado. El cuerpo de Ryuuzaki iba con ellos, en un ataúd que L había elegido personalmente.
El detective no decía nada. Sus ojos hinchados y las remarcadas ojeras hablaban más por él que las palabras que podría utilizar. De vez en cuando temblaba, y cada que intentaba dormir un poco durante el vuelo se despertaba gritando y lleno de lágrimas.
Sería un día agotador.
Una vez ya en el cementerio, durante la ceremonia, L cayó de rodillas y se las llevó al pecho, acurrucándose para posar su pulgar en su boca. Tenía la mirada perdida, incapaz de observar más el ataúd que contenía el cuerpo de su amado compañero. En su bolsillo traía el conejo que le había regalado, resbalándose un poco por su tamaño.
Sólo unas pocas personas asistieron. Estaba L, su abuelo, Mello y otro agente para su protección. Nadie más había sido invitado, ni había a nadie más a quien invitar.
Después del funeral, L observó la lápida con gran pesar, todavía llorando. Estaba arrodillado junto a ella, sujetando el conejo de peluche en las manos.
- ¿Te parece practicar mañana igual que siempre?
- Te quiero. Y es porque te quiero que debo dejarte partir.
- …
- Lo siento, me dejé llevar… Por favor, perdóname.
"Ryuuzaki… Esas palabras han sido mías desde entonces, ahora debo devolvértelas…"
- Te quiero – repitió en voz alta, todo su cuerpo temblaba. Había un nudo en su garganta -. Y es porque te quiero que debo dejarte partir.
Acomodó el peluche junto a la lápida, tratando de modular su respiración, sus sollozos contenidos. Sonrió un poco mientras se limpiaba el rostro, empapado en lágrimas.
- Lo siento, me dejé llevar.
No pudo más y se recostó devastado, rompiendo a llorar nuevamente.
- Por favor, perdóname – soltó con la voz quebrada -. ¡Perdóname!
Pasados varios minutos de tortuosa agonía, su abuelo apareció y lo ayudó a levantarse. Debían volver a Kanto cuanto antes. Quillish ya se había encargado de Light y Misa, pero L debía volver personalmente a enfrentar la situación.
Antes de salir del cementerio, L miró por última vez en dirección a la lápida de Ryuuzaki…
- Te ha gustado, ¿no?
- Sí, mucho. Gracias.
- Es todo lo que quería.
Ya nada podía hacer. Seguía llorando, pero debía ser fuerte. Sintiendo la presión de la mano de Quillish, de Watari, en su hombro, siguió adelante…
- Por más lejos que te vayas, nunca te olvidaré.
- Yo tampoco voy a…
Ahora que no lo tenía delante para interrumpirlo con un beso, podría continuar.
"Yo tampoco voy a olvidarte, Ryuuzaki".
Notas de Sume-chan: Lo que está en cursiva son líneas de mi otro fic A Chritsmas Carrot, en donde L conoce a Ryuuzaki por primera vez. Un pequeño descanso de lo exasperante en el fic, ni bien se pongan al día actu!
Es un placer entretenerlas!
