Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de GeekChic12, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Link de la historia original: www fanfiction net / s / 10532542 / 1 / All-Yours


Epílogo

—Un mundo ideaaaal —cantó Bella a todo pulmón en la ducha. Fuera de tono.

La pasta de dientes cayó por mi barbilla cuando se me escapó una carcajada. Pensarías que ya estaría cansado de eso, pero todavía me parecía gracioso cada vez.

Secándome la cara con una toalla de mano, miré el contorno del cuerpo desnudo de mi esposa a través del espejo y del vidrio empañado de nuestra ducha.

Maldita sea, esa mujer está bien.

Y santa mierda. Mi esposa.

Todavía no estaba acostumbrado a llamarla así, incluso en mi mente, pero se me llenaba el pecho de calidez siempre que pensaba en el día que deslicé esa simple banda de platino en su dedo.

Viéndolo sobre la encimera junto con su anillo de compromiso, recordé el día que le propuse matrimonio, no mucho tiempo después de que nos habíamos mudado a nuestra nueva casa.

—Este era el anillo de mi abuela. —Me detuve para despejar la emoción de mi garganta mientas Bella me miraba con los ojos llorosos, sus manos ahuecadas sobre su nariz y boca—. Espero que esté bien... —dije, inseguro por la reacción de Kate hacía tantos años. No era nada ostentoso, solo un pequeño diamante redondo rodeado por zafiros pequeñitos.

—Es perfecto —dijo Bella.

—¿Sí?

—Sí. —Ella me sonrió suavemente, y me perdí en sus ojos por un largo momento—. Entonces... ¿me vas a preguntar?

¡Oh!

Se rio.

—Sí, definitivamente te voy a preguntar.

Gracias a Dios que ella había dicho que sí. Estaba tan jodidamente nervioso porque todavía no sentía que realmente la mereciera después de todo.

Y cuando ella caminó por ese pasillo hacia mí… Estaba muerto. Ella me había sorprendido de la mejor manera, y luché con las lágrimas durante toda la ceremonia, desde el momento en que apareció a la vista con su sencillo vestido blanco.

Hicimos todo lo posible para hacer realidad el sueño de Lily de nuestra boda, después de haber encontrado un jardín botánico en el que casarnos. Las "mil millones de flores" eran esenciales, por supuesto. Fue pequeña e íntima, solo familia y amigos cercanos, lo que irónicamente, incluyó a Kate. Ella y yo habíamos sido amigos durante toda nuestra vida, después de todo, y ni siquiera se sintió raro tenerla allí. Si Bella no me hubiera asegurado que estaba cómoda con eso, no la habría invitado, pero para ese momento, había pasado más de un año desde que Kate y yo habíamos terminado, y Kate ya estaba comprometida con Garrett, el verdadero amor de su vida.

Nada más que un sentimiento de hermano protector me había invadido cuando conocí y le di la mano a Garrett, y solo le había pedido que la cuidara bien. Kate me había dado una cálida sonrisa y un abrazo de felicitación, y eso fue todo. El afecto fraternal que todavía tenía por ella se asentó en mi pecho, y se sintió bien.

Todos habíamos podido seguir adelante del desastre que habíamos hecho y encontrar la felicidad.

Afortunadamente, Bella no había sentido la necesidad de invitar a su ex, Riley. Él le había mandado mensajes cuando estaba borracho algunas veces después de que ella terminó las cosas, y no pudieron seguir siendo amigos porque él estaba demasiado resentido porque ella no quería estar con él.

A pesar de que todavía pensaba que él era un idiota, podía admitir que sentía lástima por el tipo en cierta medida. Bella era increíble, y sabía que yo era un hijo de puta afortunado por tener su amor.

Bella salió de la ducha, tratando de alcanzar la toalla, pero la detuve con una mano sobre la suya.

Me interrogó con la mirada, pero no dije nada mientras movía mi mirada a su pecho así podía observar las gotas de agua deslizarse por sus hermosas curvas.

No había forma de que pudiera resistirme a acunar sus pesadas tetas, y ella gimió, luego se rio mientras yo las apretaba.

—¿Divirtiéndote? —preguntó con una sonrisa.

—Síp. Tus bolsas de diversión son muy divertidas.

—¿Mis bolsas de diversión? —preguntó, arqueando una ceja mientras me daba una mirada fulminante en broma.

—Bien nombradas —respondí, pellizcando sus pezones y sacándole un jadeo.

—Nunca vamos a llegar a tiempo si continúas haciendo eso.

Tarareé en acuerdo, apretando ambos pechos en mis manos de nuevo.

—¡Mami!

Ambos soltamos un suspiro de frustración cuando la solté y ella se estiró por la toalla otra vez, pero en realidad, nos encantaba dejar que la tensión aumentara hasta que explotaba en una cogida frenética cuando finalmente teníamos la oportunidad. La paternidad traía el escabullirse con ella, igual que habíamos tenido que hacer en el campamento.

Y todavía era caliente.

—Después de usted, señora —dije, inclinando la cabeza y haciendo un gesto para que Bella fuera adelante de mí por la puerta.

Ella me dio una sonrisa de complicidad, porque sí, sabía que no era por ser un caballero sino para poder nalguearla en su salida.

Lo que hice.

Y lo que a ella le encantaba, a pesar de la mirada mortal que me envió sobre su hombro.

Palmeándome la polla, la observé caminar por el pasillo de nuestro nuevo departamento para ayudar a nuestra pequeña con lo que necesitara, su toalla era una calientapollas ya que apenas cubría su seductor trasero.

Mierda.

Quería al menos masturbarme, pero no tenía tiempo para nada más que terminar de empacar así podíamos salir a la carretera.

Cuando nos estacionamos en la casa del padre de Bella, me limpié mis palmas sudorosas en los muslos. Charlie todavía me ponía nervioso. Ya no creía que me odiara, pero nunca podría estar seguro. A él realmente le encantaba limpiar sus armas siempre que yo venía.

Bella lo regañaba por eso todas las veces, pero entonces él la llamaba calabaza, y ella se derretía y lo abrazaba, y yo era dejado preguntándome cuándo él decidiría que ya era suficiente y usaría mis pelotas como blanco de práctica.

Estremeciéndome ante la idea, miré a Bella, y ella se rio de mí, negando con la cabeza.

—Él no te odia, Edward —dijo ella, leyendo mi mente en esa asombrosa forma suya—. Eres el padre de su nieta. Nunca te ha odiado. Es solo su idea de una broma.

—Sí, muy gracioso —mascullé, poniéndome una mano en los genitales como si eso los protegería.

Ella rodó sus bonitos ojos y sacó mi mano, dándole un apretón y luego abriendo su puerta.

—Vamos.

.

.

Tuvimos una cena de Navidad sorprendentemente agradable con Charlie y Sue. Sin armas a la vista esta vez.

Debí haber murmurado algo en voz alta al respecto porque Bella dijo:

—Ni siquiera están cargadas, ¿sabes? Él nunca se arriesgaría a que Lily o alguno de nosotros se lastime. La única cargada está en una caja de seguridad en su clóset.

Asentí.

—Es bueno saberlo. Me preguntaba si esta era la razón por lo que él no las había sacado esta vez —dije, apoyando mi mano en su vientre redondeado cuando nos detuvimos enfrente de una pequeña tienda.

Bella quería caminar alrededor del pueblo por un rato la mañana después de Navidad ya que había pasado un tiempo desde que habíamos visitado. Charlie y Sue habían ido a nuestra boda y luego habían estado nuevamente unos meses antes para ayudarnos a mudarnos a nuestra nueva casa.

Los departamentos reconstruidos eran increíbles, y el nuevo comienzo fue bueno para todos nosotros. Mientras había mirado alrededor cuando nos mudamos, dejé que esa sensación de renovación me invadiera. Como ese departamento, mi relación con Bella se había destruido y quemado, pero también había sido reconstruida en algo mucho mejor, más fuerte, más estable.

Y ahora… teníamos gemelos en camino.

Ella había estado embarazada de unas pocas semanas cuando nos casamos, aunque ninguno de los dos lo sabía en ese momento.

No lo podía creer, y no podría haber sido más feliz.

Tan desafiante como era la paternidad, me encantaba ser padre.

—¡Bella, nenaaaa! —gritó la voz de un hombre detrás de nosotros—. ¿Eres tú, sexy?

—¿Qué demo…?

Me di la vuelta mientras Bella gemía:

—Oh, querido Dios.

El mismísimo Mike Newton estaba pavoneándose por la calle hacia nosotros. Tenía puesto un traje de aspecto caro, y su cabello estaba engominado, una rubia platinada se bamboleaba en tacones detrás de él.

Fue entonces cuando me di cuenta que estábamos a solo unas puertas de la monstruosidad que ahora era la tienda principal de Newtons' Outfitters. Era irreconocible comparada con la original y casi tan grande como un Walmart. Demasiado grande para el pequeño pueblo de Forks.

—Estaba a punto de ir a casa de Charlie para ver si habías venido a casa por Navidad. Tu viejo nunca me dice lo que está pasando contigo… ¡Guau, chica! —dijo Mike al llegar a nosotros mientras Bella se giraba para enfrentarlo—. ¿Embarazada de nuevo?

Un gruñido retumbó en mi garganta, y él finalmente pareció registrar que yo estaba ahí.

—¿Cullen? Santa mierda. ¿Cómo estás, hombre? ¡Es como una reunión de Want-a-snatch! —Abrió sus brazos como si fuera a abrazarnos, y los dos retrocedimos instintivamente.

—Es bueno ver que no has cambiado, Newton.

Él soltó una risa estrepitosa y me dio un puñetazo en el hombro.

—Sí, amigo. Mierda, ¿cuánto ha pasado? ¿Ocho años? ¿Cómo estás, hombre? ¿Acabas de encontrarte con nuestra dulce B?

Bella se estremeció, y con una ceja levantada, pregunté:

—¿Nuestra?

—Sí, esta dulzura trabajó para mí durante un tiempo en aquel entonces, no mucho tiempo después de que estuvo en el campamento con nosotros. —Él se movió para poner su brazo alrededor de ella, pero ella se presionó en mí y se alejó de él.

Puse mi brazo alrededor de ella en su lugar.

—Sí, mi esposa es muy dulce —dije con una sonrisa engreída.

Los ojos de Mike se estrecharon y miró nuestras manos izquierdas. Su sonrisa jovial se volvió fría.

—Ah, atrapaste un papi para tu pequeña bastarda, ¿eh? Buen trabajo, B. Supongo que esquivé esa bala. —Bella me miró con el ceño fruncido mientras él seguía parloteando—. Puedo decir que te morías por mí cuando trabajabas en ese cuchitril que construyeron mis padres, pero no podía ser atado con un niño y todo eso en aquel entonces. —Se encogió de hombros—. Qué lástima… Ahora valgo millones, como siempre planeé. —Se tiró de las mangas de su traje de diseñador, su sonrisa volviéndose engreída—. Si hubieras conservado tu sexy cuerpecito, podrías haberlo tenido todo.

La chica parada detrás de Mike levantó la mirada de su teléfono por primera vez y frunció el ceño.

Enfurecido, apreté mi mano en un puño, y Bella soltó un fuerte resoplido. Comencé a hablar, para decirle lo que pensaba, pero Bella me ganó.

—De hecho, Mikey, puedes quedarte con tus millones. Y ten por seguro que nunca jamás estuve muriendo por tu asqueroso trasero. Y Edward es el padre de mi "bastarda", si debes saber, así que deja de hablar de cosas que no sabes nada. —Los ojos de Mike se ampliaron y se movieron hacia mí, así que le di otra media sonrisa engreída.

¿Estaba mal de mi parte disfrutar el hecho de que tenía lo que él quería tan desesperadamente?

Si era así, entonces yo estaba muy mal.

—¿Qué demonios? —masculló Mike, probablemente sorprendido por la forma en que "la dulce B" le estaba hablando y lastimando su cerebro tratando de hacer los cálculos de su primer embarazo.

—Sí —dijo Bella—. Así que puedes tomar tu dinero y tus delirios y volver a donde sea que viniste. Estás viviendo en Chicago ahora, ¿verdad? ¿Cómo están Jessica y tus cuatro hijos? Estoy segura de que estás de camino a Seattle en este momento para pasar tiempo con ellos, ¿verdad? —Las mejillas de Mike se sonrojaron ante la mención de su ex esposa. Habíamos escuchado que Jessica finalmente había entrado en razón y se había divorciado de él el año pasado.

Su sabor del mes levantó la mirada de nuevo.

—¿Tienes hijos?

Bella puso los ojos en blanco.

—Lindo. Realmente lindo, Mike. Claramente, soy yo la que esquivó esa bala. No es que alguna vez te hubiera tocado con un palo de diez metros de todos modos, así que... —Su estremecimiento vibró a través de mi cuerpo—. Sí... Será mejor que nos vayamos. Nos vemos.

—Ojalá que no —mascullé mientras nos alejábamos de un balbuceante Newton.

—¡Perdedores! —gritó finalmente a nuestras espaldas.

—¿Eso es lo mejor que puedes hacer? —pregunté, riéndome mientras me giraba y contemplaba su cara roja y sus puños apretados—. Consíguete una vida, amigo.

Continuamos nuestro camino, regresando a nuestro auto. Y puede o no que le sacara el dedo medio sobre mi hombro a ese hijo de puta. Si nunca lo veía de nuevo, sería demasiado pronto.

Mientras nos poníamos los cinturones, Bella dijo:

—Dios, eso se sintió bien. He estado esperando para increparlo por años.

—Me alegro de que tuvieras la oportunidad, nena. —Nunca le había contado todas las cosas viles que él había dicho sobre ella en el campamento, pero parecía que había tenido su cuota justa mientras trabajaba para él. Estaba orgulloso de ella por ponerlo en su lugar. Dios sabía que él merecía eso y más—. ¿Estás segura que no quieres dejarme por el viejo Mikey ahora que es millonario?

Sabía la respuesta, pero quería hacerla resoplar de nuevo porque era muy lindo.

No decepcionó.

Luego, su risa incrédula llenó el auto, y me uní. El dinero no podía comprar clase o decencia, y en lugar de crecer, parecía que Mike que solo se había vuelto más inmaduro con los años.

—Sabes... —dije, retrocediendo de nuestro espacio de estacionamiento—. Lily podría ir al Campamento Wallasatch en unos años. Si ella quiere.

Bella me sonrió.

—Creo que a ella le encantaría. Siempre y cuando no haya Mikes ahí —dijo ella con el ceño fruncido. Después suspiró y miró por la ventana—. Me pregunto si nuestro árbol todavía está allí.

Estiré el brazo y cubrí su mano con la mía.

—Tiene que estar. Es sólido, como nosotros. —Me sonrió, y levanté su mano para besarle los dedos.

—Sí, tienes razón. Puede resistir el paso del tiempo.

.

.

Era la noche de la primera fogata en el Campamento Wallasatch, y una niña de once años de edad paseaba por el borde del prado. Su largo cabello oscuro brillaba con mechones de un rojo vibrante en la luz del sol poniente. Sus grandes ojos color avellana contemplaron toda la belleza natural que la rodeaba, y sonrió de felicidad.

Su sonrisa solo se ensanchó cuando un chico de su edad se acercó corriendo y le dio una flor antes de alejarse, de regreso con sus amigos, quienes le dieron pulgares arriba y palmadas en la espalda.

Ella se rio y olió la flor, continuando su caminata alrededor del perímetro.

Una de las niñas de su cabaña la encontró justo cuando ella se detuvo enfrente de un gran árbol viejo que se alzaba sobre ellas. Las niñas se pararon lado a lado, mirando el árbol, y la segunda le preguntó a la primera en un susurro, no queriendo molestar a su nueva amiga, pero aun así confundida:

—¿Qué estamos mirando?

—¿Ves el grabado ahí? —La chica de cabello oscuro señaló al árbol—. Dice E corazón B. Esos son mi mamá y papá. —Ella le sonrió a su amiga, llevando su nueva flor a su pecho con sus manos juntas—. Se conocieron aquí. ¿No es romántico?

Lily había estado insegura sobre ir al campamento durante tanto tiempo sola, pero por mucho que amaba a sus hermanos gemelos, decidió que podía tomar un descanso de sus travesuras. «Siempre y cuando se mantengan fuera de mi habitación mientras no estoy», les había dicho a sus padres.

Muy romántico, oh Dios mío. ¿Crees que eso nos pasará? Tal vez este campamento es mágico o algo así.

Ambas niñas movieron sus grandes ojos hacia el grupo de chicos amontonados en el prado.

Lily los consideró y a la pregunta con la cabeza inclinada. Ella se concentró en el chico de cabello rubio que le había dado la flor morada que todavía sostenía. Sus mejillas se sonrojaron, pero él la saludó con la mano.

Ella finalmente se giró hacia su amiga, y rieron juntas.

—Nahhhh —declararon al mismo tiempo.

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Seis años después

Un chico de cabello rubio de diecisiete años de edad sacó una navaja de su bolsillo y se acercó al árbol que se alzaba alto al lado del prado. Miró el grabado que ya estaba ahí y luego se puso a trabajar, esperando hacer su corazón un poco menos feo que el que se encontraba entre la E y la B.

Lily se rio de Peter mientras él trabajaba, y él le frunció el ceño juguetonamente.

Él talló y talló, sudor goteando de su frente, pero él haría cualquier cosa para hacer sonreír a su Lily.

Peter conocía la historia del grabado encima del suyo. Él sabía que los padres de Lily se amaban con ferocidad. Sabía que ellos consiguieron su felices para siempre, y él quería eso con Lily. Ella merecía tener todo lo que quisiera, y él la quería para siempre. Había estado enamorado de ella desde que tenía once años, después de todo.

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Otra temporada de campamento terminó, y nadie estaba ahí para ver a las dos figuras acercarse y escabullirse en el bosque una tarde a finales de agosto. Se tomaron de las manos y rieron mientras corrían por el sendero cubierto de árboles hacia el prado iluminado por el sol que conocían tan bien.

Habían pasado veinte años desde que habían yacido en la cama de césped y flores y aprendido todos los secretos del otro. Veinte años desde que se habían enamorado bajo el sol de verano.

Edward acunó la cara de Bella en sus manos y la llevó hacia su árbol, todo el tiempo quitándose la ropa una pieza a la vez. Ella suspiró mientras él le besaba el cuello y trazaba el contorno de su oreja con su lengua.

—¿Tienes idea de cuánto tiempo he querido hacer esto? Mierda, Bell. Eres aún más sexy de lo que eras a los dieciocho años.

Ella no le creía, pero no importaba. Él siempre era muy bueno en hacerla sentir deseada y amada, justo como lo era.

Presionada en el árbol donde él había grabado sus iniciales hacía tanto tiempo, la besó lentamente, saboreando su dulzura. Se sentía como si él la hubiera amado toda su vida.

Él había pensado por adelantado y traído una manta con ellos así podía hacer lo que quisiera con ella contra el árbol como había querido desde que eran adolescentes. Ni siquiera se tomaron el tiempo para mirar su grabado antes de que estuvieran desnudos y él dentro de ella.

Y mientras yacían en la manta después, desnudos y agotados, calentados por el sol del atardecer, dándose el uno al otro queso y frutos del bosque, Bella notó un segundo grabado justo abajo y al lado del suyo.

—P y L… No crees… —Bella jadeó y se cubrió la boca, sonriendo. Pero luego sus ojos se agrandaron mientras esa sonrisa se borraba de su cara—. Yyyyy tuvimos sexo en él. Vaya. Todavía padres del año.

Se encogieron de hombros y se rieron de ellos. Habían cometido muchos errores a lo largo de los años, pero así era la vida. Así era la paternidad.

—Maldición —dijo Edward, acercándose y revisando lo que parecía ser la obra de Peter para su hermosa hija. Ellos estaban comprometidos ahora. ¿Por qué ella no les había dicho?—. Su corazón se ve mejor que el mío. —Le lanzó una sonrisa sobre el hombro a su hermosa esposa. Podría haber mirado por horas la forma en que el sol besaba su piel.

—Aww, ven aquí —dijo ella, palmeando el lugar a su lado en la manta—. Tu corazón es perfecto.

—Ja. Ni siquiera cerca —dijo él, uniéndose a ella una vez más y entrelazando sus dedos. Edward besó a su Bella profunda y lentamente, y luego susurró—: Pero es todo tuyo.


¡Hola!

Disculpen la tardanza. ¡Muchas gracias por acompañarme en esta traducción! ¿Me cuentan qué les pareció el epílogo? Si quieren dejarle un review de agradecimiento a la autora, en Élite Fanfiction (link en mi perfil) encuentran varias formas para hacerlo.

Agradecimientos: a la autora por escribir esta maravillosa historia, a Fungys por dejarme hacer la traducción, a Lety por ayudarme con mis dudas, a Daniela por la imagen, y a todas ustedes por leer y comentar.

Ahora estoy traduciendo la secuela de As Leaves Fall, se llama Through The Snow, y encuentran las dos historias en mi perfil. Después voy a traducir otro daddyward, y luego algo de drama. Espero me acompañen en mis próximas traducciones.

Gracias por los reviews del capítulo anterior: Euge32, Noir Lark, Sully YM, alejandra1987, solecitopucheta, Pili, cavendano13, debynoe, saraipineda44, Lady Grigori, Cary, lizdayanna, Noelia, krisr0405, somas, Yoliki, tulgarita, Pera l.t, ELIZABETH, kaja0507, Vanina Iliana, jupy, Tata XOXO, crysty Katy, freedom2604, Ceci, Adriu, Lupita Pattinson Cullen, May Cullen M, miop, liduvina, y Nayely.

¡Hasta la próxima traducción!