Los personajes son de Meyer, la trama mía... o eso parece... hahahaha


Hoy viernes saldría con Seth, aunque no tuviera a Cathy para celebrar al menos se los había dicho a mis amigas, Roxy, Jazmín, Kate y Kate II.

Ahora me juntaba con las "payasas" pero ahora que sabía cómo eran no tenía que nada que ver. Mis nuevas amigas son... Sí un poco creídas

pero muy buenas amigas y que si se meten contigo se los lleva la fregada.

Suspiré. Hoy por la tarde saldría con Seth y mi madre me había dado permiso regresar en la madrugada, no después de las 5am.

Yo me había quedado así de o_o, sólo porque se lo había pedido directamente Seth.

Así que pasaría a mi casa a cambiarme y por otra muda de ropa para irnos de "antro"

Eso sonaba raro en mí. Nunca había salido a una y no era muy afecta a eso.

Sonó el timbre y yo salí corriendo con rumbo a los vestidores.

Me puse mi pantalón de mezclilla y el sweater. Me medio peine y salí con un ligero temblor para encontrarme con mi Dios griego personal.

El estaba fuera del gimnasio esperándome sólo a mí.

Sonreí al verlo.

-¿Pasamos a mi casa?- le pregunté

-Claro, de paso saludo a tu mamá…-y se quedo callado con una sonrisa

Me le quedé viendo con una ceja enarcada, y la boca ligeramente torcida.

-¿Qué tiene mi mamá?

-Nada, nada, vámonos-me susurró con una sonrisa

No estaba segura de si sentía algo más que una amistad por mí o sólo lo hacía por molestarme. No es que me haya sucedido Pff, para nada ¬¬.

Se subió el primero a la moto y me quede unos segundos admirándolo.

Llevaba puesto una playera gris claro con un pantalón de mezclilla rasgado se veía increíblemente bien, ya que las dos prendas se pegaban a él dejando ver su muy buen cuerpo.

Yo no me debía ver muy parecida y menos sexy como él al estar montado en la moto. Lo más seguro es que me viera patética a su lado.

Paliducha y de un cabello rojo medio encendido. Como color entre vino y sangre.

Delgada pero no mucho.

Suspiré frustrada. Me tendió un casco y lo sopese un rato entre mis manos.

-¿Qué? Sé qué no es de tu color favorito y es un poco grande, pero de todos modos sirve para proteger lo que más me importa

Me hice la desentendida y me lo puse, no sin hacer una mueca. Me subí a la moto y me abrecé fuertemente a Seth.

Me acorde de una canción de una película Italiana, que decía algo así…

Amore nel mercato deve comprare e comprare

perché un giorno si paga e che non costi

e prenderà la strada della felicità

(en el mercado del amor hay que comprar y comprar porque algún día te pagarán y verás que no costará y te llevará al camino de la felicidad)

La película no había sido de mi agrado, pero la canción me había gustado. Era gracioso, pues en esa película nadie terminaba feliz.

En fin.

Yo ahora sabía que esa parte de la canción decía mucha verdad, pues ahora que había comprado parecía que me pagaban con el mismo afecto. O eso creía.

Iba pensando en esa película. Matilde se llama.

-Ya llegamos- me dijo Seth

Desorientada, me quité el casco y se lo entregue. Intenté peinarme un poco pero el viento hizo que no se quedara quieto mi cabello.

Solo escuche su risa.

Camine algo enfurruñada hacia mi casa, no lo escuché venir así que para cerciorarme me iba a voltear, pero me abrazó por detrás.

-No te enojes, ¿no ves que te vas a arrugar más pronto?- Su cara estaba recargada en mi hombro izquierdo, volteé sólo un poco, aunque mi corazón iba a mil por segundo.

Intenté soltar una respuesta ingeniosa y sarcástica pero mi cerebro no trabajaba tan bien con un distractor tan grande y tan cercano a mí.

-Ya, ok, no me enojaré-medio contesté, pues él no me soltaba

-Que bueno, aunque te ves muy linda cuando te enojas-me dijo con un tono jocoso

-Sabes, cuando llegan a decir eso, es extraño-repliqué

-¿Llegan a decir?- pregunto él con una fiera curiosidad en los ojos

-No eres el primer chico que me dice que me veo bien cuando me enojo- suspiré sarcásticamente

No contestó.

Me mordí los labios pensando en él el idiota que me había roto el corazón.

No… no debía hacerlo, este era un nuevo libro en mi vida, un nuevo capítulo, donde había cosas inesperadas y sorprendentes y donde lo normal no era cosa de todos los días.

Al llegar el porche de la casa, Seth me soltó y mamá abrió en ese mismo instante la puerta. Supongo que la escuchó acercarse.

-¡Hola chicos!-saludo casi con euforia- ¡Qué bueno verte por aquí Seth!

-Gracias señora, también es agradable verla-saludó cortésmente mi acompañante

-Voy a cambiarme- le dije a mi madre, que empezaba a profundizar en una plática con Seth

-Este… si hija, no tardes, entonces, ¿Cómo está tu madre?...-siguió mi progenitora

Subí las escaleras con rumbo al baño. En la mañana me había duchado, así que me lave la cara viéndome en el espejo.

El baño era exactamente igual que el que teníamos en Italia. De color azul turquesa, con una bañera y la cortina de un azul más claro.

El lavabo y el escusado blancos.

En cuanto acabé, fui a mi cuarto por algo diferente para vestir. No me había dicho a donde iríamos. Pero sabía que saldríamos de La Push.

Me asomé a la sala y le pregunté a Seth-¿A dónde vamos a ir?

-Pues… si a tu madre no le incomoda, a Port Angeles o a Seattle-contesto el encogiéndose de hombros

-Sería mejor Seattle,-contestó mi madre sin pensarlo- Lessa no lo conoce

-Seattle será-contestó viéndome a mí- Tapate, porque allá hace un poco más de frío

Asentí y subí a mi habitación. Tomé unos leggins en gris claro, una playera larga de color gris con rayas blancas, encima un abrigo negro con un estampado en blanco que hacía verse de un tono gris, botas negras. El abrigo tenía una cintilla muy delgada en rojo así que tomé mis guantes rojos con blanco y con eso arme mi conjunto.

Me delineé los ojos de negro y un poco de mascara de pestañas transparente. Brillo rojo y con eso estuve lista.

Recordé la última navidad en Italia. Bueno, la anterior. Sonreí y pensé que aunque esta la hubiera pasado secuestrada, al menos alguien ajeno a mi madre se había preocupado o acordado de mí.

Saqué todos mis vestidos de noche. Tenía uno color rojo, así que lo descarté por ser demasiado llamativo. Otro negro estrapless que me llegaba a la mitad del muslo, pero me hiso recordar las últimas semanas en Volterra.

Me estremecí y elegí el que quedaba. Otro negro de una sola manga. Tomé unas medias negras sólo por si las dudas. Unos zapatos de tacón negro con tiras de entrelazados, un poco abiertos altísimos. Los metí con cuidado a una bolsa. Tome otra de mano negra para combinar con ambos atuendos.

Metí mi estuche de maquillajes a la bolsa-mochila y salí corriendo hacia la puerta.

-¿Tan pronto?-preguntó Seth confundido

-Síp

-Mi hermana tarda horas, tú apenas 15 minutos-se burló

-Por lo regular Lessa no se arregla mucho-contestó mi madre. Ninguno de los dos había volteado a verme.

Se rieron de ese último comentario. Yo me enojé. ¡Gran apoyo de mi madre!

Cuando voltearon, yo estaba cruzada de brazos, fulminándolos con la mirada. Mi madre abrió los ojos con sorpresa.- ¡Te pusiste el atuendo que te regalé de navidad!-gritó entusiasmada.

-Sí, ¿ahora nos vamos?-le pregunté a Seth, pero no dejaba de verme-¿Qué?

-Nada, nada-comentó él algo extraño, negó con la cabeza, pero parecía que se sacudía-Sí, hasta luego señora, prometo cuidarla-se despidió de mi madre

-Oh, está bien, diviértanse-nos dijo entusiasmada

Salimos y caminamos en silencio. Un silencio extraño.

-¿Te importaría conocer a unos amigos?-preguntó antes de subirnos a la moto, yo llevaba colgadas las dos bolsas.- Mi auto está en reparación con ellos-me dijo explicándose- Prometo no sacar el tema de lo…-empezó a decir, pero lo callé con una mirada fría

-Vamos-susurré

Me dio de vuelta el casco, se montó en la moto y yo le imité.

Me aferré a él y arrancó. Subió hacia Forks, un lugar que no conocía. Se metió de pronto por un camino en medio del bosque.

Fui observando el paisaje de bosque verde-amarillento, durante unos minutos. Después de unos 5 kilómetros se vio una gran casa, que digo casa, mansión blanca e imponente. Era hermosa, como de 100 años de antigüedad.

De ahí salió un chico de cabello cobrizo. De pronto supe donde estábamos. Aquí había despertado después del incidente vampírico.

-¡Hey, Seth! Supongo que vienes por el auto-comentó muy feliz al verlo

-Supones bien Edward-contestó con una risa

-¿Ella es Alessandra?-preguntó el chico

-Sí, es ella-comentó.

Me baje como pude y estuve a punto de caer, pero el amigo de Seth me detuvo.

-Hey, tranquila-se río- me recuerdas tanto a Bells

Lo miré confundida, el sonrió- Bella es mi esposa, por cierto, mucho gusto, Edward-me tendió la mano, una vez que estuve apartada de su frío tacto

-Alessandra-conteste estrechando su mano helada

-¿Quién es papi?-dijo una voz de niña y salió corriendo una pequeña de unos 3 años con ojos chocolate y cabello rizado color bronce, igual que el de Edward

-Es la amiga de la que Seth nos contaba ¿recuerdas?-preguntó

-Ah, sí, de la que habla con mucho detalle y dice que le gusta…-empezó la chicuela, pero Edward le tapó la boca, yo me reí

-Sí, pero sin tantos detalles Renesmee-se quejó bromeando Seth

-Perdón, ¡Hola! Yo soy Renesmee, puedes decirme Ren-me saludo la niña muy agradablemente-¡Qué bonita bienes vestida!

-¡Gracias! Al menos alguien me dice algo agradable de mi aspecto-bromeé

-Hay Seth, estás que mueres por ella ¿y no le puedes hacer un cumplido?-le reprocho con molestia en la voz la pequeña. Me confundió eso, era muy pequeña

-Ren, no me ayudes-respondió el interpelado

Yo me reí de la conversación

-Esta pequeña delata ¿no?-dijo otra voz. Esta vez salió un señor, de un metro y noventa, tal vez más, tal vez menos, pero parecía de esos que levantan pesas, por el contrario, el rostro del tipo parecía muy aniñado para su complexión-Mi nombre es Emmett-dijo él al verme- y no te preocupes, no muerdo-y soltó una carcajada que hizo vibrar todo

-No la asustes Emm-le reprendió Edward

-No la asusto, sólo le dije la verdad-contesto con una sonrisa

-Bueno, en realidad venía a ver a Rosalie para ver si el coche está listo, porque vamos a ir a Seattle-contestó- Por cierto, dame tu maleta-dijo quitándomela.

-Ella está en el garaje- contestó Emm sonriéndome, cuando le respondí la sonrisa el me guiño un ojo-Tienes buen gusto Seth- le dijo con un tono de aprobación

-Ya basta-se quejó el aludido, yo que aquí apenas estoy reconciliándome con ella y ustedes que no ayudan…-comenzó él

-Bueno, bueno, vamos al garaje-interrumpió Edward

Entramos, Seth me llevó tomándome de los hombros. Todos me intimidaban, pues eran muy apuestos.

Sabía lo que eran. Vampiros. Pero no dije nada.

-¡Mami!-grito bajándose Renesmee de los brazos de su padre con un ágil salto- Mira, ella es la novia de Seth-dijo señalándome

Sentí como me sonrojaba y respondí-Soy su amiga-extendí mi mano a la chica de cabellos caoba y ojos dorados, de hermosura inimaginable- Alessandra

-Hola, soy Bella-sonrió-Recuerdo cuando solía sonrojarme-dijo haciendo que la atmosfera se relajara

-Era tan gracioso hacerte sonrojar-se burlo el grandulón

-¿Van a ver a Rose?-preguntó ella haciendo caso omiso a el comentario de Emmett

-Sí

De una puerta angosta, salió una rubia impactante, de un rostro angelical, con una figura alta, esbelta pero con curvas, la típica chica por la que todos mueren.

-Ya está tu auto Seth, sólo estaba mal de unas mangueras-contestó ella hasta que reparó en mí. Me vio despectivamente y me barrió con la mirada. Algo también típico de chicas bonitas.

-Si quieres, puedes venir a ver-ni un hola, bueno, qué más daba.

Él asintió y la siguió por esa puerta. Mi autoestima había bajado lo suficiente para un día. ¿Cómo Seth se fijaría en mí sabiendo que hay personas tan hermosas como ella?

Alguien me tocó el hombro. Me volteé y vi a una chica bajita de cabello negro, corto y de puntas rebeldes. Igual que todos era hermosa.

-Hola, mi nombre es Alice, y con lo que respecto a Rosalie, bueno, ella es así, no te vayas a sentir mal- me dijo, y me abrazó

Parpadeé confundida y le devolví el abrazo.-Sé que seremos buenas amigas-dijo con una sonrisa

-Eh, gracias Alice

-El es Jasper-señaló a un chico con un porte felino, de cabellos rubios y ojos dorados, el me veía curioso.

Salude con un asentimiento, el me sonrió cómodo.-Mucho gusto Alessandra- Me saludó

-Lessa- respondí- Igualmente Jasper

Todo quedó en silencio. El se acercó a paso lento, muy lento. Cuando estuvo a medio metro me extendió la mano. La tomé sin dudarlo.

-¿Por qué Jazz?-preguntó Edward

-No tengo idea, a lo mejor, es parecida a Bella en cierto modo-contestó viéndolo

-¿De qué…?

-Ni yo Jasper-contestó el chico de voz de terciopelo

-Eso es aún más extraño-contestó él

-Ya nos vamos-dijo Seth viendo a Jasper y nuestras manos unidas alternativamente

No pude formular ninguna pregunta.

El guardo en el garaje de los Cullen su moto, y sacó su auto. Un chevy blanco con asientos grises y vidrios polarizados de dos puertas.

Puso mi maletita en los asientos traseros y nos dirigimos a Seattle.

-¿Soy rara?-le pregunté a Seth recordando lo que habían dicho Jasper y Edward

-No, bueno, no que yo sepa-contestó él sin dejar de ver a la carretera

Sopesé la idea durante unos minutos. Sí, era rara, pero ¿a qué tipo de rareza ellos se referían?


Se supone que no subiría cap, pero no pude resistirlo. Pero a pesar del tiempo, no resiví ningun comentario... así que este será el penultimo capítulo, no veo que valga la pena extenderlo hasta donde yo quería... Así que voy diciendo muchas gracias a las personas que me dieron su apoyo, pero que todo lo que empieza, debe terminar.

De verdad muchas gracias y los leo en el último capítulo. Creo que volveré a sólo los One Shot.

Zaharanni Vulturi de Clearwater

*Por cierto, quién lee Un Ángel Enamorado* pronto actualizaré, tuve un bloqueo de escritora... ii saben el resto. No creo que tampoco dure tanto.

Un beso y buen día.