Disclaimer: todo lo que reconozcan pertenece a J. K. Rowling
N/T: xCailinNollaigx es la autora de este fic. Yo, Tabetaira Hamato, soy la traductora.
Los Herederos de los Fundadores
Capítulo Veinte: A Place in this World
¡R&R!
I don't know what I want, so don't ask me (No sé lo que quiero, así que no me preguntes)
Cause I'm still trying to figure it out (Porque aún estoy intentando averiguarlo)
Don't know what's down this road, I'm just walking (No sé lo que habrá en esta calle, yo solo camino)
Trying to see through the rain coming down (Intento ver a través de la lluvia que cae)
Even though I'm not the only one (Aunque no soy la única)
Who feels the way I do (Que se siente así)
"Place in This World"- Taylor Swift ("Un lugar en este mundo" - Taylor Swift)
17 de diciembre
Hermione Granger se sentía ambivalente. Hermione Granger estaba confusa. A Hermione Granger se le había ido la olla. Sus emociones estaban equivocadas, su mente estaba en caos y sus pensamientos eran muy raros. Parecía que no podía dejar de pensar en Snape y Malfoy. La revelación de Snape la había sorprendido ―no podía negarlo―, pero es que de ahí había surgido un extraño descubrimiento: Severus Snape tenía sentimientos. Tenía sentimientos reales, emocionales y auténticos. Era casi estúpido estar en shock por ello y referirse a él como si no fuera humano, pero es que ese no era el profesor Snape que conocía desde primer curso. Hacía tambalear la base de sus creencias. Dos palabras. Un total de dos palabras habían puesto su mundo del revés y la habían dejado dando vueltas durante días.
Un simple "la amo".
Snape aún amaba a Lily incluso hasta la fecha, lo que desde luego atestiguaba el amor de Snape. Aunque eso no era lo que la molestaba, sino el hecho de que Snape fuera capaz de amar. De que un Slytherin poseyera suficientes emociones para amar a alguien como él amaba a Lily. Hermione había visto sus recuerdos y habría pensado que él estaría más bien enfadado, pero en realidad había estado más bien relajado y despreocupado en aquel momento.
Había sido estúpido de su parte el creer que los Slytherins no tenían sentimientos, pero hacía las cosas más fáciles. Sostenía su visión de "blanco y negro" del mundo y de la guerra y la ayudaba a odiarlos. Sin embargo, si un Slytherin podía amar a un Gryffindor… Un Slytherin que amaba a un miembro de la Orden del Fénix…
De repente, las cosas no eran negras y blancas. Todo estaba inesperadamente salpicado de color. O, para ser más exactos, de muchos tonos de gris. Si Snape amaba a Lily, ¿por qué era un mortífago? ¿La situación en Slytherin era tan mala que la gente tenía que renunciar a sus seres queridos y unirse a los mortífagos igualmente? ¿Es que no tenían opción?
Hermione creía firmemente que todos tenían opción, sin importar la familia o lo que esta hiciera. Pero el profesor Snape la había dejado perpleja. ¿Qué había poseído a un hombre inteligente como Severus Snape para que se uniera a un grupo tan horrible? Estas preguntas daban vueltas en la cabeza de Hermione y, sinceramente, hacían que se mareara.
Alguna razón tenía que haber para que Snape se uniera a los mortífagos. Algo que era más importante que su amor por Lily Evans, algo demasiado poderoso como para rechazarlo. Hermione suponía que era Voldemort. ¿Quién podría rechazarlo? Le habría lanzado un crucio o le habría matado al instante. ¿Entonces el profesor Snape era un cobarde? ¿Pero por qué eso no le cuadraba?
Todos los mortífagos eran unos cobardes, demasiado asustados para revelarse y luchar contra el monstruo que arruinaba sus vidas y sus mentes. Bueno, al menos los que no estaban de acuerdo con Voldemort. Aquellos que en realidad no querían unirse a él como, por ejemplo, Severus Snape. Aunque Hermione no tenía pruebas de que Snape estuviera en contra de las ideas de Voldemort, sospechaba que no era un verdadero creyente de su política. Empezaba a pensar que había otra razón por la que estaba allí, algún plan secreto. Tenía que haberlo.
Para Hermione era bastante nauseabundo pensar en ello y, de repente, un nombre se le ocurrió en su cabeza: Draco Malfoy. ¿De cuántas reuniones de mortífagos había sido testigo? ¿Había visto las cosas horribles y vulgares que les hacían a los inocentes civiles? O más importante, ¿había participado? ¿Acaso tenía la Marca Tenebrosa grabada en el antebrazo?
Las preguntas empezaban a abrumarla y, por usar un cliché, había demasiadas preguntas y muy pocas respuestas. En realidad no creía que Malfoy pudiera torturar o matar a alguien, pues no parecía estar tan podrido aún. Si lo estuviera, se habría asegurado de hacerle daño a ella y no solo molestarla con el incesante tono engreído de su voz. Si le pidieran a Malfoy que se uniera a los mortífagos, ¿aceptaría? Era de esperar que Malfoy aceptara, pues su padre estaba en el círculo interno. ¿Qué castigo tendría si no lo hacía? ¿Le matarían o su padre tenía suficiente poder para evitarlo?
Oh, ¿a quién engañaba? Ni siquiera Lucius Malfoy tenía más poder que el Señor Oscuro. Si Voldemort podía matar a su esposa, entonces podía matar a su hijo.
Gracias a Snape, se dio cuenta de que quizás Malfoy no fuera tan malo. Quizás no era tan blanco y negro. Quizás quería abandonar a los mortífagos y a su padre, pero no sabía cómo. Quizás no sabía si realmente quería o no. En el fondo de su corazón, Hermione tenía la esperanza de que se cambiara al bando de la luz. Porque hasta ella podía admitir, a regañadientes, que los herederos necesitaban al enigma que era Draco Malfoy.
Ese dilema por el que podría estar pasando Malfoy era suficiente para que Hermione sintiera un poco de compasión, así que lo dejaría en paz por ahora… a menos que él empezara la pelea. Después de todo, aún se acordaba de haberlo visto llorando en los terrenos de Hogwarts no hacía mucho… Todavía recordaba el dolor de sus palabras y el sorprendente sufrimiento en los ojos de Malfoy, que normalmente estaban vacíos. Todavía recordaba vívidamente el conflicto y la renuencia de Malfoy.
Sí, el lado compasivo de Hermione Granger estaba ganando cuando se dio cuenta de que en el mundo había muchos tonos de grises. Sentía una increíble cantidad de empatía por Malfoy, pero aún creía que Malfoy era muy cobarde si no podía revelarse y luchar con la oscuridad.
Sin embargo, por ahora, se mantendría alejada y dejaría que Draco Malfoy tomara sus propias decisiones, si es que eso era posible para él. No lo creía.
Herederos~HGDMLLNL~
El viento cortante soplaba con fiereza contra las caras de los herederos. Hermione temblaba; el tiempo estaba helado. Se apretó la bufanda e intentó concentrar su atención en el profesor, pero estaba un poco ocupada intentando mantenerse en calor.
―Hace bastante frío fuera, pero tenemos que practicar esto ahora. Longbottom, ¿has practicado?
Neville se adelantó con la aprehensión escrita en la cara.
―Sí. Ya… ya puedo transformarme.
Neville ojeó a Luna y esta le sonrió para darle ánimos y asintió.
McGonagall le miró con ojo crítico.
―Un perro, ¿verdad?
―Sí.
McGonagall asintió.
―Señorita Lovegood, un zorro chino. Malfoy, un dragón de hielo y señorita Granger, un pegaso. Longbottom, te das cuenta de que los herederos tienen poderes para transformarse en una criatura mágica, una proeza que requiere mucha habilidad y magia, ¿verdad? Ustedes cuatro son los únicos magos y brujas capaces de hacerlo. ¿Estás seguro de que no quieres cambiar tu forma de animago por otra que no sea un perro doméstico?
―Con todo el respeto, profesora, creo que es demasiado tarde para cambiar ahora.
―Muy bien. Señorita Lovegood, ¿ha conseguido dominar la transformación?
―Sí, profesora. Fue difícil, pero ya puedo.
Luna cerró los ojos y, con una pequeña sonrisa, se encogió rápidamente y tomó la foma de un zorro chino. Su pelo era de un rojo brillante, pero tenía un mechón rubio a lo largo del centro de la espalda. La criatura era pequeña, no más grande que un zorro común. Sacudió la cabeza y elevó los ojos para encontrarse con los de ellos. Era fácil reconocer aquellos ojos grises como los de Luna.
―Excelente, señorita Lovegood. Una transformación maravillosa y sin ningún problema. ¿Puedes volver ahora a tu forma normal?
Luna obedeció al instante y se quedó orgullosamente de pie junto a Hermione.
―Gracias, profesora.
McGonagall le mostró una sonrisa reservada y se volvió hacia Malfoy.
―Adelante, Malfoy.
―Tengo… dificultades con la transformación ―dijo dubitativo, como si estuviera admitiendo una derrota.
―No hay de qué preocuparse. Tienes que visualizar al animal en tu mente y tu transformación en ese animal… Tienes que visualizar, Malfoy.
Malfoy cerró los ojos y se quedó en silencio por un momento. Frunció el ceño mientras se concentraba y se esforzaba para transformarse. Abrió los ojos.
―A mí no me funciona ―soltó con los dientes apretados.
―Practica durante los próximos días, por favor ―respondió McGonagall―. Longbottom, tú eres el siguiente.
Neville cerró los ojos, temblando visiblemente de frío.
―A… Ahora no puedo ―dijo con los dientes castañeteando mientras hablaba.
―Ahora, Longbottom.
Con un suspiro, cerró los puños y juntó las cejas con su atención puesta solo en transformarse. Tras diez minutos de pie pasando frío, McGonagall sacudió la cabeza.
―Tienes que practicar. ¿Señorita Granger?
―Sí, profesora. Elegí a un pegaso porque representa muy bien mi personalidad y siempre he estado muy intere…
―Ya lo sabe, Granger. Te está pidiendo que te transformes, no que la aburras con la teoría ―interrumpió Malfoy, un poco cansado.
Hermione se transformó casi al instante en la hermosa criatura y ahora era más alta que los demás. Estiró las alas blancas, flexionándolas con cuidado. La cola era de color marrón oscuro y los ojos también, lo que la identificaba. El pegaso se mantuvo erguido y orgulloso, observándolos con algo semejante a una sonrisa.
―Excepcional, señorita Granger. Puedes transformarte de nuevo.
Hermione volvió a su forma normal de inmediato con una sonrisa en la cara.
―Gracias, profesora.
Herederos~HGDMLLNL~
Draco suspiró, con la mente en otro sitio mientras los herederos parloteaban entre ellos. Debían separarse después del almuerzo y Draco estaba temiendo el momento. No era porque les estuviera cogiendo apego a los herederos ―qué pensamiento más ridículo―, sino porque ahora le tocaba clase con Dumbledore. Ya estaba bastante confundido sin tener que hablar con él.
Las palabras de Snape todavía resonaban en los oídos de Draco cuatro días más tarde. "Arruinará tu vida, nunca serás el mismo otra vez. Lucha junto a los herederos". ¿Qué quería decir? Estaba intentando convencer a Draco de que matara al Señor Oscuro. ¿Por qué? Quería que Draco ayudara a derrotar al lado oscuro, a los mortífagos. Pero la pregunta que ardía en los pensamientos de Draco era que si lo haría. ¿Debía luchar con los herederos? ¿Podía luchar con los herederos? Eso era harina de otro costal.
Estaba algo disgustado con su padrino por traicionar a sus compañeros e iguales al ponerse del lado de Dumbledore. Demonios, Snape había traicionado a Lucius, su padre. Técnicamente, Draco también. Debería ir corriendo a su padre y decirle cuáles eran las lealtades de Snape y sus consejos. Aunque Draco nunca haría eso, no a Snape. No hasta que supiera su posición en la guerra. Si Draco luchaba junto con su padre, entonces no tendría más remedio que traicionar a Snape. Sería necesario para que ganara su bando. Sin embargo, si luchaba junto con los herederos, Snape le protegería. Podría contarles mentiras a los mortífagos y esconderlo.
No, no. ¿En qué estaba pensando? Tenía que luchar junto con su padre. No había otra opción. No había nada que decidir ni que elegir. Eso ya lo había hecho su padre por él.
Aunque podía cambiar de parecer. Podía luchar junto con el bando de la luz si quisiera, pero las consecuencias… serían catastróficas. Por no mencionar que lucharía junto con gente a la que despreciaba, razas a las que despreciaba.
¿Por qué? Esa pregunta también perseguía a Draco. ¿Por qué era necesario derramar tanta sangre? ¿Por qué razón luchaba cada bando? Los dos estaban causando más daño del necesario. El Señor Oscuro y Potter deberían batirse en duelo y dejar a los demás fuera del asunto. O Dumbledore y el Señor Oscuro. Cualquiera de los dos valdría, pues poco creía Draco que Potter, un muchacho de dieciséis años, pudiera vencer a Voldemort.
Draco resistió un escalofrío. Hasta decir el nombre en su cabeza le daba miedo. Tendría que trabajar en ello.
―Sí, pero tienes que visualizarlo, Neville. ¿No sería genial enseñarles nuestras formas de animagos a nuestros amigos cuando lleguen? ―dijo Granger.
Lonbottom suspiró.
―Me podré en ello. Luna, ¿cómo lo haces tú? ―Neville sonrió y Draco se fijó en el constante rubor en las mejillas de Lovegood.
Draco alzó una ceja. Definitivamente, aquello era algo nuevo. Lovegood nunca había sido de las que se sonrojaban por los chicos y Draco casi podría haberse reído de Longbottom por no darse cuenta. Obviamente no era consciente de que a Lovegood le gustaba. Draco lo encontraba un tanto divertido.
Finalmente llegaron al comedor, donde iban a almorzar antes de separarse.
―No te preocupes, Neville. Seguro que tú y Malfoy se pondrán rápido al día.
Granger sonrió alegremente a Longbottom, quien se sonrojó.
Los ojos de Malfoy casi se abrieron de par en par, pues aquello era claramente un cumplido. ¿Por qué no decía Granger que él era demasiado torpe y que nunca podría conseguir hacer algo tan excepcional? ¿Había desistido? ¿Estaba intentando ser… agradable? O peor, ¿amigable? ¿Era aquella la manera de Granger de tenderle la mano como muestra de amistad? Draco se encogió de hombros mentalmente. Tampoco es que la hubiera aceptado.
Se llenó el plato e ignoró las conversaciones de los otros. Lupin estaba hoy con ellos y Draco no se molestó en hablarle. Draco no tenía nada en contra de él, en serio, pero no estaba de ánimos para hablar con él. Lo cierto era que le daba igual si era un hombre lobo. Después de todo, Fenrir Greyback era un amigo de la familia Malfoy. A pesar del hecho de que Draco odiaba a ese hombre lobo, no le guardaba mucho rencor al que estaba sentado en la misma habitación que él. Fenrir era un hombre lobo cruel y despiadado que había mirado a Draco con hambre más de una vez.
¿Acaso quería Draco realmente luchar del lado de alguien como Fenrir? Fenrir era un mortífago de baja categoría que estaba ahí solo porque al Señor Oscuro le convenía y no era muy importante. No pertenecía al círculo interno de los mortífagos y lo llamaban a las filas raras veces. Sin embargo, Draco todavía hacía muecas de desagrado al pensar en trabajar con él. Qué hom… criatura más repugnante.
Todas las creencias con las que le habían criado, todo lo que le habían grabado en la cabeza desde el primer día, eran aquellas por las que el lado oscuro luchaba. No podía ir en contra de ello… Pero ¿podía?
De todas formas, ¿cuáles eran sus creencias? Que los sangre sucia ―magos y brujas nacidos en familias muggles― eran inferiores y sucios. Que los sangre pura no debían asociarse con semejante mugre porque eran mejores y se merecían la magia que tenían.
… ¿Qué más? ¿Por qué otras cosas luchaba el lado oscuro? Simplemente Draco no lo pillaba. Snape le había dicho justo después de haber descubierto que era un heredero que Voldemort era de sangre mestiza. Si Voldemort era de sangre mestiza, entonces no era mejor que los sangre sucia, ¿no? Su padre era muggle, como el de Granger. Granger era una sangre sucia inferior… y, aún así, su padre tenía la misma procedencia que el de Voldemort. ¿Pero entonces de dónde venía la magia de Granger? ¿Acaso no la había robado? Por absurdo que fuera la idea de que hubiera robado la magia, la había conseguido. ¿Pero cómo?
Y Draco fue el segundo de los herederos que se dio cuenta de que había demasiadas preguntas y muy pocas respuestas.
~Herederos~HGDMLLNL~
Su mente estaba concentrada, su nivel de atención al máximo y su determinación más fuerte que nunca. Levantó la mano y el jarrón se rompió al lado del anciano que estaba apoyado en la pared. El sonido resonó en la habitación y Draco se sintió lleno de júbilo. Por fin había dominado la telequinesis.
Levantó una vez más el brazo, elevó el libro y giró la muñeca. El libro salió dirigido hacia Dumbledore, pero el director lo paró antes de que pudiera golpearlo.
―Excelente, señor Malfoy. Parece que has dominado el arte de la telequinesis, aunque tendremos más clases porque necesitas derrotarme para que se te considere preparado.
Draco se despidió con la mano.
―Ya.
Recogió el libro, preparado para salir de la habitación, cuando la voz de Dumbledore lo paró.
―¿Qué piensas hacer, Draco?
A Draco no se le pasó desapercibido el hecho de que había vuelto a usar su nombre de pila y se giró despacio.
―No tengo ni idea de a lo que se refiere, profesor.
―Estoy bastante seguro de que sí. Tendrás que decidir pronto, pues no queda mucho tiempo para cambiar de bando.
―¿Qué?
Dumbledore sacudió la cabeza.
―Tienes que decidirte, Draco. Puedes luchar del lado de tu padre o puedes luchar del nuestro. Yo no puedo obligarte por mucho que quisiera. ―Hizo una pausa y fijó sus ojos en los de Draco por un momento―. Tú sabes cuál es la elección correcta, señor Malfoy, ¿pero eres lo bastante valiente para hacerla?
―¡No sé de lo que me está hablando, pero no tiene derecho a insinuar que estoy a punto de convertirme en un mortífago! ¡Ni siquiera que lo estoy considerando!
―Tienes razón, pero yo también la tengo, ¿no?
Draco echaba chispas y sus ojos estaban entrecerrados de furia.
―¡Es mucho más difícil de lo que usted podría saber! No puede quedarse ahí de pie y afirmar que lo sabe todo de mí, de mis pensamientos y mis elecciones… Porque, simplemente, no lo sabe. Y estoy harto de que todos piensen que pueden elegir por mí. ¡Es mi elección! ¡Porque estoy harto de que tipos como usted y mi padre me tengan dando vueltas! ―soltó antes de salir furioso por la puerta.
Dumbledore suspiró mientras observaba cómo Draco se marchaba antes de decir de manera casi inaudible:
―Puedo llevarle hasta la puerta, pero es él el que tiene que cruzarla.
~Heirs~ DMHG~LLNL~~
Hermione bajó furiosa las escaleras, enfadada y agitada. Snape no había aparecido y a ella la habían sentenciado a entrenar con Trelawney. Trelawney había soltado mentiras y predicciones falsas otra vez. ¿Qué Hermione se iba a enamorar este año? Imposible.
Trelawney tenía que estar como una olla para insinuarle cosas así a Hermione. Hermione se había marchado bruscamente de la habitación sin molestarse en mirar atrás mientras salía.
―Estúpida… Mentiras… Culpa suya… ―murmuraba Hermione por lo bajo mientras avanzaba por los pasillos del castillo.
De repente, se tropezó con algo duro y blando a la vez, se tambaleó hacia delante y se calló al suelo. Ella y la otra persona gruñeron al mismo tiempo, frotándose las partes del cuerpo doloridas.
―Granger, ¿es que no puedes mirar hacia delante cuando caminas? ―se quejó, agarrándose el codo.
―¡Yo podría decir lo mismo de ti! ―Se quedaron en silencio por un minuto antes de que Hermione murmurara―: Es todo culpa de esa profesora estúpida. No tiene ni idea de lo que hace.
Hermione estaba hablando más consigo misma que con Malfoy, pero él respondió de todas formas.
―Te refieres a Sybil, me supongo. Afloja con ella… Yo creo que hace tiempo que perdió la cabeza. ―Los dos volvieron a quedarse en silencio, de pie y limpiándose la ropa. Hermione oyó a Malfoy suspirar a su lado antes de decir en voz baja―: Hacen que esto de los herederos parezca maravilloso, ¿verdad? Y lo más que quisiera yo es no tener nada que ver con esto. ―El cansancio que Hermione había escuchado antes en el tono de Draco estaba ahí otra vez y su curiosidad se despertó, aunque estaba muy confundida. El rubio se puso rígido de repente, con los ojos fríos y distantes―. Bueno, mira por dónde vas la próxima vez, sangre sucia.
Entonces Draco se marchó por donde ella había venido, posiblemente en dirección a la sala común de los herederos. Hermione se quedó mirando la espalda de Malfoy mientras desaparecía.
Draco Malfoy acababa de abrirse a ella por un momento y él lo sabía.
~Herederos~ DMHG~LLNL~~
Luna volvía felizmente a la sala común dando visibles saltitos mientras caminaba. No solo Harry y Ginny iban a venir en diez días, ¡sino que Neville le había dicho que era tan amiga suya como lo era Hermione! Solo por eso Neville la había animado considerablemente. Había aliviado su corazón y quitado un peso de encima; hacía que se sintiera feliz. También le daba un subidón extra de confianza para decir le que él le gustaba como más que un amigo. Iba de camino a verle, pues sabía que estaría ahora en la sala común mientras que Hermione y Draco seguían entrenando.
Una sonrisa de felicidad se extendió por su cara. Neville estaba sentado en el sillón con una sonrisa tonta en la cara y los ojos marrones brillantes de alegría mientras daban vueltas por un pergamino. Supuso que era una carta de Ginny o de Harry.
La idea de que ella le gustara a Neville le gustaba mucho y esperaba con todo su corazón que él correspondiera sus sentimientos. Si Neville se convertía en su novio, sería la chica más feliz de Inglaterra. Estaba lista para decirle que le gustaba como más que un amigo.
Finalmente, anunció su presencia.
―¿Neville?
Neville levantó la cabeza con brusquedad y su sonrisa se ensanchó.
―¡Luna! Justo la persona a la que quería ver.
―Neville, quiero decirte algo…
Neville casi brinca encima de Luna.
―¡Luna! ¡Oh, Luna! No lo adivinarías nunca… ¡He superado lo de Hermione! Ya no me gusta. Ahora no es nada más que amistad.
El corazón de Luna latió más. ¡Eso era lo mejor que podía haber dicho! ¡Ya no estaba enamorado de Hermione y quizás Luna ahora ocupaba su lugar!
―Eso es genial, Neville ―le dijo sinceramente entusiasmada.
―Sí, lo es. De hecho, ahora me gusta otra persona.
―¿Oh?
Ahora su corazón se aceleró, pero no latía rápido. Observó a Neville con cuidado, pero no parecía nervioso. Probablemente, si estuviera a punto de pedirle salir, estaría nervioso, ¿no? Tartamudeando y equivocándose con las palabras, ¿no?
Neville puso la carta que había estado leyendo en las manos de Luna.
―Me gusta muchísimo Ginny… Me pregunto si ella consideraría al menos salir conmigo.
Los ojos de luna se abrieron de par en par, su le paralizó el cuerpo y la carta se le cayó de las manos. Su corazón se estaba haciendo pedazos y casi podía oír el ruido que hacía.
Neville recogió la carta.
―No se lo digas a nadie, por favor. Bueno, ahora me voy a escribir una respuesta.
Neville salió bailoteando de la habitación, dejando atrás a una Luna sorprendida y abatida.
Luna se prometió a sí misma que no lloraría.
~Herederos~ DMHG~ LLNL~~
Pero supongo que siempre ha sido así. Querer ser amada… encontrar a alguien que haga que el corazón te duela en el buen sentido. (Brooke Davis, One Tree Hill).
Mamá:
Ha sido un día duro. Hacía tiempo que no era tan duro… ¿por qué nadie me quiere? ¿O por qué solo deciden que lo hacen en el último minuto? Me siento hecha pedazos… perdida… traicionada. ¿Por quién? No estoy segura. Se suponía que a Neville no le gustaba Ginevra Weasley. Se suponía que me amaría a mí. Se suponía que me amaría y me cuidaría. No puedo ni llorar, madre. No sé por qué, pero no me lo permito. Solo derramaré lágrimas por mi familia, pues nada que sea menos importante las merece. Tú solías decir eso. "No se merecen tus lágrimas, Lulu." Esos matones no se merecían mis lágrimas y tampoco Neville se las merece. Eligió a Ginny y yo tendré que vivir con eso. Tendré que ser feliz. Después de todo, si amas a alguien, tienes que dejarlo marchar. Si no vuelve a ti, nunca fue tuyo.
La cosa es que Neville nunca fue mío. Nunca ha dicho que sintiera algo más que amistad y nunca me dio falsas esperanzas. Yo solo necesitaba sentir algo. Necesitaba sentirme amada y apreciada. Quizás estaba buscando en el lugar equivocado. Quizás… me tendí una trampa para herirme. Me dejé llevar por las emociones y el anhelo. Ni siquiera estoy segura de que en realidad me gustase Neville. No, me gustaba. Pero él y Ginevra están mejor juntos; puedo sentirlo. Aunque todavía duele, que me rechacen… Casi como te rechazaran a ti. Él no sabía que a mí me gustaba, pero eso no hace las cosas más fáciles. ¡Se suponía que tenía que confesar su amor por mí! Estoy confundida y mis emociones están revueltas. Ya no digo cosas con sentido. Una de mis mitades grita de alegría por Neville y Ginny; la otra llora abatida.
Este es el momento en el que las hijas van a sus madres en busca de respuestas. Te echo de menos y es en estos momento cuanto te echo más de menos que nunca. ¿Qué es una hija sin su madre? ¿La respuesta? Una niña solitaria caminando en sus recuerdos.
Te quiero,
Luna
Las lágrimas manchaban la página mientras Luna Lovegood cerraba con brusquedad el diario de cuero y lo ponía en el armario. Apagó la luz y hundió la cabeza en la almohada. Definitivamente no iba a llorar ahora, no después de habérselo prometido a su madre también. Ella no era Hermione Granger. Ella no podía desahogar sus emociones en un río de lágrimas. No lo haría.
Así que hizo lo que podía: cerró los ojos y deseó que ocurriera lo mejor. Porque tenía esperanza y optimismo en la gente y el mundo estaba decayendo y no había mucho que ella pudiera hacer para pararlo.
Herederos~ DMHG~LLNL~~
N/A: Quizás no era el final que estaban esperando, pero una tiene que hacer lo que tiene que hacer ;)
En el próximo capítulo:
―Está pasando algo, Gin… Algo va a pasar seguro…
―¡Eres un paranoico! ―se rió ella.
Oh, sí… Las cosas están a punto de ponerse interesantes. Casi puedo oírles decir: "¡Ya era hora!"
N/T: Bueno, parece que, a pesar de estar tan ocupada últimamente, me he esforzado por actualizar. Siento estar un poco desaparecida, pero tengo que hacer muchas cosas para la universidad y hasta junio no estaré completamente libre T_T. Intentaré sacar un capítulo de cuando en cuando si puedo y si me quedan fuerzas :)
Sobre la encuesta del capítulo anterior, veamos quién ha ganado n_n
Heredero favorito:
Draco 4
Hermione 3
Luna 0
Neville 0
Profesor favorito:
Snape 4
Dumbledore 1
Moody 0
Lupin 1
McGonagall1
Laney 0
Otros personajes:
Blaise 1
Theo 4
Harry 2
Ginny 0
Dean 0
Lucius 0
Los resultado han sido CASI iguales que en el original. ¡El único cambio es que los lectores ingleses prefieren a Blaise en vez de a Theo! En todo caso, como la autora también dijo, ¡hoy debería ser el Día Nacional de Slytherin! ¡Tres hurras por Slytherin! :D
