Honestly, sólo hice el primer día del kinktober y ni siquiera es sexual :C
Ropa.
Jason está…
No distraído, no mucho, al menos. Está, más bien, en el proceso impactado de una revelación. Lo que no es buena idea en el momento, porque hay varios hombres armados dentro del edificio que Red Robin y él están vigilando, pero. Bueno. Jason nunca tiene buenos tiempos.
Y allí está Red, Tim, que es la razón por la que su cerebro está sufriendo un corto circuito no-muy-placentero. Verán, hasta hace dos minutos, Jason estaba seguro de que Tim Drake era un revoltijo de problemas que no tocaría ni con un palo de diez metros. No está tan seguro de eso ahora, hay algo en su cerebro que quiere —y, joder, eso no suena nada bien— poner sus manos debajo de la chaqueta que el chico tiene puesta.
Que, Jason puede admitir, Tim luce apetecible.
El abrazo del cuero negro a los músculos de sus brazos y abdomen están enviando un pequeño escalofrío al estómago de Jason. De una buena y muy, muy peligrosa manera, porque Jason sabe que Tim es…
Demasiado.
No mejor, de ninguna manera, pero demasiado para él y para cualquiera que alguna vez ha intentado tenerle de cualquier forma.
(Tim Drake es un abismo demasiado similar-diferente a Bruce y Jason reconoce en los huesos el peligro que eso representa, por mucho que quiera pensar en el niño como un nerd inservible.)
Su cuerpo no parece pensar lo mismo, porque en medio de la epifanía y el pánico y estar mirando a Tim por demasiado tiempo, tiene un bulto en los pantalones.
(Que no es tanto deseo como una reacción primaria al conjunto de sentimientos que Tim evoca de repente, Jason sabe. Tim no le pone de esa forma, aún.)
Y justo cuando Jason está listo para salir de su estupor, Tim decide mirarlo. Arquea una ceja y Jason devuelve el gesto porque eso es algo que hacen. Pelear, molestarse. La mitad del tiempo es por pasar el rato y la otra es porque enviar bromas enfermas es menos violento que partirse huesos a golpes. No como que no hagan eso, también.
El caso es que Tim mira a Jason y no hay forma de que pase por alto sus cavilaciones, porque el chico es inteligente así —y Jason es… Jason, nunca fue suficiente para mentir y por eso murió.
Jason bufa.
No es como que importe. La pequeña mierdecilla puede pensar lo que le plazca.
(Ya es demasiado tarde.)
—Estás observando —Tim parpadea. Parece perdido. Jason quiere verlo sangrar, si es honesto. En varias formas.
—Eso no te incumbe, reemplazo.
—Es mi cara la que observas, me incumbe. ¿Cuándo planeas prestar atención? Sé que es duro, pero incluso tu cerebro puede.
Ah, en ocasiones Jason también olvida que Tim es una perra.
—Púdrete —es su respuesta automática. Perfecta, porque no puede pensar en nada mejor—. No todos somos clones de papi. Estoy exhausto, cortemos acá.
Jason, en definitiva, no está escapando.
De repente, Tim es todo seriedad de nuevo, su pequeño amago de sonrisa disolviéndose en esa máscara estúpida que Jason no puede entender, pese a la práctica.
—Estaré en esto otro rato —Tim asiente. Jason no necesita que se lo digan dos veces, él no es Dick para estarse preocupando de que Tim decida quedarse por horas y matarse de hambre e insomnio.
(Además, tiene cosas que resolver consigo mismo. Encontrar atractivo a su reemplazo… Es como quebrar sus propias reglas endebles y Jason no puede permitirse más de eso o terminará mal. Ya es suficiente que Tim le agrade en sus mejores días, gustarle es algo fuera del límite invisible.)
Con su propio asentimiento, salta del edificio.
605 palabras.
¡Gracias por leer!
