Amigos míos:
Aqui les traigo un nuevo capitulo de esta historia, en el cual traigo de regreso al viejo Fukasaku. Bueno sin más que decir, salvo gracias por todos sus reviews y gran acogida a mi humilde trabajo.
Espero de todo corazón que les agrade y no duden en dejarme sus comentarios, dudas y sugerencias que gustoso las responderé.
Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, los personajes de Tenchu son propiedad de la empresa From Software desde el 2004, anteriormente de Activision quien los compró directamente de Sony Entretainment. Sólo la presente historia es de mi propiedad intelectual y no guarda ninguna relación con el manga/anime o el precitado juego.
El Regreso de Rikimaru y Fukasaku
Una vez en la oficina de la Hokage, Naruto se acercó lo más posible una de las ventanas la misma que se convertiría en su ruta de escape en caso de ser necesario.
- Así que el equipo uno ¿Eh? Sí que eres afortunado, pues sin importar lo que pase en los exámenes finales de la academia no existe la mínima posibilidad de que te quedes sin equipo, pero supongo que no es eso de lo que me quieres hablar.
- En efecto Tsunade-ba-chan, tengo algo que informarle. – dijo el rubio mientras se aseguraba de estar lo suficientemente cerca de la ventana.
- ¡Naruto! Ya te he dicho que no me llames abuela, así que empieza a hablar que estoy perdiendo la paciencia. – dijo la Hokage mientras se ponía de pie.
- Rikimaru sensei ha regresado y piensa quedarse unos días en Konoha para ayudarme con la siguiente etapa de mi entrenamiento y pensé que sería mejor que yo se lo informara antes de que cualquier otro shinobi viniera a decírselo.
- En efecto has hecho bien Naruto, pero descuida no pienso enviar a nadie tras él, ya ha quedado más que demostrado que ese sujeto es lo suficientemente hábil como para escapar de nuestra prisión sin ninguna clase de problema, así que esta vez tú serás responsable por cualquier estropicio que ese sujeto cause.
- Correcto Hokage-sama, pero no creo que haya nada de qué preocuparnos pues con Onikage muerto no creo que haya nadie tan tonto como para enfrentarse a él. – dijo el rubio mientras se relajaba un poco.
- Bueno Naruto si eso es todo. – dijo la Hokage mientras se acercaba tranquilamente hacia el rubio.
- No, tengo una pregunta que hacerle ¿Cuándo conoceré a mi equipo? – dijo el rubio despreocupado.
- En unos días les enviaremos los expedientes de cada uno de los genin asignados a su cuidado y una cosa más Naruto. – dijo la Hokage cuando estaba justo a su lado. – ¡Ya te dije que no me llames vieja! – dijo Tsunade luego de darle un tremendo coscorrón.
- Debí haber enviado un bunshin.- dijo Naruto sobándose la zona afectada.
- ¿Qué dijiste cabeza hueca? – le increpó Tsunade.
- Nada Hokage-sama
- Así me gusta, al menos de vez en cuando actúas como un verdadero jounin, ahora retírate y no te atrevas a volver a esta oficina a pedir alguna clase de misión porque no la vas a tener, hasta que se te haya asignado tu equipo.
Tan pronto Tsunade terminó de decir esas palabras el rubio salió del despacho de la Hokage y se dirigió directo a su casa, en donde lo estaba esperando Rikimaru.
- Bueno Naruto, si ya terminaste con tus deberes para con la villa, entonces es hora de iniciar nuestro entrenamiento y al igual que en los primeros días tu no abandonará la casa bajo ninguna circunstancia mientras dure el mismo.
- Rikimaru sensei, ¿Cree usted que pueda darme las tardes libres? – dijo Naruto mientras lo miraba con ojos suplicantes.
- Serás libre de hacer lo que te plazca sólo después de las seis de la tarde, mientras tanto estarás entrenando sin interrupciones salvo que seas convocado por la Hokage, ahora siéntate en el centro del patio en la posición de loto quiero observar tu meditación.
- ¿Mi meditación? – dijo el rubio confundido.
- Sí tu meditación, quiero ver cómo es el flujo de energía que esta genera. – respondió serio Rikimaru.
- Bueno si ese es su deseo. – dijo Naruto bastante dubitativo.
Tan pronto Naruto empezó a meditar, él fue capaz de percibir como la energía de la naturaleza lo rodeaba y empezaba a nutrir cada fibra de su cuerpo transformándose lentamente en chakra, permitiéndole alcanzar rápidamente el estado senin.
Repentinamente unos gentiles golpes en la puerta de Naruto sacaron al rubio de su trance, quien intento ponerse de pie, sólo para notar que se encontraba rodeado de múltiples ataduras de roca que impedían toda clase de movimiento.
- Vuelve a tu meditación, yo atenderé la puerta. - dijo Rikimaru dándole la espalda.
- Pero sensei es… - dijo el rubio provocando una mirada muy severa por parte de su maestro.
- Vuelve a tu meditación quien sea que fuera puede volver después. – dijo el shinobi mientras se acercaba a la puerta.
Naruto resignado siguió acumulando el chakra natural, lo que empezaba a molestar mucho a Kurama.
- Hyuga-san, que gusto verla, dígame en que la puedo servir. – dijo el Shinobi mientras le regalaba una sonrisa a su visitante.
- ¡Rikimaru-san! – dijo la kunoichi bastante sorprendida. – Pensé que Usted…
- Llegué anoche, pero supongo que vienes a ver a Naruto. – dijo el shinobi en tono amable.
- En realidad así es. – respondió la morena recuperando la compostura.
- Me temo que él no puede recibirte, podrías regresar a las seis de la tarde para ese entonces ya debe haber captado la base de este nuevo entrenamiento. – dijo el shinobi sonriendo a través de su máscara.
- Hai. – dijo Hinata bastante resignada al recordar lo que Naruto le había comentado sobre los inclementes entrenamientos de Rikimaru.
- Chico estas acumulando demasiado chakra, si no te detienes podrías salir lastimado. - dijo el Zorro a Naruto con un tono que denotaba bastante preocupación
- Kurama no sé si deba detenerme Rikimaru sensei me ordenará continuar si tan solo intento parar con esto.
- Chico te detienes tú o te detengo yo y no me importa si tengo que convocar a los otros bijuus para hacerlo. - Dijo el zorro mostrándole los colmillos a Naruto.
- Está bien.
Tan pronto Rikimaru cerró la puerta de la casa Naruto detuvo su meditación y al abrir sus ojos noto que su cuerpo se encontraba completamente rodeado de una coraza de rocas y el viejo Fukasaku había aparecido ante él con cara de pocos amigos.
- ¡Grandísimo cabeza hueca, acaso quieres desparecer, ya te lo dije la energía de la naturaleza es muy poderosa como para acumularla en grandes cantidades, mira lo que has ocasionado! – dijo el viejo sapo mientras intentaba en vano liberar a Naruto de ese predicamento.
- Pero viejo Fukasaku no es mi culpa. – replicó el joven.
- Claro que es tu culpa muchacho imprudente, yo te ordene meditar no acumular poder, esto es lo que pasa cuando no meditas adecuadamente, ya te lo dije antes el loto blanco se trata de transformar la energía y hacerla fluir no de acumularla. – dijo Rikimaru mirándolo fijamente.
- ¡Así que tú también tienes que ver con esto! – dijo el viejo sapo a Rikimaru mirándolo con furia.
- Sólo en parte, si este muchacho no es lo suficientemente prudente como para decirme que ya no podía acumular más chakra o crear clones para distribuirlo esa no es mi culpa venerable sapo. – dijo Rikimaru mostrando respeto hacia el recién llegado.
- Pero sensei, usted me dijo que… - dijo Naruto ante que Rikimaru lo mandara callar.
- Te dije que meditaras, ahora permíteme ayudarte con el exceso de chakra y empezaremos de nuevo ya descubrí cuál es tu defecto. – dijo el shinobi bastante serio.
- De eso ni hablar no voy a dejar que lleves a este muchacho a su muerte. – dijo el sapo interponiéndose entre Rikimaru y Naruto.
- Le aseguro venerable señor que esa no es mi intención, pero quizá usted pueda ayudarme con este cabeza dura. – dijo Rikimaru mirando serenamente al viejo sapo.
- Ayudarte ¿Cómo? – dijo el viejo sapo mirando intrigado a su interlocutor.
- Creando un flujo de energía que nos permita descargar a Naruto. – dijo el Shinobi acercándose al viejo sapo
- Está bien pero eso va a ser complicado en especial cuando este chico sólo sabe acumular chakra y no dejarlo fluir.
Tan pronto el viejo sapo terminó de decir esas palabras, procedió a sentarse sobre la cabeza de Naruto mientras Rikimaru ponía sus manos entre las de Naruto.
- Muy bien Naruto, ahora sólo relájate y siente como la energía fluye a través de ti, no opongas resistencia, sólo déjala ir. Ahora venerable sapo por favor comencemos. – dijo Rikimaru mirando a Fukasaku.
- Como quieras pero aun siento que esto no va a ir bien. – dijo el sapo bastante serio.
Tan pronto el viejo sapo empezó a transmitir la energía natural a Naruto este sentía como su reserva de chakra se iba cargando, hasta que súbitamente la energía empezó a fluir hacia Rikimaru quien la transmitía de nuevo a la tierra al tiempo que un tupido césped iba creciendo alrededor del pintoresco grupo.
Al cabo de unos minutos el flujo de chakra empezó a descender, pues al percibir como el experimento de Rikimaru tenía éxito el viejo Fukasaku fue reduciendo la cantidad de energía que transfería a Naruto.
Finalmente luego de una hora Naruto se vio libre de su prisión de roca la misma que se redujo a polvo mientras que todo el patio principal de la residencia Namikaze se había convertido en un hermoso jardín.
- Vaya sí que habías acumulado mucho chakra. – dijo el Shinobi poniéndose de pie.
- Esto es increíble. – dijo el viejo Fukasaku. – ¿Cómo puedes ser tan imprudente? ¡La próxima vez que hagas algo como esto te moleré a palos! – grito el viejo sapo antes de bajar de la cabeza de Naruto.
- Venerable sapo, me gustaría contar con su gentil asistencia para el entrenamiento de Naruto. - dijo respetuosamente el shinobi.
- Ante una petición tan respetuosa no podría negarme, pero te agradeceré que empieces a llamarme por mi nombre chico, soy Fukasaku. - dijo el sapo saludando cortésmente a Rikimaru.
- Con todo gusto Fukasaku-sama, yo soy Rikimaru. - dijo el shinobi antes de ponerse de pie.
Mientras los mayores conversaban tranquilamente, Naruto observó asombrado como lo que antes era un patio de entrenamiento se había convertido en un frondoso jardín.
- Naruto llegaste a comprenderlo ¿Cierto? – pregunto intrigado Rikimaru
- No del todo, pero recuerdo bien la sensación, es como si toda la energía de la naturaleza fluyera a través de mí. – dijo Naruto con cara de confusión.
- Es exactamente eso cabeza dura. – dijo Fukasaku perdiendo la paciencia.
- Tenemos un par de horas para intentarlo de nuevo, pero esta vez no sólo atraigas la energía natural, sin que debes hacerla fluir si sientes que tu chakra se incrementa entonces debes parar. – dijo Rikimaru.
Luego de escuchar las palabras de Rikimaru Naruto intento hacer exactamente lo que su sensei le había dicho pero fracaso casi de inmediato.
- Fukasaku-sama, voy a necesitar su ayuda nuevamente. - dijo el shinobi mientras se acercaba a su pupilo.
- Muy bien Rikimaru-kun aquí vamos de nuevo. – dijo el sapo sentándose nuevamente sobre Naruto.
- Ahora Naruto, sólo relájate y siente fluir la energía. – dijo Rikimaru poniendo sus manos sobre los hombros de Naruto.
El experimento se repitió algunas veces más sin que Naruto lograra mucho progreso, lo que empezaba a agotar la paciencia de Fukasaku.
Es así que luego de diez intentos Naruto logró dejar fluir un poco de la energía, pero seguía almacenando la mayoría de ella.
Aproximadamente a las cinco de la tarde Rikimaru decidió dar por terminado el entrenamiento y luego de agradecerle a Fukasaku por toda su ayuda, procedió a preparar un té de hierbas mientras Naruto se alistaba para salir con Hinata.
- ¿Crees que lo logre? – pregunto el venerable sapo al experimentado shinobi
- No sin nuestra ayuda y sinceramente agradezco que haya aparecido cuando lo hizo Fukasaku-sama.
- No tienes nada que agradecer, Jiraiya no me perdonaría nunca que dejará morir a su querido alumno. – dijo el sapo tomando un sorbo de té.
- Creo que con unas cuantas semanas de entrenamiento lograremos mostrarle como crear un verdadero flujo de energía. – dijo el shinobi mientras observaba a su pupilo.
- Eso espero aunque con Naruto es imposible predecir cómo irán las cosas. – dijo el viejo sapo sonriendo. – Por cierto Rikimaru-kun ¿Cómo aprendiste a crear el flujo de energía y quién fue tu maestro de senjutsu? – pregunto el sapo mirando a su interlocutor.
- Entrené con el emperador dragón la senda del loto blanco. – dijo el shinobi calmadamente.
- ¿El loto blanco? Muy pocos humanos han logrado dominarlo, dime ¿Cuántos años tienes en realidad? – pregunto el sapo.
- Muchos más de los que aparento pero menos de los que me quedan por delante. – dijo el shinobi.
- Entiendo, bueno espero que aproveches el tiempo que te queda y si visitas al emperador dragón nuevamente dile que los habitantes del monte Myōbokuzan le envían sus respetos. – dijo Fukasaku mirando alegremente al shinobi.
- Así lo haré Fukasaku-sama, así lo haré. – respondió el shinobi sonriendo a través de su máscara.
