Bienvenidos sean todos a lo que nos responde algunas interrogantes sobre el final; no tan final.

Quiero que sepan que es fue un poco doloroso escribir qué pasaría con Hermione. Porque es lo que se viene. La historia de lo que ocurrió después con ella. Y en el prólogo de Remember December tendrán lo que ocurrió con Draco.

Tenía ansias de decirlo porque hay personas susceptibles que se ofenden antes de tiempo sin esperar al verdadero final.

Disclaimer: J.K. Rowling, Escenarios y Personajes…

Trama: VMCH Original.

Epílogo: Cuatro Primaveras

Estas sentada en el sillón que se encuentra en medio del living de tu nuevo departamento. Acabas de graduarte de la academia de aurores hace tan solo un mes y ya has llegado a las veinte primaveras. Hace cuatro años que no lo ves. Desde que se fue, has tenido la misma pesadilla cada noche y cada vez se vuelve aun peor. Su muerte. Pero sabes que no lo está. Sabes que no ha muerto. Aun su anillo en forma de serpiente y con esmeraldas incrustadas adorna tu mano; lo observas con detenimiento cuando piensas en él. Aun sus pequeñas esmeraldas brillan, no te lo quitas ni para bañarte; aunque si lo haces por temor a dañarlo.

Tu rostro ha cambiado, ya no eres aquella indefensa e inocente adolescente que lloraba en el baño de su dormitorio y se paseaba triste por los pasillos de Hogwarts cuando sus amigos no la trataban de animar. Pues ellos también tenían vida. Ahora eres toda una mujer.

Tus amigos aun son los mejores; te han acompañado siempre los pocos a los que confiaste tu historia con tu rubio. Siempre te apoyaron en todo lo que quisiste, aun en la remota idea de volverte aurora.

Hace poco terminaste de financiar este pequeño departamento donde vives, tus cosas aun están en cajas. Te mudaste lejos de Godric´s Hollow intentando independizarte, pues estos dos años que viviste allí con ellos, tus mejores amigos fueron cómodos, pero ahora necesitabas espacio. Muchas cosas han pasado desde que perdiste a tu amado.

Lloraste hasta que tus ojos se hubiesen secado y dejaste de comer. Solo dormías cuando dejabas de llorar y eso era solo dos horas por noche. Hasta que él comenzó a preocuparse. Por ti y tu estado de salud mental y física. Te llevó a San Mungo en un casi secuestro, sin importar lo que le ocurriera a él y allí estuviste por cuatro meses, recuperándote. Cuando tu vida se hubo regularizado y cuando volviste a ser la Hermione de antes, volviste a Hogwarts.

Un despreciable último año de escuela te esperaba. Tu último año en Hogwarts. No querías regresar a esa escuela, pero no tenías opción. Te graduaste con honores, pues no tenías nada más interesante en qué preocuparte sino en los estudios y ayudar a tus amigos a graduarse contigo y no sufrir quedarse otro año en el colegio. Tus honores de final del año solo Draco Malfoy podría igualarlos, más no superarlos. Soltaste una risita tonta al recordar su competitividad.

Volviste a casa para el diecinueve de septiembre; para tu sorpresa, en La Madriguera te esperaba una fiesta sorpresa en la que fingiste una sonrisa para no demostrar que no estaba de ánimo. ¿El organizador?; George Weasley, él que te había ayudado a salir de aquel horrible intento fallido de suicidio inconsciente como dejar de comer, dormir y llorar. Te felicitaba por tu cumpleaños número dieciocho. Ron te daba otro abrazo de oso y Harry un beso largo en la mejilla. Son recuerdos tan vívidos como una película.

El tiempo pasa lento. Te sientes extasiada de recuerdos y memorias, dolorosos y no tanto.

Hace una semana te bebiste una botella de Whiskey muggle completa, encerrada y sola en casa de tus padres.; no lo puedes olvidar. Y ¿Cómo podrías hacerlo?, si se grabó en tu piel y tu corazón con tinta indeleble. Lo amas tanto o más que a ti misma.

Recuerdas a Bellatrix Lestrange llamándolos bastardos. Te dan escalofríos al recordar su siniestra voz;y haberlo visto escabullirse por ese armario seguido por Greyback tampoco era una linda memoria. Es inverosímil que lo olvides, es parte de ti y de tu ser. Pero no es lo único que ha pasado.

En estas cuatro primaveras no solo han pasado cosas malas. Sino positivas también.

Hace más de dos primaveras que George Weasley se preocupa por ti y tú por él. Fue él el que impidió que murieras de aquella depresión, quién te llevó a San Mungo; quién no duda en llamarte por teléfono cada noche y habla contigo por horas hasta que Morfeo trata de acunarte en sus brazos. Cada vez que vas a La Madriguera no quieres partir de vuelta. Aunque Molly Weasley sufra una extraña enfermedad y que en cualquier momento es posible que muera; sigues asistiendo a aquel lugar para estar con él y su familia en esos momentos difíciles. Su gemelo tiene una relación amorosa con su novia desde Hogwarts. Pues según dicen, si algún día se casaran, serías la madrina de la boda a petición de Fred. Porque él sabe que no te llevas bien con Angelina.

Cada vez que te das una escapadita, entras allá como si fuese tu propia casa, pues así te reciben siempre. Cuando lo vez te entra un nerviosismo inigualable y te sientes cual niña cuando te da la bienvenida como dice que mereces. Lo quieres mucho, pero mucho. Se ve en tus ojos y en como lo miras cuando te dice cosas tiernas al oído mientras haces la cena o lavas los platos.

Sientes mariposas revoloteando tu estómago cada vez que te besa en los labios. Él es a quien deberías amar, el apropiado para ti y tu corazón.

A veces ver a Ron te hace sentir culpable, pocas veces en realidad. Casi ni lo ves. Pues ha decidido mudarse con Luna después del fallecimiento de su padre por una extraña alimaña. Te sientes feliz de que esté feliz.

No quieres ser pesada cuando ves a Lavender Brown en la calle, al fin y al cabo ella no tuvo la culpa de lo ocurrido. Fue Ron, y a pesar de todo no sientes rencor hacia él. Es uno de tus mejores amigos y uno de los que saben que casi mueres por la partida de Malfoy.

Harry, por otro lado. Terminó su relación con Ginny a petición de ella y consolaste a ambos cuando en las noches no pegabas un ojo. Alternadamente; un día Harry y el otro Ginny. Además de todo, sólo con Harry te dejabas llevar y mojabas sus camisetas de dormir con saladas lágrimas. Solo con él te abrías completo y le decías cualquier cantidad de cosas que sintieras, pues con Ginny no te sentías tan cómoda.

A veces sentías que Harry te quería demasiado, y ansiaba las noches en que hablaban hasta que te quedabas dormida y te llevaba en brazos hasta tu dormitorio y te acobijaba. Una vez lo pusiste en prueba y te hiciste la dormida para ver qué pasaba. Te subió en brazos y te llevó hasta tu dormitorio, acobijándote como siempre y te besó en la frente. "No sé qué me pasa contigo Hermione, y me preocupa" musitó antes de irse… Te asustó pero decidiste no darle importancia ni alejar su amistad, pues no querías que supiera que le estabas mintiendo.

En estas pascuas, le dijiste adiós a tu amada familia y modificaste sus memorias. Ahora creen que se llaman Wendell y Monica Wilkins, no tienen hijos; y su sueño era ir a vivir a Australia. Lo cumplieron y ahora están sanos y salvos allá.

Te mueves como fantasma hasta la cocina y enciendes la cafetera que pertenecía a tu casa, donde viviste desde que tu madre te trajo al mundo. Una lágrima se te escapa. Los extrañas. Ese par de dentistas que nunca quisieron que comieras dulces sin cepillar tus dientes después y los que siempre te cuidaron. Recuerdas que mañana tienes que asistir a la oficina de Aurores para que te otorguen una sección en la cual trabajar. No tienes sueño aun; recuerdas más cosas.

Harry le propuso matrimonio a Ginny, pero se casarán después de que todo termine; así como Draco y tú lo harían, si todo hubiese terminado ya. Te sentiste feliz por ellos. Cuando Voldemort caiga, tendrán una pequeña ceremonia en el jardín de la madriguera. Aun se crispan los vellos de tus brazos al recordar su nombre. Malfoy regresa a tus pensamientos, como si lo hubieses llamado. Era creíble que hubiese muerto con sus compañeros. Pero no, aun tenías la esperanza de encontrarlo algún día con vida. Desde ese día nadie pronuncia sus nombres. Como si en realidad nunca hubiesen existido ni ellos ni sus familias. Mortífagos. El mismo día que desaparecieron, también lo hizo Snape. Slughorn lo sustituyó y asististe un tiempo a sus reuniones del club de las eminencias. Tampoco se conoce el paradero de los Greengrass. Aunque el rencor es el mismo, te preocupas de que su destino haya sido el mismo que el de Draco; unirse a la causa de El que no debe ser nombrado.

Crees recordar que Viktor Krum te invitó a su boda, pero preferiste no ir. No estabas de ánimo para presenciar una boda y menos para amargársela a él. Además estabas internada en San Mungo para ese momento.

Vuelve el maduro pelirrojo a pasearse por tu cabeza. Sólo a su lado y abrazada a él pudiste dormir esos cuatro meses en San Mungo. Te arrepientes por perder el tiempo y no estar con él. Pero dudas en llamarlo, pues esta entrada la noche y es muy tarde.

De repente suena la irritante melodía del teléfono inalámbrico del departamento. Sin quererlo, vuelas hasta su ubicación y descuelgas.

-¿Diga?- dices indiferente.

"Aurora, ¿te desperté?" dice su voz, dulce y varonil al otro lado del teléfono. Te alegra que haya llamado.

-¿Puedes venir a pasar la noche?- preguntas sin siquiera contestar su pregunta.

"Dame diez minutos" dice otra vez su voz dulce y encantadora. Complaciente.

Caminas hacia una de las dos habitaciones que tiene el departamento y del armario de caoba extraes su jersey y pantalón largo que te regaló hace tiempo para que lo tengas para él cada vez que quieras que venga. Se pondrá cómodo en cuanto llegué y lo sabes. Solo se conforma con una taza de café caliente con un poco de crema. La noche será larga, pero dormirás como una bebe pegada a su cuerpo y el sosteniéndote firma por la cintura.

Esperas frente a la chimenea con la red flú abierta. Colocas más café en la cafetera eléctrica, que era de tus padres. Con la venta de la casa en Inglaterra compraste este departamento..

Un sonido fuerte te sacó de tu ensimismamiento y lo observas. Tiene una tonta sonrisita que te encanta. Trae un regalo en manos y un girasol de los que plantaste en el jardín de la madriguera el día en que su madre se enfermó. Desde ese día las riega como si fueran sus hijas. Pues el maduro Weasley se toma en serio todo lo que haces por él y su familia.

Un sonido fuerte te sacó de tu ensimismamiento y lo observas. Tiene una tonta sonrisita que te encanta. Trae un regalo en manos y un girasol de los que plantaste en el jardín de la madriguera el día en que su madre se enfermó. Desde ese día las riega como si fueran sus hijas. Pues el maduro Weasley se toma en serio todo lo que haces por él y su familia.

Te tomas un día a la semana para ir a Sortilegios Weasley y ayudarlo con el inventario; es malo con los números. Y en la noche de ese día lo acompañas a visitar a Molly. No puedes evitar abalanzártele en un abrazo cuando llega. Te da un beso en los labios. Pues aunque nunca lo dijeran ni pronunciaran; viven una relación amorosa. No han tenido sexo; pues eso es lo que menos busca. Dice que esperará a que se casen aunque tú no sepas cuando te lo propondrá.

Le ofreces café y lo acepta. Se sienta en la mesita del comedor; dentro de la cocina y te observa detalladamente mientras sirves el café. Lo sabes porque sus ojos cafés te pesan un poco en la espalda.

Le das una taza llena de café y sabes que solo se tomará la mitad. No importa. Te entrega el regalo y rompes el empaque. Una hermosa cadena de plata esta allí, posándose con un pequeño cristal rosa en forma de corazón colgando de ella. La sacas de la caja y la observas mejor. Lo besas en los labios cuando baja la taza y la calidez y sabor del café te hacen recordar que lo quieres mucho, y como le agradeces todo lo que ha hecho por ti.

-¿Qué tal la mudanza?- pregunta el pelirrojo cuando separas el beso. Vuelve a tomar un sorbo de su taza y tu uno de la tuya.

-Muy bien; pero falta algo- dices tú desganada, esperando a ver si entiende que insinúas que es él sin decírselo directamente.

-¿Ahh si? ¿Qué será?- dice con astucia. Si lo descubrió y ansias saber que dirá luego.

-Tú- dices y entrelazas tu mano con la suya. Se enterneció con tu gesto y tu único argumento.

-¿Me estas pidiendo que me mude contigo?- preguntó y tú te alegraste de que el estuviese accediendo.

-Eso creo- dices dejándolo intrigado. Como te gusta ver en su rostro esa interrogante divertida plantada en su sonrisa.

-Sus deseos son órdenes- te dice y lo abrazas de inmediato. Se levanta luego de eso y se comienza a quitar el pantalón y a colocarse el jersey y el pantalón que tú le tenías.

-Con respecto al corazón que tiene la cadenita de plata, cambia de color cuando tu ánimo cambia, tiene grabado tu nombre- dice y te asombras- Tuve dos meses diseñándolo. El rosa es cuando estas feliz, morado cuando estas enamorada, rojo cuando estas molesta y gris cuando estas triste; así sabré como en realidad te sientes- dijo divertido y sonreíste ante el hecho. No le apenó cambiarse de ropa frente a ti. Pero a ti si te apena. Así que vas a tu dormitorio y te colocas el pijama rápidamente para encontrarlo sentado en el sillón en donde hace un rato estabas recordando. Observando una foto que había en la mesita. Cuando eras pequeña. Una pequeña niñita de menos de un metro sentada en un banquito. Con el cabello rizado sujeto por una cola alta, como la que usas ahora y sonriente. La fotografía no se mueve; pues es muggle y te encanta.

-Me encantaría tener una tuya- le dices a George dándole un susto y riendo dulcemente por eso.

-Te la conseguiré- te dice consiguiendo que sonrías aun más. Camina hasta la habitación y entra después de ti. Cierra la ventana un poco por el frío que hace en la ciudad. Se recuesta bajo las sábanas y tú te diriges al baño. Cepillas tus dientes y te lavas el rostro. Sonríes al espejo y te colocas la cadena que te ha traído. Estaba la mitad rosa, mitad morado. Le agradeces el detalle desde el baño pero no obtienes respuesta. Cuando entras observas su carita de bebe dormido. Te enternece su expresión. Te acuestas junto a él y lo abrazas. Él se acopla a tu delgado cuerpo y solo de aquella forma caes rendida a los brazos de Morfeo. Pues sola no concibes el sueño.

Solo con él te sientes segura en estos momentos.

Porque sabes que su cariño es incondicionalmente tuyo; lamentas que el tuyo no sea suyo.

De alguna forma lo amas. No tanto; pero sí demasiado.

Vuelves a tener la misma pesadilla y lo abrazas más y más fuerte.

Esta vez, Draco se salva. Pero tú no lo encuentras.

Temes. Temes a perderlo.

Temes no encontrarlo y lágrimas involuntarias brotan de tus ojos mientras duermes.

Tu sueño cambia. Estas con George feliz.

Solo con ese sueño Descansas.

Solo con él.


Besos.

Nos vemos pronto en Remember December.

Aqui esta el final.

VMCH