Renacimiento
Original de Lyon's Own, traducción de Dulzura Letal.
Todo el universo de Harry Potter le pertenece a JKRowling, por supuesto.
Les agradezco todos sus comentarios, su alertas y favoritos, en todas mis historias
Les cuento que habilité la opción que permite moderar los reviews anónimos. Recibí algunos tan, pero tan ridículos y ofensivos que no me quedaron ganas de recibir otros parecidos. Por supuesto, los eliminé.
Capítulo 21
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La quinta mañana de Draco en el hospital, el sanador Grimsby-Jones anunció -para gran alivio de todos-, que esa tarde, el triari podría ir a casa. Harry no estaba totalmente convencido de que Hir estuviera lo suficientemente recuperado como para abandonar el hospital, pero considerando la salud y el bienestar de todos los involucrados, esa era, probablemente, la mejor decisión.
Draco era un paciente horrible: se burlaba, insultaba e intimidaba a todo el personal que no fuera el sanador Grimsby-Jones o el medimago Greydove. Sacó llorando a más de un asistente de la habitación e hizo explotar una bandeja de pociones en un ataque de enojo y magia descontrolada, obligando a correr a todos los sanadores del piso. Hir reaccionaba contestador e irritable hasta con Pansy y Helene, aunque hacía un esfuerzo de autocontrol durante las visitas de Anna. Draco insistía en que el aburrimiento lo empeoraba todo, se quejaba de ello frecuentemente, en voz alta, hasta el punto de volver loco a Harry. El Auror se había dado cuenta de que el usual frente de equilibrio y compostura de Draco, generalmente ocultaba la velocidad salvaje con la que trabajaba su mente. Hir estaba acostumbrado al movimiento constante, y por eso era capaz de dividir su atención con tanta eficacia. Necesitaba mantenerse todo el tiempo trabajando, pensando o procesando algo.
El rango de movimientos con que contaba era limitado, aunque los hechizos de inmovilización le fueron levantados el segundo día. Draco se ocupó de analizar y quejarse de las pociones, cuestionar la mecánica de los instrumentales médicos, molestar persistentemente a los profesionales que entraban a su cuarto con docenas de preguntas sobre los cómo y los por qué. Hir abrumó a Mark con sus hallazgos y sugerencias, hasta que Harry debió limitar las visitas a una hora, porque ambos -director y secretario- se enfrascaban en charlas de trabajo que no eran saludables para la recuperación de Draco.
-Podrás retomar el trabajo, una vez que tengas el alta y vuelvas a casa -dijo Harry, ante las quejas de Draco, por la confiscación de la agenda de Mark y su vuelapluma-. Por ahora, debes descansar tu mente y tu cuerpo.
El triari arrugó la nariz e hizo un puchero. -Tengo una Corporación que supervisar y una Fundación que dirigir. El mundo no se detiene porque estoy aquí, Harry.
Harry le alcanzó los materiales de escritura a Mark, con una mirada severa. El secretario los tomó, avergonzado, y los guardó.
Harry asintió.
-Finjamos que sí lo hace. No vas a tardar nada en ponerte al día… ¿O voy a tener que llamar a Pomfrey? -Dijo, sacando a relucir la amenaza que, según Pansy, era la más efectiva para que Draco cooperara. Harry no entendía la relación que tenían la medimaga de Hogwarts y su amor, pero si esa amenaza era suficiente para que Hir se comportara, no iba a cuestionarla.
Draco se puso pálido. -¡No! Eh…Bueno, está bien…no la molestes. ¡Ya voy a oír bastante cuando ella me controle! Evidentemente, Grimsby-Jones le adelantó mis registros de tratamiento -suspiró profundamente-. Mark, suspende todo hasta que tenga el alta. Por el momento, no hay nada urgente, solo el lanzamiento de las mejoras de las esferas y la fiesta de la Fundación del Patrimonio. Mantenme informado y delega todo lo demás en el comité y en los jefes de departamento. Tomaré las llamadas de emergencia…-Hir miró a Harry, molesto-, por ahora.
…
Por supuesto, apenas cerró la puerta del vehículo contratado para llevarlo a casa, Draco ya tenía conectado su RFA, encendidos su signatus y su miniesfera. El sanador Healer Grimsby-Jones le había dado el alta, pero todavía necesitaba sesiones con un terapista físico para ejercitar los hombros, y no perder capacidad de movimientos. Sus muñecas y tobillos no eran motivo de preocupación, excepto porque debía evitar cargar peso durante una semana, y no debía levantar nada por encima de la altura de su hombro, hasta que Madame Pomfrey dijera lo contrario. Se suponía que Hir debía ser cuidadoso con sus muñecas, evitar los movimientos complicados con la varita y las exigencias de escribir en el teclado. Harry se había tomado en serio esas indicaciones, así que apenas entraron a la casa, confiscó los teclados de la esfera y de la miniesfera -divertido por lo efectiva que resultaba la amenaza de avisarle a Pomfrey-.
Draco frunció el ceño y, eventualmente, se retiró a su cuarto resoplando, pero sin intentar recuperar sus teclados. Por supuesto, para compensar las restricciones temporarias a su escritura, era muy probable que Mark desarrollara el síndrome del túnel carpiano. Harry estaba seguro de que había visto humo, saliendo del signatus de Draco, a causa de la rapidez del dictado de notas.
El triari tardó un par de días en ponerse al día, lo suficiente como para tranquilizarse y regresar a su ritmo habitual. Harry estaba particularmente contento con eso, pues su semana libre había terminado y tenía que volver al ministerio. Además, Anna vendría a casa para las vacaciones de Navidad y él quería disfrutar las primeras fiestas juntos, sin tener que ocupar un lugar relegado, después de los intereses de la corporación Malfoy o de la Fundación Renacimiento. No obstante, había varias fiestas a las que él y Draco tendrían que ir, pues estar presentes los beneficiaba a los dos; sin mencionar sus obligaciones sociales en el Ministerio. Además, todavía le faltaba comprar algunos regalos muy especiales.
Harry no sabía qué pensar cuando regresó al Ministerio. Se había tomado un par de días más, para ayudar a Draco a acomodarse en la cabaña y, debía reconocerlo, si era honesto consigo mismo, para dejarlo bien seguro allí.
La pequeña oficina del Auror había sido modificada para que cupiera otro escritorio: uno lleno de pergaminos, impresiones, expedientes y galletas a medio comer. El cesto de basura estaba casi lleno de notas arrugadas y vasos de papel, y muchas cosas más rodeaban el cesto, en el piso. Harry sacudió la cabeza, con una exasperación cariñosa, solo un Auror de los que conocía era capaz de trabajar en semejante caos.
-¡Ea, compañero, bienvenido! -Ron Weasley sonrió, entrando con otro vaso y otra galleta en la mano.
-Hola, Ron. -Harry sonrió, a pesar de sí mismo. Era bueno ver curado a su amigo y con su acostumbrado buen humor, aunque hubiera una seria grieta entre ellos que necesitan enmendar antes de que su amistad pudiera volver a llamarse sólida. Y si había molestado a Harry que cambiaran su oficina, la que había conseguido con su trabajo dedicado, y la convirtieran en un espacio compartido sin pedirle su opinión, bueno, se lo guardó, por ahora.
-Así que Tonks nos puso a todos con un compañero. Tú y yo. -Ron estiró sus largas piernas encima del escritorio, hablando con la boca llena y dejando caer migas sobre su túnica-. Cada unidad tiene tres equipos de dos compañeros y un capitán por unidad. Ese eres tú -guiñó un ojo-. ¡Va a ser brillante! Como en los días de la academia. El compañero de Seamus es Draper, el de Hetty es el nuevo, Wingate. Más tarde, en la mañana, tenemos una reunión para que nos asignen los nuevos casos, y por supuesto tenemos que ver el horario para el juicio.
Eso atrajo la atención de Harry. - ¿Cuándo?
-Exactamente, no lo sé -Ron se encogió de hombros-. Algún día después de año nuevo. El Wizengamot lo quería antes, creo, pero realmente no hay tiempo. El tipo contrató un abogado famoso de Barry & Chase -el pelirrojo asintió, viendo el frunce de Harry-. Sí, son malas noticias. Esos arrastrados representan a cualquiera, lo malo es que son tan jodidamente buenos en lo que hacen.
Tenía razón, los abogados de Barry & Chase, eran los expertos en defensa de criminales en el Londres mágico, con un largo historial de clientes libres de culpa y cargo o de sentencias reducidas a causa de errores técnicos. Durante la primera guerra contra Voldemort, muchos mortífagos contrataron sus servicios; ellos fueron los primeros en usar la 'defensa del Imperius' que dejó libres a muchos seguidores de Voldemort. Una de sus tácticas más conocidas era la de ensuciar las aguas y poner en tela de juicio a los oficiales que arrestaron al criminal. Harry hizo una mueca ante el pensamiento, sabía que la había jodido con su manifestación de magia, y si Iscariote quedaba libre por su culpa, jamás se lo perdonaría.
-Ey, compañero -Ron movió la mano para llamar su atención-. No te preocupes, vamos a taparlos con evidencias. La unidad de Mione se está encargando de eso, están trabajando con lo que trajeron de esa cueva, con lo que encontramos en Nuevos Horizontes, y no hay modo de que se escape de esta. Ese asesino bastardo no se las va a llevar de arriba, sin importar lo que hagan esos tipos sórdidos.
Como sea, eso es todo sobre ese desastre. Yo me alegro de que haya pasado, ¿sabes? El tipo está loco, y eso que nos hizo con esa cosa, ese escudo…-Ron negó con la cabeza-. Yo quiero saber qué hacía Malfoy con eso, ¿sabes? Me pregunto qué más tiene escondido bajo la manga. No confío en él. Dice que el Ministerio lo quería…pero yo no creo. Todavía no hablé con mi papá sobre eso, pero me parece que finalmente lo agarramos en una mentira que lo va a meter de culo en Azkaban, donde pertenece. ¡Vamos, esa es un arma terrorista! Obviamente es la prueba de que el tipo está planeando atacar el Ministerio.
Harry suspiró, era demasiado temprano para esto. -Ron...-empezó, con forzada paciencia-. Realmente, necesito que me escuches -miró a su amigo de frente-, no que te entre por una oreja y te salga por la otra. Quiero que me escuches de verdad, porque me estoy cansando de repetirlo. Draco no está trabajando contra el Ministerio. Hir no tiene ningún plan macabro para apoderarse del mundo mágico. Hir es mi pareja, mi compañero de vida, y es realmente ridículo y una falta de respeto que sigas diciendo esa sarta de cosas sin sentido cada vez que hablo contigo. Ya se los dije, a ti y a Mione, acostúmbrense al hecho de que estamos juntos. Me dijiste 'Sí, está bien', y al minuto siguiente la seguiste con esta sarta de porquerías. Me estoy cansando, Ron. Eres inteligente y más maduro de lo que demuestras con tus actos. No sé qué es lo que tú y los demás están esperando secretamente de mí, pero esta es mi vida. Soy muy feliz, y quiero seguir siendo muy feliz, lo que significa que mi pareja y mis mejores amigos deberían intentar llevarse bien y dejar de sospechar uno del otro.
El aparato de escudo es como cualquier otra arma, es quien la maneja el que decide el uso que le da. Fue encargado por el Ministerio, y puedes preguntarle a tu padre si no me crees. Draco y yo lo hablamos en San Mungo; Manufacturas Malfoy tiene contratos con varios Departamentos del Ministerio, incluyendo el DPE, para diseñar y producir varios aparatos -algunos como el escudo, otros para mejorar el análisis de pruebas, otros para aumentar las capacidades de comunicación-. Esos contratos no son inusuales, de hecho, varios de sus competidores tienen contratos similares con el Ministerio, para diseñar nuevas tecnologías.
Y una última cosa, Mione lo explicó al comienzo, y hasta Hetty te lo dijo... además, con lo que pasó con Blackforge debería haber entrado en tu cabeza dura -Harry gruñó. Ron se había quedado con la boca abierta-. Los triari son diferentes, y es ignorante y ofensivo que sigas poniéndolos en categorías que no les corresponden. Draco no es un hombre, no te dirijas a Hir como si lo fuera -Harry levantó un dedo, en advertencia-, y ni pienses en repetir esa mierda que tú y Seamus estuvieron diciendo por ahí. ¡Por Merlín Ron, eres un mago, criado como tal! No entiendo cómo esto puede ser difícil para ti. ¡Toda tu vida conociste a los triari o supiste sobre ellos!
-¿Terminaste? -Preguntó Ron. Por lo menos parecía calmo. Harry asintió-. Está bien. Mira, he pensado mucho en esto y entiendo que los triari son diferentes. Lo entiendo, de veras. Se me escapó, ¿sí? No quise herir a nadie. Honestamente, Harry, sé que tuve algunos problemas con eso, pero lo que dijo Hetty me llegó; no soy un fanático.
¿El resto? ¡Estamos hablando de Malfoy, Harry! ¡Malfoy! Por más resonancia o no que tengan…sabiendo lo que sé…Créeme, me repugna lo que hizo Sirius, pero sigo sospechando de todo lo que involucre a ese hurón. -Levantó la mano, antes de que Harry protestara-. No puedo evitar lo que siento, Harry. No confío en Hir, y no sé si alguna vez podré confiar, pero entiendo que es importante para ti, y tú eres mi mejor amigo, así que voy a intentarlo, ¿sí?
Algo de la tensión se esfumó de los hombros de Harry. Era un comienzo, y dado lo cabeza dura de Ron, Harry sabía que hasta ese inicio era tentativo. -Está bien.
-Entonces…-Ron se masajeó la nuca colorada, incómodo con la honestidad del momento, realmente no le gustaban las escenas emocionales-, ¿estamos bien?
-Sí, lo estaremos -dijo Harry, resignado. Las cosas iban a ser incómodas durante un tiempo, pero las superarían. Siempre lo hacían. Aunque no tenía ninguna gana de explicarles el rito de la Adopción de Sangre de Anna, no estaba seguro de cuántos golpes era capaz de soportar el mundo de Ron.
Hasta cierto punto, recobraron la estabilidad, y el resto del día pasó rápidamente para los compañeros Aurores. Recibieron sus nuevos casos de manos de Tonks, eran relativamente casos menores, para sorpresa de Harry. Supuso que, tal vez, se debiera a que querían tranquilizarlos, después de la intensidad de caso Iscariote.
Además, Tonks los invitó a una cena de celebración por su nombramiento, que organizaba su madre. Harry hizo una llamada rápida a Draco, y se enteró de que él también estaba invitado, por la organizadora misma, y quería ir. Aunque Tonks no fuera su persona favorita, era una oportunidad para ver a Remus, y Hir prometió que haría un esfuerzo por ser educado con sus amigos.
Harry y Ron separaron las entrevistas por el robo a una tienda de antigüedades que tenía a la reputación de negociar con artefactos de magia negra, y Harry volvió a la cabaña relativamente temprano.
-Está bien, Harry, dímelo -ordenó Draco, acomodando alrededor del cuello del Auror, la seda con diseños marrones y verdosos, terminando de ayudarlo a vestirse para la cena.
-¿Mmm? ¿De qué hablas? -Preguntó Harry, tratando de no moverse mientras Draco ajustaba el cuello.
-Algo te molesta, es por el nombramiento de Nymphadora como Jefa de Aurores, lo sé.
Harry se encogió de hombros. -Odia cuando la llaman así, ¿sabes? -se ocultó detrás de su túnica, mientras tironeaba para que la tela cayera correctamente. Era una de sus últimas compras favoritas, Draco tenía un buen ojo para lo que le quedaba bien y le resultaba cómodo. La habían adquirido en Londres, en una de las salidas de fin de semana en uno de los famosos ataques de compra de Draco.
-Sí, lo sé. Pero ese es su nombre; y tú no me respondiste -dijo, girando para que Harry cerrara su túnica de falso cuello alto, creación de la nueva línea de ropa de cóctel de Lavender Brown. Draco aprovechaba cada oportunidad para mostrar el talento de la joven diseñadora, y esta noche -aunque la mayoría de los invitados era familia y amigos-, no sería una excepción. El cierre era una cinta cruda bordada, que se sellaba mágicamente, nada de cierres estilo muggle ni botones.
Harry pasó su mano por la espalda de Draco, sonriendo ante el ligero estremecimiento del triari. - ¿Y? -Preguntó éste, sin amedrentarse, enderezando la línea que iba del hombro a la muñeca, asegurándose de que el bordado que estaba debajo apareciera, como debía, cada vez que Hir movía el brazo.
-Es que…me sorprendió, es todo. Tonks es una gran Auror, Draco, de verdad; pero…para ser Jefe de los Aurores se requiere más que ser un gran Auror, más que habilidades de campo. Ella no es la persona más organizada -admitió Harry, con un suspiro-, hasta yo tengo mis reportes hechos antes que ella, y eso que yo odio el papelerío. A Tonks…la distraen las pocas actividades administrativas de un simple Auror; no veo cómo va a manejarse con las exigencias que tiene un Jefe de Aurores. No lo veo…y…y debería alegrarme por ella, porque siempre quiso que reconocieran su trabajo en el Departamento, pero no estoy seguro de que esto sea lo correcto para ella. No sé si es la indicada para el puesto -terminó, suavemente, tristemente; desviando la vista de su astuta pareja.
-Te sientes desleal y culpable por tu evaluación honesta de sus habilidades…o su falta de habilidades -resumió Draco, sellando las amplias cintas que servían de puños para sus mangas-. Tu silencio es suficiente respuesta, Harry. No sé si saberlo te ayudará o no, pero no eres el único que duda de este nombramiento -Hir sonrió mordazmente y Harry giró, sorprendido. Hir asintió-. Me las arreglé para parar las orejas, a pesar de tus esfuerzos por contenerme, ¿sabes? Hay personas que son conscientes de que las fortalezas de Nymphadora no están en la administración, amor. Esto tiene muy poco que ver con mi prima, en verdad. Es lo que ella representa, como hija de una matriarca de sangre pura relacionada con la oposición a Weasley. ¡Ay, no te asombres! Andrómeda es bien conocida y bien respetada como miembro del partido Renacimiento, y miembro activo de la Fundación. El ofrecimiento a mi prima es algo así como un gesto de paz…una invitación a una alianza, un signo de que, aunque la administración de Weasley es progresista y favorece las políticas de integración de los nacidos de muggles, está dispuesta a trabajar con los supuestos conservadores que apoyan a organizaciones como Renacimiento. Esperan dividir esas facciones para que la candidatura de Davis no les signifique una amenaza.
- ¿Entonces, son todos ardides, jugadas arteras? ¿Están jugando con el Departamento y con las vidas de mis amigos…por una maniobra política? -Espetó Harry, disgustado. Detestaba estos aspectos del Ministerio. Había creído, honestamente, que con la elección de Arthur no iba a tener que lidiar con ellos. Era el tipo de política que plagó las administraciones de Fudge y de Scrimgeour, les importaba más lo que parecía que lo que era y lo que se hacía.
Draco pasó las manos sobre el pecho de Harry, alisándolo y tranquilizándolo.
-Sé que es frustrante, pero es el tipo de juegos que siempre se han jugado, en alguna medida. Es cierto que el Ministro Weasley no ha sido de los que recompensan a sus partidarios con favores políticos, o nombramientos, pero eso fue porque no tuvo una oposición seria. Ahora que Davis y Blackforge tienen la clase de apoyo que puede ganarle, se vuelca a lo conocido y a lo que ya ha dado resultados. Lástima, porque lo que lo diferenciaba de sus predecesores era que mantenía su administración honesta, mal manejada, pero honesta.
En verdad, pienso que es una mala maniobra. La campaña de Davis ha ganado aliados y simpatizantes incondicionales, el nombramiento de Nymphadora no les hará cambiar de idea. Creo que el Ministro recibió muy malos consejos y como un tonto, les hizo caso, probablemente porque fueron de Percy -ese completo idiota que tiene por hijo-, ahora que ese incapaz, voraz de poder, se hizo lugar en el Consejo del Ministro. Esto va a terminar mal, Harry. Lo siento por Nymphadora, porque será quien deberá ponerle el hombro al desastre resultante.
Harry veía que la situación terminaría mal, y por cómo la prensa y el público culpaban y halagaban a los Jefes de Departamento, también sabía que, si las cosas salían mal, sería Tonks la que sería arrojada al matadero. Qué maravillosa predisposición para una cena de celebración. -Tal vez…tengamos un poco de fe, ¿sí? Puede que funcione…
Draco resopló. -Mi prima es muchas cosas, Harry, pero no es una líder que inspire lealtad y sentido del deber. No, ella es una luchadora, el tipo de camarada que quieres tener al lado en la batalla, obedeciendo las órdenes de tu líder. Le doy 4 meses…tal vez menos -Hir le apretó el brazo-. ¿Estás preocupado por esta noche? No te preocupes. Esta noche celebraremos que logró algo que ella quería, merecido o no. Por ahora, no importa que no sea la indicada para el puesto. Además, tía Andy va a servir pichones asados con salvia y tarta de damascos, ¡ una delicia! Y yo voy a poder comer todo, ahora que me dejan comer comida, otra vez. Estoy demasiado entusiasmado con el menú, como para dejar que algo tan pequeño como la capacidad de la homenajeada me arruine la cena. Entonces -Draco pasó su brazo alrededor del brazo de Harry-, ¿nos vamos?
La cena fue un ejercicio de lo que Harry llamaba, privadamente, modales del Ministerio. Que estuviera rodeado, en su mayoría, por amigos y familia, y no asistiendo a una cena de estado, era un mal signo, considerando cómo se desarrollaba la velada. Draco le había apuntado que eso, precisamente, era lo que quería lograr su tía; para aplastar firmemente cualquier esperanza que tuvieran de que ella utilizaría su influencia para unir políticamente a los superiores de su hija y a sus propios asociados. Hábilmente, había invitado a los miembros más importantes del partido del Renacimiento -Davis y Blackforge, por supuesto- y a varios jugadores influyentes en la escena política, como sin dudas había querido ese 'arribista Weasley' cuando le sugirió la idea de una celebración por el logro de su hija. Obviamente, también estaban todos los Weasley, excepto Ginny que tenía reuniones con el comité de su maestría durante toda la semana. Tampoco es que Harry tuviera oportunidad de hacer algo más que saludarlos y presentarles brevemente a Draco, antes de que los condujeran a sus asientos.
Unos cuantos magos con relaciones políticas del Cuerpo de Aurores se contaban entre los invitados; y Seamus y Hetty, por ser miembros del equipo de tareas. Kingsley, un par de Jefes de Departamento, unos pocos condecorados miembros de la Orden del Fénix, incluyendo a la Directora McGonagall, también estaban presentes.
Andrómeda Tonks los invitó a todos, usó espacio mágico en su comedor para hacerlo cinco veces más grande, y luego se sentó, dejándolos arreglar sus asuntos.
Para cuando fue servido el plato principal, Harry ya había perdido la cuenta del número de patinazos y malos pasos que habían dado, desde ambos lados. Dio un respingo interno cuando Percy, tratando de ser halagador, insultó a la esposa italiana del delegado Hawthorne. Al tacho su oportunidad de ser nombrado como representante en la Confederación Mágica Internacional. Y casi gruñó cuando Tonks apenitas se salvó de tirar su copa de vino sobre uno de los asesores del partido del Renacimiento. Por suerte, los reflejos rápidos de Remus evitaron el desastre, pero era obvio que Tonks no estaba en su elemento, no tenía la cintura política para moverse entre ellos.
Con frecuencia, Kingsley fue en su rescate; y hasta Remus, una o dos veces -por su experiencia de negociación con la fundación para el Refugio de Licántropos, o por su acción contra las leyes que los perjudicaban y reprimían, Remus sabía cómo afrontar la miríada de aspectos delicados en las conversaciones e intercambios breves-. Para mayor sorpresa de Harry, hasta Draco había colaborado para redirigir el flujo de la conversación hacia los impresionantes logros de Tonks en la guerra, recordándoles a todos su coraje y convicción.
Harry apretó la mano de Draco en agradecimiento, pero la mirada que Hir le dio, significaba que hablarían después.
Cuando, por fin, la noche llegó a su fin, Tonks cerró la puerta detrás del último huésped y echó la su cabeza hacia atrás. -Bueno, lo arruiné todo, ¿no? -Preguntó, miserablemente, con el cabello más y más desvaído.
-No digas tonterías -espetó Andrómeda, abrazándola-. Ahora saben que no funcionará si tratan de usarnos para sus jugadas políticas. No voy a proveerles de un puente, a través tuyo, como creían. Tú harás tu propio camino, y todos verán que eres una mujer independiente y fuerte, ningún títere para nadie. Todas estas cosas llevan habilidad y práctica, mi querida. Verás que pronto los manejarás a todos…vas a ver.
-Nymphadora, si los dejas amedrentarte, van a pensar que serás su marioneta para sus planes futuros. Escucha a tu madre; tía Andy tiene razón. Ten confianza, vas a dar lo mejor de ti -lo que Draco no dijo es que pensaba que lo mejor de ella ni se acercaba a lo suficiente.
Tonks entrecerró los ojos. -Estás muy satisfecho por cómo han salido las cosas, primo…no te creas que vas a librarte de mi control.
-¡Dora! -Le recriminó Remus-. Draco solo trata de ayudarte.
-No quiero su ayuda. Eso es exactamente el tipo de cosas que ellos quieren, que me quede callada mientras hacen arreglos en las habitaciones de atrás. -Se enderezó y salió.
-Draco, mi amor -Andrómeda le tendió las manos-. Lo siento. No sé qué le pasa, últimamente.
-No te preocupes, tía. Sabes que Nymphadora y yo nunca fuimos muy cercanos. Todo va a salir bien. -Hir la besó en la mejilla-. Gracias por una cena encantadora, y por una velada…esclarecedora. La disfruté. Ahora, ¿qué te parece si te llamo cuando Anna llegue a King Cross para que almorcemos juntos?
-Sí, perfecto mi querido. Que tengas una buena noche. -Andrómeda movió la cabeza y observó el pasillo con preocupación.
-Gracias, otra vez, señora Tonks -deslizó Harry. Draco señaló hacia el pasillo por donde había salido Tonks.
-Buenas noches, Andy. Vé a buscar a Nymphadora. Te llamaré. Lo mismo para ti, viejo. -Hir extendió la mano a Remus y él lo atrajo a su cuerpo con un rápido abrazo.
-Hablaremos pronto -le aseguró el apresurado hombre lobo, abrazó a Harry y caminó hacia el pasillo junto a su suegra.
Harry y Draco tomaron la red flú en silencio. El corazón de Harry iba más pesado que cuando llegó.
Draco dijo 4 meses…ni siquiera 4 meses. ¿Qué carajo le pasa a Tonks?
Xxxxxxxxx Dulzura Letal, 25 de febrero de 2016 xxxxxxxxxxx
