Hola sé que no he tenido el tiempo suficiente para agradecer personalmente a cada una a las que me escriben, y a sus dudas ahora tengo un poco de tiempo y voy a responder a sus dudas, aunque este comentario lo puse en un review pero lo vuelvo a poner por si alguien tiene las mismas dudas. Besos y saludos.

PREGUNTAS DE CC

1- ¿Por qué el duque odia a Candy tanto?

Bueno, porque no lo ayudo con su plan de que Terry regresa con él, la carta que encontró, porque le suplicó de su ayuda ella se negó por segunda vez, además que el es un duque, el de más alta jerarquía de la aristocracia y porque piensa que Candy está enamorada de Albert, en un par de capítulos más específico eso.

2 - ¿Quien es la mujer que va a sufrir más en esta historia?

Bueno, aquí en primer lugar pondría a Eleonor quien va a sufrir o que está sufriendo. Por no estar cerca de su hijo y de sus nietos, pues no puede decir que ella es su abuela. Y Candy pues sabemos que ella está con Terry y con sus dos hijos. Así qué a pesar de todo yo creo que Candy es muy feliz a lado de Terry.

3- ¿Si el Duque es responsable del incendio en el teatro?

No el duque no es responsable del incendio, eso lo tomé de la historia del teatro que se quemo en la ciudad donde vive Candy EN STANFORD AVON según el libro que publico la escritora Misuky. STORY FINAL es un hecho verídico.

Link donde me informe.

wiki/Royal_Shakespeare_Company

4- El Duque se casará con Eleonor?

No, el nunca podrá casarse con ella. En capítulos posteriores comentare más de ese asunto.

5- ¿Cuando voy a actualizar TERRY GRANDCHESTER UNA TRISTE INFANCIA Y JUVENTUD?

Bueno lo que pasa es que eso lo tomé como parte de la historia de reencuentro en el vórtice. Sólo quería plasmar su infancia y juventud. Y la demás historia pues ya la conocemos.

Después se me ocurrió hacer este fanfiction, donde se podría ver lo que a mi punto de vista pasaría.

QUISE DARLE OTRO GIRO PUES SIEMPRE ES TRAGEDIA Y AL FINAL VIVIERON FELICES POR SIEMPRE Y AQUÍ DESEE COMO ERA LA VIDA DE ELLOS JUNTOS, QUISE PONER UN EQUILIBRIO DE QUE NO TODAS LAS FAMILIAS SON PERFECTAS. CON RICKY Y MAGGIE. SERÍA MUY ABURRIDO QUE LOS DOS FUERAN MUY TIERNOS. JAJAJA.

QUIERO AGRADECERTE POR ESCRIBIRME, NO SABES COMO SIGNIFICA PARA MI CUANDO LLEGA UN REVIEW, Y MAS SI TIENEN PREGUNTAS, SUGERENCIAS, DUDAS, SABER LO QUE LES GUSTA Y PRINCIPALMENTE LO QUE NO LE GUSTA A LA GENTE. MIL GRACIAS POR TUS LINDOS COMENTARIOS.

PARA DIANA:

No comas ansias que el duque recibirá su merecido. Pero aún falta mucho para eso. Pues apenas vamos a la mitad de la historia. JEJEJEJE NO PIENSO TERMINAR LA HISTORIA RAPIDAMENTE. GRACIAS POR HACERME SABER TUS GUSTOS Y ENQUIETUDES, ESPERO QUE SIGAS ASI PUES SON MI INSPIRACION PARA VOLVER A SEGUIR ACTUALIZANDO.

PARA DULCE CANDY

Si deseas ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo, puedes registrarte en la página y ahí nos podemos enviar mensajes privados. Estos mensajes siempre me llegan a mi correo personal. Y Fanfiction tiene la privacidad de nuestros datos, Mil gracias por lo que escribes y que te agrada la historia.

PARA ELISA GRANDCHESTER

No pienso abandonar la historia, pero últimamente he tenido muchísimo trabajo y problemas personales. Pero les aseguro que seguiré con la historia, al menos actualizar cada 15 días.

PARA AMPARO GRANDCHESTER.

Amparo amigo hoy no vi tu review, espero que no me hayas abandonado por dejar la historia por tanto tiempo, jejejeje siempre me emociono cuando llega un review a mi correo. Espero seguir contando con tus lindos comentarios o también para criticarme. Jejejeje

Para Guest:

Me hubiera gustado mucho que me hubieras puesto tu nombre, leí tu review y tienes toda la razón. En que primero escribo en tercera persona y luego en primera persona, es algo que me falla terriblemente. Y te agradezco que me lo hagas saber.

Segundo, me hubiera gustado también que me hubieras puesto tus reviews en cada capítulo para saber siempre mis errores como mis aciertos.

Tercero: lamento mucho si escribí alguna escena de sexo vulgar y especifico, no sé ha cual te refieres, yo creo que ha de ser con el Duque y Eleonor. Pero quería que los villanos fueran otros y no los mismos que son Eliza y Niel. Jejejeje.

Cuarto. Referente al Baby doll y a la jeringa bueno, para mi es excelente pues es claro que te metes profundamente en la historia y que la analizas, y eso es muy bueno para mí estas críticas, pues siempre trato de mejorar y todas son muy bien recibidas.

Y último Por ejemplo Misuky también tuvo sus errores al decir que Richard Grandchester era aviador, cuando en esa época todavía ni existía el biplano, hasta Stear dice un biplano modelo 17 cuando es claro que están en las vacaciones de verano de 1913 un año antes de que estallara la primera guerra mundial.

Y COMO TU ESPERO RECIBIR MAS REVIEWS CON CRITICAS CONSTRUCTIVAS. PARA MEJORAR CADA DIA MÁS.

TAMBIEN LES CONFIEZO QUE ESTO ES UN HOBBY Y QUE NO SOY ESCRITORA Y QUE ME FALTA EL 100 % PARA ESCRIBIR, AUNQUE NO LO CREAN NO ES NADA FACIL. LUEGO TENGO LA IDEA PERO NO ES FACIL PLASMARLA EN PALABRAS. ESPERO QUE ME COMPRENDAN.

NOTA: SE QUE MI HISTORIA PUEDE SER MUY CONFUSA PUES MEZCLO PRESENTE CON EL PASADO, Y AHORA VOY ABARCAR UN POCO DE LA VIDA DE ELEONOR Y RICHARD CUANDO SON JOVENES ASI QUE ME VOY AHORA MUCHO MAS AL PASADO, JEJEJEJE PERO SIEMPRE ME GUSTO ESCRIBIR UN POCO DE LA HISTORIA DE LOS DUQUES DE GRANDCHESTER.

SOLO VAN A SER DOS CAPITULOS QUE ABARCO LA JUVENTUD DE LOS PADRES DE TERRY ASI QUE NO SE PREOCUPEN.

ESPERO QUE LES GUSTE Y SI TIENEN ALGUNA DUDA O COMENTARIO HAGAMELO SABER, SI LES GUSTA O NO

Escocia, Diciembre de 1929.

Después de un largo viaje por tren a la Villa de Escocia, las doncellas habían acomodado todo desde días antes de la visita de sus patrones para que todas las habitaciones estuvieran oreadas sin el olor a encierro, lavaron cortinas, limpiaron los muebles, sacudieron las alfombras para que le diera vida a una mansión casi no habitada, solo algunos criados que de vez en cuando estaban ahí para que la Villa no se estropeara por el abandono de meses.

Ricky y Maggie salieron del vehículo corriendo cuando llegaron por las inmensas praderas, el paisaje estaba nevado pero no había tormenta alguna. Así qué podían disfrutar de hacer muñecos de nieve, o una pequeña guerra con bolas de nieve. Terry y Candy a pesar de lo cansado que estaban del viaje no protestaron y decidieron jugar con sus dos pequeños hijos. Eleonor también estaba en la guerra de bolas de nieve, todos contra todos, risas, gritos de felicidad se vivía en esa residencia.

Diana y Marcela las doncellas de los Grandchester desempacaban todo el equipaje, ordenaban la ropa y los abrigos en los vestidores, guardaron los regalos de Navidad en una bodega secreta para que los niños no los vieran antes de tiempo, mientras los señores y sus hijos jugaban en los inmensos jardines de la propiedad.

Al finalizar el día completamente cansados todos fueron a sus respectivas recamarás, a Eleonor Baker le ofrecieron una de las principales alcobas con una hermosa vista al lago.

Hace tanto tiempo que estuve viviendo aquí – pensó Eleonor mientras se cambiaba de ropa – sin embargo parece que fue ayer cuando Richard me trajo aquí. – se acostó en la cama ya cansada de haber jugado con sus nietos toda la tarde, pareciera que esas criaturas tan pequeñas la batería nunca se les iba a acabar. Pero a pesar de lo cansada no tenía nada de sueño.

La alcoba que le dio Terry para acomodarse era la alcoba donde Richard y ella habían dormido por un par de años, Terry había escogido su antigua recámara cuando era un adolescente.

Eleonor cerró los ojos y como si de repente no hubiera pasado el tiempo recordó su juventud.

Nueva York otoñó de 1895.

El era un joven aviador que había llegado a América a los 23 años, y yo solo tenía 16 años, comenzaba apenas con mi carrera de actriz, Robert Hathaway fue él quien me había ayudado a entrar, él tenía 18 años y desde niño había trabajado en el teatro, éramos buenos amigos desde la infancia, él estuvo ahí cuando mis padres murieron, no tenía familia y me había quedado completamente sola, me ayudo a conseguir trabajo como actriz secundaria, él me entendía y lloraba sobre sus hombros... Estaba segura que Robert sentía algo más que una simple relación de amigos, pero él indeciso nunca me dijo nada, un día de otoño conocí a Richard, era un hombre muy apuesto y varonil, se veía tan guapo con su traje de piloto, supe de inmediato que era inglés por su acento británico y tan formal. Era un hombre serio pero al mismo tiempo atento y por extraño que fuese, me había atraído profundamente, su altura, sus porte masculino, su olor... y su voz tan varonil y fuerte.

Al principio éramos simplemente buenos amigos, como lo era con Robert. Richard se convirtió en un confidente, me platico de los problemas que tenía con su familia y me dijo que era hijo del Duque de Grandchester y que hace dos años el había obtenido el título de Marqués de Grandchester, me sorprendí ante esta confesión... Recuerdo que él lloraba de impotencia y rabia, su familia había dicho que era hora de que asentara cabeza y que se casara con la persona que estaba ya comprometido.

Era abril, la primavera de 1896, las flores estaban en su esplendor con todos sus colores y aromas… aún lo recuerdo y están grabadas en mi mente. – se acurruco entre las sabanas y el edredón, mientras seguía recordando.

– ¡¿Comprometido?! – Dije casi en un susurro doloroso – ¿Por qué me dolía que un amigo estuviera comprometido? Había tenido amigas y amigos que se habían casado y yo estaba feliz por ellos, pero con Richard era completamente diferente, apenas lo había conocido hace seis meses, no había confecciones de amor, ni me había dicho nunca que fuese su novia... Y ahora comprendía porque nunca fue más allá, en el fondo deseaba que él me pidiese que fuese su novia... pero Richard estaba comprometido con una mujer de cuna noble como la de él.

– ¡Yo no la amo! – su voz era muy triste. – ¡No deseo casarme con una mujer que no amo! Sé que seré el hombre más infeliz de la tierra... – Cayo hincado sujetándose del barandal mientras mirábamos el Río Hudson con una hermosa puesta de sol.

– Richard – me hinque cerca de él – no llores por favor... Sé que algún día tú podrás amarla con todo el corazón.

– Eso será imposible pues te conocí a ti... – levanto la mirada y me miro fijamente – no me había atrevido a decírtelo, pues no quería lastimarte, pero tú significas todo para mí.

– ¡Richard! – lo abrace con todo mi alma y lo bese, fue mi primer beso lleno de todo mi amor y ternura, pero él lentamente disminuía la pasión de aquel beso.

– Eleonor, no, no debo de hacerte esto cuando sé que soy una persona comprometida, mis padres me mandaron un telegrama pidiendo que regrese... el 25 de mayo será el día que contraiga nupcias. – lágrimas se derramaban por sus mejillas del hombre que amaba. Con mis dedos finos limpie esa agua salada que le salía.

Sabía que era nieto de la Reina Victoria, cuando me lo dijo supuse que se estaba burlando de mi, su madre era la Princesa Helena hija de la Reina Victoria y me mostró se medallón con el Escudo de Armas de la Familia Grandchester, ¡Ese hombre era prohibido! Nunca me podré casar con él, aunque lo amo con toda mi alma.

Llegue a casa llorando, cerca de ahí vivía Robert.

– ¿Qué pasa? ¿Por qué estás llorando? – nuevamente llore sobre los hombros de Robert pero a diferencia de esta ocasión no le dije nada a él de lo que me atormentaba, no podía decirle que me había enamorado de un hombre prohibido.

A mediados de mayo partiría Richard para casarse con otra mujer, nunca más lo volvería a ver... Inglaterra está al otro lado del océano... Es muy lejos y mi carrera comienza, las tres semanas desde que me dijo que se marcharía las había aprovechado al máximo. Nunca me falto al respecto, no volvió a besarme pues estaba mal... después de todo... estaba comprometido.

Pero un día antes de su partida, no podía evitar el no estar en sus brazos, para mañana en la mañana partiría al viejo mundo, a Inglaterra o Dios mío lo amo con todo mi corazón.

– No quiero que te vayas – le dije abrazándolo con todo mi amor.

– Ely... – Me tomo del rostro para que lo viera a los ojos – esto está mal.

– Lo sé, sé que esto está mal... Pero no puedo dejarte ir... Te amo con todo mi amor, aunque sea solo por una noche. Te necesito.

Ahí consumamos nuestro amor... Lleno de caricias tiernas y apasionadas, de besos suaves y profundos, de gozo y de plenitud y al mismo tiempo de una triste realidad, al día siguiente partiría...

Cuando desperté aquella mañana él ya no estaba, la cama estaba vacía... Llore profundamente, creo que llore aún más que cuando me dieron la noticia que mis padres habían muerto hace dos años quedándome completamente sola. Abrace la almohada fuertemente, cuando de repente la puerta se abrió, era él con los ojos también llorosos.

– Ven conmigo, ven a Inglaterra conmigo... No puedo separarme de ti ni un momento.

Estábamos locos, o yo era aquí la demente de aceptar el ir hasta allá con un hombre comprometido. Tome rápidamente los pocos vestidos que tenia y deje una nota a Robert que me iba de viaje, no sabía cuando regresaría, yo tendría correspondencia con él. Perdóname por no decir mis planes pero en realidad fue un impulso a que dejara todo. Sé que algún día nos volveremos a ver. Eleonor Baker.

Llegamos a Southampton y desde ahí tomamos un tren que nos llevaría hasta Escocia.

– Esta Villa es mía, – me dijo. – voy al Palacio de mis padres en Londres, para impedir la boda. Ya no puedo más seguir con las órdenes de mis padres. Si ellos desean desheredarme yo lo comprenderé muy bien, pero juro que me voy a casar contigo Eleonor, costase lo que costase.

Pasaron los días y por unos periódicos locales supe que Richard había contraído matrimonio, se le veía con el semblante triste, el rostro de la novia parecía que estaba en un velorio... a punto de las lágrimas, ¿Lloraba de felicidad o de tristeza? Quizá el saber que el hombre que estaba a su lado no la amaba. Era claro que esas fotografías en los diarios los dos sufrían profundamente.

Suiza. Diciembre de 1929.

Los Duques de Grandchester estaban en uno de los más elegantes hoteles de Suiza para pasar ahí la navidad, cenando y disfrutando del paisaje nevado. A pesar de todo se llevaba muy bien con su esposa, desde la guerra comprendió que realmente la quería, pero se odiaba así mismo, pues había sido muy cruel y una persona despiadada.

Terminaron de cenar y se fueron a la suite que habían rentado por varias semanas, se acostaron los dos juntos y la abrazo con ternura, sabía que nunca la podría amar como amo a Eleonor, pero la quería y la estimaba, finalmente le había dado tres hijos, su situación financiera era más que excelente a pesar de la crisis financiera que se vivía en el mundo. Su esposa se durmió en sus brazos. Recordó entonces un día antes de su boda.

– Su Alteza Real la Princesa Helena la espera en su aposento. – dijo el lacayo de mi madre.

Entre a su dormitorio, ella estaba en cama, enferma desde hace dos años y su salud se debilitaba día con día.

– Hijo pasa, acércate a mí. – di una reverencia y fui hasta su cama.

– Su Alteza Real, – dije con un nudo en la garganta.

– Hijo debes de ser fuerte, eres mi primogénito y sé que harás lo correcto.

– No quiero madre, no me obliguen a que me case con una persona que no amo.

– Yo sé que tarde o temprano la amaras, – suspiro profundamente – vez aquel cajón que está a la izquierda, ábrelo. – me dirigí al cajón que me decía mi madre. – hay un joyero damasquinado, aquel joyero me lo regalo mi madre la Reina Victoria… cuando me case con tu padre – hizo una pausa – tómalo hijo ahora es tuyo... – observe el joyero sin tomarlo del cajón, observe que era muy hermoso y elegante. – Aquel joyero lo había llenado mi madre la Reina... de hermosas cartas de amor de mi padre, ella me dijo que era mi turno de que llenara mis más preciados recuerdos... fotografías y cartas en este joyero, significa tanto para mí... Ahora es tu turno que le entregues este hermoso joyero damasquinado a tu esposa, a la persona que amarás...

– ¡Pero yo no la amo madre! – Tome el joyero en mis manos – esto es para la persona que realmente debería de amar.

– Este joyero, es muy antiguo y pertenece a la realeza desde la época de Enrique VIII, no a una plebeya, sino a una digna representante de los Grandchester. Lady Regina será una gran mujer, es de cuna noble y educada. Mañana será tu enlace con ella.

– ¡No quiero madre! Amo a otra persona, Si realmente me amas... déjame casarme con la mujer que amo, aunque sea una plebeya.

– ¡Nunca! ¡Soy la Princesa Helena y tu padre el Duque de Granchester! ¡Y ninguno de mis hijos se casara con una plebeya! ¡Nunca! – Se altero y después de unos segundo se recostó nuevamente – Déjame sola por favor, debo de descansar... mañana es un gran día y debo de estar bien para verte en el altar con Lady Regina.

– Su Alteza Real – le di una reverencia como despedida y salí del aposento de mi madre.

Los reyes de Inglaterra estaban ahí en una magnífica recepción, la aristocracia de varios países Europeos estaban ahí presentes. El Rey y la rReina nos dieron la bendición mientras el obispo nos casaba, yo solo pensaba en que había traicionado a Eleonor, perdóname Eleonor.

La ceremonia había terminado ya muy noche, pero en la alcoba real donde debería de consumar el matrimonio era todo menos romántico.

– Me preguntaste ¿Si deseaba tener mi noche de bodas, no es verdad? – La aventó al suelo bruscamente, la mirada de Lady Regina era de un tremendo miedo de su nuevo esposo. – No te preocupes que este matrimonio se consumará – le arranco un hermoso camisón de seda color perla con las manos – ¿Querías casarte conmigo? ¡No!

– ¡No me hagas daño! ¡No me hagas daño, por favor mi Lord! – Se arrastraba en el suelo para que no la atrapara y le hiciera más daño.

– ¡Por tu culpa! ¡Por tu culpa no estoy con la mujer que amo! – La tomo del cabello para que lo viera a sus ojos – ¡Pero lo pagaras muy caro! – Fue ahí que le dio dos bofetadas tremendas que la dejaron casi inconsciente, término por rasgar su camisola para verla completamente desnuda, se burló de ella de su aspecto físico.

Ella sollozaba aun en el piso en posición fetal, él se bajó el cierre del pantalón y bruscamente le separó las piernas, ella se tapaba el rostro pues estaba a punto de que su esposo la violará. Esa no era la noche de bodas que ella esperaba del hombre que amaba, recordaba que sus amigas estaban realmente celosas, pues se casaba con el soltero más codiciado.

La jalo hacia arriba, estaba a punto de penetrarla, cuando escucho los tristes sollozos de quien sería su mujer, ¿Por qué tenía ella que sufrir las consecuencias de los convenios y contratos que establecían los padres de ambos? Así qué la aventó y se levanto rápidamente antes que hiciera una estupidez que se arrepentiría por el resto de su vida.

– No me inspiras, ni aun con la fuerza, no podría estar contigo. – salió de la habitación dando un fuerte portazo.

Sus damas de compañía estaban ahí escuchando todo, como los mismos lacayos.

– Mi Lady, mi Lady – entraba su doncella de confianza levantando a su patrona del piso y cubriendo su desnudez con una bata – no entiendo porque le hace eso su esposo, usted es una mujer de cuna noble. No debería de tratarla como la trata.

– No te preocupes por mí, estoy educada para seguir siempre con las órdenes de mis padres aunque mi matrimonio sea un infierno.

Volvió a la actualidad y vio a su mujer, a la Duquesa de Grandchester dormida plácidamente junto a él.

Toda mi vida he sido un desgraciado, he hecho muchas cosas que me arrepiento y a pesar de todo sigo siendo un hombre cruel y despiadado, con Eleonor, con mi esposa, con Mis tres hijos... Terry y su esposa... ¿Por qué odio tanto a Candy? ¿Por qué no puedo perdonarla? – mire a la Duquesa que estaba en mi cama y no era Eleonor, entonces comprendí por que odiaba a Candy.

Nueva York, lunes 12 de junio de 1917.

– ¿Conociste a Candy en el colegio? – Preguntó el Duque con una sonrisa a su hijo. – ¿Cómo fue que hablaste con ella? Siempre el primer contacto es difícil.

– No, no la conocí en el colegio, la conocí en el barco... cuando venía de ver a Eleonor en invierno. – dio una pausa, se sentía extraño, quizá era la primera vez que el Duque le preguntaba algo de su vida, nunca había preguntado algo acerca de él si no era para reprenderlo y ahora por extraño que fuese no sentía miedo. – La había visto tres ocasiones antes de hablar con ella por primera vez.

Su padre le dio una mirada para que continuara, era increíble lo que le había dicho su mejor amigo Steven, el Dr. Crowford, antes de juzgarlo permite conocer a tu hijo que es claro para ti que tu hijo es un verdadero extraño, acércate poco a poco, dale la confianza de conocerlo ¿Qué le gusta, cuáles son sus anhelos, sus metas, sus vivencias? – Se sentó en la cama a lado de él para que continuara su relato y fue asombroso que se abrió, no fue realmente difícil si tratas de comunicarte con él.

– Habíamos zarpado, yo me había quedado en cubierta, no había pasado ni quince minutos cuando vi que una gaviota se había estrellado en un vidrio de una puerta en la cubierta. Mire la gaviota de lejos, estaba herida y no podía volar, la gente pasaba y pasaba sin mirar que en sus pies había una ave herida... La cubierta poco a poco se despejó y los pasajeros se fueron a sus respectivos camarotes – pobre gaviota – pensé – morirás, pues ya no podrás volar más.

– Fue entonces que la vi, tomo a la gaviota en sus manos colocándola en su pecho, le brindo comida, la cuido y en un par de días la vi por segunda vez... la gaviota estaba muy bien para que emprendiera su vuelo, no lo podía creer. Supe que ella era de un buen corazón, – tomo otro pedazo de su fruta picada y dio un sorbo a su jugo de naranja – la tercera vez que la vi estaba en el comedor, cuando alguien interrumpió y le grito al Sr. Stanford, para que regresáramos pues había un naufragio y nuestro barco era el que estaba más cerca, lucho pues los demás deseaban llegar temprano a su destino, especialmente el Sr. Stanford. A mí me preguntaron, sinceramente yo no deseaba llegar a Inglaterra... dije que no había problema de retrasar el barco unas horas más. No lo dije por las personas que pudieran estar en medio del mar – tomo otro boca de fruta – cuando vi a varios hombres sobre una lacha de madera... todos se emocionaron… entre ellos yo de ver que esas personas se salvaban de morir ahogadas.

El Duque miro fijamente a Terruce, se estremeció de escuchar el relato, nunca hubiera imaginado que así conociera a esta chica tan valiente, lástima que había lastimado profundamente a su hijo.

– Recuerdo que estaba en cubierta era media noche... comenzaba el año nuevo, al día siguiente estaría nuevamente en Inglaterra y en la prisión, recordé a mi madre que no me permitió quedarme con ella en América, estaba llorando y ella se acerco. Me hablo y yo me alegre de que pudiera cruzar palabra, pues la había visto varias veces de lejos, me burle de sus pecas y de su nariz, ella me siguió el juego. Supe que era una persona especial. Nunca me imagine que iba a ir al mismo colegio, a la prisión.

Terry término de desayunar y hablaron de otras cosas más, hasta que recibió varias llamadas de sus compañeros del teatro, de la oficina y lógicamente de Susanna, pero ninguna llamada era de Candy... ¿Por qué Candy si eres generosa y bondadosa de nacimiento... te ensañas tanto con Terry? ¿Por qué? – pensaba el Duque dolido.

Los días pasaron y Terry volvió al teatro y a la oficina como siempre.

– Hola Emilia, se encuentra mi padre – dijo Terry dejando su gabardina en el pechero cuando llego esa noche.

– Si mi Lord, se encuentra en su despacho trabajando, ¿Cómo le fue en el teatro? – Emilia era como una segunda madre, pues lo quería mucho y se preocupaba por él y su bienestar.

– ¡Terrible! No sé qué me pasa, que no soy nuevamente el mismo.

– No se preocupe, estoy segura que muy pronto volverá a actuar como siempre mi Lord. – le guiño el ojo.

– Eso espero si no quiero que me corran otra vez del teatro. – suspiro profundamente mientras le regalaba una triste sonrisa, fue hasta la puerta del despacho de su padre, se acomodó el cuello y toco a la puerta.

– Adelante. – Dijo el hombre firmando varios papeles en su escritorio.

– Buenas noches Duque de Grandchester. – entro al despacho haciendo una leve reverencia y el hombre mayor le dio una señal de que tomara asiento.

– Terruce, – el Duque se sintió mal pues esperaba que al menos no fuera tan formal, pero como decirle a su hijo que le llame padre, cuando él en el pasado no se lo había permitido y sólo le decía papá cuando deseaba algo y eso solo había ocurrido en tres ocasiones en toda su vida desde los seis años.

– Hoy cobre y vengo a liquidarte lo que faltaba de pagar por el vehículo y esto es un adelanto de todo lo que destruí en tu oficina.

– Terruce – dijo tomando los dos cheques, uno del teatro y otro como asistente de oficina – ¡Es tu sueldo íntegro! ¿No vas a dejar nada para ti? No es necesario que me des todo tu sueldo.

– No, deseaba ya liquidarte lo que pagaste por el automóvil, y ahora pagare una gran fortuna de todo lo que destruí aquella tarde.

– Terruce las pinturas son incalculables y no se podrán restaurar, ni la porcelana. El dinero que me des no va hacer que regresen. No te preocupes, ya hablamos respetó a eso, pero si me gustaría en cambio que si tuvieras un problema que acudas a mí para resolverlo juntos, sí quieres, – Terry solo lo miro como si el hombre que estaba ahí en frente de él fuera otra persona y no su padre, ¿Recurrir a él? ¡Estaba él loco! Pensaba Terruce no muy convencido. – para mi es más importante tu salud y bienestar.

– No quiero deberle nada, Duque.

– Tú sabes que no necesito dinero, pero si deseo que seas más responsable con tus actos, ya no eres más un niño Terruce, ya eres un joven que debe de actuar con madurez. – el hombre se levanto del asiento y se paró adelante de él y lo tomo de los hombros – aunque no lo creas Terruce yo te amo y me preocupo por ti, eres mi primogénito lo más valioso... También lo son tus hermanos... Cuando algún día tengas hijos sabrás de lo que te hablo.

– Dudo que algún día tenga hijos. – desvío la mirada a otra parte.

– Los tendrás – le sonrió. – en un futuro no muy lejano... los tendrás.

– No me gusto mi niñez, ni mi infancia y juventud... No quiero traer al mundo personas que sufran lo que he sufrido. Y sé que esos niños serán muy infelices porque sé que no serán producto del amor. – dijo con la voz quebrándose.

El Duque comprendió perfectamente que quería decir. Después de unos segundos se retiró Terry a su habitación a descansar. Media hora después Emilia entraba al despacho.

– Buenas noches Su Excelencia, quería saber si no se le ofrece alguna otra cosa más, antes que me vaya a descansar.

– Si Emilia, llama por favor Alfred y James quiero hablar con ellos urgentemente. Después de eso, Josefina y tú pueden retirarse.

– Así será Su Excelencia, buenas noches. – dio una reverencia como despedida.

Cinco minutos después entraba las dos personas citadas.

– Y bien señores, ¿Qué informen me tienen? – Preguntó con su voz autoritaria muy típico de él.

– Ha bajado mucho la calidad del joven Grandchester desde el accidente, hoy por ejemplo el Director lo reprendió, pues le faltaba emotividad a sus diálogos.

– Perfecto, mañana a la hora indicada, los quiero aquí. Sean puntales caballeros, – los dos hombres dieron un asentamiento de cabeza – Eso es todo, pueden retirarse.

Si supieras Terry lo que pienso hacer me odiarías, pero no puedo evitarlo. Pues desgraciadamente ese es nuestro destino.

Nueva York viernes 16 de junio de 1917.

– Sr. Hathaway, el Duque de Grandchester ha llegado ¿Lo hago pasar? – Dijo la secretaria nerviosa, ese señor la había intimidado cuando llego, su simple presencia le daba miedo pues cuando hablo con ella para concertar la cita le hablo muy groseramente. Gracias a dios que Robert estaba y le había dicho que no había problema en recibirlo.

– Hazlo pasar, Raquel – la señorita salió rápidamente de la oficina – me preguntó ahora que querrá Richard, ya le di el trabajo que me solicito para Susanna. – en ese momento entro Richard con su característico desdén señorial aristocrático.

– Buenos días Richard por favor toma asiento ¿Gustas tomar algo? – El Duque negó con la cabeza mientras tomaba asiento – ¿A qué debo el gran honor de tu visita?

– Vine a pedirte un gran favor.

– ¡¿Otro?! ¡Ya me estas tomando la medida Richard! – El Duque le dio una mirada asesina – ¿De qué se trata el favor?

– Me habías dicho que muy pronto pensaban hacer las audiciones para Hamlet y que posiblemente le retiren el veto a Terruce y le hagan casting pues ha tenido un éxito arrollador en el teatro donde trabaja – Robert no comprendía a donde deseaba llegar Richard con eso. – bueno quiero que mañana vayan tus socios al teatro para que evalúan a Terruce.

– No comprendo, ¡Quieres que los socios vayan a ver a Terruce al teatro independiente! Pensaba que no querías apoyar la carrera de tu hijo, una vez me lo advertiste. Que no me metiera con él.

– Y no deseo ayudarlo, – sonrió irónicamente – comprenderás que mi prioridad es que se dedique al cien por ciento al trabajo y que comience con sus estudios en leyes. ¡Será abogado como yo!

– ¡No comprendo! ¿Por qué deseas que vayan los socios? – lo miro fijamente y entonces comprendió – ¿Quieres decir que algo le está pasando a Terruce?

– Eso es algo que lo verificarás con tus socios, el contrato del teatro termina en un mes. Y he escuchado que le han quitado el veto en Broadway. Quiero que mañana estés ahí con las personas de Stratford.

– ¿Y si me negara?

– ¡No te gustaría tenerme como enemigo Robert! Puedo ser un hombre muy peligroso, sabes que aunque estemos en tiempo de guerra tengo mucho poder. – Le dio una mirada intimidante

– ¡Sabes bien que Terruce no nació para ser aristócrata como su padre! Sino un excelente actor como su madre.

– ¡Cállate! – Le tomo del cuello agresivamente – La madre de Terruce es la Duquesa de Grandchester, nunca te atrevas a decir otra cosa ¡Porque lo pagaras muy caro!

– Richard, ese no es el camino que ha elegido ser tu hijo, Terruce desea ser actor, déjalo seguir ese sueño. – Le quito las manos de encima.

– Si realmente estas convencido de que Terruce es un excelente actor tú y tus socios lo comprobarán y si llenan sus expectativas yo no me opondré que mi hijo sea la próxima estrella de Stratford en el papel de Hamlet. – Robert lo miro fijamente y supo que una promesa hecha por el Duque era una palabra de honor, pero supuso que Terruce no estaba pasando un buen momento.

– Estas bien Richard, tú ganas pero esta es la última vez que te ayudo ¡Comprendiste! ¡Nunca más volveré hacer otro de tus favores! – el Duque tomo la mano de Robert para sellar el pacto – nunca más Richard.

– No sé porque te quejas, Susanna es realmente muy buena como narradora y está escribiendo una obra de teatro que apuesto será un rotundo éxito, es algo que debieron haber hecho ustedes para recompensar el accidente de Susanna ya que fue su culpa y no la de Terruce que ella hubiera quedado invalida. – Alzo aun más la voz como amenaza – ¡Pero yo ahora me encargare de Susanna para que tenga un porvenir brillante!

Robert solo se quedo en silencio, en algo tenía razón el Duque, fue muy fácil para la compañía solo pagar la hospitalización y después... que hubo de sus sentimientos y los de Terry. Dos excelentes actores terminando por destrozar sus carreras productivas.

– Te espero mañana a las 7:00 p.m. En el teatro Dreams, se puntual con todos tus socios... Yo estaré ahí también.

– Esta bien, ahí estaremos todos, de alguna forma te lo debo, pero sé que tu nunca pierdes y sé que Terry no está en condiciones, no se por que... Sólo sé que nuevamente estaré traicionando a Terry y de alguna forma me duele tanto.

El Duque abrió la puerta y salió sin antes no voltear la mirada a ver a Robert – ruego que esta estúpida guerra termine pronto para regresar a Inglaterra juntó con mis hijos.

HOGAR DE PONNY.

– ¡Candy que alegría que estés aquí! – decía la hermana María y la Srta. Ponny corriendo para abrazar a su hija, las palabras no le salían de la boca solo lágrimas de felicidad de volver a su hogar, con sus dos madres. Con ellas sabía que iba a estar muy feliz...

– Hermana María, Srta. Ponny he venido a quedarme con ustedes, – dijo con lágrimas en el rostro – he decidido ser la nueva enfermera del Hogar de Ponny. Sé que necesitan ayuda con los niños y deseo estar aquí en mi hogar y con ustedes. – dijo abrazando nuevamente a sus dos madres, ellas sabían que aún le dolía la pérdida de Terry a pesar del tiempo transcurrido sus cicatrices aún estaba sangrando, pues conocían a Candy como su hija propia.

Al ver a los niños de hogar todos eran diferentes, los niños que conocía ya no estaban ahí. Eran ya unos adolescentes y tarde o temprano todos se marchaban de ahí para buscar un futuro.

– Esa es la cama de John – dijo la Srta. Ponny nostálgica cuando llevaron a Candy a uno de los dormitorios para que ella pudiera descansar – hace más de dos meses que fue adoptado por una familia de herreros, John tenía mucha habilidad para pintar, siempre se la pasaba dibujando, me hubiera encantado que lo hubiese adoptado una familia con la posibilidad que lo ayudarán a estudiar dibujo o artes.

– John no pude despedirme de ti – dijo Candy triste pues recodaba que él fue a visitarla a la mansión de la Fam. Reagan cuando era el apenas un niño de 5 años que ya había aprendido a no mojar más su sábanas.

– Cada noche rezamos para que John le vaya bien. Siempre esperamos que todos nuestros hijos que son adoptados sean felices – término la hermana María persignándose y haciendo una pequeña oración en silencio.

Candy se acostó en un pequeño cuarto completamente humilde, pero tenía privacidad, ya no dormiría con los demás niños huérfanos. A pesar del humilde hogar se sentía muy bien estando ayudando a sus madres.

Terry perdóname, se que algún día serás completamente feliz a lado de Susanna y serás un gran actor. No he visto los diarios que dijera alguna noticia mala referente a tu persona. Sólo que tuviste una intoxicación y que ya saliste del hospital, Terry todas las noches rezare por tu felicidad.

Nueva York. Sábado 18 de junio de 1917

Faltaba una hora para que la función comenzara, Terruce en el ensayo con sus colegas actores no sabrían lo que les esperaba en aquella función. Todos estaban tranquilos y hasta bromeando. Todos se habían puesto ya su vestuario cuando llego el Director de la obra.

– Buenas noches jóvenes – todos se quedaron en silencio cuando entro el Director y pidió atención para que escuchara un asunto importante – hoy es un día muy especial, desde ayer hicieron reservaciones para la función de hoy – se quedo unos segundo en silencio mirando a sus jóvenes actores – van a venir productores de varias compañías de teatros de Broadway – los jóvenes actores se quedaron completamente pasmados – como sabrán en cinco semanas termina la temporada, ellos están buscando nuevos talentos para trabajar en Broadway... Esta es su gran oportunidad de brillar con luz propia... Y de un futuro mejor. Si uno o varios son escogidos para trabajar en Broadway yo seré sumamente feliz y dichoso.

Terry se quedo en silencio, no se encontraba con ánimos para hacer una presentación como para impresionar a los productores, esta sería su oportunidad... si la desperdiciaba estaba seguro que no tendría otra oportunidad de pisar nuevamente un verdadero teatro de Broadway, faltaba menos de media hora para salir a escena y el teatro estaba completamente lleno.

– ¡Acabo de estar atrás de bambalinas y hay muchos ejecutivos y personalidades muy influyentes del negocio! ¡Estoy realmente nervioso! – decía Mark con tono emocionado.

– ¡Hay que hacer nuestra mejor representación para trabajar en Broadway! – Grito John a sus colegas para darse ánimos.

Primera llamada, primera llamada.

– Terry, no sé lo que últimamente te está pasando, pero desde la intoxicación no has estado al cien por ciento, – le dijo el Director posando sus manos en los hombros de muchacho – se que algo te preocupa o no se sí tienes problemas personales, quizá estas cinco semanas sean tus últimas semanas de estar arriba de un escenario no lo se... Pero pase lo que pase quiero que disfrutes esta presentación... – el Director se quedo en silencio – hay una persona que ha venido especialmente a verte.

Terry se quedo mirando al Director fijamente y preguntando con la mirada de quien se trataba aquella persona, tenía miedo de que la famosa actriz Eleonor Baker estuviera aquí, era algo que no sabía cómo manejarlo, cuando debían de mantener su secreto por el bien de los dos.

– Es tu padre, el Duque de Grandchester quien está aquí en la tercera fila.

– ¡Esta usted bromeando! Es una broma de muy mal gusto – dijo Terry enfadado – el Duque de Grandchester nunca vendría a un lugar como este.

– Sino me crees puedes comprobar con tus propios ojos que no miento. Finalmente su hijo es el protagonista de la obra, porque no debería de venir.

Segunda llamada, segunda llamada.

Terry salió corriendo del camerino para ver con sus ojos lo que él se negaba a creer, ¡Qué el Duque de Grandchester se hubiera rebajado en estar en un lugar que no era digno de un Duque! No es mentira – se decía una y otra vez, cuando llego se paró atrás del gran telón y por una pequeña abertura se podía ver al público antes de que apagaran las luces.

Realmente estaba ahí en la tercera fila con uno de sus socios de su trabajo, lo conocía perfectamente. En otras filas más pudo ver a Robert Hathaway y los productores de Stratford todos estaban ahí y en otras filas más atrás la prensa.

No comprendía, porque su padre no le había dicho nada.

Sus colegas habían llegado también en silencio para posicionarse en sus lugares respectivos y él hizo lo propio.

Tercera llamada, tercera llamada. Comenzamos.

Las luces se apagaron y el telón subía lentamente. Terry tenía sus sentimientos a flor de piel... Era la primera vez que su padre lo iría a ver actuar, siempre había deseado que sus padres estuvieran ahí entre el público aplaudiendo de pie y que estuvieran orgullosos de su trabajo. Nada como saber que tus padres te apoyan incondicionalmente, pero se entristeció en ese segundo pues el deseo que el día que su padre lo viera actuar fuera en gran palco en un elegante teatro de Broadway y no aquí... Sin evitar dos gruesas lágrimas se derramó sobre sus mejillas mientras esperaba su turno para decir sus líneas pues comenzaba con una narración referente a la historia.

Como le dijo el Director hace unos minutos, quizá sea las últimas cinco semanas que pise un escenario. Quizá no tenga otra oportunidad de que mi padre me vea actuar, Candy vino a su mente, como aquella vez en ese teatro de mala muerte... Devolviéndolo a la conciencia. Pero esta vez comprendió que Candy nunca más estaría en su vida como en el pasado... tenía que salir adelante por sí solo... Pero comprendió lo ciego que había estado todo esté tiempo. No estaba solo.

La actualidad Escocia, invierno de 1929.

Dos elegantes carros negros se abrían camino hasta llegar a la entrada principal de la Villa de los Grandchester, adentro de la casa una mujer elegante salía de la mansión para reunirse con su querida amiga Annie, en el momento de que el chofer detuvo el vehículo salió una bella señora elegante de cabello negro quien corría para abrasarla.

– ¡Candy! ¡Candy!

– ¡Annie! ¡Annie! – ambas señoras se abrazaban como si no se hubieran visto en mucho tiempo.

– Candy – dijo un caballero saliendo del vehículo – y a mí no me vas a saludar.

– ¡Albert! ¡Albert! – corrió hacia el – Albert, no sabes cómo te he extrañado. – dijo Candy con el rostro lleno de lágrimas.