Descargo de responsabilidad: Inuyasha no es mío ni tampoco sus personajes, son de Rumiko Takahashi.

Nota; Shou == palabra japonesa en romanji para decir pequeño.

Ta == palabra japonesa en romanji para decir grande.

Nota; Hola chicas/os bueno he tardado lo suyo y eso … espero que no estén enfadados. (Me como las uñas). Sin más intromisión Bellumy os invita a leer el capítulo 21.

P.s. –A todos los que dejaron un review gracias. Y si notan algún cambio de imagen es debido a qué este escrito lo he escrito en otro ordenador. Jolines que redundancia.

Conjeturas

Los trozos de leña que Kaede puso para alimentar el fuego de la cena, estaban casi carbonizados, cosa que requería al menos de un nuevo par, pero la anciana no parecía atender las necesidades de su estofado. Ella estaba ensimismada por lo que Myouga hubo comentado, que no iba a reparar en las consecuencias de más de un mal de vientre.

"Myouga, sí lo que dices es cierto. Entonces, el recado del que Sango se encargó…" – la anciana pareció algo indecisa a decir más, pero encontró las fuerzas. – "tiene que estar relacionado."

"¿El recado del que se encargó Sango?" – pidió saber la pulga.

Sesshoumaru observaba ahora a Sango con alguna intención, no es que el hecho de haberle salvado la vida le importase pero no quería escuchar la absurda gratitud humana y menos que el idiota de su hermanastro supiera que hubo utilizado tenseiga para alguien al que tenía más aprecio que a él. Ella por su parte si notó la inquietud del youkai, y supo que aunque demonio no dejaba de ser un hombre, para sus adentros pensó que eso era una muy buena señal, significaba que en el interior de aquél cascarón había una brizna de esperanza para Rin, él iba a ser, después de todo, un ser compasivo y con sentimientos que sabía que negaría rotundamente.

"Si Myouga, hace dos días unos hombres del pueblo vecino vinieron a verme por un asunto que les preocupaba. Ese asunto, es parecido al que usted nos está relatando a diferencia que en el lugar al que fui, habían cadáveres de demonios y las personas muertas eran los mismos aldeanos del lugar y no personas honorables que se dedican en cuerpo y alma a las enseñanzas de Kami." – explicó Sango. – "Además, que todos los cuerpos que hallé no parecían haber sufrido ninguna herida aparente que les causara la muerte."

Sus amigos de golpe sintieron la necesidad de ver los leños consumidos como si de ellos sacaran las respuestas uno a uno se pasaron la mirada.

"Yo esto lo he visto antes. Se parece al poder de Kanna." – dijo Inuyasha.

"Es posible, el espejo de Kanna tenía el poder de arrebatarle el alma de aquél que se reflejara en el. Aun suponiendo que sea esto lo que ocurre, nos podemos plantear varias preguntas, la primera ¿hay por allí otro demonio con el mismo poder? Si este es el caso, ¿porqué Sango no halló indicios de alguien más en la zona?" – Empezó a explicar Miroku.

"Hombre, es posible que fuera un demonio volador, ¿no?" – la pulga habló.

"Pero Myouga, si fuera así no crees que la gente de la aldea hubiera cogido algo con que defenderse." – objetó Kagome.

"Bueno sí, pero a lo mejor estaban festejando y los pilló desprevenidos. Eso explicaría, la existencia de demonios en el pueblo ¿a quién no le gusta beber algún sorbito de sake?" – Inuyasha aplastó Myouga contra el suelo como si de una mosca cojonera se tratase.

Myouga y sus teorías absurdas, bien al menos las cosas buenas no cambian. Pensó Sesshoumaru quien recordó algo de su infancia.

Flashback de Sesshoumaru

Sesshoumaru tenía alrededor de quince años. Su padre, como era habitual, vigilaba las fronteras de su reino humano, en cuanto al demoníaco, dejó a su madre al cargo algo de lo que sabía estaba muy agradecida. Sin embargo, si la atención que recibía el chico de ella era escasa ahora lo iba a ser más. Por ello, lo dejó con Myouga mientras buscaba un tutor que asignarle.

"Señorito Sesshoumaru, tal como su padre ordenó deberá estudiar la demonología desde el nivel shou-youkai hasta el ta-youkai de estos libros de acá." – La pulga saltaba sobre un montón de libros puestos sobre un lujoso escritorio.

"Ah, ¿y si no lo hago?" – le preguntó el joven Sesshoumaru.

"Joven príncipe Sesshoumaru, ¿acaso quiere que su padre se enfurezca con usted?" – Myouga sudaba la gota gorda, pues la última vez que osó plantar cara al señorito estuvo a punto de morir atravesado por un pincel.

No contestó a la pregunta del sirviente de su padre, y se puso a leer los malditos libros. Al parecer los libros fueron bastante interesantes, después de todo. Leyó y releyó varios de ellos durante algunos días hasta hallar al demonio pulga.

Unos días más tarde su padre volvió con la pulga.

"Sesshoumaru, hijo mío, ¿has aprovechado bien el tiempo?" – le preguntó Inu no Taisho.

"Si, se refiere a los libros que dejo para mí padre, ya me he leído la mayor parte." – le respondió indiferentemente su hijo.

"Bien." – su padre le dio la espalda cuando le dijo. – "Mañana, tendrás un nuevo tutor. Su nombre es Inu no Sensei. Espero no tener noticias tuyas durante el tiempo que dure su instrucción." – y con esto se marchó.

"Con todos los respetos padre. Yo Sesshoumaru no necesito a ningún tutor, soy lo suficiente mayor como para valerme por mi mismo."

Antes de aguantar otra de las muchas desobediencias de su hijo, Inu no Taisho le atacó por sorpresa y le clavo la mano en el torso derecho cerca del corazón pero sin dañarlo en lo más mínimo.

"No hijo, usted no es mayor en absoluto y no lo será por años que pasen." – le dijo esto antes de su desmayo.

Myouga estaba esperando a qué el hijo del general recobrará el conocimiento, para darle la noticia que cambiaría su mundo para siempre.

"Señorito Sesshoumaru, ¿ya se encuentra mejor?" – le preguntó Myouga.

"Mi salud no es algo que le importe." – La respuesta del príncipe no supo muy bien cómo interpretarla pero dedujo que estaba resentido por el hecho que no se le consideraba más que a un cachorro.

"¡No señorito Sesshoumaru, usted no debería decir esas cosas! Al fin y al cabo su vida es importante para todos nosotros." – se quejó el demonio pulga.

"¡No me venga con cuentos ahora! ¡Si tú Myouga estás aquí es porque el viejo no tiene agallas para decirme lo que vas a decir! Así que habla, o no hablarás más en tu vida." – Sesshoumaru estaba enojado. Esperaba que la pulga le dijese el castigo que le había encomendado esta vez padre, pero lo que le dijo lo dejó petrificado.

"¡Muy bien de acuerdo como guste! Su señor padre tiene el honor de volver a ser padre."

"Voy a ser el hermano mayor."

"¡Naturalmente!" – la pulga estaba contenta no se esperaba esta reacción de Sesshoumaru quien hacía poco hubo desafiado a su padre. – "Uff, ya le dije al amo que no necesitaba forjar una nueva espada para proteger a Izayoi. ¡Está bien claro que usted quiere tener un hermano!"

La pulga encontró la respuesta cuando se clavó como un clavo a la pared.

Fin del flashback.

"Inuyasha." – Se quejó Kagome.

"¡¿Qué?"

"Mmm, nada."

"¡No dime! ¡¿Qué he hecho ahora?"

"Sea como fuera aún tenemos que plantearnos la naturaleza de este nuevo enemigo." – comentó la anciana Kaede.

Que estupidez, yo ya sé la naturaleza de éste ser. ¡Qué pérdida de tiempo es esto! Sesshoumaru se aburría, la incompetencia humana de hablar y comentar con otros lo que pretenden saber, en lugar de ir a buscar la causa del mismo le hacía poner enfermo. Bien, él no iba a enfermar, por supuesto, pero no dejaba de ser una molestia.

"A eso iba a ir, creo que la naturaleza de este ser no es de este mundo y digo esto, por el hecho que mi mujer Sango cuando regresó de su misión no se encontraba muy bien hasta que…"

"Kaede el fuego se está apangando, tal vez debería echarle más leña." – dijo Sango.

"¡Uy! Es verdad, voy a buscar algunos leños. En un momento estoy de vuelta."

La anciana iba a levantarse cuando vio al señor Sesshoumaru dirigirse a la puerta.

"¿Se puede saber a dónde vas?" – le preguntó crudamente Inuyasha a su hermano.

"No es de tus asuntos."

Inuyasha empezó a gruñir, su hermano le proporcionó una mirada asesina mientras la conversación sobre el tema de las muertes de los monasterios quedo suspendida.

"Uff." – Suspiró general. – "Otra vez discutiendo." – mencionó Kaede.

"Deberían zanjar este asunto de una vez por todas. Hay cosas mucho más importantes que la rivalidad entre hermanos." – comentó Miroku.

"Miroku, no deberías haber dicho eso." – le susurró Sango al oído.

"¿Por qué no?"

"Ellos no van a dejar sus diferencias de lado con una simple conversación, recuerda como es su carácter." – Sentencio la exterminadora.

"Tienes razón."

"¡¿Qué queréis decir con eso? En todo caso es culpa del carácter de este engreído que nunca atiende a razones." – Soltó Inuyasha.

"Tu amigo monje, tiene razón en algo. Tenemos un asunto pendiente que se ha de zanjar hoy. Pero claro, tú tienes que pedir permiso a tu humana." – Sesshoumaru soltó en tono de burla.

"Ja, j aja , Ahora sí que te equivocas, querido hermano. Para hacerte una cara nueva no necesito el permiso de nadie." – Inuyasha desenvaina tetsusaiga y con las dos manos la empuña contra su hermano. – "¡Te demostraré de una vez por todas quien es el más fuerte!"

"¡Inuyasha SIENTATE!"

"Como de costumbre esta chica te ha vuelto a salvar la vida." – Sentencio Sesshoumaru.

Sesshoumaru lo miro triunfante había conseguido rebajar la estupidez del hanoy e iba a salir de la cabaña de la anciana.

"Sesshoumaru, ¿A dónde vas?" – le preguntó esta vez Kagome.

Mierda, ¿es que nunca le dejaría en paz esa humana?

"Voy a recoger más leños para el fuego." – El demonio perro tuvo que controlar su orgullo.

"¡Ah! Está bien no tardes." – le dijo afectivamente la joven miko.

Sesshoumaru abandonó la cabaña para buscar los leños, para su suerte no tenía que recorrer mucho pues había una pila al lado de la pared de ésta.

"¡Kagome! ¡¿Por qué le tratas tan bien a ese idiota? ¡No ves que iba a matarlo!"

"Inuyasha, siéntate. No actúes así, la culpa es tuya por caer en sus trampas ¿No ves que siempre te provoca para que pelees y tú siempre caes en lo mismo? No es que tenga preferencia por ninguno de los dos, pero resultas más crio que tu hermano." – Sentenció.

"Yo no soy un crio y mucho menos más que él." – dijo por lo bajo Inuyasha.

Sesshoumaru volvió con los leños. Todos los que recogió los dejó caer sobre la cabeza de Inuyasha. Bueno un acto tonto, teniendo en cuenta que la mujer de éste estaba presente y como consecuencia tuvo que rebajarse a la misma posición que su hermano estuvo.

"¡Ay! Señorito Sesshoumaru a pesar de sus años ciertas cosas no cambiaran." – El comentario de Myouga llamó tanta o más la atención de sus oyentes que la noticia del monasterio, sin embargo y debido a la mirada de Sesshoumaru se abstuvo a decir más.

Kaede recogió los leños que estaban esparcidos por el suelo de su cabaña y los tiró al fuego bajo la cazuela de barro. Más de un estómago agradeció el hecho de un buen estofado.

"En fin, sea lo que fuese ese nuevo ser no hay duda que hay que hacer algo para detenerlo." – sugirió la anciana.

Todos aguardaron el silencio ante algo tan obvio.

"Ustedes no han de hacer nada. Yo me encargaré de él." – sentenció el señor Sesshoumaru.