Teen wolf no me pertenece.

La historia y personajes que no conozcan son mios. Pueden haber cosas de la última temporada, aunque cambiadas para poder estar en la historia. Los Dead Doctors se pueden morir, no les quiero en la histora xDDD Tampoco a Theo TnT. Aunque sea sexy.

Ñam, ñam. Regreso con otra capitulo más rapido de lo que pensé. Después de esto, la incoformidad continuara, así que, por favor, modereción con los insultos xDDD

Gracias por leer y la paciencia. xDDD


El sheriff Stilinski pestañeó para quitar el ardor de sus ojos por la falta de lubricación. De no ser por la incomodidad, ni si hubiese dado cuenta de que casi todos sus ayudantes se habían ido con parte de las evidencias.

¿Cuánto tiempo llevaba viendo la pared ensangrentada? Probablemente los últimos cinco o diez minutos. La primera hora se la paso entrevistando a Raven, que no parecía estar presente durante la entrevista. Cada cosa que le preguntaba se lo respondía con monosílabos o con frases que decían lo mismo, y por un momento no pudo evitar sorprenderse la cantidad de sinónimos que Raven Marvin sabía y era capaz de utilizar a pesar de parecer tan desconectada y temerosa de su alrededor. Al final terminó la entrevista, subiendo la escalera para ver por segunda vez la escena y dejando a Raven con el hombre que se presentó como un amigo de la familia y en ningún momento durante la entrevista le despegó la vista, como si fuese un perro mirando a su juguete favorito mientras su dueño lo movía con su mano.

El sheriff bajo la mirada y miró el suelo. En la punta de su zapato sobresalía un post it amarillo. Se agacho para quitárselo y vio algo escrito en el cuadrado de papel.

El sheriff frunció el ceño. En mayúsculas y subrayada varias veces estaba escrita la palabra «wolfsanger»; abajo de la palabra decía: «gancho para lobos» con varios signos de interrogación. Unas flechas rojas salían de las esquinas de la última frase uniéndose a las esquinas de la frase de arriba. Y en una de la esquinas y con letra un poco más pequeña estaba escrita otra frase. Tuvo que voltear el post – it para poder leer la frase. Era una pregunta. «¿Qué significas para mí?»

Volvió a mirar la pared, un poco más sorprendido que antes. ¿Qué? Era raro que aquel símbolo estuviera en la pared, ahora resultaba que el nombre del símbolo y su significado estaban escritos en un pedazo de papel.

¿Qué significaba? Ella escribiendo el nombre del símbolo que ahora descansaba en su pared y que semanas antes miro en las fotos de un cadáver. ¿Qué sucedía?

Debía de mostrárselo a Rafael. ¿Dónde estaría? Hace más de una hora que le mando un mensaje diciéndole lo del símbolo. No tardó casi nada en marcarle y se oía bastante ansioso. Él entendía porque estaba tan ansioso. No sólo era un símbolo relacionado con homicidios en serie, sino también un símbolo relacionado con la primera pista en casi una década que tenía de ella. Tuvo que mandarle una foto para que estuviera seguro. La "z" estaba más recta, pero sin duda era el mismo símbolo.

Un símbolo tan simple, pero que tenía un significado demasiado relacionado con lo que él sabía: hombres lobos.

— ¿Señor? —La voz de Parrish sacó al sheriff de su estupor. Volvió su rostro hacia un lado y miro a su ayudante.

— Lo siento. ¿Qué sucede?

Parrish lo miró un segundo antes de responder. Había algo de preocupación en su mirada, era muy notorio.

— Sólo quería avisarle que ya terminamos de tomar fotos y empaquetar las pruebas—avisó.

El sheriff bajo la vista y vio que, en las manos enguantadas de su joven ayudante, estaba unos sobres manilas con sangre en la superficie y un pequeño cuaderno verde.

— ¿Eso qué es?

— Estaban sobre el escritorio. Quien sea que hizo esto abrió le interesaron estos papeles. En contenido de adentro también estaba lleno de sangre.

— ¿Es algo importante?

— No lo sé, señor— Parrish bajo la mirada a los sobres—. No lo he visto.

El sheriff tomo el cuaderno verde.

Lo hojeó.

De no ser por las primeras hojas, el cuaderno estaría totalmente vacío. Hasta que leyó la primera página no estaba seguro si era un diario o un cuaderno de la escuela. No era ninguna de la dos.

— Parece ser un cuaderno de botánica—dijo el padre de Stiles hojeando las hojas y leyendo un par de oraciones de cada una que pasaba—. La mayoría son trascripciones y dibujos de plantas.

— ¿Un hobbie? —dijo Parrish confundido—. ¿Por qué un criminal con tendencias psicópatas y gusto por el gore le parece interesante el hobbie de una adolescente?

— No sé lo llevo—miro en derredor—. No sé llevo aparentemente nada.

— Aparentemente—Parrish miro en derredor—. La señorita Marvin no ha entrado a la habitación como para corroborarlo. No creo que quiera entrar.

— No puede dar una declaración sin perderse.

— ¿Así de afectada está?

— Estaba a punto de llorar cuando deje de interrogarla—el sheriff suspiró, cerrando el libro—. Hay algo que no me gusta de esta escena.

— Con todo respeto, no hay nada que le puede gustar en esta escena. Alguien entró y lleno de sangre el cuarto de una adolescente. A su edad lo único que debería de preocuparse es de las hormonas y a que universidad va a ir.

— No me malentiendas. Lo que no me gusta es… todo. Aunque esto puede estar relacionado con lo que ocurrió semanas atrás es demasiado enigmático, confuso y personal. Uno o varios entraron aquí y llenaron todo el lugar de sangre. La cama, las paredes… el suelo. Y buscaron algo entre sus cosas. Dejan un mensaje demasiado confuso y a la vez muy directo.

— Creo que le entiendo. Dejaron este lugar como un matadero a pesar de que podían entrar sin que nadie se diera cuenta.

— Esto es personal o muy arrogante o ambas cosas. Quien hizo esto, quería mostrar un punto, querían torturar y dañar psicológicamente. Nadie hace eso a menos que sea personal. Y luego, John Doe… A él lo mataron rápido y de forma animal. A ella no. No es normal que una misma banda tenga dos formas distintas de actuar.

— A menos que uno sea un psicópata o realmente esto no se relaciona con lo que la señorita Marvin vivió hace unas semanas y sea obra de otra persona o grupo.

— Sí…

— Si esto es personal y no esta involucrado en el otro caso—musitó Parrish— ¿quién pudo hacer esto? Tiene 18 años, ¿cuantos enemigos puede hacerse una chica de 18 años? ¿Ha visto su historial, señor? En los últimos dos años no ha dejado de entrar y salir de hospitales. Ya sea por heridas hechas estando de acampada o vacaciones en lugares que explican perfectamente sus heridas. No tiene multas y su único arresto no fue por algo que allá hecho, sino por estar en el momento equivocado a la hora equivocada, y salió limpia del asunto. La única razón por la que pagó fianza fue porque ella exigió que le pusieran una. Lo único que mancha su historial es su novio. ¿Esto puede relacionarse con su novio?

El sheriff frunció el ceño. Parrish tenía razón. Raven Marvin estaba en blanco. Un psicópata pudo hacerlo, pero estaba seguro que todo era personal, por lo menos hasta algún cierto nivel. Sin embargo, dudaba que todo se relacionara con el padre adoptivo de Raven. ¿Para qué torturarla a ella si él era el blanco? Tendría sentido si hubiese sido en su casa, no en la casa de una amiga de la familia, a muchos kilómetros de distancia. ¿Sería el hombre lobo que vio en la bóveda? Después de que le dijeron que John Doe no tenía señas de ataque animal en su cuerpo, desechó la idea de que el hombre lobo tuviese algo que ver. Ahora desechaba la idea de que todo fuese culpa del padre adoptivo o del novio. Ella estuvo en el lugar equivocado en el momento equivocado cuando entró en la bóveda y terminó metiéndose con una manada. No la mataron porque pudo huir, mataron al otro porque estaba involucrado. Y si su hipótesis es cierta, esto lo hizo alguien más. Pero, como dijo Parrish, ¿qué enemigo podría tener una chica de 18 años? Sentía que faltaba una pieza para resolver todo el rompecabezas y dejar de hacerse hipótesis—. Bajaré y veré si puedo conseguir algo más. Una lista de sus cosas. Dile a los demás que regresen a la estación y lleven la sangre a analizar con urgencia. Si es humana, debemos de saberlo rápido por si haya alguna víctima.

— Sí señor.

El sheriff salió del cuarto, pero antes de estar totalmente afuera se fijó en toda la habitación. La sangre se encontraba en todas las paredes, llenando la pared casi a su totalidad de rojo, excepto la del símbolo que le fue puesto mucho detalle e ímpetu para que el símbolo quedara perfecto y sin que nada de la sangre comenzara a bajar. Cuando llegaron la cobija de la cama estaba llena de sangre, por lo menos unos 6 litros (o más) que no fueron absorbidos en su totalidad por la cobija, el cubre colchón o el colchón. Varios de sus ayudantes tuvieron que vaciar la sangre en un contenedor pequeño para poder remover la colcha.

Distintos papeles, en su mayoría dibujos, apuntes de la escuela y post-it tapizaban el suelo y todo en el escritorio había sido tirado al suelo y sólo los sobres se encontraban sobre el mismo. La habitación fue transformada en un par de horas en el refugia de una adolescente de 18 años a una escena de la "Masacre en Texas".

Bajo las escaleras y ni se atrevió a mirar al otro lado del pasillo donde estaba un charco de sangre. La dueña de la casa y Linus Wyatt aún no aparecían. ¿Sería de alguno de ellos la sangre en el otro lado del pasillo?

Cuando dobló el pasillo hacía la sala, donde se encontraba Raven y el tipo con acento alemán que estaba con ellos cuando llegó después de la llamada de su hijo, se encontró con la sorpresa de que sentado frente a Raven, en la mesita de café se encontraba Rafael McCall.

— ¡No lo sé!— escuchó que Raven respondía cuando entró a la sala—. El símbolo… Ése símbolo nunca lo había visto en mi vida fuera de las páginas de google.

Oh no, pensó el sheriff.

— ¿Qué dicen? —preguntó Stiles a Scott.

— Me siento raro de hacer esto, Stiles. Raven acaba de vivir el trauma de su vida, tú lo dijiste y ¿ahora la espiamos?

— Eso no evita que no crea que debamos de confiar en ella, o que puede ser una bomba de tiempo gracias a un alfa tonto que no puede controlar sus colmillos. Debemos de tener toda la información necesaria.

— Esto no tiene nada que ver con que pueda ser una bruja.

— Wicca, y lo tiene todo que ver.

— No, no es cierto.

— Con el caso de las garras de la mamá de Derek y su entrada a la bóveda quizás…

— No, tampoco tiene que ver con esto.

— Sólo oye, Scott—ordenó Stiles exasperado.

— Eres tan inconsistente—refunfuñó Scott y se concentró para poder oír lo que Raven, su padre y el padre de Stiles hablaban en la sala.

— No lo soy. Sólo creo que… Creo lo mismo que te dije en el bosque, Scotty.

— ¿No confiar, pensar y creer en todas las probabilidades y que debemos de secuestrar a Raven para ver si tiene el tatuaje, aunque te dije como 10 veces que prefiero tener la etiqueta de pervertido que secuestrarla?

— No eres tan bueno parafraseándome. Y creo que lo de las enfermeras es buena idea. No es fácil olvidar un tatuaje con serpientes. Casi nadie se tatúa serpientes.

— Si un hípster o músico o una chica sexy se tatúa serpientes, lo recuerdas, naturalmente. No creo que aplique a una chica moribunda. Y tú no estabas de acuerdo a que fuera con las enfermeras.

— Ponte a escuchar, Scotty.

Scott bufó, pero hizo caso. Se concentró, percibió los sonidos a su alrededor y comenzó a eliminarlos poco a poco. Primero se fueron los de pájaros (y juraba haber ido unos cuervos), después lo de autos y por último los de pasos dentro de la casa. Las voces comenzaron a llegar como un murmuró.

Suspiró. Era difícil. No estaban lejos de la casa. Estaban en la esquina y con una perfecta vista de la casa, podía ver la estructura y a las personas moviéndose a la perfección, pero al momento de escuchar algo lo evitaba. Se concentraba como nunca se había concentrado antes y aun así no percibía más que leves murmullos acallados por los ruidos de pasos e interferencia de televisión, literariamente interferencia de televisión de un canal de televisión sin señal.

Era tan extraño.

El sonido de interferencia lo comenzó a oír poco después de que Stiles fue a recogerlo a la escuela. Primero le mando un mensaje diciéndole que se fuera al estacionamiento, que era urgente, después de que estuvo ahí, detuvo el jeep frente a él y le pidió que subiera. Ante su insistencia, no le preguntó que pasaba. Le explicó todo mientras conducía y no comprendió dónde iban hasta que se estaciono en la esquina. La interferencia comenzó a sonar en sus oídos 2 cuadras antes de llegar a la calle donde estaba la casa de Raven y a cada segundo se intensificaba. ¿Por qué acepto hacer está locura? Oír la declaración de una chica trastornada no era su idea de averiguar si ésa chica trastornada era un peligro latente.

— Es difícil oír algo—dijo Scott.

— Trata, Scott.

— Me vas a decir por qué es tan importante escuchar su declaración.

— Porque… El símbolo que está en la pared del cuarto de Raven es el mismo símbolo que Liam vio en el bosque.

Scott rápidamente volvió su rostro a él. — ¿Qué? ¿Cómo sabes eso? Ni siquiera lo hemos visto.

— Liam lo vio y se lo dibujo a Deaton. Yo tome una foto de la pared cuando el tipo ése que apareció de la nada se llevó a Raven. Lo mande al celular de Liam y él lo reconoció: es el mismo del bosque.

— ¿Y qué te hizo pensar en eso?

— Una corazonada. Un idea tonta que se me ocurrió después de pensar cuales eran las posibilidades de que un mismo símbolo apareciera en dos lugares distintos con unas cuantas horas de diferencias, y sin tener nada que ver uno con el otro. Son casi nulas, Scott. —Stiles suspiró, apretando los dedos en el volante—. Y otra corazonada me dice que Raven reconoció el símbolo. No estabas ahí Scott, su rostro, su expresión, su mirada de terror… El color se fue de su rostro rápido, de un momento a otro comenzó a… a estrujarse como si fuera una bola de papel y comenzaba a decir cosas raras. Decía temerosa: no otra vez, me encontraron, nunca me dejaran tranquila. No se conmocionó por la sangre, fue por el símbolo. Ella sabe que significa.

— ¿Realmente lo crees? Toda su habitación era un matadero.

— Estoy un 90% seguro. El otro 10 me vuelve loco y por eso estamos aquí. Oye su corazón, trata de identificar si miente o está nerviosa.

— Los latidos de su corazón son irregulares, suben y bajan más que el buen humor del entrenador en un día malo. No puedo saber si miente por sus latidos. Lo sabes.

— Huélela. Si puedes rastrear a una persona a mucha distancia, no dudó que puedas oler sus señalas químicas. Si ella sabe que es el símbolo, debe de saber qué es esa cosa en el bosque y quienes atacaron a Liam con un raro acónito.

— De acuerdo—accedió Scott y volvió a mirar a la casa. Stiles tenía razón, tenía un punto tan bien construido que era difícil decir que estaba equivocado. Y no tenía que decir que pasaría después. Stiles no estaba seguro, pero si era verdad lo que decía, el mismo tomaría la decisión. Tenían que hablar con Raven sí o sí.

Respiró y trato de quitar el ruido de interferencia. Pronto comenzó a escuchar voces. La voz de su padre, la de papá de Stiles y la de Raven se oían nítidas y quedas. Podía entenderlas. Abrió los ojos sorprendido. Por primera vez podía oler a Raven sin aquel extraño olor pegándose al suyo como una sanguijuela. Sus señales químicas eran tan grandes que llenaba toda la casa y salía de la casa hasta él, como una onda que se expandía más y más.

— Ella tiene miedo. Mucho, mucho miedo.

— Yo también tendría miedo si viese mi cuarto como una escena de la Masacre en Texas o Saw.

— No pudo oír su corazón, como ya te dije, pero sus señales químicas… Apesta a ellas. Tiene miedo, anda preocupada y frustrada…—Scott levantó las cejas levemente sorprendido—. Frustrada con mi papá. Mi papá anda diciéndole algo que no le gusta y la está haciendo enojar; quiere golpearlo.

— Bienvenida al club—murmuró Stiles con un tono lleno de compresión. Él deseaba golpearlo todavía por querer destruir la carrera de su padre.

— Y…—Scott frunció el ceño—. Mi padre está siendo un idiota.

— ¿Por qué lo dices? Digo, es un idiota, nunca he dejado de creerlo. Pero ¿por qué lo dices con ese tono?

Antes de que Scott pudiera responder, miro con la puerta de la casa de Raven se abría y de ella salía el padre de Stiles, arrastrando al suyo.

— Nuestros padres—exclamó y rápido él y Stiles se agacharon. Más adelante los dos se darían cuenta de lo estúpido de su reflejo.

— ¿Crees que nos habrá visto? —preguntó Stiles.

— No lo sé. Pero tu papá le está gritando al mío. De seguro por la manera que estaba hablándole a Raven.

— ¿Cómo le estaba hablando?

Scott lo miro—. La agredía.

— Yep, definitivamente tu padre es un imbécil.

— ¿Quieres explicarme que paso allá adentro? —le preguntó.

Estaba enojado, se dijo Rafael McCall. Se veía en su expresión y en su voz. Puso las manos en sus caderas, haciendo hacía atrás las solapas de su blazer negro. ¿Cómo podía explicárselo? ¡Estaba enojado! Ella ocultaba algo, lo sabía.

— Ésa chica oculta algo—dijo molesto—. ¿Por qué crees que no da una declaración?

— ¡Está afectada emocionalmente! — exclamó el sheriff señalando a la puerta de la casa. Aún sus hombres estaban adentro y suponía que era Parrish quien no les dejaba salir porque sabía que estaba afuera hablando con Rafael—. Ponte en su lugar. ¿Cómo te sentirías tú si acabaras de ver tu cuarto lleno de sangre? ¡Es una adolescente! ¿Sabes que significa un cuarto para una adolescente? Es su zona cero; un lugar donde puede estar segura de toda la mierda de su día y lo acaba de ver llena de sangre. Y no olvides que hace menos de un mes fue atacada, atropellada y secuestrada. ¡Tiene suerte de estar viva! Tiene suerte de no estar en medio de una depresión o estrés post traumático. ¿De verdad piensas que puede dar una declaración después de todo lo que ha pasado?

— Ella sabe que es el símbolo. Lo veo en su rostro.

— ¡Su rostro estaba blanco como el papel hasta que comenzaste a atacarla con preguntas! ¿Sabes que vi en su rostro cuando llegue? Ira y odio hacía a ti y hacía lo que estabas haciéndole entender.

— Eso solo significa que oculta algo.

— Si oculta algo o no, no hubiese importado. La agredías, Rafael. No te dijo nada, pero si lo hubiera hecho, hasta un abogado de oficio recién saludo de la escuela haría inadmisible la declaración adjudicándola como producto de agresión policiaca. Hay testigos de la agresión. ¿Es lo que quieres? ¿Una demanda por agresión policiaca?

— No… Ese símbolo es la única pista que tengo de Killa.

— De Killa y un ascenso—replicó el sheriff. Rafael decía la verdad sobre Killa, pero el sheriff no se dejó almendrar por eso. No iba a bajar la guardia y perdonar cada una de sus indiscreciones cuando sabía que el símbolo estaba relacionado no sólo con Killa sino también con un caso grande e importante. El wolfsanger estaba relacionado con muchos homicidios; resolver el caso era sinónimo de ascenso, fama y dinero.

La cara de Rafael se tornó un poco roja y su expresión se volvió enojada.

— ¿Cómo te…?

— Es mí caso. Yo decido lo que se hace. Nada de esto saldrá de la estación. No habrá medios involucrados, no habrá fugas de información y vamos a tener un bajo perfil mientras investigamos. Si necesitamos hablar con la señorita Marvin, lo hare yo. Ese símbolo lo vuelve asunto federal, pero sigue estando en mi jurisdicción mientras se pruebe que el símbolo tiene algo que ver con el caso del FBI. Ella no hablara contigo después de esto, así que yo la interrogare cada vez que sea necesario. ¿Entendido?

Rafael lo miró furibundo. El descontento era muy obvio. Sus labios se abrieron, pero cualquier cosa que pudo decir fue acallada por la puerta abriéndose.

— Son muy ruidos, ¿saben?

— Señor Lobenmaul—saludó Rafael.

— Dagobert—pidió Dago con una evidente expresión de molestia—. Los americanos nunca saben cómo pronunciar mi apellido. Su pronunciación hace sangrar mis oídos—gruñó con su grueso acento.

— ¿Se le ofrece algo?

— Si, sheriff. ¿Ya terminaron con Raven? Me gustaría llevármela. Ha tenido muchas emociones y soportar su discusión no es algo que mejore su situación. ¿Terminó oficial? —Dago miro a Rafael. Una vez hace mucho tiempo miro una foto de Noah McCall; el parecido entre los hermanos era muy obvio, sin embargo, encontraba más parecido entre Scott y Noah, que entre Noah y Rafael—. Si sigue atacándola no me importara ser arrestado por golpear a un oficial de la ley.

— ¿Sabe cuál es la pena por amenazar a un policía?

— Por supuesto. Y no me importa, tengo un buena abogado.

— Suficiente—dijo el sheriff. —Puede llevársela. Sólo dígame dónde estarán. En unos días quisiera hacerle una visita para hacerle unas preguntas.

— En un motel. Llamare a la estación para decirle en cuál. Le di la lista de las cosas de Raven a uno de sus asistentes.

— De acuerdo.

Dago desapareció, cerrando la puerta, no sin antes mirar mal a Rafael.

— Deberías de irte.

Rafael asintió y dio la vuelta, despidiéndose con un asentimiento. El sheriff suspiró, siguiéndolo hasta que vio que se subía a su auto. Estaba así también por Melissa. Reaccionó como esperaban que reaccionara, pero aun así era difícil tener sus palabras en su cabeza. La lastimaron.

El sheriff frunció el ceño cuando notó algo en la esquina de la calle, a unos metros hacia atrás, a la derecha. El jeep de Stiles se encontraba ahí.

— Debe de ser una broma.

— Esto debe de ser una broma—musitó Scott.

— ¿Qué sucede? — preguntó Stiles.

Todavía se encontraba agachados, esperando que sus padres no los vieran ni al jeep. Stiles sabía que debía de irse ahora, pero el ruido de jeep alarmaría a su padre. Conocía el sonido de su motor.

— Ellos discutía por… No pude ser. Debo de haber escuchado mal. ¿Pero no lo hice?

— Amigo, dime que escuchaste. Yo no tengo poderes de hombre lobo, ¿recuerdas?

Scott lo miro. En el rostro del alfa se encontraba confusión y algo de melancolía junto con una pizca de ira. Un cóctel muy extraño y que rara vez había visto en el rostro de Scott, pensó Stiles.

— ¿Estás seguro que escuchaste "Kira" cuando oíste hablar a nuestros padres?

— No tengo un súper oído de hombre lobo, pero…

— ¡¿Qué hacen aquí?!

Stiles y Scott gritaron de miedo, saltando en sus asientos ante el grito sorpresivo del padre de Stiles.

— Estoy esperando una respuesta, chicos—musitó el sheriff apretando los dedos en la abertura de la ventana del conductor abierta.

— ¿Es un crimen querer saber cómo esta una de nuestras compañeras? —preguntó Stiles enderezándose en el asiento. Definitivamente debieron de haberse ido hace mucho.

— Chicos normales irían con la respectiva compañera y le mostraría apoyo, no se estacionarían fuera de su casa como si fuesen unos malditos acosadores.

Stiles humedeció sus labios—. Estamos trabajando en ello.

— Stiles, ¿recuerdas lo que hablamos cuando descubrí que Malia estaba escuchando el interrogatorio de Raven?

— Hum, no lo sé—Stiles se rasco la frente—. Algo sobre ser encadenado a mi cama o pasar una noche en una celda de la estación, no estoy seguro.

El sheriff los miro mal—. Largo, ahora. Ya han pasado muchas cosas como para que ustedes quieran hacer sus cosas de manada aquí. Dejen a Raven en paz.

— Papá—replicó Stiles—. ¿Cómo nos dices eso si Raven encontró a un hombre lobo dentro de la bóveda de…?

— Sé lo que dijo, Stiles y no me hagas encerrarte, hablo en serio. Pero déjenla. Acaba de pasar una conmoción muy grande y no quiero que ustedes hagan las cosas perdón.

— Linus 2.0 no nos dejara hacerlo—señaló Stiles.

— Largo—el sheriff alargó un brazo hacía enfrente—. Ahora. Hablaremos de esto en casa, Stiles.

— Ok. —Stiles encendió el jeep, su padre se hizo hacía atrás y pronto las ruedas del jeep se movieron aún lado y el auto avanzó.

El sheriff suspiró. ¿Scott habrá escuchado lo que hablo con su padre? Miro hacía la casa. Sus ayudantes (que aún no se habían ido) salieron con las cajas de evidencia y caminaban hacia sus patrullas. Dagobert y Raven ya estaban afuera de la casa, el alemán ayudaba a Raven a subirse a su auto: una camioneta color negra de cuatro puertas de marca Toyota de vidrios negros, polarizados. No se veía nada en el interior. Dagobert cerró la puerta una vez Raven estuvo adentró, regreso al puerta de la casa, donde estaba Parrish, intercambio algunas palabras con él y después cerró la puerta de la casa; lo miro. Rodeó el auto y caminó hacia él.

— Su ayudante dijo que también terminaron con la casa.

— Ya terminamos.

— Hablé con Aitana. Ella regresará mañana y hablara con usted.

— ¿Y Linus?

— Ella hablara con usted—repitió Dago—. Soy unido a la familia, pero no tengo el derecho de hablar con libertad de sus secretos. Ella le explicara todo.

— De acuerdo—dijo. Metió la mano al bolsillo de su camisa y le extendió su tarjeta. Dago la tomó—. No llame a la estación, llame a mi número. Que Raven se tome su tiempo.

Dago sonrió y el sheriff lo miró extrañado—. Un día después de salir del hospital fue a la estación y le dio su declaración sin importarle sus heridas o que apenas podía moverse, ¿de verdad cree que ella se tomara su tiempo para hablar con usted después de aquello?

La verdad no, pensó el padre de Stiles. Recordaba como Raven había demostrado una fuerza y madurez increíble a pesar de sus heridas, su edad y de todo lo que había pasado. Demostró su descontento con las decisiones de su padre, demostró cómo se sentía ofendida y no tuvo reparos de enojarse, replicar y reclamar porque no le gusto lo que comentaba y como aun así pudo encontrar explicaciones lógicas al comportamientos a los de su alrededor. Ella lo buscaría a él, no al revés.

— Le daré su tarjeta—prometió Dago—, también tratare de que se tome unos días, pero no prometo nada.

— Lo entiendo, no sé preocupe.

Dago asintió y con un movimiento de cabeza se despidió. Dio vuelta caminando hacía el auto.

Un momento después la radio sonó, avisando que se encontró otro cuerpo en el bosque. Y unas cuadras más adelante, Stiles escuchó lo mismo en la radio de su jeep.

— ¿Dónde está Linus? —preguntó Killa cuando se subió al auto. Dago la miro un segundo y después se acercó a ella, extendió su brazo aún lado y trato de abrocharle el cinturón, pero Killa no lo dejó golpeando sus manos y empujándolo—. ¿Dónde está Linus?

— No lo sé—le respondió Dago y trato de nuevo ponerle el cinturón.

— Al demonio la seguridad—gritó Killa empujándolo de nuevo—. ¡¿Dónde está Linus?! ¿Era su sangre la del pasillo?

— Dímelo tú.

Killa lo miró. Sus ojos estaban cristalinos por las lágrimas que no quería derramar. Respiró profundo, cerró los ojos y cuando los abrió su mirada era dura y su respiración entrecortada.

Dago casi sonreía. Estaba tan decidida hacer fuerte.

¿Cómo Tana no podía darse cuenta? Decía que la pasividad en los poderes de Killa era molesto, inútil y una desgracia para la estirpe de Willka, pero ella no veía lo que él veía y vio durante semanas a través de Linus. Killa tenía poderes pasivos, pero eran increíblemente fuertes. Cuando Tana se diese cuenta del alcance de esos poderes, se sorprendería mucho más que cuando se enteró que tenía la capacidad de ir al otro mundo, que podía usar sus puertas, que podría revertir la trasformación de Linus y tenía el poder de la bilocación. Aunque no lo admitía, Tana en las últimas dos semanas se sorprendió mucho de ella.

— Era de él.

— ¿Y la sangre de tu habitación?

— De lobo—dijo Killa mirando por el parabrisas.

— ¿Has visto alguna vez aquel símbolo?

— ¿Crees que significa algo para mí? —le preguntó mirándolo sin emoción.

— Quizás. ¿Sabes que hay teorías que dicen que en el código genético de una persona pueden estar habilidades, hobbies, sueños y gustos de sus antepasados? Probablemente están ahí dormidos hasta que un factor estresante activa la mutación de los genes, y todo esto en estresante. El símbolo en la pared significaba algo para tu antepasado y para tu abuela. No me sorprendería que ahora lo tengas por la mutación.

— Es verdad, pero no crees que yo lo sepa por una mutación genética—musitó Killa, apretando sus puños sobre sus muslos. Dago cerró sus labios entreabiertos, volvió a extender su brazo y agarra el cinturón. Lo atravesó sobre su cuerpo y abrocho. El seguro hico un clic y después Killa preguntó:

— ¿Cómo van a explicar que Linus no esté y su sangre en el pasillo?

— Yo y Tana arreglaremos, no te preocupes—aseguró Dago—. Encontrare a Linus, te lo prometo. Pero debes de hacernos caso en todo, ¿de acuerdo?

Killa no respondió. Sólo se dispuso a apretar el cinturón con sus manos y miro por su ventana. Dago no espero y puso en marcha el auto, estaban saliendo de la calle cuando Killa volvió a hablar.

— ¿Quieres hacerme un favor?

— Si está en mis posibilidades, claro.

— Lo está—aseguró Killa ante su comentario—. No le digas a Tana o Bryce lo que significa el símbolo…

— Ellas saben lo que significa.

—… para mí.

— ¿Qué? —exclamó Dago deteniéndose por un semáforo en rojo. Movió su rostro hacia el lado de copiloto y buscó la mirada de Killa, pero ella miraba por la ventana.

— Sé que es difícil. No estoy lista para que ellas sepan lo que paso en el bosque hace tantos años. Solo hay dos personas en este mundo que saben lo que ocurrió. Clay y Rubí saben pequeño retazos porque así ellos lo decidieron, pero Linus y Cora… Cora me contó sobre el incendio y se me hizo un intercambio justo decirlo lo de bosque, a Linus le dije retazos hasta hace un tiempo, y hace unas semanas lo comentamos. Y tú, por alguna clase de poder extraño o hechizo o una mierda de aquel estilo, sabes lo que Linus sabe y viste lo que él llegó a ver, lo sabes, por lo que te suplico que no les digas nada. Es…

— Descuida—interrumpió Dago. El semáforo se puso verde y avanzaron. Decir que estaba sorprendido por sus últimos comentarios era un eufemismo—. Hemos violado demasiado sus vidas y privacidades. Decirles uno de tus secretos o de Linus ya es el colmó. Ya estoy harto. Ellas no lo sabrán por mí, pero se enteraran.

— Que vengan y me lo pregunten. Me hará tan feliz mandarlas a la mierda—prometió, bajando la ventana y asomando un poco la cabeza por ella.

— ¿Segura que estás bien? —preguntó Stiles. Scott miró a su mejor amigo hablar por su celular. Hace 1 hora que habían llegado a su casa. Su madre ya se había ido y subieron a su cuarto en silencio, hasta que el celular de Stiles comenzó a sonar. Respondió tres llamadas: una de Mason, diciéndole lo del cuerpo (Stiles se quejó porque no pudieron decirle nada cuando mando el símbolo al celular de Liam), la otra de Malia diciéndole que no podía ir a estudiar con él porque su padre quería llevarla a comer y la tercera de Lydia. — Ok. Confiare en ti. ¿Cómo está Derek? Oh, como me lo esperaba. Sí—suspiró—. Hay mucho que debes de saber Lydia. Hoy ha sido un día de locos. No, en un rato vendrán Liam y Mason para hablar sobre el cuerpo, a Malia la pondré al corriente luego y ya le mande unos mensajes a Derek pero dudó que quiera venir. No es necesario que… Ok, aquí te vemos. Adiós. Esa mujer no entiende la definición de descanso—musitó Stiles guardando su celular y mirando a Scott, que llevaba los últimos 10 minutos sobre la cama en la misma posición—. ¿Scott…?

— Killa—dijo Scott—. Tu padre no dijo Kira cuando lo escuchaste hablar con el mío en la cocina de tu casa, dijo Killa. El tema que hemos estado dejando atrás las últimas semanas no era sobre mi novia, sino sobre mi hermana.

Stiles caminó hacia la cama y se sentó alado de él.

— Yo creí que había oído eso nombre, pero me negué a creerlo. No tenía lógica, ella está muerta.

— Nunca encontraron su cuerpo.

— Después de casi una década, es casi imposible que…

— ¡Stiles, por favor! —gritó Scott levantándose—. Nunca encontraron su cuerpo, nunca supieron que le ocurrió y mi padre habló sobre ella, una fábrica abandona y unos videos de Virginia. Eso significa que tal vez no está muerta, que tal vez están por encontrarla y que ha estado ahí afuera quien sabe cuánto tiempo sin nosotros y ¡y que no ha regresado con nosotros! ¿Por qué? ¿Por qué no ha regresado con nosotros?

— Porque nada nos dice que sea ella—objetó Stiles—. Quizás por eso no nos los dicen nuestros padres. Tienen miedo de darnos esperanza y que al final descubran que si está muerta o se encuentren con un nuevo agujero sin salida. Nuestras vidas han sido relativamente normales, Scott, ellos no querían hacernos sufrir por una esperanza. Y… también hablaron de un homicidio. Tal vez esté muerta y no quieran darnos la noticia.

— A la mierda con eso. Ellos no estarían tan extraños si estuviera muerta, ¡lo sabes Stiles!

— Scott, tenemos cosas más importantes en que pensar. Raven, los homicidios, esa cosa…

— ¡Al diablo con Raven y esa cosa que anda matando! Stiles no puedo pensar en eso cuando acabo de descubrir…— Scott se interrumpió para poder respirar. Estaba siendo un tonta inmaduro, lo sabía, pero era fuerte. Últimamente no había dejado de pensar en Killa y ahora resultaba que su padre y el padre de Stiles tenían una pista—. Ella está ahí afuera, ¿por qué no regreso?

— Scott…

— Por favor, Stiles—tomó la silla que estaba frente a su escritorio y se sentó—. Por un momento imagina que realmente está viva. Por favor, por mí.

Stiles miró la cara conmocionada en emociones de Scott y no pudo evitar sentirse mal por estar siendo tan frio. El sintió lo mismo cuando por unos pocos minutos creyó escuchar lo mismo, y ahora estaba frio como un cubito de hielo respecto a eso porque sabía que tenían cosas más importantes que solucionar. Pero la persona que más debía de estar frio y enfocarse en lo importante estaba en una espiral de locura. ¿Lo culpaba? No. Alfa verdadero o no, hombre lobo o no, Scott era humano, tenía emociones y después de la bomba que explotó en sus caras, se merecía unos momentos con un episodio emocional.

— De acuerdo. No sabemos dónde estuvo ni qué vivió. Probablemente esté asustada o no recuerda nada.

— Es lo único que lo explicaría, ¿no? O es eso o está muerta.

— Sabes, no creo que lo esté. Me negué a creer que escuche su nombre, no tenía sentido. Pero tu papá metió al mío, Scott. Mi papá no se metería en esto o nos ocultaría algo tan grande a menos de que hubiese una muy buena razón. Que esté viva y metida en algo extraño es lo único que se me ocurre para que mi padre acepte estar callado.

Scott se levantó—. Voy a hablar con mi papá. No puedo estar sentado…

— Claro que puedes— dijo Stiles caminando hacia a él y empujándolo a la silla—. Scotty, tenemos algo muy importante en que pensar, una plática con tu padre puede esperar.

— No puede, Stiles.

— Tenemos a una posible bruja descontrolada, a Lydia sacando un extraño y desconocido objeto de un casillero y un monstruo que es un probable caníbal y casi me mata y mata a Derek, y tiene un cruel sentido del humor, dudó que Mason olvide el torso desmembrado. Debemos de resolver eso antes de todo lo demás.

— ¿Cómo puedes decir eso?

— Scott, estoy pensando en el ahora. Killa ha esperado casi una década, puede esperar unos días a que resolvamos unos cuantos problemas que pueden costar la vida de muchos.

Scott suspiró. — Tienes razón.

— Por supuesto que la tengo. Siempre la tengo.

— No te emociones.

— Debería de ser yo el alfa, ¿sabes? —Stiles caminó hacia el baño—. Ahora regreso. No te vayas.

Scott asintió. Miro al suelo y después sus manos. ¿De verdad podía dejar pendiente una conversación tan importante?, se preguntó mientras Stiles, en el baño, se veía en el espejo y se daba cuenta de algo en su cuello.

Se levantó y fue a su mesita de noche. Abrió el cajón y de ahí saco una vieja foto de él y Killa de niños. Casi la había olvidado en los últimos años. Quiso hacer de cuenta que nunca estuvo como un mecanismo de defensa, aunque siempre dejo unos cuantos periodos del día se daba el derecho para pensar en ella. Una cuantas ocasiones Scott sintió que ella también pensaba en él, y lo sentía tan real que a veces podía jurar que la sentía alado suyo. Siempre lo creyó una locura, pero ahora, después de saber que los cambia formas, banshees y un grupo de mujeres con poderes sobre la naturaleza, comenzaba a pensar que no era una locura. ¿De alguna manera pudo sentirla? Una vez leyó que si dos personas estaban pensando en la otra con mucha fuerza y en un mismo momento, las leyes de espacio y tiempo se disolvían y era posible que sintieran sus fuerzas alado de cada uno. Quizás eso ocurrió. Dejo la foto en el cajón y lo cerró, determinado a no dejar pendiente la conversación.

No podía.

Salió de la habitación a toda prisa.

Unos segundos después Stiles salió de baño diciendo:

— Scott, no podrás creerlo, pero los moretones desaparecieron de… ¿Scott?

Septiembre iba pasando, trayendo consigo las vibras y el típico clima de octubre. En el instituto de Beacon Hills los estudiantes ya comenzaban a hablar de las fiestas de Halloween y el disfraz que pensaban o querían usar para la gran noche de brujas. De repente, habían pasado los días y ya estaban en el viernes de una nueva semana. Los días pasaron tan rápido que casi parecía un sueño que la semana anterior hubo dos días llenos de emociones, homicidios y sangre.

Los homicidios no habían parado. Los campistas fueron los primeros de una gran lista de personas muertas apareciendo en el bosque con señas de canibalismo. Por órdenes del sheriff un toque de queda se había impuesto para los menores de edad y se tenía prohibida la entrada al bosque. Ayudantes del sheriff y algunos oficiales del FBI peinaban distintas zonas del bosque cada noche tratando de encontrar al caníbal o más cuerpos, y las mismas noches Scott y su manaba peinaban zonas contrarias del bosque tratando de encontrar a la criatura antes. El sheriff les decía en que zonas no iban a estar oficiales y ellos iban, ya que se vieron en la necesidad de decirle la verdadera naturaleza de los homicidios y una descripción muy detallada de la criatura, sin embargo, no servía.

El martes de esa semana tuvieron su segundo encuentro con la criatura, su cuerpo estaba lleno de sangre y una sustancia negra viscosa muy extraña le salía de la boca, y para la sorpresa de todos, la criatura había cambiado su aspecto. Era mucho más grande, musculosa, sus ojos ya no parecían cuencas pintadas, ahora tenía ojos y tenía heterocromia: un ojo era rojo mientras el otro dorado. Los dos brillaban como luciérnagas y ahora la criatura tenía colmillos igual a los de un wendigo.

Al verlo una segunda vez, Stiles y Mason sintieron sus bolas subirse a su estómago y se quedó congelado. Ellos no eran parte del grupo de búsqueda, sino que estaban investigando que era esa cosa, por si por alguna clase de suerte había información del origen de la criatura en leyendas o blogs de internet. En una parte de la noche, estando cansados y aburridos, Stiles, Mason y Lydia, que los estaba ayudando, decidieron salir por algo de comer y vieron a la criatura del otro lado de la calle, enseñándoles sus dientes y desapareciendo antes de que los dos pudieran decir algo.

Al siguiente día, se notificó la desaparición de un anciano y lo encontraron ayer en el bosque, sin cabeza y con marcas de dientes en todo el cuerpo.

Durante todos esos días los chicos se dispusieron a parar a ese monstruo sin importarle Raven, su naturaleza o el símbolo. Hasta a Derek se le había olvidado sus heridas que aún no sanaban. Parecía que tanto él como Liam se habían tomado una clase de venganza personal con la criatura después de la manera en que les pateó el trasero sin siquiera sudar.

Decidieron dejar sus demás problemas para luego, pensando más urgente acabar con la cosa que mataba a personas sin piedad y, si no trabajaban en tratar de atrapar a la criatura, Scott y Stiles trataban de ayudarles a sus padres a averiguar que paso con Killa, a pesar de que ellos insistían en que podían hacerlo solos.

Scott cuando cerraba los ojos o tenía tiempo libre para pensar, siempre se le venía a la mente imágenes de la criatura, sus víctimas o Killa. Cuando pasaba, suspiraba y pensaba en su conversación con su padre. Él admitió que estaba investigando la desaparición, pero que hasta ahora no había encontrado nada claro. En aquel momento a Scott no le sentó bien lo que le dijo su padre y cuando ese día, pero más adelante estaban todos reunidos, él, con la ayuda de Stiles, les explicó a los chicos lo de Killa. Todos se sorprendieron, pero dijeron que lo apoyarían en lo que quisiera, aunque ya había decidido que era mejor dejárselo todo a su padre y al padre de Stiles. Como Stiles lo había dicho antes y a veces no dejaba de recordárselo, tenían cosas más importantes.

Si bien, habían dejado a Raven de lado. El martes, no sólo vieron a la criatura con otro aspecto, sino también paso algo curioso que les hizo recordar que Raven era una bomba de tiempo que debían de, o desactivar, o llevar a otro lugar para que se active, explote y no afecte a nadie inocente. Estaban en clase de educación física, jugando voleibol cuando una pelota golpeo a Raven en la cara. De repente la pelota explotó, las gradas se corrieron hacia atrás solas y la puerta se abrió, también sola. A todos les pareció extraño, pero nadie replico o pensó otra cosa cuando dijeron que fue por el viento. Solamente ellos supieron que fue cosa de Raven y en su rostro se veía que sabía que fue ella. Al final de la jornada de clases, Lydia se propuso para vigilarla ya que ella prácticamente no estaba haciendo nada y no había encontrado ningún cuerpo, por alguna rara razón. Mason también se propuso a ayudarla y gracias a él, a pesar de que Scott creía que se estaba poniendo en mucho peligro, que estaban ya seguros que Raven era una wicca por mordida. El miércoles habían sido las pruebas para el equipo de natación. Mason participo, después de enterarse que Raven también iba a participar. Ese día no sólo Mason recibió disculpas de Raven por el comportamiento de Linus o hablaron como dos personas que se caían bien, sino también la vio en traje de baño y aparte de las cicatrices en su cuerpo, Mason no vio ningún tatuaje. Raven no era una descendiente de wiccas con una marca de protección, era una bruja por mordida y debían de controlarla si provocaba destrozos.

Deaton les advirtió lo poderosas e incontrolables que eran las wiccas por mordida y debían de saber cómo pararla, sin tener que matarla, cosa que Mason y Lydia averiguaban, en descansos de sus investigaciones de la criatura a pesar de que Deaton les dijo varias veces que no había manera de salvarlas.

— Hay tres opciones —le dijo un día a Lydia cuando fue a preguntarle sobre las wiccas por mordida —: o ellas mata en una explosión de poder, matando los que estén a su alrededor, o ustedes lo hacen o vienen las wiccas y la paran. ¿Cuál es la mejor opción?

Sin embargo, ellos se negaban a elegir sin agotar las opciones, sin hacer la lucha de averiguar si existía manera de ayudarla, y tenían muchas esperanzas de poder ayudarlas, ya que no demostraba ninguna explosión extraña de poder que lastime a otros. Aunque les daba la tranquilidad suficiente para poder encargarse de la criatura sin temer por personas lastimadas por culpa de Raven. Eventualmente, irían con ella y hablarían, lo sabían, pero no ahora. Tenían muchos problemas como para agregar los resultados de su conversación con ella.

Ese viernes era relativamente tranquilo. Scott, Liam y Kira por fin habían ido a los entrenamientos de lacrosse, después de haber faltado por dos semanas, pero no estaban haciendo un buen trabajo.

Scott se fue a sentar a las gradas junto a Kira, quien apoyaba su stick bajo su barbilla, y se quitaba el casco gruñendo.

— Bastante mal, ¿ah? —musito Kira viendo al entrenador bramarle a todos.

— No pudo concentrarme. Hay demasiadas cosas…—gruñó Scott.

— Sí… Se siente el miedo. Los homicidios andan cambiando la actitud de las personas.

— No de todas. Hay un pequeño que viste camisetas del "Caníbal de Beacon Hills". Me dan ganas de golpearlos a veces.

Kira sonrió un poco—. Es rara la forma en la que las personas actúan e situaciones extremas. Algunas tiene miedo y otras se comportan como fanáticos. ¿Cuándo podremos tener una semana como adolescentes normales?

— Cuando resolvamos toda está mierda.

Kira lo miro.

— Aun resolviendo todo, quedara lo de tu hermana.

La mirada de Scott se llenó de tristeza. — Lamento no habértelo dicho.

— Lo entiendo. Perder a alguien nunca es fácil. Si yo estuviera en la misma situación que tú y Stiles… no sé si hubiese podido haberlo.

Scott quito una de las manos de Kira de bajo de su barbilla, la atrajo así y la apretó cariñosamente. Kira miro sus manos unidas. Se sentía tan bien tenerlas así; la sensación eran tan cálida.

— ¿Han averiguado algo bueno?

Scott negó.

— A pesar de que acordamos estar metidos en lo de la criatura, he investigado un poco sobre ella.

— ¿Qué investigaste? —preguntó Scott confundido. ¿Pudo encontrar algo en internet que él y Stiles no pudieron? Hasta usaron la clave del papá de Stiles para entrar al archivo del caso de Killa y viejos archivos que pudiesen tener algo que ver con su desaparición, pero no habían encontrado nada.

— Estuve investigando un poco sobre la pista del medicamento — dijo Kira.

Scott apretó los labios. Cada vez que pensaba en lo del medicamento se enojaba. Su padre jamás le hablo sobre esa pista, como su madre le dijo el mismo día, algo enojada porque no le dijera sobre el medicamento, que junto con los videos, comprobaba que estaba viva. De hecho, el medicamento lo probaba más, ya que mientras lo videos tenían ya varios años, el medicamento encontrado en la sangre de Killa en la fábrica no había sido puesto a la venta hasta hace apenas dos años.

Era un extraño medicamento que pretendía ayudar a las personas con trastornos del sueño y no le sorprendió en nada que Killa lo tuviese en su sangre. Ella siempre había tenido problemas de sueño, pero su madre nunca quiso medicarla porque pensó que tenían que ver con el duelo sobre la muerte de su padre que Killa no había hecho frente.

— No entiendo. ¿Por qué investigaste el medicamento?—le preguntó Scott—. Mi papá y el padre de Scott no lo aceptan como una pista muy fuerte, aunque sea la prueba más grande sobre su estatus.

— Pues deberían. Encontré unos artículos donde decían que muy pocos psiquiatras aceptaban aquel medicamento para tratar los trastornos del sueño. Decían que los efectos secundarios eran muy fuertes y que afectaban las terapias por su efecto sedante en los pacientes. En aquellos años sólo 15 psiquiatras en California suministraban el medicamento. Y como donde fue encontrada la sangre fue en Monterey, pensé que si…

— Si Killa vivía en California hace 2 años, necesariamente debió de haber ido con alguno de esos psiquiatras para que le prescribieran el medicamento.

— Así es—asintió Kira—. No es mucho, pero…

— Es mucho— aseguró Scott—. Nos puede dar un nombre.

— Pero, Scott no tengas muchas esperanzas, por favor. No quisiera verte triste porque a pesar de todo, resulta que ella está muerta.

— Kira, no sé cómo explicártelo— apretó más su mano—, algo dentro de mí me dice que no está muerta. Que algo paso. Las pruebas dicen que se la llevaron y que está por algún lugar.

— ¿Y sí está viva y nunca quiso buscarlos? Scott, el medicamento está muy controlado. No sé puede robar de forma tan sencilla y es muy difícil creer que unos secuestradores paguen por un tratamiento tan caro. Demuestra demasiada preocupación.

— Lo sé. Pero… Es una gran pista. Es… algo que debo decirle al papá de Stiles, mi padre se negara a creer que la pista es algo. Piensa que la muestra de sangre pudo haberse contaminado.

— Scott…

— ¡McCall, trae tu trasero a la cancha! —gritó el entrenador.

Scott soltó la mano de Kira, le dio un beso en la mejilla y regreso a entrenar. Kira suspiró, viéndolo alejarse.

Ella no podía evitar pensar que no era la criatura el mayor reto para ellos, sino la chica pérdida. No importaba que lo dejaran aparte, había algo en toda la historia y en la manera en que se descubrió que le incomodaba.

Todo en las últimas semanas era extraño. Y todo empezó meses después de la lista de muerte y la llegada de los chicos nuevos.

— ¡Me largo de aquí, Stiles! —gritó Lydia mirando en derredor. No había nada más que arboles por todos lados.

— Por favor, Lydia—suplicó Stiles tomándola del brazo—. Ya estamos cerca.

— Stiles, tengo algo que hacer y voy tarde.

— Tenemos cosas más importantes que hacer, Lydia. Hay cosas más importantes. Hay gente muriendo por ahí como para que pienses en tener vida social.

— ¡Esto no es por los homicidios! —replicó Lydia—. Es sobre Scott, sobre ti y sobre una niña pérdida en el bosque. No sé qué quieres conseguir llevándome al lugar donde ella desapareció.

— Porque…— Stiles dio un paso hacia atrás y metió las manos en sus bolsillo—. Scott y yo hemos tratado de hacernos aún lado, pensar que la cosa ésa es mucho más importante en estos momentos, pero no hemos podido dejar de pensar en ella. La incertidumbre de no saber dónde está ocupa demasiado nuestros pensamientos y la frustración y enojo con nuestros padres por no decirnos nada hace que nuestra sangre hierva. Y luego—sacó las manos de sus bolsillos—, no puedo quitarme de la cabeza que me he estado perdiendo de algo muy importante aquí.

— No te entiendo—comentó Lydia, confundida y a la vez sintiéndose mal.

Cuando Scott y él les platicaron sobre Killa, no pudo evitar sentirse mal por estar evitando que salieran de sus labios sus sospechas. Era una locura y una vez que las hubiese dicho sería una mayor locura saborear las letras después de salir de su boca. No le creerían, menos de la manera en que ella lo descubrió.

Probó una vez diciéndoselo a ella misma en voz alta, frente al espejo y terminó bufando por lo ridículo que se escuchaba. Luego se lo dijo a Parrish, porque ocupaba decirle a alguien sobre sus sueños y él le dijo que era una locura, pero le creyó.

No entendía como él le creyó. Pensar que Raven Marvin y Killa McCall era una locura, pero todo lo decía. En sus sueños había una chica idéntica a Raven en todos los sentidos que respondía al nombre de Raven, tenía un amigo que se trasformaba en un felino humanoide llamado Linus y era una wicca. Tenía las mismas cicatrices que había visto en su cuerpo el día de las pruebas del equipo de natación y la cicatriz en su pecho se encontraba ahí, fea y gruesa.

Sin embargo, no tenía pruebas. No se sintió más segura hasta que Scott les dijo el nombre de su prima hermana y aun así una pequeña parte de ella sentía que no había nada seguro hasta que se hiciese su amiga, pudiesen hablar de los sueños que tuvo durante y antes de todo el verano y de sus labios salieran las palabras: «Yo soy Killa». También Parrish se comprometió a ayudarla investigando a Raven y a su padre adoptivo. En el pasado de ellos estaba el enlace con Killa. Al saberlo, se le sería más fácil preguntarle sobre sus sueños sino funcionaba lo de ser su amiga. Con pruebas no se lo podía negar y quizás esas pruebas le podría todo en perspectiva y ya no le seguiría ocultando aquella verdad a Scott y Stiles.

— ¿Qué tratas de decir Stiles? —le preguntó Lydia saliendo de sus pensamientos y sorprendida del silencio de Stiles.

Él miraba al suelo.

— Siento que me he perdido alfo respecto a ti.

— ¿Respecto a mí?

— Has estado meses alejada de todos nosotros, Lydia. Este es el mayor tiempo que hemos estado juntos. Sino estabas ocupada con trabajos o las chicas, estabas metida con Parrish. Aún ahora estás metida con Parrish a todas horas, a pesar de lo que estamos lidiando. No has querido hablar con nosotros sobre tu excursión a la escuela la semana anterior y parece que no le das importancia a esos palillos raros que encontraste. Y aun así, te veo y leo en tu rostro mentiras. Leo que nos ocultas algo y que tienes ganas de decirnos algo, pero no lo haces.

— No es lo que piensas, Stiles—Lydia suspiró—. Han estado pasando cosas… cosas con las que he tratado de lidiar.

— ¿Y para qué crees que están los amigos, Lydia? Se supone que tienes que lidiar con esas cosas con ayuda y apoyo de tus amigos. No tú sola.

— Mira Stiles… Las cosas que me pasan son muy grandes y complicadas. No pudo hablarlas con ustedes ahora, no me siento lista, pero cuando lo esté, lo sabrán con todo detalle.

— ¿Es algo malo o peligroso?

— Aún no lo sé.

Stiles hizo una mueca, después miro a todos lados—. No sé dónde estamos.

— Stiles…

— Hay que irnos antes de que llegue algún oficial y nos corra, o peor. Luego venimos de nuevo, ya con las coordenadas exactas—Stiles comenzó a caminar y Lydia lo siguió.

— Stiles no me has dicho que quieres conseguir llevándome al lugar dónde ella se perdió.

— Quería saber si estando en ese pudieras saber si ella está viva o muerta.

— Pero, ¿y las pruebas? —preguntó Lydia confundida.

— Las pruebas pueden estar confundidas. Puede que nuestros deseos nos hagan ver pistas dónde no hay. Pensé que si te llevaba a ése lugar, sabría si estábamos viendo pistas donde no hay; no puedes engañar a los poderes de una banshee.

— Cierto.

Caminaron unos minutos en silencio. Cuando estaba a medio metro de jeep, Lydia detuvo a Stiles poniendo una mano en su hombro—. ¿Estarás bien, Stiles?

— La incertidumbre es lo peor, Lydia. Y si lo metes junto con miedo, es difícil pasar el día.

Lydia miro a sus pies y luego levantó la mirada y observó los ojos de Stiles—. No hablaba sólo de eso. Hay muchas cosas y sé que aparte de todo, te incómoda la manera en que desaparecieron tus moretones.

— Sé que hablabas de eso—murmuró Stiles y se alejó.

Derek estaba cabeceando, con un libro en sus piernas, cuando escucho la alarma sonar. Se levantó de un saltó extrañado y miró a la puerta por si alguien entraba, pero nadie entró. La puerta ni siquiera se abrió.

Frunció el ceño y se dirigió a la caja de la alarma. El foco se prendió y la alarma sonó, estaba seguro. ¿O había alguna posibilidad que estuviese alucinando? Alejo las manos de la caja y se tocó el cuello. ¿La herida ya estaría afectándolo? ¿O era el tiempo sin dormir bien?

Los últimos días no había dejado de rastrear a la criatura. Las muertes eran demasiado y por alguna razón sentía que la criatura tenía un odio especial en él. La manera en que lo ataco aquel día de la semana anterior fue demasiado agresivo. Se empecinó a lastimarlo como para que no pudiera sobrevivir. Pero era una percepción. No lo había vuelto a ver y sus heridas sanaban, aunque muy lento como si fueran heridas en un humano, como si sus heridas hubiesen sido hechas por mujeres locas con poderes.

Suspiró.

¿Por qué la alarma sonó, sino entró nadie?

La pregunta se respondió por si sola. Alguien jaló la parte trasera de su camisa y tito hasta que pudo lanzarlo aún lado, al suelo.

Gritó sorprendiendo, sus ojos se cerraron por el dolor y después alguien saltó sobre él, poniendo sus manos a cada lado de sus cabezas y gruñendo muy cerca de su rostro.

Abrió los ojos al mismo tiempo que oía risas.

Miró con asombro a la mujer sobre él. — ¿Cora?

Cora rió más fuerte. — ¿Me extrañaste?

— Siento haberte lastimado—se disculpó Cora una hora más tarde con Derek.

— Está bien, no sabías que estaba lastimado.

— Lo sabría si alguien hubiese respondiendo mis llamadas en la última semana. ¿Realmente te sorprendes de que viniera a buscarte?

Derek no respondió. La última vez que había hablado con Cora fue el miércoles de la semana anterior y había evitado sus llamadas. No sólo por los problemas, sino para que no viera su estado. Sus heridas no sanaban y estaba muy pálido. Quería evitar por todos los medios que su hermana menor lo viera como ahora lo veía, con preocupación y extrañeza.

No sabía explicarse su debilidad. Hace un tiempo estaba tan fuerte, su herida en el cuello no sanaba, pero se sentía bien, fuerte y vitalizado. Ahora se sentía débil, enfermo y apenas si le daban ganas de comer, lo cual explicaba la falta de comida en su loft y la razón por la cual ahora estaban en el centro de Beacon Hills buscando un lugar para comer. Cora se moría de hambre, así que casi lo obligo a salir con ella. También se negó a que fueran en carro; dijo que su trasero estaba demasiado adolorido después de pasar horas en un avión y otras más en un autobús.

Derek sentía cada paso una tortura. Se sentía envenenado por acónito, su cuerpo mostraba las síntomas del envenenamiento, pero no las señales y llevaba unos cuantos días sin poder transformarse por el dolor y la debilidad. Los antibióticos que le dio Deaton ya no servían y temía que pronto terminara muriendo por una infección.

— Derek, dime más sobre este extraño monstruo en el bosque —pidió Cora.

— ¿No puedes esperar a que lleguemos al restaurant?

— Aún faltan como 5 cuadras, hay que matar el tiempo de alguna manera.

— ¿Qué tal si me dices cuanto tiempo piensas quedarte?

Cora frunció el ceño—. No lo sé. ¿Quieres que me vaya?

— Hay algo matando en el bosque, Cora.

— ¿Y? No puede dar más miedo que Decaulion y su manada de alfas. Si temes por mi seguridad, Derek. Puedo con esto sola. No quiero estar en otro país mientras tú estás acá ayudando a Scott a ser el héroe. Acepte a quedarme fuera con lo de la lista de muerte, acepte a hacerlo cuando entraron unos hombres lobos al loft y robaron las garras de mamá, pero ya no. Mira cómo estás, Derek—señaló Cora mirando a un letrero con el nombre de la calle donde se encontraban—. Pálido, débil, herido y ojeroso. Tus heridas no sanan y tus sentidos han disminuido. No puedes ayudar a Scott así. Si van a tener ayuda de un Hale, que sea la mía.

— ¿Vas a quedarte y participar no importa lo que te diga, cierto?

Cora asintió. — También me gustaría conocer a nuestra prima pérdida.

Una de las comisuras de la boca de Derek se estiro aún lado—. Tiene varias cosas de Peter.

— Aún no puedo creer que tenga una hija. Una mujer coyote.

— Han pasado últimamente cosas muy difíciles de explicar.

— ¿Cómo tus sospechas sobre la chica nueva en la ciudad y su implicación con el robo de las garras de mamá?

Derek se detuvo y afianzó su mano al brazo derecho de Cora, haciéndola detenerse.

— ¿Qué sucede? —Cora entrecerró los ojos—. ¿Vas a sacar un discurso de hermano mayor muy absurdo para convencerme de irme y no me meta en problemas?

— No—la expresión de Derek se endureció—. ¿Cómo sabes sobre mis sospechas sobre Raven?

— ¿Qué cómo lo sé? —preguntó Cora—. Esto es increíble—jaló su brazo, haciendo que Derek la soltara—. Me lo contaste.

— ¿Cuándo? Yo no me acuerdo haberlo hecho.

— El día anterior a que la niña tonta fuese regresada al hospital. Me llamaste para contarme tus sospechas y todo lo que había pasado. ¿Acaso no lo recuerdas?

— Recuerdo exactamente lo que ocurrió ese día y no recuerdo haberte llamado.

Ni siquiera había respondiendo a una llamada de Braeden ése día. Estuvo demasiado extrañado por Raven, lo que le dijo estando sedada y las imágenes que vio al tocarlas como para hablar con alguien. Aún unos días después, no podía dejar de pensar en eso y cuando Braeden fue a verlo, estuvo tan alejado y extraño que probablemente eso fue el inicio del fin de su relación. En sus visitas anteriores se veía que estaba por terminar todo, pero fue en ésa la que todo terminó definitivamente. Aún no entendida porque Braeden le dijo el día anterior tan de repente que quería terminar todo. Que se había divertido mucho, pero que ya era hora de que regresaran a la realidad y aceptaran que no iba a funcionar nada entre ellos.

— Lo hiciste—aseguró Cora sin cambiar su tono de voz—. Y si las tiene, quiero saberlo. Quiero que nos las devuelva.

Derek incluyó un ceño fruncido a su expresión dura. Trato de escuchar el latido de su hermana. Su pulso no cambio en ningún momento cuando habló, no tenía razón para desconfiar de sus palabras. Entonces, ¿por qué desconfiaba de Cora? Él estaba seguro que no le hablo sobre sus sospechas, pero habían pasado tantas cosas los últimos días que muy bien se le pudo haber olvidado su flujo de información. Una buena opción que se negaba a aceptar, ¿Por qué? ¿Por qué? Le clavó más fuerte su mirada. No estaba tan seguro si su silencio la haría cambiar el pulso, como esperaba, delatando su mentira o la pondría enojada con él.

Su pulso cambio un poco. Derek separó los labios para preguntarle la verdad ahora que estaba perturbada.

— ¿Te dije…?—Se interrumpió. De la nada un olor comenzó a cosquillearle en sus fosas nasales. El olor no debía de afectarle tanto ni llamar tanto su atención, pero esté era demasiado extraño para no llamar su atención.

Unos segundos después escucho su voz.

— No voy a quitar mi cara, Dany. Es la única que tengo.

— ¿Por lo menos puedes actuar como si salir con unos chicos de tu edad no fuera igual a recibir la inyección letal?

— Soy año más grande que ustedes y estoy acostumbrada a estar con personas 10 años más grandes que yo, no chicos de mi edad; no pidas milagros, Dany. Me hiciste salir de la cama, quitarme el pijama, ponerme sostén y dejar de ver la cara de la abuela de mi novio. Tan solo hacer que me pusiera el sostén es un gran logro.

— Para mí. Dougie no lo hubiese conseguido con la gárgola que tienes viviendo contigo. Pensé que exageraba hasta que vi a la abuela de tu novio. Ya veo de dónde heredo Linus esa mirada castrante.

— Oh, no… La mirada de Linus es de aficionados. Tana hace que los hombres se le suban las bolas al estómago y que a las mujeres mágicamente le salgan bolas y se le suban al estómago con una sola mirada. Linus… a lo mucho sientes su mirada como un golpe en las bolas.

— ¿Y eso se te hace poco?

— No, se me hace mirada de aficionados—una pausa—. Extraño su mirada de aficionado.

— ¿Te digo quien no la extraña? Dougie.

— Dany…

— Lo digo en serio, le gustas. Se muere por ti y casi se ahoga en la piscina cuando te vio en traje de baño.

— Soy sexy, pero mi cuerpo tampoco es la sensación. Es un cuerpo normal.

— Y es un chico muy guapo y dulce. ¡Es un buen prospecto!

— Dany, espera mi zapato…—una pausa—. Serle infiel a Linus va en contra de mi naturaleza, ni siquiera me lo imagino. Pero si lo fuera, te lo puedo jurar, Dany, no sería con Dougie con quien firmara un contrato con la inmoralidad.

— Si no es con él, ¿con quién?

— Bueno, ¿alguna vez has estado con una mujer Dany?

Risas.

— No seas payasa.

— Oh, vamos, de seguro te hago gritar más que cualquier hombre te ha hecho gritar. Uno aprende muchas cosas después de tantas horas baboseando en páginas sucias de internet.

— Eres una ociosa.

— Nunca he hecho que no.

Justo en el momento que comenzaba a reír de nuevo, Raven y Dany aparecieron en la esquina, a unos cuantos pasos de Derek y Cora.

Raven levantó la vista, dejando de reír y los miro ahí parados alado de un poste de luz. Si su aspecto no era el mejor, pensó Derek, tampoco el de Raven era bueno. Ojeras oscuras surcaban sus ojos y el maquillaje no hizo un buen trabajo ocultándolas. Traía puesto un overol ceñido, una chamarra naranja encima y sus labios estaban pintando del mismo color. Se veía muy al natural, más delgada que la última vez que la vio, pálida y un espejismo de tristeza se encontraba en su rostro. La sorpresa surcaba su rostro.

— Permiso—dijo ella y Derek se hizo aún lado para que pasara. Su mano logro golpear la suya mientras caminaba por accidente y ahí estuvo de nuevo la sensación cálida extendiéndose por el lugar donde lo toco por accidente.

La siguió con la mirada hasta dio vuelta a la esquina. Antes de que se dijera que debía de dejar de escucharla, alcanzó a oír que estaba suspendida de la escuela y que se negaba a ir a terapia con la psicóloga que le dio la escuela.

— Cora—la miró y Derek se sorprendió al notar que su hermana también miraba el lugar por donde su fue y en su rostro había preocupación—. ¿Cora?

— Esa es la chica, ¿no es así? — preguntó viéndolo