Reto 30 días de OTP

Día 21: Cocinando


Había visto a Temari hacerlo cientos de veces, así que no debería ser tan difícil...Desearía haber prestado más atención.

Sabía que se necesitaban ingredientes, como vegetales y cosas así; y que después de una hora más o menos ya se veía una cena hecha y derecha, pero ¿qué había en el medio?¿qué clase de magia o jutsu prohibido llevaba de una cosa a la otra? Él no lo sabía. Y que quede claro que Shikamaru culpaba a su consentidora madre del hecho de no saber.

-Diablos ¿Con qué empiezo?...Supongo que podría encender el fuego primero, sí.- Dijo para sí mismo, echando un ojo al artefacto que rara vez había tocado para otra cosa que no fuese buscar comida o sobras que su esposa le hubiera dejado. Por lo menos, esto sí creía saber más o menos como funcionaba.

Tomó un fósforo y lo rayó contra la superficie rasposa a un lado de la caja. No prendió. Lo había hecho muy despacio, suspiró y lo intentó con más fuerza, raspándose la punta de los dedos en el proceso, y escuchando un 'crack'; al ver entre sus dedos, en su mano solo quedaba la mitad del cerillo roto, mientras la otra parte reposaba muy tranquila en el piso. Sin encender la más mínima chispa. Oyó un estornudo de la rubia procedente del cuarto de donde apenas había salido ese día y se obligó a mantener la calma. Tomó otro cerillo y cuando al fin pudo ver la pequeña llama brotando y quemando el palillo de madera, sonrió con orgullo y procedió a encender el fuego.

Admiró el logró que había conseguido él solito. Ahora...¿Qué?

Otro estornudo de la rubia. Lo meditó unos momentos antes de disponerse a cortar los vegetales que posaban sobre la mesada, debía ser pan comido, el filo del cuchillo brillaba y...Auch.

Llevó el dedo a su boca, lamiendo la herida. Que mierda ¿Acababa de cortarse con un cuchillo?¿Para que necesitaba enemigos con kunais o esas tres horas de entrenamiento con shurikens si él solo se bastaba para lastimarse?

Tal vez debería dejar que el agua se caliente mientras preparaba lo necesario. Miró la llama que había encendido y consideró que era demasiado baja, la hizo arreciar hasta que esta se elevó varios centímetros, era una columna de fuego que parecía subir y bajar con constancia ¿Era demasiado? Nunca había visto a Temari cocinar con un fuego tan alto, aunque ahora que lo pensaba tampoco sabía cual era la longitud correcta; pues, mejor que sobre y no que falte ¿verdad?

Llenó la cacerola y la abandonó sobre el fuego un rato, no contaba con que solo uno o dos minutos después la cocina ya estaría sofocantemente repleta de vapor húmedo y caliente, la humareda se esparcía por doquier y subía la temperatura de la habitación, por lo menos, un par de grados. Exaltado y limpiándose el sudor, Shikamaru dejó caer en la cacerola, los ingredientes que había reunido, pegando un grito sorprendido cuando algunas pequeñas gotas de agua hirviendo le salpicaron en las manos.

Maldita sea, todo eso le pasaba por querer hacer algo bueno. Esto claramente era una señal para que mantenga el trasero en el sofá en lugar de...¿Qué era ese olor?¿Había algo que olía mal?¿Cómo podía oler algo mal en una sopa?

Y para colmo, parecía que más de la mitad del agua de la cacerola ahora estaba en el aire, evaporada.

Que desastre.

-Shikamaru...¿Qué estás haciendo?- Temari adormilada, pálida, y probablemente con fiebre, lo miraba con ojos cansados desde el umbral que separaba la cocina de la sala. Lucía el elegante conjunto de una bata y unas pantuflas, con el cabello maltratado y despeinado por estar tanto tiempo bajo las mantas.

-Em, estoy haciendo la cena ¿No ves?- En ese momento, algo estalló dentro de la cacerola, aunque no sabía qué, de hecho, ni recordaba bien lo que le había puesto a la sopa.-No te enfades, sé que no te sientes bien.-

Ella se acercó sosteniendo el escote de la bata en un puño cerrado, y apagó el fuego. Justo antes de encajarle un puñetazo en el brazo a su esposo, él se quejó, aunque notó el ataque mucho más débil de lo normal.

-Imbécil ¿Qué le hiciste a mi cocina?- Ella habló con un tono bajo y amenazante, y justo cuando él iba a protestar, le dejó un merecido beso en la mejilla, antes de pasar sus brazos al rededor de la cintura masculina.- Ahora deja que la profesional se encargue. Gracias.-

En cuestión de minutos, la pareja estaba en una casa de comida cercana, pidiendo una cena mucho más decente.