AMOR AL CAER EL CREPÚSCULO

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen; son de la autoría de J. K. Rowling. Yo solamente cree la historia.


CAPITULO XX

EXPLICACIONES

-¿Qué quieren saber? –cuestiono la castaña nomas al entrar y sentarse en un cómodo sofá y sentir como sé apegaba aún más a ella el pequeño Scorpius.

-Toda la verdad. –Respondieron al unísono los gemelos.

Tanto Hermione como Draco los miraron alternadamente. De la misma manera, los gemelos los observaban o mejor dicho, los analizaban.

Fue Hermione quien rompió el silencio.

-¿Por dónde comenzar? Esa era una buena pregunta.

Los gemelos, no dejaban de notar qué a cada gesto, a cada movimiento de la castaña (ahora pelinegra) Draco Malfoy no dejaba de trazar ligeros movimientos en su espalda. Al igual que el pequeño rubiecito qué sé aferraba a las faldas y costosa túnica qué podía observarse vestía Hermione.

Hermione, por mero instinto acerco más a su pecho al pequeñito. Por un breve instante, ni siquiera su dolor. El dolor de confesar aquello qué el hombre qué hasta hace poco había amado le pareció importante. Observo los ojitos acuosos del rubiecito y lo apretó aún más fuerte. Sin necesidad de palabras le prometía qué estaría por siempre a su lado y eso parecía confortarlo. De un tiempo para acá, ese pequeño sé había convertido en parte esencial de su mundo. Ya no concebía, sin explicación lógica aparente, la vida sin la nueva familia de la qué ahora era parte. Era realmente difícil de entender, después de todo, ni siquiera con los Weasley se había sentido así. Como parte verdaderamente esencial de algo. Como parte esencial de una familia.

Por supuesto, esto tampoco paso desapercibido para los gemelos, ni mucho menos para el rubio. Si, ella sería una excelente madre.

-Hermione, ¿te importaría qué el pequeño estuviera en un sitio más cómodo? Para poder hablar, por supuesto, -dijo George en tono conciliatorio. –Claro, está segura de qué nada le pasara –complemento Fred mirando al rubio mayor qué mantenía la mirada impasible y sé notaba tenso.

Al escuchar esa breves palabras el pequeñito sé aferro con más fuerza a la túnica de Hermione, misma qué en un momento al ver los ojos de los gemelos, pudo estar segura de qué no le sucedería nada malo.

-¿Confías en mi Scorp?

El pequeño solamente asintió.

-Ve con Fred. El te mostrara algo con qué jugar. Yo estaré aquí y no me iré. También estará papá y te prometo qué en cuanto todo esto termine terminaremos nuestro paseo por Hogsmade y te compraremos lo qué desees pero debes prometer qué te portaras bien y no harás travesuras.

El pequeñito analizaba con cautela las palabras de Hermione. Cualquiera qué lo observara, pensaría qué no era ningún niño pequeño. Sin embargo sé sorprenderían al saber qué tan solo tenía cuatro años.

-¿Pero…? Pregunto muy sorprendido el rubiecito?

-Estaré bien, mi amor. –dijo nuevamente Hermione, pasando sus manos por el cabello del pequeño. Además, piensa qué si ellos quieren dañarme tu padre no lo permitirá. -¿Verdad, Draco? –dijo mientras giraba lentamente su cabeza hacia el rubio.

-Te lo prometo.

-Ahora obedece, Scorpius. –ordeno el rubio.

El pequeñito bajo de las faldas de Hermione. Aún y cuando se dirigió con Fred, no dejaba de mirar con miedo los ojos de la mujer qué él había empezado a ver como su madre (aunque era lo suficientemente inteligente como para saber qué era una palabra qué aún no debía decirle. Por lo menos no hasta qué ella lo llamara hijo. Después de todo, su padre, sus abuelos e incluso sus tíos ya habían hablado con él y le habían explicado qué no debía llamarla "mamá"). El ver en su rostro una mirada llena de amor, lo hizo sentir seguro. A ella no le sucedería nada y pronto estarían de nuevo paseando por las calles de Hogsmade.

Por si acaso, el pequeñito sé mantenía alerta. La observaba a lo lejos. A leguas sé notaba qué en cuanto fuese a Hogwarts iría a Slytherin. Era astuto y perspicaz.

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Fred y George podrían ser los bromistas y los chicos alegres de la familia Weasley, eso nadie lo negaba, sin embargo, y pese a qué ellos siempre sé caracterizaron precisamente por esa alegría, también eran muy astutos, prueba de ello había sido el hecho de reconocer a Hermione, aunque claro, con ciertas reservas. Puesto qué, ya la habían visto desde qué había estado tomando el té en el salón de madame Pudipie, pero no sé habían acercado a ella, la habían seguido y la habían observado a lo lejos y solo cuando realmente lo creyeron prudente sé acercaron a ella.

No era qué no confiaran en Ron, de hecho, ellos eran a quienes más les dolía el hecho de qué su pequeño hermanito, el mismo qué era el blanco de sus bromas, estuviera así, vuelto una piltrafa. A ellos les dolía verlo sufriendo, pero siempre habían sido racionales y ambos sabían qué cada historia de pareja tiene dos puntos de vista.

Habían estado buscando a Hermione por alrededor de dos meses y ella no aparecía por lo qué, jamás habían imaginado siquiera verla allí, en pleno Hogsmade, y menos aún, de la mano de cierto rubio ex príncipe de Slytherin odioso e insufrible hurón botador.

Aún así, dentro de su tristeza, decepción, enfado, enojo y por demás decir, sorpresa, ambos lograron mantener la calma. Después de todo, ellos sé habían prometido escuchar la versión de Hermione. No era posible qué ella hubiese tenido el corazón para…. Simplemente para hacer lo qué les había jurado qué ella había hecho, Ron. Y les alegraba descubrir qué no había sido así.

Aún así, las dudas eran muchas ¿Por qué estaba Hermione con Malfoy? ¿En donde se había ocultado todo este tiempo? ¿Por qué había dejado a Ron? ¿Por qué ese cambio de imagen? ¿Por qué el pequeño qué los acompañaba sé aferraba a sus faldas como si fuese…? ¿Qué hacia ella vistiendo como una sangre pura? ¿Qué hacia caminando de la mano de Draco Malfoy con esa enorme sonrisa? ¿Podría ser qué el bebe fuese hijo de Malfoy?

Aunque eso era una posibilidad, al ver como sé trataban, decidieron no atar conclusiones. Incluso, habían cerrado sortilegios. El encontrarla les daba mucho en qué pensar y simplemente no querían sacar conclusiones apresuradas. Debía haber una muy buena razón para qué ese tipo la acompañara y ella sé apoyara en el de esa forma. Cualquiera que fuese la razón ellos la averiguarían. Les gustase o no la respuesta. Después de todo era mejor un trago amargo a una mentira.

Malfoy. Otra de sus grandes dudas, permanecía impasible. No había hablado más qué para ordenarle al pequeño qué era su hijo comportarse. Se había mantenido tras Hermione, apoyándola, cuidándola y hasta podría decirse sosteniéndola para no derrumbarse.

No conocían lo suficiente al príncipe de las serpientes, pero tanto Fred como George podrían jurar haber visto un ligero, casi imperceptible rastro de furia en sus ojos cuando los encontraron.

-Escucha, Hermione, -comenzó Fred, nosotros queremos saber ¿Por qué dejaste a Ron? No entendemos porque…. Mira, mi hermano está…

Pero la explicación qué comenzaba a dar Fred fue cortada por George.

-Hermano, creo qué lo mejor es qué Harry este aquí, después de todo, también ha estado buscándola y creo que sería prudente qué….

-No. Harry Potter no merece estar aquí. –corto de tajo Hermione con cierta furia en su voz qué, de alguna manera alerto a los gemelos de no avisarle al moreno. Si quieren saber, si quieren en verdad enterarse de todo lo qué me hizo su hermano no le avisaran a nadie qué estoy aquí. Por lo menos no hasta qué hayan escuchado toda la historia. No hasta qué sepan porque…. En ese instante Hermione sé quebró y sé refugio en el pecho de Draco, quien la atrajo hacia sí, y le permitió llorar y desahogarse. Cuando estuvo más calmada, prosiguió.

-Perdón por llorar. Les decía qué necesito qué me escuchen por favor. Después de escucharme, ustedes podrán tomar su decisión y sea cual sea la aceptare. Lo prometo. Pero por favor, escúchenme hasta el final.

Los gemelos simplemente asintieron. Necesitaban respuestas y ella era la única qué las tenía.

Antes qué nada, Fred, George, lo primero qué tienen qué saber es qué estoy –como ya lo deben de haber notado- en cinta, tengo casi cuatro meses de embarazo, si, el bebe qué estoy esperando es hijo para mi desventura de su hermano Ron. Sin embargo, en cuanto mi hijo nazca, a Ron le será negado cualquier derecho sobre él. Su hermano, no puede ni debe acercarse ni a mí, ni a mi hijo. Ya nos ha hecho mucho daño.

Debo decir, qué de todas las personas qué conozco, jamás creí qué fuesen ustedes dos precisamente quienes me reconocieran. Nadie debía reconocerme, sin embargo, ustedes han logrado lo imposible. ¡Gracias por ello!

Es bueno sentir qué al menos, para alguien qué formo parte de tu pasado eres y fuiste importante. Por lo menos lo suficiente como para no olvidarte.

-¿Por dónde comenzar? Lo crean o no es una buena pregunta. Hay tantas cosas qué necesitan saber, y tan poco tiempo para explicarlas.

Sé qué ambos deben tener muchas dudas. Probablemente, su primera pregunta, más allá de ¿Dónde he estado? Es ¿Por qué estoy con Draco Malfoy? ¿Acaso me equivoco?

Los gemelos la miraron alternadamente con ¿sorpresa? En sus rostros. Hermione siempre había sido muy inteligente, sin embargo, no esperaban qué ella les hablara de esa manera. En el poco tiempo qué habían estado tratando con ella había pasado por diferentes estados de ánimo y el qué atravesaba justamente ahora, era quizás el qué más miedo les daba. Sé encontraba demasiado tranquila. Demasiado serena. Incluso su tono de voz era casi un murmullo. Parecía más bien un ligero siseo, como el de una serpiente.

Por sus caras puedo deducir qué no es así. –Continuo Hermione sin prestar atención a lo qué los gemelos intentaban dilucidar.- Creo, sin embargo, qué ya tengo el comienzo de la historia. No es algo muy agradable de escuchar, y temo qué sé decepcionaran de ciertas personas, por lo qué, me disculpo de antemano

Creo que la mejor forma de comenzar es el principio. No les narrare lo qué ustedes ya saben. Viví con su hermano por mucho tiempo e incluso me llene de grandes alegrías e ilusiones a su lado, mismas qué el sé encargo de destruir.

No necesito narrarles lo qué ya saben. Mi vida había transcurrido, después de la guerra entre nubes de algodón, todo gracias a qué después de finalizada esa interminable guerra retome mis estudios en Hogwarts y como saben me gradué. Al salir podría decirse qué como premio en mi activa lucha en esa guerra, termine obteniendo un puesto en el ministerio (mismo qué no sé si merecía o no) comencé a la par mis estudios en leyes mágicas y termine mi carrera ganándome el respeto de quienes trabajaban conmigo, habíamos hecho ya algunas propuestas sobre la creación de nuevas leyes a favor de diversas criaturas mágicas y otros, como saben, pero lo más importante de todo, para mí, en aquel entonces, más allá de los triunfos profesionales qué estaba logrando, era el hecho de tener a su hermano, al qué yo consideraba el hombre más maravilloso y comprensivo de este mundo, porque me había apoyado en todos mis proyectos, había logrado compaginar mi vida con la de él y habíamos terminado por vivir juntos en un apartamento en Londres muggle, aunque no muy lejos del mundo mágico, sobre todo del caldero chorreante. Sin embargo me he llevado una desagradable sorpresa con respecto a él.

Todo comenzó hace poco más de tres meses. A últimas fechas, yo me había venido sintiendo un poco enferma. Tenía mucho sueño y bastantes nauseas, en un principio, sé lo había adjudicado al stress laboral por el qué estaba atravesando, poco después, sé lo achaque –sobre todo mis nauseas- al hecho de comer mal o a diversos productos qué pudieron haberle sentado mal a mi digestión. Sin embargo, yo no le había tomado la menor importancia.

Pasados algunos días, mis nauseas no cesaban y la sensación de sueño parecía más constante. Uno de esos días, mi vecina, la señora Hawks, sé acerco a mí y me dijo algo qué desencadeno mis dudas.

-Hermione, querida, tienes una luz muy especial en la mirada. Apuesto a qué pronto tendrás una gran alegría. Ese día, por supuesto, por alguna razón estaba llegando tarde al ministerio por lo qué no le tome importancia.

Esa misma noche, la señora Hawks me invito a tomar el té, al día siguiente en su casa. No les contare todo lo qué hablamos, sino lo qué me hizo sospechar.

-¿Sabes, Hermione? Tienes la misma mirada de mi Alana cuando iba a tener a su primer hijo.

Sobra decir qué me sorprendí muchísimo ¿Era posible qué yo estuviera embarazada y no haberme dado cuenta?

La señora Hawks, al ver mi cara de asombro comento qué algo similar le había sucedido a su hija, por lo qué desde la mañana anterior a la qué me había hecho notar ese pequeño detalle, había ido a la farmacia y había adquirido para mí una prueba muggle de embarazo.

La verdad es qué temía hacerme la prueba yo sola, en casa, sin tener a nadie con quien compartir, por lo qué en cuanto la señora Hawks me propuso hacerme la prueba en su casa, después de explicarle qué su hermano no volvería esa noche por asuntos de trabajo, acepte.

Esos han sido quizás los quince minutos más largos de toda mi vida. Cuando la prueba dio positivo, yo no cabía de la felicidad. Tendría un hijo de Ron, del hombre al que amaba y qué… simplemente era todo perfecto.

Con la alegría qué me embargaba, decidí qué no podía esperar más, ¡No necesitaba de ninguna poción para confirmar lo qué la prueba muggle había revelado!, por lo qué, al día siguiente me levante muy temprano y me arregle, todo con la finalidad de comunicarle a su hermano la buena nueva, estaba segura qué sé alegraría tanto como yo ¡Tendríamos un hijo! ¡Seriamos padres de un hermoso bebe! ¡Pero estaba muy equivocada si creía qué eso era algo qué iba alegrar a su hermano!

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Desde qué habíamos sido descubiertos por los gemelos había sentido qué toda la posibilidad de ser feliz con la maravillosa mujer qué tenía a mi lado sé había esfumado por completo. Por primera vez en toda mi vida, pude sentir en carne propia lo qué era sentirse derrotado y perdido. Jamás había sentido algo así. ¡Maldije a Potter para mis adentros! ¡Si tan solo el cara rajada no sé hubiese cruzado por nuestro camino, probablemente hubiésemos terminado sin contratiempos nuestro paseo y probablemente ahora estaríamos felices en el castillo o en algún lugar de Hogsmade! Sin necesidad de haber ido a Honey Ducks sino hasta tarde, cuando ya no hubiese peligro de encontrarnos con algún Weasley.

Sin embargo, no podía dejar sola a Hermione. Era imposible. Yo debía estar con ella. Haciendo acopio de una fuerza qué no sentía tener, encamine mis pasos hacia donde nos guiaron los Weasley. No quería hacer ningún escándalo, y mucho menos, lograr atraer más atención hacia nosotros. Suficiente era con esos dos. Con esa misma agilidad, logre enviar un patronus a mi madre, a la Directora a Pansy y a Daphne, quienes se encontraban en el castillo. No sabía a qué me enfrentaría, por lo qué lo mejor era estar preparado para cualquier cosa.

Nada más al entrar en aquel lugar sentí de a poco qué mi mundo estaba a punto de derrumbarse. Pero me mantuve firme. Lo qué ella menos necesitaba era verme débil. Nuevamente me sorprendió. Ella era una verdadera leona. Su carácter, aunque había cambiado, para volverse un tanto más dócil e incluso más refinado, continuaba teniendo ese aire rebelde y desafiante qué tanto me gustaba en ella.

Su primera pregunta fue -¿Qué quieren saber? Eso me sorprendió muchísimo. Esperaba ser yo el que tuviera qué dar las explicaciones, pero como siempre, ella había hecho algo completamente distinto a lo qué yo hubiese podido prever. Sin embargo, la conocía, por lo qué en cuanto nos sentamos, comencé a trazar círculos sobre su espalda para tranquilizarla. Afortunadamente, tenía la suficiente confianza como para hacer eso y qué ella no me rechazara. Podía notar lo nerviosa qué estaba. Ella, la valiente mujer qué había enfrentado a Lord Voldemort estaba allí, tan sola, tan indefensa, tan llena de miedo y era -¡Me maldecía por dentro! Eso era lo único qué podía hacer para tranquilizarla y hacerle saber qué estaba a su lado. Qué estaba con ella.

Sentí como poco a poco sé fue acompasando su respiración. Ya no era necesario qué siguiera con ese movimiento, pero no pude evitar continuar haciéndolo, mientras observaba todo a mi alrededor. Sobre todo a los gemelos. ¿Quién diría qué serian ellos quienes descubrirían quien era? Honestamente, no sabía qué prefería si qué ellos o San Potter la hubiesen descubierto. De san Potter sabía qué esperar, ¿pero? ¿Cómo reaccionarían los gemelos?

Sabía qué Hermione estaba muy tensa, mi preocupación fue mayor cuando me di cuenta de hasta qué punto. Tanto Scorpius como ella se aferraban el uno al otro como si estuvieran en medio de un naufragio muggle. Parecía qué uno dependía del otro para poder respirar. Sin embargo, los gemelos volvieron a romper la calma en la que estábamos cuando ofrecieron un lugar más cómodo para mi hijo para qué pudiéramos hablar, cosa qué no supe si agradecer en ese instante, o maldecir.

Vi como Scorpius sé aferro más a ella. Estaba a punto de ordenarle a Scorpius qué sé dirigiera con los gemelos cuando ella me sorprendió con sus sencillas palabras:

-¿Confías en mi Scorp?

Scorpius, a modo de respuesta, simplemente asintió.

-Ve con Fred. –ahora sabia el nombre del gemelo qué interrumpió- El te mostrara algo con qué jugar. Yo estaré aquí y no me iré. También estará papá y te prometo qué en cuanto todo esto termine terminaremos nuestro paseo por Hogsmade y te compraremos lo qué desees pero debes prometer qué te portaras bien y no harás travesuras. Cosa en la qué estuve totalmente de acuerdo. Después de procesar un poco la información qué tenía, simplemente creí qué no era bueno qué Scorpius escuchara conversaciones de adultos. Observe a mi hijo y lo escuche objetar:

-¿Pero…?

Nuevamente, y antes de qué yo dijese cualquier palabra ella sé me adelanto. Parecía conocer tan bien a Scorpius, todos sus miedos, todas sus dudas, todo aquello qué pudiera dolerle o afectarle a mi pequeño.

-Estaré bien, mi amor. –dijo nuevamente Hermione, pasando sus manos por el cabello del pequeño. Además, piensa qué si ellos quieren dañarme tu padre no lo permitirá. -¿Verdad, Draco? –dijo mientras giraba lentamente su cabeza hacia mí, por lo qué simplemente resolví contestar con un:

-Te lo prometo. Después de todo, la palabra de un Malfoy valía mucho más qué un contrato escrito, y eso era algo qué Scorpius había aprendido. Sin embargo antes de qué mi hijo volviera a cuestionar algo siquiera le ordene:

-Ahora obedece, Scorpius.

Vi como mi pequeño bajaba de las faldas de Hermione con cierta ira en sus ojitos, pero dirigida a mí. Aún y cuando se dirigió con Fred, no dejaba de mirar con miedo los ojos de la mujer qué él había empezado a ver como su madre, pero no dijo nada más. De reojo pude incluso observar como mi hijo fingía jugar y no perdía de vista a Hermione. Mi hijo sé estaba volviendo alguien muy aprehensivo y sobre todo, posesivo. Todo un Malfoy.

En cuanto Fred volvió pude ver claramente sus intenciones. Nadie rompía nuevamente ese tenso silencio qué nuevamente sé había instalado. La mirada de Fred Weasley no hacía sino complementar la qué su hermano nos dirigía a Hermione y a mí mientras el otro sé había ido. Sentí como el primero había estado intentando entrar en mi mente sin lograrlo, gracias a mi tía Bella era un excelente oclumante y había bloqueado cualquier intento de este por leer mi mente. Aunque no era tiempo de recordar cosas tristes. ¿Me pregunte si es qué no estaban intentando hacer lo mismo con Hermione?

Al seguir intentando penetrar en mi mente sin resultado alguno, ambos cambiaron de táctica y comenzaron a analizarme. Supongo que yo hubiese estado igual de sorprendido de ver a la qué hasta hace nada mujer de su hermano en brazos del qué sé podía considerar su peor enemigo. Sin embargo, como un acuerdo casi tácito, pude ver como ambos habían cambiado intencionalmente de tema.

-Escucha, Hermione, -comenzó uno de ellos, nosotros queremos saber ¿Por qué dejaste a Ron? No entendemos porque…. Mira, mi hermano está… Pero la explicación qué comenzaba a dar fue cortada por su hermano.

-Hermano, creo qué lo mejor es qué Harry este aquí, después de todo, también ha estado buscándola y creo que sería prudente qué….

-No. Harry Potter no merece estar aquí. –corto de tajo Hermione con cierta furia en su voz, misma qué me sorprendió. De un momento a otro, ella cambio su semblante. Ahora había aún más tristeza, aún podía ver lo doloroso qué había sido para ella qué el imbécil del cara rajada no la hubiese reconocido, de alguna manera debajo de toda esa frialdad qué mostraba, ella se estaba quebrando poco a poco. Sin embargo y gracias a ese repentino ataque de furia, logro qué los gemelos no le avisaran al imbécil de san Potter.

Nuevamente, me sorprendió, no entendía como es qué ella podía confiar en ellos. Era como si… era algo simplemente inentendible para mí, después de todo ellos eran hermanos de aquel qué tanto daño le había hecho. "Si quieren saber, si quieren en verdad enterarse de todo lo qué me hizo su hermano no le avisaran a nadie qué estoy aquí. Por lo menos no hasta qué hayan escuchado toda la historia. No hasta qué sepan porque…."

En ese instante Hermione sé quebró y sé refugio en mis brazos, todo fue por mero instintito, pude observar de lejos como Scorpius sé levantaba del lugar en el qué estaba, sin embargo con una mirada le advertí qué no sé acercara, al tiempo ella se aferraba a mi pecho, permitiéndole llorar y desahogarse. Cuando estuvo más calmada, prosiguió.

-Perdón por llorar. Les decía qué necesito qué me escuchen por favor. Después de escucharme, ustedes podrán tomar su decisión y sea cual sea la aceptare. Lo prometo. Pero por favor, escúchenme hasta el final.

De alguna manera, esas palabras me dolieron, no esperaba eso de ella, pero yo no podía ir contra sus deseos. Si ella quería confiar en ellos yo también debía hacerlo, después de todo ellos eran quienes la habían reconocido y si no mal recordaba el hechizo decía qué solo aquel qué estuviera dispuesto a saber la verdad y solo quien fuese su verdadero amigo podría reconocerla. Pero era tan malditamente difícil aceptar eso. Y más lo era el escuchar cada palabra qué decía, tan llena de dolor, tan llena de sufrimiento, que no pude evitarle.

"Es bueno sentir qué al menos, para alguien qué formo parte de tu pasado eres y fuiste importante. Por lo menos lo suficiente como para no olvidarte.

-¿Por dónde comenzar? Lo crean o no es una buena pregunta. Hay tantas cosas qué necesitan saber, y tan poco tiempo para explicarlas.

Sé qué ambos deben tener muchas dudas. Probablemente, su primera pregunta, más allá de ¿Dónde he estado? Es ¿Por qué estoy con Draco Malfoy? ¿Acaso me equivoco?"

Claro qué ella no sé equivocaba. Después de eso, ella comenzó a narrarles parte de su historia con Weasley y cada palabra, cada sentimiento qué ahora era narrado con furia y dolor, se incrustaba poco a poco en mi pecho causándome un gran dolor. ¿Cómo era posible qué el idiota de Weasley la hubiese dejado? ¡El tenía todo lo qué yo deseaba! ¿Cómo era posible qué la hubiese engañado? ¿Cosas de trabajo? Eran mentiras, ¡Probablemente, el muy imbécil, cada vez qué inventaba qué debía quedarse por asuntos de trabajo lo hacía para revolcarse con cualquier zorra! ¡Y ella! ¡Mi ángel no merecía sufrir así por su culpa! ¡Ese maldito imbécil pagaría con sangre cada una de sus lágrimas! ¡Muy pronto sé arrepentiría incluso de haber nacido!

Sin embargo, lo qué más dolor me causo, fue saber con cuanta ilusión esperaba al hijo de ese idiota. Fue saber como ella lo adoraba, lo idolatraba. Fue saber cómo él era el hombre perfecto para ella y yo estaba muy lejos de serlo. Yo y mi actitud egoísta de quererla solo para mí.

Pero tendría paciencia, no sé de donde la sacaría, pero la tendría. Ella era lo único qué hacía falta para complementar mi mundo y si ella, pese a todo quería al hijo de ese imbécil, yo también lo querría, porque después de todo, también era parte de ella. Parte de su ser y gracias a él, ella estaba indirectamente a mi lado. Y, aún más, era yo quien estaba disfrutando de ver los cambios en su cuerpo, era yo quien estaba compartiendo con ella cada segundo en el qué estaba creciendo esa pequeña vida. Continúe escuchando sus palabras y está vez, no pude sino alegrarme. Al escuchar el cariño con el qué hablaba de mí, de mis padres, de mi hijo y de mis amigos, no pude sino sentirme orgulloso, poco a poco me estaba ganando su cariño. ¡Nos consideraba parte importante de su mundo! ¡Nos consideraba su familia! Y eso seriamos para ella, Pero aún así, tendría cosas qué arreglar con los gemelos para confirmar lo qué ella les decía, aunque claro, sin qué ella lo supiera, después de todo, necesitaba saber qué les había dicho la maldita comadreja para qué ni siquiera Potter la reconociera.

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Todo comenzó después de qué salí de la oficina de su hermano. No sabía a dónde ir, ni a quién recurrir. ¡Tenía tanto miedo! Pensé en ir a la madriguera, pero sabía qué allí estaría Ron y sinceramente no sabía si podía confiar en su madre. ¿Quién me garantizaba qué no le ayudaría a su hermano a deshacerse de mi bebe? ¿Quién me aseguraba qué me creerían? Pensé en Harry, sin embargo estaba en una situación similar, después de todo, el estaba casado con Ginny y por tanto era parte de su familia y yo, yo simplemente era una extraña.

Por último, decidí dirigirme a casa de mis padres. Sabía qué sería extraño qué fuese con ellos. Después de todo, solamente los visitaba una vez al año. Solamente en Navidad. ¿Tienen idea de lo decepcionados qué sé sentirán cuando se enteren de todo? ¡Ellos no educaron a una cualquiera! ¡Ellos no educaron a una chica fácil! ¡Suficiente dolor les había causado cuando les dije qué viviría en unión libre con su hermano! Sin embargo, ellos eran mi única opción. No quería volver al departamento qué compartía con su hermano, pero desafortunadamente no los encontré. Sin embargo, contra todo pronóstico, decidí pasar la noche allí. Necesitaba desesperadamente sentirme en un lugar seguro. En un lugar donde me sintiera protegida.

Mientras estaba allí, decidí quedarme a esperarlos. Tenía la necesidad de explicarles todo, e iba a esperar a qué ellos volvieran, sin embargo, algunas veces el destino nos tiene preparadas otras sorpresas.

Mientras estaba en ese lugar, recordé todos los momentos de alegría qué había tenido, por lo qué había tomado la decisión de qué mi hijo crecería en el mundo muggle y yo dejaría la magia para siempre. Si mi hijo era squib, mejor, no le hablaría de nuestro mundo si él no recibía su carta de Hogwarts.

Con esa nueva resolución, decidí qué lo más sensato era volver al ministerio y renunciar, pero me di cuenta qué mis padres no tenían polvos flú. Hacia tanto tiempo qué no los visitaba qué, no había dejado nada allí. Por lo qué decidí qué al día siguiente me dirigiría al callejón Diagón a comprar unos pocos, después de todo, esa sería mi última visita y quería despedirme del lugar y además, no podía aparecerme allí, no era seguro en mi estado de gravidez.

Sin embargo, a la mañana siguiente antes de ir al callejón Diagón, decidí qué si me iba a quedar en casa de mis padres lo primero qué debía hacer era comprar la despensa, pues la noche anterior me di cuenta qué no había nada comestible para una mujer embarazada. Con esta resolución, salí al supermercado por la mañana. Por demás está decir qué hasta ese instante había estado intentando aplazar mi visita al callejón Diagón. Pero ese detalle es pasado. Incluso pude decir qué hasta ese instante me negaba a abandonar lo qué conocía. Por eso el aplazo. No sé qué me sucedió, por demás está decir qué no recuerdo nada, mientras estaba en el super, me desmaye, fue allí en donde me encontraron Cissy y Scorp y me llevaron a la mansión Malfoy de Londres muggle.

Mientras estuve allí, Lucius me invito a quedarme con ellos, por supuesto ellos aún no sabían qué yo estaba embarazada y aún no había visto a Draco. Fue allí donde comencé a conocer a los Malfoy. No la idea superficial qué todos en el mundo mágico tienen, por supuesto, conocí su vida familiar y parte de su historia. Conviví y viví –o mejor dicho-, vivo feliz con ellos. Ellos me mostraron el valor de una familia. Han sido maravillosos conmigo. Y no solamente ellos, sino Pansy, Blaise, Theo y Daphne. ¡Si, convivo con serpientes! ¡Las mismas a las qué todos han despreciado por creerlas ruines! ¡Cuando el único qué ha sido ruin conmigo ha sido su hermano! ¡Y el muy sínico todavía se atreve a aparecerse como el gran héroe de guerra cuando no es más qué un imbécil de doble moral qué siempre ha odiado a todo lo qué yo represento! Mi origen del cual no me avergüenzo.

Cuando sé enteraron de mi historia, tanto Draco como el resto decidieron apoyarme, por supuesto, supe qué su hermano me ha buscado pero ¿Para qué quiere encontrarme? ¿Para lograr lo qué no hizo hace ya unos meses? ¿Para lograr qué ahora si aborte a mi bebe?

Eso es algo qué yo no voy a permitir. Por supuesto, hay muchas cosas más qué contarles, pero lo único qué les diré es qué no permitiré y estoy segura qué mi nueva familia tampoco permitirá qué su hermano sé me acerque.

¿Por qué el cambio? Porque incluso en personas qué no conozco sé han decidido a apoyarme cuando sé han enterado de la bajeza qué intento hacer su hermano conmigo. Porque aún sin conocerme, la persona qué realmente tiene estas características, me ha prestado su personalidad para qué su hermano no me encuentre.

¿No sé dan cuenta del daño qué me ha hecho? ¿Tienen acaso la más mínima idea de lo qué sé sufre cuando la persona en la qué más confiabas, a la qué tanto amabas te destroza por dentro? ¿Tienen idea de lo qué me dolió qué su hermano considerara a mi bebe una basura, un estorbo? ¿Se dan cuenta del impacto qué causo en mi qué su hermano me pidiera abortar a mi hijo? ¡No!. ¡Ustedes no tienen idea de lo qué eso duele! Y ahora me dicen qué me ha estado buscando

¡Me rehusó a siquiera cruzar una palabra con él! ¡No tiene derecho a vernos! ¡Ni mi hijo ni yo lo necesitamos! –dijo Hermione con el llanto y la rabia contenidos y con los ojos totalmente acuosos, refugiándose en el pecho de Draco y abrazando al pequeñito qué sé aferraba a ella y le decía "Te quiero" a modo de consuelo.

Draco, al verla en ese estado no permitió siquiera qué los gemelos sé acercaran a ella. Esos malditos Weasley no le causarían más daño del qué ya le habían hecho. ¿Por qué tardaban tanto en llegar? ¿Qué entretenía tanto a su madre y amigas?

Sentía la rabia bullir en su interior. Sabía qué debía mantenerse calmado por ella. Pero simplemente no podía.

Por su parte, los gemelos no daban crédito a lo qué Hermione les narraba, ni mucho menos a lo qué veían. No era posible qué ella dijera la verdad ¿Ron en verdad odiaba a los muggles? Eso no podía ser. Si su hermanito estaba totalmente destrozado con la partida de Hermione. Y aún estaba la duda ¿Por qué Hermione no quería qué Harry sé acercara a ella? ¿Qué tenía qué ver Harry en todo eso? Después de todo Harry era su mejor amigo. No podía preferir a un montón de serpientes qué a los qué hasta hace poco habían sido sus mejores amigos. Sabían qué parte de lo qué Hermione les decía era verdad, pero aún así, ¿Por qué no ver a Harry? ¿Por Ginny? Pero, de ser así, ¿Por qué hablaba entonces con ellos? De pronto, al verla así, tan desconsolada, tan dolida algo hizo clic en la mente de los gemelos.

-¿Has visto a Harry, verdad Hermione?

-Si, y no tienen idea cuanto duele qué tu mejor amigo no te haya reconocido. No tienen idea del dolor qué causa qué aquel al qué apoyaste en todo y contra todos no sea capaz de confiar en ti de la misma forma.

Hoy lo vi. Mientras comíamos Harry paso a mi lado y ni siquiera me dirigió una mirada. Si el realmente estuviese tan preocupado como juraba, ¡Me hubiese reconocido! ¡Ustedes lo hicieron! Pero el…

Todo el dolor de Hermione fue cortado con la aparición de Pansy y Narcissa. Al verlas, Hermione corrió a refugiarse a sus brazos, dejando a los gemelos aún más anonadados. ¿En verdad las serpientes se habian convertido en su familia? ¿En verdad la estaban tratando bien y no era solo un juego para volver a estar en lo más alto de la sociedad magica? Lo cierto es que tenian muchas dudas y la aparición de Hermione los dejaba con más preguntas que respuestas.

Observaban su manera de desenvolverse con ellos. Por un instante casi sintieron envidia. Hermione nunca había sido así de abierta con ellos. De no haberlo visto probablemente no lo creerian. El dolor en su voz, pero sobre todo el llanto que derramaba era tan honesto, tan sincero que dolia como si fuera propio. Pero más allá de eso, lo realmente sorprendente era ver a Hermione Granger llorando así con tanta confianza en brazos de sus enemigos. Esa imagen dolia, porque aunque no quisieran aceptarlo, por más dificil de creer que fuese verdad, ella simplemente no mentía y Ronald habia jugado muy bien sus cartas por años y los había engañado. Pero ¿Por qué? ¿Qué ganaba Ron con la vuelta de Hermione a su vida? ¿Por qué su hermano no la dejaba y simplemente le permitía ser feliz? ¿Por qué el odio?

Por su parte, Draco no perdía de vista a los gemelos. Después de todo, si ellos la habían descubierto era por algo y quizás ellos podrían ayudarle a armar el resto del rompecabezas. Ya sabía qué Potter no la había reconocido pero ¿Por qué no reconocer a tu mejor amiga? Si, después de todo el sabía qué el inútil de san Potter la había estado buscando.

Apenas reaccionaron, los gemelos quisieron acercarse a Hermione, pero el sequito de serpientes qué la rodeaba no sé los permitió. Con un rápido movimiento, Draco se puso frente a ellas y sé alejo, no sin antes, dejar una pequeña nota a los gemelos….


Uff. Me quedo bastante larguito. Espero que les haya gustado.

¿Qué les pareció el encuentro con los gemelos?

¿Cómo creen que reaccionen los gemelos? ¿Qué contendrá la nota?

Pd. Los invito a qué lean mi otro Dramione "Entre dos mundos" La verdad casi nadie comenta esa historia.

GRACIAS, GRACIAS POR TODOS SUS REVIEWS. Me hacen el día cada vez que los leo. Al igual que sus alertas.

Mil gracias a todos por leer, por sus reviews, por sus alertas y sus favoritos. Pero también a quienes solamente leen los invito a dejar su comentario. Un hola yo te leo es genial para la moral de esta pseudo escritora, que se divierte imaginando a sus personajes favoritos en esas situaciones.

Por otro lado ¿Vieron el cambio que dio Emma? Personalmente no me gusto pero bueno. Es su imagen.

¿Reviews?

Pies para que los quiero, si tengo alas de imaginación y puedo volar

(FRIDA KHALO)