Protegiendo…me del demonio Edward.

Summary: Isabella Swan era una chica que estaba contenta con su vida. Hasta que le asignan como reto para su asenso el tener que cuidar de nada más y nada menos que de Edward Cullen, un malcriado hombre que solo le pondrá trabas al trabajo de Bella.

Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es mía, no busco beneficiarme con nada solo lo hago por diversión. Espero que les guste y que lo disfruten. Dejen reviews para saber si les gusta. Esta historia contiene escenas sexuales y lenguaje fuerte. Se recomienda solo a mayores de 18 años. Si eres menor, leer bajo tu propio riesgo.

"Los cobardes

mueren muchas veces

antes de su verdadera muerte,

los valientes

gustan la muerte sólo una vez"

Mes seis: emboscada

Edward POV

— Hasta cuándo va a seguir rondando ese tipo por aquí — me queje con Alice mientras fulminaba con la mirada a ese Biers. Él y Bella estaban sentados en el sofá "conversando" mientras yo y Alice estábamos en la cocina hablando de todo y de nada. Ese tipo llevaba ya días visitando a la convaleciente Isabella y ella, claro, lo recibía con una sonrisa de boba que me hacía querer gritarle por algún motivo y golpear a alguien, mas especifico a Biers, por meterse entre lo que sea que tuviéramos ella y yo.

— A Bella parece gustarle — dijo ella encogiéndose de hombros y yo la mira mal — ¿Qué? — dijo sonriendo

— me vale un comino si a ella le gusta o no — dije irritado — él me da mala espina y por eso no me gusta que este alrededor de ella

— Ah — fue lo único que me respondió y luego se puso pensativa — cambiando de tema ¿estás seguro que no recuerdas nada?

— Si — dije secamente pero era mentira. Empezaba a recordar pero tenía que concentrarme, ya que eran recuerdos borrosos, y eso hacía que me dieran dolores insoportables en la cabeza

— pues deberías de inter algo. Es necesario que recuerdes, ya que pasó algo muy importante. De verdad importante — dijo suspirando — y tú tienes que recordarlo

—enserio trato de hacerlo pero si nadie me ayuda, como quieres que recuerde — puse mi mejor cara de perrito sin dueño y su voluntad flaqueó un poquito — ¿Porque tú no me das una ayudadita, solo para que yo recuerde?

— porque no tiene derecho a decirle nada, por eso no se lo puede contar nada. Nadie se lo puede contar, señor Cullen — me respondió Bella. Voltee y ella estaba apoyada en el umbral de la cocina observándonos. Alice se paró de golpe y se fue directo a ella

— ¡él tiene que saber! — le suplico pero la agente Swan ni le hizo caso. Tenía su atención en mí... Como yo en ella. Era extraño pero llevaba días soñando con la chica que corría delante de mí en la calle abandonada y cada vez que lograba ver algo siempre me recordaba a ella. — ¡él tiene que saber que t... — seguía diciendo Alice pero Isabella le metió una especie de galleta o creo que pan en la boca y le susurro algo al oído que hizo que mi hermana palideciera.

— ¿sabe dónde está su prima? — me pregunto después de un minuto

— oh así que su galán se ha ido, por fin — le dije como respuesta. Ella se puso colorada y me miro con furia y algo más que no supe identificar — dígame algo ¿él sabe que usted está conmigo? — pregunte ladeando la cabeza y regalándole mi mejor sonrisa. Ella se puso aún más roja — ¿lo sabe?

— Limítese a decirle donde puedo encontrar a su prima — me ordeno con la voz medio entrecortada

—ok, esta con Emmett en el patio — asintió sin decir nada, simplemente se dio la vuelta y se dirigió hacia donde yo le había dicho. Mi hermana seguía en el mismo lugar, congelada del asombro y con la vista perdida.

Los días pasaban y cada vez se me hacía más fácil ver los pequeños recuerdos que eran de antes del accidente, como cuando nos estaban cambiando de apariencia e Isabella se ponía furiosa al verme rodeado de mujeres y aunque yo no lograba entenderlo todavía se me hacía muy gracioso verla enojada. También soñaba más seguido con la chica del callejón y todos los días amanecía al lado de la señorita Swan y por más que trataba de recordar cómo había llegado hasta ella no podía. Cada día la veía con otros ojos y me torturaba pensando que ya varios días atrás no pensaba en Jessica.

— Creo saber dónde está pero hay que actuar ya — decía Isabella mientras se paseaba por toda la sala. Ya era tarde y nos manteníamos despiertos para saber si habían noticias sobre ese tal Jenks — Emmett, necesito que tú y Jasper vayan a buscar a Leah y la traigan aquí — ellos asintieron y se dispusieron a cumplir la orden — quiero que tú te quedes aquí una vez que hayas traído a Leah. No hay pero que valga, Jasper, aquí te quedas a cuidarlos — el agente Whitlock asistió de mala gana y siguió a Emmett — Newton, tú serás el encargado de avisarles a los demás cuando yo de la señal. El señor Vulturi y el señor Cudmore ya están al tanto y en pocas horas nos reuniremos con los demás agentes para ir todos tras Jenks. No quiero fallas, señor Newton así que vaya preparando todo lo necesario — Mike asistió y corrió hacia las escaleras para sacar las cosas que los agente tenían guardadas bajo los escalones.

Isabella era una persona asombrosa. Tenía la fuerza y la astucia de su lado además de la belleza y la inteligencia... de la nada me vino otro recuerdo.

En él, estaba acostado haciéndome el dormido, al parecer me había enojado con ella por algo, y ella me pasaba los nudillos por mi poca barba y eso me hacía sentir bien… en todos los sentidos.

¿así tratas a todos tus amigos gays? — le pregunte

¿cómo?

¿Cómo? Pues así… ya sabes con cariño

No. Solo me preguntaba porque no te habías cortado la barba, es todo — mintió

a todo esto ¿Qué haces aquí? ¿No deberías de estar en tu cuarto, durmiendo?

Yo podría preguntarte lo mismo Edward — me dijo mientras iba a la cocina — es ridículo todo esto ¿sabes? — me dijo irritada pero yo no la volteaba a ver — ok, le mentí a Jacob pero solo para protegerte, si le decía que tú eras un hombre normal ibas a terminar mucho peor, él es muy celoso y agresivo y al único que respeta es a Emmett pero porque le tiene miedo... A mí nunca me ha levantado la mano, si eso te preocupa —me veía asustado y creo que era por su declaración — crees que seguiría vivo si fuese lo contrario — seguía explicando pero yo sabía que ella podía defenderse fácilmente — no sabía cómo decírtelo, sabía que ibas a reaccionar mal cuando te lo dijera y — levante mi mano y ella se quedó cayada al instante

Yo no reaccione mal, Isabella al contrario te demostré que yo no soy gay — le decía mientras sonreía

sí, bueno tienes que olvidar eso. No ocurrió ¿de acuerdo? — me dijo, levantando la barbilla con arrogancia así que me acerque a ella, pero no retrocedió como esperaba así que me acerqué mas y la bese…

¿Qué? ¿Tampoco paso esto? — le pregunte con sarcasmo y ella no me contesto — ¿ni esto? — y volví a besarla, pero solo por unos segundos — ¿ni esto? — y no pude evitar que mi voz saliera profunda y seductora. Me sentía desesperado así que la tome por la cintura y la pegue más a mi cuerpo. Cuando la mire ella se debatía entre ceder ante mis encantos o huir. Después de unos segundos la decisión ya estaba tomada, lo sabía porque sus ojos se habían tornado café oscuro… el color del deseo. Pero nunca me espere que me atacara con tanta determinación… se zafo de mi pero sin soltarme las manos y me guio a la meseta que estaba junto al fregadero, se sentó y me puso entre sus piernas, me envolvió la cintura y me acerco aún más si se podía. Ella tomo la iniciativa de todo, me beso con desesperación pero con dulzura y seducción, yo estaba sorprendido pero no iba a dejar pasar mi oportunidad, cuando ya nos hizo falta aire solté sus labios y me dirigí a su cuello y de ahí a su oreja. Ella dejo de pasar sus manos por mi cabello, en cambio bajo una hasta mi pecho, de ahí hasta mi pene que estaba demasiado apretado en mis pantalones, la muy atrevida me la apretó y no pude evitar soltar un gemido… ella me tenía a mil. Escuche su risita de suficiencia y no me dio tiempo para pensar, me beso de manera seductora por un largo rato hasta que me empujo y se bajó de la meseta, acomodándose todo lo que podía y me dijo en agitada:

sip y ¿qué crees? Tampoco pasó esto — y con una sonrisa de niña mala salió de la cocina…

De nuevo todo se volvió borroso…

— Wow — fue lo único que dije y al instante tuve a Isabella a mi lado

— ¿se encuentra bien señor Cullen? — Me pregunto y en su semblante se dibujaba el miedo — ¿se mareo? ¿Le duele algo? ¿Qué tiene?

— Nada, tranquila sólo... sólo fue un mareo —mentí — Creo-creo que me iré a descansar

— yo... Yo lo acompañó sí no le importa — sugirió tímidamente. Tenía la cabeza hacia abajo y no pude ver bien su expresión

— me encantaría — le ofrecí mi brazo y ella lo tomo indecisa. Cuando alzó la vista le deje ver mi sonrisa despreocupada. Ella suspiro y desvío su mirada y yo me quedé desilusionado por un momento.

— y dígame... ¿no le duele nada desde... Bueno desde que salió del hospital? — pregunto Isabella desde el otro lado de la puerta del baño. Yo me estaba cambiando cuando de mi pantalón cayó una especie de nota:

Eres lo mejor que me ha pasado en esta vida. Sí te ocurriera algo en mi ausencia, ten por seguro que moriría. Te amo más de lo que debería ser aceptable y sí no te dije que me iría fue porque no quería despedidas... las despedidas son para los muertos, pero sí te decía hasta luego, no se sí me iría.

No creas que lo que pasó ayer fue una despedida, no, lo de ayer fue mágico y maravilloso... lo mejor que me pudiste haber dado. Te pido que cuando vuelva no estés enojado conmigo... tú eres mi prioridad #1 pero por desgracia soy la mejor para lo que Aro necesita.

Volveré a ti. Te pertenezco en cuerpo, alma y corazón y eso nunca lo dudes. No sé qué más decir... perdóname por favor.

Siempre y para siempre tuya:

Isabella Swan.

Me quedé helado y otro recuerdo me asaltó: ella y yo en un prado… ¡teniendo sexo!... bueno haciendo el amor…

— ¿señor Cullen? — preguntó en voz baja y trato de abrir la puerta. Yo me vestí lo más rápido que pude y salí sin camisa. Ella se quedó sorprendida y cuando bajo la mirada, su cara estaba muy roja

— No, ya te dije, sólo fue un mareo leve — le volví a mentir

— de todas formas tiene que cuidarse mucho ¿está-está cómodo así? — pregunto cuando yo me removía incómodo en la cama

— No me vendría mal que me pudieras acomodar la almohada — sugerí y ella se acercó vacilante

— ¿así está bien? — pregunto cuando yo me volví a acomodar en la cama

— mucho mejor — le sonreí y antes de que volviera a alejarse la tomé de la mano — por favor Isabella cuídate mucho y regresa sana y salva — deposite un beso en su mano y ella se sonrojo tiernamente — torna da me — ella no dijo nada sólo me miro con los ojos brillosos y salió del cuarto casi a la carrera — torna da me, amore mio. Torna indietro e mi perdoni per essere un idiota — y así, pensando en ella, caí en un sueño tranquilo.

Bella POV

— ¿te dijo que tiene? — me pregunto Alice cuando salí de mi cuarto

— No, solo me dijo que se mareo y que no es nada grave — dije con el tomo más despreocupado que pude fingir

— ¿crees que es necesario llevarlo al hospital de nuevo?

— no creo pero por si acaso vigílalo esta noche y me dices como se pone ¿ok? — me aleje de ella antes de que me siguiera interrogando y me fui a la cocina donde se encontraban Mike y Leah — ¿ya hiciste lo que te pedí, Newton?

— todo listo, Bella

— ¿Qué yo me quedare como niñera? — pregunto Leah irritada

— ¿algún problema con eso? — la mire de manera retadora

—… no, agente Swan — me dijo entre dientes y de mala gana

— bien ¿han visto a Emmett? — pregunte luego de haberme servido café

— en el cuarto con la señorita Hale — no pude evitar poner mi cara de sorpresa… todavía no me acostumbraba a la relación de mi hermano con la Barbie… pero bueno yo le había dicho que la aceptaba

—… ok — fue lo único que pude decir y me dirigí a la sala. Ahí me pase toda la noche pensando en Edward y en Riley… - - Riley – pensé entre suspiros… tenía que hacer como que me gustaba pero la verdad era que no me daba buena espina… ni un poquito.

.

Me despertó el sonido de mi celular y me sentí frustrada porque me habían despertado de un sueño demasiado lindo… y húmedo.

— Swan al habla

— Isabella, soy Astrid. acabamos de rastrear el paradero del señor Jenks

— Espera voy por papel — me levante aturdida y antes de tomar el papel y una pluma vi la hora… las cuatro y media de la mañana… — ok soy todo oídos.

— calle 12 # 987 entre 123 y 125 avenida piedad

— Irónico verdad — dije en broma y Astrid se rio conmigo

— por lo que se es su casa así que actúen rápido. Buena suerte — me deseo y colgó.

Entre sin hacer ruido a mi cuarto y me cambie. Edward dormía plácidamente y no pude resistirme a sí que me acerqué a él y lo bese dulce pero delicadamente en la boca y él sonrió en sueños… esa simple sonrisa hizo que todo mi cuerpo se estremeciera.

— Newton, vístete, ya es hora — él se levantó aturdido pero se fue a vestir. Me dirigí al cuarto de Emmett y desee no haber visto lo que había visto… a Rose desnuda… ¡iu! — ¡dios Emmett! — grite sin querer y me tape los ojos. Él se asustó al igual que Rose — ¡y por favor Rose vístete!

Ya después de que los dos me habían hecho caso nos reunimos con Leah y Jasper que nos miraban ansiosos.

— Astrid me acaba de hablar y ya me dio el paradero de Jenks así que Newton necesito que cuando estemos en camino le llames a Aro y a Félix para que nos acompañen — Mike solo asintió y siguió preparando las cosas que nos llevaríamos.

— Jasper, Leah por favor cuiden mucho a los chicos. Jenks es capaz de cualquier cosa y Biers no es un ángel caído del cielo — Jaspes asintió pero Leah me veía asombrada — Leah las horas que pase sentada con él charlando no eran más que trabajo. Biers, si es que es su verdadero nombre, nunca me cayó bien pero lo más raro de todo es que en los archivos del FBI no decían nada sobre él pero yo tengo un sexto sentido, créeme. — ella asintió un poco avergonzada y la verdad yo no le preste mucha atención. — Jasper — lo llame y me reuní con él, aparte — si Edward pregunta por mí, no le digas a donde fui — él asintió de mala gana y yo le di un beso en la mejilla de despedida — cuídalos mucho.

Mike, Emmett y yo salimos de la casa sin contratiempos y tiempo después se nos unieron los demás agentes que Aro había enviado para esta misión…

Jenks tenía que caer hoy, porque tenía que caer…

Poco tiempo después de la partida de Bella…

James POV

— se ha ido, señor — dijo Omar por el cel — acaba de salir del sendero y se dirigen a la carretera.

— síguelos pero antes dime ¿te vieron?

— no, señor. Ni cuenta se dieron

— bien. Ahora no los pierdas de vista — colgué y me dirigí a mi equipo — bueno chicos ya sabes que hacer pero con sigilo — ellos asintieron y nos dirigimos sin hacer ruido a la casa de Isabella.

— una vez dentro, revisen todo. Hasta la última puerta. Tráiganme a Cullen vivo — ordene antes de bajarnos de la camioneta y entrar a la casa.

Todos dormían así que fue más fácil sorprenderlos. Isabella había mordido el anzuelo y si la suerte estaba de nuestro lado ella se enteraría muy tarde que nos habíamos llevado a Cullen.

Cuando entramos estaba todo en silencio. Avanzamos con cautela y a los 20 minutos ya teníamos a dos hombres y a tres mujeres arrodillados y amarrados en medio de la sala.

— vaya, vaya, vaya la vida nos reúne de nuevo ¿no Cullen?

— ¡James! — escupido mi nombre entre dientes y estaba más enojado que nunca.

— el mismo que viste y calza, querido amigo. — le sonreí sin falsedad. Me estaba divirtiendo y no tenía por qué negarlo — veo que los años te sientan de maravilla… Alice — me voltee a ella y le sonreí maliciosamente. Ella se estremeció y Rosalie se interpuso entre ella y yo — Rose — le llame. Me gustaba decir su nombre… se escuchaba tan lindo.

— ¿Cómo nos encontraste, hijo de puta? — dijo Edward entre dientes

— a mí me hablas bien, pendejo — lo patee en el estómago y él se dobló de dolor, aproveche mi oportunidad y lo golpee en la cara muy duro, me agache a su altura y lo tome del pelo — me ordenaron que te mantenga con vida pero no me prohibieron divertirme contigo — me reí en su cara antes de volver a golpearlo y él cayo de lado aunque no se quejó — ¿Quién crees que nos dijo como entrar? — Dije riendo — hum, Isabella no debió de confiar en Biers tan fácilmente pero no la puedo culpar… ella es una perra en celo. — ver su cara de enojo era gratificante para mi… era satisfactorio — dime algo ¿se acostó contigo también verdad? ¿También te dijo que te amaba? — su cara cambiaba de color pero me decepciono que no quisiera golpearme

— No sabes nada sobre ella — dijo entre dientes el idiota de Cullen — y me das lastima, siempre siendo el perro obediente de alguien — dijo y luego escupió sangre

— No te enseñaron que debes de callar alguna vez, idiota — le espete y me dirigí hacia la bella Alice — y más cuando no puedes defender a tu querida familia — hice que la pararan y la chiquilla grito como loca pero la calle de un bofetón

— ¡eres un…! — dijeron Cullen y un agente al mismo tiempo pero no lograron terminar la frase porque mis hombres ya les estaban dando una paliza.

— ¡suficiente! — grite a los pocos minutos y ellos dejaron de golpearlos. — Muy valientes — ellos me miraban con odio y eso me hacía reír. La chiquilla lloriqueaba quedamente y eso me ponía excitado

— ustedes dos, llévense a Cullen a la camioneta — ordene a mis hombres y enseguida se movieron. Cullen peleaba por soltarse pero ellos eran más y rápidamente lo neutralizaron.

— No temas mi amor — le dije a Alice, mientras le acariciaba una mejilla pero ella se alejó. La agarre de la mandíbula y ella grito muy fuerte. El agente que antes había hablado se había parado y se estaba acercando a mí tratando de golpearme, como pude lo golpee en la espalda y cuando cayó lo golpee en el estómago. Igual que Cullen, en ningún momento se quejó pero la bella Alice ya estaba arrodillada junto a él. Eso me molesto tanto…

Tome del brazo a Alice y la forcé a pararse. Ella peleaba pero no era suficientemente fuerte para mí.

— ¡ya saben que hacer! — grite y mis hombres se pusieron enfrente de los rehenes, alzaron sus armas y los golpearon para que quedaron inconscientes.

— ¡nooo! ¡Eres un….! — pero no la deje terminar. Llevaba mucho tiempo pensando en esos labios y en ese cuerpecito que ella poseía y que yo poseería en unos momentos que la excitación pudo más que mi sentido común y la bese con pasión. Ella grito y forcejeó y eso hizo que mi miembro creciera todavía más

— ¿se-señor? — nos interrumpió uno de mis hombres y yo me separe de Alice.

— Jenks quiere a tu hermano pero no dijo si vivo o muerto así que depende de tu colaboración de esta noche su destino ¿entendiste? — sollozando ella sintió y yo sonreí triunfal

— ¿se-señor? — volvió a repetir mi hombre

— ¿Qué es?

— Lo llaman — me tendió el celular y se quedó parado junto a Alice, sosteniéndola

— ya se llevaron a Jenks. Es hora de volver con Cullen — me ordeno Max

— estoy llevando una sorpresa que… — empecé a decirle pero él me corto

— nada, idiota. Nada de sorpresas. Te mandaron por Cullen y a Cullen traes — colgó y yo maldije por dentro. Me acerque a Alice y le acaricie un pecho, su pezón se alzaba erguido por el miedo y tuve que respirar varias veces para no descontrolarme. Ella lloro pero no se movió de donde estaba.

— será en otro momento, querida Alice. Pero no cuentes con que tu hermano viva — antes de que pudiera replicar la golpee dejándola inconsciente. — llévatela adentro y asegúrate de cerrar bien la casa. Que Isabella se encargue cuando llegue. — Mi hombre se apresuró y a los pocos minutos ya estábamos en la camioneta — ¡vamos que no hay tiempo que perder! ¡El señor Jenks nos necesita! — partimos rumbo a la oficina para poner en marcha la segunda fase del plan.

Cortito pero es mi regalo para ustedes chics. ¡FELIZ NAVIDAD! Diviértanse en familia y disfruten de este día tan especial… que santa les traiga lo que pidieron jojojo y pues mi regalo seria que dejaran sus lindos comentarios…

Los quiere y los ama y les desea lo mejor, siempre…

Wills-Cullen-Swan