Nathan se encontraba deambulando por la fortaleza roja, necesitaba arreglar dos asuntos importantes. Hablar con Pycelle acerca del anillo que encontró en Harrenhal y tratar de convencer a Eddard Stark de firmar la paz, primero se dirigió a la habitación del Gran Maestre.

Cuando el rey entró a la habitación, Pycelle se en encontraba escribiendo de manera apresurada sobre un pergamino, tan apresurada como su edad lo permitía.

—mi señor —,Pycelle se percató de su presencia y se levantó de su escritorio —aún no he escrito el llamado a los vasallos de la corona.

Nathan le observó detenidamente, el Gran Maestre Pycelle era un hombre anciano que ya había servido a 4 reyes antes que él, pese a su apariencia débil y frágil sin duda era un hombre con gran sabiduría. Pycelle también era un leal incondicional a la casa Lannister y por lo tanto a Nathan.

—No he venido para eso —,dijo mientras examinaba su bolsillo

—quiero saber si reconoce esta escritura.

Nathan tomó el anillo y lo mostró a Pycelle, por alguna razón no quería entregarlo a las manos del anciano. Pycelle lo examinó cuidadosamente.

—mmm... interesante, muy interesante —pycelle habló mientras tocaba su larga barba.

—¿la conoces? —preguntó el rubio.

Pycelle parecía absorto en sus pensamientos, la nostalgia recorría su rostro, como si estuviera recordando algo de hace ya muchas lunas.

—Pycelle —Nathan habló. El anciano por fin reaccionó y le miró.

Pycelle entonces comenzó a buscar de entre sus bolsillos, había sacado una pequeña parte perteneciente a su cadena de Maestre, oculta a la vista.

—de entre los maestres, solo uno de cada 100 tiene estos conocimientos —dijo mientras se la mostraba al príncipe.

—¿acero Valyrio? —preguntó al observar detenidamente el objeto.

—así es mi señor, esto demuestra que yo estudié las artes ocultas —Pycelle dijo mientras se sentaba de nuevo en su escritorio.

—¿magia? —el rubio preguntó. Nadie sabía que Pycelle había sido un erudito de la magia.

—je je je —,Pycelle soltó una leve carcajada. —algunos así lo llaman, sí.

—entonces, ¿sabes qué lenguaje es?

—ciertamente nunca antes lo había visto majestad... Sin embargo, ese objeto desprende una gran cantidad de magia, incluso más que el acero Valyrio.

Nathan se decepcionó, a pesar del secreto recién revelado de Pycelle incluso así no podía averiguar de qué lengua se trataba.

—el mudo es grande Majestad. No sabemos lo que puede existir más allá del mar, incluso los continentes desconocidos de Ulthos y Sothoryos guardan muchos secretos.

Nathan lo sabía, los dos continentes inexplorados al sur de Essos. Nadie sabía que se ocultaba en esas misteriosas tierras. Nathan estaba intrigado y aún más por la conformación de Pycelle, el anillo era un objeto mágico.

—estoy intrigado Pycelle —, dijo el rubio mientras se sentaba frente al anciano.

—la magia y las artes ocultas siempre serán intrigantes majestad, me alegra por fin compartir mis conocimientos de lo oculto. La mayoría de los reyes a los que he servido, siempre despreciaron estas artes, incluso la Ciudadela ignora los grandes misterios del mundo.

Pycelle había servido a muchos reyes, todos ellos ignorantes ante los misterios de las sombras. Incluso había sido despreciando y humillado en muchas ocasiones por sus estudios místicos en la Ciudadela.

—espero que esto solo fomente aún más su lealtad, Gran Maestre —Nathan se levantó, preparándose par salir.

Pycelle sonrió, no falsamente como la mayoría del tiempo. Por fin había un rey al cual podía servir de manera adecuada y con el cual compartir sus conocimientos.

—por supuesto majestad —Pycelle respondió y Nathan salió de la habitación.

Algunos minutos después

Nathan había partido hacia las cámaras donde Ser Barristan había trasladado a Ned Stark, tenia que intentar convencer al Stark de firmar la paz.

Cuando el rubio entró a la habitación donde la antigua mano del rey había sido confinada, la imagen era deprimente. El honorable y rígido Eddard Stark yacía postrado en una cama mientras dos hermanas silenciosas le limpiaban el cuerpo con paños mojados. Lord Eddard parecía haber envejecido 10 años más, una semana en las mazmorras habían sido suficiente para demacrar al hombre.

—retírense hermanas —el rubio habló y las hermanas asintieron.

Cuando las hermanas se retiraron del lugar, Nathan se sentó en una silla que estaba al lado de la cama.

—Lord Stark —dijo mientras miraba al hombre.

Eddard Stark soltó un pequeño gruñido y le miró a los ojos.

—me sorprende que no haya sido ejecutado.

—no somos salvajes Lord Stark, incluso a pesar de su traición.

Eddard Stark gruñó de nuevo.

—¿traición? —,preguntó con voz firme.

—el trono pertenece a Stannis, según las leyes de los hombres y los dioses.

—blasfemias y rumores de mi tío traidor —Nathan aseveró.

—John Arryn murió por descubrir la verdad —,Eddard continuó —la bastardía de todos los hijos de la reina, incluyéndote.

Nathan ciertamente no sabía si los rumores eran ciertos y incluso si lo fueran, no veía nada malo en ello. Después de todo su padre era un putero abusador que había engendrado decenas de bastardos. De lo que sí estaba seguro era que la muerte de John Arryn no había sido cosa de su familia.

—mi familia no mató a John Arryn.

Ned había investigado, todas las pruebas llevaban a los Lannister.

—la evidencia dice todo lo contrario.

—incluso si todo eso fuera cierto... ¿vale la pena iniciar una guerra donde decenas de miles morirán? —preguntó el rubio mientras miraba desafiante al Norteño.

—Stannis debe ser rey —Eddard no vacilo.

—si Stannis debe ser rey, ¿por qué su hijo se proclama rey en el Norte y busca la independencia? —Nathan preguntó.

Eddard se sorprendió, el no estaba enterado de eso. Había pasado todos sus días en una mazmorra y no sabía qué cosas sucedían en el mundo exterior.

—yo no sabía eso.

—usted no sabe muchas cosas Lord Stark —,Nathan habló. —pero aún puede acabar con este sinsentido, firme la paz, juré lealtad y le aseguro que será liberado junto a su hija Sansa, incluso estoy dispuesto a nombrarlo mano del rey.

Eddard lo pensó, su hijo debería haber declarado por Stannis, no proclamarse rey del Norte y menos aún con él vivo. Pero la mención de solo una de sus hijas le preocupó.

—¿qué pasa con Arya? —preguntó.

Nathan bajó la mirada.

—su hija menor escapó de la capital, todas las tropas la están buscando.

Eddard se levantó bruscamente de la cama.

—si algo le pasa...

Nathan se levantó de la silla y volvió a hablar.

—cuide sus palabras Lord Stark. Aún lo tenemos y también a Sansa. Puede prolongar esto todo el tiempo que quiera —,dijo mientras caminaba a la puerta. —mi tío Jaime está asediando Aguasdulces. Usted puede terminar esto muy pronto o nosotros simplemente podemos matarlo junto a su hija y en poco tiempo también al anciano Hoster Tully y al hermano de su esposa.

—considérelo y piénselo muy bien —Nathan salió de la habitación, dejando a un Eddard Stark muy pensativo.