PIEDRAZ ENGARZADAS
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"Una victoria agridulce se alza como la luna opacada por la niebla"
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-estoy feliz de poder ver este momento
-mamá me estas avergonzando
-pero mírate, quien diría que mi pequeña se convertiría en otome de la futura reina, a y también tu pequeña Mai estas muy hermosa
-gracias señora Kruger- dice Mai apenada, ya que ella no tiene familiares en el reino ni se tomo la molestia de llamar a su familia para que fueran a verla, la familia Kruger gustosamente la han acogido como una de ellos y hoy en este día tan especial están ahí para verla a ella y a su mejor amiga Natsuki
-Natsuki no te peles con la capa, haber déjame que te ayude- Saeko como madre que es ayuda gustosa a su pequeña que no lo dice pero se muere de los nervios. Hoy es la celebración oficial del contrato, todos los nobles del reino mas otros colados han venido a ver como la princesa Shizuru y la noble de primera clase Mikoto aceptan y son unidas a sus otomes.
-má este vestido es incomodo…- la peliazul mueve sus hombros- este cuello me ahorca y tengo calor- Natsuki lleva un vestido azul, botas negras, el mandil largo y blanco con la insignia real.
-no seas chillona- Mai sigue alisándose el cabello, ella quiere dar una buena imagen aunque no sabe a quien, toda la familia Minagi la conoce y aprecia.
-eso lo dices por que tu uniforme ni mangas tiene- a Natsuki ahora la peina su madre, desde pequeña es como un ritual entre ellas, en los momentos importantes en la vida de Natsuki su madre siempre la peina, es como un amuleto de la suerte.
-que tal me veo- Mai ondea un poco el vestido naranja y hueso con el mismo mandil largo y en el la insignia de la familia
-te ves bien, las dos se ven genial- Saeko seca unas lagrimas rebeldes
-mamá no tienes por que llorar, es solo una ceremonia tonta y ostentosa- Natsuki abraza a su madre, en realidad no lo entiende, nunca se puso así cuando se graduó de la militar ni cuando la ascendieron a Teniente
-discúlpame Natsuki, es que siempre lloro en las bodas
-¿bodas? Si no me voy a casar- se separa bruscamente con un fingido enojo, Mai comienza a reírse
-la ceremonia de otome y la de casamiento son muy parecidas… además de cierta forma si es como casarnos- dice Mai divertida por el asunto, no le molesta "casarse" con Mikoto y esta segura que lo mismo piensa Natsuki
-Natsuki Kruger, Mai Tokiha 15 minutos para que empiece la ceremonia por favor vayan a sus lugares- una sirvienta les dice desde la puerta
-ok ya vamos- Mai sale seguida por Natsuki quien se detiene al sentir el calido abrazo de su madre que rodea su cuello con las manos y se presiona en su espalda
-sabes…- comienza Saeko como si empezara a relatar un cuento- cuando tenia tu edad era también una rebelde, me pele con mis padres y escape de casa, me fui lo mas lejos que pude y conocí a un joven investigador. Cuando me embarace y el como típico hombre me desconoció no supe que hacer, lo único que venia a mi mente era la casa donde crecí y los padres que deje atrás…- su voz comienza a quebrarse- regrese con tigo en brazos, tenia mucha vergüenza pero sabia que mis padres me acogerían de nuevo a pesar de todo lo que se decía sobre las madres solteras, ellos nos darían la bienvenida. Pensé que a mi padre le encantaría jugar con tigo y enseñarte todo lo que sabia de mecánica, que el te haría una bicicleta como el me la hizo, o te compraría tu primer juego de herramientas…-ya no lo puede controlar, ha comenzado a llorar- quería que mis padres te conocieras pero fue muy tarde, ellos ya habían muerto… y fue ahí cuando tuve mas miedo, me sentí sola, muy muy sola. Pensé en dejarlo todo, quise caer y nunca mas levantarme pero cuando mas deprimida estuve tu llorabas y llamabas mi atención como diciéndome "no te rindas má, todo saldrá bien"
-… má…- ahora ella también llora, con el paso de los años fue entendiendo lo difícil que era para su madre el criarla sola
-tu fuiste la luz que me guió en el camino, por ti es que me levante y seguí luchando y por ti es que mi corazón late con mucho orgullo Natsuki- Saeko hunde su cara en la melena azul que es idéntica a la suya- se que como madre tuve muchos errores… pero trate de no cometer los mismo que mi padre, te di libertad en tus decisiones, te guié y apoye en lo que pude y ahora mírate… serás la primer otome con rango militar en la historia y no cualquier rango, eres Teniente y si sigues codeándote con los grandes se que tendrás un rango mucho mayor- Saeko hizo una pausa, tratando de ordenar sus ideas- siempre ve hacia delante, recuerda que yo estaré como ahora… detrás de ti, abrazándote muy fuerte por que tú no estas sola, me tienes a mi, tus amigos y a Shizuru, ellos te ayudaran en el camino, estoy segura. Por ultimo- Saeko se aferro mas a su pequeña, como queriendo que nunca se fuera, luego le dio la vuelta encontrando a una Natsuki llorosa como ella- recuerda lo mucho que te quiero- le dio un beso en la frente, como el de las buenas noches, Natsuki lloro mas. Saeko saco un pañuelo y le limpio las lágrimas para después ir cada quien a su asiento
-una plática muy emotiva…- dijo Mai cuando Natsuki se sentó a su lado
-solo cállate- realmente fue emotiva, asta hoy es que Natsuki se entera que su madre podía sentir miedo o dudas, siempre la vio tan segura como si supiera como y cuando hacer las cosas.
La ceremonia dio inicio, un viejo hablo sobre la unión entre una otome y su amo, los lasos inquebrantables de esta unión y lo importante que era el apoyarse la una a la otra, primero fueron Mai y Mikoto como preludio al evento principal.
-Yo Mikoto Minagi te tomo a ti Mai Tokiha como mi única y verdadera otome… para… para…- Mikoto pone un dedo en su barbilla y trata de recordar lo que tiene que decir, desde los asientos Reito y Rena se ríen pero su abuelo esta que echa chispas, 2 semanas estudiando la maldita frase para que se le fuera a olvidar en el momento mas crucial
-lo que me resta de vida- susurra Mai
-a si para eso – dice Mikoto, todos se caen al suelo
-yo Mai Tokiha te tomo a ti Mikoto Minagi como mi única y verdadera ama, juro ante ti y ante toda esta gente que te protegeré y velare por tu seguridad con mi vida si es necesario
Mikoto extiende su mano derecha en la cual lleva el anillo del contrato, Mai lo besa y todos los presentes aplauden, ya es oficial Mai Tokiha es una otome de la casa Minagi.
Ya es el turno de Natsuki, en el centro se encuentra Shizuru ya esperándola, la peliazul camina lento por el pasillo, al voltear a uno de los lados se encuentra a su madre aun con unas cuantas lagrimas en los ojos y abajo esta Durhan que se ve tan chistoso con ese cuello y corbata que le hizo su madre para esta ocasión un poco mas adelante están su padre, el general Rossel y Miss. Maria sonriéndoles orgullosos de ella. Camina con más ánimos, la cabeza al frente y la mirada fija en Shizuru.
-yo Shizuru Viola te tomo a ti Natsuki Kruger como mi única y verdadera otome para estar con tigo lo que me resta de vida- una sonrisa adorna su cara, todo los presentes se asombran, ni sus padres los reyes habían visto tan sincera sonrisa en años
-yo Natsuki Kruger te tomo a ti Shizuru Viola como mi única y verdadera ama, juro ante ti y ante toda esta gente que te protegeré y velare por tu seguridad con mi vida si es necesario
Shizuru extiende la mano y Natsuki la besa, sus miradas se conectan es un momento mágico, especial para las dos, tanto que no oyen los aplausos ni el replique de las trompetas, en ese momento están solo ellas dos.
Terminada la ceremonia todos se dirigen al salón de baile donde un banquete se sirve, a Natsuki le habría agradado que sus amigos motociclistas fueran pero ni con la intercesión de Shizuru los reyes permitieron que fueran. Las jóvenes otomes se sienten fuera de lugar con tanta gente desconocida pero se mantienen firmes, es parte de su nuevo trabajo.
-felicidades princesa, gracias por tomar a mi pequeña Natsuki, espero las dos se lleven de maravilla- dice Saeko que por fin pudo acercarse a la pareja, parece como si Natsuki no quisiera separarse de Shizuru por temor a perderse en ese mar de gente
-má no digas esas cosas- Natsuki se sonroja
-al contrario, gracias a usted por acarrear a Natsuki
-gracias al cielo que ahora ese será tu trabajo- Saeko ríe al igual que Shizuru
-¡má!, ¡Shizuru! No se rían- Natsuki hace puchero
-han de disculparme pero tengo trabajo que hacer…- Saeko se excusa para salir
-no tiene de que preocuparse, hoy lo puede tomar como día libre, incluso si gusta ya no tendría por que trabajar- Shizuru le invita a retirarse, ella se aseguraría de que su suegra viva cómoda, después de todo le agrada bastante
-ho no se preocupe por mi princesa, me gusta mi trabajo
-no te vayas ma… no me dejes con esta gente, por que no te quedas y platicamos toda la velada- susurra Natsuki de tal modo que solo su madre y Shizuru la escuchen
-jaja es tu trabajo soportar a todos estos engreídos… el mío no, hasta luego Shizuru-hime- Saeko le lanzo una mirada fuerte, como tratando de advertirle de algo. La princesa afilo su mirada para estar iguales
-no se preocupe, la tendré controlada- dice Shizuru al final, entendiendo la mirada de Saeko
-me tranquiliza el saberlo- la peliazul con anteojos sale de escena seguida por Durhan que antes de irse se despidió de su ama con un gran lengüetazo en la mejilla
La fiesta sigue, las chicas reciben y platican con varios nobles y gente de la alta sociedad, para Natsuki cada plática es mas aburrida que la anterior pero vehementemente las tolera, le es mas fácil con Shizuru apoyándola
-felicidades
-en hora buena, pensé que nunca lo lograrían
-gracias general, miss. Maria – dice Shizuru con su sonrisa de siempre
-ya ve, los milagros ocurren- Natsuki bromea un poco, es la primera vez en horas que puede hablar tranquilamente con alguien
-ciertamente fue un milagro- Aarón revuelve el cabello de la otome recibiendo quejas de la misma
-pá no hagas eso, que es el peinado de la suerte- Natsuki se arregla la melena azul con las manos
-ho disculpa- Aarón le ofrece un cepillo que es bien recibido, a la princesa le da curiosidad eso de "peinado de la suerte"
-acércate- dice Natsuki adivinando lo que eso ojos rojos buscaban, la princesa se inclina un poco y Natsuki le susurra- en los momentos importantes mi má me peina, es por eso que le llamamos peinado de la suerte
-…-la princesa se queda estática, no pensó que Natsuki le fuera a comentar algo tan intimo de forma tan fácil, creyó que tendría que torturarla un poco para sacarle esa información- ara ara pero que linda es mi Natsuki – Shizuru la abraza fuertemente
-Shizuru déjame, no me abrases que todos están volteando hacia acá – un ligero sonrojo cubre sus mejillas
-bueno si no gritaras creo que menos personas las verían- aconseja el general
-no tiene caso Aarón, ella es ruidosa por naturaleza- miss. Maria da un suspiro, la peor otome que ha salido de Garderobe es ahora la futura otome real, esto debía ser un chiste
-claro que no- grita Natsuki aun tratando de sacarse del abrazo
-ya estas gritando- hace notar miss. Maria
-en verdad es tan linda- repite Shizuru aun negándose a soltarla, "el peinado de la suerte" es un gesto muy maternal, la princesa esta algo celosa, le hubiera encantado que su madre fuera como Saeko, una mujer liberal y sin tapujos, que afortunada era Natsuki
-bueno nosotros seguiremos por aquí- dicen Aarón y miss. Maria retirándose
-no, esperen, síganme platicando… de lo que sea- Natsuki suplica
-eres una otome compórtate como tal- miss. Maria lanza una mirada acecina, que deja helada a Natsuki
-… esta bien… no se queden- por fin logra soltarse del abrazo, justo a tiempo para recibir a los próximos nobles que vienen a felicitarlas
-… felicidades…- una voz despectiva casi sarcástica da los "buenos deseos"
-gracias su majestad- contesta Natsuki con una reverencia, trata de hacer memoria pero no recuerda haber hecho nada que enfadara a la reina
-esperamos sigas protegiendo a nuestra hija como lo has hecho hasta ahora Maister Kruger- dice Satoshi como el amante de la paz que es
-es un honor poder servir a mi reino señor- la ojiverde mira a los ojos, los ojos rojos del rey son diferentes a los de su princesa, se ven mas cansados, no tienen el brillo que caracteriza a los de la joven… ¿será que con la edad el brillo se pierde? Ella espera que no
-mas te vale sentirte honrada- mas veneno por parte de la reina
-madre…- dice Shizuru alto y grave, como una advertencia
-como gustes- la reina entiende el mensaje implícito en las palabras- nos retiramos- los reyes pasan de largo, la mirada despectiva no se quita ni un segundo de Natsuki quien aun no entiende el porque de la misma
- Shizuru ¿hice algo para que tu madre me odie?- se rinde y mejor le pregunta a ella
-mi madre no esta de acuerdo con lo nuestro- contesta la peliocre con algo de tristeza en sus palabras
-¿y quien si lo esta?- Natsuki habla con ironía
-tu madre lo esta- Shizuru contesta con una sonrisa, Saeko es una mujer agradable y comprensible… ¿Por qué su madre no aprendía un poco de ella?
-¿má sabe lo nuestro?
-¿no te lo dijo?- Shizuru voltea algo extrañada
-no, pero no me sorprende…- Natsuki mira hacia el infinito buscando sus recuerdos y una risilla boba aparece en su rostro- ella siempre me apoya en mis decisiones, sean cuales sean
-…- unos ojos carmín se ensanchan ante tal visión- ara ara enserio mi Natsuki siempre es tan linda
-baka, suéltame… ya no te vuelvo ha decir nada personal
-eres tan linda
La noche sigue, la luna llena se alza brindando su luz que entra por los vitrales del salón. La orquesta toca música clásica y de fondo, la gente sigue hablando con copas de vino en las manos. El ambiente se presta a disfrutar de la buena comida, la bebida y del espectáculo que ofrece la luna y las estrellas.
-etto Shizuru…- la joven otome se rasca la cabeza, por fin terminaron las felicitaciones
-¿que sucede? – pregunta volteándola a ver
-¿quieres bailar con migo?- dice ofreciéndole la mano
-por supuesto que quiero
Las dos caminan hacia el centro del salón, Shizuru hace una seña y la orquesta toca una canción lenta pero bailable, a causa de la altura es la peliocre quien lleva el paso, Natsuki se limita a posar sus largos brazos por el cuello de su princesa y dejarse llevar.
Todos las ven y comentan, la reina esta furiosa y quiere que detengan la música, por suerte su esposo la controla, nunca vio a su hija tan feliz al bailar, no quiere aguarle el rato.
El baile sigue, es casi hipnótico, Natsuki ha dejado de ver esos ojos carmín y recostó su cabeza en el hombro de Shizuru. La princesa no esta en la tierra, baila en las nubes iluminada por la tenue luz de la luna. Las dos quieren que ese momento no termine nunca.
Una explosión alarma a todo el mundo, las jóvenes se separan espantadas y volteando hacia los ventanales que por la onda expansiva vibraron
-¿Qué diablos?- Natsuki se pone enfrente de Shizuru y ve con sobresalto llamas alumbrar parte de palacio
-la sala de maquinas esta en llamas- grita un sirviente, los nobles se despreocupan, no hay nada de valor en ese lugar
-…no…- susurra Natsuki como una silenciosa suplica
- Natsuki…- Shizuru quería hablar pero no le dio tiempo, la ojiverde a salido corriendo.
Natsuki corrió por los pasillos, su mente suplicaba que su familia no estuviera en su taller, en el centro de la sala de maquinas. Al llegar al patio que precede a la sala de maquinas, Natsuki ve con horror el fuego salir violentamente de las entradas, el humo subir como cortinas hacia el cielo. Voltea hacia todos lados en busca de su madre y perro pero no los ve, los sirvientes corren con cubetas llenas de agua e intentan inútilmente de sofocar el voraz incendio.
Su primer impulso es correr, entrar y buscar a su familia, puede que todavía este aya. Al dar los primeros pasos algo se enreda por la espalda, al voltear ve a Shizuru que cruza sus brazos en su abdomen
No le pone atención y sigue caminando, la arrastra unos metros, luego siente pesados los brazos, son Mai y Rena que los han tomado. No le importa y sigue caminando hacia el fuego, algo le impide la vista, es su padre que se ha interpuesto en su camino. Con un rugido sigue caminando arrastrando a todos, en mente solo están las imágenes de su familia, la única que tiene y que no esta dispuesta a perder
-háganse a un lado- articula la frase, casi como un bufido
-no lo haremos- contestan todos
-¡lardéense!- grita frenética aumentando la marcha, ahora Mikoto y miss. Maria se unen al lastre
- Natsuki para- dice la princesa- te estas haciendo daño- por el esfuerzo sus heridas se han abierto tiñendo el azul a rojo
-mi familia esta adentro- grandes borbotones de lagrimas recorren sus mejillas, sigue halando a todos hacia le fuego
-¿es que quieres morir?- pregunta miss. Maria tratando de que entre en razón
-¡no me importa! – Gruñe la peliazul- mi familia… mí familia- camina, paso tras paso todos le hablan, le gritan, le imploran que pare, que es inútil… que ya es tarde
Shizuru, Mai, Aarón, Maria, Rena, Mikoto, Reito y 5 soldados más lucharon contra los impulsos de Natsuki quien quedo a escasos 3 metros del incendio. Media hora después siegue intentando llegar, su cara roja y descompuesta, llena de lágrimas que empapan su uniforme nuevo al igual que su sangre que por una extraña razón no deja de fluir. Pelea, no se rinde, gruñe incoherencias junto con sollozos, todos le hablan pero es como negociar con una tormenta que no quiere ceder. A unos pasos se escuchan los soldados hablando y dando informes, a lo lejos Natsuki los escucha
-sofocamos el incendio… por el centro de la sala encontramos los huesos calcinados de un humano y un perro…
Ella no escucho mas, la peliazul paro en seco, nadie dejaba de sostenerla. Su cerebro parece desconectado, Natsuki ya no piensa. Como si de repente la gravedad aumentara su fuerza ella cae al suelo de rodillas, todos tienen lagrimas en los ojos, Natsuki contagia su sentir.
-no… maldición maldición maldición maldición - repite como un mantra, sus ojos desbordan lagrimas al igual que sangre- quiero a mi mamá, quiero a Durhan… maldición maldición maldicion
-lo siento Natsuki- escucha a lo lejos, como si se perdiera en la oscuridad, trata de ver al cielo, la luna fue opacada por la cortina de humo que se niega a morir, algo pasa, algo se rompe dentro de ella, la frustración le oprime el pecho y en consecuencia un sentimiento quiere salir
-¡NOOOOOO!- un alarido de dolor deja sordo a todo el reino. Los agarres se convierten en comprensivos abrazos tratando de consolar a la pequeña niña que llora de rodillas en el fango pero todo es inútil, nada ayuda en este instante, nadie llega a Natsuki… ni siquiera Shizuru.
Como una bestia lastimada Natsuki se mueve frenéticamente, no quiere estar ahí, su impulso es correr, salir lo más rápido que pueda. Los agarres regresan pero ahora son inútiles, no pueden contra la bestia que se ha desatado en medio del fuego y la noche. Natsuki con fuerza sobrehumana tira y se deshace de todos los que la agarraban lanzándolos metros lejos de ella.
- Natsuki clámate- pide en sollozos la princesa. La bestia de cabellera azul voltea a verla, sus ojos como topacios profundos se han vuelto rojos sangre
Rojos de dolor, rojos de ira…rojos de impotencia
Shizuru se queda inmóvil, con miedo de esa mirada que desgarran el alma y llenan de agonía. Y antes de que alguien sepa lo que ocurre la joven desaparece, como desaparecen las cenizas voladas por el viento.
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COMENTARIOS DE LA AUTORA:
¿Por qué lo hice? Es una razón que yo solo se. Estos eran los sucesos importantes que tenía que ordenar. Pensé en dar un "especial madre, hija" pero lo sienta como un relleno innecesario.
Se que a muchos no les agradara que haya matado a la má Saeko pero así las cosas deben ser, son partes de la historia que se pensaron desde el principio y por fin salen de mi mente… tal vez por eso lo detallado del asunto. Y extrañamente me ha gustado como narre este capitulo… ¿ustedes que opinan?
En el siguiente capitulo mas lagrimas y dolor para Natsuki, es momento de que sufra un poco… bueno mucho, la verdad va sufrir mucho, para que les digo que no pero ya lo leerán después. Nos vemos.
